En qué plataforma ver El caballero de los Siete Reinos
Poniente cambia los dragones por la comedia y la justa
HBO parece haber entendido que la única forma de evitar el hastío del espectador ante tantas conspiraciones palaciegas era apostar por algo diametralmente opuesto: la sencillez y sorprendentemente, el humor. Si las anteriores entregas eran óperas wagnerianas, ‘El caballero de los Siete Reinos’ se acerca más a una balada folk tocada en una taberna ruidosa. Es una manera inteligente de conseguir esquivar las comparaciones directas que habrían hundido a cualquier otro spin-off que intentara imitar la escala de sus predecesoras.
Un tono radicalmente distinto: entre Lanthimos y el cine medieval
En los libros originales ya se ve que este es un texto mucho más ligero, casi una novela picaresca medieval, y la serie abraza esta naturaleza sin complejos. Es abiertamente más cómica, apoyándose en la química de una extraña pareja. Por momentos, la dirección y los diálogos afilados hacen que parezca más ‘La favorita’ de Yorgos Lanthimos que ‘Juego de Tronos’. Hay un absurdo delicioso en la burocracia de los torneos y en la pomposidad de los caballeros que la serie explota con maestría.
Incluso si la serie fuese un poco más allá con el espectáculo de la comedia y la anacronía musical, estaríamos hablando de la nueva versión de ‘Destino de caballero’, aquella película de culto protagonizada por Heath Ledger. La comparación no es gratuita, puesto que la trama se ambienta completamente en una justa, con todo el color, el polvo y el bullicio que ello conlleva. Sin embargo, descuidad que este tono lúdico se mantiene sobretodo durante los tres primeros capítulos. Es ahí cuando la cosa cambia. Tras los episodios dirigidos por Owen Harris (conocido por ‘Black Mirror’), tiene lugar un giro que cambia la dinámica de la serie, recordándonos que, a fin de cuenta, en Poniente nadie está completamente a salvo. Y es por todo esto que el episodio 5 regresa a la brutalidad de los campos de batalla de Westeros, con toda la violencia e impredecibilidad que ello conlleva.
El caballero de los Siete Reinos como serie pequeña en una historia inmensa
George R. R. Martin figura como co-creador y productor ejecutivo, con Ira Parker ejerciendo de showrunner, y se nota el cariño por el material original. Estamos ante una precuela con un formato inusual: seis episodios de poco más de 30 minutos. Esta duración, más propia de una sitcom que de un drama de prestigio, juega a su favor, evitando el relleno innecesario.
Cronológicamente, la acción ocurre aproximadamente 90–100 años antes de ‘Juego de Tronos’ y se sitúa también unos 70 años después de los eventos más tempranos narrados en ‘La casa del dragón’. Es una época fascinante por lo que no tiene: es un mundo donde los dragones son solo recuerdos y cráneos polvorientos. El linaje Targaryen ostenta el Trono de Hierro, sí, pero su poder ya genera cuestionamientos. Sin la amenaza nuclear de los dragones, la autoridad se mantiene mediante la política y la percepción, algo que vemos a través de los ojos del caballero errante Dunk (interpretado por un inmenso Peter Claffey) y su escudero Egg (el joven Dexter Sol Ansell).
La serie se desarrolla durante la era de la Primera Rebelión Fuegoscuro, aunque el foco está en las interacciones personales. La participación de personajes como Aerion Targaryen (Finn Bennett), Lyonel Baratheon (Daniel Ings) y Baelor Targaryen (Bertie Carvel) aporta ese toque de realeza divina y peligrosa, pero vista desde abajo. Muy bien cogido el reparto, especialmente la dinámica entre Claffey y Ansell, que sostienen el peso emocional de la trama con una naturalidad pasmosa y llana.
La sombra de los Targaryen y el giro que lo cambia todo
Para quienes vengan de la literatura, sabrán que en su historia editorial en España, ‘El caballero de los Siete Reinos’ es una compilación de tres relatos: ‘The Hedge Knight’ (El caballero errante), ‘The Sworn Sword’ (La espada leal) y ‘The Mystery Knight’ (El caballero misterioso). La serie narra las aventuras de este caballero, que no es otro que el antepasado de Brienne de Tarth, un dato que explica mucho sobre el tamaño del personaje y el código de honor que veremos en pantalla.
Lo brillante de esta propuesta es que aporta una perspectiva más «a ras de tierra». Ofrece una profundización cultural y social sobre cómo vivían distintas capas de la sociedad en esa época, lejos de la Fortaleza Roja. Es por ello una historia mucho más pequeña y mucho más sencilla que todo lo que hemos visto hasta ahora. Pero no os dejéis engañar por la escala: en buena parte sienta las bases de lo que transcurre durante ‘Juego de Tronos’.
La serie es diferente incluso en su tratamiento de la acción: evita mostrar muertes violentas gratuitas, buscando más el impacto narrativo que el visual. Pero eso no quita que no haya violencia; cuando el acero choca, se siente pesado y peligroso. Constantemente sentimos que esto es el mundo de R.R. Martin y puede morir un personaje repentinamente.
Si no quieres destriparte el primer giro interesante que llega en el tercer capítulo, no mires exactamente de qué va esta historia en internet. Solo diré que la inocencia del torneo da paso a una realidad política mucho más oscura. ‘El caballero de los Siete Reinos’ demuestra que no hacen falta dragones para contar una gran historia de Poniente. Solo hacen falta un buen caballero, un escudero sabiondo e insolente y un guion que sepa reírse de sí mismo antes de sacar la espada.
La serie se estrena el 18 de enero y tiene anunciada segunda temporada para 2027.
