Diario de Sitges 2025. 19 de octubre

Cerramos el festival con ambiciosas producciones orientales

Antes o después tenía que llegar esta entrada. Concluyó el último día de Sitges 2025, concluyó la 58 edición del Festival Internacional de Cinema Fantastic de Cayalunya. Y como siempre nos guardamos algunas recomendaciones para el final pero sobre todo cabe recordar que hemos visto alrededor de setenta películas sobre las cuales tenéis ya críticas en la web y en nuestros diarios. Así mismo tenéis el palmarés del festival publicado en esta entrada. Con todo ello podéis haceros una idea de qué es lo que se viene próximamente en cuanto a género fantástico y por si fuese poco dentro de unos días tendréis en nuestro canal de Youtube un programa especial.

Aún desconocemos la fecha y el leitmotiv para Sitges 2026 pero lo comunicaremos en cuanto se haga oficial. ¡Nos vemos en la siguiente edición!

‘Cesium fallout’

Nos vamos a Hong Kong, donde un incendio masivo va a destapar una trama de contrabando ilegal de basura. Por culpa de esto, tendrán una crisis de radiación y los bomberos tendrán que vérselas con el fuego para mitigar el gran desastre que se avecina.

Una película con más política que acción, algo que le perjudica un poco al durar casi 2 horas y media y ver que todo avanza lentamente. Me ha recordado mucho a la serie de ‘Chernobil’, no es el mismo caso, pero si que podemos ver muchas de las situaciones que se vieron en la serie.

Una película que critica mucho el tema de como las empresas no reciclan, si no que realmente se deshacen de la basura de la peor manera posible que es simplemente echándola en algún lugar donde no se vea. Esto puede crear grandes desastres como el que vemos en la cinta y es un poco pesimista, pero es algo que podría ocurrir en la realidad.

El juego de el equipo de bomberos es imprescindible en ‘Cesium Fallout’ y de hecho, al terminar la película se da las gracias a estos héroes por el trabajo que realizan diariamente y por todo lo que les han enseñado para poder rodar la cinta. Una película entretenida pero que bien podría haber durado algo menos.

Comentado por Vicky Carras.

‘Trapped’ 

‘Trapped’ es un western chino ambientado a finales de los noventa en Mangya, un pueblo minero en decadencia atrapado por el desierto. Con cuatreros, un botín escondido, ley casi ausente y un salón regentado por una mujer, la película evoca los clichés del oeste pero trasplantados a un paisaje hostil y asiático. La fotografía de Wang Jie-hong, con tonos tierra y tormentas de arena casi táctiles, refuerza la sensación de vacío y resistencia. La tensión se construye tanto en silencios como en enfrentamientos, logrando una atmósfera opresiva y fronteriza. Sin embargo, sus 131 minutos se convierten en su mayor lastre: el ritmo decae, los conflictos secundarios se alargan y la épica se diluye. Aunque Bai Ke aporta solidez al protagonista y los villanos evitan la caricatura, muchos personajes quedan desaprovechados. ‘Trapped’ convence por su ambientación y potencia visual, pero se pierde en su propia longitud, quedando como un prometedor ejercicio más atmosférico que narrativo.

Comentado por Furanu.

‘Hi-Five (Haipaibeu)’ 

El cine surcoreano sigue demostrando su capacidad para reinventar géneros y conectar con audiencias globales. Con ‘Hi-Five (Haipaibeu)’, Kang Hyeong-cheol ofrece una especie de “Chronicle coreano”, pero filtrado por humor, color y un aire comiquero. La historia se centra en cinco personajes que obtienen poderes a través de trasplantes de órganos, una premisa ingeniosa que da lugar a situaciones cómicas y épicas a partes iguales. La película combina efectos especiales coloridos, fotografía vibrante y una banda sonora dinámica que realzan tanto la acción como la comedia. El carácter coral de los protagonistas permite que cada uno brille en su momento, favoreciendo la conexión con el público. ‘Hi-Five’ confirma la versatilidad del cine surcoreano y su creciente capacidad para rivalizar con Hollywood.

Comentado por Furanu.

Crítica de ‘Rumbo al infierno (Hellbound)’

La inquisición en la Corea del siglo XXI

Viral es aquello que se convierte en mundialmente conocido por circular por las redes a toda velocidad tras ser compartido en masa. Los confinamientos de 2020 nos han hecho partícipes de muchos retos o momentos que se han transformado en virales, extendiendo su concepto. ‘The ring’ ya trataba ya en 1998 un fenómeno viral, el boca a boca hacia pasar la cinta maldita. El que le daba al play a su VHS veía un extraño vídeo y recibía la llamada de Sadako. A los días esta se le presentaba para matarle. Algo así pasa en ‘Rumbo al infierno (Hellbound)’, donde unos coreanos comienzan a recibir la visita de un supuesto ángel y tiempo después unas despiadadas criaturas van a ajusticiarle.

La violencia es lo primero que llama la atención de esta historia. Cuando esta tiene lugar es bastante burra y sanguinolenta, aunque no llega al gore. Pero la misteriosa índole del fenómeno paranormal y asesino es el mayor aliciente para seguir con la serie que Netflix estrenó el 19 de noviembre. Sin seguir con su saga de zombies Yeon Sang-ho, el director de ‘Train to Busan’, nos resarce con más terror oriental tras la mala secuela que fue ‘Peninsula’. Nos da una nueva historia sangrienta y fantasiosa que como en otras de sus narraciones descarga su peso en conceptos como la redención o el sacrificio. La grandísima faena es que decepciona sin mucho progreso en la trama, hasta el punto de dejarnos sin explicación y abiertos a una segunda temporada, por la cual reconozco que tengo ya curiosidad pues la serie se cierra con un desconcertante cliffhanger. Ya tengo claro que lo de explicar el origen o fundamento de sus monstruos no es algo que se le dé bien a Sang-ho.

La historia tiene seis episodios y en sus tres primeros seguimos a unos policías. Ellos andan tras la pista de esas bestias pardas del infierno y para ello tienen que sumergirse en las entrañas de una nueva religión. El líder puede recordar a Light de ‘Death note’. De hecho el culto a la muerte que generaban los actos de los shinigamis en esa historia se percibe como una influencia en esta serie. También tienen varios giros de guión bastante… cabroncetes. No quiero llevar a equívocos, en ese aspecto se parece pero la historia es muy diferente. ‘Hellbound’ no tiene ese guión inteligente basado en estratagemas. De igual modo que se nota la influencia de las nuevas tecnologías como sucedió en ‘Llamada perdida’. Internet se convierte en una puerta a un martirio infernal retransmitido casi en streaming. Y como otras producciones que hemos visto juega con el peligro e histeria que a veces se genera en la red de redes.

El foco está en la locura religiosa y los cambios a conveniencia más dignos de la Edad Media, cuando la Iglesia católica tenía su brazo armado o cuando su inquisición actuaba impunemente impartiendo su “justicia divina”. Se produce un pacto de miedo y adoración casi inconsciente o ciego, como el que se le rinde al vampiro de ‘Misa de medianoche’ o como el que se tiene al dictador del país vecino. Pero ‘Rumbo al infierno’ se ríe de las religiones emergentes y falsas. Salvando las distancias no he podido evitar acordarme de la solución final del Dr. Manhattan de ‘Watchmen’. El miedo hace que la gente se comporte bien o caiga en la inacción a través del conocimiento de un ente superior que puede castigar de manera implacable.

Al fin y al cabo, como pasa en relatos como ‘La niebla’, todo trata a cerca de la interpretación de los hechos, en confundir la justicia divina con la humana. Queda claro también que la buena salud de las producciones coreanas le está abriendo las puertas por todo el mundo. Falta ver cuántos huevos de oro tiene en su interior esta nueva gallina audiovisual. Por lo pronto creo que no fallaré al decir que ‘Rumbo al infierno’ no alcanzará las cotas de éxito de ‘Train to Busan’ o el reciente bombazo de ‘El juego del calamar’.