‘Gatibu, agur esan barik’, entrevista a Jabi Elortegi

“Me parece súper valiente decir adiós cuando ves que es mejor dejarlo ahora”

Gatibu se despide después de más de 25 años de trayectoria y lo hace con un documental (‘Gatibu, Agur esan barik’) dirigido por Javi Elortegi que busca explicar qué hay detrás de una decisión que, desde fuera, resulta difícil de entender. La banda pone punto final a su historia precisamente cuando parecía atravesar uno de sus mejores momentos.

“Yo quería entrar dentro para entender por qué”, explica Ortegui, que reconoce que su primera reacción como seguidor fue preguntarse cómo podían dejarlo en ese momento. “Desde fuera todo parece que va muy bien, pero hay cosas que no te llenan”.

El director tenía claro que no quería realizar un simple repaso musical. “No me gustaría hacer un documental que sea un videoclip detrás de otro. Quería enseñar otras cosas y darle un relato cinematográfico a toda esta despedida sin decir adiós”.

 Una despedida desde dentro

Para conseguir esa mirada íntima, Elortegi tuvo que ganarse la confianza de los cuatro integrantes de Gatibu. “Cada vez que entraba una cámara se comportaban distinto, como lo hacemos todos. Cuando te pones una pértiga encima ya empiezas a estar nervioso y a hablar de otra forma”.

El resultado muestra también las tensiones existentes dentro de la banda durante su último año juntos. “La banda decide separarse y, a pesar de eso, tiene que estar conviviendo un año. Siempre pongo el ejemplo de una pareja que decide separarse, pero desde que lo decide pasa el siguiente año conviviendo en la misma casa. Entonces saltan chispas por chorradas muchas veces”. Para el director, ocultar esos momentos habría significado falsear la historia. “Yo quería enseñar la realidad de cómo es. No quería evitar las tensiones”.

Uno de los temas más delicados es la ausencia de Mikel Caballero. “Yo sabía que era un tema delicado, pero sabía que era un tema del que había que hablar”. Elortegi considera que el documental ha permitido a los miembros del grupo despedirse públicamente de él y rendirle homenaje.

 La valentía de saber parar

La película también reflexiona sobre la decisión de abandonar un proyecto que todavía podía seguir funcionando. “Puedes dejarte llevar por la inercia, empezar a sacar canciones, petarlo, vender… ¿Pero eso te llena? No”. Una decisión que el director considera especialmente valiente: “¿Quién tiene los huevos de decir “lo dejo porque no estoy a gusto”? Pues muy poca gente”.

Por eso, su intención ha sido mostrar también esa parte del proceso: “La valentía de decir adiós cuando ves que es mejor dejarlo ahora que cuando dentro de tres años ya estén echándose los trastos a la cabeza”. El documental aborda además la importancia de Gatibu como vehículo de la cultura vasca. “La música es una de las mejores formas de mover un idioma, de enseñar tu cultura en otros sitios, porque dentro de la música viajan el idioma, la cultura, las raíces y todo”.

Y aunque está pensado especialmente para quienes han seguido al grupo durante décadas, Elortegi cree que puede conectar también con quienes nunca fueron fans. “Si no eres fan de Gatibu también creo que hay un viaje, porque es un viaje durante 25 años a tu propia vida”.

Entre los testimonios del documental aparecen figuras vinculadas a los orígenes de la banda, como Fito, mientras que la ausencia de Robe queda como una de las grandes espinas del director. “En aquel estudio estaban Fito, Robe y Gatibu. O sea, allí mismo se crea Fito y los Fitipaldis, Extremoduro y Gatibu […] Se me ha quedado la espinita clavada de poder contar con Robe”.

El documental ‘Gatibu, agur esan barik’ llegará a los cines el 27 de noviembre y posteriormente tendrá también recorrido en plataformas. Una oportunidad para recuperar la historia de Gatibu y sobre todo, entender por qué una banda decide despedirse cuando todavía tiene canciones, público y escenarios por delante.

Crítica: ‘Gatibu, agur esan barik’

Una despedida para quienes nunca quisimos despedirnos

Estando yo muy mal, un buen amigo quiso animarme descubriéndome un grupo en el que tocaba su tío. Aquel tío era Batiz y aquel grupo era Gatibu. Y Gatibu me salvó de una situación muy difícil, una de esas a las que uno nunca se había enfrentado antes. Desde entonces me tienen cautivo (que es, precisamente, lo que significa gatibu) y sé de primera mano qué significa eso de LA MÚSICA NOS SALVARÁ. Por eso conviene dejar algo claro desde el principio: soy exactamente el público objetivo de este documental y, por tanto, voy a ser subjetivo. No puedo corresponder de otra manera a la fidelidad de un grupo que a mí y a miles de personas nos ha regalado alegría, amistad y, sobre todo, GANAS DE VIVIR.

Una despedida desde dentro

Jabi Elortegi construye ‘Gatibu, agur esan barik’ como una despedida consensuada y pactada. No hay sensación de ruptura traumática ni voluntad de alimentar el morbo: la película quiere funcionar como explicación oficial para los seguidores, entre los cuales me encuentro aunque aún me NO PUEDO CREER que ya no sigan juntos. Y, al mismo tiempo, como tributo a quienes hicieron posible estos 25 años. Once discos y más de 800 conciertos justifican sobradamente el homenaje.

El grupo se muestra DESNUDO delante de la cámara y permite que esta entre en sus casas, en sus conversaciones y en la intimidad de los días previos a los últimos conciertos. Ahí está una de las virtudes del documental: no se limita al escenario, sino que intenta mostrar a las personas que existen detrás del personaje público. Y lo hace intercalando ese presente crepuscular con sus orígenes, las primeras grabaciones junto a Iñaki ‘Uoho’ Antón y Batiz, el apoyo de Fito Cabrales y hasta una trayectoria que acabaría llevando sus canciones a Idaho y a otros rincones del mundo. La relación con Uoho, Fito y Batiz no es un simple dato decorativo: aquellos primeros años están en el ADN sonoro de Gatibu.

Pero también queda claro que el grupo ha pasado de ser una familia de fans a convertirse en una familia personal, como les ocurre a tantas bandas cuando 25 años compartiendo carretera, composición y escenario empiezan a pesar. Elortegi no necesita subrayarlo constantemente: basta con observar determinadas miradas y silencios. El grupo no ha querido disfrutar HASTA EXPLOTAR sino brindar una despedida lo más dulce posible.

Cuando ser Gatibu también deja de ser una forma de vivir

Aquí aparece la principal diferencia respecto a ‘Dardara’, documental también distribuido por Atera Films. Aquella película sobre Berri Txarrak evitaba el recorrido biográfico convencional y prefería explicar al grupo a través del impacto que había provocado en sus seguidores. ‘Gatibu, agur esan barik’, en cambio, mira mucho más hacia dentro.

Y quizá por eso es una película menos arriesgada cinematográficamente. Su mayor mérito técnico consiste precisamente en no despegarse de Gatibu: observación, entrevistas, archivo, backstage y actuaciones se ensamblan para construir un retrato cercano, pero sin buscar una estructura formal especialmente novedosa. La fotografía de Lander Andonegi y el montaje de Hannot Mintegia acompañan con solvencia, reflejando en sus cambios el SALTO al vacío que los miembros del grupo necesitan para cambiar sus vidas y rutinas.

Hay luces, pero también sombras. Sin entrar en detalles explícitos, se percibe que la relación creativa entre Alex Sardui y Haimar Arejita estaba bastante encasquillada, hasta el punto de generar enfrentamientos y dificultar que el grupo siguiera avanzando. El documental no convierte esas discrepancias en espectáculo, sino que las integra como parte inevitable del proceso creativo y el día a día. Y ahí aparece una idea especialmente interesante que no sé si es voluntaria o es únicamente percepción mía: Gatibu nació, paradójicamente, para dejar de ser cautivo de las obligaciones y termina separándose cuando continuar juntos amenaza con convertir la música en otra obligación. Todos han querido clausurar y poder decir SOY LIBRE.

Agradezco que el documental no intente fabricar una reconciliación sentimental de manual sirviendo a la vez para mostrar a los ajenos la repercusión de este grupo. Gatibu se va porque ha llegado a un límite. Lo hace a su manera, con una despedida gigantesca en el BEC, pero también recuperando lugares simbólicos como el Zeppelin, Kafe Antzokia, Urepel o Boise. Emplazamientos todos donde han VIVIDO Y AMADO LIBRES.

Yo, personalmente, no quiero que este documental sea una despedida. No quiero quedarme con el sabor triste de una banda que se marcha y poder decir con alegría TE RECUERDO. Yo ya pude despedirme de Gatibu cantando y bailando con ellos en su último concierto en Madrid, y prefiero quedarme con ese recuerdo. Con el sudor, las canciones, los amigos y la sensación de que durante unas horas todo estaba bien.

Porque quizá esa sea la mejor forma de entender Gatibu: una banda que nació para dejar de ser cautiva y que, después de 25 años, ha decidido volver a ser libre con el mismo espíritu joven e indomable con el que nació. Y quienes hemos vivido alguna parte de ese viaje solo podemos responderles como ellos mismos sugieren en su título: SIN DECIR ADIOS.

Ficha de ‘Gatibu, agur esan barik’

Estreno en España: 20 de septiembre de 2026. Título original: Gatibu, agur esan barik. Duración: 82 min. País: España. Dirección: Jabi Elortegi. Guion: Jabi Elortegi. Música: Hannot Mintegia. Fotografía: Lander Andonegi. Reparto principal: Alex Sardui, Haimar Arerjita, Mikel Caballero, Gaizka Salazar. Producción: Pausoka Entertainment. Distribución: Atera Films. Género: documental. Web oficial.