Crítica: ‘Five Nights at Freddy’s 2’

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Sinopsis

Ha transcurrido un año desde que fuimos testigo de la pesadilla sobrenatural en la pizzería de Freddy Fazbear. La historia de lo que ocurrió allí ha ido adquiriendo la talla de leyenda local, e incluso ha dado pie al primer “Faszfest”.

El exguarda de seguridad Mike (Josh Hutcherson) y la agente de policía Vanessa (Elizabeth Lail) han ocultado la verdad a Abby (Piper Rubio), la hermana de 11 años de Mike, acerca del destino de sus amigos animatrónicos.

Pero cuando Abby decide reconectar con Freddy, Bonnie, Chica y Foxy, desatará una serie de acontecimientos aterradores que revelarán oscuros secretos sobre el verdadero origen de Freddy’s, desencadenando un horror que llevaba décadas escondido y olvidado.

Crítica

La única máquina bien engrasada aquí es el departamento de merchandising

Resulta imposible acercarse a ‘Five Night at Freddy’s 2’ sin reconocer primero el peso del fenómeno que la sostiene. El videojuego original marcó a toda una generación con su fórmula de terror minimalista y altamente viral, y su salto al cine confirmó ese arrastre: la primera entrega fue un récord de taquilla inesperado, impulsado por un fandom gigantesco que acudió en masa más por lealtad que por expectativas artísticas. Ese éxito creó una presión peculiar para esta secuela, que llega con la obligación de demostrar que la saga puede ofrecer algo más que un eco diluido del juego. Lamentablemente, lo que entrega Emma Tammi es una continuación que pretende legitimarse en la magnitud del fenómeno, pero que jamás encuentra una voz cinematográfica propia.

Como película de terror, ‘Five Night at Freddy’s 2’ es un catálogo de lugares comunes del género. Blumhouse, que lleva años explotando fórmulas repetidas hasta la extenuación, parece no haber aprendido nada del desgaste del público. La cinta cae en decisiones ilógicas que rompen cualquier intento de tensión, muestra una mecánica narrativa incapaz de sostener el suspense durante más de unos segundos, y despliega una historia tan vaga que apenas hay una hebra a la que agarrarse. El sentido del terror es nulo: todo se reduce a sobresaltos puntuales, trucos visuales y una falta absoluta de creatividad que evidencia un agotamiento preocupante. Aún así, tanto su clímax (si puede llamarse así) como su escena post-créditos son una declaración de intenciones por continuar con esto.

Conviene recordar que la primera entrega batió récords de taquilla, pero lo hizo empujada por un efecto llamada generado por los fans del videojuego, que acudieron en masa más por identificación cultural que por el valor cinematográfico de la propuesta. Ese tipo de fenómenos son, por naturaleza, impredecibles. Si esta secuela logra repetir cifras, sería más una señal inquietante sobre el perfil del público (impresionable, acrítico y cada vez menos exigente) que una prueba de que la película funciona. La taquilla, esta vez, no debería confundirse con calidad, aunque el tiempo nos ha dado la razón a los que vimos cero arte o siquiera divertimento en la primera pues ha acumulado puntuaciones sobre el 5 o menos en webs como IMDB, Letterbox, Rotten Tomatoes o Filmaffinity.

En su vínculo con el videojuego, ‘Five Night at Freddy’s 2’ sigue la estrategia de ampliación del lore: nuevos personajes, nuevas criaturas y, por supuesto, un surtido de muñecos listos para inundar las tiendas en Navidad. La gran incorporación es Marionette, cuya presencia pretende elevar el componente de posesiones y expandir el misticismo del universo. Pero el guion introduce estos elementos sin la más mínima intención de construir una base sólida o un trasfondo coherente. Todo ocurre porque sí, sin lógica interna y sin profundizar en aquello que, en el juego ganó trasfondo con el tiempo. Un excesivo tiempo sin respuestas mínimamente elaboradas que el séptimo arte no suele tolerar. La película imita su fuente, pero parece no entender que ese punto ya ha sido superado y nos encontramos ante otros códigos o hábitos de consumo.

El resultado es una secuela que aspira a capitalizar la marca sin ofrecer nada memorable. Una obra que se apoya demasiado en un fandom fiel y que parece asumir que cualquier movimiento mecánico de sus animatrónicos será suficiente para generar emoción. ‘Five Night at Freddy’s 2’ no solo decepciona por comparación: decepciona porque no intenta nada más y ni siquiera sabe ubicar a sus personajes o moverles con su propia lógica.

Ficha de la película

Estreno en España: 5 de diciembre de 2025. Título original: Five Nights at Freddy’s 2. Duración: 104 min. País: EE.UU. Dirección: Emma Tammi. Guion: Scott Cawthon, Seth Cuddeback, Emma Tammi. Música: The Newton Brothers. Fotografía: Lyn Moncrief. Reparto principal: Josh Hutcherson, Piper Rubio, Theodus Crane, Matthew Lillard, Freddy Carter, Wayne Knight, Mckenna Grace, Skeet Ulrich, Megan Fox. Producción: Scott Games, Blumhouse, Universal Pictures. Distribución: Universal Pictures. Género: adaptación, terror. Web oficial: https://www.blumhouse.com/film/five-nights-at-freddy-s-2

Crítica: ‘Papeles’

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Sinopsis

Atrapada en el escándalo mundial de los Papeles de Panamá, Ana Méndez, directora jurídica del bufete Shubbert & Fassano, se enfrenta a un ataque mediático sin precedentes contra el país y el bufete en el que trabaja. Acusada de blanqueo de capitales, es perseguida por el fiscal Roberto Ramírez y la Interpol, por lo que Ana escapa a la selva para evitar su encarcelamiento. Allí, la soledad y la ausencia de sus tres hijos y de Eric, su marido, le causan un daño irreparable.

Crítica

Consigue ir más allá convirtiéndose en un acto de reivindicación frente al morbo mediático

Si hablamos de los Papeles de Panamá nos encontramos que todo el mundo conoce la enjundia de ese caso o ha oído nombres (rumoreados o confirmados). Los nombres de los famosos supuestamente implicados han sido muchos, pero casi nadie se ha preocupado nunca, salvo prensa o profesionales especializados, en confirmarlos pues es mejor ceder ante el cotilleo y el vapuleo popular. Y ni que decir tiene sobre indagar acerca de qué sucedió detrás o a qué personajes anónimos impactó.

Ahora, cuando parece que ya casis nadie se acuerda pero es un tema relativamente reciente, llega a las salas la película ‘Papeles’ con una propuesta sorprendentemente íntima para tratarse de un escándalo global. Más allá de los nombres que alimentaron semanas de morbo internacional el filme de Arturo Montenegro se sumerge en cómo funcionaba el engranaje que creaba las sociedades offshore que aparecían en estos archivos y en quienes eran los profesionales que los gestionaban. Esa es precisamente la grieta por la que se cuela Montenegro: la historia de los prácticamente anónimos, de quienes trabajaban en la maquinaria sin comprender todas las implicaciones o sin poder escapar a la presión de un sistema que los superaba.

La protagonista, Ana Méndez (interpretada por Megan Montaner), es un personaje ficticio, pero funciona como un espejo nítido de las más de dos decenas de empleados de la firma panameña que fueron enjuiciados y absueltos recientemente tras aquel terremoto mediático. Montenegro renombra la empresa real Mossack Fonseca como Shubbert Fassano, justificándolo con habilidad dentro del relato: una película que apunta de forma crítica no solo al sistema global de evasión y blanqueo, sino también al propio Occidente, al modo en que bautizó el escándalo y cargó contra Panamá como símbolo, ignorando la auténtica red internacional de corrupción que alimentaba esas estructuras.

El filme recuerda cómo estas sociedades offshore no eran ilegales por naturaleza, el problema surgía cuando se usaban para ocultar identidades, mover dinero sin control fiscal y facilitar corrupción o blanqueo de capitales. En ‘Papeles’, la creación de estas empresas se retrata con una ironía muy eficaz: nombres tan vagos, impersonales y absurdamente creados que estaban a la altura del alias de un jugador de Fortnite. Esa gestión imaginativa de corporaciones fantasma en Shubbert Fassano se convierte en un retrato casi surrealista de la burocracia del dinero invisible.

Pero Montenegro no se entretiene en explicar el mecanismo financiero ni en señalar con el dedo a políticos o celebridades. Esta no es una película política o punzante pese a contar con actores tan activistas como Carlos Bardem. De hecho, evita mencionar a muchos de los implicados reales y también prescinde de citar el nombre o nacionalidad reales de la periodista asesinada y que estaba investigando el caso (Daphne Caruana Galizia). En vez de eso, la película se concentra en el impacto personal, en cómo la digitalización completa del archivo de la firma y su posterior filtración y hackeo, destrozó vidas de empleados que, en su mayoría, no eran villanos internacionales, sino trabajadores atrapados en un sistema lucrativo que siempre protegió a los verdaderos beneficiados.

Este enfoque puede levantar suspicacias: habrá quien piense que ‘Papeles’ intenta lavar la imagen de ciertos protagonistas del caso. Pero me da la impresión de que la pretensión es más noble y el filme se posiciona claramente en otro terreno, defendiendo que la indignación global se cebó con los rostros más accesibles y pagaron el pato aquellos que no debían. Así, la película actúa como una llamada a mirar más allá del escándalo y preguntarnos quién paga realmente las facturas emocionales de un mundo obsesionado con el morbo y el vapuleo, incluso cuando eso signifique caer en la calumnia.

Ficha de la película

Estreno en España: 5 de diciembre de 2025. Título original: Papeles. Duración: 108 min. País: Panamá. Dirección: Arturo Montenegro. Guion: Andry J. Barrientos, Andrés Clemente, Arturo Montenegro. Música: Carla F. Benedicto. Fotografía: Aaron Bromley. Reparto principal: Megan Montaner, Carlos Bardem, Antonio Dechent, Gustavo Bassani. Producción: Q Films, El Sueño Eterno Pictures, Criatura Cine. Distribución: #ConUnPack. Género: suspense. Web oficial: https://www.eternopictures.com/papeles

Crítica: ‘Blue moon’

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Sinopsis

En la noche del 31 de marzo de 1943, el legendario letrista Lorenz Hart se enfrenta a su dañada autoestima en el bar Sardi mientras su antiguo compañero creativo Richard Rodgers acoge la noche inaugural de su exitoso musical ¡Oklahoma!

Antes de que la noche acabe, Hart se habrá enfrentado tanto a un mundo que ya no valora su talento como a la aparente imposibilidad del amor.

Crítica

Todo un interrogatorio a la memoria cultural

Hay artistas cuyo nombre se desvanece mientras sus obras siguen resonando durante décadas. Figuras esenciales, pero invisibles, eclipsadas por los intérpretes que ponen voz o rostro a sus creaciones. Durante buena parte del siglo XX, los escritores y compositores eran arquitectos del espectáculo, auténticas fuerzas creativas del showbusiness, respetadas, escuchadas y hasta deseadas. Con el tiempo, muchos de ellos quedaron relegados a la nota a pie de página de un programa, a un espacio secundario en la memoria colectiva. ‘Blue moon’, la nueva película de Richard Linklater, se sumerge precisamente en ese territorio: el de un genio cuyos versos moldearon la cultura popular, pero cuya presencia física se perdió entre bambalinas.

Y lo hace desde la palabra, desde unos diálogos, por momentos auténticos soliloquios, que reconstruyen no tanto la vida de Lorenz Hart como el carácter satírico, irónico y vulnerable que dio forma a sus obras. Ethan Hawke soporta casi todo el peso del relato, llenando cada plano con una interpretación que no solo aguanta estos torrentes verbales cargados de sinceridad, sino que los vuelve hipnóticos. Linklater sitúa la cámara al servicio de la voz, del ingenio y del desgaste interior de Hart, permitiendo que el propio discurso se convierta en la columna vertebral del filme más allá de los rostros conocidos. Y lo hace con la simpleza de una obra teatral que se inspira únicamente en las cartas que Hart mantenía con su amor platónico.

La película muestra a Hart como un letrista brillante pero atormentado, sin ocultar su alcoholismo y sin reducir su figura al cliché del genio herido. Es por eso que nos ofrece momentos de soberbia y falsedad pero también de humildad y honestidad. El director incorpora detalles sobre su influencia cultural, desde la forma en que sus letras impregnaron generaciones hasta sus contactos con cineastas como George Roy Hill, responsable de ‘Dos hombres y un destino’ o posibles coincidencias con figuras de la talla del ensayista Elwyn Brooks White, el cual para muchos sentó cátedra. Son gestos discretos, pero reveladores, que recuperan la dignidad de un talento a menudo olvidado.

‘Blue moon’ también se detiene en temas universales: el ocaso de la fama, la amistad que se deshace por los errores, la pérdida de profesionalidad y un público que ya no valora la complejidad. Para mi esto último es lo más valioso pues interpela con el espectador. Es una defensa abierta de las obras que exigen algo más que consumo pasivo. Linklater parece recordarnos que el espectáculo no siempre fue un producto acelerado y gratuito: hubo un tiempo en que el público reclamaba densidad, y los creadores, respeto. El largometraje parece todo un interrogatorio a nuestra memoria cultural y ciertamente, si lo pensamos bien, esta película no podrá hacerse igual dentro de unas décadas, no desde la nostalgia por un patrimonio mejor, quizá desconsolados por haber permitido que generaciones crezcan con vagos entretenimientos y no con obras más intelectualmente sugerentes.

En paralelo, el filme juega con trucos visuales para ajustar la estatura de Hawke (1,80 m) a la del verdadero Hart, que rondaba 1,50 m. Perspectivas, vestuario, escenografía, desenfoques… una coreografía técnica constante que, aunque ingeniosa, a veces desvía la atención de unos textos que ya son lo suficientemente poderosos por sí mismos. No empaña la experiencia, pero sí introduce un pequeño ruido visual dentro de un relato dominado por la palabra.

El resultado de ‘Blue moon’ es una película íntima, discursiva y profundamente humana. Un homenaje a un creador discreto cuyo legado, lejos de encoger, sigue expandiéndose cada vez que alguien escucha una de sus líneas. ‘Blue moon’ no solo rescata a Hart del olvido: reivindica el valor de quienes construyen desde las sombras.

Ficha de la película

Estreno en España: 28 de noviembre de 2025. Título original: Blue moon. Duración: 100 min. País: EE.UU. Dirección: Richard Linklater. Guion: Robert Kaplow. Música: Graham Reynolds. Fotografía: Shane F. Kelly. Reparto principal: Ethan Hawke, Margaret Qualley, Bobby Cannavale, Andrew Scott. Producción: Sony Pictures Clasics, Renovo Media Group, Detour Pictures, Wild Atlantic Pictures, Cinetic Media, Not to be Seen Productions, Under the Influence Productions, Concord Originals. Distribución: Sony Pictures. Género: drama. Web oficial: https://www.sonyclassics.com/film/bluemoon/

Crítica: ‘Bella’

Sinopsis

La infancia de Bella estuvo marcada por el abandono y la soledad, hasta que conoció a Ponce, un artista idealista en el que vio a su príncipe azul. Seis años después, la joven vive en una lujosa mansión, madre de dos hijos y dueña de una galería de arte, con la apariencia de una vida perfecta. Sin embargo, tras esa fachada se esconde una realidad devastadora: años de abusos y violencia psicológica. Una noche, Bella comprende que la única manera de salvarse es escapar de la pesadilla en la que se ha convertido su matrimonio.

Crítica

Un mapa tan repleto de red flags que es pedagogía imprescindible

‘Bella’ es una obra que llega en un momento indispensable para la conversación social sobre la violencia de género, pero lo hace desde un prisma poco habitual: la animación. Lejos de la estética efectista o del drama reconstruido con actores de carne y hueso, Manuel H. Martín y Amparo Martínez Barco optan por un lenguaje visual delicado, casi ingenuo, para contar una historia que jamás debería serlo. Y, sin embargo, funciona. Quizá porque, precisamente, esa sencillez formal subraya con más contundencia la gravedad de lo que muestra.

La película está inspirada en la historia real de Ana Bella Estévez, superviviente de violencia machista y creadora de la Fundación Ana Bella para la Ayuda a Mujeres Maltratadas y Madres Separadas. El filme recoge, destila y transforma su experiencia para convertirla en relato universal, un relato que ilumina un proceso que demasiadas veces resulta invisible incluso para quien lo está viviendo.

‘Bella’ no se limita a ser una denuncia ni un memorial: es una herramienta pedagógica que analiza con rigor el modo en que se activa, se construye y se sostiene la violencia psicológica y física dentro de la pareja. La película plantea las “red flags” más comunes, señales que aparecen desde el inicio y que, a ojos inexpertos o emocionalmente vulnerables, pueden confundirse con gestos de amor. El filme muestra con precisión la adulación extrema de los primeros días, la definición forzada del otro, los detalles aparentemente mínimos que instauran un clima de control constante, los celos sin base, el aislamiento progresivo y por supuesto lass excusas injustificables tras la primera agresión.

Todos estos elementos están integrados con un pulso narrativo firme y didáctico. No hay exageración, no hay sobreexposición, no hay sentimentalismo manipulador. Hay, en cambio, una clarísima voluntad de ofrecer a las y los espectadores herramientas para identificar comportamientos abusivos incluso cuando se presentan con un envoltorio afectivo. ‘Bella’ es una alerta contra las parejas absorbentes, sutilmente dominantes, esas que erosionan la identidad de quien tienen al lado hasta volverla irreconocible para sí misma. Y, por supuesto, es una historia que apunta más allá de recordar la existencia del 016.

Una de las virtudes más notables del filme reside en el trabajo vocal. Michelle Jenner y Víctor Clavijo aportan una profundidad extraordinaria a los personajes protagonistas. Sus voces, rotundas y perfectamente trabajadas, otorgan textura emocional. Jenner aporta fragilidad, ingenuidad y matices. Clavijo construye un personaje tan decidido que es incómodo, convincente, escalofriante por su familiaridad y formalidad: el tipo de maltratador que no parece monstruoso, sino cotidiano, reconocible, una especie de “caballero del siglo XXI”.

La animación es sencilla, plana, con pocos frames y un trazo casi infantil. Pero lejos de ser un defecto, esta austeridad visual se convierte en un acierto pues no distrae del foco del filme. Remite a los cuentos ilustrados que se leen en la infancia, lo que da a la historia un contraste perturbador: lo terrible presentado con estética inocente. Además, esta elección estilística hace que la película sea accesible al público más joven, un sector para el que la educación afectiva y la identificación precoz de señales de control resulta fundamental. Es por ello que creo, si mi humilde opinión sirve de algo, que ‘Bella’ debería proyectarse en escuelas e institutos. Más aún: debería integrarse en programas educativos y debates sobre relaciones sanas. Su fuerza pedagógica es uno de sus valores más altos.

Si queremos hacer el paralelismo fácil esta película podría ser una versión moderna de la ‘Bella y la Bestia’. Cuenta con el galán cautivador, el castillo de ensueño, la joven impresionable y el padre que queda solo en casa añorando a su hija. Recordemos que en esa historia juega un papel importante un espejo y es por ello que hay que ver este filme como un espejo social en el que mirarnos para reconocer cualquier defecto que esté cubierto de buenas apariencias ocultando al verdadero monstruo de la historia.

Ficha de la película

Estreno en España: 28 de noviembre de 2025. Título original: Bella. Duración: 61 min. País: España. Dirección: Manuel H. Martín, Amparo Martínez Barco. Guion: Manuel H. Martín, Carmen Jiménez. Música: Beatriz López-Nogales. Fotografía: Hilario Abad. Reparto principal: Michelle Jenner, Víctor Clavijo. Producción: La Claqueta, Bella Animación La Película AIE, Talycual, Miami Film Gate, Fundación Ana Bella. Distribución: Syldavia Cinema. Género: drama. Web oficial: https://www.fundacionanabella.org/

Crítica: ‘Núremberg’

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Sinopsis

NÚREMBERG nos sitúa de pleno en los juicios celebrados hace 80 años por los Aliados tras la derrota del régimen nazi. El psiquiatra estadounidense Douglas Kelley (Rami Malek) es designado como responsable de evaluar la salud mental de los prisioneros y determinar si son aptos para ser juzgados por sus crímenes de guerra. De la noche a la mañana, Kelley se verá inmerso en una compleja batalla de ingenio contra Hermann Göring (Russel Crowe), mano derecha de Hitler y uno de los hombres más temibles que ha visto el mundo.

Crítica

Directa desde de nuestro pasado, la película de juicios más interesante de los últimos años

James Vanderbilt dirige ‘Núremberg’, la cual, emerge como una de esas obras que se atreven a enfrentar de manera directa la oscuridad absoluta de la historia. Su duración, cercana a las tres horas, podría intimidar a cualquier espectador contemporáneo acostumbrado al montaje vertiginoso del cine actual. Sin embargo, la película domina con precisión la tensión narrativa: va directa al grano, nunca deja de entretener y lo que resulta aún más estimulante, no abandona en ningún momento la reflexión ética y psicológica que la sustenta. Todo ello gracias a la base del libro de Jack El-Hai. Vanderbilt construye un relato que no se limita a revisitar los juicios que marcaron la posguerra, sino que profundiza en lo que significó sentar ante un tribunal a quienes encarnaron el mal más sistemático del siglo XX.

Uno de los interrogantes más fascinantes del filme surge de una estrategia que todos hemos visto (en la ficción y en la vida real) reproducirse casi como una fórmula: la del villano que busca escabullirse alegando enajenación mental, defensa propia o cualquier exención de responsabilidad que diluya sus crímenes. Parte del interés de la película reside en examinar cómo esa táctica fue empleada en los tribunales internacionales y hasta qué punto resulta lícito o siquiera posible mantener la objetividad cuando se juzga a un arquitecto del nazismo. ¿Puede el derecho, con su estructura racional, captar la dimensión monstruosa del genocidio? ¿Puede un profesional de la salud mental evaluar a un líder que construyó una maquinaria de muerte sin precedentes?

Es ahí donde surge el duelo central entre Russell Crowe, encarnando a un Hermann Göring temible y astuto y Rami Malek, en la piel del psiquiatra encargado de determinar la verdadera naturaleza psicológica del jerarca nazi. Vanderbilt articula entre ambos un enfrentamiento psicológico y legal que plantea el dilema esencial: ¿es Göring un oportunista capaz de disfrazar su ideología bajo el barniz del “patriotismo”, o un ser perfectamente consciente y carente de remordimientos, capaz de diseñar el exterminio de un pueblo? La película se adentra en ese juego de espejos, en ese ejercicio de hipocresía que recuerda que “la historia la escriben los vencedores”. En pantalla se sugiere de forma incisiva que, al mismo tiempo que se juzgaba a quienes levantaron campos de exterminio, otros actores del bando aliado justificaban bombardear con bombas atómicas y “defenderse” en territorio extranjero. Vanderbilt no lo plantea para relativizar, sino para incomodar: para recordarnos que la moral colectiva siempre opera en zonas grises.

Los juicios de Núremberg fueron la culminación de una búsqueda de justicia que, incluso hoy, parece insuficiente ante la magnitud del horror. No han pasado cien años y, sin embargo, a muchos jóvenes estas páginas de la historia les resultan casi arqueológicas. La película se vuelve inquietantemente actual cuando evidencia que la humanidad continúa asistiendo impasible a crímenes de guerra, incluso perpetrados por quienes en su día fueron víctimas. La frase que pronuncia el personaje de Michael Shannon: “ya no hay ninguna guerra local, todas son ya mundiales” funciona como un puente directo hacia nuestro presente, un recordatorio de que los conflictos y la expansión del odio se reproducen con nuevas máscaras. Lo más estremecedor es que la película recuerda que la incitación al odio puede anidar y pasar desapercibida en sociedades supuestamente civilizadas. De hecho, el psiquiatra interpretado por Malek terminó suicidándose en la vida real, deprimido y harto de advertir, incapaz de soportar la idea de que aquel veneno podría volver a propagarse sin que nadie reaccionara a tiempo.

Lo de Núremberg fue algo internacional y multitudinario. Es por ello que el elenco secundario es amplio y sostiene con solidez esta reconstrucción coral. Michael Shannon y Richard E. Grant aportan presencia, matices y pulso dramático. Resulta especialmente interesante el cruce actoral entre Crowe y Shannon, enfrentados aquí como villano y defensor de la justicia, invirtiendo los roles que compartieron en ‘El hombre de acero’, donde daban vida a Jor-El y al general Zod. Aun así, el gran protagonista es Rami Malek: su personaje ofrece un recorrido introspectivo que no solo analiza a los monstruos nazis, sino que examina el precio emocional y ético de mirar al abismo sin parpadear y sin pretender salir marcado por la experiencia.

‘Núremberg’ es una película arriesgada, incisiva y de una recuperación profundamente necesaria. No pretende cerrar heridas, sino recordarnos por qué se abrieron y por qué no deben olvidarse. Vanderbilt firma una obra que interpela tanto a la memoria colectiva como a la responsabilidad individual, y lo hace mediante un cine de ideas que, afortunadamente, no ha renunciado a interpelar a su público.

Ficha de la película

Estreno en España: 28 de noviembre de 2025. Título original: Nuremberg. Duración: 150 min. País: EE.UU. Dirección: James Vanderbilt. Guion: James Vanderbilt. Música: Brian Tyler. Fotografía: Dariusz Wolski. Reparto principal: Rami Malek, Russell Crowe, Leo Woodall, Michael Shannon, Richard E. Grant, Colin Hanks, John Slattery. Producción: Walden Media, Filmsquad, Mythology Entertainment, Széchenyi Funds. Distribución: DeAPlaneta. Género: drama, histórico. Web oficial: https://www.deaplaneta.com/es/nuremberg

Crítica: ‘Singular’

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Sinopsis

Doce años después de la muerte de su hijo, Diana y Martín deciden reencontrarse durante un fin de semana en su antigua casa del lago. Ella es especialista en Inteligencia Artificial, él abandonó la profesión para vivir retirado de la civilización. Cuando un enigmático joven con un misterioso parecido con el difunto hijo aparece en la casa, salen a la luz antiguos secretos y nuevas sospechas. Del pasado de la familia podría depender la existencia de un futuro.

Crítica

Enigmática y existencial

En 2019, el proyecto de Alberto Gastesi consiguió el premio Pitchbox de Sitges. Con ello se lograba que ese guion pudiese tener opciones de llegar a película. Un guion sin duda bastante original y con varios giros de guion muy bien llevados.

En la película conocemos a Diana, una mujer dedicada en cuerpo y alma a su trabajo, conseguir que la Inteligencia Artificial avance hasta niveles insospechados. Un día, recibe la llamada de Martín, su ex pareja. Ambos perdieron a su hijo hace 12 años y deciden reencontrarse en su antigua casa del lago para cerrar heridas. Allí, un joven misterioso aparece en la casa y salen a la luz antiguos secretos.

‘Singular’ me ha parecido bastante interesante, os aviso que su ritmo es pausado, van contándonos todo paso a paso, lentamente y llega un momento de bucle que puede hacerse un poco pesado. Pero es necesario para el desenlace de la cinta. Una película que nos habla del dolor por la pérdida. De las cosas que no se dicen cuando se está deshecho de dolor y de esos secretos que se guardan por no dar más dolor a la otra persona. La culpa pesa mucho y también es otro de los grandes temas de ‘Singular’. Y por supuesto, la Inteligencia Artificial. Poco a poco nos lo van adentrando y poco a poco vemos como gana protagonismo, con miedo, temor y también curiosidad.

Como he comentado, tiene varios giros que logran sorprender y eso es bastante difícil con la cantidad de historia que vemos hoy en día. Pero si que es cierto que a ‘Singular’ le puede pesar un poco el ritmo.

Patricia López Arnáiz siempre está bien, hasta en películas que no le piden una increíble interpretación, como es ésta. Y es que simplemente nos muestra una mujer sencilla, con un pasado doloroso y que en el fondo no quiere volver a abrir ese capítulo de su vida. Junto a ella encontramos a Javier Rey, bastante bien en su personaje, igual, un hombre que solo quiere recuperar la familia que perdió.

Tiene imágenes muy bonitas, bucólicas y con un toque de ensueño. También vemos alguna que otra imagen con CGI bastante curiosa, se nota que han andado bien de presupuesto, es poco el CGI que ha necesitado, pero está muy bien utilizado.

Sin duda ‘Singular’ no es para todo el mundo, lo pude comprobar cuando salí de la sala del Auditori en el Festival de Sitges, había comentarios de todo tipo. En mi caso, me gustó bastante, tiene una historia potente y consigue sorprender.

 Ficha de la película

Estreno en España: 28 de noviembre de 2025. Título original: Singular. Duración: 100 min. País: España. Dirección: Alberto Gastesi. Guion: Alex Merino, Alberto Gastesi. Música: Ana Arsuaga, Jon Agirrezabalaga. Fotografía: Esteban Ramos. Reparto principal: Patricia López Arnaiz, Javier Rey, Miguel Iriarte, Iñigo Gastesi, Emilia Lazo. Producción: Vidania Films, White Leaf Producciones, 61ºNorth, RTVE, ETB. Distribución: Warner Bros Pictures. Género: Drama. Web oficial: https://www.warnerbros.es/peliculas/singular#informacion

Crítica: ‘Ciudad sin sueño’

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Sinopsis

Toni tiene 15 años y vive en Cañada Real, el asentamiento irregular más grande de Europa, a las afueras de Madrid. Orgulloso de pertenecer a su familia de chatarreros, pasa los días junto a su abuelo, al que admira y sigue a todas partes. Pero las máquinas de demolición se acercan a la parcela en la que vive, amenazando con arrasar todo lo que conocen, y su abuelo se niega a marcharse, sea cual sea el sacrificio.

En oscuras noches sin electricidad, las leyendas de su infancia empiezan a sentirse más reales que nunca. Mientras todo cambia a su alrededor, Toni debe elegir: enfrentarse a un futuro incierto o aferrarse a un mundo que se desvanece.

Crítica

Cotidianidad al margen sin tópicos ni sensacionalismo

‘Ciudad sin sueño’ de Guillermo Galoe, se adentra en un territorio pocas veces explorado con honestidad y sin morbo: la vida cotidiana de las personas que habitan la Cañada Real. Sin embargo, el director toma una decisión estética y ética fundamental: alejarse de los relatos que han dominado los titulares sobre los cortes de luz, el narcotráfico, la degradación urbanística… En su lugar intenta capturar algo más íntimo y humano. La película quiere convertirse, así, en un retrato costumbrista de un enclave marcado por la marginalidad, pero también por un sentido de pertenencia que rara vez encuentra espacio en el cine mainstream.

Galoe firma un filme que profundiza en cuestiones universales: la necesidad de pertenecer, la huida de la miseria y la resistencia contra un sistema que pretende encajar a todos en el mismo molde. Los personajes que pueblan ‘Ciudad sin sueño’ no buscan compasión ni heroicidades, buscan, ante todo, defender su libertad. Y esa libertad es entendida como la posibilidad de vivir al margen de las normas que nos alejan de la naturaleza y anestesian la existencia. Son hombres y mujeres que no desean ser realojados en pisos impersonales, porque para ellos esa medida equivaldría a vivir como pájaros enjaulados. Su identidad está ligada al espacio, a la comunidad, a un ritmo vital que el hormigón y los trámites administrativos destruirían sin remedio.

La película, además, se proyecta con subtítulos, una elección que nace de la jerga gitana que impregna cada diálogo. Este detalle no solo facilita la comprensión al público general, sino que subraya el choque entre la cultura dominante y un microcosmos con códigos propios, donde el honor, la palabra dada y la lealtad funcionan como pilares fundamentales. Galoe construye así una sociedad paralela, con sus normas internas, sus conflictos y una estructura emocional que no necesita justificaciones externas para existir. Esta aproximación dota al filme de veracidad, aunque también exige al espectador un esfuerzo extra, una disposición a entrar en un mundo sin traducciones fáciles.

En su núcleo, ‘Ciudad sin sueño’ es un relato cotidiano, un mosaico de escenas pequeñas, conversaciones interrumpidas por la ruina y miradas que cuentan más que cualquier monólogo. El director prefiere observar antes que juzgar, capturar antes que explicar. Esta decisión aporta naturalismo y un tono contemplativo que puede resultar profundamente evocador para algunos espectadores, pero insuficiente para otros.

Y es justamente en ese equilibrio donde aparece la principal debilidad. A ‘Ciudad sin sueño’ le falta algo más de sustancia, un impulso narrativo que ahonde con mayor contundencia en la complejidad emocional y social de sus protagonistas. La película sobrevuela temas poderosos como la identidad cultural, el desarraigo, la pobreza estructural, la libertad como forma de resistencia, pero a veces parece temer profundizar demasiado, como si un exceso de análisis pudiera traicionar la pureza del retrato. El resultado es una obra estética y envolvente, pero que deja la sensación de haber rozado una historia mayor sin terminar de abrazarla.

Con todo, la película de Guillermo Galoe se sostiene como un documento valioso, un espejo incómodo pero necesario sobre una comunidad que vive en los márgenes y que rara vez es retratada desde la humanidad, la dignidad y la complejidad que aquí sí se le conceden. ‘Ciudad sin sueño’ no pretende ser definitiva, pero abre una grieta. Quizá sea suficiente para que otros cineastas no se olviden de mirar donde casi nadie mira.

Ficha de la película

Estreno en España: 21 de noviembre de 2025. Título original: Ciudad sin sueño. Duración: 97 min. País: España. Dirección: Guillermo Galoe. Guion: Guillermo Galoe, Víctor Alonso-Berbel. Música: Rui Poças. Reparto principal: Antonio Fernández Gabarre, Bilal Sedraoui, Jesús Fernández Silva, Luis Bértolo. Producción: Sintagma Films, Encanta Films, BTeam Prods, Les Valseurs, Filmin, RTVE, Tournellovision. Distribución: BTeam Pictures. Género: drama social. Web oficial: https://bteampictures.es/ciudad-sin-sueno/

Crítica: ‘Wicked: parte II’

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Sinopsis

And now whatever way our stories end, I know you have rewritten mine by being my friend …

El fenómeno cinematográfico y cultural del año pasado, que se convirtió en la adaptación a la gran pantalla más exitosa de todos los tiempos de un musical de Broadway, despliega su épico, apasionante y emotivo final en ‘Wicked: parte II’.

Crítica

Una secuela tan ambiciosa y arriesgada como el musical que cuestiona héroes y villanos

Se acabó la espera que hemos mantenido durante dos años. ‘Wicked: Parte II’ se estrena en cines y se presenta como una continuación más oscura, más madura y más emocional que su predecesora. Es un trayecto narrativo que abandona en buena parte la ligereza cómica del primer filme para adentrarse en territorios dramáticos, donde las consecuencias de las decisiones pesan con una gran intensidad.

Desde sus primeros compases, esta segunda parte marca un cambio de tono palpable. Jon M. Chu reconoce que, si la primera entrega era, en sus palabras, un “coming of age” sobre elecciones, esta segunda se adentra en un terreno de consecuencias, de preguntas más complejas sobre identidad, poder y verdad. El guion, firmado por Winnie Holzman (responsable también del libreto del musical original) y Dana Fox, conserva momentos de ligereza, sobre todo gracias a Ariana Grande como Glinda. Pero estas pinceladas de humor ya parecen menos frecuentes y más contenidas, pues la película busca avanzar sin depender tanto del respiro cómico. Eso no quita que Grande siga siendo, en muchos instantes en los que explota el carácter más bobalicón y presumido de su personaje, la que mejor actúa en este filme.

Uno de los aciertos más evidentes es cómo se profundiza en la amistad entre Elphaba (Cynthia Erivo) y Glinda. No es solo un vínculo superficial, sino una relación compleja, extremadamente cambiante, frágil y poderosa. Chu ha hablado de lo difícil que fue filmar esa conexión: a diferencia de un romance, la amistad no tiene un final previsible, sube y baja, exige presencia constante. Y eso se percibe en el filme que en varias ocasiones dispone un verdadero caos emocional que hace que nos cuestionemos cómo cambian de bando tan rápido y en una sola escena varios personajes.

Hay que reconocer que esta entrega es, también, más “ñoña” en lo romántico y lo sentimental. Pero quizá el tema más fascinante de ‘Wicked: parte II’ es ese juego de apariencias. A lo largo de la película queda claro que los héroes más luminiscentes no son necesariamente los más genuinos. Glinda, ensalzada como símbolo de bondad para todo Oz, vive cómodamente en el palacio de la Ciudad Esmeralda, disfrutando del favor popular. Mientras tanto, Elphaba, demonizada por el Mago y convertida en la Bruja Malvada del Oeste, lidera desde el exilio una lucha por la justicia. Este contraste no es casual: Chu habla de propaganda, de cómo los poderosos construyen imágenes para manipular al pueblo, insertando referencias visuales propias de iconografía bélica, llegando incluso a imitar a través de Jeff Goldblum a ‘El gran dictador’ de Chaplin. En ese sentido, la oscuridad narrativa es también una invitación a cuestionar los roles tradicionales de “bueno” y “malo”. La autenticidad, sugiere la película, reside en quienes han sido etiquetados como villanos.

Visualmente, ‘Wicked: parte II’ es deslumbrante. El CGI se emplea de forma ambiciosa, especialmente en la representación de los paisajes, animales, las masas y ciertos momentos épicos. Dicho esto, no todo funciona: algunas escenas pecan de artificio, y es difícil olvidar que estamos ante imágenes generadas por ordenador, sobre todo cuando aparecen criaturas parlantes o entornos brillantes demasiado perfectos. Uno de los momentos más logrados desde el punto de vista técnico es el plano de Ariana Grande cantando frente a una serie de espejos. No es solo la voz pues no es de los temas más exigentes: es el montaje digital y el juego de cámaras. Un ejercicio complejo que demuestra ambición y pericia. Curiosamente, no todo es digital, esto no es Marvel. Tanto el personaje de la Bruja del Oeste como el Hombre de Hojalata y el Espantapájaros combinan prótesis, cabello real y un diseño artesanal que rinde homenaje a los clásicos.

A pesar de su respeto por el musical, la película no se refugia en la nostalgia de ‘El Mago de Oz’. De hecho, rompe con las expectativas tradicionales: el león es cero antropomórfico y el Hombre de Hojalata tiene matices que recuerdan a una figura más propia de un slasher barato. Esto no significa que la narrativa deje de ser emocional o íntima: ‘Wicked: parte II’ sigue siendo, en el fondo, una historia de amistad entre dos mujeres cuya relación, podría haber inspirado incluso series modernas como ‘Miércoles’, dicho sea de paso, por ese balance entre compañerismo y diferencia tonal.

Jon M. Chu ha dejado claro que este segundo filme no es solo un cierre de cuento de brujas, sino una reflexión sobre la desinformación, la propaganda y la construcción del odio. En tiempos donde la verdad se cuestiona y las identidades se politizan, su película se convierte en un espejo, partiendo de un universo fantástico para hablar de migración, miedo al diferente y discursos autoritarios. Pero hace trampa, una trampilla si nos ponemos literales. No creo que yo abra a estas alturas ningún debate que no haya surgido ya en los corrillos a la puerta del Teatro Gershwin de Nueva York. Aunque está muy bien mostrar que no todo es blanco y negro y estamos en un mundo de grises, no deja de ser injusto el trato hacia la película original. Es una historia clásica de arquetipos del bien y el mal y… ¿se suponen que ahora hemos de sentirnos mal por alegrarnos de que la villana de la historia muriese? Parece que a los autores de esta nueva versión si les ha dado cierto reparo y han parcheado el final, igual que el del musical y muy al estilo de ‘El Caballero Oscuro’.

Ficha de la película

Estreno en España: 21 de noviembre de 2025. Título original: Wicked: For Good. Duración: 138 min. País: EE.UU. Dirección: Jon M. Chu. Guion: Winnie Holzman, Dana Fox. Música: Stephen Schwartz, John Powell. Fotografía: Alice Brooks. Reparto principal: Cynthia Erivo, Ariana Grande, Jonathan Bailey, Ethan Slater, Bowen Yang, Marissa Bode, Michelle Yeoh, Jeff Goldblum. Producción: Universal Pictures, Marc Platt Productions. Distribución: Universal Pictures. Género: musical, drama, comedia. Web oficial: https://www.instagram.com/wickedmovie/

Crítica: ‘El último arrebato’

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Sinopsis

‘Arrebato’ es hoy la gran película de culto del cine español e Iván Zulueta, su director, un cineasta maldito. La película que anticipó el final de la movida, una cinta oscura y cruda cuya historia e intrahistoria están íntimamente conectadas. Arrebato sirve como premonición de la vida del propio cineasta. Al igual que sus protagonistas, Zulueta acabará arrebatado por las drogas y el cine y, como ellos, también desapareciendo.

Crítica

Un gran trabajo de investigación y restauración

En Sitges tuvimos la oportunidad de ver ‘El último arrebato’, un documental en el que los autores se adentran de lleno en la película de Iván Zulueta, ‘Arrebato’. Y nos dan un poco de contexto para la desaparición de éste de la vida pública y de como la película se convirtió en una cinta de culto.

No he visto ‘Arrebato’, quitando todas las imágenes que nos muestran en esta película y sin duda uno de los objetivos de este documental es que tengas ganas de ver la cinta. En esta cinta, Marta Medina y Enrique López Lavigne, van buscando información acerca del autor y de la película. Con ello vemos escenas de la película y escenas actuales, donde vemos el Madrid de la Movida, ya en declive. Ese Madrid de Zulueta que nos muestra con bastante nostalgia, como antes su mundo había tenido días mejores y también de un nuevo Madrid que va resurgiendo mientras Zulueta se va diluyendo cada vez más en esas obsesiones y encerrándose en sí mismo.

La película se estrenó un 9 de junio de 1980 en el Cine Azul. Después de esto Iván Zulueta termina recluido en la casa de su madre en San Sebastián. Nunca más volvió a rodar nada. En el documental encontramos diferentes entrevistas con sus más allegados y también un montón de material inéditos. Imágenes de Super 8, pequeños retales de una vida restaurados por la Filmoteca Española. Un gran trabajo de documentación que nos van mostrando esta decadencia del director y de la propia Movida madrileña. Sin duda es un gusto ver imágenes de un Madrid tan cambiante, vemos las imágenes del pasado junto con las del presente. Los protagonistas de la cinta van pasando por los mismos lugares que Zulueta pasó mientras nos cuentan su historia.

Y es que, sin duda, lo que más me ha gustado de este documental ha sido conocer la figura de Iván Zulueta e indagar más en su trabajo. Para mí descubrir todo el trabajo que tiene de carteles de cine me ha fascinado, carteles que hemos visto mil veces, pero que sinceramente no conocía quien era el autor. Películas como ‘Asignatura pendiente’ de José Luis Garci, ‘Viridiana’ de Luis Buñuel o ‘Laberinto de Pasiones’ de Pedro Almodóvar llevan su sello. Si pincháis aquí, podréis ver parte de su trabajo que es inmenso.

Sin duda Marta Medina y Enrique López Lavigne, han logrado un gran trabajo de investigación y además logran que Iván Zulueta quede bien reflejado en el documental. Como he comentado, consiguen que tengas interés más allá de lo visto en la cinta y quieras conocer más sobre el trabajo de este hombre malogrado por una época llena de excesos. Como todo, no es perfecto, pero si que brilla más por sus luces que por sus sombras y ya solo por todo el trabajo que lleva por detrás, toda la gente que han logrado reunir y poder contemplar tanto material inédito, ‘El último arrebato’ es un documental que bien merece un buen visionado.

Ficha de la película

Estreno en España: Próximamente. Título original: El último arrebato. Duración: 108 min. País: España. Dirección: Marta Medina, Enrique López Lavigne. Guion: Marta Medina, Jaime Chávarri. Música: José Ignacio Arrufat. Fotografía: Álvaro Gómez Pidal. Reparto principal: Iván Zulueta, Jaime Chávarri, Eusebio Poncela, Cecilia Roth, Marta Fernandez Muro, Carlos Heredero, Virginia Montenegro, Carlos Astiarraga, Enrique López Lavigne, Marta Medina. Producción: Apaches Entertainment, 39 Escalones. Distribución: Género: Biografía. Web oficial: https://x.com/39escalonescine?lang=es

Crítica: ‘Sisu: camino a la venganza’

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Sinopsis

Al regresar a la casa donde su familia fue brutalmente asesinada durante la guerra, «el hombre que se niega a morir» (Jorma Tommila) la desmantela, la carga en un camión y se propone reconstruirla en un lugar seguro en honor a ellos. Cuando el comandante del Ejército Rojo, que mató a su familia (Stephen Lang, de ‘Don’t Breathe’), regresa empeñado en terminar el trabajo, se produce una implacable y espectacular persecución a través del país, una lucha a muerte llena de escenas de acción increíbles e ingeniosas.

Crítica

Cuidado que el Chuck Norris finés está de vuelta (de vuelta de todo)

Cuando consumimos cine de acción contemporáneo, es raro encontrar un filme que celebre sin complejos la figura del héroe de carne y hueso (o mejor dicho, de músculo, cicatrices y un instinto de supervivencia que se regodea en lo mítico). En ese terreno se mueve con contundencia la secuela ‘Sisu: camino a la venganza’, en la que el director Jalmari Helander vuelve al terreno que le hizo célebre: un protagonista implacable, violencia sin adorno, paisajes extremos llenos de maquinaria de guerra y un código moral escueto pero absolutamente claro.

Aquí el héroe es prácticamente un “Chuck Norris finés” que arrasa y es inasequible al desaliento: el personaje vuelve, sí, pero no solo está de vuelta con una segunda y esperadísima secuela, sino que está de vuelta de todo. Desengañado de la vida, marcado por la pérdida, y con el único objetivo de ajustar cuentas. Si en la primera entrega luchaba contra nazis que aplicaban la ley de tierra quemada, en esta nueva historia el enemigo cambia: son los soviéticos los que eliminaron a su familia, lo que intensifica el tono de venganza personal y marca un cambio de frente dramático. Está claro que el protagonista de Sisu no entiende de colores. También que protege lo suyo pues si anteriormente le vimos protegiendo su botín ahora intenta salvaguardar su casa en la que es la mudanza más dura que he visto en mi vida.

Helander ha planteado una propuesta que muchos creían perdida en el cine moderno: un héroe de acción auténtico, un “berserker” de los que no se permite tregua, que sin apenas diálogos logra transmitir tanto como una oda al instinto de supervivencia como una metáfora de la resistencia absoluta. Pero no está solo. La inclusión de dos colosos del antagonismo como Richard Brake y Stephen Lang añade una capa extra de brutalidad y credibilidad al engranaje narrativo. Ambos intérpretes, acostumbrados a encarnar figuras duras, violentas, desequilibradas o autoritarias, apareciendo aquí suman al carisma de la película: la incorporación de dos “ásperos” del cine como Brake y Lang no hace sino aumentar el grado de rudeza de la saga (me gusta pensar que habrá más entregas). Con ellos, Helander no tenía necesidad de embellecer nada, la efectividad ya estaba asegurada, pero sí consigue que sintamos eso de que “esto es guerra y nadie va a pedir perdón”.

Si bien ya sabemos lo que ofrece Helander: capítulos divididos por títulos, protagonista silencioso, humor físico, perro inmortal (sí, ese perro que parece haber firmado contrato de perpetuidad con la violencia), sigue siendo una gozada, es puro divertimento de principio a fin. Esta entrega sube la apuesta con más explosiones, más persecuciones, más enemigos y más sangre. Dicho de otro modo: “más difícil, más chiflado, más brutal todavía”. La película lo sabe y se limita inteligentemente a 88 minutos, sin adulterar su pulsión inicial pero siendo capaz de ir constantemente más allá.

El ritmo no da tregua. Desde los primeros minutos, el espectador está en la carretera de la venganza, sin dilación, sin segundas intenciones. Helander domina el espacio como pocos para el género: la carnicería se vuelve espectáculo, pero nunca pierde la concentración. Las set-pieces funcionan porque el protagonista no se detiene, y los antagonistas tampoco. No hay demasiadas sorpresas en cuanto al planteamiento (lo cual podría interpretarse como limitación) pero la capacidad de ejecución hace que poco importe.

Ahora bien, si hay un “pero” que merece mencionarse, es que en comparación con la primera parte esta segunda entrega tiene ciertas pausas que son algo más largas y por otro lado se siente más predecible, no por ello menos disfrutable. Lo dicho, ‘Sisu: camino a la venganza’ es una carta de amor al cine de acción primario: héroe inquebrantable, antagonistas sin piedad, tierra áspera, sangre, madera, explosiones y ocurrencias de lo más descabelladas… Si te molan los héroes que no hablan mucho pero lo dicen todo con una mirada y un puñetazo, si te atraen las películas que se entienden sin grandes discursos pero con muchas muñecas rotas, esta es una que no debes perderte.

Ficha de la película

Estreno en España: 21 de noviembre de 2025. Título original: Sisu: road to revenge. Duración: 88 min. País: Finlandia. Dirección: Jalmari Helander. Guion: Jalmari Helander. Música: Juri Seppä, Tuomas Wäinölä. Fotografía: Mika Orasmaa. Reparto principal: Jorma Tommila, Stephen Lang, Richard Brake. Producción: Subzero Film Entertainment, Good Chaos, Cosmic Snowball. Distribución: Sony Pictures. Género: acción. Web oficial: https://www.sonypictures.es/pelicula/sisu-camino-a-la-venganza

Crítica: ‘La tarta del presidente’

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Mientras la gente lucha por sobrevivir bajo las sanciones en el Iraq de Saddam, Saeed, de 9 años, debe ingeniárselas para llevar el pastel obligatorio al cumpleaños del presidente o enfrentar prisión o muerte.

Crítica

Un cuento tan amargo como necesario

‘La tarta del presidente’, dirigida por Hasan Hadi, es una de esas películas que parecen pequeñas en su premisa pero que, poco a poco, se revelan como un poderoso recordatorio histórico y político. A través de los ojos de una niña, el filme nos invita a recorrer el Irak de los años 90, marcado por la pobreza, las sanciones internacionales y la sombra de un régimen autoritario que heredaba sus formas de gobierno de forma retrógrada y caciquista, como si de una monarquía medieval se tratase.

El punto de partida es tan entrañable como desolador: una niña que, acompañada siempre por su gallo, busca los ingredientes necesarios para preparar una tarta de cumpleaños encargada por el propio Sadam Huseín a toda la población en un ejercicio de autobombo y a la vez de extorsión a la ciudadanía. Lo que en apariencia podría ser una anécdota infantil cargada de candor e inocencia se convierte en una radiografía amarga de un país hambriento y en ruinas, donde las peticiones de un dictador exponen el contraste brutal entre lo cotidiano y lo absurdo, entre el capricho y la más urgente de las necesidades.

Hasan Hadi juega con la baza de la infancia y logra un contraste cautivador entre la inocencia de la protagonista y la tragedia de un pueblo sometido. El paisaje de casas sobre el agua, la niña y su barca cruzando de un lado a otro y el tono a medio camino entre el magnetismo de las fábulas y lo demoledor de los dramas, evocan un relato que podría formar parte de cuentos más próximos a ‘Las mil y una noches’. Sin embargo, tras la textura de cuento costumbrista se ocultan las cicatrices de una dictadura implacable y de un país desgarrado por las tensiones con Estados Unidos.

Los diálogos se mueven entre lo devastador y lo entrañable, como si en cada frase convivieran la dureza de la realidad y la ternura de un cuento contado al calor del hogar. En este sentido, la película conecta con la universalidad de títulos como ‘El monje y el rifle’, por citar una obra reciente, que trascienden sus contextos específicos para ofrecer reflexiones sobre el poder, la identidad y la memoria colectiva. Pertenece a ese tipo de películas que independientemente del escenario y el ambiente te llegan o pueden vincularse con tu propia historia o sociedad.

Especial mención merece la actuación de Sajad Mohamad Qasem, la joven protagonista. Su interpretación equilibra dulzura y carácter, transmitiendo tanto la ingenuidad de la niñez como la consciencia, incipiente pero firme, de estar viviendo en tiempos decisivos. Su rostro es a menudo reflejo de una cultura rota, de un país al borde del sálvese quien pueda. ‘La tarta del presidente’ no es solo una película sobre Irak ni sobre Saddam Hussein: es un recordatorio de cómo la inocencia infantil puede servir como espejo de las tragedias colectivas. Hasan Hadi logra un relato que emociona, conmueve y, sobre todo, obliga a recordar.

Ficha de la película

Estreno en España: 6 de febrero de 2026. Título original: Mamlaket Al-Qasab. Duración: 102 min. País: Irán. Dirección: Hasan Hadi. Guion: Hasan Hadi. Fotografía: Tudor Vladimir Panduru. Reparto principal: Sajad Mohamad Qasem, Rahim AlHaj, Baneen Ahmad Nayyef, Waheed Thabet Khreibat. Producción: Maiden Voyage Pictures, Missing Piece Films, Spark Features, Working Barn Productions. Distribución: Atalante. Género: drama. Web oficial: https://www.thefilmcollaborative.org/fiscalsponsorship/projects/thepresidentscake

Crítica: ‘The Running Man’

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Sinopsis

En una sociedad de un futuro cercano, The Running Man es el programa de mayor audiencia de la televisión: una competición mortal en la que los concursantes, conocidos como runners, deben sobrevivir 30 días mientras son perseguidos por asesinos profesionales. Cada movimiento es retransmitido a un público sediento de sangre y cada día que sobreviven aumenta la recompensa económica.

Desesperado por salvar a su hija enferma, Ben Richards (Glen Powell), un hombre de clase trabajadora es convencido por el encantador, pero despiadado productor del programa, Dan Killian (Josh Brolin), para participar en el juego como último recurso. Pero la rebeldía, el instinto y la determinación de Ben lo convierten en un inesperado favorito de los fans y en una amenaza para todo el sistema. A medida que se disparan los índices de audiencia, también lo hace el peligro, y Ben debe burlar no sólo a los runners, sino a una nación adicta a verle caer.

Crítica

Tan divertida, imprevisible e incendiaria como un monólogo de Ricky Gervais

Nueva adaptación de una novela de Stepen King, este año está siendo prolífica la cosa. ‘The Running Man’ es una obra de cuando King escribía bajo el pseudónimo de Richard Bachman, al igual que el reciente y recomendable estreno ‘La larga marcha’. Además estamos hablando de un remake y seguro que todos tenemos en mente la película de Arnold Schwarzenegger, sino ya se han encargado de refrescárnosla con la promoción en la que el actor ha participado. Evidentemente esta nueva obra tiene puntos en común con la película de Paul Michael Glaser, pero la capacidad de dirigir y de mover las cámaras magistralmente hacen que el espectáculo sea mayor. ‘The Running Man’ supone otra lección de rodaje y montaje de Édgar Wright. Además el enfoque es mucho más cómico y lleno de acción sin cesar. Es tan divertida, imprevisible y explosiva como un monólogo de Ricky Gervais.

Lo primero que destaca es la distancia respecto a la cinta de 1987, que en España conocimos como ‘Perseguido’. La nueva versión se ciñe con mayor fidelidad al espíritu de la novela original, aunque por razones obvias el final ha tenido que ser modificado y aprobado por King. El tiempo se expande más allá de una única noche, la motivación del protagonista se preserva intacta y la crítica hacia los poderes fácticos adopta un peso sustancial dentro del relato. Wright no solo quiere ofrecer acción; quiere desenmascarar el entretenimiento tramposo que adormece a las masas. Quiere sacudir al espectador tanto como el propio concurso sacude a sus participantes hasta tal punto que esta e una película bastante incendiaria.

Aunque se percibe que ha habido cierta prisa a la hora de rodar la película y no se recrea en excesivas filigranas técnicas como pudimos ver en ‘Última noche en el Soho’, el cineasta convierte esta distopía en un festival visual, en otra lección de rodaje y montaje, demostrando una vez más su capacidad para mover la cámara como si formara parte del propio concurso. La película es pura energía revolucionaria, una pieza que rebosa humor negro, ritmo impecable y un sentido eleva el material original sin ridiculizarlo. Aquí la acción no es solo vertiginosa, es cómica, estratégica y coreografiada.

La ambientación cyberpunk envuelve todo con una estética que se siente sucia, saturada, hipertecnológica y al mismo tiempo plenamente reconocible. Y es que, aunque exagerado, este futuro recuerda al presente: a los concursos donde parece que “todo vale”, a las audiencias que consumen violencia emocional por inercia, a la lógica del pan y circo que ha sobrevivido desde Roma hasta nuestros televisores. Wright entiende que ‘The Running Man’ no es solo una persecución, es un espejo incómodo en el que mirarse.

En ese sentido, Glen Powell firma aquí una interpretación que lo coloca desde ya en la lista de favoritos del público. Carismático, agotado, irónico y feroz, sostiene la película incluso cuando todo alrededor se vuelve un caos calculado. Y bajo la batuta de Wright, ese caos se convierte en un placer cinematográfico.

‘The Running Man’ es un espectáculo que combina sátira, explosiones, crítica social y carcajadas, una obra que respeta la novela al tiempo que aprovecha el cine para amplificar su mensaje. Edgar Wright demuestra una vez más que sabe transformar cualquier historia en un festival de estilo.

Ficha de la película

Estreno en España: 21 de noviembre de 2025. Título original: The Running Man. Duración: 133 min. País: Reino Unido. Dirección: Edgar Wright. Guion: Michael Bacall, Edgar Wright. Música: Steven Price. Fotografía: Chung Chung-hoon. Reparto principal: Glen Powell, William H. Macy, Lee Pace, Michael Cera, Emilia Jones, Daniel Ezra, Jayme Lawson, Sean Hayes, Katy O’Brian, Colman Domingo, Josh Brolin. Producción: Complete Fiction, Genre Films, Paramount Pictures. Distribución: Paramount Pictures. Género: ciencia ficción. Web oficial: https://www.facebook.com/RunningManMovie

Crítica: ‘Ahora me ves 3’

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Los Cuatro Jinetes regresan junto a una nueva generación de ilusionistas en una extraordinaria aventura que contiene giros asombrosos, sorpresas alucinantes y trucos de magia nunca vistos en la gran pantalla. ‘Ahora me ves 3’ vuelve a reunir el elenco original de la saga mientras incorpora nuevos rostros jóvenes y una villana de altos vuelos, Veronika Vanderberg, interpretada por la nominada al Oscar® Rosamund Pike (‘Perdida’, ‘La corresponsal’).

Crítica

Probablemente esta es una de las sagas con más ex machina que he visto y abusa de ello

Tras Louis Leterrier (‘The Transporter’) y Jon M. Chu (‘Wicked’), ahora es Ruben Fleischer quien recoge el testigo en la tercera entrega de esta saga de ilusionistas modernos. El director de ‘Zombieland’ y ‘Venom’ vuelve a coincidir con Jesse Eisenberg y Woody Harrelson, en una apuesta que intenta revitalizar la franquicia con su característico pulso entre acción y humor. Sin embargo, ‘Ahora me ves 3’ acaba siendo un espectáculo tan vistoso como vacío, donde la ilusión se impone a la coherencia y el espectáculo eclipsa a la lógica.

La saga ‘Now You See Me’ siempre ha jugado con la fascinación por el truco bien ejecutado, pero también con el riesgo de parecer un número demasiado tramposo. Lo que en la primera entrega resultaba fresco y sorprendente, ese juego de prestidigitación a gran escala, mitad robo perfecto y mitad acto de magia, terminó derivando en un desfile de giros imposibles y explicaciones inverosímiles. Y esta tercera parte no solo no escapa de ese patrón, sino que lo lleva al extremo. Y aunque hay que reconocer que el giro final no se ve venir, no deja de ser excesivamente facilón. Probablemente esta es una de las sagas con más ex machina que he visto y abusa de ello.

Fleischer imprime ritmo, sí, y un estilo visual vibrante, lleno de travellings y planos que giran como cartas de póker en el aire, en la línea de las anteriores. Pero el artificio termina revelando su propio truco demasiado pronto. Cada secuencia parece diseñada para el aplauso inmediato, sin importar lo que haya detrás del telón. Y cuando llega la explicación de cada “milagro”, lo que debería asombrar provoca más bien un suspiro resignado: demasiados ases sacados de la manga, demasiadas casualidades que rozan la omnisciencia. Si algo de irreprochable tiene esta franquicia es que todas las películas parecen dirigidas por el mismo autor.

Al fin y al cabo, la saga ‘Ahora me ves’ sufre la misma decepción que cuando nos destripan los propios trucos de magia: cuanto más elaborados parecen, más se desmoronan al descubrir el truco. Los protagonistas, esos “jinetes” que en teoría actúan como Robin Hoods modernos usando como arma el ilusionismo, se han convertido en poco menos que superhéroes con poderes de precognición. Ya no engañan al público: lo que hacen pertenece directamente al terreno de lo imposible con dotes como la omnipresencia o el teletransporte. Para más inri traiciona su lore y la idea de “El Ojo”, esa logia de magos que mueve los hilos desde las sombras, se expande hasta adquirir un aire de Illuminati con presupuesto de blockbuster, pero sin aportar verdadera intriga o misterio. De hecho, se olvidan del punto en que se quedaron los protagonistas para con esa organización, todo ello debido al casting con el que han podido contar. A colación de ello, una curiosidad: es la segunda vez que se cuenta con un actor que previamente ha interpretado a un mago. Para esta entrega se ha fichado a Justice Smith (‘Dragones y Mazmorras’) y en anteriores entregas con Michael Caine (‘El truco final (El prestigio)’) con Daniel Radcliffe (‘Harry Potter’).

‘Ahora me ves 3’ es una película para quienes disfrutan más con las lentejuelas que con un guion bien armado. Su encanto superficial, su reparto de caras conocidas y su montaje buscan enganchar a fans de películas como la saga ‘Ocean’s’ y para ellos puede que el truco funcione en ciertos instantes. Pero al final uno se da cuenta de que todo era humo y espejos. Fleischer logra entretener, pero no sorprender.

Ficha de la película

Estreno en España: 14 de noviembre de 2025. Título original: Now You See Me: Now You Don’t. Duración: 112 min. País: EE.UU. Dirección: Ruben Fleischer. Guion: Seth Grahame-Smith, Michael Lesslie, Rhett Reese. Música: Brian Tyler. Fotografía: George Richmond. Reparto principal: Woody Harrelson, Rosamund Pike, Jessie Eisemberg, Dave Franco, Isla Fisher, Morgan Freeman, Dominic Sessa, Justice Smith, Ariana Greenblatt. Producción: Epic Films, Lionsgate, Reese Wernick Productions, Summit Entertainment, The Fuion Media. Distribución: DeAPlaneta. Género: comedia, suspense. Web oficial: https://nowyouseeme.movie/

Crítica: ‘La princesa orgullosa’

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Ha llegado el momento de que el joven y apuesto rey Benjamín encuentre esposa. Cuando le presentan el retrato de la bella princesa Carolina, queda tan encantado que a cambio le envía su retrato, pero al mimada y orgullosa princesa Carolina lo rechaza. El rey Benjamín, decide seducirla y, disfrazado de jardinero, consigue trabajar en su castillo. Descubre que la princesa alguna vez fue feliz y amable y, con la ayuda de la música y las flores, se enamora de él. Cuando sus consejeros, deseosos de permanecer en el poder, encuentran para ella un príncipe débil con quien casarse, Carolina y Benjamín huyen juntos. Los numerosos obstáculos a los que se enfrentarán en su huida los unirán. Sin embargo, Benjamín aún tendrá que revelar la verdad pero el amor y la felicidad prevalecerán.

Crítica

Divertida y llena de magia

Basada en el famoso cuento checo, llega a nuestras pantallas de cine ‘La princesa orgullosa’. La inmortal historia de Božena Němcová, nos cuenta la historia del rey Benjamín, un joven que se enamora perdidamente de la bella pero orgullosa princesa Carolina. Para ganarse su corazón se hará pasar por un simple jardinero.

Cogiendo ideas del cuento y de la película de 1952. ‘La princesa orgullosa’ nos trae una divertida historia en la que al final triunfa el amor. Me han encantado el personaje de Carolina, esta hermosa princesa, pero con un terrible carácter. Es divertido ver un personaje así, saliéndose un poquito del estereotipo de princesa encantadora.

La película está dirigida por Radek Beran y David Lisý, ambos han querido hacer un gran homenaje a los paisajes checos. Y es que, sin duda, el gran punto fuerte de la película son esos grandes fondos que vemos rodeando a los protagonistas. Tenemos imágenes que parecen verdaderas fotografías. Contrasta un poco con la animación. Que no es mala, pero sí que es verdad que alguno de los movimientos, sobre todo en las caras de los personajes, son un poco torpes. Algo que no influye para nada el disfrute de esta historia.

Otro de los puntos fuertes que encontramos en la cinta, es el uso del color, colores fuertes y que llaman la atención, logrando caracterizar a nuestros protagonistas con los colores.

El diseño de los personajes está directamente basado en los actores Alena Vránová y Vladimir Ráz, actores de la película de Borijov Zeman, de 1952. Buscando imágenes de esta película, he podido ver el gran trabajo que han realizado logrando un gran parecido a éstos. Incluso hay escenas calcadas de la película del 52.

La banda sonora también es una mezcla de la música original de la película de Zeman, mezclada con nuevos temas. Se ha encargado de ella Ondrej Brzobohatý.

‘La princesa orgullosa’ me ha gustado bastante, creo que es una película que los niños van a disfrutar un montón. Ya que es divertida, tiene aventuras, magia, amistad y amor. Y está contada de una manera muy dinámica y con escenas llenas de movimientos. Así que no dudéis en acercaros a las salas de cine este próximo viernes para disfrutar de una buena tarde junto los más pequeños.

Ficha de la película

Título original: Pysná princezna. Duración: 84 min. País: República Checa. Dirección: Radek Beran, David Lisy. Guion: Radek Beran, Henryk Bloch, Oldrich Kautský, Borivoj Zeman. Música: Ondrej Brzobohatý. Fotografía: Álex D. Sala. Reparto principal: Marek Lambora, Anna Fialová, Ales Procházka, Martin Zahálka, Vasil Fridrich, Petr Pospíchal. Producción: Human, Luminar Film, PFX. Distribución: Vercine. Género: Aventura. Web oficial: La princesa orgullosa

Crítica: ‘Bugonia’

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Sinopsis

Dos jóvenes conspiranoicos secuestran a la poderosa presidenta de una gran compañía, convencidos de que se trata en realidad de una extraterrestre decidida a destruir el planeta Tierra.

Crítica

Entre tanto conspiranoico Lanthimos sugiere que los verdaderos alienígenas somos nosotros mismos

A primera vista, podría sorprender que Yorgos Lanthimos decidiera abordar un remake del film surcoreano moderadamente reciente ‘Save the Green Planet!’ (2003). Sin embargo, tras ver ‘Bugonia’ queda claro que este proyecto le viene como anillo al dedo: se alinea con su universo creativo, muy en consonancia con sus trabajos más recientes, como ‘Kinds of Kindness’.

En ‘Bugonia’, Lanthimos reúne de nuevo al tándem compuesto por Jesse Plemons (Teddy) y Emma Stone (Michelle), esta última ya convertida en su musa habitual. Plemons interpreta a un hombre completamente convencido de que los extraterrestres se han camuflado entre los humanos. Con la colaboración de su primo Donny (Aidan Delbis), secuestra a Michelle, ejecutiva de alto nivel, sospechosa de ser alienígena. El plan es tan sencillo como perturbador: obligarla a confesar su identidad y que les conduzca ante sus jefes del espacio para que abandonen el planeta Tierra.

Lo que destaca desde el arranque es el tono. ‘Bugonia’ no es tanto una comedia convencional como una comedia negra, cargada de absurdismo y crueldad, habitada por un humor tan incisivo como incómodo y menos hilarante de lo que la premisa promete. Lanthimos explora aquí el esperpento, la forma grotesca de la realidad, y lo hace con su habitual lente deformante: ese mundo casi clínico que hace estallar por dentro la dimensión surrealista. Las escenas son imposibles de ignorar: por ejemplo la Emma Stone rapada al cero (un acto que simboliza algo más que estética: la imposibilidad de comunicación, de vuelta al origen, de vulnerabilidad absoluta).

Sin embargo, ‘Bugonia’ no busca reinventar el cine de Lanthimos en términos de ambición o formato, más bien lo consolida. Frente a títulos como ‘La favorita’ o ‘Pobres criaturas’, que aspiraban a un alcance mayor y a un despliegue narrativo más complejo, aquí estamos ante un divertimento efectivo y directo: un microcosmos de obsesión, poder corporativo, fantasía conspiranoica y crisis ambiental que, pese a su componente fantástico, está muy enraizado en lo que vive nuestra sociedad.

El tipo de comedia que propone Lanthimos en ‘Bugonia’ navega entre lo burlesco y lo incómodo, entre lo absurdo y lo perturbador. Una puerta abierta hacia lo bizarro: dos hombres comunes llevados al extremo de la lógica conspirativa, una mujer poderosa atrapada en una lógica que no entiende o que quizá representa ella misma. El desenlace, deliberadamente ambivalente, no nos da respuestas fáciles y esa es una de sus mayores virtudes y generadores de debate. Nos hace reír, incomodarnos y reflexionar.

Y el mensaje está ahí, de forma directa aunque revestida en una fábula de ciencia ficción: el mundo real está lleno de corporaciones que se presentan como benefactoras, de discursos de salvación, de tabúes medioambientales y tecnológicos que son ya sistémicos y asumidos por la población. La conversión de Michelle en “alienígena” es una metáfora brutal de la desconexión entre la élite corporativa y la humanidad, del uso del poder para fines poco transparentes, del abismo entre quienes deciden y quienes creen que deciden (o imaginan que deciden). Al mismo tiempo, el filme plantea cuán patológica puede ser la necesidad de creer en algo más allá cuando lo que resulta realmente alienígena es el entorno que hemos construido.

Desde el plano formal, Lanthimos colabora de nuevo con el director de fotografía Robbie Ryan y despliega una estética en la que el contraste entre los espacios modernos, pulcros, casi inhumanos de la ejecutiva, y el sótano sombrío donde se libra la tortura (psicológica y física) de la secuestrada. Esa división espacial refuerza la tensión entre clases, entre poder y vulnerabilidad, entre lo corporativo y lo conspirativo. La dirección de actores es también notable: tanto Plemons como Stone están en estado de gracia rodeados de diarrea verbal y paranoia.

No obstante, ‘Bugonia’ podría haber tenido un guion que mordiese más al espectador aprovechando su sátira. No termina de afilarse todo lo que podría y en comparación con trabajos anteriores del director, se echa de menos cierto riesgo narrativo o cómico mayor. Quizá esa sea la apuesta consciente: un Lanthimos algo “domesticado” por su éxito, entregando un film que funciona, entretiene y provoca, sin grandes aspavientos. Sea como fuere, la broma se percibe y ‘Bugonia’ es un film que no solo habla de alienígenas, sino de lo alienado que resulta nuestro presente.

Ficha de la película

Estreno en España: 7 de noviembre de 2025. Título original: Bugonia. Duración: 120 min. País: Irlanda. Dirección: Yorgos Lanthimos. Guion: Will Tracy, Jang Joon-hwan. Música: Jerskin Fendrix. Fotografía: Robbie Ryan. Reparto principal: Emma Stone, Jesse Plemons, Aidan Delbis. Producción: Focus Features, Fremtale, Element Pictures, Square Peg, CJ ENM, Pith Quest Films, Fruit Tree. Distribución: Universal Pictures. Género: comedia, suspense, ciencia ficción. Web oficial: https://www.focusfeatures.com/bugonia