Crítica: ‘Mickey 17’

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Sinopsis

Mickey Barnes (Robert Pattinson) es un insólito héroe que se encuentra en la extraordinaria circunstancia de trabajar para un empresario que exige el máximo compromiso con el trabajo: morir para ganarse la vida.

Crítica

Un Bong Joon-ho más excéntrico que incisivo

Nueva película de Bong Joon-ho nueva adaptación de un texto que ya existía. De nuevo dentro de la ciencia ficción y a partir de una novela de Edward Ashton regresamos al discurso humanista de este director que tantas mentes ha suscitado. ‘Mickey 17’ deslumbra con su carisma, ingenio y mordacidad en su primera mitad. La premisa es intrigante: dispone a un hombre destinado voluntariamente a morir y ser clonado repetidamente en una misión espacial, que bien podría ser parte del universo ‘Altered Carbon’. Es una metáfora perfecta para explorar la deshumanización del capitalismo y la explotación laboral. La película combina desde el principio humor negro con una sátira incisiva, recordando lo mejor del director en trabajos anteriores. Luego… la cosa cae.

Robert Pattinson brilla en su interpretación(es), aportando matices a un personaje atrapado en un ciclo de muerte y resurrección. Su actuación es el eje central de la historia, logrando transmitir tanto la comicidad como la demencia y desesperación de un individuo que se enfrenta a su propia multiplicidad. La dinámica entre sus distintas versiones introduce un juego narrativo interesante que aporta frescura y originalidad a la trama. Es innegable que el actor hace un tremendo trabajo de voz.

Tras analizar la novela uno veía porqué este director en concreto se había decantado a adaptarla. Al margen de todos los detalles científicos sobre las calorías o la conciencia, los cuales, apenas aparecen en el filme, se podía pronosticar que la llevaría a su terreno y la elevaría más allá en lo que se refiere al tema de la lucha de clases. Sin embargo, a medida que ‘Mickey 17’ avanza, la crítica social que en un principio parecía afilada se va diluyendo en un espectáculo más preocupado por la excentricidad que por la profundidad. Bong Joon-ho, quien en películas como ‘Parásitos’ y ‘Snowpiercer’ construía comentarios sociales sólidos a través de personajes y situaciones bien definidas, aquí parece ceder demasiado al absurdo. Lo que comienza como una sátira ingeniosa termina repitiendo las mismas ideas sin darles un desarrollo significativo. No obstante, como en ‘Okja’, consigue tocar los palos del animalismo y la soberbia humana.

Uno de los aspectos más problemáticos es el tono, que oscila entre la farsa y la denuncia social sin encontrar un equilibrio claro. Algunos personajes, en particular el líder de la misión (Mark Ruffalo), son caricaturas exageradas de líderes y presidentes corporativos actuales que funcionan como bromas recurrentes, pero que nunca evolucionan hacia algo más sustancial. En lugar de servir como una representación matizada del poder y la corrupción, estas figuras quedan atrapadas en la repetición de los mismos chistes y excentricidades.

A nivel visual, ‘Mickey 17’ es capaz de transportarnos a otro mundo. El diseño del planeta donde se desarrolla la historia es envolvente y hostil, y los efectos especiales contribuyen a la sensación de un mundo alienígena creíble. La dirección de Bong Joon-ho sigue siendo magistral en la construcción de secuencias impactantes, pero el guion no logra mantener el mismo nivel de precisión que en sus mejores trabajos.

El principal problema radica en el ritmo: la segunda mitad de la película se siente alargada, con situaciones que reiteran lo que ya se ha establecido en la primera parte. En lugar de profundizar en sus temas, la historia se entrega demasiado a su extravagancia, perdiendo la oportunidad de dejar una huella más contundente y sacándose demasiados elementos de la chistera. ‘Mickey 17’ es una película ambiciosa y entretenida, con una premisa provocadora y momentos de gran ingenio. Sin embargo, a diferencia de las obras más logradas de Bong Joon-ho, aquí la sátira se dispersa en un relato que no termina de afinar su mensaje.

Ficha de la película

Estreno en España: 7 de marzo de 2025. Título original: Mickey 17. Duración: 137 min. País: EE.UU. Dirección: Bong Joon Ho, Corea del Sur. Guion: Bong Joon Ho. Música: Jung Jae-il. Fotografía: Darius Khondji. Reparto principal: Robert Pattinson, Naomi Ackie, Steven Yeun, Toni Collette, Mark Ruffalo. Producción: Warner Bros., Plan B Entertainment, Offscreen, Kate Street Pictures Company. Distribución: Warner Bros. Género: drama, ciencia ficción, comedia. Web oficial: https://www.warnerbros.es/peliculas/mickey-17

Reseña: ‘Mickey7’

Argumento

Mickey Barnes es un Prescindible, encarnado en la séptima réplica de su cuerpo, que vive (y muere) rodeado de sus colegas colonizadores en Niflheim, un planeta helado y casi inhabitable. Hay quien lo considera inmortal. O tros lo ven como una monstruosidad sin alma. Durante los últimos nueve años ha realizado toda clase de tareas peligrosas y ha sido el conejillo de Indias de experimentos que ponen a prueba los límites de la resistencia humana.

Ha sacrificado su humanidad por un bien mayor. En el transcurso de una misión de reconocimiento, Mickey7 cae herido y es abandonado a una muerte segura. Sin embargo, una especie autóctona de Niflheim lo rescata. Cuando regresa a la base, Mickey7 se topa con su siguiente réplica, Mickey8. Ninguno de los dos está dispuesto a saltar a la recicladora, pero si alguien descubre que existen múltiples Mickeys ambos serán sacrificados? y Mickey9 nunca verá la luz. No obstante, su prematuro hermano gemelo no es el único secreto que esconde Mickey7.

Reseña

Una reflexión existencial con sabor a ciencia ficción

Sumamos a muestra biblioteca personal una distopía con algo de space opera, ’Mickey7’ de Edward Ashton. Una propuesta que combina la aventura espacial con una meditación filosófica sobre la identidad, la mortalidad y la conciencia. La novela se centra en Mickey Barnes, un “prescindible” en una misión de colonización interplanetaria, cuyo trabajo consiste en morir repetidamente y ser regenerado con sus recuerdos intactos. Es para muchos una simple herramienta sacrificable y recuperable y para otros un monstruo sin alma. Sin embargo, cuando el Mickey número siete sobrevive inesperadamente y se encuentra con su propia versión más reciente, la historia toma un giro intrigante que recuerda tanto al libro ‘El hombre duplicado’ de José Saramago como a la película ‘El sexto día’ protagonizada por Arnold Schwarzenegger.

El gran acierto de ‘Mickey7’ radica en su tono ligero pero perspicaz. Ashton escribe con un humor seco que aligera los temas filosóficos subyacentes. En este sentido, su narrativa se asemeja al trabajo de Andy Weir (‘The Martian’), donde la ciencia y la lógica estructuran el conflicto sin entorpecer la fluidez de la historia. La novela plantea preguntas fascinantes: ¿qué significa ser una persona si puedes ser reemplazado? ¿Dónde reside la identidad cuando los recuerdos pueden ser transferidos? ¿Hasta qué punto es ético el sacrificio humano incluso cuando este es voluntario? Estas cuestiones, aunque no nuevas en la ciencia ficción, son exploradas con frescura gracias a la voz sarcástica y autocrítica de su protagonista.

Sin embargo, ‘Mickey7’ no se aventura demasiado en lo filosófico ni en la construcción de un mundo profundamente desarrollado. Ashton se enfoca más en el ritmo narrativo y en la interacción de Mickey con su tripulación o la amenaza que representa el nuevo planeta, lo que mantiene la historia ágil pero sin la profundidad de otros referentes del género.

La inminente adaptación cinematográfica de Bong Joon-ho, ‘Mickey 17’, protagonizada por Robert Pattinson, genera expectativas altísimas. El cineasta surcoreano es conocido por su capacidad para combinar crítica social con entretenimiento (‘Parásitos’, ‘Snowpiercer’), y su enfoque podría añadir capas de significado a la historia de Ashton. A juzgar por la filmografía de Bong, es probable que la película amplifique la tensión existencial y la crítica al capitalismo inherente a la trama.

Si bien Ashton ofrece una exploración entretenida y accesible de la clonación y la identidad, Bong Joon-ho podría transformar la historia en una parábola más oscura y satírica sobre la explotación y la deshumanización en un sistema tecnocrático. Si el director logra expandir los temas de la novela sin perder su esencia, ‘Mickey 17’ podría convertirse en una de las adaptaciones más estimulantes de la ciencia ficción contemporánea.

Ficha del cómic

Autor: Edward Ashton. Editorial: Minotauro (St. Martin’s Press). Datos técnicos: 368 pags., tapa blanda, 23x15cm. Publicación: 2022 (2025 España). Precio: 18€.

Crítica: ‘Orphan Black: Echoes’

En qué plataforma ver Orphan Black: Echoes

Una serie que arranca con interrogantes de esos que enganchan

Más de cinco años han pasado desde que terminó la temporada cinco de ‘Orphan Black’ y es el momento de que España vea el estreno de la nueva serie derivada de ese universo. El próximo 8 de enero SYFY estrenará el spin off, secuela o continuación, ‘Orphan Black: Echoes’. Una serie que arranca de manera potente y que nos promete diez episodios de pura ciencia ficción, drama, acción y reconexión con el pasado, los fans de la serie entenderán el doble sentido de esto último.

Independientemente de si viste en su día la serie original o no, ‘Orphan Black: Echoes’ se puede seguir sin problema. Nos ubicamos cuarenta años después en la ficción y volvemos a este mundo que habitaron los clones de Sarah Manning (Tatiana Maslany). Tiempo suficiente como para que durante esta temporada tengamos el cameo de alguno de los personajes, como presagia el último plano del primer episodio. De hecho no es spoiler que la serie cuenta en su reparto con una Kira Manning ya adulta (Keeley Hawes sustituye a Skyler Wexler). Aun así, esta nueva etapa arranca con personajes nuevos.

La serie comienza con una situación bastante desconcertante para la protagonista que de inmediato se ve sumergida en una trama de conspiraciones. Con un pasado por desvelar y una vida por fraguar conocemos a Lucy, una joven que quiere hacer borrón y cuenta nueva alejándose de un pasado reciente muy traumático. A los fans de ‘Orphan Black’ no les pillará nada desprevenidos el hecho de que esta mujer tenga un origen tan… artificial, pero si se plantean unos cuantos enigmas que harán que se enganchen a esta nueva historia. Hemos visto el primer episodio y ya plantea un buen número de interrogantes, de esos que te meten ganas de seguir viendo episodios. La nueva etapa de la serie esquiva la repetitividad y pone en marcha más de una idea original que satisfará a los seguidores más acérrimos.

La encargada de encarnar a la protagonista, que probablemente se convierta en protagonistas, es Krysten Ritter. Venimos de una serie en la que Maslany demostró talento interpretativo llevando a cabo diferentes registros. El reto que tuvo fue similar al de Diane Guerrero con Crazy Jane o al de Noomi Rapace en ‘Siete hermanas’. En esta ocasión puede que se gestione el tema de los clones de otra manera, pero igualmente desde el minuto cero Ritter nos demuestra que no hay serie pequeña para ella y vuelve a darlo todo, como ya vimos en ‘Breaking Bad’ o ‘Jessica Jones’.

Anna Fishko (‘Fear The Walking Dead’) coge el testigo de Graeme Manson y John Fawcett. Con ‘Orphan Black: Echoes’ continúa con el mundo de las Manning explorando una vez más el sentido de la humanidad y sobre todo un gran dilema de personalidad y existencia que a muchos puede recordar a lo tratado en ‘Westworld’.

Crítica de la serie de acción real de ‘Resident Evil’

Una expansión más que regulera de los videojuegos

La primera serie de acción real de la franquicia ‘Resident Evil’ consta de ocho episodios de menos de una hora (más los que vengan en futuras temporadas, si no la cancelan). Los podréis ver a partir del 14 de julio en Netflix. Sigue la dinámica de los ‘Resident Evil’ modernos e incorpora una nueva trama que se regodea más en los preludios. Podemos dividir esta serie en dos partes que describiré a continuación, una menos presente y bastante aceptable y la que domina la temporada haciendo bajar el nivel de esta “adaptación”. Por lo menos no es como ‘The walking dead’, que te puedes pasar todo un capítulo sin ver un zombie.

Por un lado la acción transcurre en 2036, 14 años después del estallido zombie a gran escala, tiempo después del de Raccoon city que sucedió en el 98. Pero también, y en su mayoría, nos cuentan lo que sucedió en 2022 en una inventada New Raccoon City, tres meses antes de la catástrofe mundial y justo después del desastre de Tijuana.

Cuatro son los nombres a destacar en esta historia, todos ellos interpretando a personajes con el mismo apellido, Wesker. Lance Reddick (‘John Wick’, ‘Fringe’) es Albert Wesker (con la consabida polémica por el cambio de raza). Las otras protagonistas, las hijas de Wesker, son encarnadas por las jóvenes Tamara Smart y Siena Agudong, junto con las actrices que las representan de mayores, como Ella Balinska (‘Los ángeles de Charlie’) quien fue atleta en su día y aquí nos aporta la mayor dosis de acción que han sido capaces de disponer.

Lo malo es que la mayoría de la trama adolescente sobra, yo calculo que el 70% del metraje. Quizá la explicación la encontremos en que esta ‘Resident Evil’ está creada por Andrew Dabb, el co-escritor de ‘Supernatural’ y esta también es una serie de fraternidad con padre complicado. El quinto episodio por ejemplo está acaparado totalmente por las dos hermanas cuando eran jóvenes y tiene momentos de vergüenza ajena. Y a partir de ahí la cosa decae más. Los mejores momentos son los que transcurren en 2036 ya que son los que tienen acción y monstruos clásicos de la saga, recordando a películas como ‘Wyrmwood: Apocalypse’. Ahí se desarrolla por ejemplo cómo funcionan los no-muertos (llamados ceros aquí) tras catorce años vagando y buscando carne humana, encontrando cada vez menos.

La trama transcurre en Nueva Raccoon City pero también en un Londres destruido y con zombies que por desgracia no recuerda a ‘28 días después’. La serie termina recordando más a ‘Rec 4’ que al exitazo de Danny Boyle con zombies (o infectados) que corren. Al igual que en muchas de las películas animadas la acción nos lleva lejos de Raccoon y eso permite distanciarse, ampliar el universo de ‘Resident Evil’ y oxigenar la historia fuera de las estrictas exigencias de lo que habría sido una adaptación de alguno de los clásicos. Pero como pasa con muchas de las historias de Netflix, la brújula se estropea y pierden de vista qué material tenían entre manos. La táctica es la de desarrollar una secuela independiente generando nuevas historias y nuevos personajes, seguramente con la pretensión de tener un efecto boomerang y que estos aparezcan en los juegos.

Aunque este sea un material casi carente del espíritu de los juegos de Capcom (menos aún que las películas de Anderson y Jovovich) seguimos teniendo elementos que nos recuerdan a la original, de manera episódica y casi ciñéndose a lo meramente conocido como huevos de pascua. Umbrella obviamente es una corporación farmacéutica que controla territorios enteros, ahora capitaneada por Evelyn Marcus (Paola Nuñez), hija de uno de sus fundadores, James Marcus. Aparecen los gusanos de ‘Resident Evil 3: Nemesis’ o de ‘Code Verónica’, los lickers, las arañas gigantes, el Chainsaw Majini del quinto juego, Lisa Trevor… Incluso se hace un guiño a las plantas verdes con las que nos curábamos en los juegos. Pero obviamente no es suficiente, por lo menos si no compartimos la visión de Dabb. Falta un guión a la altura y una ambientación más similar a los videojuegos, cosa que por lo menos si conseguía el último filme.