Crítica: ‘La chica zurda’

En qué plataforma ver La chica zurda

Una gran metáfora para esbozar el aprendizaje temprano del autoengaño

‘La chica zurda’ es una película pequeña solo en apariencia. Bajo su envoltorio de cotidianidad urbana y mirada infantil, Shih-Ching Tsou articula un relato profundamente moral sobre la responsabilidad, el autoengaño y los mecanismos (a veces heredados, a veces aprendidos) que utilizamos para esquivar las consecuencias de nuestros propios actos. Que la película esté coescrita, editada y coproducida por Sean Baker no es un dato menor ni una simple curiosidad industrial: es una clave de lectura que atraviesa toda la obra.

Tsou y Baker se conocen bien. Ella ha producido títulos fundamentales de la filmografía reciente de Baker como ‘Starlet’, ‘Tangerine’, ‘The Florida Project’ o ‘Red Rocket’. Esa colaboración prolongada ha generado un terreno creativo compartido donde resulta difícil delimitar fronteras claras entre influencias. En ‘La chica zurda’ la pregunta no es tanto si Baker ha dejado su impronta, que es evidente, sino si Tsou ya había sembrado parte de esa sensibilidad en el Baker que hoy reconocemos. La película parece sugerir una retroalimentación creativa más que una jerarquía autoral.

El estigma de la mano izquierda como metáfora moral

El punto de partida narrativo de ‘La chica zurda’ se apoya en un estigma tan antiguo como persistente: el de la mano izquierda. Durante décadas (no tan lejos en el tiempo pues yo mismo lo viví de niño) escribir con la “siniestra” era corregido, reprimido o directamente castigado en colegios y entornos religiosos. Ese tipo de mensajes, recibidos a edades tempranas, pueden derivar en confusiones aparentemente inocuas o anecdóticas o en traumas silenciosos si no se gestionan con cuidado. Tsou convierte ese estigma en una poderosa metáfora narrativa.

El guion utiliza la zurdera no solo como rasgo identitario, sino como excusa, subterfugio y coartada moral. La película habla de una niña, sí, pero también y, sobre todo, de adultos que se refugian en condicionantes externos para no asumir responsabilidades. La mano izquierda funciona aquí como símbolo de todo aquello a lo que nos aferramos para justificar errores, deslices o decisiones que preferimos no mirar de frente. En ese sentido, ‘La chica zurda’ es una película incómoda, porque nos obliga a reconocernos en comportamientos que solemos proyectar en otros.

Taipei, iPhone y una estética deliberadamente imperfecta

Rodada íntegramente con un iPhone, la película dialoga de forma directa con ‘Tangerine’, el título con el que Baker demostró en 2015 que el cine independiente podía abrazar tecnologías domésticas sin renunciar a una identidad visual fuerte. En ‘La chica zurda’, esa elección técnica no es un gesto fetichista, sino una decisión coherente con la historia. La imagen presenta un marcado efecto lomo, colores muy saturados y un contraste agresivo que empuja los negros incluso cuando las luces queman partes del encuadre. El etalonaje es arriesgado y, para quienes disfrutan del tratamiento de imagen como discurso, francamente estimulante.

La cámara (y la niña) se mueve por mercados nocturnos, calles concurridas y espacios domésticos de Taipei con una naturalidad casi documental. Las costumbres orientales y la cotidianidad local están muy presentes, pero Tsou evita el exotismo. Lo verdaderamente universal emerge en las fricciones generacionales, en la forma en que adultos y niños negocian expectativas, mentiras piadosas y pequeñas traiciones diarias. El contexto es específico, pero el conflicto es reconocible en cualquier cultura, país o familia incluso en el occidente actual.

Personajes, herencia Baker y un giro que descoloca

La mano de Sean Baker se percibe con claridad en la construcción de personajes. Estamos ante figuras muy definidas, especialmente mujeres con un punto pícaro, inteligentes, desubicadas y lejos del lugar vital en el que querrían estar, una constante que conecta ‘La chica zurda’ con ‘Anora’ o con ‘The Florida Project’. La niña protagonista deambula con total libertad por un mercado nocturno abarrotado, observando y aprendiendo del mundo a su manera. Hoy, en muchos países, esa autonomía infantil resulta casi inconcebible, pero no hace tantas generaciones era una realidad cotidiana.

La protagonista es encantadora sin caer en lo edulcorado: traviesa, de mirada limpia, con intenciones inocentes que chocan contra un entorno adulto plagado de contradicciones. Su presencia sostiene la película y la eleva. Pensaba que la niña de ‘La tarta del presidente’ no tendría rival esta temporada como revelación infantil, pero ‘La chica zurda’ introduce una competidora muy seria.

Sin desvelar nada, conviene advertir que el giro final va a pillar a muchos desprevenidos. No es un golpe efectista, sino una consecuencia lógica de todo lo que Tsou ha ido sembrando con paciencia. El estigma, la excusa, la responsabilidad y la herencia moral confluyen en un desenlace que obliga a reordenar retrospectivamente la película. ‘La chica zurda’ no pide aplauso inmediato: pide reflexión posterior. Y eso, hoy en día, es casi un acto de resistencia cinematográfica.

Ficha de ‘La chica zurda’

Estreno en España: 30 de enero de 2026. Título original: Zuopiezi nuhai. Duración: 108 min. País: Taiwán. Dirección: Shih-Ching Tsou. Guion: Sean Baker, Shih-Ching Tsou. Fotografía: Ko-Chin Chen, Tzu-Hao Kao. Reparto principal: Shih-Yuan Ma, Nina Ye, Janel Tsai, Brando Huang. Producción: Cinema Inutile, Good Chaos, Le Pacte, Left-Handed Girl Film Productions, Through the Lens Entertainment. Distribución: Avalon, Filmin. Género: drama. Web oficial.

CutreCon 14, día 9 de febrero

Kamehameha múltiple que terminó épicamente esta edición

Finalizó la ecimocuarta edición de CutreCon con una maratón de películas sobre Dragon Ball, algo que los fans llevaban pidiendo tiempo dados los diversos live actions que existen y fragmentos vistos en ocasiones anteriores. Seguidamente tenéis comentarios de los cuatro títulos vistos pero antes toca dar buenas y esperadas noticias.

Un año más ha sido una semana con múltiples proyecciones llenas hasta la bandera incluso cuando se ha doblado el número de salas. 2025 ha supuesto un año de récord en el que se han proyectado más películas que nunca y los asistentes han elevado el medidor de decibelios con sus cánticos, risas y running gags festivaleros. Es por eso que los responsables de CutreCon, entre los que se encontraban Carlos “Oso” Palencia, Pedro J. Mérida o Juan Pérez de la Torre han anunciado algo que tenía que pasar antes o después. CutreCon tendrá ediciones en Canarias y Barcelona. En la capital condal se está trabajando para hacer una edición en colaboración con el Festival B-Retina y Cotxeres de Sants. En el archipiélago canario CutreCon tendrá presencia tanto en Tenerife como en Las Palmas de Gran Canaria con una edición que será este mismísimo 2025.

Y no podía faltar el anuncio que cierra cada edición. Cada convocatoria de esta fiesta del cine cutre tiene su leitmotiv. Si este año ha sido el cine de épica medieval y el anterior fueron los vampiros, para 2026 será el cine de acción el que protagonizará la programación. Quien sabe, quizá veamos “comedias” como ‘Ekipo JA’, versiones a lo ‘El cuervo’ como ‘Adam Chaplin’, el ‘Far Cry’ de Uwe Boll, la bizarrada de ‘Eliminators’, la adaptación del manga ‘Riki-Oh: the story of Ricky’ o ‘Steel, un héroe de acero’ aquella película de acción protagonizada por Shaquille O’Neal. Lo que está claro es que fijo que tendremos mercenarios, ninjas y muchas explosiones. Ya sabemos que CutreCon intenta siempre ofrecernos títulos nuevos, pero siendo el quince aniversario no nos importaría volver a ver niñas bonitas del festival como ‘Action Jackson’ o ‘Samurai Cop’.

‘Dragonball evolution’

Una de las grandes muestras de porqué no hay que intentar cambiar la esencia de un producto tan longevo como Dragon Ball. Ya sea por soberbia al intentar hacerlo mejor que el original o ya sea por falta de conocimiento y occidentalización de una producción asiática lo que se hizo con este flime es flagrante. Un desastre a la altura de la última versión de ‘Street Fighter’ que modifica el canon desde el minuto cero y a pesar de tener ritmo resulta aburrida. Un sinfín de tópicos que deslucen la gran herencia de una historia que ha hecho escuela. Inmerecida completamente, incluso el nombre está mal escogido ya que ni siquiera vemos una evolución de saiyan. Con razón su protagonista cayó en el olvido de los secundarios televisivos

 Comentado por Vicky Carras.

‘Dragon Ball: the magic begins’

Con menos presupuesto, con menos talento, con menos efectos especiales que la versión norteamericana, con menos derechos de autor y casi veinte años antes esta película taiwanesa consigue ser más fiel al espíritu de Toriyama. El espíritu burlón y aventurero de Dragon Ball está presente. Otra cosa es que los actores actúen de manera exagerada e incluso excesivamente infantiloide, como si estuviesen en un teatro de títeres. Las maneras orientales de hacer cine o su obsesión con el mundo de los espíritus/zombies no le hacen mucho favor pues los efectos de sonido o la música pueden resultar cargantes. Hay personajes inventados y la trama dista de ser fiel al canon pero al menos personajes como el Duende Tortuga nos divierte. Su fuente de inspiración es ‘Dragon Ball: La leyenda del dragón Xeron’.

Comentado por Furanu.

‘Dragon Ball Zero’

Un año antes que en Taiwán se estrenó esta película que supuso el primer live action sobre Dragon Ball. Una película en la que Goku está interpretado por Heo Sung-tae, uno de los actores de la primera temporada de ‘El juego del calamar’. Es quizá la película que tiene más elementos canónicos de las cuatro proyectadas en la CutreCon. Pero por desgracia es la que se va perdiendo más según avanza y termina cansando hasta el público más resistente. Un Mutenroshi que parece Santiago Segura, un Goku peinado a lametón de vaca, cabezudos y peluches parlanchines y fumadores, peleas más interminables que en la serie… Un vía crucis que solo es recomendable ver sin expectativas y acompañado.

 Comentado por Vicky Carras.

‘Son Goku Súper Detective’

Secuela realizada solo un año después y contando con el mismo protagonista. Presentada como ‘Son Goku Súper Detective’ pero en su versión original sería algo así como ‘Gundaman Fight’. Los fans de la cultura japonesa sabrán porqué solo con ver el cartel. Goku con 13 años, de traje, con robots (cosa que también tenían las dos anteriores) que parecen sacados de una convención fan y cuatro enemigos a batir, a cada cual más bizarro. ¿Lo más flagrante es que Goku convierte sus manos en armas o se transforma en mecha? Que va, hay más, como la torpeza de sus enfrentamientos o el pegajoso peinado de Goku que seguro que hace las veces de buen atrapamoscas.

Comentado por Furanu.