Crítica: ‘El final de Oak Street’

En qué plataforma ver El final de Oak Street

Mitchell se pasa el cine de aventuras con una anomalía repleta de personalidad y sabor clásico

¿Recordáis aquella película de animación en la que una familia debía huir en su coche desde su cómodo barrio de casas y jardines porque eran atacados por seres implacables? Trataba de cómo familias acomodadas veían rota su rutina y tenían que ponerse en pie de guerra o atrincherarse en sus hogares. Se llamaba ‘Los Mitchell contra las máquinas’. Todo eso lo tenemos en esta nueva película que además está dirigida por alguien que se apellida Mitchell. David Robert Mitchell, director de ‘It Follows’ y ‘Lo que esconde Silver Lake’, es uno de esos cineastas que dificultan cualquier intento de anticipar su siguiente película. Entre ambas obras ya existía una distancia considerable y ‘El final de Oak Street’ confirma que su filmografía no parece dispuesta a acomodarse en una fórmula. El volantazo respecto a sus anteriores propuestas de terror psicológico y suspense es considerable: aquí Mitchell se adentra de lleno en el cine de criaturas, la ciencia ficción y la aventura familiar.

La película, protagonizada por Anne Hathaway, Ewan McGregor, Maisy Stella y Christian Convery, parte de una premisa tan sencilla, de esas que te sumergen en una cotidianidad de la que no quieres salir. Un barrio residencial de los años ochenta es arrancado de su realidad y transportado a un entorno prehistórico. La comparación inmediata con ‘Jurassic Park’ resulta inevitable, aunque Mitchell utiliza el concepto para construir algo diferente. Podría parecer un ‘Jurassic Park’ sangriento trasladado a la estética de ‘Cadillacs and Dinosaurs’, pero debajo de los dinosaurios hay una historia familiar que intenta sostenerse por sí misma.

Un Spielberg con la mirada puesta en lo desconocido… y en lo conocido

La música, la ambientación ochentera y el tono familiar remiten inevitablemente al cine de Steven Spielberg. Durante buena parte del metraje tenemos esa sensación de aventura al son de la música de John Williams, de hecho, la banda sonora la pone quien es considerado su heredero natural, Michael Giacchino. La familia se enfrenta a algo extraordinario, que conecta con el imaginario de los grandes clásicos de aquella época. Sin embargo, Mitchell introduce elementos que no encajarían tranquilamente en una película amigable al estilo Spielberg. Hay momentos de auténtico horror y violencia que alteran esa sensación de seguridad.

También aparece una dimensión casi verniana. Como en Julio Verne, el ser humano vuelve a sentirse diminuto ante la magnitud de un mundo que no comprende. Oak Street deja de ser un barrio conocido para convertirse en una isla diminuta frente a secretos que pertenecen a un pasado remoto. La serie ‘The Outer Limits’ ya había jugado con una idea semejante en ‘A Feasibility Study’, episodio en el que un vecindario entero era capturado misteriosamente. La coincidencia resulta especialmente curiosa porque la película parece tomar aquella premisa y convertirla en una aventura prehistórica a más escala.

Los dinosaurios son además uno de los grandes atractivos. La película se distancia de cierta imagen tradicional del cine Cretácico (a menudo confundido con el Jurásico) y apuesta por criaturas más próximas a la reconstrucción paleontológica contemporánea, con Sarcosuchus y Spinosaurus e incluyendo animales con plumas como el Gallimimus o el T-Rex. No se trata simplemente de recuperar dinosaurios reconocibles, sino de utilizarlos para convertir un barrio residencial en un territorio hostil y fascinante.

Mucho más que dinosaurios en un barrio

La principal virtud de ‘El final de Oak Street’ aparece cuando Mitchell entiende que las criaturas no pueden ser el único motor. El verdadero conflicto está también en la familia protagonista, en una pareja que arrastra problemas propios y en la manera en que ambos utilizan diferentes vías de escape para evitar afrontar una realidad que les resulta incómoda.

Por eso la película funciona mejor cuando alterna aventura y drama. El barrio convertido en escenario prehistórico podría haber sido únicamente un ejercicio de imaginación, una excusa para enfrentar a ciudadanos estadounidenses contra criaturas del Cretácico. Mitchell intenta darle una dimensión emocional que justifique que permanezcamos junto a estos personajes incluso cuando los dinosaurios no están en pantalla.

También resulta inevitable hablar de las expectativas generadas alrededor de J.J. Abrams y Bad Robot. El proyecto llegó a despertar teorías sobre una posible conexión con el universo ‘Cloverfield’, especialmente con su última entrega, ‘Paradox’ por los saltos espacio temporales y porque inicialmente se presentó también bajo otro nombre (‘Flowervale Street’). Sin embargo, aunque pudiese serlo y no esté realizada junto a Paramount Pictures, ‘El final de Oak Street’ no pertenece al universo ‘Cloverfield’. Las especulaciones fueron comprensibles (incluso yo hice mis hipótesis al respecto), pero conviene juzgar la película por lo que realmente es y no por la película que algunos espectadores imaginaron que podía ser. Y todo esto a pesar de la curiosa conexión extracinematográfica: Ewan McGregor es pareja de Mary Elizabeth Winstead, protagonista de ‘10 Cloverfield Lane’. McGregor llegó al proyecto después de que Oscar Isaac abandonara el reparto.

El único gran talón de Aquiles, de tamaño de una pata de Triceratops

La película concluye pero lo hace no solo con algo de fan service, sino también dejándonos un tanto descolgados. Porque Mitchell no es un director de franquicias, sino diría que esto podría ser un inicio de saga. La conclusión del filme tiene algo de ‘Tiempo’ de Shyamalan y de ‘The Cabin in the Woods’ de Drew Goddard. Nos dejan con la sensación de que lo ocurrido puede modificar un paradigma mucho mayor que el de los protagonistas, que tiene impacto mucho más allá de su círculo íntimo pero que en escala es mucho más difícil de desarrollar, como ya comprobamos con ‘Jurassic World: Dominion‘. Mitchell no se moja con explicaciones ni soluciones específicas, ni da pistas para que podamos desarrollar interpretaciones. ‘El final de oak street’ queda colgado como tantos misterios de la ya citada ‘The Outer Limits’ o de la mítica ‘The twilight zone’. Y como en esas series, se conforma con dejarnos una pequeña ligera moraleja y un final reconciliador.

Ficha de ‘El final de Oak Street’

Estreno en España: 14 de agosto de 2026. Título original: The End of Oak Street. Duración: 100 min. País: EE.UU. Dirección: David Robert Mitchell. Guion: David Robert Mitchell. Música: Michael Giacchino. Fotografía: Mike Gioulakis. Reparto principal: Anne Hathawa, Ewan McGregor, Maisy Stella, Christian Convery. Producción: Bad Robot, Good Fear Content, Jackson Pictures, Tommy Harper Productions, Warner Bros. Discovery. Distribución: Warner Bros. Género: ciencia ficción, suspense. Web oficial.

Netflix anuncia una serie de animación sobre ‘Parque Jurásico’

18 de septiembre, ‘Jurassic World: Campamento Cretácico’

‘Jurassic World: Campamento Cretácico’ llegará a Netflix el 18 de septiembre. Es la manera que tendrá la plataforma de hacernos volver a la isla Nublar. La serie cuenta con Steven Spielberg (saga ‘Parque Jurásico’), Scott Kreamer (‘Pinky Malinky’) y Lane Lueras (‘Kung-Fu Panda’) a cargo de la producción ejecutiva del proyecto.

Un grupo de adolescentes se queda atrapado y rodeado de dinosaurios. Una premisa muy parecida a la de las películas. Cuando el caos se produce en la isla pilla desprevenidos a unos campistas que habían sido elegidos para vivir una experiencia única. El tagline de la serie hace justicia por fin a los dinosaurios ya que como muchos sabréis los que aparecen en las películas pertenecen al cretácico, no al jurásico.

Además del tráiler Netflix nos ha permitido conocer a los personajes que compartirán protagonismo con los dinosaurios.

Darius Bowman: Darius es listo como un lince, aunque un poco retraído, pero su timidez desaparece enseguida cuando habla de su tema favorito: los dinosaurios. Darius lleva obsesionado con ellos desde que aprendió a andar, y se pasa la vida leyendo acerca de estas majestuosas criaturas. La pasión de Darius, la voluntad de mostrarse siempre tal como es y el entusiasmo que derrocha son lo que le convierten en un miembro indispensable del grupo.

Brooklynn: ¿Quién necesita apellido siendo la estrella del videoblog de viajes y estilo de vida más popular de las redes sociales? Brooklynn es una de las chicas de 13 años más famosas del mundo. Consiguió su entrada al Campamento Cretácico a cambio de narrar su experiencia allí y publicarla para que sus millones de seguidores la vean. Brooklynn ha visitado algunos de los lugares más lujosos del mundo, pero también ha viajado a algunos de los destinos más peligrosos y remotos.

Kenji Kon: Atractivo y osado, así es Kenji. El autoproclamado «macho alfa» del grupo proyecta la confianza propia de alguien nacido en una buena familia y que espera llegar lejos en la vida gracias a su apellido. Como sus padres son importantes inversores de Parque Jurásico, Kenji viaja allí a menudo y está familiarizado hasta el hartazgo con el parque y sus milagrosos dinosaurios.

Yasmina «Yaz» Fadoula: Yaz es la campista más fuerte y en mejor forma física (campeona de heptatlón y gimnasta junior, nada menos), así que está encantada con las oportunidades al aire libre que ofrece la isla Nublar, pese a que le cueste un mundo abrirse a sus compañeros. Esto se debe a que la vida de una atleta de élite como ella es disciplinada y solitaria, y por eso Yaz carece de habilidades sociales que la ayuden a relacionarse con los demás.

Sammy Gutiérrez: Sammy es sociable y extrovertida, y estar en Campamento Cretácico la entusiasma, cosa que deja bien clara. La pasión de Sammy por la vida y las nuevas experiencias resulta contagiosa, porque pese a ser tan lanzada, no tiene ningún interés en dominar al grupo; tan solo quiere hacer buenas migas con todos.

Ben Pincus: A Ben le horroriza la naturaleza. Es un chico sensible y amante de los libros para quien la isla es un mal sueño repleto de suciedad, gérmenes, insectos y criaturas que —está convencido— ansían comérselo (una impresión justificada). Sus padres ven la experiencia en Campamento Cretácico como una oportunidad para que Ben se curta y supere sus miedos. Pero lo que para otros sería un sueño hecho realidad, para Ben es una pesadilla absoluta.