Crítica: ‘Fubar’ T2

En qué plataforma ver Fubar

Conspiraciones, tiroteos y Tocino: ‘FUBAR’ abraza su caos y mejora

Con un título que ya de por sí te prepara para el caos (‘FUBAR’, acrónimo militar de Fucked By Assholes in the Rear), esta serie de Netflix regresa con una segunda temporada que, para sorpresa de muchos, mejora considerablemente respecto a la primera. Aquella debutaba como una comedia de acción más, con Schwarzenegger en plan autoparódico persiguiendo a un cliché andante de narcotraficante. Pero esta nueva tanda de episodios decide abrazar el absurdo, el disparate y la conspiranoia, regalándonos un entretenimiento que, aunque empieza con el pie izquierdo, termina corriendo como un loco sin frenos cuesta abajo… y vaya si nos arrastra con él.

‘FUBAR’ sigue fiel a su nombre: en cada episodio, los personajes se ven envueltos en situaciones comprometidas por su propia torpeza, ego, o directamente, por estupidez monumental. Es como si los guionistas hubieran apostado a ver cuántas veces podían poner en peligro la seguridad nacional con un desliz romántico o un ataque de celos. Y ojo, lo logran. Esta vez, la amenaza es más actual que nunca: un apagón nacional provocado por una red de conspiraciones que casi parece inspirada en el último debate político español. No sabemos si la CIA tiene algo que ver con el precio de la luz, pero después de ver esto, uno duda.

El humor sigue siendo una mezcla de chistes físicos, bromas de instituto y violencia ridícula. Los primeros episodios tambalean como Arnold bajando unas escaleras sin rodilleras, pero a medida que avanza la trama, la serie se estabiliza y encuentra un ritmo propio, disparando gags, tiroteos y giros absurdos con notable precisión.

Carrie-Anne Moss entra en escena con una energía algo desconcertante: la vemos arrancar con coreografías de baile que harían sonrojar a Trinity, pero pronto revela su verdadera cara como la gran villana de la temporada. Su personaje es el único que parece habitar una serie seria, lo que la convierte en un contrapunto efectivo… e irónicamente cómico, a su manera.

En cuanto al elenco, Chips (Guy Burnet) es el fichaje estrella. Si Hans Gruber hubiese sobrevivido a su caída en Jungla de Cristal y hubiese pasado una temporada en un psiquiátrico con wifi, habría salido algo parecido a este personaje. Es irreverente, delirante y, sobre todo, divertidísimo. Solo el personaje de Tocino puede rivalizar con él en monería y capacidad de hacerse con nuestros corazones.

Schwarzenegger, por su parte, sigue siendo el alma (y los bíceps) de la serie. No puede moverse como antes, pero lo compensa con su inconfundible mezcla de humor seco y frases lapidarias. A su lado, Monica Barbaro se consolida como una co-protagonista de peso. Está más cómoda, más física y más divertida, dando una réplica creíble a su padre ficticio y al caos que les rodea.

En resumen, la segunda temporada de ‘FUBAR’ es como una hamburguesa triple con bacon: grasienta, exagerada, un poco estúpida… pero imposible de dejar a medio comer. Si la primera te dejó indiferente, dale una segunda oportunidad: ahora el menú viene con salsa conspirativa y un extra de risas.

Crítica: ‘FUBAR’

En qué plataforma ver FUBAR

Schwarzenegger en una comedia de acción de corte ligero y algo bobalicona

El próximo 7 de junio Netflix estrenará un nuevo documental sobre Arnold Schwarzenegger en formato de serie narrando su vida. Pero antes, el 25 de mayo, podremos ver al mítico héroe de acción en una serie en la misma plataforma. ‘FUBAR’ es una obra de Nick Santora (‘Prison Break’, ‘Reacher’, ‘Punisher 2’) que a lo largo de ocho episodios comprobaremos cómo el actor, otrora primera espada de los blockbusters, se adapta de nuevo a los tiempos que corren como ya hizo en su día y en múltiples ocasiones pasándose a la comedia o al cine familiar.

‘FUBAR’ nos ofrece esa imagen del “Chuache” encendiéndose un puro a lo ‘El último gran héroe’ pero deja patente que el intérprete austriaco ya no es el mozalbete cachas que empuñaba la espada de Conan o la recortada del T-800. Aunque hay que decir que muchos cogerán el guiño a la película de John McTiernan con la resolución del tiroteo final. Bajo la dirección directores como Phil Abraham (‘Hunters’, ‘Jack Ryan’, ‘Daredevil’) se introduce en el papel de un agente secreto. A sus setenta y cinco años Schwarzenegger hace de sesentón que está a punto de dejar su agencia de espías y que como tapadera regenta un negocio de venta de productos de fitness, haciendo honor a su amor por el culturismo.

Esta no es más que una comedia de acción, que tanto en sus gags como en sus tiroteos o explosiones se muestra bastante ligera. Y quizá para entender el tono de esta serie hay que indagar primero en el significado de su título. FUBAR originalmente era el acrónimo de Fucked Up Beyond Repair/Recognition. Posteriormente evolucionó a Fucked By Assholes in the Rear y se popularizó ya que el ejército lo empezó a usar y acabó apareciendo en películas como ‘Tango y Cash’ y ‘Salvar al soldado Ryan’. Básicamente nos viene a decir que los protagonistas están constantemente en situaciones peliagudas o comprometidas por culpa de ser o de perseguir a unos capullos.

Hablando de capullo. ¿Os acordáis de aquella escena de ‘Los padres de ella’ en la que Ben Stiller enseñaba sin querer a un niño ese insulto? Pues durante buena parte de esta serie el papel de Schwarzenegger es igual que el de De Niro. Es un agente mayor, gruñón, anticuado y que usa lo que está a su alcance para indagar de manera ilícita en la vida de sus familiares. En ese sentido el papel que lleva a cabo es muy entrañable. Pero si buscamos un símil para saber por donde van literalmente los tiros lo encontramos en la filmografía del propio Schwarzenegger. ‘FUBAR’ se parece a ‘Mentiras arriesgadas’. Pasan cosas con la familia, los propios compañeros de su agencia se hacen pasar por amigos para mantener su tapadera, usa lo recursos del estado para espiar a su esposa… Incluso hay un papel para Tom Arnold.

La trama va de una relación paternofilial (coprotagonizada con Monica Barbaro) y por casualidades del destino se parece a la de ‘Fast & Furious X’ pues el hijo de un antiguo objetivo (Gabriel Luna) busca venganza a toda costa contra los protagonistas. Pero no tenemos acción explosiva sino peleas soft rodeadas de un humor bastante tontorrón. ¡Ah! y dramón cancerígeno muy mal justificado en el episodio cinco. La cuestión es que ‘FUBAR’ se hace entretenida y promete más. Pero también demuestra que Arnold no está para estos trotes y con o sin recurrir a las ya clásicas cancelaciones de Netflix quizá no se estrene segunda parte.