Crítica: ‘Trapped’

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Sinopsis

Un pueblo fue atacado por 44 bandidos armados que exigían dinero y vidas. Con el pueblo en pánico y sin comunicación, tres policías con una sola arma enfrentan a los criminales, mientras Xia Ran lucha contra Bei Shan, el líder bandido.

Crítica

El western chino que plantea una potente producción VS exceso narrativo

Desde el primer plano, ‘Trapped’ plantea una premisa que parece sacada de los moldes del western más clásico, pero trasplantada al polvo y las tormentas de arena de una ciudad fronteriza china llamada Mangya. Ambientada a finales de los noventa en un poblado que fue floreciente gracias a la minería (ahora casi abandonado) la película reúne estereotipos de las películas del oeste como cuatreros, ley casi ausente, un salón regentado por una mujer, una atmósfera de aislamiento y el MacGuffin de un botín escondido.

Con los esquemas del western no solo hay personajes o elementos calcados, sino que llegan también temas como la traición, el faro moral, las amenazas externas… Y la puesta escena, que es como si nos vamos de Oregón a China. La fotografía de Wang Jie-hong enfatiza no solo la vastedad del paisaje, sino su hostilidad y decadencia, rodeadas sobre todo del vacío. La iluminación juega un papel clave: los tonos tierra, los filtros que amarillean, las tormentas de arena que casi se sienten sensorialmente, todo eso refuerza la idea de un mundo agónico que se resiste con paredes de color pastel desconchadas.

Además, la tensión no siempre radica en la acción explosiva sino en la espera, en los diálogos y en los silencios, en la forma en que los personajes observan el horizonte, calibran sus escasas armas, miden sus fuerzas para una última resistencia y recuerdan a los que han caído. Esa atmósfera de western fronterizo, de clausura moral, funciona bien cuando no se pierde en lo superfluo.

Pero todo esto falla por su ritmo y duración. Lo que impide que ‘Trapped’ llegue a la altura de sus ambiciones es su duración, 131 minutos. En muchas producciones chinas existe la idea de que más tiempo equivale a mayor épica o mayor disfrute para el espectador. En ‘Trapped’ esa longitud se convierte a ratos en peso. Hay tramos donde el desarrollo de personajes, las tensiones internas, las motivaciones, se alargan sin que aporten al conflicto central. Y eso que no hay ninguno de los famosos y extensos flashbacks que caracterizan el cine oriental. El espectador termina sintiéndose atrapado (no solo por los bandidos o la tormenta), sino por la narrativa que insiste en detenerse demasiado en subtramas secundarias. Si bien esos elementos podrían enriquecer, en este caso desdibujan el enfrentamiento decisivo, la urgencia del asedio, y la persecución por el botín escondido.

El reparto ofrece momentos convincentes y consigue buenas estampas junto al director de fotografía. Bai Ke logra transmitir la mezcla de responsabilidad, cansancio, casi de resignación ante una ley que ya no parece existir. Los villanos no son caricaturas sacadas de un manhua. El guion les da rincones para brillar de forma desigual y algunos quedan meramente funcionales al servicio de la trama, sin profundidad suficiente.

‘Trapped’ es un filme prometedor, un western chino moderno con escenas potentes, atmósfera envolvente y momentos de auténtica tensión que recuerdan a todos esos remakes de ‘Asalto al distrito 13’. Sin embargo, su gran virtud (el construir un mundo palpable, opresivo, con un pueblo desierto, cuatreros, ley vacía, botín escondido, tormentas de arena) se ve empañada por una duración tan grande como su diseño de producción.

Ficha de la película

Estreno en España: por determinar. Título original: Da feng sha. Duración: 131 min. País: China. Dirección: Sagara, Qi Zhang. Guion: Yue Sun, Qi Zhang. Música: Björn Shen. Fotografía: Wang Jiehong. Reparto principal: Bai Ke, Xin Bai-qing, Lang Yue-ting. Producción: Lian Rui (Shangai) Pictures. Distribución: por determinar. Género: suspense, acción.

Crítica: ‘Halabala’

Sinopsis

El inspector Dan lidera a un equipo de policías determinados a cazar al brutal prisionero fugitivo en el bosque de Halabala, al sur de Tailandia, solo para descubrir que el oscuro secreto dentro del bosque se está volviendo contra ellos.

Crítica

Una apuesta modesta por el folk horror asiático

En los últimos años, el cine de terror del Sudeste Asiático ha encontrado un nuevo impulso en su afán por conquistar al público occidental. Directores como Joko Anwar en Indonesia han demostrado que los mitos locales y las leyendas sobrenaturales pueden dialogar con los códigos del horror global, generando obras que viajan más allá de sus fronteras. En este mismo terreno se inscribe ‘Halabala’ de Eakasit Thairatana, una propuesta tailandesa que busca abrirse paso en el panorama internacional utilizando la selva, las creencias ancestrales y el monstruo como puente entre tradición y modernidad. Su objetivo es claro: mostrar que el miedo, aunque enraizado en culturas específicas, tiene un lenguaje universal.

La historia gira en torno a Inspector Dan, un policía perturbado por su pasado que es enviado a la profundidad de la jungla de Halabala. Allí deberá enfrentar tanto peligros humanos (como la búsqueda de un criminal que busca venganza) como amenazas de origen mítico: rumores de la existencia de Batow, una tribu cannibalística que, según se dice, podría aún merodear entre los árboles.

Este relato combina elementos de thriller, body horror, aventura selvática y folklore. Esa mezcla, cuando funciona, puede ser muy potente, pero Halabala tropieza en varias ocasiones en su ritmo: algunas escenas se alargan sin que la tensión aporte nada nuevo, mientras que el clímax parece querer abarcar demasiadas ideas simultáneas, perdiendo coherencia.

Eakasit Thairatana logra capturar la selva como personaje. La vegetación, los sonidos de fauna y el diseño lumínico crean cuadros muy visuales, donde lo que no se ve resulta más inquietante que lo que aparece. Algunas escenas nos trasladan a esas selvas recónditas llenas de creencias y sitios inexplorados.

Los efectos especiales y de maquillaje cumplen lo necesario para generar sustos y cierta repulsión, aunque no siempre alcanzan la profundidad psicológica que el guion sugiere. En cuanto al sonido, la música acompaña bien la mayor parte, pero hay momentos en los que la banda sonora parece ajena al tono o rompe con la tensión.

El reparto está liderado por Chantavit Dhanasevi, quien logra transmitir el peso del personaje de Dan, hombre marcado por la culpa, que intenta redimirse en medio de lo sobrenatural. La presencia de su esposa, Vi, embarazada, añade un contrapunto humano fuerte: vulnerabilidad, protección, miedo real. Sin embargo, algunos personajes secundarios están menos logrados; su desarrollo se siente superficial, en función del susto o del giro de la trama, más que de una evolución coherente. De hecho, algunos de los personajes tienen escenas un tanto irrisorias, como la del ascensor o la primera huida por la selva.

Uno de los mayores aciertos de ‘Halabala’ es su capacidad para evocar el choque entre lo moderno (la justicia, las instituciones, la ley) y lo ancestral (la superstición, el mito, la jungla como territorio desconocido) impregnándolo todo de sangre. También hay una reflexión sobre la culpa, sobre cómo escapar del pasado es tan peligroso como enfrentarlo. La película, sin intentar convencer a agnósticos, invita a preguntarse hasta dónde los ritos, creencias y terrores antiguos tienen todavía fuerza en un mundo que se cree racional.

Ficha de la película

Estreno en España: por determinar. Título original: Halabala. Duración: 104 min. País: Tailandia. Dirección: Eakasit Thairatana. Guion: Eakasit Thairatana. Música: Chapavich Temnitikul. Fotografía: Phaklao Jiraungkoonkun. Reparto principal: Chantavich Tanasevee, Nuttanicha Dungwattanawanich, Arnont Saisangchan. Producción: BrandThink Cinema. Distribución: por determinar. Género: acción, terror. Web oficial: https://brandthinkcinema.me/portfolio-item/halabala/

Crítica: ‘Si pudiera te daría una patada’

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Sinopsis

Con su vida derrumbándose a su alrededor, Linda, una terapeuta y madre de Long Island, se abre camino a través de un campo de minas emocional.

Crítica

Una mente tan al borde del colapso y tan bien retratada que agobia al espectador

En ‘Si pudiera te daría una patada’, Mary Bronstein firma una de las películas más intensas y emocionalmente sofocantes del año. Lo hace con una cámara que parece no dar tregua a su protagonista, una espléndida y premiable Rose Byrne, mientras la acompaña en un viaje de desbordamiento psicológico y emocional. La actriz australiana sostiene sobre sus hombros una historia que evita los grandes gestos para sumergirse en la asfixia cotidiana de una mujer que ha perdido todo control sobre su vida.

Bronstein juega inteligentemente con la ausencia de un elemento central: la hija de la protagonista, que nunca aparece en pantalla. Este recurso convierte la presencia infantil en un espectro omnipresente, un recordatorio constante de la esclavitud doméstica y del tiempo arrebatado. Mientras su marido, ausente, disfruta de momentos de ocio en su trabajo fuera de casa, ella queda atrapada en un ciclo de cuidados y agotamiento que la empuja hacia la neurosis.

La puesta en escena es clave: planos cerrados, movimientos de cámara en mano y un montaje que nunca deja reposar la mirada. Todo contribuye a la sensación de ahogo, a esa opresión que la protagonista respira y transmite. Bronstein filma la rutina con el pulso nervioso del cinéma vérité, capturando el caos de una mente que se deshilacha a ojos del espectador.

Byrne compone a una mujer tan vulnerable como temible, incapaz de mantener relaciones sanas con nadie. Su vínculo con Conan O’Brien (en un papel como su psicólogo) ofrece las escenas más agudas del largometraje, donde el humor incómodo y la lucidez se entrelazan con la desesperación.

En medio del caos doméstico, un agujero literal en en el techo de su casa actúa como metáfora visual del abismo que crece dentro de ella. Ese vacío, cada vez más visible, simboliza la fractura emocional y mental de una mujer que se desmorona en silencio.

‘Si pudiera te daría una patada’ es el retrato de una persona desbordada, incapaz de encontrar equilibrio entre la culpa, el cansancio y la rabia contenida. Mary Bronstein entrega un filme pequeño en escala pero inmenso en intensidad, una radiografía descarnada del colapso moderno. 

Ficha de la película

Estreno en España: 16 de enero de 2026. Título original: If I Had Legs I’d Kick You. Duración: 113 min. País: EE.UU. Dirección: Mary Bronstein. Guion: Mary Bronstein. Fotografía: Christopher Messina. Reparto principal: Rose Byrne, Delaney Quinn, ASAP Rocky, Conan O’Brien, Danielle Macdonald, Ivy Wolk, Josh Pais. Producción: A24, Bronxburgh, Central Pictures, Fat City. Distribución: Vértigo Films. Género: comedia, drama, suspense. Web oficial: https://a24films.com/films/if-i-had-legs-id-kick-you

Crítica: ‘Hammer: Heroes, Legends and Monsters’

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Sinopsis

Muestra a Hammer Films a través de los ojos de sus actores, cineastas y fanáticos, rastreando la historia de la productora.

Crítica

Exhaustivo homenaje a una factoría que cambió el terror

En el universo del cine de terror, pocas productoras han logrado un sello tan distintivo como Hammer Films. Desde sus humildes comienzos en Londres hasta convertirse en un icono del género, la compañía británica transformó el terror en una experiencia visual y emocional que todavía hoy influye en cineastas de todo el mundo. ‘Hammer: Heroes, Legends and Monsters’, dirigido por Benjamin Field, es un viaje revelador por la historia de esta factoría, narrado con la voz profunda y carismática de Charles Dance.

Lo primero que llama la atención es la narrativa del documental. Dance no solo guía al espectador con autoridad, sino que aporta una cadencia dramática que encaja a la perfección con la estética gótica de Hammer. La edición, ágil y cuidada, combina entrevistas, fragmentos de películas y material de archivo, creando una sensación de inmersión que hace sentir al público parte del proceso creativo. Más allá de los directores y actores, el documental ilumina la labor de los maquilladores que hicieron creíbles a los monstruos, de los diseñadores de sets que reutilizaban materiales con ingenio, y de los editores que coloreaban y montaban las películas eludiendo la censura, demostrando que el verdadero motor de Hammer era un equipo cohesionado y apasionado.

El documental también destaca elementos históricos poco conocidos. Muchos se sorprenderán al descubrir que Enrique Carreras, un español, fue uno de los fundadores de Hammer, y que su hijo James impulsó el crecimiento de la compañía mientras que su nieto Michael mantuvo vivo el legado. Los orígenes humildes de la productora y su equipo, formado por personas que habían pasado por la II Guerra Mundial, explican la ética de trabajo implacable y la capacidad de producir cine de guerrilla con recursos limitados. La inclusión de la serie ‘Quatermass’ como pieza clave resalta cómo Hammer supo diversificar su propuesta, mezclando ciencia ficción, suspense y terror de manera innovadora, así como realizando una especie de “destape” a la británica que marcó un punto de inflexión (negativo) para la marca.

Entender Hammer Films a través de este documental es comprender cómo una pequeña productora británica cambió el rostro del terror moderno. Cada entrevista y cada fragmento de película no solo narran hechos, sino que transmiten la pasión, la creatividad y la resiliencia de quienes trabajaron detrás de cámaras. La sensación que deja el documental es la de un legado vivo, un recordatorio de que el cine, incluso en sus formas más populares, puede ser un arte lleno de ingenio y humanidad. Testigo de ello es que cineastas como Tim Burton, John Landis, Joe Dante, Carpenter o John Logan hablan con pasión de esta productora.

Ficha de la película

Estreno en España: 31 de octubre de 2025. Título original: Hammer: Heroes, Legends and Monsters. Duración: 90 min. País: Reino Unido. Dirección: Benjamin Field. Guion: Benjamin Field. Fotografía: Ash Connaughton. Reparto principal: Charles Dance, Tim Burton, John Carpenter, Joe Dante, John Landis, John Logan, Axelle Carolyn, Caroline Munro, John Gore, Jonathan Rigby, Sarah Appleton, Dave Elsey. Producción: Deep Fusion Films, Hammer Films. Distribución: Filmin. Género: documental, terror. Web oficial: https://www.deepfusionfilms.com/programming

Crítica: ‘Osiris’

Sinopsis

Comandos de las Fuerzas Especiales son abducidos en plena operación por una misteriosa nave espacial y, al despertar, se encuentran presa de una implacable raza alienígena en una lucha por la supervivencia.

Crítica

Acción aceptable, ideas recicladas

William Kaufman y Paul Reichelt forman un tándem habitual dentro de la serie B norteamericana, curtidos en proyectos donde desfilan rostros conocidos, aunque ya en declive, o intérpretes que han hecho del género su zona de confort. ‘Osiris’, dirigida por Kaufman y escrita por Reichelt, se presenta como una incursión en el terreno de la ciencia ficción y la acción de bajo presupuesto, con ese aire reconocible de producción que nunca aspira a ser un blockbuster, pero que tampoco renuncia a ofrecer entretenimiento inmediato.

La premisa es directa: un grupo de soldados de misión en Siria es abducido por fuerzas desconocidas y, al despertar, descubre que se encuentra en el interior de una nave espacial. Armados hasta los dientes, deben enfrentarse a una situación que pronto se revela como una cacería sádica. Los anfitriones extraterrestres disfrutan cazando humanos al más puro estilo ‘Predator’, pero con un diseño que remite inevitablemente a los Locust del videojuego ‘Gears of War’.

El guion no se esfuerza en innovar. Más bien recicla elementos de películas como ‘Skyline 2: Beyond’, ‘Doom’ o ‘Alien’, pero sin la potencia narrativa ni el presupuesto que estas lograron en su momento. De hecho, en su ambientación se percibe un esfuerzo por compensar las limitaciones económicas: gran parte del metraje transcurre dentro de la nave, un recurso que permite ahorrar costes en efectos generados por ordenador. Para aligerar aún más la factura, se emplean escenarios como un almacén lleno de containers, lo que en ocasiones resta credibilidad a la atmósfera de ciencia ficción.

Donde ‘Osiris’ cumple es en la acción. Kaufman, con experiencia en rodajes de este tipo, maneja bien las secuencias de combate y logra que, en sus mejores momentos, la película se sienta como la cinemática de un shooter futurista. El maquillaje prostético resulta digno, con un diseño alienígena funcional aunque poco original. Los efectos visuales acompañan sin deslumbrar, pero en un producto de estas características se agradece que no caigan en lo risible.

El problema es la estructura narrativa. Como ya ocurría en ‘Skyline’, la película decide cortar en seco justo cuando lo más interesante comienza a perfilarse. En lugar de explotar las posibilidades de la historia, opta por un cierre precipitado, lo que deja la sensación de que se ha asistido a un largo prólogo de algo que nunca llega.

¿Y el reclamo de Linda Hamilton? Uno de los mayores atractivos de ‘Osiris’ era la presencia de Linda Hamilton, leyenda del cine de acción gracias a la saga ‘Terminator’. Sin embargo, su participación es mínima: aparece en pantalla menos de media hora en una cinta que supera los 100 minutos. El resto del reparto cumple con solvencia, pero ninguno logra brillar más allá del estereotipo del soldado endurecido o del líder forzado a sobrevivir.

‘Osiris’ es una película de acción y ciencia ficción que no aporta ideas nuevas, ni pretende hacerlo. Se sostiene en la corrección técnica, en unas escenas de acción bien rodadas y en la nostalgia de ver a Hamilton de vuelta en el género, pero se queda a medio camino de todo lo demás. Es cine de serie B puro y duro: disfrutable para los amantes del género y del cine de bajo presupuesto, pero incapaz de dejar huella en el espectador.

Ficha de la película

Estreno en España: por determinar. Título original: Osiris. Duración: 108 min. País: EE.UU. Dirección: William Kaufman. Guion: William Kaufman, Paul Reichelt. Música: John Roome. Fotografía: Mark Rutledge. Reparto principal: Max Martini, Brianna Hildebrand, LaMonica Garrett, Michael Irby, Linda Hamilton, David Meadows, Lids Edwards. Producción: Appalachian Film, Denton Film, Roosevelt Film Lab. Distribución: por determinar. Género: acción, ciencia ficción, terror. Web oficial: https://rooseveltfilmlab.com/work/

Crítica: ‘Opus. La última obra’

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Sinopsis

Una escritora viaja al complejo de un ícono del pop que desapareció hace años. Rodeada de su secta de aduladores y de un grupo de colegas periodistas, pronto descubre sus retorcidos planes para la reunión.

Crítica

Satírica y cómica, pero la verdad que esconde es descorazonadora

Mark Anthony Green debuta con ‘Opus’ proponiendo una mezcla arriesgada entre sátira, thriller psicológico y comedia negra que desmonta, con bisturí y algo de serrucho, la cultura de la fama y los cultos de personalidad. La premisa ya es sugerente: Alfred Moretti (John Malkovich), un músico mítico retirado durante tres décadas, decide reaparecer con un evento exclusivo en su finca privada. Una periodista en ascenso, Ariel Ecton (Ayo Edebiri), ve en la invitación su oportunidad de oro. Lo que empieza como un glorificado listening party se convierte en un retrato inquietante del magnetismo, la manipulación y la absurda devoción hacia los ídolos.

Malkovich, el mesías pop que no sabíamos que necesitábamos. El actor se mete de lleno en un papel hecho a medida: un artista adorado cual líder de secta, con aires mesiánicos y canciones que, como buen mito, sobreviven generaciones. Es como si Elvis o Michael Jackson no hubiesen muerto y de repente te llamaran para pasar un fin de semana en Graceland o Neverland. ¿El extra de color? Malkovich grabó con su propia voz los temas de Moretti, y no se quedó en el método: existe un álbum real publicado bajo el título ‘OPUS: The Moretti’. Sí, el cine y la vida se dieron la mano… y hasta sacaron un disco. Este papel encaja perfecto en su historial: personajes excéntricos, ególatras, geniales y peligrosamente magnéticos. Y aquí brilla con esa capacidad suya de resultar cómico y perturbador al mismo tiempo, como un meme que primero te hace reír y luego te deja incómodo.

‘Opus’ es una sátira con ecos de culto (y un poco de ‘Los Simpson’). La película retrata cómo la gente común, con trabajos comunes y opiniones comunes, busca trascender acercándose a quienes ya representan algo para el resto del mundo. Algunos lo hacen con esfuerzo, otros por pura casualidad, pero el resultado es el mismo: la persecución de un instante de gloria. Green se ríe de ese proceso, y lo hace con un magnetismo visual que atrapa. En realidad, ‘Opus’ funciona también como comedia visualmente hipnótica, una parodia del mundo del artisteo, de los ídolos y de las sectas mediáticas. La comparación inevitable: aquel episodio de ‘Los Simpson’ donde los “movimetarios” captaban a Springfield entero con cantos pegadizos. Aquí el canto de sirena no es tan amarillo, pero sí igual de absurdo.

No todo es humor. El filme también se atreve a mostrar el lado inquietante de la manipulación y la capacidad de los artistas para erigirse como gurús. De hecho, la última conversación de la película resulta un mazazo inesperado. Sin entrar en spoilers, basta decir que la clarividencia de ese diálogo se clava como un dardo: nos habla de cómo la humanidad está fracasando, no porque el pulso entre la inteligencia o fuerza ya no esté presente. Es otro tipo de fuerza la que mueve el mundo, más difusa, menos noble, la que domina el mundo actual. Y sí, duele admitirlo porque, para colmo, suena tremendamente convincente.

Lástima que no todo brilla en ‘Opus’. El guion, en ocasiones, se dispersa en guiños y clichés del terror contemporáneo. Hay momentos en los que la sátira pierde filo y se queda en mera caricatura. Pero aun así, Green consigue que su ópera prima tenga personalidad, magnetismo estético y, sobre todo, un discurso que incomoda lo justo para que uno salga de la sala con preguntas.

Ficha de la película

Estreno en España: por determinar. Título original: Opus. Duración: 103 min. País: EE.UU. Dirección: Mark Anthony Green. Guion: Mark Anthony Green. Música: Danny Bensi, Saunder Jurriaans. Fotografía: Tommy “Maddox” Upshaw. Reparto principal: Edebiri, John Malkovich, Murray Barlett, Juliette Lewis, Amber Midhunter, Stephanie Suganami, Young Mazino, Tatanka Means, Tony Hale. Producción: A24, Macro, Makeready. Distribución: por determinar. Género: comedia, suspense. Web oficial: https://a24films.com/films/opus

Crítica: ‘Exit 8’

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Sinopsis

Basado en el videojuego homónimo de éxito mundial creado por KOTAKE CREATE. Un hombre atrapado en una interminable estación de metro se propone encontrar la Salida 8. Las reglas de su búsqueda son sencillas: no pasar por alto nada fuera de lo normal. Si descubre una anomalía, debe dar media vuelta inmediatamente. Si no es así, puede continuar. Cualquier descuido le enviará de vuelta al principio. ¿Conseguirá alcanzar su objetivo y escapar de este pasillo infinito?

Crítica 

Del error en Matrix al terror japonés en una inquietante película

La adaptación cinematográfica de ‘The Exit 8’ supone un reto similar al que ya planteaba el videojuego original: trasladar a otro medio un walking simulator minimalista que, a pesar de su sencillez mecánica, atrapaba por la tensión psicológica y su atmósfera opresiva. El juego, disponible en múltiples plataformas, nos sumerge en un bucle aparentemente interminable que recrea con un hiperrealismo perturbador los pasillos de un metro japonés. Eso sí, con un curioso contraste: mientras la arquitectura está recreada con un nivel de detalle casi fotográfico, los personajes parecen sacados de un título de finales de los 90. La clave estaba en detectar y esquivar anomalías para encontrar la salida correcta, la ansiada salida 8.

La película entiende que la tensión del juego no radica en la acción frenética sino en la espera, la observación y el nerviosismo creciente. Esa sensación de inseguridad, de tener que desconfiar de lo cotidiano, ha sido trasladada con bastante acierto a la gran pantalla. Buena parte de ello se debe tanto al diseño de producción, que replica con mimo ese submundo subterráneo, como a la interpretación de Kazunari Ninomiya, a quien muchos reconocerán de los live action de Gantz. Su rostro transmite el desconcierto, la confusión y, poco a poco, el terror latente que impregna cada rincón del laberinto.

El filme se atreve a ir un paso más allá: mientras el videojuego ponía a prueba la memoria y la concentración, aquí se añaden elementos de terror psicológico y jump scares que aportan variedad y dinamismo. Además, introduce anomalías nuevas que no estaban en el material original, lo que convierte la experiencia en algo novedoso incluso para quienes ya han exprimido el juego hasta el final. En paralelo, se expande el lore, ofreciendo pistas de un trasfondo que en el videojuego era completamente inexistente.

Uno de los mayores añadidos es una trama personal para el protagonista, algo ausente en la obra base que ni siquiera te pone en precedentes. Esa historia dota de mayor peso dramático al viaje, planteando una moraleja vinculada a la superación y al miedo al cambio. El laberinto pasa así a ser metáfora de un estado de shock del que el personaje no logra escapar, pero también una lectura más amplia sobre las rutinas asfixiantes de las grandes ciudades como Tokio, que pueden terminar anulando la identidad individual.

Dado el funcionamiento del juego era casi obligado que la película estuviese rodada con largos planos secuencia. No es un filme que se haya rodado en una sola toma, de hecho, tiene bastantes cortes y trucos, pero está lograda la sensación de continuidad que nos sumerge en el bucle. La escenografía calca a la que vemos frente a la pantalla del ordenador y dan ganas de hacerse con la versión jugable con gafas VR.

‘Exit 8’ no se limita a ser una copia literal del videojuego: lo amplifica, lo reinterpreta y lo enriquece. Si bien el metro real de Japón no es tan laberíntico como su propio mapa hace parecer, la cinta aprovecha esa sensación de desorientación para convertirse en una alegoría sobre la importancia de los detalles, sobre cómo nuestras decisiones, por nimias que parezcan, pueden definir el rumbo de nuestra vida. No es casual que el filme juegue con ecos de ‘Matrix’, recordando aquella célebre frase que se refería a los déjà vu como fallos en el sistema. Al final, la película funciona tanto para los jugadores que disfrutan con los retos de observación (como si de un “encuentra las siete diferencias” enfermizo se tratara) como para los espectadores que buscan un relato desconcertante, cargado de atmósfera y con más lecturas de las que se aprecian a simple vista.

Ficha de la película

Estreno en España: 17 de octubre de 2025. Título original: 8-ban deguchi. Duración: 95 min. País: Japón. Dirección: Genki Kawamura. Guion: Genki Kawamura, Hirase Kentaro. Música: Shouhei Amimori. Fotografía: Keisuke Imamura. Reparto principal: Kazunari Ninomiya, Yamato Kochi, Naru Asanuma, Kotone Hanase, Nana Komatsu. Producción: AOI Promotion, Story, Toho. Distribución: Vértigo Films. Género: terror, suspense, adaptación. Web oficial: https://exit8-movie.toho.co.jp/

Crítica: ‘No other choice’

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Sinopsis

Después de estar desempleado durante varios años, un hombre diseña un plan único para conseguir un nuevo trabajo: eliminar a su competencia.

Crítica

Posee el dramatismo y la moral ambigua cómicamente negra de obras como ‘Breaking Bad’

Park Chan-wook regresa al largometraje tras tres años de su último estreno cinematográfico y nos entrega una sátira oscura que combina humor, suspense y tragedia ligera. ‘No other choice’ parte de una premisa a la que estamos acostumbrados en España pero que en Corea es prácticamente un infortunio y una vergüenza: Man-su (Lee Byung-hun), veterano trabajador de una fábrica de papel, es despedido luego de 25 años de fidelidad. Para una persona de su edad eso supone una crisis similar a la de los cuarenta y coloca su dignidad, su masculinidad, su rol como padre de familia en riesgo.

El protagonista de esta historia se convierte a la desesperada en un villano improvisado. Man-su no es un malvado clásico, ni un antihéroe puro, sino algo más complejo: es el villano torpe que, en su ingenio desesperado, traza un plan para eliminar la competencia en entrevistas de trabajo. Sus tropiezos físicos, sus equivocaciones, su ingenuidad criminal lo acercan más a una figura tragicómica que a un asesino frío. Lee Byung-hun lo interpreta con una vis comica facial que impone, similar en esto al carácter estirado de Mads Mikkelsen, pero con momentos de torpeza tan exagerados que provocan risa, sin quitar que el personaje posee también una desesperación real.

El tono recuerda en ciertos pasajes al Woody Allen de “comedia de enredos” y criminales, donde entrevistas, encuentros absurdos y diálogos sobre la identidad laboral se suceden con rapidez e ironía. Pero Park lo mezcla con suspense: el humor no está reñido con la tensión, con el miedo de no encontrar empleo, con la angustia social. Esa fusión funciona, aunque se nota que, si la película hubiese sido más corta, habría mantenido un ritmo aún más afilado. Hay secuencias que se sienten repetitivas o cuya acción alargada es poco necesaria para el avance del conflicto.

Son Ye-jin interpreta a Mi-ri, esposa de Man-su, madre que flota entre la sospecha y la complicidad. Ella capta el suspense: sabe más de lo que admite; su mirada, su paciencia, su equilibro entre sostener la familia y dudar de lo que hace su marido suman tensión. En muchos momentos ella parece ser el centro moral oculto, o al menos el pivote más humano. La película acierta al darle ese espacio, porque acaba siendo el personaje más interesante.

El film no se limita a la comedia negra y pudiera ser que debajo lata una denuncia social potente. En Asia (y en otros lugares), la presión de mantener el empleo, de no fallar, de sostener a la familia puede llegar a ser devastadora. Se sabe que allí los índices de suicidio relacionados con la pérdida de empleo o el miedo de perderlo crecen, ya pudimos verlo en ‘El juego del calamar’. Y ‘No Other Choice’ pone esa ansiedad en primer plano. Man-su no quiere solo volver al trabajo: espera que los entrevistadores no tengan otra opción que elegirlo a él, una metáfora de lo desesperado de su situación económica, social y emocional. Esa presión de “no hay alternativa” es lo que le da su título todo el peso dramático: no solo habla de su lucha personal, sino de un mecanismo de opresión laboral, donde muchas personas sienten que no hay otra opción.

‘No Other Choice’ es una obra que tenía posibilidades y no es que fracase, pero si podría haber sembrado más debate de haber sido más corta o ahondar más en el drama social que expone. Mantiene al espectador en esa franja incómoda entre la identificación y la repulsión, entre la risa y el nudo en la garganta. Si final posee esa moral ambigua que hace difícil saber si estamos ante un villano o una víctima, como sucedía a veces en ‘Breaking Bad’.

Ficha de la película

Estreno en España: 13 de febrero de 2026. Título original: Eojjeolsuga eobsda. Duración: 139 min. País: Corea del Sur. Dirección: Park Chan-wook. Guion: Park Chan-wook, Don McKellar, Lee Kyoung-mi, Jahye Lee. Música: Young-wuk Cho. Fotografía: Kim Woo-hyung. Reparto principal: Lee Byung Hun, Son Yejin, Park Hee Soon, Lee Sung Min, Yeom Hye Ran, Cha Seung Won. Producción: CJ ENM Co., CJ Entertainment, Moho Film. Distribución: MUBI. Género: comedia, drama, suspense. Web oficial: https://mubi.com/es/es/films/no-other-choice

Crítica: ‘Descendent’

Sinopsis

Un guardia escolar de LA, marcado por una tragedia familiar, tiene visiones extrañas tras ver una luz misteriosa, y debe enfrentar sus demonios antes del parto de su esposa.

Crítica

Muy buena reflexión sobre como los traumas familiares pueden abducir tu presente

La ciencia ficción independiente sigue demostrando que, sin necesidad de grandes presupuestos, puede ofrecer relatos cargados de atmósfera, ideas y desasosiego. ‘Descendent’, dirigida por Peter Cilella (actor habitual en los filmes de Justin Benson y Aaron Moorhead), es un buen ejemlo de ello. La película cuenta con la producción de Mark Ward, responsable en su día de títulos de culto como ‘Hatchet’ o los documentales ‘Working with a Master’. También figuran en los créditos como productores ejecutivos los propios Benson y Moorhead, quienes han dado el salto al gran público con series como ‘Daredevil: Born Again’, ‘Loki’ o ‘Caballero Luna’, aunque siempre serán más recordados por sus obras personales que exploran viajes en el tiempo, paradojas y dimensiones alternativas. Con ese aval, muchos nos acercamos a este estreno con expectativas altas.

Lo que propone Cilella es un relato de encuentro en la tercera fase con tintes profundamente íntimos. El protagonista, Sean Bruner (Ross Marquand), es un vigilante de colegio que vive una doble crisis: el estancamiento laboral y el vértigo de ser padre primerizo junto a su esposa Andrea (Sarah Bolger). Esa elección del rol protagónico resulta refrescante; no estamos ante el enésimo profesor, alumno o director de instituto, sino ante un trabajador de base, alguien que observa desde fuera la vida escolar, y cuya rutina se ve sacudida por un extraño suceso. Una luz en el cielo, una caída en el trabajo y, a partir de ahí, el inicio de una transformación.

Sean comienza a sufrir visiones y pesadillas que parecen mezclar recuerdos traumáticos con experiencias alienígenas. De pronto desarrolla habilidades inusitadas: pinta con una maestría inesperada y su oído se vuelve extremadamente agudo. El misterio sobre qué es real y qué pertenece al terreno de la alucinación vertebra la película, pero el guion no se limita al suspense de ciencia ficción. Hay un poso dramático evidente: la sombra de la herencia familiar y la tendencia al suicidio que marcó a su padre. A lo largo del metraje se repite como un mantra la idea de que los hijos acaban por parecerse a los padres, tanto en gestos como en destino, y ese miedo impregna cada decisión del protagonista.

El filme avanza con un ritmo más contemplativo que trepidante, apoyándose en la ambigüedad visual y sonora para mantener la incertidumbre. El espectador, al igual que Sean, nunca sabe si lo que ocurre pertenece a lo sobrenatural o a la fractura psicológica de un hombre atenazado por la ansiedad y la herencia del trauma. Esa ambigüedad puede resultar frustrante para quien espere respuestas claras, pero es precisamente lo que convierte a ‘Descendent’ en una obra con eco: habla del miedo a la paternidad, del peso del pasado y de cómo los fantasmas personales pueden ser más aterradores que cualquier encuentro alienígena.

‘Descendent’ no es un espectáculo de ciencia ficción al uso, sino un thriller psicológico con tintes cósmicos que dialoga con las obsesiones temáticas de Benson y Moorhead, pero filtradas a través de la mirada de un debutante que ha sabido hacer de la vulnerabilidad y el miedo humano su motor narrativo.

Ficha de la película

Estreno en España: por determinar. Título original: Descendent. Duración: 96 min. País: EE.UU. Dirección: Peter Cilella. Guion: Peter Cilella. Música: Tyler Strickland. Fotografía: Alexander Chinnici. Reparto principal: Ross Marquand, Sarah Bolger, Susan Wilder. Producción: Rustic Films. Distribución: YouPlanet Pictures. Género: ciencia ficción, drama. Web oficial: https://www.rustic.film/

Crítica: ‘Luger’

Sinopsis

Rafa y Toni son dos delincuentes de poca monta que trabajan para Ángela, una abogada de moral flexible que ofrece a sus clientes soluciones rápidas al margen de la ley. La historia se desarrolla a lo largo de un día frenético en un laberíntico polígono industrial, cuando son contratados para recuperar un coche robado para uno de esos clientes. En su maletero, encuentran una misteriosa caja fuerte que contiene una reliquia de la Segunda Guerra Mundial: una pistola Luger P08, muy codiciada por gente muy peligrosa del mundo del hampa.

Crítica

Cine de acción sin glamour, pero con carácter

‘Luger’, lo nuevo de Bruno Martín, se presenta como una bocanada de aire fresco para el cine de acción español, respirando no solo por su violencia cruda, sino por la química contagiosa de sus protagonistas. El productor de ‘Os Re­vien­to’, éxito reciente de la acción en España, da aquí su salto a la dirección con un filme que homenajea los ochenta, los beat’em ups de recreativa o las buddy movies convertidas en enjambre de mamporros, traiciones y lealtades rotas. En ‘Luger’ los personajes centrales son dos matones que, palabras textuales «emiten fracturas, no facturas»: están interpretados por David Sanz con acento canario y descaro, y por Mario Mayo con chispa callejera. Con ellos se construye una dupla memorable, pareja tipo “el cerebro y el forzudo”, como si Shane Black hubiera hecho casting callejero en alguna barriada española. Entre ellos hay amor-odio, fricciones, risas y mamporros que suenan tan rotundos que casi te duelen.

Toda la acción sucede en un polígono industrial (el ficticio “Santos 117”), escenario perfecto para las luces duras, los espacios de hormigón vacíos de vida o llenos de chatarra, los callejones entre naves oxidadas y esa atmósfera industrial que recuerda a la estética de los primeros filmes de Tarantino o Guy Ritchie cuando el barrio y el hampa se encontraban con estilo. No hay concesiones al glamour; los golpes duelen, las heridas no pasan desapercibidas ni dejan a los protagonistas indemnes y únicamente manchados como Rambo tras la batalla. Eso hace que ‘Luger’ no sea solo espectáculo visual de puñetazos, sino algo que se vive en la piel: la violencia como materia narrativa, no sólo decorado.

El ritmo tiene momentos más rítmicos que frenéticos, pero Bruno Martín sabe cuándo bajar el puño para dejar respirar la tensión, mostrar la vulnerabilidad, dejar que los personajes sangren emocionalmente. Constantemente nos vienen a la mente películas del corte ‘Arma letal’ o ‘Dos buenos tipos’, es decir, a Shane Black le gustará esta película. Y eso es porque hay estilo, hay esa escuela, no hay plagio o copia barata. La película está repleta de ecos, pero cuenta con una identidad española que se cuela en la jerga, los modismos, los ambientes del barrio, de los que viven al margen, de hecho aquí todo es calaña, no hay ni un solo personaje benigno. Puede que no todo en el guion sorprenda pues algunas decisiones siguen trazas conocidas, pero en conjunto ‘Luger’ se alza como un thriller de acción contundente, con corazón, adrenalina, risas y dolor.

Quizá su mayor acierto sea no permitirse la frialdad que tantas películas del género sufren: los personajes importan, sus heridas pesan, su relación importa. Y aunque la trama no sale del polígono ni de esos ambientes ese enfoque resulta, paradójicamente, su fuerza: la geografía cerrada aumenta la claustrofobia, las traiciones se sienten más cerca, la violencia más cruda. El ejercicio de arraigo y personalidad calé es quizá cercano al que hizo Miguel Ángel Vivas con ‘Asedio’ y si estuviésemos hablando de cine francés esta película llevaría el título de ‘Los miserables’ o si fuese una producción estadounidense quizá estaríamos ante un ‘The tax collector’ o cualquier otra de David Ayer. ‘Luger’ no es perfecta, pero es una película de acción que recuerda por qué vemos estas pelis: para que nos golpeen, para que nos rían, para que amemos a nuestros inadaptados. Bruno Martín demuestra que conoce el género, lo respeta, y lo revuelve hasta hacerlo suyo.

Ficha de la película

Estreno en España: por determinar. Título original: Luger. Duración: 96 min. País: España. Dirección: Bruno Martín. Guion: Bruno Martín, Santiago Taboada. Música: Levi Star. Fotografía: David Hebrero. Reparto principal: David Sainz, Mario Mayo, Ángel Acero, Ana Turpin, Ramiro Alonso, Bruno Martín, Mauricio Morales, Mónica Miranda, Daniel Ortiz, Kike Guaza, Roberto García, Mariví Carrillo, Javier Calleja, Ana Peregrina. Producción: La Dalia Films, The Go Betweeners, Far Seas Productions, Futurotel, BM, Labia.Distribución: Filmax. Género: suspense. Web oficial: https://lugerlapelicula.com/

Crítica: ‘Un fantasma útil’

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Sinopsis

Tras la trágica muerte de Nat a causa de la contaminación por polvo, su esposo March se ve consumido por el dolor. Pero su vida cotidiana da un vuelco cuando descubre que el espíritu de su mujer se ha reencarnado en una aspiradora. Por absurdo que parezca, su vínculo se reaviva, haciéndose más fuerte que nunca…

Crítica

Ópera prima de Ratchapoom Boonbunchachoke y ya podemos decir que estaremos pendientes de su segunda película. Es un filme que se propone explorar el dolor, la memoria y el olvido mediante una comedia negra fantástica que coquetea con lo absurdo, y que en muchos momentos nos ha hecho recordar a maestros del absurdo como José Luis Cuerda o Quentin Dupieux.

La historia parte de una premisa tan insólita como desgarradora: Nat muere víctima de una enfermedad respiratoria provocada por contaminación, y su esposo March queda sumido en el duelo. Cuando descubre que el espíritu de su mujer se ha reencarnado en una aspiradora doméstica, su vida cambia por completo. Aparentemente una idea de humor surrealista, pero bajo esa superficie late una reflexión sobre el olvido: la memoria de una persona querida, el miedo a ser olvidado, el modo en que los seres vivos y los objetos pueden retener o borrar rastros de lo que fue. También aparece otro fantasma, de un obrero muerto en la fábrica familiar, lo que introduce la idea de los olvidos colectivos, de las heridas que no cierran o que la sociedad prefiere ignorar.

Originalidad del planteamiento es innegable. La unión entre lo doméstico absurdo (una aspiradora poseída) y lo íntimo (el duelo, la culpa, el recuerdo) es potente, y permite jugar con tonos que van rondan sobretodo el humor chanante. Escenas de sexo con aspiradoras, combates entre electrodomésticos, poltergeists fabriles… Las situaciones son tan dispares durante la primera hora que no paras de reírte.  A parte la ambientación y estética del film se apoya en un diseño visual cuidado y en la capacidad de generar cuadros que resultan inquietantes, poéticos o cómicamente espeluznantes según el momento. Solo el primer fotograma con personajes ya nos recuerda a las comedias manchegas de Cuerda.

Y tras todo esto hay metáfora social. Un fantásma útil no es sólo una historia personal y cómica, pues el fantasma de la fábrica recuerda que hay olvidos sociales (accidentes laborales, contaminación, responsabilidad colectiva) que están presentes, aunque se trate de barrerlos bajo la alfombra de manera que los ricos o poderosos queden impunes.

Pero hay algo que no termina de cuajar. Lo más claro es que el film padece de olvidarse de su propia vis cómica en algunos tramos. Cuando el absurdo alcanza su cúspide, se espera que el humor sostenga el peso y en ciertos momentos, la película se vuelve demasiado contemplativa, demasiado asfixiada por sus propias metáforas y dramas, perdiendo ese equilibro entre lo ridículo y lo profundo que prometía al inicio. Eso hace que la narrativa decaiga a ratos, especialmente en la parte central, donde el ritmo se relaja y algunas escenas se sienten redundantes. Eso si, el final es un apoteosis asegurado.

‘Un fantasma útil’ es una obra ambiciosa que merece atención por cómo mezcla lo fantástico con lo político, lo íntimo con lo colectivo, lo visual con lo simbólico. Su defecto principal es un cierto desbalance: promete delirios cómicos pero no siempre los sostiene. Aun así, cuando acierta, conmueve, provoca y arranca carcajadas. Porque al final lo que perdura es esa idea punzante: olvidar no es simplemente dejar de recordar, sino permitir que lo que fue deje de existir, incluso cuando pasada la garantía la aspiradora siga funcionando.

Ficha de la película

Estreno en España: por determinar. Título original: Phi Chidi Kha. Duración: 130 min. País: Tailandia. Dirección: Ratchapoom Boonbunchachoke. Guion: Ratchapoom Boonbunchachoke. Música: Chaibovon Seelukwa. Fotografía: Pasit Tandaechanurat. Reparto principal: Davika Hoorne, Apasiri Nitibhon, Wanlop Rungkamjad, Wisarut Homhuan, Wisarut Himmarat. Producción: 185 Films, Haut les Mains Productions, Mayana Films, Momo Film Co, Tsixtysix. Distribución: YouPlanet Pictures. Género: comedia, drama. Web oficial: https://185films.co/work/

Crítica: ‘Together’

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Sinopsis

Dave Franco (The Disaster Artist, Malditos Vecinos) y Alison Brie (Mad Men, Community) interpretan a una pareja en crisis que se muda al campo, donde descubren una cueva con una fuerza sobrenatural. Al beber de su agua, comienzan a sentir transformaciones físicas y emocionales. Una experiencia de body horror intensa e inquietante que critica la codependencia en las relaciones de pareja.

Crítica

Una metáfora magnífica

Cuando uno se acerca a ‘Together’, debut en el largometraje para Michael Shanks, es inevitable pensar en referentes recientes que exploran el horror corporal como metáfora. Confieso que entré a la sala con la idea de que iba a toparme con algo similar a ‘Dos’ de Mar Targarona, aquella producción española donde dos desconocidos despiertan cosidos por el abdomen y luchan desesperadamente por liberarse. También me vino a la mente ‘Else’, de Thibault Emin, un título mucho menos conocido pero tremendamente perturbador, en el que el protagonista experimentaba el aislamiento existencial al ser absorbido por un edificio y expulsado por el recto del mismo (no es invent). No obstante, aunque ‘Together’ comparte con ambas la explotación y reinvención del body horror, su moraleja es otra: aquí lo grotesco sirve para diseccionar los pliegues más íntimos de las relaciones de pareja.

El body horror es un subgénero complejo y, durante mucho tiempo, relegado a un rincón de culto reservado a los fans de Cronenberg o de experimentos más extremos del cine independiente. Sin embargo, producciones recientes como ‘La sustancia’ han demostrado que puede tener un eco comercial y crítico, abriendo la puerta al público general a películas como esta. El cuerpo mutando, deformándose o desbordándose de lo humano se convierte en un espejo aterrador, un recordatorio de que lo físico es inseparable de lo psicológico. En ‘Together’, esa fusión orgánica entre dos amantes no es simplemente un efecto visual: es la materialización de una ansiedad colectiva sobre el amor, la convivencia y la pérdida de individualidad.

El argumento nos presenta a Millie (Alison Brie) y Tim (Dave Franco), una pareja que arrastra años de rutina y complicidades oxidadas. Su mudanza al campo parece un intento de recomponer lo que ya está resquebrajado. Pero la naturaleza (con un lago misterioso y una cueva que parece tragarse sus dudas) convierte su unión en un proceso irreversible: sus cuerpos comienzan a fundirse. Shanks construye a partir de ahí un relato que bascula entre lo íntimo y lo grotesco, entre la metáfora emocional y el espectáculo visual.

Lo fascinante de ‘Together’ es cómo utiliza la mutación para hablar del miedo al compromiso, del pánico a ser absorbido por el otro, de las crisis de ansiedad que nacen de relaciones estancadas. A la vez, plantea el otro extremo: el deseo profundo de pertenecer, de ser uno con la persona que se ama, incluso si eso significa desaparecer como individuo. El filme camina sobre esa paradoja con un pulso que mezcla horror y ternura, incomodidad y lirismo. Al fin y al cabo, ¿cuántas parejas no terminan funcionando como una sola entidad tras años de convivencia?

La película no ofrece respuestas fáciles ni moralejas simplistas, de hecho, plantea un enigma sobrenatural u ocultista de difícil intuición. Su cierre es tan perturbador como poético. No se trata de un “vivieron felices para siempre”, sino de otro tipo de conclusión que permite interpretaciones, con todas las implicaciones aterradoras que eso conlleva. Por supuesto todos coincidiremos en que el filme se proyecta para recordarnos que el amor puede ser un refugio, pero también una prisión invisible de la que no siempre hay escapatoria. Pero habrá quienes extraigan otras lecturas.

‘Together’ es un relato sobre el horror de sentirse atrapado en una relación infeliz y sobre la belleza y el peligro de entregarse sin reservas. Una obra que confirma que el body horror está viviendo una nueva juventud, donde las transformaciones físicas hablan de ansiedades sociales y emocionales con más verdad que cualquier melodrama convencional. Shanks debuta con una película incómoda y fascinante, destinada a quedarse en la memoria como una de las propuestas más arriesgadas y acertadas del 2025. Sin duda es una metáfora magnífica.

Ficha de la película

Estreno en España: 31 de octubre de 2025. Título original: Together. Duración: 102 min. País: Australia. Dirección: Michael Shanks. Guion: Michael Shanks. Música: Cornel Wilczek. Fotografía: Germain McMicking. Reparto principal: Alison Brie, Dave Franco. Producción: 1.21, 30West, Picturestart, Princess Pictures, Tango Entertainment. Distribución: Diamond Films. Género: terror. Web oficial: https://www.neonrated.com/film/together

Crítica: ‘The surrender’

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Sinopsis

Cuando el patriarca de la familia muere, una madre y una hija afligidas arriesgan sus vidas para llevar a cabo un brutal ritual de resurrección y resucitarlo de entre los muertos.

Crítica

Interesante mezcla entre terror ritual y drama familiar

Desde sus primeros minutos, ‘The Surrender’ se impone como una película incómoda, oscura, que no se anda con medias tintas: arranca con una escena de body horror inmediata, explícita, que remite a ‘La sustancia’. Pero rápidamente el relato se desnuda con sus pretensiones: esto no será solo terror físico ni una puesta en escena aséptica y deslumbrante, sino un filme que pone sobre la mesa ritos, creencias, hechicería, magia que desafía tanto a la ciencia como a las convenciones médicas.

La directora y guionista Julia Max construye una narrativa dual: por un lado, el duelo y la desesperación de una madre (interpretada por Kate Burton), ante la muerte inminente o real de su esposo; por otro, la enorme resistencia a aceptar lo inevitable, pasando por rituales ocultos y tratos con lo sobrenatural. La hija (Colby Minifie) vive ese choque generacional y emocional: ama, duda, teme, y se encuentra atrapada entre la lógica de la prohibición médica y las advertencias frente a algo ancestral, casi tribal, que su madre invoca con fe inquebrantable.

Es curioso que la madre se arranque mechones de pelo. No como desgaste psicológico cotidiano: este gesto se identifica más con lo ceremonial, lo ritual, lo mágico; un sacrificio del cuerpo como moneda de cambio con lo desconocido. Ese detalle hace inevitable comparar con la interpretación de Colby Minifie en ‘The Boys’, donde se arrancaba mechones por puro estrés extremo. Podría repetir perfectamente ese acto pues la película va de cómo la situación, el duelo y el pulso con su madre, llevan al límite a su personaje.

La película no evade el uso de prácticas como la homeopatía o rituales vudú, no para decorado exótico, sino como fuerzas reales dentro del universo narrativo. Es interesante cómo Max introduce estas creencias: como refugios frente al sufrimiento, pero también como trampas morales y emocionales. El espectador entiende que el empeño no consiste sólo en negar la muerte del marido y padres, sino, en cierto sentido, evitar rendirse ante algo más profundo: la culpa, la ausencia, la traición posible de sus propias convicciones.

El título, ‘The Surrender’, se desliza sobre al menos tres niveles de lectura. Primero y obvio, la resistencia de la hija frente al fanatismo maternal, la negativa a rendirse al influjo mágico o ceremonial. Segundo, la lucha interna de la madre por no rendirse ante la muerte de quien ha sido su polo emocional, rehusando aceptar que algo amado deje de existir tal como lo conocía. Y tercero no podría desvelarlo sin hacer spoilers. Lo que sí puedo decir es que con esos tres temas llega el miedo pues por un lado está el flirteo con los “trucos mágicos” y por otro el terror a darse por vencido con un ser querido.

¿El terror? Está ahí. No tanto en los jump scares fáciles, sino en la tensión que se genera cuando el realismo se agrieta: magia negra insinuada, rituales clandestinos, enfermedades incurables, espectros del dolor, la vieja fantasía de que lo oculto puede revertir lo irreversible. Y ese terror psicológico que nace del vínculo madre-hija enfermo, cargado de culpa, de expectativas, del dolor heredado. En ese sentido, ‘The Surrender’ recuerda inevitablemente a ‘Relic’ de Natalie Erika James, otra obra que mezcla el drama familiar con el horror metafísico, con el deterioro corporal o mental como manifestación externa del trauma interno.

Estéticamente, Julia Max acierta en los contrastes: una primera parte con luz, con silencio, tensión contenida; luego un tercer acto donde lo oscuro, lo grotesco, lo corporal, lo sobrenatural, todo se desborda. Los momentos de horror más gráfico funcionan, aunque hay instantes donde la película parece tambalearse: ¿cuándo permanecer fiel al drama filial y cuándo ceder al exceso de lo oculto? Hay desajustes de tono que podrían distraer, pero también le dan carácter. Es un debut fuerte, imperfecto, pero con voluntad, con ideas.

Ficha de la película

Estreno en España: por determinar. Título original: The surrender. Duración: 90 min. País: Canadá. Dirección: Julia Max. Guion: Julia Max. Música: Alex Winker. Fotografía: Cailin Yatsko. Reparto principal: Colby Minifie, Kate Burton, Chelsea Alden. Producción: Codependent Films. Distribución: por determinar. Género: terror. Web oficial: ver en Amazon.

Crítica: ‘The vile’

 Sinopsis

La tranquila vida de Amani como esposa y madre se hace añicos cuando su marido trae a casa a una segunda esposa, desatando misteriosas fuerzas oscuras en su hogar.

Crítica

Terror psicológico y cultura chocan en una propuesta potente pero imperfecta

‘The Vile’, dirigida por Majid Al Ansari, es una película de terror psicológico que mezcla lo sobrenatural con un drama íntimo para explorar el costo emocional de la poligamia cuando no hay consentimiento. La propuesta tiene muchas virtudes, pero también algunos tropiezos que impiden que sea plenamente memorable.

La trama sigue a Amani, madre y esposa, cuya vida se tambalea cuando su marido trae a casa una segunda mujer embarazada sin previo aviso. Mientras Amani lucha por mantener su rol en la familia y proteger su vínculo con la hija Noor, ocurren sucesos inquietantes que parecen apuntar a algo más oscuro que los celos o la traición.

Entre los aspectos más logrados está la construcción del ambiente: la casa se convierte en una jaula, los espacios se sienten opresivos y Al Ansari no teme combinar lo doméstico con lo perturbador aunque emplea recursos harto vistos ya en occidente. La atmósfera funciona, en gran parte gracias recursos como el montaje frenético, el split dipter o los juegos con luces y oscuridad que refuerzan la tensión.

Dentro de las interpretaciones cabe destacar la de la madre protagonista, Bdoor Mohammed. Aunque a veces muy acotada a cánones orientales y por ello sobreactuada, es la que logra transmitir con mayor efectividad el viaje que sufre su personaje, sobre todo demostrando vulnerabilidad, coraje y confusión emocional.

Sin embargo, ‘The Vile’ tiene debilidades. Algunas decisiones narrativas se sienten previsibles: el arranque del conflicto es potente, pero la resolución hacia el final peca de sobreactuada, como si quisiera cerrar todos los cabos en vez de dejar algunas preguntas en el aire. Eso le resta algo de sutileza a un filme que había construido tan bien la tensión gradual y que a veces parece que se niega a cerrar disponiendo de varias escenas que bien podrían haber servido de cierre.

También, aunque el enfoque cultural con la poligamia, los roles de género o la tradición es interesante y necesario, en ciertos momentos se queda en lo simbólico en lugar de ahondar más en las consecuencias reales, dejando alguna capa emocional un poco superficial. Aun así, el filme logra conmover y provocar reflexión, sobre todo en lo que respecta al empoderamiento personal y la identidad femenina frente a situaciones impuestas. Es muy valioso que estemos hablando de este tipo de temática teniendo en cuenta el país de producción.

‘The Vile’ no es perfecta y mucho menos no me parece tan premiable como se dice. Pero sí es ambiciosa, emocional y en algunos momentos efectiva. A quienes les guste el horror que no se queda solamente en sustos, sino que busca significado, este filme les ofrecerá un pequeño regalo. No alcanza a ser un clásico instantáneo del género, pero confirma a Majid Al Ansari como una voz importante en el cine de terror contemporáneo, especialmente en el contexto del cine árabe. 

Ficha de la película

Estreno en España: por determinar. Título original: Hoba. Duración: 97 min. País: Emiratos Árabes. Dirección: Majid Al Ansari. Guion: Majid Al Ansari, Johnnie Alward. Música: Jerry Lane. Fotografía: Benjamin Kirk Nielsen. Reparto principal: Bdoor Mohammad, Sarah Taibah, Iman Tarik, Jasem Alkharraz, Samira Al Wahaibi. Producción: Imagenation Abu Dhabi FZ, Breakout Films, Breakout Films. Distribución: por determinar. Género: terror. Web oficial: https://www.imagenationabudhabi.com/

Crítica: ‘La ciudad prohibida (La città proibita)’

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Sinopsis

El hijo de un restaurante endeudado y una chica extranjera buscan a sus familiares mientras luchan juntos contra los criminales más despiadados del bajo mundo romano.

Crítica

Gabriele Mainetti firma un cruce audaz entre artes marciales y drama social

Gabriele Mainetti ha demostrado en cada paso de su carrera que no es un director conformista. Con ‘Le llamaban Jeeg Robot’ sorprendió al mundo fusionando la tradición del cómic con la marginalidad urbana, y con ‘Freaks Out’ consolidó un estilo que mezcla lo fantástico con lo humano más vulnerable. Ahora, con ‘La città proibita’, se adentra en un terreno todavía más arriesgado: el cine de artes marciales con aroma oriental, pero trasladado al corazón de una Roma en estrecha relación con la migración.

El resultado es una película imperfecta pero en algunos aspectos fascinante, que confirma la valentía de un cineasta que se atreve a ir más allá de lo que el cine italiano suele permitirse. Y lo demuestra con una secuencia inicial que marca territorio. La historia comienza en China, en pleno eco de la política del hijo único, que nos recuerda que apenas hace una década se levantó aquella restricción. Allí conocemos a dos hermanas cuya vida queda marcada por el secreto y la represión. Una de ellas acaba emigrando a Roma para buscar a su hermana perdida, iniciando un viaje que combina emoción, acción y denuncia social. El traslado de China a Italia se plasma en una escena poderosa, que no solo conecta culturas, sino que nos mete de lleno en el corazón de la trama: la migración, el desarraigo y la búsqueda de identidad.

Si algo convierte a ‘La città proibita’ en una experiencia memorable es su protagonista. Yaxi Liu, quien fue extra de acción en el live action de ‘Mulan’, interpreta con carisma y fuerza a un personaje que va más allá de ser una mujer en las redes de la trata de blancas. Es una experta en artes marciales que carga con heridas emocionales, con la memoria de una infancia marcada por la represión y con la determinación de no rendirse en un entorno hostil. Mainetti logra construir en ella a una verdadera heroína de acción para el cine europeo. Sus coreografías son espectaculares, sí, pero lo que hace que destaquen es que cada golpe tiene sentido narrativo. No pelea por espectáculo, sino por supervivencia, justicia y amor fraternal.

La película no oculta su vocación social. En Roma la protagonista se enfrenta a las mafias que se lucran con el tráfico de mujeres, los falsos mendigos y la explotación de extranjeros sin papeles. Mainetti sigue fiel a su mirada: dar voz a quienes normalmente son invisibles. Como ya hizo en ‘Freaks Out’, defiende a los marginados con sensibilidad, evitando caer en el sentimentalismo fácil, y aportando una pizca de humor socarrón que aligera la dureza del relato. Aunque se percibe un guiño a ‘Roman Holiday’ la Roma que muestra no es la postal turística, sino la de los barrios multiculturales, la de las calles donde conviven supervivencia y esperanza.

‘La città proibita’ es por eso una obra imperfecta pero emocionante, que demuestra que el cine italiano puede dialogar con géneros que parecían exclusivos de Hollywood o Asia. Es cierto que ‘La città proibita’ peca de ser demasiado larga. Con más de dos horas de metraje, acumula escenas ralentizan el ritmo. Pero incluso en esos momentos se aprecia la ambición de Mainetti: quiere mezclar acción, melodrama, crítica social y comedia, y aunque no siempre logre un equilibrio perfecto, lo hace con una pasión que se transmite en cada plano. Esa abundancia, lejos de ser un defecto grave, puede verse como un síntoma de su generosidad creativa. Aunque también es cierto que es de esos filmes donde podemos intuir el final.

Ficha de la película

Estreno en España: por determinar. Título original: La cità proibita. Duración: 137 min. País: Italia. Dirección: Gabriele Mainetti. Guion: Stefano Bises, Gabriele Mainetti, Davide Serino. Música: Fabio Amurri. Fotografía: Paolo Carnera. Reparto principal: Yaxi Liu, Enrico Borello, Sabrina Ferilli, Marco Giallini. Producción: Wildside, Goon Films, Vision Distribution, Netflix, Ministerio della Cultura. Distribución: por determinar. Género: acción, drama. Web oficial: https://wildside.it/en/movie/la-citta-proibita/