CutreCon 2026, día 5 de febrero

La llegada de Uwe Boll sabe a premios y reencuentro con el público y la crítica

Segundo día de CutreCon 2026 y probablemente el más esperado por el público más fiel del festival. Ha llegado Uwe Boll. Directamente desde Alemania a la locura de CutreCon el director conocido como el peor adaptador de videojuegos de la historia (junto a Paul W.S. Anderson) ha aterrizado dispuesto a imbuirse del espíritu de un festival dirigido con quién en su día se batió en un ring de boxeo. Anécdota a parte, el cineasta llega dispuesto a comentar con el público películas como ‘House of the dead’, ‘Rampage’, ‘Postal’ o ‘Alone in the dark’. Y vaya si lo ha hecho además de muy buen grado. Recogió el premio que le ha brindado el festival, recordó su combate con Carlos Palencia y otros críticos, habló de lo que ha salido mal (y algunas cosas bien de su filmografía…). Nos espera un festival muy ameno con él en esta sintonía.

Tal es la confianza que pronto se ha transmitido entre público y director que nos han contado varios proyectos que si bien quizá no son primicia, están aún por difundirse como es debido. Uwe vuelve a tener los derechos de ‘Alone in the Dark’ y va a hacer otra película que se basará en la última entrega. Con la anterior no estaba del todo contento, coincidiendo con los fans, pues no se parecía a los juegos, ya que como nos ha desvelado, se basaba en un juego que estaba por publicarse y nunca vio la luz. Y este no es el único proyecto que ha anunciado pues acaba de abrir un crowdfunding en indigogo para hacer una continuación de ‘House of the Dead’ con todo el reparto original pese a que SEGA no estaba muy por la labor. Se llamará ’23 years later: return to zombie island’. Podéis participar aquí.

Por otro lado ha sido el día en el que ha arrancado la Sección Oficial de CutreCon 2026. Desde hace años el equipo de CutreCon recibe material de todo el mundo y lo selecciona. Tras salir vivos de similar y tortuosa labor escogen cuatro títulos que el publico del festival vota en función de cuan divertida ha sido la sesión. De momento, una de las propuestas ha sido muy divertida y la otra una verdadera sesión de castigo.

‘Soy Inmortal’

Gallardo es un habitual del festival, tanto cuando no había sección oficial como aplicando a ella. En esta ocasión nos presenta a dos protagonistas, una de ellas interpretada por una asistente del propio festival que “ha cumplido un sueño” apareciendo en una de las locuras ininteligibles del director. Por supuesto y como siempre, toda la obra está rodada en la casa y la azotea donde vive el propio director. Se supone que tiene conexión con ‘La Sustancia’ y ‘Superman’ o ‘Rambo’ pero lo más memorable ha sido ver cómo le hacen el boca a boca a una caja pintarrajeada o como juegan a intentar darle mordiscos a burbujas de jabón.

‘AJ goes to the dog park’

Filme realizado por un guionista de ‘Historias corrientes’. Evidentemente, aunque es un profesional del sector ha hecho esta película en formato amateur, gastándose lo menos posible y con sus amigos durante el fin de semana. Con esto ha alcanzado el nivel requerido para ser una película festiva en CutreCon.

Cuenta la historia de un hombre que está encantado de la vida pero pierde el parque que usa siempre para pasear a sus perros. Una comedia de lo más cartoon o quizá inspirada por el espíritu de los ZAZ o los Python. Lo mejor es su arranque con una gran cadencia de chistes. Toda una demostración de que, con pocos medios, pero con la democratización de la técnica, se puede hacer algo que funciona.

‘Alone in the Dark’

‘Alone in the Dark’ es la prueba definitiva de que estar “solo en la oscuridad” no es tan aterrador como estar acompañado por un proyecto que sale mal. Arrancando con un texto tan largo que, más que contexto es un ebook en sí mismo, la película decide huir del miedo como si fuera alérgica a él. Christian Slater parece actuar desde otra dimensión, Stephen Dorff camina por la trama siempre boquiabierto y Tara Reid… digamos que es uno de los arrepentimientos reconocidos por el director. La lógica del mundo se evapora en los primeros diez minutos. Boll mezcla arqueología, monstruos y conspiraciones como si esta fuese una versión no autorizada del AIDP de Mignola. El resultado es un batiburrillo solemne, inexplicablemente aburrido y, por eso mismo, cómico. Cada escena promete suspense y entrega tiros como si el juego fuese un shooter y por supuesto el material original no lo es.

‘House of the Dead’

Es como entrar a un túnel del terror diseñado por alguien que solo ha visto videojuegos de zombis desde la otra punta del bar y se piensa que el techno y el un metal que suena en la playlist son parte del juego. Uwe Boll adapta el clásico con ideas buenas, chocantes para la época, pero con poca eficiencia: cámara lenta a lo matrix, porque sí, montaje epiléptico y personajes que parecen haber ganado un concurso para salir en una peli sin saber actuar. El verdadero villano no son los muertos vivientes, sino los insertos del videojuego original que aparecen de repente, como si el DVD se hubiera roto y alguien hubiera dicho “déjalo, queda moderno”. Los diálogos suenan a tutorial mal traducido y la tensión brilla por su ausencia. Aun así, hay algo hipnótico en su desastre: es tan caótica y estirada que termina siendo una experiencia más divertida de lo que parece. El público de CutreCon 2026 lo ha gozado.

‘La invasión de los zombies atómicos’

Es esa clase de película que parece escrita con prisas, rodada con aún más prisas y pensada claramente para no pensar demasiado. Los zombies, rebozados en latex como croquetas olvidadas en la nevera, avanzan con la energía de quien ha perdido el autobús… Si algo hay que reconocerle a este filme es que los zombies corren mucho antes que en ’28 días después’. Pero nada más. La amenaza “atómica” se menciona tanto que uno espera ver un contador Geiger, pero lo más radiactivo acaba siendo el maquillaje y las torpes escenas en las que no pasa nada o se muestra a las mujeres como un mejo objeto. Los diálogos suenan a doblaje camuflado y la trama consiste en un corre que te pillo que uno no sabe cómo va a terminar por no tener casi contexto. Tal es así que el final también es de lo más vago e inconcluso. Tanto para nada, bueno sí, para disfrutar de localizaciones madrileñas como si una película de Garci se tratase.

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