Crítica: ‘Boorman and the Devil’

La autopsia de una secuela que se buscó sus propios demonios

Este documental parte de una idea irresistible: regresar al rodaje de la secuela de una de las mayores películas de terror de la historia y dejar que sus propios protagonistas expliquen cómo pudo acabar tan lejos de las expectativas. David Kittredge no se ceba con John Boorman ni intenta esconderlo. Al contrario. El propio director aparece como guía de su propia catástrofe, algo especialmente interesante porque hablamos del responsable de magníficas obras tales como ‘Excalibur’ o ‘El sastre de Panamá’, dos títulos posteriores que demuestran que ‘Exorcist II: The Heretic’ no define su carrera. Evidentemente esta es una película que ahonda en la figura de Boorman, pero tranquilos, a los quince minutos ya entra en materia de posesiones.

El making of de un desastre

La mayor parte de ‘Boorman and the Devil’ podría pasar por uno de aquellos extras que acompañaban a los DVD: un making of, un cómo se hizo construido con entrevistas a responsables del proyecto. La diferencia es que no se habla siempre a buenas sobre el filme. Kittredge aprovecha material existente para estudiar el fracaso y seguir cómo una secuela de ‘El exorcista’ fue perdiendo el rumbo.

El documental reconstruye el proyecto desde sus decisiones iniciales hasta su descalabro y funciona porque Boorman no intenta reescribir la historia. Habla de ambición, problemas de producción, enfermedades, retrasos y conflictos creativos. Así entendemos que aquella película no fue fruto de un único error, sino de una cadena de circunstancias y decisiones que terminaron por descontrolarla.

Si ‘El exorcista’ arrastra fama de película maldita por su accidentado rodaje, aquí la maldición parece tener nombres y apellidos. Richard Burton ocupa un lugar central: sus problemas con el alcohol y una interpretación poco comprometida complicaron una producción ya difícil. El documental convierte su presencia en una de las piezas fundamentales para entender o incluso justificar el desastre. Rospo Pallenberg es el otro gran foco de conflicto. Guionista también de ‘Excalibur’, intervino en sucesivas reescrituras y el relato terminó modificándose incluso durante el propio rodaje, contribuyendo a una película cada vez más confusa incluso para los actores que no sabían cada día a qué versión del libreto se iban a enfrentar.

Cuando el caos explica la película

Kittredge reúne a Louise Fletcher, Karyn Kusama, Mike Flanagan, Joe Dante, Linda Blair, Simon Abrams, Joseph McBride, Jim Hemphill, Garrett Brown y Victor Hsu, entre otros. Sus testimonios amplían la mirada y convierten el documental en una conversación sobre dirección, producción, crítica y riesgo artístico.

También desfilan nombres famosos que pudieron participar en la película y numerosos proyectos que se plantearon, se descartaron o cambiaron de rumbo alrededor de la secuela. El desfile de posibilidades ayuda a comprender que ‘El exorcista II’ fue acumulando problemas hasta convertirse en una producción difícil de controlar. Kittredge consigue que las diferentes versiones del proyecto y las decisiones tomadas durante el proceso tengan casi tanta importancia como el resultado final.

Hay algo particularmente agradecido en que el documental deje espacio a quienes trabajaron alrededor de Boorman y no convierta todo en una sucesión de cabezas parlantes defendiendo una tesis. La abundancia de testimonios y materiales permite reconstruir la sensación de una película que se estaba transformando mientras se hacía. Y ese proceso resulta más fascinante que cualquier intento de absolver o condenar al director.

Lo mejor es que ‘Boorman and the Devil’ no necesita reivindicar ‘Exorcist II: The Heretic’ para que resulte interesante. Puede mostrar sus ambiciones, explicar sus errores y dejar que Boorman contemple el resultado con una franqueza poco habitual y con la sabiduría de la distancia además de la oportunidad de poder excusarse. El propio documental está interesado en esa contradicción: cómo una producción puede estar llena de talento, dinero, nombres importantes y grandes intenciones y terminar convertida en algo que nadie parece capaz de controlar.

El verdadero demonio no fue sobrenatural, sino un proceso cinematográfico con demasiadas piezas que no terminaron de encajar. Y por eso ‘Boorman and the Devil’ funciona tan bien como autopsia de un fracaso. No intenta borrar la catástrofe, sino explicar por qué sucedió. Al final, después de tanta posesión, tantos accidentes, tantos cambios y tanta confusión, lo verdaderamente aterrador no es el demonio de la película, sino descubrir todo lo que puede salir mal cuando una producción está descalabrada desde la preproducción.

Ficha de ‘Boorman and the Devil’

Estreno en España: por determinar. Título original: Boorman and the Devil. Duración: 112 min. País: EE.UU. Dirección: David Kittredge. Guion: David Kittredge. Música: Eduardo Daniel Victoria. Fotografía: Seamus Deasy, Ed Herrera, Alan Jacobsen, Elle Schneider. Reparto principal: John Boorman, Louise Fletcher, Karyn Kusama, Mike Flanagan, Joe Dante, Linda Blair, Simon Abrams, Joseph McBride, Jim Hemphill, Garret Brown, Victor Hsu. Producción: Triple Fire Productions, Milton Ventures Media, Snowfort Pictures. Distribución: por determinar. Género: documental. Web oficial.

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