Crítica: ‘Sé lo que hicisteis el último verano’

En qué plataforma ver Sé lo que hicisteis el último verano

Sinopsis

Cuando cinco amigos provocan sin querer un accidente de coche mortal, encubren su implicación y hacen un pacto para mantenerlo en secreto en lugar de afrontar las consecuencias. Un año después, su pasado vuelve para atormentarlos y se ven obligados a enfrentarse a una aterradora verdad: alguien sabe lo que hicieron el último verano… y está empeñado en vengarse. A medida que los amigos son acechados uno a uno por un asesino, descubren que esto ya ha sucedido antes, y recurren a dos supervivientes de la legendaria Masacre de Southport de 1997 en busca de ayuda.

Crítica

Nostalgia con resaca argumental

En una era donde parece que la nostalgia vende más que el riesgo creativo, se reciclan títulos como ‘Sé lo que hicisteis el último verano’. Una nueva versión dirigida por Jennifer Kaytin Robinson que, como ya hicieran sagas como ‘Scream’ o ‘Halloween’, se presenta como una recuela: secuela-remake que pretende revivir una franquicia desde sus cenizas, actualizándola sin traicionar del todo su legado. El problema es que aquí ni hay fuego ni hay cenizas, sino humo, espejos y un gancho oxidado que apenas se sostiene y que busca enganchar a los escasos fans que puedan quedar del título de 1997.

En un alarde de originalidad mal entendida, esta nueva entrega opta por cambiar la premisa jugueteando un poco con los sustos o con lo que podemos esperar. Lo que en su día fue una historia sobre culpa, remordimiento y juventud perseguida por sus errores, ahora se transforma en una trama de motivaciones tan absurdas que rozarían lo paródico si no pretendieran ir en serio. El accidente inicial es sustituido por un evento aún más inverosímil ya que los protagonistas se comportan de un modo absurdo. Y para colmo la solución final no nos resulta fresca ya que ha sido explotada por ‘Scream’ en más de una ocasión.

El guion es el colmo de la inconsistencia argumental. Personajes que toman decisiones sin sentido, giros de guion que no sorprenden a nadie y una estructura narrativa que parece escrita por alguien con un conocimiento superficial del slasher. Todo se reduce a una sucesión de tópicos, desde el grupo de jóvenes estereotipados hasta los asesinatos telegrafiados desde la primera escena. Por ejemplo, puede parecer que responde a trasuntos actuales, pero el dar manga ancha al asesino por parte de las autoridades con la excusa de no espantar a los turistas también es algo ampliamente repetido, la película se llamaba ‘Tiburón’ y la hizo un tal Spielberg. En ese sentido, la cinta no solo es predecible, sino que llega a ser insultante hacia el espectador, como si se asumiera que su audiencia no tiene recorrido cinematográfico o no merece un mínimo de inteligencia narrativa. Para colmo el montaje es aún peor y saltamos por escenarios de tal modo que se impide el desarrollo en las relaciones entre los personajes, careciendo por completo de cualquier elipsis.

Lo que la salva del desastre absoluto son ciertos elementos puntuales: algunos momentos graciosos con el personaje de Madeline Cline, que aporta un evidente alivio cómico con su humor autoconsciente, y el inevitable gancho nostálgico, con cameos anunciados y otros que ya podíamos entrever. Con ello los autores apelan directamente al público que vio la original en su adolescencia. Esto es lo único que justifica realmente este regreso que sin duda, junto con su escena post-créditos, intenta recuperar una franquicia que para muchos se encuentra en el top del género slasher y para otros es un entretenimiento de lo más simplón que surge de las novelas reimaginando los misterios de Poirot o Fletcher.

Lo triste es que, con todos sus defectos, esta película logra ser mejor que la infame serie televisiva y que la desastrosa y casi desconocida tercera entrega cinematográfica. El kill count es más nutrido y los asesinatos tienen cierto toque de brutalidad, aunque lejos de la calidad de la segunda, que es en mi opinión la más digerible de todas.

Este nuevo (o continuista) ‘Sé lo que hicisteis el último verano’ es una oportunidad perdida si nos quedamos en que podrían haberse desmarcado con el tratamiento actual de los últimos slashers recuperados. Evidentemente si eres fan incondicional de la saga disfrutarás las referencias y cameos, pero no podrás negar el escaso nivel interpretativo y en la dirección. Me tocará tragarme las palabras si funciona en taquilla y debido a ello tenemos más entregas. Pero todos sabemos que taquilla y calidad no siempre van de la mano.

Ficha de la película

Estreno en España: 18 de julio de 2025. Título original: I Know What You Did Last Summer. Duración: 111 min. País: EE.UU. Dirección: Jennifer Kaytin Robinson. Guion: Jeff Howard, Leah McKendrick, Jennifer Kaytin Robinson, Sam Lansky. Novela: Lois Duncan. Música: Chanda Dancy. Fotografía: Elisha Christian, David Lanzenberg. Reparto principal: Madelyn Cline, Chase Sui Wonders, Jonah Hauer-King, Tyriq Withers, Sarah Pidgeon, Billy Campbell, Gabbriette Bechtel, Austin Nichols, Lola Tung y Nicholas Alexander Chavez, Freddie Prinze Jr., Jennifer Love Hewitt. Producción: Columbia Pictures, The South Austalian Film Corporation, Original Film. Distribución: Sony Pictures. Género: terror, remake. Web oficial: https://www.facebook.com/ikwydlsmovie

Crítica de ‘Misa de medianoche’

Confundir el “ver es creer” con el “creer es ver”, las trampas de la fe

El nombre de Mike Flanagan se popularizó tras la impactante y exitosa ‘La maldición de Hill House’. El director nacido en Salem está dejando su impronta en la historia del cine de terror norteamericano y no hace mucho dividió opiniones con su adaptación de ‘Doctor Sueño’. Ahora vuelve a retomar su estilo, ese pausado y bien construido con ‘Misa de medianoche’, una obra original que se estrena en Netflix el próximo 24 de septiembre.

Esta serie de siete episodios nos lleva hasta Crockett Island, en donde tan solo 127 habitantes viven a la espera de la vuelta de su anciano párroco. Un lugar muy católico que recibe la visita de un sustituto para sus misas. También regresa un joven hijo pródigo que llevaba fuera años tras estar encarcelado. A partir de entonces y de menos a más las cosas raras van sucediendo. Lo que al principio me ha recordado un poco a ‘El tercer día’ después se ha convertido en una especie de ‘Cocoon’ malvado. Se acaba inclinando más y más hacia el terror, como era de esperar siendo una serie de Flanagan y también, como cabía imaginar, se divide entre las batallas personales de cada uno y lo fantástico o misterioso.

La mezcla de drama, religión y fantástico terrorífico recuerda un poco a Stephen King, a quien ya versionó Flanagan en 2019 como he mencionado antes. La serie nos deja intuir ya en su segundo capítulo de qué trata y en el tercero lo desvela abiertamente, aunque con constantes tabúes. Entonces diréis, si se descubren las cartas en el tercero, ¿luego qué? Posteriormente la serie mantiene nuestro interés porque ‘Misa de medianoche’ reescribe uno de los mitos del terror más clásicos y lo hace de un modo creativo e interesante. Empuña una idea que usa el poder aterrador de Dios, un discurso aplastante y nuevo que se agradece, hace que merezca la pena todo lo que tarda en arrancar. Algunas charlas y momentos como el final del episodio cinco son prueba de ello. De hecho ese quinto capítulo podría funcionar como una película por si sola que nos asalta con un final desolador. A partir de ese momento ya se desata la cosa.

Como es de imaginar la nota religiosa domina la serie. Partamos del hecho de que se llama ‘Misa de medianoche’ y sus episodios llevan nombres de libros de la Biblia tales como Génesis, Salmos, Proverbios, Evangelio… Todo el discurso de esta inteligente producción se fundamenta y adorna con la parafernalia católica. Estos argumentos no solo se desarrollan con una relación fantástica, también cogen fuerza con dos grandes interpretaciones, la de Hamish Linklater en la piel de un joven cura que resulta tan reconfortante como eufórico y la de Samantha Sloyan que lleva a cabo un papel que recuerda al de Marcia Gay Harden en ‘La niebla’ de Frank Darabont, una católica remilgada y soberbia a la que le coges manía desde su primera escena.

Fe y culpa. El magnetismo de la palabra y obra de Dios frente al raciocinio que ve que Dios permite sufrimiento y horrores en su misterioso e inescrutable plan. Abundan los discursos que mutan muy convenientemente según se suceden los hechos. ‘Misa de medianoche’ lleva hasta el extremo el que muchos confundan el “ver es creer” con el “creer es ver”, las trampas y las vendas que la fe pone a aquellos que son fundamentalistas.

Además de esos dos protagonistas aparecen otros habituales de Flanagan como su esposa Kate Siegel o Henry Thomas. Algunos de ellos aparecen muy maquillados, envejecidos. Esto también hace que te veas venir que más adelante conoceremos una versión más jóvenes de ellos, pues de lo contrario el casting incluiría a actores más mayores que se les pareciesen. Y cuando descubres que eso tiene su utilidad y sentido te vuelve a pasar lo mismo que cuando descubres el pastel en el segundo episodio, que se mantiene el interés. El trabajo de maquillaje es muy importante, está bien ejecutado, como no lo estuvo en ‘Tiempo’ y eso que ahí era igual de necesario.

‘Misa de medianoche’ tiene tomas que ya reconocemos como propias de Flanagan. Vemos secuencias aéreas como las que usó en ‘Doctor Sueño’ o planos americanos muy al estilo de aquellos que nos inquietaban en ‘La maldición de Hill House’. Esta serie se aleja de esa propuesta pues el argumento es muy diferente, no obstante también nos pide una paciencia que acaba siendo recompensada.