En los años 70, el director Kim está obsesionado por el deseo de volver a rodar el final de su película recién terminada ‘Cobweb’, pero el caos y la confusión se apoderan del plató con la interferencia de los censores y las quejas de los actores y productores que no pueden entender la reescritura del final. ¿Será Kim capaz de encontrar un camino a través de este caos para cumplir sus ambiciones artísticas y completar su obra maestra?
Crítica
Kim Jee-woon teje su ejercicio de metacine acercándose a ‘Birdman’ o a ‘The Studio’
Con ‘Cobweb (Tela de araña)’, el surcoreano Kim Jee-woon demuestra una vez más su virtuosismo para reinventar géneros y rendir homenaje a la historia del cine sin caer en la nostalgia vacía. El director de títulos tan dispares como ‘El bueno, el malo y el raro’, ‘Encontré al diablo’ o ‘2 hermanas’, se adentra esta vez en el terreno del metacine, entregando una obra tan autoconsciente como lúdica, tan sofisticada en su artificio como entrañable en su fondo humano.
La premisa es sencilla, aunque vertiginosa: Un director veterano, interpretado por el siempre brillante Song Kang-ho (‘Parásitos’, ‘Memories of Murder’), está obsesionado con rehacer el final de su última película, convencido de que una nueva conclusión la convertirá en una obra maestra. Sin embargo, los obstáculos son muchos: la censura surcoreana de los años 70, un equipo que no comparte su entusiasmo, y un sistema de producción que bordea el caos. Así, ‘Tela de araña’ se convierte en una sátira sobre los límites del autor, una reflexión sobre la creación cinematográfica y una comedia negra sobre la frustración artística.
Como en ‘Birdman’ de Iñárritu o ‘¡Ave, César!’ de los hermanos Coen, el relato navega entre el drama de quien desea trascender y el absurdo del sistema que lo contiene. Jee-woon monta una función de múltiples capas: vemos la película dentro de la película, el rodaje de esa película, y los entresijos emocionales de los actores y técnicos que participan en ella. La doble narración —la historia del film ficticio y la del rodaje— genera una tensión dramática bien dosificada, donde el caos del plató se entrelaza con las emociones contenidas del guion que se está filmando. La resolución de ambos relatos, como cabría esperar, ocurre de forma paralela y culmina con una brillante fusión entre realidad y ficción, mostrando la maestría de Kim para estructurar el relato sin perder el control ni ceder al artificio gratuito.
Visualmente, ‘Tela de araña’ es una delicia: su ambientación de los años 70, con decorados que remiten tanto al cine noir como al melodrama clásico coreano, está cuidada al milímetro. La paleta de colores, las texturas del celuloide recreado, y la iluminación tenue que contrasta con los estallidos emocionales de los personajes, construyen un ambiente que es a la vez homenaje y pastiche, celebración y crítica.
Lo más interesante de ‘Tela de araña’ es cómo, sin necesidad de discursos explícitos, lanza dardos sobre la censura institucional, la rigidez de los estudios y la dificultad de innovar cuando se está atrapado en los moldes del pasado. El cine coreano, que lleva años demostrando una madurez imponente, parece haber alcanzado ese punto en que puede mirarse a sí mismo con ironía, afecto y lucidez. Otra prueba de ello es ‘Smugglers’. Y al igual como éxitos recientes, como la serie ‘The Studio’, ‘Tela de araña’ no es solo cine sobre cine: es también una revisión identitaria, un ajuste de cuentas con el legado artístico de un país que hoy domina festivales y taquillas internacionales.
Song Kang-ho brilla como un Quijote del séptimo arte, encarnando con ternura y desesperación a un hombre que lucha contra molinos de celuloide. Su interpretación trasciende el guion, elevando un personaje que podría haber sido caricaturesco a un nivel trágico y conmovedor.
‘Tela de araña’ no es perfecta: su metraje puede sentirse excesivo, su ritmo, por momentos, errático. Pero como los grandes experimentos cinematográficos, su valor reside en el riesgo, en la ambición desmedida y en esa voluntad de hacer arte incluso cuando todo parece en contra. Jee-woon no ha hecho solo una película sobre el cine: ha tejido una compleja red de amor, frustración, obsesión y humor que merece ser explorada con atención.
Ficha de la película
Estreno en España: 30 de mayo de 2025. Título original: Geomijip. Duración: 135 min. País: Corea del Sur. Dirección: Kim Jee-woon. Guion: Shin Yeon-shick. Música: Mowg. Fotografía: Kim Ji-yong. Reparto principal: Song Kang-ho, Lim Soo-jung, Oh Jung-se, Jeon Yeo-been, Krystal Jung, Park Jeong-su. Producción: Barunson Studio, Anthology Studios, Luz y Sonidos. Distribución: Filmin. Género: drama, comedia. Web oficial:https://www.anthology.kr/projects-6
El cine oriental y la vuelta de ‘The Toxic Avenger’ nos han arropado en el día de hoy
Estamos llegando al final del Festival De la 56ª edición de Sitges. Hoy se ha realizado la entrega de premios a LeeUnkrich, Premio Màquina del Temps y el último Gran Premio Honorífico para el gran Phil Tippett, que, con un extenso texto de agradecimiento, nos dio un masterclass antes del visionado de ‘Toxic Avenger’.
También tuvimos el honor de estar en la presencia de TakashiMiike, siempre agradecido de estar en Sitges y este año además ha traído la premiere mundial de ‘Lumberjack the monster’ su última película protagonizada pro KazuyaKamenashi, quien también estuvo con nosotros. Además de que quisieron hacerse una fotografía con todo el público que podéis ver a continuación. Y ya por fin se pusieron las películas que habrá en las maratones del domingo con sus horarios específicos.
Aquí os dejamos todas las críticas de las películas que hemos visto el día de hoy en el Festival de Sitges.
‘The Toxic Avenger’
Llega el remake de ‘El vengador tóxico’ y con ello la vuelta de la Troma a la gran pantalla. Una cinta a la que le falta, como se diría en la Muestra Syfy, mucha mandanga, pero en los momentos en los que hay fatalities, es buenísima; pero hay pocos momentos así. La película se centra mucho en el drama familiar del protagonista y en la destrucción de la tierra por culpa de la contaminación de fábricas.
El maquillaje es tremendo, está muy bien y PeterDinklage como Vengador tóxico está estupendo. La ambientación de la película, es también tremenda, parece sacada directamente del Springfield de Los Simpson.
En líneas generales, ‘Toxic Avenger’ tiene un tono bastante amable, sobre todo conociendo la película predecesora y todas las cintas de la Troma. Y es lo que nos ha dejado a todos un poco fríos. Es una pena, porque la verdad en los momentos excesivos es extrema y es realmente lo que todos queríamos ver, sangre y destrucción por todos lados.
Nos reencontramos con Hideo Nakata en Sitges pero no con el terror que le hizo tan famoso con ‘The Ring’. Ya de entrada la pigmentación del arranque de la película dista de lo tétrico y está repleta de color y una bella imagen que parece una foto con efecto Orton. Y es que los primeros quince minutos si son inquietantes y trágicos, pero luego la trama sigue uno derroteros que no nos imbuyen terror.
Una lagartija que crece a partir de su cola, un accidente, la sombra de una amante, una reanimación milagrosa, inquietantes llamadas distorsionadas… El guión dispone algunos misterios que se van intercalando con una trama que bien podría ser la de un dramón de los de sobremesa de domingo que además va acompañado de algún que otro momento cómico. Culebrón paranormal que si solo hiciese uso de la imagen arquetípica de los fantasmas japoneses podría haber sido un sencillo divertimento terrorífico. Pero hay algo que nos aterra, los momentos ridículos y algunos detalles estéticos.
La trama es tan desconcertante como absurda. Podríamos llegar a pensar incluso que Nakata se ha contagiado de las imaginativas historias de Junji Ito. Sin embargo, a parte de una historia de corazones rotos a veces esto parece más la adaptación de un anime juvenil de tintes fantasiosos, más propia de Takashi Miike (momento Uri Geller incluido). Ni los momentos de comedia, ni siquiera el maquillaje del fantasma nos permiten sentirnos en una verdadera historia de terror. ‘Juego prohibido’ hace alusión a un triángulo amoroso y a un flirteo con el más allá, de esos nada aconsejables porque evidentemente te van a traer problemas. La idea está bien, pero ni es nada novedosa ni está embadurnada de los artificios correctos.
Dividido en capítulos, en el documental de Simone Scafidi vamos conociendo el lado más personal de Dario Argento. Uno de los grandes directores del cine de terror. El propio Argento nos cuenta lo importante que fue para él el trabajo de fotógrafa de su madre, la cual, fotografío a grandes actrices. De ahí aprendió la mirada fuerte de las mujeres y a como contar historias para ellas.
También nos cuentan cómo hizo famosa su cara al salir en la televisión. ‘Dario Argento: pánico’, es un documental enfocado para gente especializada, de esa que no falta en el Festival de Sitges. Yo me he perdido en algunas ocasiones. Conozco al director, pero es cierto que no he visto toda su filmografía. Pero aun así lo he disfrutado mucho.
Un pintoresco cuento contemporáneo que no tiene reparos en mezclar géneros y argumentos. Unos críos intentan jugar a su nueva consola, la cual es robada, y para ello necesitan chantajear a su madre con un pastel de arándanos. En el proceso se sumergen en un road trip cargado de curiosos personajes. Con esa premisa no lo decimos todo pues la película se reserva aún más.
Aventura rodada en 16mm muy setenteros evocando el espíritu de antaño, no solo de hacer cine sino también de aquellos tiempos en los que era concebible jugar sin la necesidad de una pantalla de por medio. Sin darse cuenta de ello estos amigos evocan el espíritu desafiante de Pipi Calzaslargas enfrentándose sin reparos y jugueteando con el mundo adulto. Son unos trastos que cual Link de Zelda tienen una misión que los lleva a otras misiones secundarias escondidas en bosques y tabernas. Es como una aventura gráfica llena de sinvergonzonerías. Lástima que al final no cierre el mensaje que yo por lo menos he extraído y que tenga algunos momentos de bajón por recrearse en los secundarios, a los cuales, tampoco les da excesiva explicación.
Divertida película canadiense, con un humor muy sencillo y que arranca sonrisas durante sus 92 minutos de duración. Sasha no es una vampiresa normal, tiene un trauma desde pequeña que hace que sus colmillos no asomen. En su adolescencia la obligan a marcharse porque intenta alimentarse por sí misma. En sus noches conoce a Paul, un suicida que tiene un plan.
La película trata varios temas de manera un tanto cómica, como el suicidio, las reuniones para intentar no suicidarse y también el bullying. Sasha y Paul parecen sacados de la mente de Tim Burton, son personajes deprimidos, retraídos socialmente y con una ingenuidad que los hace ser dulces y frágiles. La verdad que me lo he pasado muy bien y me ha parecido una película bastante tierna.
Phil Tippet uno de los grandes en el ámbito de los efectos visuales, creó ‘Mad God’ en los años 80, durante mas de 30 años estuvo trabajando en ella, junto a voluntarios que le ayudaron a sacar el trabajo adelante.
‘Mad God’ es una película tenebrosa que ya pasó por el Festival de Sitges y que no dudamos en ver de nuevo. Llena de criaturas que parecen sacadas de pesadillas dantescas en un mundo apocalíptico, lleno de mugre, guerras y seres terribles. Seguimos a un personaje a través de todo este mundo. Realmente no sé qué me ha querido contar, en el Q&A que hemos tenido después del visionado él ha descrito ‘Mad God’ como un viaje de conversión religiosa.
Eso sí, la película me ha parecido tremenda visualmente, el trabajo de stop-motion, creación de criaturas y toda la ambientación es brutal. Además de la dirección. Tiene unos planos muy cuidados.
Del director de ‘El bueno, el malo y el raro’, Jee-woon Kim, llega esta larguísima película. Una obra igual de ágil y cómica en la que nos muestra la obsesión de un director por acabar su nueva película, aquella que intenta que le coloque por fin a la altura de su mentor. Pero la censura y los miedos de la época le frenan. La nostalgia se ha asentado en el cine coreano y volvemos a los setenta, como con ‘Smugglers’. Su industria ha madurado y crecido tanto que les ha llegado el momento de hacer cine sobre hacer cine. Esta película reflexiona sobre el pasado de la industria en el país oriental y a la vez hace un ejercicio de metacine.
Jee-woon se monta su propio ‘Birdman’, su ‘Ave, Cesar!’ en el que pone un circo y le crecen los enanos. Nos sumerge en el frenesí de un rodaje improvisado y casi clandestino. Notas de humor pueblan la película que se va enredando más y más. Doble intriga para el espectador pues hay dos narraciones en marcha, dos finales por resolver que, conociendo como suelen ser estas películas, sabemos que se solucionarán simultáneamente: el del trastabillado rodaje y la historia ficticia para la que hay que rodar un nuevo final. Quizá hay algo de historia personal en todo esto, pero huele a que el director ha querido seguir los pasos de otros filmes de Estados Unidos pero con los detalles de su país. Una manera de hacer un remake sin necesidad de pagar derechos y con la ventaja de la innovación allá en su tierra.
Takashi Miike, el prolífico y adaptable director japonés, vuelve a Sitges con una historia que conserva su sello, pero que exhibe una contención pocas veces vista en su filmografía. Su currículo está repleto de extravagancias y baños hemoglobínicos, que aquí no faltan, pero nos reduce la dosis. Los chorros de sangre van de más a menos y en su lugar nos brinda una trama policial. Es la persecución de un asesino psicópata, de varios de hecho, aunque procura no olvidarse de sus personajes extraños.
La película sigue el juego de duelos entre detectives y sociópatas como el de ‘Death Note’. El villano flirtea con la policía que le pisa los talones, mientras hay otra fuerza enemiga en el tablero. Incluso se plantea un debate similar sobre el castigo a los supuestos enemigos de la sociedad o lo justificado que puede estar el tomarse la justicia por cuenta propia. A la trama le falta la ultraviolencia de Miike pero por el contrario se vuelve muy interesante con el duelo a tres bandos que plantea.
Quizá los actores ejecutan sus papeles con excesivo dramatismo, pero no deja de ser algo propio del cine nipón. Miike ha escogido una buena base para este nuevo filme, la novela de Mayusule Kurai. Además se ha asociado con alguien también muy acostumbrado a adaptar animes o mangas a la acción real como Hiroyoshi Koiwai. Se hecha de menos su sentido del humor pero es un gustazo ver que sigue en forma y descubriendo nuevos talentos como Kazuya Kamenashi que tiene aquí su primer papel protagónico.
El director (Ryo Takebayashi) firma la película como Take C. No se si es un guiño a Takeshi Kitano por sonar parecido pronunciado en inglés o si simplemente hace alusión a la inexperiencia que tiene en el campo del largometraje indicando que no es alguien de sacar el trabajo en una sola toma. Para compensar esa falta de experiencia la película se ambienta en un solo lugar, una oficina, y aunque hace referencia otras muchas películas del mismo subgénero intenta romper la rutina de este tipo de films. Normalmente los bucles temporales en el cine se muestran primero como un día normal y luego empieza la repetitividad. Las víctimas de este día de la marmota arrancan conscientes y hartos de estar enfrascados en la repetitividad, intentando convencer al resto. Es una metáfora obvia sobre la rutina, la sensación de bucle que podemos tener al acudir todas las semanas al mismo lugar de trabajo, con la misma gente y la misma tarea.
Hasta para los japoneses la rutina y la frialdad del trabajo puede ser deprimente. Insospechadamente desde el país nipón nos llega esta obra que aboga por romper la rutina que nos pone un grillete en la oficina y nos anima a mirar más allá de nuestro puesto de trabajo. También por no tener miedo a volar hacia otros proyectos a través de una paloma que se estrella constantemente y la trama de la protagonista que duda en abandonar su puesto. Dotada de muchas pequeñas historias consigue ser un entretenimiento simpático
Peter, de ocho años, vive atormentado por culpa de los misteriosos golpes provenientes del interior de la pared de su dormitorio. Sus padres insisten en que sólo están en su imaginación. A medida que el miedo de Peter se intensifica, empieza a creer que sus padres podrían estar escondiendo un terrible y peligroso secreto… y ¿Qué hay más aterrador para un niño que dejar de confiar en su familia?
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Crítica
Mucho más cerca del terror estándar actual que de ‘Marianne’ o de Poe
Samuel Bodin sorprendió a la audiencia con la serie ‘Marianne’. En ella sembraba acertadísimamente una atmósfera tensa y truculenta que nos ponía los pelos de punta. Nos dejaba a punto de caramelo para sustos y terrores. Además esa producción funcionó por como enganchaba con la audiencia joven, aunque sus momentos de humor estuviesen muy mal injertados. Ahora este director nos propone una nueva historia de terror, en formato largometraje, que por desgracia difiere bastante de la serie de Netflix.
Difiere de su serie pero se parece a otras tantas películas de terror de los últimos años. Cuando encontramos símiles muy cercanos no suele ser buena señal o por lo menos ya partimos del hecho de sentir que estamos viendo algo repetido. En esta película un niño vive al margen de sus compañeros y lo hace por múltiples razones. Como en ‘Antlers: Criatura oscura’ el terror está en el día a día de la casa en la que vive y la tutora del colegio es la única que vislumbra el problema. Nos adentramos en una casa con demasiados detalles inquietantes entre los que se haya un diálogo muy a lo ‘Black Phone’ o ‘Déjame entrar’. Y haciendo alusión a esta última tenemos que decir que ‘No tengas miedo (Cobweb)’ también trata sobre los miedos nocturnos y el bullying (cuyo abusón está interpretado por Luke Sampson Busey, hijo de Gary Busey). Estas son sin duda cuestiones horripilantes que te atrapan como una telaraña, cuanto más te agitas más atraes a la fuente del problema.
Por desgracia, aunque pone sobre la mesa temas actuales o que pueden ser sensibles para algunos espectadores tira por tierra su idea. El planteamiento es curioso pues parece que el problema está en unos personajes, nos hacen pensar que es algo evidente. Pero el giro que sucede en el tercer acto para desmentir eso, cuando aún queda como un tercio del metraje, reduce todo a una solución tipo “hermano gemelo de Bart Simpson”. De lo que parecía que iba a ser una historia con fondo dramático y psicológico surge un survival horror de lo más convencional que nos da solo un par de imágenes curiosas. Giros de cámara a lo Kubrick, sustos predecibles, respuestas a los misterios vagas o insatisfactorias… ¿Que mola y es atrevido ver a un niño enfrentándose a situaciones altamente violentas? Si, pero como decía, esto ya se ha hecho.
Se supone que estábamos ante un relato fantástico, sobrenatural y de suspense capaz de sorprendernos. Y lo único que sorprende es que se supone que está basado en un relato de E.A. Poe, uno de los famosos, ‘El corazón delator’. Pero no hay ninguna similitud más allá de los golpecitos en la madera que tanto se oyen en los tráilers. Quizá Bodin no ha entendido que ese relato trata sobre la culpa y la paranoia. Aquí no vislumbramos ningún tipo de remordimiento o de alucinaciones fruto de la conciencia carcomida en absolutamente ninguno de los personajes.
Esta es la primera producción de Seth Rogen (Point Grey Pictures) en el campo del terror y por lo que a mí respecta prefiero que siga con la comedia, de hecho, le acabamos de vitorear por sus Tortugas Ninja. Para mi Samuel Bodin aún tiene que demostrar ser ese autor de terror llegado para cambiar nuestro concepto del género. Pero si algo demuestra es que le encanta retratar a madres desquiciadas (en este caso interpretada por Lizzy Caplan) y que tener a Antony Starr (el Patriota de ‘The Boys’) como padre no tiene buenas perspectivas de futuro.
Ficha de la película
Estreno en España: 25 de agosto de 2023. Título original: Cobweb. Duración: 88 min. País: EE.UU. Dirección: Samuel Bodin. Guion: Chris Thomas Devlin. Música: Sofia Hultquist. Fotografía: Philip Lozano. Reparto principal: Antony Starr, Lizzy Caplan, Woody Norman. Producción: Lionsgate, Media Capital Technologies, Point Grey Pictures, Vertigo Entertainment, Nu Boyana. Distribución: Vértice Cine. Género: terror. Web oficial:https://vertice360.com/es/ficha-prensa/no-tengas-miedo-cobweb
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