Crítica: ‘Arco’

En qué plataforma ver Arco

Apuesta por una visión optimista para el futuro de la humanidad

Algunas leyendas o cuentos narraban que si lograbas encontrar el final del arcoíris podías hallar el tesoro del leprechaun, un caldero lleno de oro. ‘Arco’ nos cuenta de manera casi metafórica que, si recuperamos la senda de ese tipo de fenómenos fantásticos, los cuales nos llenan de ilusión al verlos, podremos encontrar otro tipo de tesoros, como el de la conciencia colectiva de que el progreso solo tiene sentido si va acompañado de responsabilidad medioambiental y empatía intergeneracional. Esa es la moraleja que sobrevuela a la película desde su estreno en festivales: no se trata de regresar al pasado ni de demonizar la tecnología, sino de reconciliar al ser humano con su entorno antes de que el futuro se vuelva inhabitable.

Ugo Bienvenu, procedente del cómic y la ilustración, da el salto definitivo al largometraje con una obra que no busca agradar de manera inmediata, sino dejar poso. ‘Arco’ es una película de animación que personaliza los miedos que hoy sufre el planeta, el colapso climático, los desastres naturales extremos, la deshumanización tecnológica… Pero lo hace desde un tono inesperadamente esperanzador. No es un relato apocalíptico al uso, sino una advertencia envuelta en belleza, una llamada a la acción disfrazada de cuento futurista.

Un futuro fracturado

El mundo que presenta ‘Arco’ es uno de esos futuros que resultan inquietantes precisamente porque parecen plausibles. La humanidad se ha dividido en dos realidades: por un lado, quienes sobreviven en pequeñas cúpulas hipertecnológicas, acompañados de robots y hologramas que sustituyen el contacto humano, protegidos de las violentas tormentas, incendios y catástrofes climáticas que asolan el planeta. Por otro, una realidad que habita en enormes plataformas suspendidas, cuya disposición recuerda inevitablemente a un ajedrez tridimensional del universo de ‘Star Trek’, ese mismo tablero al que jugaba Sheldon Cooper en ‘The Big Bang Theory’. Quizá es un símil intencionado para indicarnos que estamos en jaque.

Bienvenu utiliza este escenario para plantear una fractura no solo social, sino moral. La tecnología ha permitido sobrevivir, pero también ha generado aislamiento y dependencia. Frente a ello, la fantasía, representada de manera simbólica por el arcoíris que siempre se presenta como elemento casi mítico. Aparece aquí como un recordatorio de lo que se ha perdido: la capacidad de asombro, el vínculo con la naturaleza y la idea de poder desear un futuro mejor. El choque entre fantasía y tecnología no es solo estético, sino ideológico, y se convierte casi en el verdadero motor del relato.

Voces conocidas para una historia que no busca la comedia

Uno de los aspectos más curiosos de ‘Arco’ es su reparto vocal en inglés. Natalie Portman no solo presta su voz, sino que, tras ver el material con el que había empezado la preproducción, decidió financiar la película. Un gesto que habla del compromiso artístico que percibió en el proyecto. A su alrededor encontramos nombres asociados habitualmente a la comedia como Will Ferrell, Mark Ruffalo, America Ferrera, Flea o Andy Samberg.

Sin embargo, ‘Arco’ no es una película de humor. Y es que las voces no buscan el lucimiento individual, sino reforzar la atmósfera de fábula adulta, donde cada personaje parece cargar con una culpa colectiva más que con un conflicto personal.

Una animación heredera de Miyazaki y Toriyama

Visualmente, ‘Arco’ se sitúa en una tradición muy reconocible. La influencia de Hayao Miyazaki es evidente a la hora de representar la naturaleza y en el movimiento de los personajes. Al mismo tiempo, ciertos diseños y dinámicas recuerdan a la obra de Akira Toriyama, especialmente en lo que se refiere al diseño de escenarios y todo tipo de artilugios.

Esta alineación estética no es un mero homenaje, sino una declaración de intenciones. Bienvenu entiende la animación como un lenguaje capaz de abordar temas complejos sin renunciar a la emoción ni al estilismo. Cada plano parece diseñado para reforzar el mensaje: la tecnología puede ser deslumbrante, pero también fría, la naturaleza puede parecer ingenua, pero encierra verdades arrolladoras. Como las obras de estos dos maestros, la comunión entre el progreso y nuestro entorno aparece como una comunión irremediable y casi onírica.

No es casualidad que ‘Arco’ haya sido muy premiada y que su nombre suene con fuerza en la conversación sobre los Oscars. Entre otros reconocimientos, ha obtenido el Premio Cristal a la Mejor Película en el Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy y el Premio del Público Sitges Collection en el Festival de Sitges. Ambos galardones reflejan su doble virtud: el reconocimiento crítico y la conexión emocional con el espectador.

‘Arco’ propone un viaje, una senda que, como el arcoíris de las viejas leyendas, no garantiza un tesoro inmediato, pero sí la posibilidad de encontrar algo más valioso: la voluntad de cambiar antes de que sea demasiado tarde.

Ficha de Arco

Estreno en España: 23 de enero de 2025. Título original: Arco. Duración: 82 min. País: Francia. Dirección: Ugo Bienvenu. Guion: Ugo Bienvenu, Félix De Givry. Música: Arnaud Toulon. Reparto principal (doblaje original): Oscar Tresanini, Margot Ringard Oldra, Louis Garrel, Alma Jodorowsky, Nathanaël Perrot, Vincent Macaigne, Swann Arlaud. Producción: Remembers, MountainA, France 3 Cinéma, Netflix. Distribución: Caramel Films, YouPlant. Género: Web oficial.

Crítica: ‘El extranjero’

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Crítica

Entre la fidelidad a Camus y la frialdad narrativa de Ozon

‘El extranjero’, la nueva película de François Ozon, se adentra en un terreno que parecía inevitable: la adaptación de la célebre novela de Albert Camus. A primera vista, la combinación suena casi perfecta, pues ambos autores, cada uno en su disciplina, han dedicado su obra a cuestionar la vida y sociedad, sus absurdos y contradicciones. El resultado, sin embargo, es una propuesta profundamente existencialista, cargada de reflexiones valiosas, pero también marcada por un ritmo pausado, casi inmóvil, que pondrá a prueba la paciencia del espectador.

La cinta sigue a Meursault, un hombre aparentemente insensible, que vive como si se tratase de un autómata. Su mirada fría y su forma de caminar por la vida transmiten una desconexión total con el mundo. Apenas se inmuta cuando su madre muere, a la que había dejado en una residencia como si fuese una extraña. Y en el fondo, ese es uno de los temas centrales: Meursault es un extranjero tanto en la vida de su madre como en la suya propia.

Más allá del retrato íntimo del protagonista, la película funciona como un breve fresco sobre la Francia colonialista. La Argelia de Camus resurge como un territorio mestizo, atravesado por tensiones sociales y culturales, donde Francia es, en última instancia, una potencia extranjera. El contraste entre pertenencia y desarraigo resuena con fuerza en cada rincón de la historia.

‘El extranjero’ es, en definitiva, una película de hechos y consecuencias, con muy pocos porqués. La trama se despliega sin giros sorprendentes, sin respuestas tranquilizadoras. El asesinato que articula la narración desde el minuto cero cae en el olvido y se resuelve de forma insustancial, como si el acto más grave de la vida de Meursault no fuese más relevante que un simple accidente. Esa falta de trascendencia, que puede resultar frustrante para muchos, es precisamente la clave: aceptar el sinsentido de la vida, tal como proponía Camus.

Ozon ha plasmado con fidelidad el espíritu del Premio Nobel. Cuestionar la película es, en cierto modo, cuestionar la propia obra de Camus. Para gustos, los colores… o en este caso, la escala de grises. François Ozon logra trasladar la esencia del absurdo camusiano con imágenes contenidas y una puesta en escena sobria. Filmar en blanco y negro refuerza la sensación de distancia y atemporalidad. La escala de grises no solo remite a la época colonial en Argel, sino que convierte cada plano en un espejo de lo que Camus proponía: un mundo sin color, sin adornos, donde lo que vemos es lo que hay. El blanco y negro, en este sentido, aporta crudeza y evita cualquier romanticismo que pudiera suavizar el relato.

Ficha de El extranjero

Estreno en España: 19 de diciembre de 2025. Título original: L’Étranger. Duración: 120 min. País: Francia. Dirección: François Ozon. Guion: François Ozon. Música: Fatima Al Qadiri. Fotografía: Manuel Dacosse. Reparto principal: Benjamin Voisin, Rebecca Marder, Denis Lavant, Pierre Lottin, Swann Arlaud. Producción: FOZ, Gaumont, France 2 Cinéma, Macassar Productions, Scope Pictures, Canal+. Distribución: BTeam Pictures. Género: drama, misterio, adaptación. Web oficial.

Tráiler de ‘Corazones valientes’

En cines el 30 de septiembre

El 30 de septiembre Adso Films estrena en cines ‘Corazones valientes’. Una película, dirigida por Mona Achache (‘El erizo’, ‘Las Gacelas’), que está basada en hechos reales y toma el punto de vista de los niños protagonistas como eje conductor del film. La mirada de ellos ante el horror de la guerra y su experiencia en el Castillo de Chambord (que protegía las grandes obras de arte del momento), dan forma a esta película a medio camino entre la fantasía y el relato histórico.

Protagonizan el film junto a los niños, la actriz Camille Cottin (‘La Casa Gucci’, ‘Killing Eve’, ‘Cuestión de sangre’) y el actor Swann Arlaud (‘La vida sin ti’, ‘Quiero hablar sobre Duras’, ‘Un héroe singular’).

Sinopsis oficial:

Verano de 1942. Durante la Segunda Guerra Mundial, seis niños judíos buscan refugio donde nadie pensaría encontrarlos: dentro del Castillo de Chambord, en medio de las obras de arte escondidas del Louvre. A pesar del peligro que los amenaza, de la muerte que los acecha, estos corazones valientes aprenden a saborear el momento presente.

Crítica: ‘Gracias a Dios’

Sinopsis

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Alexandre vive en Lyon con su esposa e hijos. Por casualidad, se entera de que el sacerdote que abusó de él cuando era un boy scout sigue trabajando con niños. Se lanza a un combate al que se unen François y Emmanuel, otras víctimas del sacerdote, con el fin de liberarse de sus sufrimientos a través de la palabra. Pero las repercusiones y consecuencias de sus testimonios no dejarán a nadie indemne.

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Crítica

Una maravilla llena de palabras y silencios

François Ozon no trae una historia cruda y real donde los niños son los grandes afectados en un terrible caso de pederastia dentro del marco de la Iglesia.

Lyon, la ciudad francesa más importante para la Iglesia, es la protagonista de esta terrible historia, donde un sacerdote Bernard Preynat, es acusado de abuso por antiguos miembros de los Boy Scouts, al ver que este hombre sigue trabajando junto a niños.

La película tiene mucho más fondo, no toca solo el tema de los abusos, que es lo más importante, sino también como cada familia lo llevó de una manera, ya sea silenciando a su propio hijo al ser muy religiosos o por el bien del negocio, otros lucharon y la Iglesia simplemente les silenció. Ese es otro tema bastante importante y otra de las denuncias que tiene la película y es el silencio de la institución, pues el sacerdote en ningún momento niega los hechos, pero la Iglesia, en concreto el Cardenal Barbarin, acalló toda esta historia desde hace muchos años y por ello también está a la espera de juicio.

Ozón logra una película que pone los pelos de punta sin escenas explícitas, cosa que se agradece, no hacen falta, las palabras, miradas y gestos lo hacen todo. Aunque cinematográficamente es una película muy sencilla, vemos pequeños detalles que nos dejan ver la tensión, el odio y a la vez tristeza en cada uno de nuestros personajes y esto es gracias al trabajo de Manuel Dacosse.

Está claro que el que la película sea tan sencilla es porque lo que le interesa al director es la palabra, que la historia sea escuchada y que los personajes puedan contarnos todo lo sucedido. Y todo esto lo logra, aparte de un guión muy bien trabajado, gracias al reparto con el que ha contado.

Melvil Poupaud es el encargado de dar vida a un hombre que sigue con su Fe, pese a todo lo que le ocurrió de niño y también el encargado de llevar a cabo la denuncia a la Iglesia por el silencio. El papel de Swann Arlaud quizás es el más débil de todos, su personaje es de los que peor ha llevado todo, drogas y enfermedades han sido su día a día por culpa de todo lo que le sucedió de pequeño. Y Denis Ménochet tiene uno de los papeles más fuertes y aunque la película es bastante seria, le logra dar un toque de humor gracias a las ocurrencias de su personaje para luchar contra la Iglesia.

Pero no solo ellos están geniales, tengo que decir que Bernard Verley da verdadero miedo como el padre Bernard Preynat, sus gestos, su sonrisa, logra crear verdadera aversión hacia ese hombre que dice estar enfermo, pero que sigue a sus anchas trabajando con niños.

En la película vemos la creación de la asociación de ‘La Palabra Liberada’, que se creó para poder denunciar tanto al sacerdote como a Philippe Barbarin, el arzobispo de Lyon que silenció todo, además una de sus famosas frases durante una rueda de prensa sobre los abusos a estos niños que da título a la película, pues en su día dijo «Gracias a Dios, lo hechos han prescrito».

Una última cosa que añadir, pero no menos importante. Aunque pueda parecer una película antirreligiosa, es una idea totalmente errónea, el director trata con mucho respeto a la institución, simplemente expone esta historia que por desgracia es parte de ella. Es algo muy loable, pues tratando el tema que se está tratando es bastante complicado ser objetivo. 

Ficha de la película

Estreno en España: 18 de abril de 2019. Título original: Grâce à Dieu. Duración: 137 min. País: Francia. Dirección: François Ozon. Guión: François Ozon. Música: Evgueni & Sacha Galperini. Fotografía: Manuel Dacosse. Reparto principal: Melvil Poupaud, Denis Ménochet, Swann Arlaud, Eric Caravaca. Producción: Mandarin Productions, Scope Pictures. Distribución: Golem distribución. Género: Drama. Web oficial: http://www.golem.es/distribucion/peliculas/gracias-a-dios/

Encuentro con François Ozon y Denis Ménochet por ‘Gracias a Dios’

«Mi primera idea era hacer una película sobre la fragilidad masculina»

El director François Ozon es de sobra conocido por películas como ‘Frantz’, ‘En la casa’ u ‘8 mujeres’. Denis Ménochet quizá se sale más de los circuitos europeos a los comerciales con títulos como ‘Maltidos Bastardos’, ‘Assassin’s Creed’ o ‘Robin Hood’ pero su currículum está repleto de éxitos producidos en nuestro continente como ‘Custodia Compartida’. Ambos han aterrizado en Madrid (fotos al final del artículo) para presentar ‘Gracias a Dios’, el título que el próximo 18 de abril estrena Golem Distribución en España.

El filme está ambientado en Lyon y habla de la organización creada por Alexandre, François y Pierre Emmanuel interpretados por Melvil Poupaud, Denis Ménochet y Swann Arlaud. La asociación “La palabra liberada” lucha por sacar a la luz abusos como los llevados a cabo por el sacerdote pederasta Bernard Preynat. Pero el filme va más allá y no se centra solo en un caso, trata de mostrar todo aquello que la Iglesia ha silenciado durante años con figuras como la del Cardinal Barbarin.

Esta es una historia real y dura, muy actual, tanto en Francia como en España. «Nunca se me había pasado por la cabeza hacer una película sobre un tema de actualidad. Mi primera idea era hacer una película sobre la fragilidad masculina. Yo he hecho muchas películas sobre mujeres fuertes. En el cine existe un cliché, el hombre es acción, la mujer es emoción. Pues vamos a invertir las cosas. Casualmente un día en Internet entré en la página de «La palabra liberada», leí los testimonios y me emocionó. Decidí conocerles y fue cuando nació la idea de hacer la película», declaró Ozon.

Se le preguntó al director sobre la relación con otros casos actuales que puede haber en España o sobre la intencionalidad del filme: «Puedo decir que en Francia las cosas han avanzado un poco. La iglesia allí se ha dado cuenta de que hay algo grave con la pedofilia, ya lo considera un crimen, están intentando hacer algo. Yo soy un cineasta, no soy un político. Mi intención no era hacer una película política. Mi intención era plantear una pregunta, era plantear un debate sobre esto, que es lo que he hecho, dar voz a las víctimas».

Tal es la repercusión del filme que en Francia cuando se estrenó en diciembre del año pasado muchas fueron las voces que la quisieron silenciar, pero su éxito es innegable. «Al principio fue rechazada e intentaron impedir su estreno, eso le dio mucha publicidad. Ahora la película ha alcanzado los 900.000 espectadores en Francia. De todos esos espectadores muchísimos son católicos. La iglesia se ha dado cuenta de que debe enfrentarse a esto. Se han apoderado en cierto modo de la película» puntualizó el cineasta.

Ménochet se acercó mucho al drama de estas personas que realmente sufrieron en su infancia. «Rodamos en la verdadera casa de François. Tenemos los testimonios que leí en la página de “La palabra liberada”, que si eres un ser humano normal qué menos que sentir empatía. También está el combate, la lucha de estos tres personajes que desde mi humilde trabajo de actor he intentado reflejar. Por último está lo de la batería. François, mi personaje, es un batería muy bueno y yo toco fatal (risas). Al director se le ocurrió grabar nuestros dos sonidos tocando y mezclarlos. Es como cuando sales a luchar, el tambor acompaña a los guerreros».

Ozon es un cineasta que cuida mucho la estética de sus largometrajes. Entran mucho por los ojos, sus imágenes impactan por su belleza y su cuidado, tiene un lenguaje visual muy expresivo. Pero en el caso de este filme esa elocuencia visual no es tan patente. «Normalmente adapto la fotografía a la historia, al o que voy a contar. En este caso la historia era la palabra, más que la imagen. Por una vez debía quedarme detrás más que anteponerme a la palabra» explicó el director.

¿Pueden esperar cambios o compensaciones de algún tipo las víctimas? Preguntas similares a esa recibió el director durante la presentación del filme. Su respuesta fue: «De hecho sí. Está ocurriendo algo. La condena a Barbarin y todo esto indica que algo se pone en marcha. He hablado con muchos sacerdotes y obispos y si parece que quieren hacer algo, hay muy buena voluntad. Entienden que es algo muy grave en el seno de la iglesia. El problema es que la Iglesia francesa es vieja. Los obispos rondan los 75 años. ¿Puede una generación de 70 y pico años cambiar algo así? Lo dudo, soy un escéptico. Por otro lado está el movimiento de los chalecos amarillos que se está metiendo con las instituciones. Si la Iglesia cambia lo hará a través de los fieles, no a través de la cúpula».

La película se cierra dejando en el aire una pregunta muy importante hacia uno de los protagonistas, cuestión teológica que le fue hecha a Ozon por uno de los asistentes a la rueda de prensa. Es por eso que al final del encuentro Ménochet quiso despedirse hablando en castellano… «Para terminar, yo no creo en Dios, pero creo en Meryl Streep».

Las fotografías han sido realizadas por Vicky Carras y Francisco J. Tejeda White. Todas las imágenes proceden de nuestro perfil de Google Photos y están protegidas con copyright, si deseáis que os enviemos alguna podéis solicitarla en nuestra sección de contacto.