Crítica: ‘Company’

Un western extraño poblado por personajes fantasmagóricos

Casey Affleck construye en ‘Company’ un relato que se pliega sobre sí mismo: una historia dentro de otra historia que, a su vez, está contenida en una tercera. Una estructura de narraciones encadenadas en la que los personajes parecen existir en un territorio intermedio, casi fantasmal, como si fueran voces procedentes de un pasado que ni siquiera ellos terminan de comprender. El planteamiento tiene potencial para levantar un misterio absorbente, pero también exige que el espectador encuentre algún vínculo emocional con quienes lo habitan. Y ahí es donde la película empieza a quedarse corta.

Un western en los márgenes de la vida

La ambientación remite a ese Oeste que tantas veces nos ha vendido el cine, aunque aquí nos encontramos en una etapa tardía, cuando el imaginario clásico del western parece estar dando sus últimos coletazos. Hay lugares fronterizos, espacios apartados de la civilización y personajes que se mueven en los límites. Pero esas fronteras no son únicamente geográficas: también afectan a la propia existencia, a la identidad y a la posibilidad de distinguir entre lo real y aquello que parece pertenecer a otro plano.

‘Company’ no es exactamente una película de vaqueros. Utiliza el paisaje y los códigos de ese universo para situarnos en un mundo que parece suspendido en el tiempo, poblado por figuras difíciles de descifrar. Sus narradores tienen algo de apariciones, de testigos que cuentan una historia desde un lugar incierto. Cada relato abre una nueva perspectiva, pero también añade otra capa de distancia entre el espectador y los acontecimientos.

La estructura resulta sugerente sobre el papel. El juego de relatos encajados permite reservar información, modificar nuestra percepción de lo que estamos viendo y preparar el terreno para una revelación final. Sin embargo, acumular misterios no garantiza que una película resulte intrigante. Para que las distintas capas narrativas funcionen, necesitamos sentir curiosidad por las personas que las sostienen. Aquí, en cambio, el hermetismo termina convirtiéndose en una barrera.

Atticus Affleck, el rostro del misterio

El centro de la película recae en Atticus Affleck, hijo del director, que interpreta a un personaje fundamental para el enigma que articula el relato. No es uno de esos narradores casi espectrales que nos conducen de una historia a otra, pero su presencia concentra buena parte de las preguntas que la película va dejando en el camino.

Su interpretación es contenida, parsimoniosa y deliberadamente difícil de leer. Tiene un rostro infantil, una apariencia de inocencia que puede resultar tranquilizadora a primera vista, pero ominoso, también permite intuir algo inquietante bajo la superficie. Es una combinación que recuerda al tipo de presencia que podría ofrecer Timothée Chalamet en un papel semejante: alguien cuya fragilidad aparente no termina de inspirar confianza.

La elección de Atticus ( y su hermano Indiana que también hace acto de presencia) adquiere una dimensión particular por su parentesco con el director. Es inevitable preguntarse si una productora habría apostado por un intérprete con un perfil parecido de no existir esa relación familiar. En cualquier caso, el personaje exige precisamente esa mezcla de vulnerabilidad y amenaza, y el actor mantiene una interpretación coherente con el tono general del filme.

El inconveniente es que esa contención se extiende prácticamente a todo el reparto. Los personajes parecen vivir anestesiados, incapaces de exteriorizar sentimientos o de reaccionar con una intensidad que nos permita acercarnos a ellos. La parsimonia puede ser una herramienta expresiva, especialmente en una historia de atmósfera espectral, pero cuando se convierte en la norma absoluta acaba apagando cualquier posibilidad de conexión.

Un misterio sin pulso emocional

Lo más llamativo de ‘Company’ es que, pese a contener varias historias y reservarse un giro importante, transmite una sensación de frialdad persistente. La película parece diseñada para que cada pieza encuentre su lugar cuando llegue el momento de reinterpretar lo anterior. El mecanismo narrativo puede despertar interés, pero cuesta mantener la implicación cuando quienes protagonizan los acontecimientos parecen no sentir prácticamente nada.

El misterio necesita algo más que información dosificada. También requiere personajes capaces de despertar inquietud, compasión, rechazo o, sencillamente, curiosidad. Sin ese componente humano, las revelaciones corren el riesgo de quedarse en un ejercicio de construcción narrativa: comprendemos cómo encajan las piezas, pero no necesariamente sentimos que su encaje importe.

Ficha de ‘Company’

Estreno en España: por determinar. Título original: Company. Duración: 92 min. País: Canadá. Dirección: Casey Affleck. Guion: Casey Affleck, Ron Hansen. Música: Daniel Hart. Fotografía: Lachlan Milne. Reparto principal: Nick Nolte, Ben Mendelsohn, Adelaide Clemens, Scoot McNairy, Emily Alyn Lind, Caylee Cowan, Atticus Affleck, Indiana Affleck. Producción: Image Nation Studios, Spooky Pictures, Rabbits Black, Artists Equity. Distribución: por determinar. Género: drama. Web oficial.

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