Crítica: ‘Lucky Luke’

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Un western crepuscular que olvida disparar a la comedia

La nueva adaptación de ‘Lucky Luke’ intenta (voluntariamente o no) distanciarse del imaginario clásico del personaje nacido del cómic franco-belga. Lo hace apostando por un tono más realista, incluso áspero, en el que el polvo, el sudor y la suciedad sustituyen al colorido limpio de las viñetas originales. Sin embargo, en ese giro hay también una casi renuncia arriesgada: la esencia humorística que definía al pistolero más rápido que su sombra.

Históricamente, el personaje ha tenido múltiples encarnaciones en acción real, desde el carisma y vínculo tradicional de Terence Hill con el western hasta la reinterpretación más irónica de Jean Dujardin, pasando por el enfoque más juvenil de Til Schweiger. Incluso existen versiones menos conocidas (y bastante discutibles) en producciones turcas no oficiales. Esta nueva iteración, sin embargo, opta por una aproximación que busca profundidad emocional… pero pierde por el camino la identidad del personaje.

El protagonista, interpretado por Alban Lenoir no termina de encajar en el estilismo y chulería del personajee. Su Lucky Luke es introspectivo, taciturno y, en ocasiones, excesivamente melancólico. Es una elección que podría haber funcionado en otro contexto, pero aquí entra en conflicto con el ADN del personaje. La ausencia de elementos icónicos (como el juego con su sombra, los diálogos hacia su caballo o la presencia de Rantanplan= acentúa esa desconexión. Incluso se ha eliminado el famoso cigarrillo que pende siempre de su boca, pero de ello prescindió incluso Hanna-Barbera en su versión animada.

Un western más cercano a ‘Valor de ley’ que al cómic original

Dirigida por Benjamin Rocher, conocido por su trabajo en thrillers de acción como ‘Escuadrón de élite 2’, la serie apuesta por un tono sorprendentemente sombrío. Resulta paradójico que un director habituado al ritmo y la intensidad firme aquí una obra que, en muchos momentos, carece de dinamismo. Las escenas se dilatan, los silencios pesan más de lo necesario y la narrativa avanza con cierta pesadez.

Hay momentos que rozan lo crepuscular, casi en la línea de ‘Valor de ley’, con muertes tratadas con una solemnidad que desentona con el material de origen. Esta gravedad, sumada a un tono por momentos depresivo, termina generando una sensación de extrañamiento. No estamos ante una reinterpretación adulta al estilo de un western revisionista, sino ante una obra que parece no decidir qué quiere ser.

Aun así, hay destellos de lo que podría haber sido. La subtrama de la amnesia de uno de los Dalton y su delirio de paternidad aporta un humor absurdo que conecta brevemente con el espíritu original. También resulta interesante el coqueteo con figuras históricas como Calamity Jane o Abraham Lincoln, en una tradición heredada de los cómics belgas, similar a lo que hacía Astérix con la historia clásica. Pero estos elementos son anecdóticos, insuficientes para sostener el conjunto.

Rodaje en Almería: la gran noticia

Si hay algo que realmente destaca en esta producción es su apartado visual y su apuesta por localizaciones españolas. El rodaje en Almería, especialmente en el desierto de Tabernas, devuelve al western europeo a uno de sus escenarios más emblemáticos. A esto se suman localizaciones en Castilla y León y Castilla-La Mancha, configurando un paisaje que, al menos visualmente, sí respira autenticidad.

La implicación de productores españoles como Juan Solá o Mark Albela (vinculados a títulos como ‘La piel fría’, ‘El reino de los cielos’ o ‘Godzilla vs Kong’) refuerza esa sensación de ambición internacional. En términos de producción, la serie cumple con solvencia, pero no logra que su envoltorio eleve un contenido narrativo irregular.

El problema de fondo es claro: ‘Lucky Luke’ no era solo un western, era una comedia disfrazada de western. Aquí, en cambio, el disfraz se ha quedado sin alma. Hay momentos en los que los personajes rozan el tono tontorrón, pero son excepciones en un conjunto que se toma demasiado en serio.

Para quienes crecieron con el personaje, la experiencia puede resultar decepcionante. No hay gags memorables, no hay chispa, no hay esa clase que hacía del personaje algo único. Y aunque es positivo ver el regreso del western europeo a escenarios como Almería, uno no puede evitar pensar que esta adaptación de Disney ha apuntado al corazón equivocado.

Crítica: ‘Embestida’

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Sencilla historia de tiburones acechando la ciudad

Ya tenemos en nuestras casas ‘Embestida’, gracias a Netflix. La nueva película de Tommy Wirkola, director de ‘Dead Snow’, ‘Noche de paz’, ‘Spermageddon‘ o ‘El viaje’. Unas mejores que otras, pero siempre con algo distinto y original.

Cuando los tiburones se adentran en la ciudad

Una ciudad es arrasada por un terrible huracán que hace todo el mundo termine huyendo y los que se quedan tienen que sobrevivir. Pero no solo al desastre que tienen delante, sino que un grupo de escualos llega para sembrar el terror.

Los tiburones todo son de los animales más peligrosos del mundo y en esta película podemos ver como trabajan juntos para alimentarse.

No me ha disgustado, pero creo que tendría que haber tenido algo más de gracia. No quería ver un Sharknado, porque para eso está ya esa franquicia. Pero si que me esperaba una película algo más loca. Pero eso no significaba que no sea buen entretenimiento.

Reparto y equipo técnico

Aunque el reparto no es muy conocido, tenemos caras que pueden sonarnos y que además son jóvenes promesas. Tenemos a Phoebe Dynevor, Djimon Hounsou, Costa D’Angelo, Matt Nable, Whitney Peak, Alyla Browne, Stacy Clausen o Alijah Ungvary, entre otros.

Todos ellos bastante decentes en sus actuaciones, pese lo dicho, que el guion en si, es bastante flojito. El CGI está bien. Sin ninguna maravilla, pero si que se nota el buen trabajo y que al final logra que realmente veamos que los tiburones están ahí realmente.

¿De dónde sale esta idea?

El guion parte de la idea del propio Wirkola. El director le ha dado vueltas durante tiempo al tema del cambio climático. En declaraciones ha comentado que el con el calentamiento global y las inundaciones repentinas, este suceso de que de repente, entre la marea llena de tiburones a una isla costera, sea tan inverosímil. Y además comentó que este thriller de tiburones, también es fruto de su obsesión con estos animales desde que vio ‘Tiburón’.

Adam McKay, productor de la película, comentó que según estudios de biólogos marinos, los tiburones están alterando las rutas por culpa del cambio climático. Pese a esto, ‘Embestida’ es una cinta de puro entretenimiento donde el final sin duda es lo mejor. Se pone algo más interesante y divertida. Así que no perdáis la oportunidad de echarle un vistazo, una película para echar una tarde tranquilamente durante el fin de semana.

Ficha de la película

Estreno en España: 10 de abril de 2026. Título original: Thrash. Duración: 80 min. País: Estados Unidos. Dirección: Tommy Wirkola. Guion: Tommy Wirkola. Música: Daniel Futcher. Fotografía: Matthew Weston. Reparto principal: Phoebe Dynevor, Whitney Peak, Djimon Hounsou, Gemma Dart, Stacy Clausen, Amy Mathews, Conta D’Angelo, Elijah Ungvary, Alyla Browne, Akosia Sabet. Producción: Hyperobject Industries, Sony Pictures Releasig, Soundfirm. Distribución: Netflix. Género: Acción. Web oficial.

Crítica: ‘Errores épicos’

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Comedia neurótica, caos moral y decisiones al límite

Dan Levy junto y Taylor Ortega traen a través de Netflix la serie ‘Errores épicos’, una serie que se construye desde una premisa aparentemente sencilla: dos personajes profundamente desubicados en sus propias vidas se ven arrastrados a una espiral de decisiones absurdas con consecuencias cada vez más graves y criminales. Él, un pastor ejemplar incapaz de confesar su homosexualidad a su comunidad y ella, una actriz fracasada que regresa de Nueva York cargada de frustración y cinismo, forman un dúo tan improbable como explosivo.

Ambos son hermanos pero no biológicos, lo cual forma entre ellos una conexión tan frágil y volátil como obligatoria. Levy encarna a un protagonista que recuerda poderosamente al Leonard interpretado por Johnny Galecki en ‘The Big Bang Theory’: nervioso, dubitativo, atrapado en su propia inseguridad. Sin embargo, aquí ese arquetipo se desplaza hacia terrenos más incómodos, donde la represión personal no es solo un rasgo cómico, sino el motor de decisiones erráticas. Ortega, por su parte, construye un personaje abrasivo, casi hostil, un auténtico vórtice emocional que sorprende tanto por su agresividad como por el dato de haber mantenido una relación de 17 años con su pareja, lo que añade una capa de absurdo existencial a su carácter.

La química entre ambos no es la clásica de comedia ligera, es más bien un constante forcejeo. Se necesitan, pero también se empujan mutuamente hacia el desastre. En ese sentido, ‘Errores épicos’ encuentra su voz en el conflicto permanente, en la incomodidad sostenida, en el espectador que ríe pero también sufre con cada decisión equivocada.

Tradición de enredos criminales con sello propio

Narrativamente, la serie (que se estrena este 9 de abril en Netflix) se inscribe en una tradición bien conocida: la de individuos corrientes atrapados en tramas criminales que les superan. Transita un viaje similar al de ‘Una terapia peligrosa’ o ‘Falsas apariencias’, donde el humor surge del contraste entre la banalidad de los protagonistas y la gravedad de las situaciones en las que se ven envueltos. Incluso podría rastrearse una conexión conceptual con relatos como ‘La empresa de sillas’ o ‘Bronca’, donde lo cotidiano se descompone en una cadena de decisiones desafortunadas y momentos de locura y desconcierto.

Aquí, el detonante no es tanto el crimen en sí como la incapacidad de los personajes para gestionar el estrés. Cada error genera otro mayor, en una progresión casi matemática del desastre. La escritura destaca precisamente por eso: por su precisión en el caos. Los diálogos están cargados de timing cómico, pero también de una tensión creciente que convierte cada escena en una bomba a punto de estallar.

Esta podría ser una serie improvisada por cómo se va de madre y por cómo los personajes elevan aún más las réplicas de sus compañeros. Esto se traduce en momentos que se sienten naturales, casi incómodamente reales, como si el guion se estuviera desmoronando ante nuestros ojos… cuando en realidad parece calculado hacia el surrealismo.

Una comedia no apta para nervios sensibles

De algo que conviene mucho avisar con ‘Errores épicos’ es de su capacidad para generar ansiedad en el espectador. No es una serie relajante, de hecho, podría decirse que es abiertamente hostil para quienes sufren de “empatía hiperactiva”: ver a los personajes tomar decisiones claramente equivocadas, una tras otra, puede resultar estresante.

En este sentido, la figura materna interpretada por Laurie Metcalf actúa como catalizador del caos. Su personaje, histérico y controlador, evoca inevitablemente a la Madre Amantísima de ‘Futurama’, tanto por su ambición desmedida como por su capacidad para manipular emocionalmente a sus propios hijos. No es el problema central, pero sí el combustible que mantiene la maquinaria del desastre en funcionamiento.

La temporada ofrece una resolución satisfactoria sin renunciar a dejar cabos sueltos que apuntan claramente a una continuación. Así es que tampoco es apta para aquellos incapaces de convivir con finales abiertos y con cancelaciones de Netflix. Los hilos argumentales que se insinúan en los últimos episodios sugieren una segunda temporada aún más desbordada, donde las consecuencias de los errores acumulados podrían alcanzar dimensiones mayores.

Crítica: ‘Atrapando a un Monstruo’

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Bonito cuento lleno de acción y estéticamente precioso

Hay películas que no te esperas y sin duda, ‘Atrapando a un monstruo’ es una de ellas. Un cuento muy tierno y lleno de tiroteos. Con la estética mágica de ‘Amelie’ y su rareza tanto en el ambiente como en sus pintorescos protagonistas y con la tierna y extraña amistad de ‘León. El profesional’. No puedo describirla mejor y es que es como una simbiosis rara que sin duda te atrapa desde el minuto uno.

Que nos cuenta este cuento

Conocemos a Aurora, cansada de que el monstruo de debajo de su cama haga que se quede sin familia decide contratar a su vecino, un asesino a sueldo, para que cace a la criatura. Aurora descubrirá que hay varios tipos de monstruos en la vida.

Pero sin duda hay mucho más aquí y es que todo esconde un poquito de reflexión y es que muchas veces los pensamientos que tenemos se pueden hacer realidad. Además, que deberíamos escuchar y creer más a los niños. En el momento en el que Aurora se siente escuchada, se comienza a comprender todo un poco mejor.

Ambos personajes, el de Aurora y el del vecino están solos y necesitaban encontrarse. Es super tierno la manera en la que se necesitan, sin saberlo ellos mismos.

Reparto y dirección

Estamos ante la ópera prima de Bryan Fuller, creador de la estupenda serie ‘Hannibal’ en la que ya trabajó con Mads Mikkelsen. Y como os comento, no ha podido hacer mejor trabajo. Se ha reunido con un reparto estelar y sobre todo con un equipo técnico increíble.

En el reparto tenemos a Sophie Sloan, también novata en esto de la actuación, pero que está fabulosa. Tiene un papel tan tierno, tan fuerte y tan valiente. Una niña aterrada por un terrible monstruo con el que comparte habitación, pero decidida a terminar esta pesadilla, pone soluciones, pese al terror que tiene. La escena de la Iglesia me parece una maravilla.

Mads Mikkelsen, en un papel sencillo, pero tan bonito. Si, es un asesino a sueldo, pero tiene un corazoncito bastante grande. Con gran curiosidad decide seguir el royo a la niña y ayudarla.

Sigourney Weaver, tiene un papel pequeño pero muy importante, está fabulosa. Se nota que disfruta del personaje, que la verdad es bastante peculiar. Las conversaciones que tiene con El vecino (el personaje de Mikkelsen) me parecen de lo mejor de la película.

Los acompañan David Dastmalchian, Sheila Atim, Rebecca Henderson, Armond Willis, Rea Milla, Tibor Szauervein, Sute Zhao, Tao Jia y Hisham Omer entre muchos otros.

El arte en la película

Y es que ‘Atrapando a un monstruo’ es, ante todo, una maravilla visual. Tenemos una atmósfera de cuento gracias a los colores. Tenemos un eterno filtro verde, que contrasta con colores vivos como el amarillo o el rojo.

La fotografía realizada por Nicole Whitaker es preciosa, muy cuidada y sobre todo da la importancia a los dos protagonistas. Dando un brillo especial tanto a Aurora como a El vecino. De echo Mikkelsen suele tener como una luz siempre que viene desde su espalda, dando así una sensación de salvador.

Y bueno, qué decir del vestuario, me parece increíble. Esto es gracias a Catherine Leterrier (‘Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel’) y Olivier Bériot (‘Valerian y la ciudad de los mil planetas’). El trabajo que realizan es maravilloso y es que el vestuario de Sophie Sloan, casi siempre rojo, con unos diseños que la hacen ver como la niña decidida y valiente que es. O los diseños homenajeando a las películas de kung fu que lleva Mikkelsen. Y ya, los vestidos de alta costura que le vemos puestos a Sigourney Weaver, son espectaculares.

Un cuento divertido y tierno

Dos personas que se necesitan y no lo saben terminan unidos por un monstruo. Una película como he comentado al principio, bastante rara, bonita y divertida. Además, con mucha acción, una mezcla de géneros curiosa y que funciona. No dejéis de verla porque realmente me ha parecido una chulada. 

Ficha de la película

Estreno en España: 10 de abril de 2026. Título original: Dust Bunny. Duración: 106 min. País: Estados Unidos. Dirección: Bryan Fuller. Guion: Bryan Fuller. Música: Isabella Summers. Fotografía: Nicole Hirsch Whitaker. Reparto principal: Mads Mikkelsen, Sophie Sloan, Sigourney Weaver, David Dastmalchian, Rebeca Henderson, Sheila Atim, Wael Alroyly, Sute Zhao, Line Kruse, Caspar Phillipson, Armond Willis, Rea Milla, Tibor Szauervein. Producción: Entertainment One, Thunder Road Pictures, Hero Squared, Dust Bunny Productions, Living Dead Guy Productions. Distribución: Diamond Films. Género: Terror, drama. Web oficial.

Crítica: ‘La buena hija’

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Su capacidad de incomodar sin efectismos ni drama fácil la convierte en pedagogía

En su traslación del cortometraje al largo, la directora Júlia de Paz Solvas construye con ‘La buena hija’ una obra de vocación pedagógica que no busca el golpe de efecto inmediato, sino la sedimentación emocional. Lejos del impacto visceral de títulos como ‘Custodia compartida’, aquí el dolor se filtra de forma más sutil, más progresiva, pero igualmente persistente.

La película, que llega precedida por el reconocimiento a su corto previo y su paso por el Festival de Málaga, se adentra en un terreno complejo: la convivencia con un padre maltratador desde la perspectiva de una hija adolescente. No se trata únicamente de denunciar, sino de comprender (sin justificar) los mecanismos emocionales que atan a la víctima con su agresor.

Uno de los mayores aciertos de la cinta reside en cómo aborda la ambigüedad afectiva. La protagonista no parte de un rechazo frontal hacia su padre, al contrario, lo percibe inicialmente como una figura cercana, cómplice, alguien que la trata “como a un colega más”. Este matiz, incómodo pero profundamente realista, sitúa al espectador en un terreno ético complejo: el tránsito desde la identificación hasta el miedo no es abrupto, sino progresivo, lleno de contradicciones, negaciones y silencios.

En este sentido, ‘La buena hija’ se alinea con una corriente de cine social que apuesta por la observación minuciosa antes que por el subrayado dramático. La violencia no estalla constantemente en pantalla, sino que se intuye, se respira, se infiltra en los gestos cotidianos.

Adolescencia, rebeldía y psicología en construcción

La película acierta al situar su relato en una etapa vital particularmente vulnerable: la adolescencia tardía, ese momento liminal entre el instituto y la vida adulta. Es un periodo donde la identidad está en construcción, donde la rebeldía emerge como lenguaje propio y donde los límites familiares, sociales, emocionales se ponen constantemente a prueba.

Aquí, ‘La buena hija’ despliega una mirada especialmente lúcida sobre la psicología infantil y juvenil. Los pequeños actos de desafío, las mentiras aparentemente triviales o los cambios de actitud no se presentan como simples “problemas de conducta”, sino como síntomas de un conflicto más profundo. La directora evita el juicio fácil centrándose en la observación de estos comportamientos.

El trabajo actoral resulta fundamental para sostener esta propuesta. La protagonista encarna ese vaivén emocional con una naturalidad desarmante. A su lado, Janet Novas y Julián Villagrán aportan una densidad interpretativa que eleva el conjunto. Villagrán, en particular, construye un personaje inquietante precisamente por su aparente normalidad: no es un monstruo evidente, sino alguien capaz de alternar cercanía y amenaza en cuestión de segundos.

Un cine que educa sin imponer respuestas

‘La buena hija’ no es una película cómoda, pero tampoco pretende serlo. Su carácter pedagógico no radica en ofrecer soluciones, sino en plantear preguntas. ¿Cómo se rompe el vínculo con un agresor cuando ese agresor también ha sido una figura de afecto? ¿Cómo se reconoce la violencia cuando esta se disfraza de normalidad cotidiana?

La película evita caer en el didactismo explícito, apostando por una narrativa que confía en la inteligencia emocional del espectador. Este enfoque puede restarle inmediatez frente a propuestas más contundentes, pero le otorga una capacidad de permanencia mucho mayor. Es un cine que no se agota en el visionado, sino que continúa resonando tiempo después.

Esta película podría consolidarse como una obra relevante dentro del panorama del cine español contemporáneo. ‘La buena hija’ no revoluciona el género, pero sí aporta una mirada honesta y matizada sobre una realidad compleja. Su mayor virtud es, precisamente, esa capacidad para incomodar desde la empatía, para mostrar sin subrayar y para invitar a la reflexión sin dictar conclusiones.

Ficha de ‘La buena hija’

Estreno en España: 10 de abril de 2026. Título original: La buena hija. Duración: 101 min. País: España. Dirección: Júlia de Paz Solvas. Guion: Júlia de Paz Solvas, Nuria Dunjó. Música: Natasha Pirard. Fotografía: Sandra Roca. Reparto principal: Kiara Arancibia, Julián Villagrán, Janet Novas, Petra Martínez. Producción: 3Cat, Astra Motion Pictures, Avalon, ICEC, ICAA, Krater Films, Movistar Plus+, RTVE. Distribución: Avalon. Género: drama. Web oficial.

Crítica: ‘Buena suerte, pásalo bien, no mueras’

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Un bucle narrativo que nos pasa examen y plantea dónde va nuestra humanidad

Cada vez son más voces que se suman a ideas como la que planteaba el cómic original de Valerian, que luego fue película con Valerian y la ciudad de los mil planetas dirigida por Luc Besson, el cual arrancaba con una propuesta bastante desalentadora en la cual la humanidad convive con sus máquinas y vive anclada a sus sillones o camas viendo constantemente entretenimiento. Esto es algo que años después, películas como Matrix o Wally también plantearon. Estamos abocados a vivir entretenidos y mantenidos por nuestras máquinas. Esta es quizás una de las muchas lecturas que plantea ‘Buena suerte, pásalo bien, no mueras’, pero hay más.

La nueva propuesta de Gore Verbinski se adentra en uno de los territorios más transitados (y, aun así, inagotables) del cine fantástico: los bucles temporales. Pero aquí no se trata únicamente de repetir eventos con ligeras variaciones, sino de utilizar esa repetición como reflejo de una sociedad atrapada en sus propios hábitos digitales. Verbinski, conocido por su capacidad para alternar entre lo comercial y lo inquietante, construye una obra que oscila entre la brillantez conceptual y el agotamiento estructural.

La película está fragmentada en episodios o flashbacks que, en más de una ocasión, parecen variaciones directas (casi calcos) de capítulos de ‘Black Mirror’. Y no es por usar una expresión fácil o muletilla recurrente, es que algunos argumentos los hemos visto tal cual en la serie de Charlie Brooker. Esta decisión narrativa tiene una doble lectura: por un lado, refuerza el carácter episódico de nuestra relación con la tecnología (consumo rápido, estímulo constante, poco tiempo para pensar), por otro, genera una sensación de déjà vu que puede resultar tan deliberada como cargante. Es una película que, como los propios algoritmos que critica, parece diseñada para retenerte incluso cuando ya estás saturado. Es evidente que en montaje las secuencias están planteadas para dar la sensación de scroll de red social y así potenciar esa sensación de repetición obsesiva. Desde luego tiene un ritmo deliberadamente imparable y frenético.

Humor negro y apocalipsis digital: cuando reír es incómodo y retratista

Donde la película encuentra su mayor acierto es en el uso del humor negro como herramienta de disección social. ‘Buena suerte, pásalo bien, no mueras’ no pretende sermonear, prefiere incomodar. El título funciona así como advertencia y sarcasmo: una frase que podría leerse en cualquier red social antes de un reto absurdo, pero que aquí adquiere tintes casi proféticos. Verbinski podría haber optado por mostrar personajes de esos que llevan al extremo su necesidad de validación digital, pero en lugar de ello prefiere tejer una serie de situaciones que nos muestra cuan idiotizados estamos.

La sombra de ‘Terminator’ planea sobre toda la obra, especialmente en su tratamiento de la inteligencia artificial como amenaza latente. No es una rebelión de máquinas inmediata ni espectacular, sino progresiva, silenciosa, integrada en nuestras rutinas. La película establece paralelismos emocionales con la relación entre Sarah y John Connor, trasladándolos a un contexto donde la “protección” ya no es física, sino digital: proteger la identidad, la autonomía y, en última instancia, la capacidad de decisión humana.

Aquí es donde Verbinski introduce una de sus ideas más inquietantes: la IA no necesita destruirnos, basta con sustituirnos. En un mundo saturado de contenido, donde los memes generados automáticamente inundan cada espacio de atención, el ser humano queda relegado a un papel secundario. La película sugiere que ya estamos viviendo ese proceso, y que lo que hoy parece entretenimiento trivial es, en realidad, el preludio de una obsolescencia colectiva.

Sam Rockwell y el arte de sostener el caos

En medio de este entramado conceptual se encuentra Sam Rockwell, quien vuelve a demostrar por qué es uno de los intérpretes más versátiles de su generación. Su actuación es un equilibrio constante entre la extravagancia y la humanidad, entre el absurdo y la lucidez. Aunque el filme se compone de muchos secundarios y sus propias historias, Rockwell mantiene la obra viva.

Su personaje funciona como catalizador emocional dentro del caos estructural. Es consciente, en mayor o menor medida, del bucle en el que se encuentra, lo que le permite ofrecer momentos de ironía y desesperación a partes iguales. En ciertos pasajes, su interpretación recuerda a sus trabajos más excéntricos, pero aquí hay una capa adicional de desgaste psicológico que aporta profundidad al conjunto.

Estamos ante una película contradictoria: tan estimulante como exasperante, tan lúcida como alborotada. Verbinski plantea preguntas incómodas sobre nuestra dependencia tecnológica y con ello plantea un espejo en cuyo reflejo nos vemos todos y lo que vemos no siempre es agradable. Por ese planteamiento y por su calidad técnica, ‘Buena suerte, pásalo bien, no mueras’ es, sin duda, el mejor filme de Gore Verbinski en mucho tiempo.

Ficha de ‘Buena suerte, pásalo bien, no mueras’

Estreno en España: 10 de abril de 2026. Título original: Good Luck, Have Fun, Don’t Die. Duración: 134 min. País: Estados Unidos. Dirección: Gore Verbinski. Guion: Matthew Robinson. Música: Geoff Zanelli. Fotografía: Jim Whitaker. Reparto principal: Sam Rockwell, Haley Lu Richardson, Michael Peña, Zazie Beetz, Asim Chandhry, Tom Taylor, Juno Temple Producción: 3 Arts Entertainment, Blind Wink Productions, Constantin Film, Robert Kulzer Productions, WAM Films. Distribución: Universal Pictures. Género: comedia, ciencia ficción. Web oficial.

Crítica: ‘Incontrolable’

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Una lección feel good que acaba con el estigma cómico del síndrome Tourette

Durante décadas, el cine ha tratado el síndrome de Tourette casi exclusivamente como un artefacto cómico, una suerte de recurso narrativo para generar risas incómodas. Lo hemos visto en personajes puramente caricaturescos como los de ‘Gigoló’, en la versión más cómica de ‘The predator’ e incluso en títulos españoles como ‘Toc toc’. Por fin, con el estreno de ‘Incontrolable’, la gran pantalla abandona la mofa para abrazar la complejidad del individuo. Kirk Jones nos entrega un relato en clave dramática que, lejos de buscar la carcajada ante el exabrupto, se sumerge en la psique del protagonista para ofrecernos una visión mucho más humana, digna y, sobre todo, necesaria.

‘Incontrolable’ asume el reto de desarrollar un drama donde, si bien existen situaciones irremediablemente graciosas por la naturaleza del trastorno, estas no restan potencia al relato. Jones consigue que la película no caiga en la caricatura, logrando un equilibrio muy elegante y, sobre todo, profundamente humano.

La humanidad de Robert Aramayo y el reencuentro con Peter Mullan

No es de extrañar los premios que ha recibido Robert Aramayo por este papel. Su interpretación es un ejercicio de contención y verdad; no cae en la parodia y expone con una crudeza necesaria la incomprensión social y familiar que sufre su personaje. Es especialmente notable la química en pantalla al ver que Aramayo repite con Peter Mullan, con quien trabajó en ‘Los Anillos de Poder’. Pero es aún mejor la fórmula que se desarrolla con Maxine Peake. Esta dupla actoral protagoniza lo que quizás sea la faceta más ejemplar del filme. En sus escenas compartidas se desarrolla la intención principal de la obra: alcanzar la verdadera comprensión de un síndrome que aísla a quien lo padece.

De la impotencia adolescente al reconocimiento real

Se nota que el equipo de producción ha estado en estrecho contacto con el personaje real en el que se han inspirado, John Davidson. La narrativa nos guía por un viaje emocional que va desde la burla y la impotencia que vivió en su adolescencia hasta su consolidación como activista en la vida adulta. El guion no edulcora el camino lleno de piedras que Davidson tuvo que transitar antes de alcanzar sus pequeños y grandes éxitos.

El momento cumbre, que en su día llenó portadas, es su condecoración como Miembro de la Orden del Imperio Británico, recibida de manos de la mismísima Reina de Inglaterra. Sin embargo, Kirk Jones decide que este honor no sea el único foco, sino el símbolo de una lucha por la visibilidad. ‘Incontrolable’ termina siendo una pieza fundamental para dar voz a un colectivo que, por lo general, sufre el estigma de ser el centro de las bromas ajenas, transformando el dolor en una lección de resiliencia y lección de vida. La película se alza como una feel good movie genuina que inyecta una dosis de originalidad y frescura muy por encima de lo que veníamos viendo últimamente en el género biográfico. Es ese tipo de cine que te deja con el corazón hinchado y la mente mucho más abierta.

Ficha de ‘Incontrolable’

Estreno en España: 10 de abril de 2026. Título original: I swear. Duración: 120 min. País: Reino Unido. Dirección: Kirk Jones. Guion: Kirk Jones. Música: Stephen Rennicks. Fotografía: James Blann. Reparto principal: Robert Aramayo, Peter Mullan, Maxine Peake, Shirley Henderson, Scott Ellins Watson, Paul Donnelly, Douglas Rankine. Producción: One Story High, Tempo Productions. Distribución: SelectaVisón. Género: drama, hechos reales. Web oficial.

Crítica: ‘Super Mario Galaxy: la película’

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Referencias y sabor a gran franquicia por encima de ambición narrativa

Con ‘Super Mario Galaxy: la película’, el trío formado por Aaron Horvath, Michael Jelenic y Pierre Leduc da un paso más allá en la consolidación del universo cinematográfico de Nintendo. No es casual: vienen de trabajar en productos tan reconocibles como ‘Teen Titans Go!’, el entorno animado de Batman o la maquinaria de éxitos de ‘Gru’. Sin embargo, el verdadero eje creativo aquí es el guionista Matthew Fogel, responsable de títulos como ‘La LEGO película 2’, ‘Minions: el origen de Gru’ o ‘Esta abuela es mi padre’. Su firma se nota: estructura clásica, ritmo ágil y una tendencia clara a priorizar el gag sobre la profundidad narrativa.

La película parte con una premisa ambiciosa: trasladar la escala cósmica del videojuego ‘Super Mario Galaxy’ al cine. El resultado es, en términos visuales, apabullante. La animación de Illumination vuelve a demostrar un dominio absoluto del color, las texturas, la iluminación y la expresividad de los personajes. Cada planeta, cada galaxia y cada criatura está diseñada para ser reconocible por el fan y accesible para el espectador casual. El salto del pixel al 3D que muchos personajes ya han dado en las consolas no afecta para nada el espíritu original.

Sin embargo, este despliegue técnico tiene un coste: la narrativa queda subordinada a la construcción de franquicia. Lo que debería ser una aventura autocontenida se percibe más como una pieza intermedia dentro de un engranaje mayor. Hay una clara intención de sentar las bases de algo más grande, y eso afecta al equilibrio interno del filme, que se entretiene mucho en ciertas pates.

Humor, referencias y una clara orientación hacia el público infantil

Confieso que esperaba una evolución similar a la saga de ‘Sonic the Hedgehog’ en el cine, donde cada entrega ha ido afinando su tono hasta conectar mejor con el público adulto. En este caso, aunque ‘Super Mario Galaxy: la película’ no decepciona de forma contundente, sí resulta menos divertida para ese espectador que busca capas adicionales.

Gran parte de esta sensación viene de una decisión llamativa: la ausencia de un número musical destacado de Jack Black. Tras el impacto cultural de su interpretación en la anterior entrega, su falta de protagonismo musical aquí se siente como una oportunidad perdida. El humor sigue presente y de hecho su personaje es de los más divertidos, pero en general el filme está más orientado al slapstick y a la inmediatez, con menos ironía o doble lectura.

Eso sí, el largometraje funciona como un festival de referencias. Para los seguidores de Nintendo, es un auténtico deleite: criaturas, escenarios, power-ups, melodías clásicas y hasta detalles como cambios de look o sonidos icónicos aparecen integrados con notable fidelidad. Esta acumulación de guiños, lejos de ser anecdótica, es uno de los pilares del atractivo de la película.

Además, la relación de Illumination con Universal Pictures permite introducir referencias externas bastante evidentes. Hay secuencias que evocan el espectáculo de ‘Jurassic World’, reforzadas por la presencia de Chris Pratt en el doblaje de Mario, y otras que recuerdan al icónico puente de ‘King Kong’ en la versión de Peter Jackson, donde curiosamente también participó Jack Black.

¿El inicio de un universo cinematográfico al estilo Nintendo?

El aspecto más discutible (y a la vez más revelador) de ‘Super Mario Galaxy: la película’ es su clara vocación de expansión. Si Disney tiene su universo Marvel y Warner sus personajes de DC, quizás el gran universo para Universal no va a ser el universo de monstruos, sino el de Nintendo. Hay dos elementos que apuntan directamente hacia la construcción de un universo compartido. El primero es la introducción del concepto de múltiples princesas, una decisión que abre la puerta a explorar personajes y líneas argumentales más allá de la clásica Princesa Peach. Teniendo en cuenta que Mario celebra ya cuatro décadas de historia, el material disponible es prácticamente inagotable.

El segundo elemento, mucho más significativo, es la aparición de un personaje ajeno al universo principal de Mario. Sin entrar en spoilers, su inclusión parece diseñada para preparar el terreno hacia un evento mayor, algo que inevitablemente remite a la posibilidad de un ‘Super Smash Bros.’ cinematográfico. No es una idea descabellada: el modelo de universo compartido ha demostrado su eficacia en otras casas.

El problema es que este enfoque tiene consecuencias narrativas. La trama principal pierde fuerza, algunos gags no terminan de ir más allá de lo ñoño o lo tontorrón y una de las escenas post-créditos es más un anuncio que un cierre satisfactorio.

Ficha de ‘Super Mario Galaxy: la película’

Estreno en España: 1 de abril de 2026. Título original: Super Mario Galaxy: the movie. Duración: 98 min. País: EE.UU. Dirección: Aaron Horvath, Michael Jelenic. Guion: Matthew Fogel. Música: Brian Tyler. Reparto principal: Chris Pratt, Anya Taylor-Joy, Charlie Day, Jack Black, Donald Glover, Keegan Michael Key, Kevin Michael Richardson, Brie Larson, Ben Safdie, Luis Guzman, Issa Rae. Producción: Universal Pictures, Nintendo, Illumination Entertainment. Distribución: Universal Pictures. Género: Web oficial.

Análisis del Blu-ray de ‘Romeo + Julieta’

‘Romeo + Julieta’ uno de los romances más trágicos de la historia llega a nuestras casas

Treinta años hace ya del estreno de ‘Romeo + Julieta’ del gran Baz Luhrmann. Una película que sin duda fue un gran éxito en cines en ese, donde un Leonardo DiCaprio jovencísimo hacía que las adolescentes fuesen a las grandes salas.

Una película excéntrica y llena de música, moderna y diferente a lo que estábamos acostumbrados, y es que Baz Luhrmann no se caracteriza por un cine convencional, si no que siempre logra sorprendernos y hacer que el género musical llegue a las salas de cine de la manera más espectacular posible.

Gracias a Divisa Films tenemos la oportunidad de disfrutar en nuestras casas esta maravilla de cinta. Que además nos trae infinidad de extras, donde veremos escenas eliminadas, escenas del rodaje y también entrevistas con todo el equipo. Y que decir, cuidados hasta el mínimo detalle.

Sin más, os dejamos con una pequeña galería de fotos de esta edición en Blu-ray, nuestro análisis de los extras, como siempre sin contar demasiado.

Idiomas: Castellano, Francés, Alemán, Italiano 5.1 DTS; Inglés 5.1 DTS HD; Checo, Polaco 5.1 Dolby Digital.

Subtítulos: Castellano, Francés, Alemán, Italiano, Holandés, Búlgaro, Croata, Checo, Árabe, Cantonés, Polaco, Portugués, Rumano, Serbio, Esloveno, Mandarín.

Menús: Castellano, Inglés, Francés, Alemán, Italiano, Holandés.

EXTRAS ( + de 2h.)

Cometarios de Baz Luhrmann, Catherine Martin, Donald M. McAlpine y Craig Pearce.

Del almacén de Bazmark

Diferentes escenas del rodaje, viendo no solo a los actores, si no también al equipo trabajando con ellos. Diferentes fotografías hasta que se llegó a la imagen clave que aparece en la película.

Me ha parecido un extra bastante bonito, ya que vemos a los actores, a sus personajes y a todo un equipo de trabajo dándolo todo para hacer que una película salga adelante.

  • First Kiss: (02:20 min)
  • Beach Scene (04:17 min)
  • Uncut rehearsal (04:40 min)
  • Outside the church (02:40 min)

Co-compositor Craig Armstrong

La música de Romeo y Julieta

  • Romeo + Juliet: El documental de la música (49:31 min)
  • Everybody’s free: El viaje de la canción (01:46 min)
  • La música de Londres (04:20 min)
  • Temp Music. El viaje de la canción (02:06 min)

Galería del director

  • Impacto (04:18 min)
  • ¿Por qué Shakespeare? (02:56 min)
  • Pitching Shakespeare (10:05 min)
  • Dirigiendo la gasolinera (07:02 min)
  • Dirigiendo la escena de la piscina (05:18 min)
  • La ejecución de Tibalt (04:21 min)

Galería del director de fotografía

  • Un agujero en el muro (00:00:49 min)
  • El tanque de peces, escena (01:31 min)
  • Filmando la escena del ascensor (02:25 min)
  • Una luz (01:10 min)
  • Filmando la iglesia (01:02 min)

Galería de entrevistas

  • Leonardo DiCaprio (01:53 min)
  • Claire Danes (02:28 min)
  • John Leguizamo (01:52 min)
  • Diseñadora de producción, Catherine Martin. (02:33 min)
  • Coguionista Craig Pearce (01:47 min)
  • Editor Jill Bilcock (01:47 min)
  • Coreografo, John O’Connell (01:09 min)
  • Diseñadora de vestuario Kym Barrett (02:03 min)

Marketing

  • Tráiler internacional de la película.

 

Crítica: ‘The Furious’

En qué plataforma ver The Furious

 

Salvaje, llena de adrenalina, ‘The Furious’ no te deja ni respirar

Os puedo asegurar que sin duda ‘The Furious’ es una de las mejores películas de artes marciales de los últimos años. Es entretenida y adrenalínica. No para ni un segundo y no deja descanso ninguno para que pienses.

¿Qué vamos a ver en The Furious?

La hija de un hombre aparentemente normal, es secuestrada por una red de tráfico de menores. Éstos, no saben lo que han hecho, y es que Wang Wei, es un experto en artes marciales y junto a él de manera inesperada se une un periodista que busca a su mujer.

‘The Furious’ es salvaje, es una película llena de acción, llena de patadas, puñetazos, se utiliza cualquier objeto para hacer daño. Ves volando a los protagonistas y antagonistas por todos lados. Es fabulosa. Es de estas películas de las que sales flipando del cine y quieres volver a ver. Y la recomiendas porque sabes que va a gustar si o si.

¿Quién está detrás de esta maravilla?

Kenji Tanigaki es el encargado de la dirección de esta cinta. Este director, coreografo y también doble de acción, sabe muy bien lo que se hace. Y es que los movimientos de cámara, la manera de seguir los cuerpos de estos actores volando por todos lados, es un logro. Además que es una manera maravillosa de meternos en la película.

Todo esto también se consigue gracias a sus actores, Miao Xie, este padre que no cesa en el rescate de su insoportable hija. Es cierto que al principio dices, se merece un buen susto la niña, luego se pasan. Junto a él encontramos a Joe Taslim, al que si que hemos visto en cintas como ‘Mortan Kombat’ y que también veremos en ‘Mortal Kombat II’. Estos dos hacen una buena pareja y sin duda nos meten bastante comedia dentro de todo lo que estamos viendo.

Y el malo malísimo, Yayan Ruhian, este actor me parece increíble, su sola presencia da respeto y se hace duro de roer. ¿Qué donde le hemos visto? En ‘The Raid’ ‘John Wick: Capítulo 3- Parabellum’ o ‘Star Wars: El despertar de la Fuerza’.

¿Qué es lo que hace especial a ‘The Furious’?

Es una película que aunque no sorprenda en su guion, como os he comentado, no deja pensar. Es de estas películas de las que sales estresado de tantos estímulos visuales. Una película que parece tener como protagonistas a superhéroes de incognito, ya que los golpes que recibe no son normales.

Y como he comentado, utilizan muy bien todo su entorno, da igual donde estén, todo objeto es válido para poder atacar o defenderse, incluso una bicicleta. ‘The Furious’ me parece algo tan espectacular, que solo espero que cuando la estrenen en las salas de cine, corráis a verla y a disfrutarla, porque de verdad que merece la pena.

Ficha de la película

Estreno en España: 12 de junio de 2026. Título original: Hou zhe yan. Duración: 113 min. País: Hong Kong. Dirección: Kenji Tanigaki. Guion: Frank Hui, Lei Zhilong, Mak Tin-Shu, Kwan-Sin Shum. Música: Flying Lous, Olivia Xiaolin, Elliot Leung. Fotografía: Meteor Cheung. Reparto principal: Xie Miao, Joe Taslim, Enyou Yang, Yayan Ruhian, Brian Le, Joey Iwanaga, JeeJa Yanin, Sahajak Boonthanakit. Producción: EDKO Film, Zhejiang Hengdian Film Production. Distribución: YouPlanet. Género: Acción, thriller. Web oficial.

 

Tráiler de ‘Stranger Things: Relatos del 85’

Regresamos a Hawkins con una nueva serie animada

Para todos aquellos que nos quedamos tristes ya que no íbamos a volver a ver a nuestros queridos héroes de Hawkins, Netflix nos regala este abril la primera temporada de ‘Stranger Things: Relatos del 85’. Los hermanos Duffer siguen estando detrás del proyecto, pero a la dirección esta vez la dejan en manos de Phil Allora y los guiones estarán a carga de Jennifer Muro y Joshua Pruett.

¿Qué vamos a ver en ‘Stranger Things: Relatos del 85’?

La serie está situada entre las temporadas 2 y 3 de la serie original. Conoceremos a un personaje nuevo llamado Nikki Baxter que ya podemos ver en el tráiler. En estos seis episodios podremos ver como este grupo de amigos vuelven a tener que ponerse las pilas y salvar Hawkins de una nueva amenaza que viene de debajo del hielo.

Equipo y tráiler

El estudio de animación encargado de volvernos a traer a nuestros personajes favoritos es Flying Bark, encargado de series como ‘What if…?’. Además la serie como hemos comentado, sigue de manos de los Hermanos Duffer junto a Eric robles.

Eso sí, no esperéis encontraros las voces de los actores originales, ya que no van a doblar en la serie. En el reparto encontramos a Odessa A’zion, como el nuevo personaje Nikki Baxter.RobertEnglund, Jeremy Jordan, Alisia Reiner, Jack Griffo, Jolie Hoang-Rappaport, Alessandra Antonelli, Elisha Williams, Brooklyn Davey Norstedt, Benjamin Plessala, Braxton Quinney, Brett Gipson o Luca Díaz, entre otros.

Como podemos ver, el único en repetir en gran Robert Englund. A continuación os dejamos el tráiler de la serie que podremos ver el 23 de abril en la plataforma Netflix.

Crítica: ‘Noise’

Hacía mucho que una película de terror no me recordaba al clásico j-horror

‘Noise’, de Kim Soo-jin, irrumpe como una obra que, con menos brillanteces técnicas de las que esperaba, apuesta por el sonido como eje narrativo. La película se sitúa en esa tradición del terror asiático que entendía el miedo como una grieta emocional antes que como un espectáculo, la misma que encumbró títulos como ‘The Eye’, y que aquí encuentra una inesperada reactivación.

La premisa es aparentemente sencilla: una mujer con problemas de audición se traslada al apartamento de su desaparecida hermana y comienza a percibir sonidos inexplicables que parecen conectar con una presencia maligna. Kim Soo-jin, en su debut en el largometraje, demuestra una comprensión de las obsesiones y la locura. Esto se nota sobre todo cuando consigue incomodar desde lo invisible. Y es que el uso del sonido está ahí no como simple recurso de susto, sino como elemento narrativo central, capaz de sostener la atmósfera de principio a fin.

El sonido como amenaza: cuando el silencio deja de ser refugio

Uno de los grandes aciertos de ‘Noise’ es su capacidad para convertir un problema cotidiano como es el ruido de los vecinos en un dispositivo de terror. El fenómeno del “ruido entre pisos”, una cuestión social real en Corea del Sur, sirve como base para una historia que explora la ansiedad urbana y la alienación contemporánea. Este detalle, lejos de ser anecdótico, dota a la película de una textura casi documental que refuerza su credibilidad.

La protagonista (interpretada por Lee Sun-bin) no solo lucha contra una amenaza externa, sino contra sus propias limitaciones sensoriales. Aquí es donde la comparación con ‘The Eye’ resulta inevitable: ambas comparten esa idea de un cuerpo “defectuoso” que, paradójicamente, abre la puerta a lo sobrenatural. Pero mientras aquella jugaba con la visión, ‘Noise’ apuesta por el oído… o por su ausencia.

El film utiliza el silencio y los ruidos molestos como arma. En un género saturado de estridencias, aquí los momentos más inquietantes son aquellos en los que no ocurre nada audible. O, mejor dicho, en los que el espectador duda si ha escuchado algo. Esa ambigüedad genera una tensión sostenida que se apoya en una puesta en escena minimalista: pasillos estrechos, paredes que parecen respirar, apartamentos que se convierten en cajas de resonancia emocional.

Luces y sombras de un debut prometedor

No obstante, ‘Noise’ no es una obra exenta de fisuras. Su tramo final explota de manera un tanto predecible y ofrece pocas respuestas. Esto sucede mucho en el terror cuando se juguetea con lo sobrenatural y se quiere dejar puertas abiertas a una secuela o hay miedo a ofrecer soluciones concretas.

Aun así, estos tropiezos no empañan el conjunto. Si algo logra ‘Noise’ es reconectar con una forma de entender el terror que parecía olvidada: aquella que no busca el sobresalto inmediato, sino la inquietud persistente. La película se inscribe así en una tradición que va desde el J-horror más atmosférico hasta el thriller psicológico contemporáneo, pero lo hace con identidad propia.

Visualmente sobria, yendo del pastel a lo mugriento, ‘Noise’ es, en última instancia, una buena experiencia. Una película que obliga al espectador a escuchar, de verdad, y a enfrentarse a la incomodidad de no poder confiar en sus propios sentidos.

Ficha de ‘Noise’

Estreno en España: 1 de abril de 2026. Título original: Noijeu. Duración: 95 min. País: Corea del Sur. Dirección: Kim Soo-jin. Guion: Lee Je-hui. Fotografía: Hong-Gyu Jeon. Reparto principal: Lee Sum-bin, Kim Min-seok, Han Su-a, Ryu Kyung-soo, Jeon Ik-ryung. Producción: Finecut, KC Ventures. Distribución: Marmitako Films. Género: terror. Web oficial.

Crítica: ‘Superman: man of tomorrow’

En qué plataforma ver Superman: man of tomorrow

Un origen reinventado que no termina de despegarse de lo de siempre

Hablar de ‘Superman: man of tomorrow’ es volver a confirmar una idea que se ha repetido durante años: el Universo DC siempre ha funcionado mejor en la animación que en imagen real. Mientras el llamado Snyderverse dejaba sensaciones encontradas (especialmente con personajes como Martian Manhunter, cuyo potencial quedó en nada), esta película apuesta por un enfoque más contenido, directo y, sobre todo, coherente con la esencia del personaje.

Nos encontramos ante una reinterpretación del origen de Superman que, sin romper con la tradición, introduce matices interesantes, aunque poco explotados. La historia se sitúa en un mundo con tintes retrofuturistas, una elección estética que no es casual. Este entorno mezcla tecnología avanzada con una sensibilidad visual que remite a la América de mediados del siglo XX, lo que encaja perfectamente con el simbolismo del personaje: un ideal clásico enfrentado a un mundo cambiante.

La animación es, sin duda, uno de los puntos fuertes. El trazo es limpio, dinámico y muy “americano” en el mejor sentido del término: musculatura marcada, acción clara y una narrativa visual que prioriza el espectáculo a la brillantez visual.

Una premisa potente… que se diluye

La película parte de una idea muy potente: ¿qué ocurriría si la identidad extraterrestre de Superman se viera expuesta demasiado pronto? La llegada de otras razas alienígenas, entre ellas el carismático Lobo, introduce un conflicto que podría haber redefinido completamente la percepción pública del héroe.

Sin embargo, aquí es donde ‘Superman: man of tomorrow’ empieza a perder fuerza. Lo que se plantea como un “what if” interesante, una exploración alternativa del mito, termina resolviéndose de forma bastante convencional. La narrativa opta por caminos seguros, desaprovechando el potencial dramático de un Superman que podría haber sido visto como una amenaza desde el primer momento.

El villano principal, aunque funcional, carece del peso necesario para sostener el conflicto, a pesar de sus dimensiones de kaiju. Aquí es donde entra en juego Lex Luthor, presentado como una figura ultratecnológica que anticipó versiones más modernas del personaje, en línea con lo que posteriormente desarrollaría James Gunn en su nueva visión del universo DC. Este enfoque es interesante, pero queda algo superficial en esta entrega.

Personajes secundarios y valor como puerta de entrada

Uno de los mayores aciertos de la película es su galería de personajes secundarios. La inclusión de Lobo no solo aporta dinamismo, sino que sirve como una excelente carta de presentación para el público general. Su personalidad irreverente y su brutalidad contrastan perfectamente con la moralidad de Superman, generando algunos de los momentos más entretenidos del metraje.

Por otro lado, la presencia de Martian Manhunter funciona casi como una compensación para los fans que esperaban más del personaje en otras adaptaciones. Aquí, aunque su papel no es central, al menos se le concede una relevancia narrativa que lo dignifica.

En este sentido, la película también adquiere un valor estratégico: sirve como introducción accesible a personajes que probablemente ganen protagonismo en futuros proyectos, incluyendo la esperada conexión con el universo de Supergirl. Este tipo de sinergias no son casuales y refuerzan la sensación de que sin llegar a formar parte de la misma narrativa estamos ante una pieza dentro de un plan mayor que se mantiene vivo gracias a la animación.

Ficha de ‘Superman: man of tomorrow’

Estreno en España: 2020. Título original: Superman: man of tomorrow. Duración: 86 min. País: EE.UU. Dirección: Chris Palmer. Guion: Tim Sheridan. Música: Kevin Riepl. Reparto principal (doblaje original): Darren Criss, Alexandra Daddario, Zachary Quinto, Ryan Hurst, Ike Amadi. Producción: DC Entertainment, Warner Bros. Animation. Distribución: Warner Bros. Género: ciencia ficción. Web oficial.

Crítica: ’53 domingos’

En qué plataforma ver 53 domingos

La tragedia cínica de no soportar a tu propia familia

Cesc Gay vuelve a apoyarse en su mayor fortaleza: los actores en espacios íntimos y reducidos. En ‘53 domingos’ reúne a un cuarteto de intérpretes que funcionan como un mecanismo de relojería dramática. Carmen Machi y Javier Cámara vuelven a interpretar juntos, algo que ya de por sí despierta expectativas, y lo hacen acompañados por dos pesos pesados como Javier Gutiérrez y Alexandra Jiménez.

Es precisamente Jiménez quien articula la película desde su arranque. Rompiendo la cuarta pared con naturalidad y mala leche, su personaje se convierte en catalizador del conflicto familiar, exponiendo sin filtros las miserias de una familia política marcada por el reproche y el doble sentido. Desde esa posición, marca el ritmo del relato, como si levantara la batuta de una orquesta en la que los demás ejecutan cada réplica cargada de intención.

El guion, fiel al estilo de Gay, convierte los diálogos en auténticos duelos verbales. Los hermanos protagonistas, atrapados en una dinámica de resentimientos larvados, se lanzan pullas con una mezcla de cinismo apenas disimulado y sinceridad hiriente. No hay grandes giros argumentales, pero sí una tensión constante que mantiene viva la película.

Del teatro al cine: una adaptación que mantiene su esencia

‘53 domingos’ nace de una obra teatral previa del propio director, estrenada en Cataluña en 2020. Aunque la ciudad de Madrid aparece reconocible, ese origen se percibe en su estructura y en su puesta en escena: espacios cerrados, protagonismo absoluto de la palabra y una economía narrativa que se apoya en la interpretación. En su versión en castellano, actualmente representada en el Teatro Pavón, el papel que aquí encarna Cámara es interpretado por Julián López, lo que evidencia la flexibilidad del texto y su capacidad para adaptarse a distintos registros actorales.

Lejos de esconder ese origen teatral, Gay lo abraza. La cámara no intenta “abrir” artificialmente la historia, sino que se sitúa como un testigo privilegiado de las conversaciones, subrayando gestos a escondidas y desaprobaciones veladas. Esta decisión refuerza la sensación de estar asistiendo a algo incómodamente real, casi como si el espectador estuviera sentado en el sofá de ese salón familiar donde todo se dice… y todo se guarda.

Curiosamente, dentro de la filmografía del director, esta podría considerarse una de sus propuestas más luminosas desde el punto de vista visual. El etalonaje apuesta por una paleta de colores más viva de lo habitual, en contraste con la densidad emocional de lo que se cuenta. Ese color parece dialogar con el caos interno de los personajes: cuanto más vibrante es la imagen, más evidentes resultan las grietas.

Humor ácido, crueldad soterrada y el peso de los vínculos familiares

En el núcleo de ‘53 domingos’ hay una cuestión tan universal como incómoda: qué hacer con un padre que empieza a perder la cabeza. La película no convierte este conflicto en un melodrama, sino en un campo de batalla moral donde afloran egoísmos, culpas y responsabilidades compartidas o más bien evitadas.

Gay aborda este tema con su habitual sarcasmo e ironía, construyendo escenas donde el humor emerge de lo incómodo. Las discusiones no buscan tanto resolver el problema como posponerlo, disfrazarlo o trasladarlo al otro. En ese sentido, la película habla del “amor obligatorio”, ese que se presupone entre familiares pero que, en la práctica, está lleno de fisuras.

Hay también un trasfondo particularmente incómodo en la forma en que se retrata la vejez. Sin caer en lo explícito, la película sugiere una realidad cruel: el momento en que un progenitor deja de ser figura de autoridad para convertirse en una carga. Esta idea recorre la historia como un eco constante, aportando una capa de gravedad que contrasta con la ligereza aparente del tono. Y, sin embargo, probablemente estemos ante una de las películas más accesibles de Gay. No porque suavice su mirada (que sigue siendo incisiva), sino porque el humor actúa como vía de entrada. El espectador se ríe, pero lo hace reconociendo verdades incómodas.

‘53 domingos’ es una obra que confirma la coherencia autoral de Cesc Gay: un cine de palabras, de actores y de conflictos íntimos que, sin necesidad de grandes artificios, logra interpelar directamente al espectador. Una película que, como esas comidas familiares interminables, deja un regusto agridulce: incómoda, reconocible y, en última instancia, profundamente trágica.

Ficha de ’53 domingos’

Estreno en España: 27 de marzo de 2026. Título original: 53 domingos. Duración: 78 min. País: España. Dirección: Cesc Gay. Guion: Cesc Gay. Música: Arnau Bataller. Fotografía: Andreu Rebés. Reparto principal: Carmen Machi, Javier Cámara, Javier Gutiérrez, Alexandra Jiménez. Producción: Imposible Films. Distribución: Netflix. Género: drama, comedia. Web oficial.

Crítica: ‘Invincible T4’

En qué plataforma ver Invincible

La madurez de un superhéroe atrapado entre la épica cósmica y el desgaste emocional

La cuarta temporada de ‘Invincible’, adaptación del cómic de Robert Kirkman (‘The Walking Dead’, ‘Marvel Zombies’), confirma algo que ya se intuía: esta serie animada no tiene intención de frenar su ambición. Con la vista puesta en alcanzar entre siete y ocho temporadas (e incluso con margen para diez si la popularidad lo permite), esta nueva entrega se siente como una pieza clave en la arquitectura global del relato.

Uno de los grandes aciertos de la temporada reside en su expansión del lore viltrumita. Durante el segundo capítulo la trama se detiene en el pasado de Omni-Man, construyendo una suerte de crónica histórica interestelar que recuerda, en su densidad y ambición, a las mejores tradiciones de la ciencia ficción clásica. Este enfoque no solo satisface una demanda latente de los fans, sino que redefine el conflicto central: ya no estamos ante una simple lucha entre héroes y villanos, sino ante una civilización con sus propias reglas, jerarquías y contradicciones morales, una suerte de kriptonianos.

En paralelo, la serie mantiene su sello distintivo: una galería de enemigos tan variopinta como impredecible. Regresan los inquietantes sequids, claros herederos de los invasores de ‘Ultracuerpos’ o ‘The Faculty’, mientras que nuevas amenazas como un villano con estética de dinosaurio o una valkiria verde obsesionada con la energía amplían el catálogo de rarezas. La reaparición de Conquest aporta ese peso dramático que solo los antagonistas más brutales pueden ofrecer y que todos los espectadores podían preeveer. Y vuelve el Satán doblado por Bruce Campbell en uno de los mejores episodios de lo que va de serie.

Todo ello se articula con una fina capa de sátira hacia el género superheroico. ‘Invincible’ sigue jugando a deformar los códigos de franquicias más conocidas, rozando a veces la parodia sin perder su identidad. Es precisamente en ese equilibrio donde la serie encuentra uno de sus mayores ganchos.

El dilema moral de Mark y la sensación de déjà vu

Si hay un elemento que genera sensaciones encontradas, es el arco del protagonista. Mark Grayson continúa atrapado en un bucle narrativo: entra y sale de los Guardianes, duda de Cecil Stedman, y vuelve a cuestionar su lugar en el mundo. Aunque estos conflictos son inherentes al personaje, la reiteración empieza a evidenciar cierto desgaste.

No obstante, la temporada introduce un matiz interesante: el debate sobre cruzar la línea de matar. Esta cuestión, que inevitablemente remite a dilemas clásicos asociados a figuras como Batman, se convierte en el eje moral de varios episodios. ¿Es lícito sacrificar a alguien para salvar a muchos? ¿Puede un héroe seguir siéndolo tras mancharse las manos de forma irreversible?

A nivel estructural, se agradece un guion más ágil y chispeante. Los diálogos ganan en frescura, los gags se multiplican y las tramas paralelas resultan más dinámicas. La presencia de Allen, con la voz del siempre eficaz Seth Rogen, aporta un contrapunto humorístico que funciona especialmente bien en medio de tanta densidad dramática.

Sin embargo, no todo suma. Las subtramas familiares, especialmente las relacionadas con los padres de Atom Eve y la madre de Mark, ralentizan el ritmo hasta el tedio. Son segmentos que parecen anclados en una versión más melodramática y menos interesante de la serie, rompiendo la inercia de los episodios más potentes, aquellos que se regodean en el fantástico.

Entre lo grotesco y lo infantil: una estética que divide… y engancha

Uno de los aspectos más discutibles y a la vez más fascinantes de ‘Invincible’ sigue siendo su apartado visual. La cuarta temporada insiste en ese contraste casi esquizofrénico entre diseños que rozan lo infantil y una violencia explícita que no escatima en desmembramientos ni lenguaje soez.

Algunos extraterrestres parecen sacados de una estética simplificada, como ese dragón que podría confundirse con la ilustración de una barraca de feria de bajo presupuesto. Y, sin embargo, esta aparente disonancia se convierte en uno de los mayores atractivos de la serie. La inocencia visual actúa como un caballo de Troya que amplifica el impacto de la brutalidad, generando una experiencia incómoda pero adictiva.

En este sentido, ‘Invincible’ demuestra una vez más su capacidad para romper convenciones. No busca la coherencia estética tradicional, sino provocar al espectador, obligarle a reconciliar dos lenguajes aparentemente incompatibles.

La temporada también amplía el foco sobre personajes secundarios, aunque con resultados desiguales. Mientras algunos ganan profundidad, otros quedan desdibujados. El caso de Oliver, por ejemplo, es especialmente llamativo: su cambio de tonalidad (mucho menos morado que en la temporada anterior) genera desconcierto, pero por el contrario es un personaje menos irritante. En ese sentido esta cuarta temporada no es perfecta, pero sí representa un paso adelante en ambición narrativa y riqueza temática, dando alas a sus vertientes cósmica y satánica.