Acerca de Furanu

De origen irlandés y criado en tierras vetonas, este ingeniero curiosamente nació en Bloomsday. Pegado desde pequeño a una televisión y a cientos de páginas, ahora gasta su tiempo montándose películas y disfrutando las de otros.

Crítica: ‘El drama’

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Zendaya y Pattinson encuentran terreno fértil para demostrar su madurez interpretativa

Hablar de ‘El drama’ implica necesariamente situarse en la mente (retorcida, incómoda y a menudo brillante) de Kristoffer Borgli, responsable de la inclasificable ‘Dream Scenario’. Si en aquella exploraba la viralidad, la fama y el absurdo desde lo onírico, aquí se adentra en un terreno aparentemente más reconocible: la relación de pareja. Pero que nadie se equivoque. ‘El drama’ no es una comedia romántica al uso, ni siquiera una de esas que pretenden subvertir el género desde la ironía ligera. Borgli opta por algo más incómodo: desmontar el concepto mismo de intimidad emocional.

En este sentido, la película se alinea con corrientes recientes como ‘Materialistas’, no solo por reunir un elenco famoso, sino por el denominador común de hacer que el amor deje de ser un refugio idealizado para convertirse en un espacio de negociación, tensión y en ocasiones, auténtico vértigo moral. Aquí no hay rastro de pasteleo ni de melodrama complaciente. Lo que hay es una disección fría (aunque revestida de humor negro) de las expectativas que proyectamos sobre quienes creemos conocer. No esperaba menos carácter innovador de una producción de A24.

La premisa es tan sencilla como devastadora: ¿qué es más perturbador, descubrir un secreto escabroso del pasado de tu pareja o darte cuenta de que, en realidad, no has llegado a conocerla del todo? Borgli no responde de forma explícita, pero articula toda la narrativa en torno a esa pregunta, convirtiendo cada escena en un ejercicio de incomodidad progresiva.

Zendaya y Pattinson: madurez, ansiedad y verdad emocional

El peso de ‘El drama’ recae en evidentemente sobre sus dos protagonistas, Zendaya y Robert Pattinson, dos intérpretes que llevan años intentando trascender su asociación con productos mainstream y franquicias masivas. Aquí encuentran un terreno fértil para demostrarlo.

Zendaya construye un personaje contenido, pero profundamente inestable. Su interpretación se basa tics nerviosos y miradas que uno no sabe del todo lo que esconden. Pattinson, por su parte, abraza el nerviosismo como motor dramático: su personaje parece vivir en un estado constante de alerta emocional, como si cada conversación pudiera detonar una crisis.

Ambos logran transmitir una ansiedad que va mucho más allá de los típicos nervios previos a una boda (contexto en el que se sitúa el relato). Borgli utiliza ese punto de partida para introducir elementos imprevistos: confesiones surgidas entre copas, comentarios aparentemente triviales que terminan adquiriendo un peso devastador. Uno de ellos en concreto es el que detona toda la relación y la película, pero evidentemente no lo voy a desvelar. Es en esos momentos donde la cinta alcanza su mayor potencia, porque transforma lo cotidiano en algo profundamente inquietante.

Como curiosidad que encaja con el enfoque del director, Borgli trabajó con amplios márgenes de improvisación en ciertas escenas clave, buscando capturar reacciones genuinas de los actores ante giros narrativos que no siempre conocían en detalle. Este recurso (habitual en el modus operandi de muchos directores) refuerza la sensación de incomodidad y autenticidad que atraviesa toda la película.

Confianza, perdón y la fragilidad de lo que creemos sólido

Más allá de su apariencia de comedia negra, ‘El drama’ es, en esencia, una película sobre la fragilidad de los vínculos humanos. Borgli plantea la confianza no como un estado estable, sino como un equilibrio precario que puede romperse con una sola frase mal entendida o una verdad revelada en el momento equivocado.

Hay catarsis pero no redención fácil. En su lugar, propone un recorrido emocional donde el espectador se ve obligado a cuestionar sus propias ideas sobre el amor, el perdón y la identidad dentro de una pareja. Mucho cuidado con repetir con vuestras parejas el juego que llevan a cabo Robert Pattinson, Zendaya, Alana Haim y Momodou Athie, podéis salir escaldados.

Uno de los mayores aciertos del filme es su capacidad para generar incomodidad sin caer en el cinismo absoluto. Aunque el tono es ácido, incluso cruel por momentos, nunca pierde de vista la humanidad de sus personajes. Esto es clave para que la historia funcione: no estamos ante caricaturas, sino ante individuos que intentan torpemente sostener algo que se desmorona. Puede que no sea una película cómoda ni complaciente (‘Sick of myself’ ya es bastante advertencia de que a Borgli le gusta removernos de la butaca), pero precisamente ahí reside su valor: en obligarnos a mirar de frente aquello que normalmente preferimos ignorar.

Ficha de ‘El drama’

Estreno en España: 29 de mayo de 2026. Título original: The drama. Duración: 106 min. País: EE.UU. Dirección: Kristoffer Borgli. Guion: Kristoffer Borgli. Música: Daniel Pemberton. Fotografía: Arseni Khachaturan. Reparto principal: Zendaya, Robert Pattinson, Alana Haim, Mamoudou Athie. Producción: A24, Live Free or Die Films, Square Peg. Distribución: Diamond Films. Género: comedia, drama. Web oficial.

Crítica: ‘A la cara’

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Demoledor retrato de una identidad colectiva que vive del continuo escrutinio

En ‘A la cara’, el director Javier Marco retoma y expande su propio cortometraje homónimo de 2020 para construir un largometraje que, lejos de limitarse a una denuncia superficial, se adentra con bisturí en las grietas morales de nuestra conducta en internet. La película se inscribe en una corriente contemporánea que ya ha explorado los peligros de la hiperconectividad y la deshumanización digital (ahí están ‘Nación Salvaje’, ‘Spree’, ‘Señora Influencer’ o la serie ‘Black Mirror’), pero lo hace desde una óptica particularmente íntima.

El punto de partida es sencillo pero poderoso: ¿qué ocurre cuando alguien que ha vertido odio desde el anonimato se ve obligado a enfrentarse, literalmente, “a la cara” con la persona que ha sido objeto de sus ataques? A partir de esta premisa, Marco articula un relato que desmonta la aparente impunidad de las redes sociales y cuestiona una verdad incómoda: la mayoría de los haters no son monstruos, sino individuos profundamente frustrados, incapaces de lidiar con sus propias carencias.

La película no juzga de forma simplista. Más bien propone un juego de espejos donde víctima y agresor terminan compartiendo más de lo que quisieran admitir. En este sentido, el guion opta por una progresión dramática basada en el diálogo, la confrontación emocional y la incomodidad sostenida. No hay escapatoria posible: ni para los personajes, ni para el espectador.

Dos caras conocidas para problemas por reconocer

Uno de los grandes aciertos de ‘A la cara’ es el trabajo interpretativo de Manolo Solo, quien vuelve a implicarse en un proyecto que dialoga directamente con los peligros y las sombras de internet, como ya hiciera en ‘La desconocida’. Solo construye un personaje lleno de aristas, en el que conviven el resquemor, el hermetismo y una profunda ignorancia emocional. Con él se subraya que como sociedad tenemos mucho que descubrir y reconocer.

El trabajo de Sonia Almarcha destaca por su capacidad para sostener un conflicto profundamente íntimo sin perder nunca la tensión dramática en lo externo. Su interpretación construye con precisión el debate interno de una madre que oscila entre la protección hacia su hija y la necesidad de confrontar una realidad incómoda que la desborda. El hecho de que se enfrente al hater de manera directa se convierte en algo más que un simple ajuste de cuentas: es una exteriorización honesta de sus propias contradicciones, un acto de afirmación que revela tanto su fragilidad como su fuerza.

La película parece mantener deliberadamente un enfoque minimalista en su puesta en escena para potenciar el trabajo actoral, algo que se percibe en cada plano cerrado o en cada careo. La decisión de expandir un cortometraje a un largometraje suele implicar riesgos evidentes (repetición, dilución del conflicto, pérdida de intensidad), pero aquí Marco logra evitar ese escollo gracias a un desarrollo que profundiza en las motivaciones de los personajes. No se trata solo de un enfrentamiento puntual, sino de un proceso de descomposición y reconstrucción emocional que ambos intérpretes manejan con soltura.

Además, la película introduce un elemento que va más allá del simple conflicto digital: la crítica a la cultura del juicio constante. ¿Tenemos derecho a juzgar a las figuras públicas por cada aspecto de sus vidas? ¿Dónde termina la opinión y comienza la agresión? En este sentido, ‘A la cara’ no solo apunta a las redes sociales, sino también a la siempre cuestionable prensa del corazón, que durante décadas ha alimentado esa necesidad colectiva de escrutinio.

Redención, catarsis y la necesidad de mirarnos sin filtros

Si algo distingue a ‘A la cara’ de otras obras del mismo espectro temático es su voluntad de explorar la redención. No es una película complaciente, pero tampoco cínica. Marco apuesta por el entendimiento mutuo como vía de salida, aunque ese camino esté plagado de acusaciones, vergüenza y dolor.

El filme sugiere que la cobardía no reside únicamente en el anonimato digital, sino en algo más profundo: la incapacidad de enfrentarnos a nuestros propios defectos. Los personajes que juzgan con dureza son, en muchos casos, los mismos que rehúyen cualquier tipo de introspección. Esta idea conecta de manera directa con la realidad contemporánea, donde la sobreexposición convive con una alarmante falta de autoconocimiento.

La catarsis que propone ‘A la cara’ no es espectacular ni grandilocuente. Es íntima, incómoda y, sobre todo, necesaria. Obliga al espectador a plantearse su propia relación con las redes sociales, con el juicio hacia los demás y con esa facilidad pasmosa con la que se puede herir desde la distancia de una pantalla. Funciona como un recordatorio de que detrás de cada perfil hay una persona, y que la empatía (esa gran olvidada en la era digital) sigue siendo el único antídoto real contra la deshumanización. Si tú como espectador no te sientes directamente interpelado con esta película, es que eres parte del problema.

Ficha de ‘A la cara’

Estreno en España: 29 de mayo de 2026. Título original: A la cara. Duración: 92 min. País: España. Dirección: Javier Marco. Guion: Javier Marco, Belén Sánchez-Arévalo. Música: Margaret Hermant. Fotografía: Anna Franquesa Solano. Reparto principal: Manolo Solo, Sonia Almarcha, Roberto Álamo, Daniel Pérez Parada, Helena Zumel. Producción: Biograf Capital, Bulletproof Cupid, LaCima Producciones, Langosta Films, Odessa Films, Pecado Films, Suculenta Producciones. Distribución: Sideral. Género: drama. Web oficial.

‘My Hero Academia TEMPORADA FINAL’ triunfadora en los Crunchyroll Anime Awards 2026

‘My Hero Academia’ y ‘Guardianes de la Noche: Kimetsu no Yaiba La Fortaleza Infinita’ igualados con tres premios

La industria del anime celebró este fin de semana una de sus noches más importantes con la décima edición de los Crunchyroll Anime Awards, unos galardones que volvieron a reunir en Tokio a grandes nombres del entretenimiento, la música y la animación japonesa. La ceremonia, celebrada en el Grand Prince Hotel Shin Takanawa, sirvió para reconocer las mejores producciones anime del último año y confirmó el enorme peso internacional que sigue teniendo el medio.

El gran vencedor de la noche fue ‘My Hero Academia TEMPORADA FINAL’, que aunque estuvo igualada en premios con ‘Guardianes de la Noche: Kimetsu no Yaiba La Fortaleza Infinita’, se llevó el premio a Anime del Año en una gala donde también brillaron títulos como ‘Solo Leveling Temporada 2’, ‘Dan da dan Temporada 2’, ‘Los diarios de la boticaria Temporada 2’ o ‘Gachiakuta’.

Una gala repleta de estrellas internacionales

La ceremonia estuvo presentada nuevamente por Sally Amaki y Jon Kabira, habituales maestros de ceremonias de los Anime Awards. Además, el evento contó con la participación de numerosas celebridades vinculadas al mundo del anime y la cultura pop internacional.

Entre los invitados destacados estuvieron The Weeknd, encargado de entregar el premio principal de la noche, además de figuras como RZA, Young Miko o Winston Duke.

La gala también incluyó actuaciones musicales muy celebradas por los fans del anime. La cantante Yoko Takahashi interpretó el mítico tema ‘A Cruel Angel’s Thesis’ para conmemorar el 30 aniversario de ‘Neon Genesis Evangelion’, mientras que ASIAN KUNG-FU GENERATION tocó ‘Haruka Kanata’, uno de los openings más recordados de ‘Naruto’.

Tatsuya Nagamine recibe el Premio al Impacto Global

Uno de los momentos más emotivos de la noche fue el homenaje al director Tatsuya Nagamine, distinguido con el Premio al Impacto Global por su trayectoria en franquicias fundamentales del anime moderno.

Nagamine ha trabajado en producciones tan populares como ‘Dragon Ball Super’, ‘ONE PIECE’ o la saga ‘PreCure’, consolidándose como una figura clave dentro de la animación japonesa contemporánea.

Más de 73 millones de votos

Crunchyroll confirmó que esta edición batió récords de participación con más de 73 millones de votos registrados a nivel mundial. Brasil, Alemania, India, México y Estados Unidos fueron los países que más participaron en las votaciones.

La ceremonia completa y varios contenidos exclusivos podrán verse próximamente en Crunchyroll y en sus canales oficiales de YouTube.

Ganadores de los Crunchyroll Anime Awards 2026

  • Anime del año – ‘My Hero Academia TEMPORADA FINAL’
  • Película del año – ‘Guardianes de la Noche: Kimetsu no Yaiba La Fortaleza Infinita’
  • Mejor Anime Original – ‘Lazarus’
  • Mejor Serie en Curso – ‘ONE PIECE’
  • Mejor Serie de Estreno – ‘Gachiakuta’
  • Mejor Opening – ‘On The Way’ — AiNA THE END — ‘DAN DA DAN Temporada 2’
  • Mejor Ending – ‘I’ — BUMP OF CHICKEN — ‘My Hero Academia TEMPORADA FINAL’
  • Mejor Anime de Acción – ‘Solo Leveling Temporada 2’
  • Mejor Comedia – ‘DAN DA DAN Temporada 2’
  • Mejor Drama – ‘Los diarios de la boticaria Temporada 2’
  • Mejor Anime Isekai – ‘Re:ZERO -Starting Life in Another World- Temporada 3’
  • Mejor Anime Romántico – ‘La nobleza de las flores’
  • Mejor Slice of Life – ‘SPY x FAMILY Temporada 3’
  • Mejor Animación – ‘Solo Leveling Temporada 2’
  • Mejor Arte de Fondo – ‘Gachiakuta’
  • Mejor Diseño de Personajes – ‘Gachiakuta’
  • Mejor Director – Akinori Fudesaka, Norihiro Naganuma — ‘Los diarios de la boticaria Temporada 2’
  • Mejor Personaje Principal – Maomao — ‘Los diarios de la boticaria Temporada 2’
  • Mejor Personaje Secundario – Katsuki Bakugo — ‘My Hero Academia TEMPORADA FINAL’
  • Personaje por el que darlo todo – Anya Forger — ‘SPY x FAMILY Temporada 3’
  • Mejor Canción de Anime – ‘IRIS OUT’ — Kenshi Yonezu — ‘Chainsaw Man – La Película: El Arco de Reze’
  • Mejor Banda Sonora – ‘Guardianes de la Noche: Kimetsu no Yaiba La Fortaleza Infinita’ — Yuki Kajiura, Go Shiina
  • Mejor Interpretación de Voz (japonés) – Aoi Yuki — Maomao — ‘Los diarios de la boticaria Temporada 2’
  • Mejor Interpretación de Voz (castellano) – Carles Teruel — Akaza — ‘Guardianes de la Noche: Kimetsu no Yaiba La Fortaleza Infinita’

‘Vought Rising’ muestra su primer teaser

Tras el final de ‘The Boys’ y la cancelación de ‘Gen V’ toca volver a los orígenes

Prime Video presentó las primeras imágenes de la nueva precuela de ‘The Boys’, ambientada en los años 50 y protagonizada por Jensen Ackles y Aya Cash. El universo de estos héroes de concepción retorcida continúa expandiéndose. Prime Video ha desvelado el primer teaser tráiler de ‘Vought Rising’, la nueva serie precuela ambientada varias décadas antes de los acontecimientos principales de la franquicia creada por Eric Kripke.

La producción, que llegará en exclusiva a la plataforma en 2027, trasladará la acción a los años 50 para explorar los orígenes de Vought International, la corporación responsable de convertir a los superhéroes en productos comerciales y armas de control político dentro de este universo.

El breve avance apuesta por una estética retro cargada de sombras, propaganda y violencia soterrada, dejando claro que la serie seguirá manteniendo el tono corrosivo y brutal que convirtió a ‘The Boys’ en uno de los mayores éxitos recientes de la televisión.

Jensen Ackles y Aya Cash retoman sus personajes

Uno de los grandes atractivos de ‘Vought Rising’ será el regreso de Jensen Ackles y Aya Cash al universo de la franquicia. Ackles volverá a interpretar a Soldier Boy, uno de los personajes más populares y perturbadores de la serie principal, mientras que Cash retomará el papel de Stormfront, aquí todavía bajo una identidad ligada directamente al nacimiento de Vought y a los secretos ideológicos que sostienen la compañía.

La serie contará además con Mason Dye, Will Hochman, KiKi Layne, Jorden Myrie, Nicolo Pasetti, Elizabeth Posey, Ricky Staffieri y Brian J. Smith completando el reparto.

Una nueva expansión del fenómeno global de ‘The Boys’

‘Vought Rising’ supone una nueva pieza dentro de la creciente franquicia televisiva basada en los cómics de Garth Ennis y Darick Robertson. La serie estará dirigida creativamente por Paul Grellong como showrunner, mientras que Seth Rogen, Evan Goldberg y el propio Eric Kripke participarán nuevamente como productores ejecutivos.

El proyecto estará producido por Sony Pictures Television y Amazon MGM Studios, reforzando la apuesta de Prime Video por seguir ampliando uno de sus universos más rentables y reconocibles.

Aunque el teaser apenas muestra fragmentos rápidos y detalles del contexto histórico, sí deja entrever que la serie explorará la corrupción política, la manipulación mediática y las raíces más turbias de Vought desde una perspectiva todavía más oscura.

Crítica: ‘Spider-Noir’

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Recupera el alma pulp del que bebieron Stan Lee, Jack Kirby o Steve Ditko

Nicolas Cage dijo que su personaje en esta serie es una mezcla entre Bogart y Bugs Bunny. Estoy en gran parte de acuerdo con él, pero he de añadir que hay parecido también con ‘¿Quién engañó a Roger Rabbit?’. De hecho, hay una escena que parece prácticamente calcada del clásico de Robert Zemeckis, tanto en composición de escena como en contexto. Por supuesto, el personaje detectivesco que interpreta Cage remite constantemente al cine negro de los años 40 y 50, a esos investigadores agotados moralmente que desconfiaban de todos y caminaban por ciudades donde cada callejón escondía una traición.

Con ‘Spider-Noir’, que llega a Prime Video el próximo 27 de mayo, se apuesta por algo mucho más extraño y estilizado de lo habitual dentro del panorama superheroico televisivo. Y eso, en una industria cada vez más agotada por fórmulas repetidas, ya es una virtud enorme. El primer episodio y muchísimas de sus escenas funcionan como una carta de amor al noir clásico, pero también como un experimento visual que mezcla pulp, cómic y expresionismo criminal.

Lo primero que conviene aclarar si eres lector de cómics es que este no es exactamente Spider-Man Noir. El personaje se llama Ben Reilly y no Peter Parker (una consecuencia evidente de los derechos compartidos del personaje). Sin embargo, la serie juega constantemente a bordear los límites legales y creativos para construir algo inequívocamente arácnido. Ahí están Silvermane como gran amenaza mafiosa, Cat Hardy conocida por los lectores como Black Cat, la aparición de Sandman desde los tráilers y ya os adelanto que otros tantos villanos. Toda una galería de secundarios que parecen extraídos de una versión deformada y melancólica del universo Marvel. Y con derechos o sin ellos vais a ver unos cuantos guiños a las películas que Sony ha ido haciendo estos años.

La propia serie deja caer desde sus primeros minutos su conexión espiritual con el Spider-Verso. El protagonista abre la historia recordando que una vez le preguntaron de qué universo provenía. No es una referencia gratuita. Cage vuelve aquí al personaje que ya interpretó vocalmente en las películas animadas de Miles Morales, pero trasladando ahora aquella estética caricaturesca a un entorno live action mucho más violento y crepuscular.

Entre el blanco y negro y el color: una Nueva york pulp atrapada en la Gran Depresión

Uno de los grandes aciertos de ‘Spider-Noir’ es su tratamiento visual. La serie se puede escoger ver con sus secuencias en color o en blanco y negro. Aunque personalmente considero que funciona muchísimo mejor cuando abraza completamente la monocromía. Hay algo profundamente hipnótico en ver a Cage desplazarse entre sombras durísimas, humo, luces vintage y callejones mojados mientras la fotografía parece querer invocar simultáneamente a ‘El halcón maltés’, ‘Sin City’ y/o ‘Dick Tracy’.

El primer episodio, especialmente, es puro cine negro. No como simple disfraz estético, sino como construcción narrativa. La investigación criminal, las conspiraciones mafiosas y la sensación de derrota permanente convierten la serie en algo mucho más cercano a una reinterpretación superheroica de Raymond Chandler que a una producción convencional de Marvel. Así es que al menos esta introducción os recomiendo verla en escala de grises.

También, cuando la vemos a color, sobrevuelan influencias de filmes como ‘Darkman’ o ‘La sombra’, obras que entendían el pulp como un espacio donde lo grotesco y lo trágico podían convivir sin pedir permiso. En ese sentido, ‘Spider-Noir’ parece disfrutar especialmente de su condición de realidad alternativa. Al no tener que responder directamente al canon tradicional del trepamuros, la serie posee carta blanca para reinventar personajes, mezclar géneros y deformar conceptos conocidos.

No resulta casual que el personaje original naciera en los cómics ambientados en la América de la Gran Depresión, dentro de la línea Noir de Marvel iniciada en 2009. Aquellas historias ya trasladaban el mito superheroico a un contexto de corrupción, desempleo y violencia callejera. La serie recoge esa herencia y la transforma en algo todavía más melancólico. Aquí Ben Reilly parece un hombre cansado, casi derrotado por el propio peso de la ciudad que intenta proteger. Todo esto no impide que el personaje tenga astucia, picardía y gracia, algo que tienen todos los Spider-Man independientemente de qué versión tratemos.

Y Cage entiende perfectamente el tono. Su interpretación evita caer en la autoparodia desatada que muchas veces acompaña su carrera reciente. Hay exageración y algún “momento Cage”, sí, pero también una vulnerabilidad extraña que convierte al personaje en un héroe casi fantasmal. Como si fuese consciente de pertenecer a un universo condenado a desaparecer.

Una serie fascinante… pero con el riesgo de abandonar aquello que la hace especial

Uno de los aspectos más interesantes es la enorme cantidad de villanos y referencias que la serie introduce desde el comienzo. Y, en realidad, tiene sentido. Las historias de Spider-Man siempre han destacado precisamente por la riqueza de su galería de enemigos. El problema es que ‘Spider-Noir’ corre un riesgo evidente: perder fuerza conforme abandone su naturaleza noir para expandirse hacia un modelo más convencional de universo compartido. Como le pasó a ‘Gotham’, por ejemplo.

Porque el verdadero gancho de la serie no está necesariamente en descubrir qué versión alternativa aparecerá después ni en el festival de cameos potenciales. Su gran atractivo reside en esa atmósfera de detective agotado, en esa mezcla entre serial pulp y tragedia urbana que reprime sus superpoderes para guardar las apariencias. Por suerte, en mi opinión, Prime Video ha entendido que ahí está el corazón de la propuesta y no nos falla la respecto. Para muchos esta podría estar entre las producciones superheroicas más singulares de los últimos años.

Crítica: ‘El pasajero nocturno’

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El autosop más auto que he visto

André Øvredal lleva años demostrando que es uno de los cineastas más interesantes del terror contemporáneo. Desde el falso documental folclórico de ‘Trollhunter’ hasta la inquietante ‘La autopsia de Jane Doe’, pasando por su peculiar aproximación a ‘Drácula’ en ‘El último viaje del Demeter’, el director noruego ha sabido moverse entre distintos subgéneros sin perder nunca una identidad reconocible. Ahora, con ‘El pasajero nocturno’, se lanza de lleno a un tipo de terror mucho más inmediato, más físico y deliberadamente diseñado para jugar con los nervios del espectador. Y sí, también más cercano a ese cine que muchos desprecian rápidamente como “películas de sustos para adolescentes” porque parecen que se hacen en piloto automático bajo determinados esquemas. El problema es que Øvredal demuestra aquí que incluso dentro de ese molde todavía se puede hacer cine tremendamente eficaz.

Porque ‘El pasajero nocturno’ tiene una idea fantástica desde su propia premisa: una entidad sobrenatural que se cuela en los vehículos de sus víctimas como si estuviera haciendo autostop sin haber sido invitada jamás a subir. Es por eso el autosop más auto que he visto en mi vida. La película convierte una camper, espacio cotidiano asociado a libertad y movimiento, en una trampa cerrada donde cualquier trayecto puede convertirse en una sentencia. Hay algo profundamente incómodo en la forma en la que el filme transforma algo tan rutinario como conducir de noche en una experiencia paranoica.

André Øvredal abraza el terror de sobresalto sin complejos

Lo interesante es que Øvredal no intenta disfrazar lo que está haciendo. No pretende construir un discurso elevado sobre el trauma ni esconder el terror bajo capas de simbolismo excesivamente solemne. ‘El pasajero nocturno’ quiere tensar al espectador, quiere jugar con él y quiere hacerlo saltar del asiento. De manera sincera y sinceramente y lo consigue.

El director demuestra dominio del tempo. Hay escenas construidas con paciencia, dejando que la tensión crezca lentamente antes de romperla con sobresaltos muy medidos. Y lo hace exprimiendo al máximo el cine tipo stalker o persecución sobrenatural, similar a ‘It follows’, ‘Dead end’ o ‘La monja’ de hecho en este filme también está inmiscuido el productor Gary Dauberman. Incluso quienes están muy curtidos en cine de terror probablemente se llevarán tres o cuatro sacudidas genuinas.

El primer gran susto ya deja claras las intenciones de la película, pero hay otra secuencia que es directamente una pequeña lección de suspense moderno. Øvredal exprime los espacios vacíos, la iluminación artificial y la vulnerabilidad cotidiana con enorme precisión. Hay una sensación constante de que cualquier rincón puede convertirse en una amenaza.

Sin embargo, la gran secuencia del filme es otra. La del proyector. Quien haya visto la película sabrá inmediatamente de cuál hablo. Y quien no la haya visto probablemente descubrirá ahí el verdadero corazón creativo de la propuesta. Tengo la sensación de que ‘El pasajero nocturno’ nace a partir de la necesidad de construir esa escena concreta. Como si alguien hubiese imaginado primero esa idea visual y luego hubiese levantado el resto de la película alrededor de ella. No explica nada de la trama ni resuelve el misterio principal, pero sí resume perfectamente el tipo de terror que busca Øvredal: uno basado en la percepción, en la anticipación y en la ansiedad de mirar donde no quieres mirar.

Un filme de esos que inventa reglas sobre la marcha

Eso sí, la película tiene defectos bastante evidentes. El principal es uno muy habitual dentro del terror sobrenatural moderno: las reglas de su universo parecen ir apareciendo e incluso cambiando según lo necesita el guion. La entidad funciona a veces de una manera y otras de otra completamente distinta, y el filme nunca termina de construir una mitología sólida que sostenga todas sus ideas. Hay elementos relacionados con el componente religioso cristiano que aparecen pero que no terminan de desarrollarse de forma realmente consistente.

Y, aun así, funciona. Funciona porque Øvredal entiende perfectamente que el cine de terror no siempre necesita una explicación perfecta para generar sensaciones potentes. La película sabe mantener el ritmo, sabe administrar la adrenalina y, sobre todo, sabe divertirse. Hay incluso momentos de humor inesperadamente efectivos que alivian la presión antes de volver a comprimir el estómago del espectador. El mejor ejemplo es probablemente esa escena del claxon, es absurda y liberadora al mismo tiempo.

Además, el filme conecta bastante bien con cierto retrato generacional contemporáneo. Sus personajes viven buscando experiencias constantes, emociones inmediatas y libertad absoluta, evitando cualquier tipo de atadura emocional o vital. No hay aquí grandes reflexiones filosóficas sobre ello, pero sí una mirada bastante clara hacia una juventud hiperestimulada que necesita sentir algo continuamente y a la vez buscar su lugar en el mundo. La película utiliza ese contexto simplemente como combustible narrativo, no como tesis moralizante.

Terror comercial hecho con auténtico talento

Quizá algunos espectadores encuentren ‘El pasajero nocturno’ superficial o vacía. Y probablemente tengan razón en parte. Pero también sería injusto exigirle una profundidad que jamás promete. Øvredal no está intentando reinventar el género ni construir una obra trascendental. Lo que quiere es fabricar un chorreo de tensión sobrenatural y demostrar que todavía se pueden hacer películas de sustos realmente eficaces en una época donde el público parece inmunizado.

Además, hay pequeños detalles de producción y puesta en escena que refuerzan esa sensación de autoría. Øvredal siempre se esmera por diseñar los sustos desde el lenguaje visual y sonoro antes incluso que desde el guion. Y se nota. Hay planos pensados para manipular la mirada del espectador y secuencias enteras construidas alrededor de silencios incómodos o sonidos aparentemente cotidianos.

Con ‘El pasajero nocturno’, André Øvredal añade otro título sólido a una filmografía cada vez más interesante. Puede que no sea su obra más redonda ni la más compleja, pero sí confirma algo importante: parece dispuesto a demostrar que puede sobrevivir dentro de cualquier variante del terror. Folklore, vampiros, fantasmas, brujas o sustos de manual. Todo pasa por su filtro con una solvencia envidiable.

Ficha de ‘El pasajero nocturno’

Estreno en España: 22 de mayo de 2026. Título original: Passenger. Duración: 94 min. País: EE.UU. Dirección: André Øvredal. Guion: Zachary Donohue, T.W. Burgess. Música: Christopher Young. Fotografía: Federico Verardi. Reparto principal: Jacob Scipio, Lou Llobell, Melissa Leo. Producción: 18Hz productions, Coin Operated, Pamount Pictures. Distribución: Paramount Pictures. Género: terror. Web oficial.

Masters del Universo desató la nostalgia ochentera en Madrid

Acudimos invitados a un evento de Mattel donde los fans vivimos una experiencia inmersiva

Con motivo del regreso de ‘Masters del Universo’ a la gran pantalla, Mattel celebró un evento especial en la sala de ocio y cultura de El Corte Inglés Callao que reunió a aficionados de varias generaciones alrededor de una de las franquicias más icónicas de los años 80.

La jornada, celebrada este 21 de mayo en Madrid, estuvo centrada en la nostalgia, el coleccionismo y la importancia cultural que sigue teniendo la saga décadas después de su nacimiento. Desde primera hora de la mañana, el espacio estuvo ambientado con una estética retro inspirada en el universo de Eternia, convirtiendo el recinto en un auténtico homenaje a la época dorada de la animación y los juguetes clásicos.

Ambientación retro, arcade vintage y piezas de coleccionismo

Uno de los aspectos más llamativos del evento fue su cuidada ambientación temática. Los asistentes pudieron recorrer distintas zonas inspiradas en Masters del Universo, incluyendo espacios fotográficos, decoración ochentera y una pequeña zona arcade vintage que ayudaba a reforzar la sensación de viaje en el tiempo.

Pero lo más importante fue la presencia del material original. Hubo una exhibición de figuras y piezas de coleccionismo relacionadas con la franquicia, despertando el interés tanto de los seguidores veteranos como de quienes han descubierto recientemente el universo de He-Man gracias a las nuevas producciones y reediciones.Un lujo de colección con un estupendo repaso a todas las etapas que han vido estos míticos personajes.

La experiencia estuvo claramente enfocada en celebrar el legado de la marca y preparar el terreno para la nueva etapa cinematográfica que llegará el 5 de junio a los cines de la mano de Sony Pictures.

La nostalgia como fenómeno cultural

Uno de los momentos centrales de la jornada fue la mesa redonda titulada “La nostalgia como fenómeno cultural: el regreso de Masters del Universo”. Durante la charla, distintos participantes especializados en coleccionismo, cultura pop y creación de contenido geek analizaron el impacto que ha tenido la franquicia a lo largo de varias generaciones.

También se debatió sobre cómo las propiedades intelectuales clásicas están viviendo una nueva edad de oro gracias al auge de la nostalgia en el entretenimiento actual, especialmente entre el público que creció en los años 80 y 90.

Y pudimos escuchar en vivo y en directo a quien pone voz a He-Man en la versión doblada al castellano. Estuvo presente Masumi Mutsuda que es doblador de Nicholas Galitzine en esta y en otras producciones.

El futuro de He-Man y la nueva película

El evento evidentemente sirvió para generar expectación de cara al estreno de la nueva película de Masters del Universo, prevista para el próximo mes de junio y protagonizada por Nicholas Galitzine en el papel de He-Man. En los distintos avances que hemos podido ver se aboga por incluir muchos más personajes que nunca y volver a los años en los que nacieron las figuras, de ahí que tanto el protagonista, como los invitados al evento vuelvan a conectar con elementos como las máquinas arcade.

Asimismo, en el acto orquestado por la marca juguetera, estuvo presente Eleonora Schiavoni, Head Consumer Products España e Italia de Mattel, quien compartió impresiones entre los asistentes sobre el futuro de la marca y atendió a distintos medios durante el encuentro.

Mattel consiguió así convertir esta cita en una celebración del legado de Masters del Universo, demostrando que el poder de la nostalgia sigue más vivo que nunca.

Crítica: ‘Rick y Morty’ temporada 9

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El caos sigue teniendo alma

Hay series que sobreviven gracias a la nostalgia y otras que siguen adelante porque todavía conservan la capacidad de sorprender. ‘Rick y Morty’ pertenece claramente al segundo grupo. A punto de estrenar su novena temporada (el 25 de mayo), la serie animada de Dan Harmon y Scott Marder continúa demostrando que su mezcla de ciencia ficción salvaje, sátira nihilista y comedia absurda sigue funcionando incluso después de casi una década de emisión y sin contar con Justin Roiland. Y eso no era sencillo. Muy pocas series logran mantenerse frescas cuando su propia fórmula ya ha sido imitada hasta el agotamiento por decenas de producciones posteriores.

Hemos podido ver anticipadamente los episodios 2, 3 y 4 de esta nueva tanda y podemos decir que dejan claro que la serie todavía sabe jugar con el espectador. Más importante aún: sabe cuándo acelerar y cuándo detenerse. La temporada 9 no parece interesada en reinventar completamente el universo de los Smith, pero sí en recordar por qué ‘Rick y Morty’ llegó a convertirse en una de las ficciones animadas más influyentes de la televisión moderna.

Lo más interesante es comprobar cómo la serie sigue manteniendo ese equilibrio casi imposible entre el disparate absoluto y la reflexión existencial. Incluso cuando se entrega a sus conceptos más ridículos, hay una conciencia narrativa muy precisa detrás del caos. Y eso vuelve a sentirse aquí. Los tres episodios proyectados funcionan además como una pequeña muestra de la variedad tonal que tendrá la temporada: ciencia ficción emocional, homenaje al cine de artes marciales y paranoia tecnológica pasada por el filtro del humor más incómodo.

También se percibe una mayor confianza en el ritmo. Las temporadas recientes parecían a veces demasiado preocupadas por la metarreferencia constante o por superar su propia locura conceptual. Aquí, en cambio, los capítulos respiran mejor. Las ideas siguen acumulándose a velocidad demencial, pero los guionistas permiten que algunas escenas tengan peso emocional o incluso tensión real antes de volver a dinamitarlo todo con un chiste absurdo.

9×002: ‘Rick Days, Seven Nights’ confirma que la serie aún sabe emocionar

El episodio 2 de la temporada (estreno el 1 de junio) parte de una premisa aparentemente sencilla: Rick decide tomarse unas vacaciones. Por supuesto, tratándose de ‘Rick y Morty’, eso significa entrar en un escenario de ciencia ficción completamente impredecible donde las reglas físicas y emocionales empiezan a descomponerse casi desde el primer minuto.

Lo más llamativo del capítulo es su capacidad para combinar aventura interdimensional con una sensibilidad inesperada. Probablemente estemos ante uno de los episodios más emotivos de la temporada. No porque abandone el humor salvaje característico de la serie (ni mucho menos), sino porque encuentra una forma bastante elegante de hablar sobre agotamiento, egoísmo y la incapacidad de desconectar del propio caos interior. Además, el episodio mantiene esa tradición de referencias culturales escondidas que los seguidores llevan años rastreando.

9×03: ‘Rick Fu Hustle’ convierte las artes marciales en puro delirio animado

El tercer episodio de la temporada (8 de junio) abraza directamente el cine de artes marciales y lo hace sin ningún tipo de sutileza. El guiño a ‘Kill Bill’ está presente desde el propio giro principal del capítulo, aunque el episodio realmente funciona como una carta de amor caótica a décadas de filmes kung-fu, exploitation oriental y fantasías de venganza hiperviolenta.

Lo mejor es que los guionistas entienden perfectamente el lenguaje del género. No se limitan a copiar referencias superficiales: reproducen ritmos, encuadres y hasta ciertas lógicas narrativas absurdas propias del cine marcial clásico. Incluso hay momentos que recuerdan deliberadamente a la exageración física del wuxia contemporáneo.

La gran idea del episodio gira alrededor de una variación delirante del famoso “golpe de los cinco puntos” popularizado precisamente por ‘Kill Bill’. La pregunta que plantea el capítulo es maravillosa dentro de su absurdo: ¿qué haría Rick si existiera un ataque que provocase tu muerte tras caminar cinco pasos? La respuesta, naturalmente, deriva en una cadena de soluciones científicas grotescas cada vez más ridículas.

También resulta evidente que el equipo creativo se ha divertido muchísimo escribiéndolo. El capítulo transmite esa sensación contagiosa de estar viendo a unos guionistas jugando libremente con todos sus referentes cinematográficos favoritos.

9×03 ‘A Ricker Runs Through It’ mezcla pesca, paranoia y soporte técnico existencial

El episodio 4 (15 de junio) toma prestado su título del clásico ‘El río de la vida’, dirigido por Robert Redford, y utiliza la pesca como punto de partida para una de las historias más paranoicas y extrañamente divertidas de esta nueva temporada.

Lo fascinante aquí es cómo el episodio transforma una actividad aparentemente tranquila en una espiral de conspiraciones tecnológicas, ansiedad digital y soluciones imposibles. Hay un gag relacionado con soporte técnico que probablemente termine convirtiéndose en uno de los momentos más comentados de la temporada entre los fans.

La referencia al filme de Redford no es únicamente un juego de palabras en el título. También existe cierta melancolía escondida bajo el caos narrativo. Igual que aquella película utilizaba el río como metáfora emocional, aquí la pesca funciona casi como una excusa para hablar sobre aislamiento, obsesión y control. De los tres episodios vistos, quizá sea el más extraño tonalmente. Y precisamente por eso también puede terminar siendo el más recordado.

Crítica: ‘The Boys’ temporada 5

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El superhéroe como dictador pop: Patriota ya no es una sátira, es una advertencia

Hay algo profundamente incómodo en esta quinta temporada de ‘The Boys’. No tanto por sus mutilaciones imposibles, sus estallidos de vísceras o sus muertes grotescas (que las hay, y en abundancia), sino porque el universo creado por Eric Kripke ha dejado de parecer una caricatura exagerada para convertirse en una réplica deformada (pero reconocible) de la realidad política y mediática estadounidense actual. Y ahí reside el auténtico horror.

Resulta inquietante comprobar cómo una temporada rodada hace tiempo parece sincronizada con la deriva política de la Norteamérica contemporánea. El paralelismo entre Patriota y Donald Trump ya no se limita a la obviedad del líder populista amado por las masas. Esta vez la serie entra de lleno en el delirio mesiánico, en la construcción de una figura pseudo-divina alimentada por propaganda, manipulación mediática y una masa social intoxicada por la posverdad. Las referencias al MAGA, la demonización de inmigrantes, los ecos del ICE y la intoxicación informativa son tan explícitos que provocan escalofríos. Incluso el propio Kripke terminó reaccionando en redes sociales con un resignado “WTF”, como si él mismo se hubiese sorprendido de hasta qué punto la realidad decidió copiar a su ficción.

Patriota se convierte aquí en el auténtico centro gravitacional de la temporada. Antony Starr ofrece probablemente la interpretación más enfermiza y aterradora del personaje desde el inicio de la serie. Ya no necesita explotar cabezas cada cinco minutos para generar miedo. Le basta con sonreír. Su ego mesiánico recuerda inevitablemente a ciertos montajes creados con IA que han circulado por internet representando a Trump como una especie de Jesucristo moderno. Y lo perturbador es que ‘The Boys’ parece haberlo anticipado antes de que esas imágenes se popularizasen.

La serie lleva años ridiculizando el concepto del superhéroe corporativo, pero en esta última etapa el discurso se vuelve mucho más agresivo. Ya no se trata únicamente de reírse de Justice League o de las poses grandilocuentes del cine superheroico contemporáneo. Aquí directamente se destripa la idea de que una sociedad necesite ídolos salvadores. Y lo hace con una mala leche admirable.

Violencia grotesca, sátira salvaje y un arranque absolutamente demencial

Si alguien pensaba que la televisión moderna ya había alcanzado su techo en materia de violencia absurda, esta quinta temporada llega para demostrar lo contrario. El primer episodio empieza de forma tan salvaje que parece diseñado específicamente para poner a prueba el estómago del espectador. Y sí, si durante años la muerte de David Carradine fue utilizada como referencia morbosa dentro de la cultura popular, ‘The Boys’ consigue aquí superarla con algunas de las muertes más soeces, desagradables y directamente enfermizas vistas en televisión reciente.

Pero lo fascinante es que la serie continúa encontrando formas nuevas de burlarse del cine de superhéroes. Hay una secuencia concreta a cámara lenta que funciona como una sátira descarada de los momentos “cool” asociados a personajes velocistas como Flash o Quicksilver. La escena juega precisamente con esa estética de videoclip heroico que tantas veces hemos visto en filmes de Marvel Studios o DC Studios, solo que aquí el resultado termina siendo grotesco, incómodo y ridículamente divertido.

Ese equilibrio entre humor negro, crítica política y violencia enfermiza sigue siendo la gran virtud de la serie. Lo que en otras manos sería puro nihilismo adolescente, en ‘The Boys’ encuentra una extraña coherencia interna. La sensación constante es que todo puede empeorar todavía más. Y normalmente empeora.

Un final precipitado, personajes desaprovechados y un universo que quizá ya ha dicho demasiado

Eso sí, esta última etapa no sale completamente indemne. El principal problema aparece en su tramo final. Da la impresión de que la serie tenía demasiadas piezas sobre el tablero y necesitaba moverlas a toda velocidad para alcanzar la conclusión definitiva. Hay decisiones importantes que suceden demasiado deprisa, personajes que aparecen y desaparecen casi teletransportándose y conflictos que pedían más respiración dramática.

El desenlace, aun siendo coherente con la deriva nihilista de la serie, transmite cierta sensación de precipitación. Pero también era inevitable. Algunos personajes llevaban tanto tiempo cruzando líneas morales irreversibles que cualquier final relativamente contenido habría resultado falso. ‘The Boys’ jamás pudo terminar de forma realista porque nunca fue una serie realista. Era una pesadilla hiperbólica construida sobre los excesos del capitalismo mediático y del culto al poder.

Quizá el mayor problema sea la gestión de ciertas subtramas. La de Soldier Boy queda extrañamente colgada pese a que su presencia se siente constantemente sobrevolando la historia. Peor aún resulta el tratamiento de los personajes de Gen V. Llegan tarde, aparecen poco y apenas tienen impacto real. Se percibe claramente la intención de seguir alimentando el universo expandido de la franquicia, pero el problema es que ‘Gen V’ terminó cancelándose, dejando esas conexiones narrativas en una especie de limbo frustrante.

Ahora solo queda esperar a la futura precuela centrada en Soldier Boy y sus antiguos compañeros, porque este universo todavía parece resistirse a morir. Aunque quizá la gran pregunta sea otra: después de haber reflejado de forma tan inquietante el deterioro político y social contemporáneo, ¿qué puede hacer ahora ‘The Boys’ para sorprendernos más que la propia realidad?

Nuevo adelanto de ‘Linternas’

La nueva serie de DC Studios llegará el 17 de agosto

HBO Max ha lanzado un nuevo teaser de ‘Linternas’, una de las series más esperadas del renovado universo televisivo de DC Studios. El avance no solo ofrece nuevas imágenes de los protagonistas, sino que también muestra por primera vez a Laura Linney dentro de la producción y una pista más amplia de cual será el tono de la serie.

La serie se estrenará el próximo 17 de agosto y plantea una aproximación distinta al universo de los Green Lanterns, alejándose parcialmente del espectáculo espacial tradicional para abrazar un tono más cercano al thriller criminal y al misterio noir, como sucedía en los cómics ‘Geen Lantern / Green Arroe’ de Dennis O’Neil y Neal Adams.

En esta nueva adaptación, Aaron Pierre interpreta a John Stewart, un nuevo recluta de los Lantern Corps que termina asociado con el veterano Hal Jordan, encarnado por Kyle Chandler. Ambos deberán investigar un asesinato ocurrido en el corazón de Estados Unidos mientras descubren una conspiración de mayores dimensiones.

Laura Linney se suma a un reparto repleto de nombres conocidos

Uno de los aspectos más comentados del nuevo teaser ha sido la presencia de Laura Linney, actriz ganadora de varios premios Emmy y nominada al Oscar, cuya incorporación aporta todavía más prestigio a una producción que busca posicionarse como uno de los proyectos más ambiciosos de DC en televisión.

El reparto también incluye a Kelly Macdonald, Nathan Fillion, Jason Ritter, Garret Dillahunt y Ulrich Thomsen, entre otros.

El teaser mantiene buena parte de la atmósfera ya intuida en los primeros materiales promocionales: paisajes rurales, carreteras secundarias y una estética sombría que recuerda más a series policiacas contemporáneas que a las habituales aventuras superheroicas de gran escala.

Damon Lindelof y Tom King refuerzan el componente autoral

‘Linternas’ cuenta además con varios nombres importantes detrás de las cámaras. El episodio piloto ha sido coescrito por Damon Lindelof, creador de series como ‘Watchmen’ o ‘The Leftovers’, junto al escritor de cómics Tom King y Chris Mundy, que además ejerce como showrunner.

La dirección de los dos primeros episodios corre a cargo de James Hawes, mientras que James Gunn y Peter Safran participan como productores ejecutivos dentro de la nueva estrategia creativa de DC Studios.

Todo apunta a que ‘Linternas’ será una pieza importante dentro del nuevo universo compartido de DC, apostando por una narrativa más adulta, contenida y centrada en los personajes.

Crítica: ‘Jack Ryan, de Tom Clancy: Guerra encubierta’

En qué plataforma ver Jack Ryan, de Tom Clancy Guerra: encubierta

Cuanto más se acerca Jack Ryan a los despachos, más se sumerge en la acción

Hay algo curioso en la evolución audiovisual de Jack Ryan. El personaje creado por Tom Clancy nació como un analista, un hombre más cercano al despacho y al cálculo geopolítico que al gatillo fácil. Sin embargo, con el paso de las décadas y de las adaptaciones, Hollywood ha ido empujándolo hacia territorios cada vez más cercanos a la espectacularidad del blockbuster de espionaje. ‘Jack Ryan, de Tom Clancy: Guerra encubierta’, dirigida por Andrew Bernstein, termina de abrazar esa transformación y convierte a John Krasinski en una suerte de cruce entre Ethan Hunt y James Bond, aunque mucho más terrenal, más vulnerable y menos estilizado. Es curioso, pues su propia evolución a lo largo de las temporadas de las series le han ido acercando más a los despachos pero convirtiéndole a la vez en un héroe diestro en las armas y las persecuciones.

La película (que llega a Prime Video el 20 de mayo) funciona como continuación y cierre de la serie iniciada en 2018. De hecho, buena parte de la conversación alrededor del proyecto gira precisamente en torno a eso: el aparente adiós definitivo de Krasinski al personaje. Diversos medios estadounidenses han señalado que esta producción fue concebida como una despedida cinematográfica tras el final de la cuarta temporada, en lugar de desarrollar una quinta tanda de episodios. Y se nota. ‘Guerra encubierta’ tiene constantemente aroma de epílogo, de última misión para un héroe que ha terminado devorado por el propio engranaje industrial del streaming. Y se supone que puede suponer el inicio de spin-offs, pero no da ninguna pista.

Entre ‘Juego de patriotas’ y ‘Misión: imposible’

Conviene recordar que Jack Ryan ya había pasado antes por el cine mucho antes de la serie de Prime Video. Alec Baldwin protagonizó ‘La caza del Octubre Rojo’, quizá la adaptación más elegante del universo Clancy. Después llegaría Harrison Ford con ‘Juego de patriotas’ y ‘Peligro inminente’, probablemente las películas que mejor entendieron el equilibrio entre intriga política y thriller de acción. Más tarde aparecería Ben Affleck en ‘Pánico nuclear’ y finalmente Chris Pine en ‘Jack Ryan: Operación sombra’, una cinta producida por Paramount Pictures que intentó relanzar la franquicia sin demasiado éxito.

‘Guerra encubierta’ no está entre las mejores adaptaciones del imaginario de Clancy. Le falta la densidad paranoica de ‘La caza del Octubre Rojo’ y la contundencia política de las aventuras noventeras de Harrison Ford. A cambio, ofrece una versión más ligera y contemporánea del personaje, mucho más enfocada en la adrenalina inmediata y en la sensación de espectáculo global.

Y ahí es donde aparece la comparación inevitable con ‘Misión: imposible’. Igual que sucedía al comienzo de la última entrega protagonizada por Tom Cruise, esta película parece empeñada en arrojar sobre el espectador una avalancha de nombres, organismos gubernamentales, operaciones secretas y conspiraciones cruzadas. El problema no es tanto la complejidad como la velocidad con la que se presenta todo. Durante buena parte del primer acto uno tiene la sensación de estar intentando recordar quién trabaja para quién mientras la narración sigue avanzando sin esperar a nadie.

Lo curioso es que, pese a ello, no resulta imprescindible haber visto la serie. Bernstein y los guionistas consiguen que el espectador pueda entrar relativamente rápido en el juego gracias a una estructura muy clásica de thriller internacional. Hay relaciones previas y referencias constantes al pasado reciente del personaje, sí, pero el filme entiende que también necesita captar a quienes simplemente buscan una película de espionaje de gran presupuesto para una noche de streaming.

Andrew Bernstein y la televisión de prestigio como escuela de acción

La elección de Andrew Bernstein como director resulta bastante lógica. Además de haber dirigido varios episodios de ‘Jack Ryan’, Bernstein lleva décadas moviéndose dentro de la televisión estadounidense de prestigio. Ha pasado por series como ‘Ozark’, ‘Fear the Walking Dead’ o ‘El visitante’, pero resulta especialmente simpático recordar que inició su carrera en un tipo de ficción política completamente distinto: ‘El ala oeste de la Casa Blanca’, aquella maravillosa serie creada por Aaron Sorkin que convirtió los pasillos presidenciales en un espacio de idealismo, diálogo brillante y tensión institucional.

Ese origen se percibe todavía en algunos momentos de ‘Guerra encubierta’. Bernstein parece más cómodo cuando filma reuniones tensas, conversaciones estratégicas o escenas donde los personajes discuten implicaciones geopolíticas que cuando la película entra en modo persecución global. Aun así, demuestra oficio suficiente para sostener un espectáculo musculoso y bastante eficaz.

Visualmente, además, hay una clara intención de acercar el universo Ryan a la estética contemporánea del “espionaje premium”. La fotografía apuesta por tonos fríos, ciudades impersonales y espacios corporativos que refuerzan la idea de un mundo dominado por agencias, contratistas privados y estructuras invisibles de poder. Por el contrario también nos sumerge en escenarios grotescamente lujosos como las calles de Dubai. Este último detalle no es casual pues desde 2012, Paramount licenció su nombre y su identidad visual para desarrollar hoteles y complejos de lujo inspirados en Hollywood en Dubái. Todo ello muy en la línea de las grandes franquicias actuales.

Y sí, resulta curioso comprobar cómo tanto ‘Misión: imposible’ como el universo Jack Ryan terminan orbitando alrededor de Paramount Pictures y Prime Video, dos gigantes que parecen empeñados en convertir el thriller de espionaje en uno de los pilares del entretenimiento mainstream contemporáneo. Recordemos que Amazon es propietaria actualmente de la franquicia de 007.

Krasinski, por su parte, sale claramente reforzado. Hace años todavía costaba separar su imagen del entrañable Jim de ‘The Office’. Ahora ya no. Aquí aparece completamente consolidado como héroe de acción moderno: cercano, cansado, inteligente y menos invulnerable que los espías clásicos. Su Jack Ryan sigue transmitiendo la sensación de ser un hombre normal atrapado constantemente en situaciones extraordinarias. Y quizá ahí siga residiendo el principal atractivo del personaje. Porque mientras Bond representa fantasía y Ethan Hunt rozaba ya lo superheroico, Jack Ryan continúa siendo el analista que accidentalmente termina salvando el mundo.

Ficha de ‘Jack Ryan, de Tom Clancy Guerra: encubierta

Estreno en España: 20 de mayo de 2026. Título original: Jack Ryan: Ghost War. Duración: 105 min. País: EE.UU. Dirección: Andrew Bernstein. Guion: Aaron Rabin, John Krasinski. Música: Ramin Djawadi, William Marriott. Fotografía: Arnau Valls Colomer. Reparto principal: John Krasinski, Wendell Pierce, Michael Kell, Max Beesley, JJ Feild, Douglas Hodge, Betty Gabriel, Sienna Miller. Producción: Amazon MGM Studios, Epic Films, Genre Arts, Paramount Pictures, Push, Boot, Skydance Media, Sunday Night. Distribución: Prime Video. Género: suspense, acción. Web oficial.

Presentada la 8ª edición del Fantastic 7 en Cannes

Sitges vuelve a convertir Cannes en escaparate del fantástico mundial

El Sitges Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya presentó en el Marché du Film del Festival de Cannes la octava edición de Fantastic 7, una iniciativa que se ha consolidado como uno de los principales escaparates internacionales para descubrir las nuevas tendencias del cine de género.

El proyecto, impulsado por el certamen catalán junto al Marché du Film y el asesor internacional Bernardo Bergeret, reúne cada año siete películas respaldadas por siete festivales de referencia de todo el mundo. La propuesta funciona como una plataforma de visibilidad para títulos todavía en desarrollo o producción, facilitando conexiones con distribuidoras, agentes de ventas e inversores internacionales.

La edición de 2026 estuvo apadrinada por el cineasta japonés Takashi Miike, una figura fundamental del cine de culto contemporáneo, y volvió a demostrar la enorme diversidad del fantástico actual, con proyectos que van desde el folk horror hasta la dark fantasy o la comedia negra.

Siete películas llamadas a dar que hablar

La selección oficial de Fantastic 7 estuvo formada por siete producciones internacionales que representan distintas sensibilidades dentro del género fantástico.

Entre los proyectos destacados apareció ‘La Zona Sombra’, película española de folk horror escrita y dirigida por Marta Medina del Valle. El filme fue presentado por el Festival de Sitges y contó en Cannes con la presencia de la directora, además de los productores Luis Ferrón y Alejandro Millán.

Desde Corea del Sur llegó ‘Last Mankind’, nuevo trabajo del director Huh Gun, respaldado por el Bucheon International Fantastic Film Festival. El proyecto apuesta por una visión futurista y oscura dentro de la ciencia ficción asiática contemporánea.

Otra de las propuestas más llamativas fue ‘Rock, Paper, Sea’, debut de Randa Ali, definido como un drama familiar fantástico con elementos emocionales y sobrenaturales. La película fue presentada por el Cairo International Film Festival.

Terror, humor negro y fantasía oscura en una edición muy diversa

Fantastic 7 también dejó espacio para propuestas más desenfadadas y experimentales. ‘Metalheads vs The Witnesses’, codirigida por Wicho Rivera y Cabe Tejada, mezcla terror y comedia negra en una producción presentada por el Guadalajara International Film Festival.

El terror brasileño estuvo representado por ‘The Veil’, de Gabriel Motta, mientras que Italia participó con ‘Ting’, una producción de dark fantasy dirigida por Maximilien Dejoie y presentada por el PÖFF – Tallinn Black Nights Film Festival.

La selección la completó ‘The Coward at Kettle Creek’, proyecto estadounidense firmado por Noah Stratton-Twine y Jake Kuhn, jóvenes realizadores independientes que apuntan a convertirse en una de las nuevas voces del fantástico norteamericano.

Networking internacional para impulsar el cine de género

Tras la presentación oficial celebrada en el Palais des Festivals, Fantastic 7 organizó una nueva edición de su encuentro profesional ‘Meet the Fantastic 7’ en el Fantastic Pavilion. La actividad permitió conectar a los responsables de los proyectos con distribuidoras, agentes de ventas y compañías internacionales interesadas en nuevas producciones de género.

Con esta iniciativa, el Festival de Sitges continúa reforzando su papel como uno de los grandes motores del cine fantástico internacional, no solo como escaparate de estrenos, sino también como plataforma activa para el desarrollo y la circulación de nuevos proyectos.

Sitges 2026 presenta su cartel inspirado en ‘Carrie’

Adelanto del documental WomanInFan

El  Sigtes Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya ha dado el pistoletazo de salida a su 59ª edición durante el Marché du Film del Festival de Cannes. El certamen catalán aprovechó su presencia en el Fantastic Pavilion para presentar el cartel oficial de 2026 y ofrecer un primer adelanto de ‘WomanInFan’, un documental centrado en el papel de las mujeres dentro del cine fantástico que recibe el mismo nombre que una de las secciones del festival.

La presentación estuvo encabezada por Ángel Sala y Mònica Garcia i Massagué, quienes desvelaron las principales líneas temáticas de una edición marcada por dos grandes referentes del terror clásico: ‘Carrie’ y ‘¿Quién puede matar a un niño?’.

‘Carrie’ protagoniza la imagen oficial de Sitges 2026

El cartel de esta edición toma como inspiración directa la icónica película Carrie, dirigida por Brian De Palma y basada en la novela de Stephen King. La imagen muestra una figura femenina adolescente cubierta por tiras rojas brillantes que evocan inmediatamente el legendario baño de sangre de la cinta.

Con este homenaje, Sitges celebra el 50 aniversario de una de las películas más influyentes del terror moderno, especialmente dentro del subgénero adolescente. El festival quiere explorar cómo el cine de terror de los años 70 y 80 convirtió institutos, bailes de graduación y conflictos juveniles en escenarios perfectos para lo sobrenatural y la violencia psicológica.

La organización también destacó la enorme influencia que la película tuvo en títulos posteriores como ‘Prom Night’ o ‘Terror Train’, consolidando el imaginario de las “prom nights” dentro del cine de género.

El mal en la infancia, segundo eje temático del festival

La otra gran línea conceptual de Sitges 2026 estará dedicada a ‘¿Quién puede matar a un niño?’, obra fundamental del fantástico español dirigida por Narciso Ibáñez Serrador.

El festival aprovechará el aniversario del clásico para reflexionar sobre la representación de la infancia vinculada al horror y a lo maligno dentro de la historia del cine. Películas como ‘The Exorcist’, ‘Rosemary’s Baby’ o ‘The Shining’ servirán como referencia dentro de esta retrospectiva temática.

La intención del certamen es conectar ambas líneas —la adolescencia marcada por la violencia emocional y la infancia asociada a lo perturbador— como dos caras fundamentales del terror psicológico y sobrenatural.

‘WomanInFan’ reivindicará el papel de las mujeres en el fantástico

Uno de los momentos más destacados de la presentación fue el primer adelanto de ‘WomanInFan’, dirigido por Mònica Garcia i Massagué y producido junto a la compañía Visual Suspects.

El documental reúne testimonios de directoras, actrices, investigadoras y programadoras vinculadas al cine fantástico para abordar las dificultades históricas que han enfrentado las mujeres dentro de la industria. Entre los nombres destacados aparecen Mary Lambert, responsable de Pet Sematary; Heather Langenkamp, protagonista de A Nightmare on Elm Street; y Helga Liné, figura clave del Fantaterror español.

La película tendrá su estreno fuera de competición durante la celebración del festival.

Sitges continúa consolidándose como referente mundial del fantástico

Con esta presentación en Cannes, el SITGES Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya reafirma su posición como uno de los grandes escaparates internacionales del cine fantástico y de terror.

La edición de 2026 volverá a reunir estrenos internacionales, retrospectivas, invitados y actividades vinculadas al género, manteniendo una identidad que sigue combinando cine de autor, cultura popular y nuevas tendencias audiovisuales.

Crítica: ‘Las catadoras de Hitler’

En qué plataforma ver Las catadoras de Hitler

Una ruleta rusa del fanatismo que demuestra una vez más que la II Guerra Mundial nunca parará de horrorizarnos

Hay una afirmación recurrente en el discurso cinematográfico contemporáneo: “ya se ha contado todo sobre la Segunda Guerra Mundial”. Uno ya no sabe qué guerra tiene más películas, si la II Guerra Mundial o la Civil Española. Sin embargo, ‘Las catadoras de Hitler’, dirigida por Silvio Soldini, se erige como una refutación precisa de esa idea. La película rescata un episodio tan insólito como verídico: el de las quince mujeres obligadas a probar la comida de Adolf Hitler para evitar posibles envenenamientos. Este hecho, descubierto por una de ellas, Margot Wölk, aporta una perspectiva inédita y profundamente incómoda del régimen nazi, una de las inagotables y detestables fuentes para el cine.

Desde su arranque, la película adopta un punto de vista que podría calificarse de radical: el de mujeres que no necesariamente abrazan el nazismo como ideología, pero sí mantienen una devoción o, al menos, una aceptación inquietante hacia la figura de Hitler. Este matiz es clave, porque desplaza el foco desde el habitual relato de víctimas y verdugos hacia una zona moralmente ambigua, donde el miedo, la supervivencia y el adoctrinamiento se entrelazan.

El espectador se ve así sumergido en una dinámica que recuerda a rituales de poder de otras épocas (como los catadores en la Roma de Claudio o en la corte de Isabel I de Inglaterra), pero trasladados al contexto de un régimen totalitario moderno. La diferencia es que aquí el riesgo no es ceremonial, sino cotidiano, repetitivo, casi banal en su horror.

Entre la tensión psicológica y el drama humano

Uno de los grandes aciertos de ‘Las catadoras de Hitler’ es su capacidad para construir tensión a partir de lo aparentemente rutinario. Cada comida se convierte en una especie de ruleta rusa silenciosa: platos vegetarianos (en línea con las conocidas costumbres alimenticias de Hitler) que esconden la posibilidad constante de la muerte. La amenaza no se materializa necesariamente, pero su presencia es suficiente para erosionar la estabilidad emocional de las protagonistas.

La película transcurre, además, en un contexto donde Hitler ya se encuentra recluido en su búnker, lo que añade una capa adicional de aislamiento y paranoia. Las catadoras viven atrapadas en un microcosmos donde la lealtad al Führer se pone a prueba a diario, no tanto por convicción ideológica, sino por pura inercia vital. Aquí, Soldini plantea un dilema moral persistente: ¿hasta qué punto puede considerarse lealtad lo que en realidad es miedo a la locura de unos pocos?

El guion (firmado por hasta seis escritores, un dato que en sí mismo resulta revelador) se esfuerza por explorar las relaciones entre estas mujeres. Proceden de entornos diversos: algunas de ciudades acomodadas, otras de contextos más humildes castigados por la guerra. Este contraste social introduce un conflicto interesante, aunque no siempre plenamente desarrollado. Lo que sí las une de manera contundente es la ausencia de sus maridos, combatientes en el frente, una herida emocional compartida que actúa como nexo y, al mismo tiempo, como detonante de tensiones internas.

No obstante, aquí es donde la película empieza a mostrar ciertas fisuras. La inclusión de subtramas románticas parece responder más a una necesidad de alargar el metraje que a una exigencia narrativa real. Estas digresiones diluyen en ocasiones la intensidad del núcleo dramático, restando fuerza a una premisa que, por sí sola, ya es suficientemente poderosa.

Un relato necesario, aunque irregular

Desde un punto de vista cinematográfico, ‘Las catadoras de Hitler’ destaca por su sobriedad formal. Soldini opta por una puesta en escena contenida, casi austera, que refuerza la sensación de claustrofobia y vigilancia constante. No hay grandes alardes visuales, pero sí una coherencia estética que acompaña el tono opresivo del relato. Casi todo transcurre en un comedor, en pequeñas o humildes casas. Hasta el patio en el que han de pasar la sobremesa para ver si hace efecto algún veneno es un reducido jardín.

Sería injusto desestimar la película por su duración o por su faceta romántica (que en el fondo responde a asuntos malsanos). ‘Las catadoras de Hitler’ aporta una mirada lateral, íntima y profundamente inquietante. Nos recuerda que el horror de la guerra no solo se manifiesta en el frente, sino también en los espacios cotidianos, en los gestos más simples, como sentarse a la mesa.

Ficha de ‘Las catadoras de Hitler’

Estreno en España: 22 de mayo de 2026. Título original: Le assaggiatrici. Duración: 123 min. País: Suiza, Italia, Bélgica. Dirección: Silvio Soldini. Guion: Doriana Leondeff, Silvio Soldini, Cristina Comencini, Giulia Calenda, Ilaria Macchia, Lucio Ricca. Fotografía: Renato Berta. Reparto principal: Elisa Schlott, Max Riemelt, Alma Hasun, Emma Falck, Olga Von Luckwald, Berit Vander, Kriemhild Hamann, Thea Rasche. Producción: Lumière & Co., Tarantula, Telefilm, Vision Distribution, Ministero della Cultura (MiC), Regione Lazio, IDM Südtirol – Alto Adige Film Fund. Distribución: Mirror Audiovisual. Género: drama, hechos reales. Web oficial.

‘A rañala!’ gana la primera convocatoria de Curtas Mutantes

El proyecto se materializará convirtiéndose en cortometraje este verano

El Curtas Festival do Imaxinario ya tiene ganador para la primera edición de Curtas Mutantes, su nueva iniciativa destinada a impulsar el talento emergente dentro del cine fantástico español. El guion ‘A rañala!’, escrito por Adrián Nájera, ha sido elegido entre un total de 80 proyectos presentados a concurso y dará el salto a la producción profesional este mismo verano.

La propuesta vencedora fue seleccionada por un jurado compuesto por la directora Olga Osorio, el crítico y guionista Javier Trigales y el productor Raúl Cerezo, quienes destacaron la personalidad de una historia que mezcla folk horror gallego, superstición y tragedia sobrenatural.

Un relato de horror rural ambientado en Carril

‘A rañala!’ sitúa su historia en los parques de cultivo de Carril y sigue a Sabela, una mariscadora marcada por el resentimiento y las tensiones personales dentro de su entorno laboral. Todo cambia cuando descubre una misteriosa rosa blanca flotando sobre el agua que esconde un oscuro objeto conocido como “O ollo do demo”.

A partir de ahí, la historia deriva hacia un relato de horror sobrenatural donde la venganza y las fuerzas ocultas terminan desatando consecuencias imprevisibles. El proyecto apuesta por una atmósfera muy ligada al imaginario gallego y al terror popular, combinando elementos de leyenda rural con un enfoque contemporáneo del género fantástico.

Mentorías de lujo para desarrollar el proyecto

Uno de los principales atractivos de Curtas Mutantes es su enfoque práctico y profesional. El premio no se limita únicamente al reconocimiento del guion, sino que incluye un proceso completo de acompañamiento creativo antes del rodaje.

El ganador trabajará junto a Beto Marini, responsable de títulos como ‘Mientras duermes’ o la serie ‘La Unidad’, quien ofrecerá asesoría de guion para reforzar la estructura narrativa y el desarrollo dramático de la obra.

Además, Miguel Ángel Vivas, cineasta detrás de películas como ‘Secuestrados’ o ‘Tu hijo’, supervisará el apartado de dirección y puesta en escena. El cortometraje se rodará íntegramente durante el verano de 2026 en distintas localizaciones de Vilagarcía de Arousa con equipo técnico profesional.

Estreno mundial en Curtas 2026

La organización también confirmó que el estreno oficial del cortometraje tendrá lugar durante la 54ª edición del Curtas Festival do Imaxinario, que se celebrará del 23 de octubre al 1 de noviembre de 2026.

Tras su presentación en el certamen gallego, ‘A rañala!’ iniciará un recorrido internacional por festivales especializados de cine fantástico y de terror, reforzando la intención del festival de convertirse no solo en una ventana de exhibición, sino también en una plataforma activa de creación audiovisual.

Curtas refuerza su apuesta por el fantástico

Con más de cinco décadas de historia, el festival gallego continúa consolidándose como uno de los grandes referentes del fantástico europeo. Miembro de la Méliès International Festivals Federation y recientemente distinguido con la EFFE Label de la European Festivals Association, Curtas mantiene una línea claramente orientada al descubrimiento de nuevas voces dentro del género.

La creación de Curtas Mutantes supone un paso más en esa dirección, apostando por convertir ideas emergentes en producciones reales capaces de circular dentro del circuito internacional del cine fantástico.