Crítica: ‘La bola negra’

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Los Javis convierten cuatro páginas en dos horas y media de pura reflexión y conmemoración

Había algo casi inevitable en que ‘La bola negra’ acabara siendo la película escogida por España para los Oscar: ganadora del premio a la Mejor Dirección en Cannes y ahora del Premio del Público en Toronto, temática LGBT, una guerra de la que parece que no hemos pasado página y por supuesto el ser la nueva película de Javier Calvo y Javier Ambrossi, dos de los mayores exponentes y talentos jóvenes de nuestro país.

El punto de partida ya resulta fascinante. Lorca dejó apenas cuatro páginas de una obra inacabada titulada ‘La bola negra’. En ellas aparecía un joven rechazado de un selecto casino de Granada después de recibir la bola negra en una votación de sus socios. El motivo de la exclusión era su homosexualidad. Lorca murió antes de poder continuar aquella historia y Los Javis convierten precisamente esa interrupción en materia narrativa.

El reto era descomunal: transformar cuatro páginas en una película de dos horas y media sin que el invento pareciese una apropiación oportunista del nombre de Lorca. Y ahí aparece una de las mayores virtudes de la película: Los Javis no intentan completar simplemente lo que Lorca escribió, sino imaginar todo aquello que podría haber quedado suspendido en esas páginas relacionándolo con varios momentos posteriores a él, incluyendo la actualidad.

Para hacerlo se apoyan también en ‘La piedra oscura’, la obra teatral de Alberto Conejero que recupera la figura real de Rafael Rodríguez Rapún, secretario de La Barraca y compañero sentimental de Lorca. Conejero participa además en el guion. De este modo, una pieza aporta el rechazo y la estigmatización homosexual y la otra introduce a Rapún como amante, conservación de la memoria y presencia ausente de Federico. El resultado es un puzle narrativo que solo funciona porque Los Javis saben encontrar humanidad allí donde otros se quedarían en el personaje histórico o la burda polémica.

Tres tiempos para hablar del mismo dolor

‘La bola negra’ se articula en tres épocas: 1932, 1937 y 2017. Tres momentos que no funcionan como compartimentos estancos, sino como vasos comunicantes. El presente busca las huellas de un pasado que la Guerra Civil quiso borrar, el pasado real se encuentra con la tragedia de Rodríguez Rapún, y el tercer nivel imagina las páginas que Lorca nunca pudo escribir.

Es una estructura arriesgada y, por momentos, excesivamente ambiciosa, pero también una de las razones por las que la película consigue trascender el biopic convencional. Los Javis llevan años demostrando que saben mirar debajo de la caricatura cuando abordan personajes que han sido objeto de burla, escarnio o prejuicio social. Aquí la dificultad era todavía mayor: acercarse a Lorca exige cierta solemnidad, porque estamos ante una figura cuya dimensión cultural y política puede convertir cualquier exceso en una frivolización. Por fortuna, ‘La bola negra’ entiende que homenaje no significa estatua de mármol.

La película está salpicada de homoerotismo, aunque Los Javis renuncian buena parte del tiempo a la provocación explícita. Hay cuerpos, deseo y tensión sexual, pero predominan la mirada sentimental y la poesía. Es una decisión inteligente. No estamos ante una película concebida para escandalizar, sino ante una obra mucho más reflexiva y conmemorativa sobre lo que significa haber tenido que ocultar quién eras.

Y precisamente por eso resulta inquietante comprobar cuánto dialoga con el presente. Los jóvenes exaltados por el discurso sublevado que aparecen en la película pueden producir una sensación incómodamente contemporánea. Cambian los uniformes, los contextos y las consignas, pero determinados mecanismos de exclusión siguen reconocibles. La película no necesita subrayarlo demasiado para que la comparación aparezca sola. Pensadlo cada vez que veáis a un grupo de cayetanos gritar eso de “España despierta”.

También hay una clara voluntad antibelicista. En una de sus ideas centrales, Lorca plantea que su obra puede servir para otros, especialmente para los más jóvenes. ‘La bola negra’ recupera esa posibilidad de recordar y conciliar para no repetir la violencia de un país que tantas veces ha contado su Guerra Civil desde el enfrentamiento entre hermanos.

Cuando Los Javis encuentran a Lorca

Visualmente, la película mezcla melodrama, reconstrucción histórica, musicalidad y una puesta en escena muy ambiciosa. En algunos momentos recuerda al Berlanga más esperpéntico o al Almodóvar de pueblerinos sencillos y composiciones populares. La secuencia de Penélope Cruz es precisamente donde esa herencia resulta más evidente. Y, personalmente, me sobra. No porque Cruz esté mal, sino porque la escena me aporta poco al conjunto y parece pertenecer a otra película. Incluso evoca por momentos el espíritu de ‘¡Ay, Carmela!’, algo que refuerza todavía más esa sensación.

Mucho más lograda me parece la escena de Glenn Close. Su diálogo concentra buena parte de las preocupaciones de la película y adquiere además una dimensión especial por estar rodada en el Ateneo de Madrid, espacio cargado de memoria republicana y un club exclusivo de distinta índole pero con la misma exclusividad que aquel al que quiere acceder el protagonista de ‘La bola negra’. El detalle funciona como síntoma de una película obsesionada con documentarse y llenar cada rincón de significado.

Los Javis no han querido hacer simplemente una película sobre Lorca. Han querido hacer una película desde Lorca. Y esa diferencia es fundamental. ‘La bola negra’ no es perfecta. Algún compás narrativo parece innecesario, determinadas subrayados ideológicos son demasiado evidentes y la duración termina pasando factura. Pero cuando funciona, funciona con una contundencia extraordinaria. Es una película sobre homosexualidad, memoria histórica, guerra y deseo, pero sobre todo es una película sobre aquello que ocurre cuando una sociedad decide convertir al diferente en enemigo, algo que se observa con mucho subtexto en la historia de 2017.

El que quiera entender que entienda

Habrá quien rechace la película precisamente por su mirada sobre el fascismo o por su defensa explícita de la memoria LGTBIQ+. Pero reducirla a eso sería perderse lo verdaderamente interesante. Los Javis han construido una obra que intenta comprender antes que condenar, aunque tenga muy claro qué lado de la historia está contando.

Y quizá ahí resida su mayor triunfo. Partiendo de cuatro páginas inconclusas, ‘La bola negra’ consigue imaginar una historia que habla de los muertos, pero también de quienes todavía están vivos. De los que pudieron amar y de los que no pudieron hacerlo. De lo que se destruyó en una guerra y de aquello que, noventa años después, todavía estamos intentando reconstruir.

Una bola negra como símbolo de rechazo. Una piedra oscura como memoria. Y Lorca como una presencia que, paradójicamente, sigue hablando porque alguien intentó entenderle y decidió continuar aquello que él no pudo terminar.

Ficha de ‘La bola negra’

Estreno en España: 25 de septiembre de 2026. Título original: La bola negra. Duración: 155 min. País: España. Dirección: Javier Calvo, Javier Ambrossi. Guion: Javier Calvo, Javier Ambrossi, Alberto Conejero. Música: Raül Refree. Fotografía: Gris Jordana. Reparto principal: Guitarricadelafuente, Carlos González, Milo Quifes, Miguel Bernardeau, Lola Dueñas, Penélope Cruz, Glenn Close. Producción: Atresmedia Cine, Crea SGR, El Deseo, Le Pacte, Los Esquiadores, Movistar Plus+, Suma Content. Distribución: Elástica Films, Movistar Plus+. Género: drama. Web oficial.

Crítica de ‘Romancero’

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Dinámica y visualmente muy bien realizada

Este próximo 3 de noviembre llega a nuestras pantallas ‘Romancero’ gracias a Prime Video. Hemos tenido la oportunidad de ver la serie al completo y la verdad que va de mas a menos y es una verdadera pena.

Dirigida por Tomás Peña, conocemos a Cornelia, una niña con un oscuro pasado que salva la vida de Jordán de las garras de su maltratador padrastro.

Una huida en la que los perseguirán las fuerzas de la ley y una secta religiosa. Todo ello con energías sobrenaturales que tampoco les dejarán en paz y que no terminan de comprender.

La serie comienza de manera muy interesante, a través de diferentes flashbacks, vamos conociendo el pasado de los protagonistas y el por qué han terminado en la situación actual.

Con guion de Fernando Navarro (‘Venus’), la serie nos muestra la agonía de los protagonistas, pero no solo la de ellos dos, sino también la de lo que los rodean. La lucha de clases también está dentro de ‘Romancero’, como si de un homenaje a la obra de Lorca se estuviese haciendo. Y es que la riqueza y la pobreza son dos de los puntos fuertes en el trasfondo de la serie.

En el reparto encontramos a Elena Matic y Sasha Cocola, dando vida a Cornelia y a Jordan respectivamente. En general actúan bien, pero les falla la pronunciación, ha habido momentos que me costaba entenderles, entre los susurros (pues estaban huyendo) y la vocalización era difícil comprender alguna de las conversaciones.

También encontramos a Alba Flores, Belén Cuesta, Ricardo Gómez, Guillermo Toledo, Julieta Cardinali, Martín Páez o María Córdoba entre otros.

Me encanta la dirección de la serie, es dinámica, está muy bien utilizada la iluminación. La mayoría de la historia transcurre en la noche y juegan de maravilla con las luces y las sombras. Se nota la mano de Tomás Peña, pues ha dirigido videoclips y como digo, el manejo de todo el tema técnico es espectacular.

Donde termina fallando es en la historia, pero como digo, según va llegando el desenlace, pues termina cansando y se va perdiendo el interés.

Aun así, os digo una cosa, ‘Romancero’ queda totalmente abierta para una segunda temporada y no lo voy a negar, pese a que me ha perdido hacia el final, tengo ganas de que estrenen su segunda temporada para ver hacia donde va la historia de los protagonistas y sobre todo la de sus perseguidores.

Se está gestando ‘Lorca en Nueva York’

La poesía del escritor a través de dos vidas paralelas separadas en el tiempo

Ha comenzado a desarrollarse ‘Lorca en Nueva York’. Una producción de Buendía Estudios en forma de miniserie de seis capítulos que rendirán tributo al poeta a través de la mirada de una joven que explora y busca su espacio en la ciudad que nunca duerme. Descubriremos como era la gran ciudad en los años 20 y está servirá de nexo entre Federico García Lorca y Elena, la protagonista.

La fascinación y a la vez el vértigo que produce la ciudad a Lorca sirve demedio empático al que la joven se agarra. Desde 1929 transcurre esta historia que llega a nuestros días con el jazz o la literatura como canales para expresar los sentimientos de ambas personas.

En ‘Lorca en Nueva York’ Elena es una joven doctorada de Granada, que viaja por primera vez a Nueva York para completar sus estudios sobre Federico García Lorca en la Universidad de Columbia, donde el poeta pasó varios meses de su vida. La llegada no es fácil. A la adaptación a la gigantesca urbe se le une la nostalgia por lo que ha dejado en España y la dificultad de enfrentarse a una parte desconocida de la vida del poeta que resulta críptica e inaccesible. Hasta que descubre las cartas que Lorca escribió a su familia.

A través de estas dos vidas paralelas, descubriremos el Nueva York actual de Elena y el de 1929 en el que se sumergió Federico, y que a pesar de separarse en casi cien años, comparten la magia y la asfixia que hoy día definen a las grandes ciudades del mundo.

Primer vídeo de la cuarta temporada de ‘El ministerio del tiempo’

Un adelanto con figuras históricas destacadas

Picasso, María Tudor, Franco, Einstein, Felipe II, Almodóvar, Emilio Herrera, Felipe IV, Isabel I, Dora Maar, Lorca, Clara Campoamor y Berlanga. Esas son las figuras históricas que cita el vídeo que hemos podido ver en redes sociales tales como las de RTVE o las de actrices como Aura Garrido para anunciarnos que la cuarta temporada de ‘El Ministerio del Tiempo’ está cada vez más cerca. Personajes que estarán interpretados por actores como Edu Soto, Carlos Santos, Ángel Ruiz, Stéphanie Magnin, María Morales, Koldo Olabarri, Pep Miras o Jorge Clemente.

Por supuesto en el vídeo aparecen nuestros habituales protagonistas, Pacino, Salvador, Irene, Ernesto, Velázquez, Lola… incluido el recuperado Julián interpretado por Rodolfo Sancho. Aún no tenemos fecha de estreno pero habiéndose acabado el rodaje hace poco seguro que pronto se desvela.