Crítica: ‘Todos somos Gaza’

Una prueba irrefutable, innegable, inexcusable e ineludible de la mayor vergüenza humanitaria del siglo XXI

Hay documentales que informan, otros que conmueven y unos pocos que obligan a mirar de frente aquello que preferiríamos ignorar. ‘Todos somos Gaza’, dirigido por Hernán Zin, pertenece con claridad a esta última categoría. No es una obra cómoda ni pretende serlo. Tampoco busca el efectismo gratuito ni la neutralidad impostada. Es, ante todo, una película que entiende el cine documental como un acto moral: estar allí, mirar, registrar y no apartar la cámara cuando la realidad se vuelve insoportable.

Zin no llega a Gaza como un recién llegado. Su vínculo con el territorio y con sus habitantes es profundo y sostenido en el tiempo. En 2014 firmó ‘Nacido en Gaza’, un trabajo que retrataba la vida de diez niños y niñas durante una ofensiva israelí anterior. Aquella película se convirtió en un referente internacional, celebrada por la crítica y el público, y aún hoy se cita como uno de los testimonios audiovisuales más claros sobre la violencia estructural que sufre la población palestina. Diez años después, ‘Todos somos Gaza’ retoma ese hilo: la misión es buscar a aquellos niños, ahora adolescentes o adultos, y comprobar qué ha sido de sus vidas en un territorio donde el futuro siempre es una promesa frágil.

Gaza como rutina del horror

La gran virtud del documental es su capacidad para mostrar la anormalidad convertida en costumbre. Zin introduce al espectador en una cotidianidad donde ir a por el pan o visitar a un amigo puede convertirse, en cuestión de segundos, en una sentencia de muerte. Esa es la vida en Gaza: un espacio donde el sonido de un dron o un avión no es una excepción, sino parte del paisaje sonoro diario. La película no subraya esta idea con discursos grandilocuentes; la deja emerger de los gestos, de las miradas y de los silencios de quienes han aprendido a vivir con el miedo como telón de fondo permanente.

El montaje establece un diálogo devastador entre pasado y presente. Ver las imágenes de ‘Nacido en Gaza’ junto a las actuales no solo evidencia el paso del tiempo, sino también la ausencia de progreso, la repetición del trauma y la cronificación del dolor. Los niños que entonces hablaban de sus sueños hoy cargan con cicatrices visibles e invisibles. El tiempo, en Gaza, no cura: acumula.

La cámara como testigo, no como espectáculo

‘Todos somos Gaza’ tiene una impactante calidad visual. Rodada en muy alta resolución, sin tratamientos estéticos que edulcoren la imagen, la película ofrece una claridad casi hiriente. No hay filtros, no hay artificio. Lo que vemos no es cine de acción ni imágenes generadas por ordenador. Sin embargo, muchas secuencias podrían confundirse con escenas sacadas de una superproducción bélica protagonizada por Stallone o Schwarzenegger. La diferencia es esencial: aquí no hay ficción, ni héroes invulnerables, ni catarsis. Solo cuerpos reales, edificios reales y muerte real.

Zin demuestra un talento indiscutible tras la cámara. Sus encuadres, la elección de los ángulos y la forma en que captura el antes y el después de un bombardeo tienen una potencia visual que deja sin aliento. Es el tipo de imágenes que cualquier reportero sensacionalista soñaría con enviar a su redacción. La diferencia es ética: la cámara de Zin no explota el horror, lo atestigua. Su presencia es la de un testigo que se juega el tipo, como hizo por ejemplo el equipo de ‘Semillas de Kivu’, y que entiende el riesgo como parte inseparable del compromiso.

Resulta perturbador comprobar la “facilidad” con la que se puede registrar un ataque en Gaza. A veces parece que la cámara sabe que la bomba va a caer y se sitúa en el lugar exacto. Y cuando llega el silencio posterior, cuando se recorren las calles arrasadas, la magnitud de la destrucción se vuelve evidente. Gaza ya tenía zonas que recordaban a un resort mediterráneo, pero nunca para las élites que fantasean con reconstrucciones de lujo. Hoy, incluso esas imágenes pertenecen al pasado.

Un alegato imposible de ignorar

Intentar ver ‘Todos somos Gaza’ con una mirada aséptica es casi una quimera. Las imágenes, los testimonios y el uso de audios de archivo desde los primeros compases del conflicto construyen un relato que no deja espacio para la duda. Zin no se limita a mostrar; contextualiza y conecta los puntos hasta componer un mosaico que señala directamente a una tragedia de dimensiones históricas. El término genocidio, tan manoseado y tan evitado, aquí adquiere un peso específico difícil de rebatir.

El director, colaborador habitual de Jon Sistiaga, hereda y amplía esa tradición de periodismo audiovisual que entiende que contar la verdad implica tomar partido por las víctimas. ‘Todos somos Gaza’ es una prueba irrefutable, innegable e ineludible de lo que está ocurriendo. No ofrece consuelo ni soluciones fáciles. Ofrece algo más incómodo y más necesario: memoria, evidencia y una interpelación directa al espectador. Tras los créditos finales, ya no es posible decir que no sabíamos. Es una prueba irrefutable, innegable, inexcusable e ineludible.

Ficha de ‘Todos somos Gaza’

Estreno en España: 2025. Título original: Todos somos Gaza. Duración: 106 min. País: España. Dirección: Hernán Zin. Guion: Alicia Medina, Hernán Zin. Música: Carlos M. Jara, Rozalen, Marwan, Ambkor, Chojin, Porta. Fotografía: Hernán Zin. Reparto principal: documental. Producción: Doc Land Films, Videoreport Canarias, RTVE. Distribución: 39 Escalones. Género: documental. Web oficial.

Nominaciones de los Premios Forqué 2025: el cine y las series españolas, con fuerza

Los ganadores se anunciarán en la gala del 13 de diciembre en Madrid

La industria audiovisual española ya tiene finalistas para los Premios Forqué 2025. En su 31.ª edición, la gala impulsada por EGEDA celebrará a lo mejor del cine y la televisión el próximo sábado 13 de diciembre, en el Palacio Municipal IFEMA de Madrid. Los títulos que más nominaciones acaparan este año son ‘Sorda’, con cuatro candidaturas, seguida por ‘Maspalomas’ y ‘Los domingos’, ambas con tres. En la categoría televisiva, ‘Poquita Fe’ T2 lidera la lista con tres nominaciones. Esta edición se perfila como una gran cita para entender las tendencias del audiovisual español.

En la categoría de Mejor Largometraje de Ficción figuran los títulos: ‘Los domingos’ de Alauda Ruiz de Azúa, ‘Maspalomas’ de José María Goenaga y Aitor Arregi, ‘Sirât’ de Oliver Laxe y ‘Sorda’ de Eva Libertad. En televisión, las candidatas a Mejor Serie de Ficción son ‘Anatomía de un instante’, ‘Animal’, ‘Poquita Fe’ T2 y ‘Pubertat’.

En las categorías de interpretación cinematográfica, las finalistas en Mejor Interpretación Femenina son Ángela Cervantes (por ‘La Furia’), Miriam Garlo (‘Sorda’), Nora Navas (‘Mi amiga Eva’) y Patricia López Arnaiz (‘Los domingos’). Por su parte, los nominados en Mejor Interpretación Masculina son Alberto San Juan (‘La Cena’), Álvaro Cervantes (‘Sorda’), José Ramón Soroiz (‘Maspalomas’) y Mario Casas (‘Muy lejos’).

En la sección de series, la lista de candidatas a Mejor Interpretación Femenina en Serie incluye a Candela Peña (‘La Furia’), Carolina Yuste (‘La canción’), Esperanza Pedreño (‘Poquita Fe’ T2) e Ingrid García-Jonsson (‘Superestar’). Para Mejor Interpretación Masculina en Serie los nominados son Álvaro Morte (‘Anatomía de un instante’), Javier Cámara (‘Yakarta’), Luis Zahera (‘Animal’) y Raúl Cimas (‘Poquita Fe’ T2).

La gala tendrá lugar el 13 de diciembre de 2025 en Madrid, en el recinto IFEMA. Durante el evento se anunciarán también los ganadores en apartados como Mejor Documental, Mejor Animación, Cortometraje y el Premio al Cine y Educación en Valores.