En qué plataforma ver Posesión infernal: en llamas
Uno pide irse de spa tras este baño de tensión, sangre y dolor
La franquicia ‘Posesión Infernal’ hace tiempo que dejó de competir por quién provoca más miedo. Su verdadera batalla consiste en descubrir hasta dónde puede llevar el sufrimiento físico de sus personajes sin perder esa sonrisa macabra que acompaña al espectador. Con ‘Posesión Infernal: En llamas’, Sébastien Vanicek entiende perfectamente cuál es el juego y entrega una película que apenas concede un segundo para recuperar el aliento.
Eso sí, conviene avisarlo desde el principio. Quienes no estén familiarizados con la saga, o quienes no disfruten del terror más sangriento, probablemente encuentren esta propuesta excesiva. Aquí no hay medias tintas. Cada muerte busca superar a la anterior mediante una sucesión de mutilaciones, heridas imposibles y un gore recreado con todo lujo de detalles. Si en ‘Posesión Infernal: El despertar’ muchos todavía recuerdan la escena del rallador de queso, esta nueva entrega convierte aquella secuencia casi en una anécdota. Es una película muy burra, extremadamente física y construida para hacer que el espectador sienta dolor simplemente contemplando lo que ocurre en pantalla. Y sé que el director no buscaba el gore por el gore, pero le ha saldo eso.
No es casualidad y el director es víctima de sus propias intenciones. El propio Vanicek explicó durante el desarrollo del proyecto que pretendía crear una experiencia tan visceral que el público saliera del cine completamente agotado. Y, desde luego, cumple su promesa. Cuando terminan los créditos, tras tanta tensión, sangre y dolor, uno siente que necesita más un spa que una secuela. Precisamente por eso merece la pena quedarse sentado en la butaca, porque hay una escena a mitad de los créditos y otra al final que conectan con el pasado y el posible futuro de la franquicia.
Aparcando ‘Vermin’ y para saciar al fan de ‘Posesión infernal’
Quien disfrutara con ‘Vermin’ quizá espere encontrar aquí aquella sensación de angustia constante que convertía las arañas en una auténtica pesadilla. Sin embargo, Vanicek no consigue transmitir el mismo nivel de terror psicológico ni de agobio o nerviosismo. También es verdad que la propia identidad de ‘Posesión Infernal’ nunca ha residido únicamente en el miedo. La saga siempre ha preferido sorprender con nuevas barbaridades antes que con simples sobresaltos.
En ese sentido, el director francés demuestra haber entendido perfectamente el legado recibido. Sam Raimi eligió personalmente a Vanicek tras quedar impresionado con su anterior trabajo, mientras Bruce Campbell continúa implicado como productor ejecutivo, una presencia que además va mucho más allá del apartado industrial gracias a varios guiños dirigidos directamente a los seguidores más veteranos.
También resulta simpático que el realizador deje pequeñas pinceladas de su procedencia, tanto mediante algunos apuntes musicales como con la elección de un actor que repite con él tras ‘Vermin’ y el fichaje de Souheila Yacoub como protagonista. La actriz suiza, muy vinculada al cine francés gracias a trabajos como ‘Climax’ o la serie ‘No Man’s Land’, aporta una intensidad física que encaja perfectamente con el tono del filme.
Más sangre que mitología, pero un entretenimiento salvaje para los fans
Personalmente, sigo inclinándome hacia la segunda entrega lanzada tras el remake de 2013. Me pareció una película que encontraba un mejor equilibrio entre el espectáculo gore y una historia capaz de sostenerse por sí misma. En ‘Posesión Infernal: En llamas’ el componente familiar vuelve a ocupar buena parte del relato, aunque en esta ocasión el argumento existe principalmente para enlazar una brutalidad con la siguiente.
Quizá por eso se echa de menos una mayor expansión de algunos elementos del universo de la saga, especialmente todo lo relacionado con el círculo de hombres sabios o la mitología kandariana, aspectos que aparecen apuntados pero nunca desarrollados con la profundidad que muchos aficionados agradecerían.
También resulta curioso cómo Vanicek juega deliberadamente con las expectativas del público. En un par de ocasiones parece que va a repetir dos de los momentos más icónicos de la franquicia: la pronunciación de las palabras de invocación y el inevitable protagonismo de la motosierra durante el clímax. Sin embargo, introduce pequeñas fintas cargadas de humor autoconsciente que funcionan bastante bien precisamente porque saben que el espectador espera esos instantes. Rebeldía de autor, supongo.
Eso no impide que el filme caiga en algunos tópicos muy vistos dentro del género. La acción vuelve a desarrollarse prácticamente en una casa decrépita, reaparece el recurso del perro para generar inquietud y tampoco falta ese personaje construido con todos los clichés posibles de la depresión (uñas oscuras, pelo teñido y sudadera con capucha incluida). También repite algunos recursos que hemos visto en ‘La Momia de Lee Cronin’, que se supone que está dentro de este universo, pero aún no llega la ansiada conexión.
Pero cuando uno entra en ‘Posesión Infernal: En llamas’ sabe exactamente qué viene a buscar. Y la película cumple con creces. Es grotescamente divertida, tremendamente salvaje y probablemente una de las entregas más extremas de toda la franquicia. Puede discutirse si supera o no sus predecesoras, pero cuesta negar que Vanicek ha firmado una experiencia tan agotadora como memorable para cualquier amante del horror más descarnado.
Ficha de ‘Posesión infernal: en llamas’
Estreno en España: 17 de julio de 2026. Título original: Evil Dead Burn. Duración: 110 min. País: EE.UU. Dirección: Sébastien Vanicek. Guion: Sébastien Vanicek, Florent Bernard. Música: Xavier Caux, Douglas Cavanna, Double Danger. Fotografía: Philip Lozano. Reparto principal: Souheila Yacoub, Tandi Wright, Hunter Doohan y Luciane Buchanan. Producción: Ghost House Pictures, New Line Cinema, New Zealand Film Commission, Ontario Creates, Screen Gems, Warner Bros. Distribución: Sony Pictures. Género: terror. Web oficial

