En qué plataforma ver La bola negra
Los Javis convierten cuatro páginas en dos horas y media de pura reflexión y conmemoración
El punto de partida ya resulta fascinante. Lorca dejó apenas cuatro páginas de una obra inacabada titulada ‘La bola negra’. En ellas aparecía un joven rechazado de un selecto casino de Granada después de recibir la bola negra en una votación de sus socios. El motivo de la exclusión era su homosexualidad. Lorca murió antes de poder continuar aquella historia y Los Javis convierten precisamente esa interrupción en materia narrativa.
El reto era descomunal: transformar cuatro páginas en una película de dos horas y media sin que el invento pareciese una apropiación oportunista del nombre de Lorca. Y ahí aparece una de las mayores virtudes de la película: Los Javis no intentan completar simplemente lo que Lorca escribió, sino imaginar todo aquello que podría haber quedado suspendido en esas páginas relacionándolo con varios momentos posteriores a él, incluyendo la actualidad.
Para hacerlo se apoyan también en ‘La piedra oscura’, la obra teatral de Alberto Conejero que recupera la figura real de Rafael Rodríguez Rapún, secretario de La Barraca y compañero sentimental de Lorca. Conejero participa además en el guion. De este modo, una pieza aporta el rechazo y la estigmatización homosexual y la otra introduce a Rapún como amante, conservación de la memoria y presencia ausente de Federico. El resultado es un puzle narrativo que solo funciona porque Los Javis saben encontrar humanidad allí donde otros se quedarían en el personaje histórico o la burda polémica.
Tres tiempos para hablar del mismo dolor
‘La bola negra’ se articula en tres épocas: 1932, 1937 y 2017. Tres momentos que no funcionan como compartimentos estancos, sino como vasos comunicantes. El presente busca las huellas de un pasado que la Guerra Civil quiso borrar, el pasado real se encuentra con la tragedia de Rodríguez Rapún, y el tercer nivel imagina las páginas que Lorca nunca pudo escribir.
Es una estructura arriesgada y, por momentos, excesivamente ambiciosa, pero también una de las razones por las que la película consigue trascender el biopic convencional. Los Javis llevan años demostrando que saben mirar debajo de la caricatura cuando abordan personajes que han sido objeto de burla, escarnio o prejuicio social. Aquí la dificultad era todavía mayor: acercarse a Lorca exige cierta solemnidad, porque estamos ante una figura cuya dimensión cultural y política puede convertir cualquier exceso en una frivolización. Por fortuna, ‘La bola negra’ entiende que homenaje no significa estatua de mármol.
La película está salpicada de homoerotismo, aunque Los Javis renuncian buena parte del tiempo a la provocación explícita. Hay cuerpos, deseo y tensión sexual, pero predominan la mirada sentimental y la poesía. Es una decisión inteligente. No estamos ante una película concebida para escandalizar, sino ante una obra mucho más reflexiva y conmemorativa sobre lo que significa haber tenido que ocultar quién eras.
Y precisamente por eso resulta inquietante comprobar cuánto dialoga con el presente. Los jóvenes exaltados por el discurso sublevado que aparecen en la película pueden producir una sensación incómodamente contemporánea. Cambian los uniformes, los contextos y las consignas, pero determinados mecanismos de exclusión siguen reconocibles. La película no necesita subrayarlo demasiado para que la comparación aparezca sola. Pensadlo cada vez que veáis a un grupo de cayetanos gritar eso de “España despierta”.
También hay una clara voluntad antibelicista. En una de sus ideas centrales, Lorca plantea que su obra puede servir para otros, especialmente para los más jóvenes. ‘La bola negra’ recupera esa posibilidad de recordar y conciliar para no repetir la violencia de un país que tantas veces ha contado su Guerra Civil desde el enfrentamiento entre hermanos.
Cuando Los Javis encuentran a Lorca
Visualmente, la película mezcla melodrama, reconstrucción histórica, musicalidad y una puesta en escena muy ambiciosa. En algunos momentos recuerda al Berlanga más esperpéntico o al Almodóvar de pueblerinos sencillos y composiciones populares. La secuencia de Penélope Cruz es precisamente donde esa herencia resulta más evidente. Y, personalmente, me sobra. No porque Cruz esté mal, sino porque la escena me aporta poco al conjunto y parece pertenecer a otra película. Incluso evoca por momentos el espíritu de ‘¡Ay, Carmela!’, algo que refuerza todavía más esa sensación.
Mucho más lograda me parece la escena de Glenn Close. Su diálogo concentra buena parte de las preocupaciones de la película y adquiere además una dimensión especial por estar rodada en el Ateneo de Madrid, espacio cargado de memoria republicana y un club exclusivo de distinta índole pero con la misma exclusividad que aquel al que quiere acceder el protagonista de ‘La bola negra’. El detalle funciona como síntoma de una película obsesionada con documentarse y llenar cada rincón de significado.
Los Javis no han querido hacer simplemente una película sobre Lorca. Han querido hacer una película desde Lorca. Y esa diferencia es fundamental. ‘La bola negra’ no es perfecta. Algún compás narrativo parece innecesario, determinadas subrayados ideológicos son demasiado evidentes y la duración termina pasando factura. Pero cuando funciona, funciona con una contundencia extraordinaria. Es una película sobre homosexualidad, memoria histórica, guerra y deseo, pero sobre todo es una película sobre aquello que ocurre cuando una sociedad decide convertir al diferente en enemigo, algo que se observa con mucho subtexto en la historia de 2017.
El que quiera entender que entienda
Habrá quien rechace la película precisamente por su mirada sobre el fascismo o por su defensa explícita de la memoria LGTBIQ+. Pero reducirla a eso sería perderse lo verdaderamente interesante. Los Javis han construido una obra que intenta comprender antes que condenar, aunque tenga muy claro qué lado de la historia está contando.
Y quizá ahí resida su mayor triunfo. Partiendo de cuatro páginas inconclusas, ‘La bola negra’ consigue imaginar una historia que habla de los muertos, pero también de quienes todavía están vivos. De los que pudieron amar y de los que no pudieron hacerlo. De lo que se destruyó en una guerra y de aquello que, noventa años después, todavía estamos intentando reconstruir.
Una bola negra como símbolo de rechazo. Una piedra oscura como memoria. Y Lorca como una presencia que, paradójicamente, sigue hablando porque alguien intentó entenderle y decidió continuar aquello que él no pudo terminar.
Ficha de ‘La bola negra’
Estreno en España: 25 de septiembre de 2026. Título original: La bola negra. Duración: 155 min. País: España. Dirección: Javier Calvo, Javier Ambrossi. Guion: Los Javis, Javier Calvo, Javier Ambrossi. Música: Raül Refree. Fotografía: Gris Jordana. Reparto principal: Guitarricadelafuente, Carlos González, Milo Quifes, Miguel Bernardeau, Lola Dueñas, Penélope Cruz, Glenn Close. Producción: Atresmedia Cine, Crea SGR, El Deseo, Le Pacte, Los Esquiadores, Movistar Plus+, Suma Content. Distribución: Elástica Films, Movistar Plus+. Género: drama. Web oficial.
