Crítica: ‘Una batalla tras otra’

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Sinopsis

Bob, el ya acabado revolucionario (DiCaprio) existe en un estado de paranoia y drogado. Sobrevive desconectado de los demás con Wilma, su enérgica y auto-suficiente hija (Infiniti). Cuando su malvado archienemigo (Penn) reaparece al cabo de 16 años y ella desaparece, el ex-radical lucha para encontrarla. Tanto la hija como el padre tienen que luchar contra las consecuencias del pasado de éste.

Crítica

La película más combativa y política de Thomas Anderson

Hay películas que parecen responder a un pulso histórico, como si hubieran nacido de la tensión acumulada en las calles y en los noticiarios. ‘Una batalla tras otra’ de Paul Thomas Anderson pertenece a esa categoría: un relato que no solo narra, sino que respira el malestar social y lo transforma en ficción febril. Anderson toma la semilla del descontento y la hace germinar en una historia donde la radicalización política, el terrorismo artesanal y la desconfianza hacia las élites conviven en un territorio difuso entre la sátira y la tragedia.

La trama se centra en un grupo organizado de jóvenes que, cansados de la marginación y la desigualdad en temas como la inmigración o el racismo, encuentran en la violencia su única vía de expresión. Sus métodos remiten a las viejas guerrillas europeas: artefactos caseros, nombres en clave, escondrijos en plena naturaleza, asesinatos que llevan a la radicalización, confrontaciones improvisadas… No es casualidad que se autodenominen “El 75 francés”, evocando quizá a la rapidez y eficacia del legendario cañón de la Primera Guerra Mundial. Con ello, Anderson no solo alude a la violencia organizada, sino que sugiere la posibilidad inquietante de que este tipo de insurgencia pueda brotar en la Norteamérica contemporánea. Quizá ‘Una batalla tras otra’ es una sátira, quizá es una llamada de atención.

En paralelo, la película dibuja a esas élites que manejan el país en la penumbra, retratadas con un tono ambiguo: a ratos caricatura, a ratos crítica. Por momentos, el filme tiene la rabia de Spike Lee, la mordacidad de Adam McKay y la asfixia del ‘Sicario’ de Denis Villeneuve. Tal es la llamada de atención que el filme podría ser parte de un ciclo iniciado por ‘Eddington’ de Ari Aster y culminado con el ‘Civil War’ de Alex Garland. El equilibrio entre esas influencias u obras con las que se da la mano no disuelve la voz de Anderson, sino que la afila hasta convertirla en su obra más combativa y directamente política.

La música de Jonny Greenwood es esencial: es casi un jazz bebop disonante y nervioso que acompaña las persecuciones, los estallidos de violencia o las discusiones más encendidas. Dispone de persecuciones que emplean recursos que ponen de los nervios o carreras por azoteas realizadas por unos jóvenes a las órdenes de un sensei que parecen que buscar rememorar algo tan americano como las ‘Tortugas Ninja’. Esa mezcla, insólita y pop, casi pulp, termina por acentuar el desconcierto del espectador, atrapado entre la risa y la alarma.

En el reparto, Leonardo DiCaprio ofrece un papel autodestructivo en el que parece encontrarse muy cómodo y que no le presenta dificultad alguna. Su “Gringo Zapata” encarna tanto la fragilidad como la fuerza del héroe revolucionario. Junto a él, Chase Infiniti aporta un contrapeso sólido, aunque queda en segundo plano frente al magnetismo de Teyana Taylor, que arrasa con su energía. Sean Penn es otro de los pilares del filme, quizá en el rol que será más comentado. Apabullante en muchos pasajes, peca de exceso en otros, lo que le resta naturalidad.

Pero ‘Una batalla tras otra’ no se limita a la política: también es un relato íntimo sobre la incomunicación entre un padre y su hija. Esa fractura familiar funciona como espejo de la fractura social y generacional: en ambos casos, todo se reduce a una lucha constante, a una batalla tras otra. Aunque se base en la novela de Thomas Pynchon, con esta película, Anderson no se limita a narrar, sino que interpela al presente, obligando a preguntarnos si lo que vemos es advertencia o burla, profecía o sátira.

Ficha de la película

Estreno en España: 26 de septiembre de 2025. Título original: One Battle After Another. Duración: 170 min. País: EE.UU. Dirección: Paul Thomas Anderson. Guion: Paul Thomas Anderson. Música: Jonny Greenwood. Fotografía: Paul Thomas Anderson, Michael Bauman. Reparto principal: Leonardo DiCaprio, Teyana Taylor, Chase Infiniti, Sean Penn, Benicio Del Toro, Regina Hall. Producción: Ghoulardi Film Company, Warner Bros. Pictures. Distribución: Warner Bros. Pictures. Género: drama, acción, comedia. Web oficial: https://www.warnerbros.es/peliculas/una-batalla-tras-otra

Crítica: ‘Sketch. Cuidado con lo que dibujas’

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Sinopsis

Una niña con mucha imaginación deja caer accidentalmente su cuaderno en un misterioso estanque y sus dibujos cobran vida. Criaturas disparatadas y un poco peligrosas se escapan por la ciudad, sembrando el caos. Junto a su hermano y con la ayuda de su despistado padre, deberán atrapar a sus propias creaciones antes de que el desastre sea total.

Crítica

Eficiente aventura con el trazo como catarsis terapéutica

En un momento en que el cine fantástico a menudo parece haber perdido el asombro en favor del espectáculo vacío, ‘Sketch. Cuidado con lo que dibujas’ emerge como una propuesta original y fresca. Dirigida por Seth Worley, esta cinta mezcla acción real con animación dibujada a mano para ofrecernos una historia inquietante sobre los sentimientos reprimidos y los peligros de proyectar nuestros deseos sin control.

Lejos de ser una simple película juvenil o una fantasía complaciente, ‘Sketch. Cuidado con lo que dibujas’ se adentra en terrenos oscuros y profundamente emocionales. La premisa podría recordar a estrenos cercanos como ‘Harold y el lápiz mágico’, pero Worley imprime un tono completamente distinto, más introspectivo y adulto, donde el acto de crear deja de ser un juego para convertirse tanto en un bálsamo terapéutico como en una amenaza. Aquí, el cuaderno de dibujos no es un portal a la maravilla, sino un espejo del subconsciente de su protagonista. Para sorpresa esta es una película de Angel Studios (la productora cristiana de ‘Sound of freedom’) y por ninguna parte aparecen argumentos religiosos, al contrario, es un filme que funciona de manera universal y tiene un carácter inesperadamente indie e incluso con tintes de comedia negra.

La historia sigue a Amber (Bianca Belle), una joven retraída que descubre en un cuaderno de bocetos el bálsamo para sus penas, rabias e inquietudes. Todos hemos visto en películas de terror sobrenatural o de criaturas esas escenas escalofriantes en las que el profesor de turno enseña a los padres los espeluznantes dibujos que ha hecho su hijo/a. Con este filme sucede lo mismo e incluso estamos ante una obra que podría estar dentro del survival horror o el monster movie. Pero el carácter de las criaturas rompe esa sensación ya que estamos ante seres garabateados que aparecen por el bosque cual pokémon que te asalta.

La cinta funciona muy bien como aventura, como comedia e incluso a veces como título que puede dar miedo. Sobre todo es un filme que funciona como terapia. En la actualidad se habla mucho de la salud mental pero poco se toca tanto el tema infantil. Worley juega con el espectador y con los enfoques familiares para desarrollar bien su idea y sus giros. Cada trazo dibujado es una pincelada emocional, un símbolo que conecta con la psique de Amber y con sus conflictos internos. No es casualidad que muchas de las criaturas creadas reflejen sus miedos, deseos reprimidos y culpa, convirtiendo el filme en un estudio sobre el poder de la creatividad y el tratamiento del trauma.

A nivel visual, ‘Sketch. Cuidado con lo que dibujas’ es una delicia muy divertida. La transición entre el mundo tangible y los dibujos no busca el hiperrealismo, sino que apuesta por el contraste expresivo. Esto refuerza la fragilidad de lo imaginado frente a lo real, y también la idea de que todo poder creativo conlleva un enorme riesgo. Uno de los mayores logros de ‘Sketch’ es la forma en que integran los garabatos animados en la narrativa visual. Lejos de ser un mero recurso estético, estos dibujos cobran vida con una lógica propia, caótica y a veces inquietante. Su estilo visual (intencionadamente rudimentario, como si hubieran sido esbozados deprisa por una mente agitada y evidentemente infantil) contrasta con la fotografía realista y sobria del mundo tangible. La animación no pretende fundirse con la imagen real, sino invadirla, como si la imaginación estuviera filtrándose por las grietas de la realidad. Este choque estilístico refuerza la sensación de descontrol, ya que los trazos parecen expandirse más allá de lo que el protagonista desea, actuando con voluntad propia. Los dibujos interactúan físicamente con los personajes y el entorno, rompiendo las leyes naturales y desafiando cualquier lógica, lo que añade tensión y amenaza constante a cada escena. Evidentemente esto último forma parte de otra de las capas psicológicas del filme.

En cuanto al reparto, hay un gran equilibrio entre todo el elenco. Credibilidad en la relación de los hermanos protagonistas y un Tony Hale que podría ser un claro ejemplo para aquellos padres que se piensan que lo están haciendo todo bien (pero no). Si acaso habría que reprochar que el elenco infantil tiene momentos menos naturales, sobre todo en el caso de Kalon Cox, quien hace las veces del típico bromista cargante del instituto. Aun así todo el casting infantil funciona en los momentos en los que entra en juego la comedia.

‘Sketch’ no es solo una fantasía oscura, sino también una meditación sobre el arte como refugio y como amenaza. En una época donde la inteligencia artificial y la generación automática de contenido están en auge, la película plantea preguntas inquietantes: ¿Qué ocurre cuando no encontramos canales a través de los cuales transmitir lo qué sentimos? ¿Qué sucede cuando nuestras creaciones dejan de obedecernos? ¿Dónde acaba la inspiración y empieza la locura? Seth Worley ha firmado una obra valiente, emocionalmente compleja y visualmente particular. Una cinta que, aunque bebe de referentes clásicos, traza su propio camino con rotundidad.

Ficha de la película

Estreno en España: 26 de septiembre de 2025. Título original: Sketch. Duración: 92 min. País: EE.UU. Dirección: Seth Worley. Guion: Seth Worley. Música: Cody Fry. Fotografía: Megan Stacey. Reparto principal: Bianca Belle, Tony Halle, D’Arcy Carden, Kue Lawrence, Kalon Cox. Producción: Morphan Time Productions. Distribución: a Contracorriente Fillms. Género: aventuras, fantasía. Web oficial: https://www.angel.com/movies/sketch

Crítica: ‘Ya no quedan junglas’

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Sinopsis

Theo, conocido como «The Gentleman», es un ex soldado estadounidense, cuya existencia solitaria y miserable transcurre entre sus recuerdos de un pasado mejor con su difunta esposa y su habitual cita de los jueves con Olga, una prostituta, a la que paga por conversar, recordando quién fue una vez y soñando con lo que podría haber sido. Cuando Olga es asesinada, busca una venganza brutal. El rastro de sangre que deja es seguido por Iborra, una inspectora de policía alcohólica, y Herodes, un despiadado asesino a sueldo. El cruce de estos personajes al límite tendrá un abrupto desenlace cuando el presente venga a cobrarse las deudas del pasado.

Crítica

Un Ron Perlman crepuscular en una película de moral ambigua

‘Ya no quedan junglas’, dirigida por Luis Gabriel Beristáin y protagonizada por Ron Perlman, llega como una propuesta de cine negro con aspiraciones clásicas, pero atrapada entre sus propias sombras. La película, producida por Álvaro Ariza (responsable de la más que solvente ‘Tierra de nadie’), intenta construir un universo crepuscular en la Parte Vieja de San Sebastián, un escenario urbano cargado de corrupción, narcotráfico y prostitución. En ese ambiente se mueven antihéroes y depredadores sociales, personajes que encarnan la decadencia y la justicia por mano propia.

La apuesta estética y narrativa es clara: un thriller que recurre a monólogos interiores, un protagonista con moral difusa y un clima peligroso. Sin embargo, el resultado final se ve lastrado por un uso excesivo de clichés. Prostitutas, villanos horteras, narcotraficantes latinos de manual y españoles en guerra contra la droga importada: un catálogo de estereotipos que, en lugar de aportar identidad, hacen que la cinta se perciba como un eco de tantas historias ya vistas. Para más inri la película tiene puntos comunes con ‘Asher’, un título en el que comparte reparto con otra española, Marta Milans.

Ron Perlman, con más de setenta años y una carrera marcada por personajes icónicos y brutales, interpreta aquí a un protagonista contenido, casi introspectivo. Su presencia se siente auténtica, quizá porque el papel refleja su propia etapa vital. No es el Perlman desatado de la Serie B pero tiene sus momentos sangrientos. Aunque sólido en su rol, el guion (y quizá también su estado físico) no le permite sostener el metraje completo y lo obliga a ceder minutos a personajes secundarios, como los de Megan Montaner y Hovik Keuchkerian, cuya subtrama carece de la fuerza necesaria y recuerda demasiado a registros previos como el de ‘Reina Roja’. La película se diluye cuando descansa en esos y otros personajes.

El reencuentro de Perlman con Gabriel Beristáin, tras su trabajo conjunto en ‘Blade 2’, y la presencia de Karra Elejalde como secundario con toques de humor aportan cierto magnetismo al proyecto. Sin embargo, el filme no termina de definirse: cuando la narración se concentra en el noir y en los dilemas del protagonista, funciona; cuando divaga hacia los lugares comunes del thriller televisivo, pierde tensión.

‘Ya no hay junglas’ me deja la sensación de haber visto un thriller más, que podría haber sido un episodio de tantas series policiacas emitidas en los canales lineales, pero querría ver una secunda parte con este protagonista. No es solo por la química conseguida entre Perlman y Elejalde o por el cariño que le tengo a varios de los actores que aparecen en los créditos, es más por como acaba la historia. La conclusión deja al protagonista en una situación más interesante y jugosa que con la que arranca. En ese punto sí que se percibe una oportunidad de desarrollo para la historia y el personaje. Es lo mismo que sucedió con ‘Skyline’, que se dejaron para el final lo que realmente era más original y tenía más posibilidades de sorprender al espectador.

Ficha de la película

Estreno en España: 26 de septiembre de 2025. Título original: Ya no quedan junglas. Duración: 100 min. País: España. Dirección: Luis Gabriel Beristáin. Guion: Juma Fodde. Fotografía: Javier Salmones. Reparto principal: Ron Perlman, Megan Montaner, Hovik Keuchkerian, Damián Alcázar, Marco de la O, Natti Natasha, Unax Ugalde, Karra Elejalde, Rubén Ochandiano, Itziar Ituño, Diego Anido, Daniel Grao. Producción: Crea SGR, Esto también pasará, Film Factory, LKS Next Legal, SBD Films, Ya no quedan jungla. Distribución: Género: suspense. Web oficial: https://estotambienpasara.com/es/ultimas-noticias/ya-no-quedan-junglas-estreno-el-26-de-septiembre

Crítica: ‘La astronauta’

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Sinopsis

Sam Walker (Kate Mara) regresa en extrañas circunstancias de su primera misión espacial. El general William Harris (Laurence Fishburne) la obliga a permanecer en cuarentena, bajo la estricta vigilancia de la NASA, en una casa aislada de alta seguridad. Pese a vivir en una aparente normalidad, Walker empieza a percibir sucesos inquietantes en los alrededores de la propiedad. Es entonces cuando comienza a temer que no haya vuelto sola a la Tierra.

Crítica

Un home invasion que quiere disfrazarse de otra cosa, pero la ambigüedad juega en su contra

La directora Jess Varley presenta con ‘La astronauta’ una película que se adentra principalmente en el género del home invasion: un espacio confinado, una amenaza latente desde el exterior, inquietantes ruidos nocturnos y una paranoia creciente. Sin embargo, el misterio inicial y el título (‘The Astronaut’) prometen y ofrecen más: una vertiente de ciencia ficción que cuestiona lo real frente a lo psicológico.

Kate Mara interpreta a Sam Walker, una astronauta que regresa de su primera misión espacial, rescatada en el mar tras una reentrada problemática. Mara lleva el peso emocional y el metraje de la película, siendo uno de esos filmes donde prácticamente dependemos de un solo actor protagonista. Su actuación transmite con cierta eficacia la fragilidad, la confusión, los hematomas y el tinnitus, elementos comprensibles tras un regreso accidentado. Sin embargo, se suman a ellos brotes de flashbacks y recuerdos en su mente que son demasiado reveladores. En ocasiones, Mara ilumina escenas de tensión, pero el guión no permite un desarrollo auténtico y se queda en lo trillado: nadie la cree, confunde alucinaciones con realidad… Se intenta mantener tanto recelo sobre el personaje y su pasado que aparecen elementos tan descaradamente discordantes, hay tanta omisión de su trasfondo que es relativamente fácil intuir el desenlace. La relación con su esposo, su hija, apenas asoman como líneas dramáticas que podrían explorar su interior, pero muchas quedan como telón de fondo. Es más, su padre es Laurence Fishburne, así es que como sospechareis algo raro hay.

Varley logra generar esa sensación de tensión creciente apoyándose sobre todo en medios técnicos como la edición de sonido. De igual modo, contribuye el ambiente ubicado en una lujosa casa donde guarda una anómala cuarentena. Todo eso está bien y a pesar de los flecos que quedan pendientes y el mal CGI, esta podría haber sido una película interesante si hubiese tenido un desenlace mejor. La ambigüedad de la película juega en su contra y revela cierta evidencia, creando una sensación de cierre abrupto y desconectado. Por no decir que habría sido más interesante explorar lo que se plantea en el final que haber desarrollado todo como algo tan trillado como un home invasion. La elección de ese género imposibilita casi automáticamente cualquier posibilidad de desarrollar una trama que hable de la identidad o el significado de familia (que son dos temáticas que parecen haber querido plantear).

Giros tardíos, cambios de tono y género, o una insólita manera de desaprovechar a los actores secundarios son los mayores defectos de ‘La astronauta’. Puede ser capaz de generarte intriga, pero si conoces títulos como ‘The Brother from Another Planet’, ‘Impostor’ o ‘The Forgotten’, sabrás lo que se avecina. Y aún si no eres fan del género, no podrás evitar acordarte de ‘E.T.’.

Ficha de la película

Estreno en España: 26 de septiembre de 2025. Título original: The astronaut. Duración: 90 min. País: EE.UU. Dirección: Jess Varley. Guion: Jess Varley. Música: Jacques Brautbar. Fotografía: Dave Garbett. Reparto principal: Kate Mara, Laurence Fishburne, Gabriel Luna, Ivana Milicevic, Macy Gray. Producción: Fuller Media, The Wonder Company, Bee-Hive Productions, Fith Season, Wild Atlantic Pictures. Distribución: DeAPlaneta. Género: suspense, ciencia ficción. Web oficial: http://deaplaneta.com/es/the_astronaut

Crítica: ‘Strangers: capítulo 2’

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Sinopsis

Vuelven los Extraños, más brutales e implacables que nunca.

Cuando se enteran de que su última víctima, Maya (Madelaine Petsch), sigue viva, regresan para acabar lo que habían empezado. Sin ningún lugar al que huir, ni nadie en quien confiar, Maya debe sobrevivir a otro horrible capítulo de terror, mientras los tres enmascarados la persiguen, dispuestos a matar a cualquiera que se interponga en su camino.

Crítica

Un slasher con más clichés que kill count

Renny Harlin ejecuta su vaticinado regreso con ‘Strangers: capítulo 2’, la segunda entrega de la trilogía que el director finlandés ha rodado del tirón y que se apoya en la herencia de Bryan Bertino, creador de la perturbadora película de 2008 y guionista de su secuela de 2018. Este nuevo capítulo se inserta en ese mismo universo, manteniendo las icónicas máscaras y letales personajes, aunque con un enfoque que intenta expandir sus motivaciones y orígenes.

Si el primer capítulo de Harlin funcionaba como una precuela de las originales, aquí se nos propone una continuación directa que, aunque algo más ambiciosa, sigue arrastrando muchos de los defectos que lastran al proyecto desde su concepción. ‘Strangers: capítulo 2’ se presenta como una secuela menos olvidable, pero no necesariamente más sólida.

Harlin aprovecha la decisión de rodar la trilogía de una vez para mantener la coherencia de escenarios, atmósferas y reparto. Varios actores repiten presencia, lo cual resulta lógico, ya que abundan los flashes del pasado y las transiciones inmediatas entre lo sucedido entre el capítulo anterior y este. La sensación es similar a la que provoca la saga ‘Hatchet’, aunque os recomiendo mucho más la obra de Adam Green.

El film repite con descaro la misma fórmula: la llamada a la puerta, la eterna pregunta por “Tamara”, el móvil sin cobertura, la huida torpe por un montacargas y las decisiones absurdas de las víctimas que parecen diseñadas únicamente para prolongar su agonía. El guion parece construido a base de un catálogo de clichés que cualquier espectador mínimamente aficionado al terror reconocerá de inmediato.

Vamos del home invasion al slasher rutinario. Si la primera entrega de Harlin apostaba por un home invasion más contenido, en esta segunda parte se pasa de lleno al slasher en múltiples escenarios: un hospital inexplicablemente vacío, un bosque azotado por tormentas y la misma cabaña que ya vimos antes. El cambio de localización no aporta frescura, sino más bien una sensación de desgaste.

Harlin intenta dar cierto trasfondo a uno de los asesinos y al eterno enigma de Tamara, pero el resultado contradice la supuesta aleatoriedad de los crímenes. Y es que como en la primera parte al arrancar se nos ofrecen datos reales sobre las muertes en USA. En la primera nos hablaban de las muertes no naturales, que habían sido precedidas de violencia física y en esta, de cuán carentes de móvil son los asesinatos en el país de las oportunidades. Si el director quiere concienciar sobre lo enfermiza que es la violencia en Norteamérica, difícilmente lo logrará a través de un espectáculo que se regodea en la brutalidad.

‘Strangers: capítulo 2’ se delata desde ciertos planos de reacción: basta una mirada de los personajes para intuir quién está tras cada máscara. No hay misterio ni suspense, solo un simulacro de tensión que se deshace por la previsibilidad. Harlin parece más interesado en rodar set pieces vistosas que en aportar algo genuino al género. Lo único realmente novedoso es una escena que recuerda a ‘El renacido’ de Iñárritu, un guiño tan inesperado como fuera de lugar.

Ficha de la película

Estreno en España: 26 de septiembre de 2025. Título original: The Strangers: Chapter 2. Duración: 96 min. País: EE.UU. Dirección: Renny Harlin. Guion: Alan R. Cohen, Alan Freedland, Amber Loutfi. Música: Justin Caine Burnett. Fotografía: José David Montero. Reparto principal: Madelaine Petsch, Froy Gutierrez, Janis Ahern, Pablo Sandstrom, Brooke Lena Johnson, JR Esposito, Pedro Leandro, Brian Law, Richard Brake. Producción: Fith Element Productions, Elipsis Capital, FIlmframe S.R.O., Lionsgate Entertainment, Mark Canton Productions, Sherborne Media, Stream Media, The Strangers Films, Vertigo Entertainment. Distribución: Diamond Films. Género: terror, slasher. Web oficial: https://thestrangers.movie/