Crítica: ‘Primal’ temporada 3

En qué plataforma ver Primal

La barbarie como espectáculo total

Tres años después, ‘Primal’ regresa desde y a través de los canales habituales: Adult Swim y HBO, con una tercera temporada que se estrena el 11 de enero (12 de enero en España) y que constará de 10 episodios semanales de unos 20 minutos. La espera no ha sido corta, y eso se nota tanto en la ambición formal como en la voluntad clara de ofrecer un regreso que sea, en sentido literal, un acontecimiento. Genndy Tartakovsky sigue al frente del proyecto, y su impronta es tan reconocible que basta un plano, un movimiento de cámara o una elipsis salvaje para saber que estamos, de nuevo, en su terreno.

La gran sorpresa y el mayor golpe de efecto de la temporada es la recuperación de Spear, el cavernícola, en una forma que, sinceramente, no recuerdo haber visto jamás asociada a la prehistoria en ningún otro relato audiovisual. Es una decisión radical, arriesgada y, sobre todo, profundamente coherente con la lógica interna de la serie: en ‘Primal’ nada está sujeto a la historia, a la ciencia ni a la ortodoxia narrativa. Aquí manda la emoción primaria y la iconografía extrema. Ese regreso redefine la dinámica del relato y sirve como motor para una temporada que se siente más autoconsciente que nunca.

Porque si algo deja claro esta tercera tanda de episodios es que ‘Primal’ sabe perfectamente qué esperan de ella sus seguidores. La violencia sigue siendo bruta, excesiva y omnipresente. No importa cuán tierno o aparentemente inocente sea un personaje, ni cuán animalista o contemplativa quiera ponerse la puesta en escena: la naturaleza primitiva siempre se impone. La sangre corre sin pudor, y las carnicerías, cada vez más imaginativas, convierten cada episodio en un catálogo de brutalidad creativa que roza lo operístico.

Psicodelia, monstruos y heavy metal animado

La tercera temporada también redobla su apuesta por la psicodelia, la magia y las criaturas fantásticas. Hay episodios que parecen construidos como un mal viaje ilustrado, y uno de los capítulos finales es, sin exagerar, un desfile de monstruosidades que compite consigo mismo por ver cuál deja una imagen más perturbadora en la retina. Tartakovsky vuelve a demostrar que la animación es el medio ideal para cruzar géneros sin pedir permiso: fantasía oscura, terror corporal, aventura pulp y épica trágica conviven sin fricción.

Los títulos de casi todos los episodios (‘El reino del dolor’, ‘Caverna de horrores’, ‘La venganza de la muerte’) suenan más a canciones de heavy metal que a capítulos de una serie de animación, y esa estética no es casual. Hay una escena concreta que evoca de forma muy clara el imaginario de ‘Heavy Metal’, tanto en composición como en actitud: exceso, sensualidad violenta y un desprecio absoluto por la contención. En otros momentos, la serie parece guiñar el ojo a ‘Planet Hulk’, con sociedades primitivas organizadas alrededor de la fuerza bruta, o a los Morlocks subterráneos de ‘La máquina del tiempo’, cuando desciende a entornos opresivos dominados por criaturas que viven al margen de la luz.

Sin embargo, en medio de todo este ruido visual y conceptual, sigue estando el corazón de ‘Primal’: el vínculo de cariño, dependencia y supervivencia entre Spear y la dinosaurio. Esa relación, casi muda, sigue siendo el ancla emocional de la serie y lo que evita que el conjunto se convierta en un simple ejercicio de estilo. Cuando ‘Primal’ recuerda que la violencia no es solo espectáculo sino consecuencia, es cuando alcanza sus mejores momentos.

¿Cierre satisfactorio o exceso de fan service?

Si el final de la temporada dos podía interpretarse como un cierre, triste, sí, pero coherente, la conclusión de esta tercera temporada apunta claramente a dejar satisfechos a los fans más entregados. Especialmente a aquellos que disfrutan de la capacidad anacrónica de la serie para mezclar épocas, géneros y referencias sin ningún tipo de complejo. En ese sentido, el final funciona: es grandilocuente, emocional y visualmente memorable.

Ahora bien, desde una perspectiva crítica, es difícil ignorar que ‘Primal’ cae aquí en un fan service excesivo. La temporada parece diseñada para ofrecer, episodio tras episodio, exactamente lo que se espera de ella, sin apenas espacio para la sorpresa conceptual o la evolución temática profunda. Todo es más grande, más violento, más explícito… pero no necesariamente más significativo. Tartakovsky juega sobre seguro, y aunque el resultado es indudablemente poderoso, deja la sensación de que la serie se mira demasiado al espejo.

Aun así, ‘Primal’ temporada 3 sigue siendo una anomalía maravillosa dentro del panorama televisivo actual. Una serie que entiende la animación como un lenguaje adulto, libre y salvaje, y que se atreve a ser extrema sin pedir disculpas. Puede que no sea su entrega más arriesgada, pero sí una de las más contundentes y coherentes con su propio mito.

Adam Driver protagoniza ‘65’

Dinosaurios, naves, viajes en el tiempo…

Sam Raimi produce una nueva película de terror pero en esta ocasión incorpora la ciencia ficción a la lista de géneros. Pero es que además a la ecuación de ’65’ se le suman dinosaurios y el talento de Adam Driver.

El guión procede de la mano de los escritores de ‘Un Lugar Tranquilo’, Scott Beck y Bryan Woods, quienes ejercen también como directores. En el reparto actoral están también Ariana Greenblatt y Chloe Coleman.

Sinopsis oficial:

Después de un catastrófico accidente en un planeta desconocido, el piloto Mills (Adam Driver) descubre rápidamente que realmente está varado en la Tierra… hace 65 millones de años. Ahora, con solo una oportunidad de rescate, Mills y la otra única superviviente, Koa (Ariana Greenblatt), deberán abrirse camino a través del desconocido territorio plagado con peligrosas criaturas prehistóricas en una épica lucha por sobrevivir.

Crítica: ‘Ötzi, el hombre de hielo’

Sinopsis

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Los Alpes de Ötztal, hace más de 5300 años. Cerca de un arroyo, se ha asentado un poblado neolítico. Su líder Kelab tiene la responsabilidad de ser el guardián del santo sagrario,Tineka. Mientras Kelab está cazando, el asentamiento es atacado y los miembros de la tribu son brutalmente asesinados, entre ellos la mujer y el hijo de Kelab. Solo sobrevive un bebé recién nacido. ¡Y Tineka ha desaparecido!

Cegado por el dolor y la furia, Kelab solo tiene un objetivo:¡venganza!

La búsqueda de los asesinos se convertirá en una odisea para Kelab. Luchará para mantener con vida al bebé y contra las fuerzas de la naturaleza. Un error fatal lo convertirá de cazador a cazado. Además de todo ello, la soledad hará que Kelab dude de sus acciones cada vez más.
Cuando por fin Kelab se enfrente a los asesinos de su tribu, su mayor desafío será no convertirse en uno de ellos…

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Crítica

Una manera de dar a conocer un hallazgo revelador de nuestro pasado

El gran e insólito hallazgo de la momia congelada en los Alpes italianos a principios de los 90 le ha valido su tercera película a Felix Randau. Quién le iba a decir a ese individuo que murió hace más de 5000 años que iba a protagonizar un filme. Ötzi es un hombre que se sabe con bastante aproximación cómo murió y que se conservó congelado, convirtiéndose en la momia natural más antigua de la edad de cobre europea. Gracias a ello se conocieron o confirmaron muchas teorías acerca de las costumbres y condiciones en las que vivíamos antes de las primeras civilizaciones que nos dejaron un legado escrito.

Esta es una película muy relacionada con la investigación pues los estudios del cuerpo de la momia así como de los objetos que portaba han revelado buena parte de su historia y hábitos. Pero también tiene circula por la vertiente de las pesquisas criminalísticas ya que supone uno de los asesinatos sin resolver más antiguos que se conocen. Muchas de las teorías que rodean a Ötzi son imaginadas por los arqueólogos o ficcionadas a partir de los signos hallados en su cuerpo o los vestigios de sus pertenencias. La película se dedica en buena parte a recrear una historia inventada pero con numerosos puntos basados en datos científicos. Angelika Fleckinger, directora del Museo Arqueológico e South Tirol, ha servido de asesora para que la película sea lo más aproximada posible a la realidad que se piensa vivió este hombre hallado en el valle de Ötz, cerca de Tirol, que es donde se ha rodado la película.

Pero aunque el director y guionista le haya echado algo de imaginación todo lo que vemos en pantalla es más que factible. Me parece que informativamente es una película con alto valor. No parece tener fallos científicos en lo que se refiere a que nos representa como una sociedad sedentaria, agricultora, con ganado, casas, caza, ritos… Tenían por entonces sentido de la propiedad y llegaron los primeros intercambios con otras aldeas y ese tipo de interacciones es lo que le da a la película un pequeño toque de intriga que se suma a la espera de ver cómo han recreado la muerte de Ötzi. No se le da respuesta por ejemplo a las decenas de tatuajes de este misterioso hombre pero si al porqué actualmente es posible encontrar a unas 19 personas genéticamente emparentadas con él.

El estudio del ADN de Ötzi nos aportó el posible aspecto de este protagonista del largometraje y se ha buscado un actor similar a las recreaciones. Jürgen Vogel (‘La ola’) es Ötzi. La película está apoyada en el personaje que le da título, al cual se han permitido la licencia de bautizar como Kelab. Interactúan con él otros personajes, cuyos actores interpretan bien, con la simpleza de un hombre poco complejo y de hace tantos siglos. Quizá reconozcáis a algún que otro rostro pero quien más os va a sonar es Franco Nero, que tiene un brevísimo papel.

En el filme no se habla una lengua reconocible actualmente. Los protagonistas hablan un idioma creado a partir del rético. No se entiende lo que dicen ni nos ponen subtítulos porque, aunque con un guión algo aburrido, se ha rodado con la suficiente habilidad como para que se emplee una manera de expresarse de lo más universal.

Podemos decir que esta es una película divulgativa para aquellos que estén faltos de conocimientos de prehistoria. Como largometraje necesita algo más de ritmo o emoción, se queda en ese sentido por detrás de estrenos recientes como ‘Alpha’ o clásicos como ‘El clan del oso cavernario’. Su nivel de detalles acordes a lo documentado es bueno e ir identificando esas particularidades es lo que la hace más llevadera. Sus instantes finales nos dejan un pormenor que puede que deje espacio para la reflexión, acerca de cómo nos vemos a nosotros mismos y cuál es el sentido de nuestros actos desde tiempos inmemoriales.

Ficha de la película

Estreno en España: 25 de enero de 2019. Título original: Der Mann aus dem Eis. Duración: 96 min. País: Alemania. Dirección: Felix Randau. Guion: Felix Randau. Música: Beat Solèr. Fotografía: Jakub Bejnarowicz. Reparto principal: Jürgen Vogel, André M. Hennicke, Sabin Tambrea, Susanne West, Franco Nero. Producción: Port au Prince Film, Kultur Produktion, Echo Films, Lucky Bird Pictures, Amour Fou Filmproduktion. Distribución: Festival-Films. Género: drama, historia. Web oficial: http://festival-films.com/el-hombre-de-hielo.html