De origen irlandés y criado en tierras vetonas, este ingeniero curiosamente nació en Bloomsday. Pegado desde pequeño a una televisión y a cientos de páginas, ahora gasta su tiempo montándose películas y disfrutando las de otros.
Muestra a Hammer Films a través de los ojos de sus actores, cineastas y fanáticos, rastreando la historia de la productora.
Crítica
Exhaustivo homenaje a una factoría que cambió el terror
En el universo del cine de terror, pocas productoras han logrado un sello tan distintivo como Hammer Films. Desde sus humildes comienzos en Londres hasta convertirse en un icono del género, la compañía británica transformó el terror en una experiencia visual y emocional que todavía hoy influye en cineastas de todo el mundo. ‘Hammer: Heroes, Legends and Monsters’, dirigido por Benjamin Field, es un viaje revelador por la historia de esta factoría, narrado con la voz profunda y carismática de Charles Dance.
Lo primero que llama la atención es la narrativa del documental. Dance no solo guía al espectador con autoridad, sino que aporta una cadencia dramática que encaja a la perfección con la estética gótica de Hammer. La edición, ágil y cuidada, combina entrevistas, fragmentos de películas y material de archivo, creando una sensación de inmersión que hace sentir al público parte del proceso creativo. Más allá de los directores y actores, el documental ilumina la labor de los maquilladores que hicieron creíbles a los monstruos, de los diseñadores de sets que reutilizaban materiales con ingenio, y de los editores que coloreaban y montaban las películas eludiendo la censura, demostrando que el verdadero motor de Hammer era un equipo cohesionado y apasionado.
El documental también destaca elementos históricos poco conocidos. Muchos se sorprenderán al descubrir que Enrique Carreras, un español, fue uno de los fundadores de Hammer, y que su hijo James impulsó el crecimiento de la compañía mientras que su nieto Michael mantuvo vivo el legado. Los orígenes humildes de la productora y su equipo, formado por personas que habían pasado por la II Guerra Mundial, explican la ética de trabajo implacable y la capacidad de producir cine de guerrilla con recursos limitados. La inclusión de la serie ‘Quatermass’ como pieza clave resalta cómo Hammer supo diversificar su propuesta, mezclando ciencia ficción, suspense y terror de manera innovadora, así como realizando una especie de “destape” a la británica que marcó un punto de inflexión (negativo) para la marca.
Entender Hammer Films a través de este documental es comprender cómo una pequeña productora británica cambió el rostro del terror moderno. Cada entrevista y cada fragmento de película no solo narran hechos, sino que transmiten la pasión, la creatividad y la resiliencia de quienes trabajaron detrás de cámaras. La sensación que deja el documental es la de un legado vivo, un recordatorio de que el cine, incluso en sus formas más populares, puede ser un arte lleno de ingenio y humanidad. Testigo de ello es que cineastas como Tim Burton, John Landis, Joe Dante, Carpenter o John Logan hablan con pasión de esta productora.
Ficha de la película
Estreno en España: 31 de octubre de 2025. Título original: Hammer: Heroes, Legends and Monsters. Duración: 90 min. País: Reino Unido. Dirección: Benjamin Field. Guion: Benjamin Field. Fotografía: Ash Connaughton. Reparto principal: Charles Dance, Tim Burton, John Carpenter, Joe Dante, John Landis, John Logan, Axelle Carolyn, Caroline Munro, John Gore, Jonathan Rigby, Sarah Appleton, Dave Elsey. Producción: Deep Fusion Films, Hammer Films. Distribución: Filmin. Género: documental, terror. Web oficial:https://www.deepfusionfilms.com/programming
William Fichtner (‘Prison Break’) recibe su premio Màquina del Temps
Un día con mucho entretenimiento y películas curiosas. Además hemos visto al equipo de ‘Redux Redux’, también el equipo del corto de ‘Terapias y Mazmorras’ (aquí podéis ver el vídeo de su entrada a Auditori). Y por supuesto, hemos visto al equipo de ‘Talamasca’, la nueva serie de AMC+ que llega a nuestras pantallas el próximo 27 de octubre. Mark Johnson, productor de la serie y William Fichtner, actor de la serie y también premiado con la Màquina del Temps en el festival.
El actor de ‘Prison Break’, ‘El caballero oscuro’ o ‘Armageddon’, uno de los mejores secundarios que nos ha dado Hollywood, ha comentado parte de su carrera y nos habla del su trabajo en ‘Contact’ “Creo que el día más feliz de mi vida profesional fue cuando Robert Zemeckis me fichó para ‘Contact’. Hacía de científico ciego, algo muy distinto a los papeles que solían darme, que eran de policía o tipo duro o algo por el estilo». También sabemos que ya han llegado a Sitges, Andrés Muschietti que viene a presentar ‘IT: Bienvenidos a Derry’ y el gran Terry Gilliam, que va a recibir el Gran Premio Honorífico en el Festival.
Delivery Run
En 2020 tuvimos la ocasión de ver ‘Tailgate (Bumperkleef)’ y ‘Salvaje’, en esta última aparece Russel Crowe. En estas cintas vemos como un conductor provoca a otros con un comportamiento extremadamente correcto al volante. La cosa es que cuando estos hacen alguna infracción cambia su comportamiento y decide ir como un loco hacia ellos para darles una lección.
Algo así le ocurre a Lee Shaw, un repartidor que no está teniendo su mejor día y se convierte en la presa de un perturbado conductor de una máquina de quitanieves. Junto a su pequeño pez al que lleva en una bolsa, Lee tendrá que conducir lo mejor que pueda para escapar de una futura terrible muerte.
La película es bastante simpática, no te mete demasiados rollos, te presenta al protagonista, como digo, te muestra su terrible día y ya comenzamos con la locura de persecución en la que se ve envuelto. Es divertida y con unas imágenes bastante oscuras. Algo que le da un poco de realidad ya que conducir de noche en medio de la nada, es lo que tiene, que apenas se pueda ver nada.
Pocas productoras han dejado una huella tan distintiva en el cine de terror como Hammer Films. Desde sus humildes inicios en Londres hasta convertirse en un icono del género, la compañía transformó el terror en una experiencia visual y emocional que sigue inspirando a cineastas actuales. ‘Hammer: Heroes, Legends and Monsters’, dirigido por Benjamin Field, narra esta historia con la voz profunda de Charles Dance, combinando entrevistas, fragmentos de películas y material de archivo que sumergen al espectador en el proceso creativo.
El documental destaca no solo a directores y actores, sino también a maquilladores, diseñadores de sets y editores que, con ingenio y recursos limitados, crearon mundos creíbles y eludieron la censura. Revela datos sorprendentes para los profanos en el tema, como que Enrique Carreras, un español, fue uno de los fundadores de Hammer, y su hijo y nieto continuaron su legado. La serie ‘Quatermass’ se muestra como pieza clave en la diversificación del estudio.
Con testimonios de Tim Burton, John Carpenter o Joe Dante, entre otros y muy variados especialistas o miembros de sus películas, el documental celebra la pasión y creatividad de Hammer, un legado vivo del cine de terror.
Basada en la novela de Gu Byeong-mo. ‘The old woman with the knife’ nos trae la historia de una legendaria asesina de sesenta años especializada en eliminar la escoria del mundo. Un joven aparece en su vida para poner todo patas arriba y hacer que su pasado vuelva a por ella.
La película la verdad que me ha gustado bastante, la acción está muy bien rodada y la historia es bastante profunda. Conocemos a esta mujer, vemos como termina siendo la asesina que es, sus fortalezas y debilidades. Además, que las escenas de lucha están muy bien dirigidas.
Lee Hye-young es la encargada de dar vida a esta mujer y nos demuestra lo ágil que está. Sus escenas son cruentas y llenas de movimiento algo que hace que la película tenga un gran atractivo.
Dirigida por William Kaufman y escrita por Paul Reichelt, es un ejercicio de ciencia ficción y acción en clave serie B que recicla fórmulas conocidas. Un grupo de soldados es abducido en Siria y despierta en una nave espacial, donde descubre que ha sido convertido en presa de una cacería alienígena. Con ecos de ‘Skyline 2: Beyond’, ‘Doom’ y ‘Alien’, y con criaturas que recuerdan a los Locust del ‘Gears of War’, la película apuesta por escenarios limitados y trucos de producción como rodajes en almacenes. La acción está bien filmada, con un aire de cinemática de shooter, y los efectos son aceptables. Sin embargo, la trama no ofrece nada nuevo y se corta cuando empieza lo interesante. Ni siquiera la presencia de Linda Hamilton, testimonial, consigue elevar un producto del montón.
Comandos de las Fuerzas Especiales son abducidos en plena operación por una misteriosa nave espacial y, al despertar, se encuentran presa de una implacable raza alienígena en una lucha por la supervivencia.
Crítica
Acción aceptable, ideas recicladas
William Kaufman y Paul Reichelt forman un tándem habitual dentro de la serie B norteamericana, curtidos en proyectos donde desfilan rostros conocidos, aunque ya en declive, o intérpretes que han hecho del género su zona de confort. ‘Osiris’, dirigida por Kaufman y escrita por Reichelt, se presenta como una incursión en el terreno de la ciencia ficción y la acción de bajo presupuesto, con ese aire reconocible de producción que nunca aspira a ser un blockbuster, pero que tampoco renuncia a ofrecer entretenimiento inmediato.
La premisa es directa: un grupo de soldados de misión en Siria es abducido por fuerzas desconocidas y, al despertar, descubre que se encuentra en el interior de una nave espacial. Armados hasta los dientes, deben enfrentarse a una situación que pronto se revela como una cacería sádica. Los anfitriones extraterrestres disfrutan cazando humanos al más puro estilo ‘Predator’, pero con un diseño que remite inevitablemente a los Locust del videojuego ‘Gears of War’.
El guion no se esfuerza en innovar. Más bien recicla elementos de películas como ‘Skyline 2: Beyond’, ‘Doom’ o ‘Alien’, pero sin la potencia narrativa ni el presupuesto que estas lograron en su momento. De hecho, en su ambientación se percibe un esfuerzo por compensar las limitaciones económicas: gran parte del metraje transcurre dentro de la nave, un recurso que permite ahorrar costes en efectos generados por ordenador. Para aligerar aún más la factura, se emplean escenarios como un almacén lleno de containers, lo que en ocasiones resta credibilidad a la atmósfera de ciencia ficción.
Donde ‘Osiris’ cumple es en la acción. Kaufman, con experiencia en rodajes de este tipo, maneja bien las secuencias de combate y logra que, en sus mejores momentos, la película se sienta como la cinemática de un shooter futurista. El maquillaje prostético resulta digno, con un diseño alienígena funcional aunque poco original. Los efectos visuales acompañan sin deslumbrar, pero en un producto de estas características se agradece que no caigan en lo risible.
El problema es la estructura narrativa. Como ya ocurría en ‘Skyline’, la película decide cortar en seco justo cuando lo más interesante comienza a perfilarse. En lugar de explotar las posibilidades de la historia, opta por un cierre precipitado, lo que deja la sensación de que se ha asistido a un largo prólogo de algo que nunca llega.
¿Y el reclamo de Linda Hamilton? Uno de los mayores atractivos de ‘Osiris’ era la presencia de Linda Hamilton, leyenda del cine de acción gracias a la saga ‘Terminator’. Sin embargo, su participación es mínima: aparece en pantalla menos de media hora en una cinta que supera los 100 minutos. El resto del reparto cumple con solvencia, pero ninguno logra brillar más allá del estereotipo del soldado endurecido o del líder forzado a sobrevivir.
‘Osiris’ es una película de acción y ciencia ficción que no aporta ideas nuevas, ni pretende hacerlo. Se sostiene en la corrección técnica, en unas escenas de acción bien rodadas y en la nostalgia de ver a Hamilton de vuelta en el género, pero se queda a medio camino de todo lo demás. Es cine de serie B puro y duro: disfrutable para los amantes del género y del cine de bajo presupuesto, pero incapaz de dejar huella en el espectador.
Ficha de la película
Estreno en España: por determinar. Título original: Osiris. Duración: 108 min. País: EE.UU. Dirección: William Kaufman. Guion: William Kaufman, Paul Reichelt. Música: John Roome. Fotografía: Mark Rutledge. Reparto principal: Max Martini, Brianna Hildebrand, LaMonica Garrett, Michael Irby, Linda Hamilton, David Meadows, Lids Edwards. Producción: Appalachian Film, Denton Film, Roosevelt Film Lab. Distribución: por determinar. Género: acción, ciencia ficción, terror. Web oficial: https://rooseveltfilmlab.com/work/
Madrid se prepara para vivir su propio festival de cine de acción con clásicos, estrenos y el homenaje a Ramón Langa
Madrid se convertirá este otoño en la capital del cine más explosivo con la llegada de ROMPEMADRID, el Festival Internacional de Cine de Acción y Aventuras, que celebrará su primera edición del 27 al 30 de noviembre en los cines mk2 Palacio de Hielo (C.C. Palacio de Hielo, C/ Silvano, 77).
El certamen ofrecerá más de diez proyecciones que mezclarán títulos míticos y estrenos exclusivos, además de un homenaje muy especial a Ramón Langa, actor y voz inconfundible de Bruce Willis en España, quien recibirá el Premio CONFISLAB “Chulo de Honor” por su trayectoria.
Como tributo, el festival proyectará dos de los grandes clásicos del actor norteamericano: ‘La jungla 2: Alerta roja’ y ‘Golpe en la pequeña China’, ambas en versión doblada al castellano y con la presencia del propio Langa.
Aventuras, acción y maratones en pantalla grande
ROMPEMADRID también ofrecerá una maratón en versión original subtitulada con las tres películas clásicas de ‘Indiana Jones’, que se proyectarán el sábado 29 de noviembre. Además, el evento acogerá varios preestrenos nacionales, entre ellos ‘Luger’ (2025), el nuevo thriller de Bruno Martín, que se presentará con la participación del director y del reparto, incluyendo a David Sainz, Mario Mayo y Ángel Acero.
Como anticipo al festival, el 21 de noviembre se celebrará una sesión pre-festival con la proyección especial de ‘The Running Man’, la nueva versión dirigida por Edgar Wright. Esta función está incluida en el Abono General si se adquiere antes del 21 de noviembre.
Una cita dedicada al cine de acción y aventuras
El cartel oficial de ROMPEMADRID, obra del ilustrador Roberto Zoreda, refleja el espíritu del evento: adrenalina, humor y espectáculo en pantalla grande. Además, el festival contará con la colaboración del equipo del podcast “Tiempo de Culto”, que participará en diversas actividades durante las jornadas del evento.
Con ROMPEMADRID, los amantes del cine de acción tienen una nueva cita imprescindible para disfrutar de explosiones, héroes, villanos y aventuras sin límites… en pantalla grande y en pleno corazón de Madrid.
De metros japoneses infinitos, pasando por la fiereza de Sisu para llegar al Drácula más «imaginativo» de la historia
Hoy ha sido una jornada donde los encuentros con maravillosos artistas nos han dado mucho de si. Carmen Cuba, directora de Casting como ‘Stranger Things’, ‘The Apprentice’ o ‘Annete’, por nombrar unas cuantas, nos ha deleitado con una charla muy interesante.
También hemos estado con el gran Luc Besson. El director nos ha contado como lo que realmente quería era una historia de amor en palabras del director «No me gustan las películas de terror. Es sobre la historia de amor». También comentó como seguramente no guste a todo el mundo y que sin duda a sus haters les dice que «les quiero». Quería plasmar en la cinta «La historia de amor de este hombre que espera 400 años solo porque quiere decir adiós a su esposa».
También ha pasado por el Festival hoySean S. Cunningham, director de ‘Viernes 13’, el cual ha sido el destinatario de otros de los Premi Màquina del Temps.
‘Sisu: camino a la venganza’
Después del gran éxito de la primera entrega «el hombre que se niega a morir» regresa con una nueva entrega en la que ya no hay capacidad para la sorpresa pero en el que la diversión sigue intacta. En esta ocasión el protagonista regresa a su hogar (una cabaña situada en lo que ya es territorio soviético) con la intención de desmontarla y reconstruirla. Pero los rusos (los malos de la función sustituyendo a los nazis) no están muy por la labor de dejarle en paz, lo que le obligará a volver a usar todo su arsenal de trucos en una orgía de violencia y sangre.
Una cosa que se agradece mucho de «Sisu, camino a la venganza» es que sus responsables saben perfectamente lo que el público espera de ella y lo ofrecen con alegría y sin complejos. Hay una mínima historia de trasfondo (Stephen Lang, el villano de la función fue quien asesinó a la familia del protagonista) pero en realidad es una excusa para disfrutar de más carnicería y muertes espectaculares.
División por capítulos, el protagonista que no habla, su perro que parece igual de inmortal… Todo continúa igual en el universo de ‘Sisu’ y no creo que nadie se queje por ello. Quizás ligeramente más contenida que la primera parte, sin descanso y enseñándonos cómo esquivar el ataque de un avión, cómo hacer que un tanque dé varias vueltas de campana o cómo esconder armas de forma creativa. Lo dicho, un divertimento con mayúsculas que merece mucho la pena.
‘Eye for an eye’
En Estados Unidos tenemos muchas leyendas macabras y una de ellas es The Sandman, un monstruo que llega en los sueños y acaba con tu tranquilidad.
En ‘Eye for an eye’ este monstruo viene a vengar a los acosadores y es que la cinta se centra en el bullying y en como si quieres venganza solo tienes que escribir el nombre de tu acosador en un árbol y esperar a que ocurra la magia, bueno, más bien las pesadillas.
La película no nos trae nada original, pero me lo he pasado bastante bien. Tiene muy bien hilada la historia y las muertes que vemos en pantalla son bastante crueles. El CGI en general está bien, pero es cierto que cuando sale el monstruo deja un poquito que desear. El diseño está bastante trabajado, pero el conjunto final, no termina de funcionar.
Aun así, ‘Eye for an eye’ es una película bastante entretenida y que no pierde el ritmo en ningún momento, algo que es de admirar. Esto es gracias a Colin Tilley, que, aunque sea su primera película, ha dirigido muchísimos videoclips y supongo que al final es algo que le ha dado muchas tablas y recursos para que el espectador siempre mantenga los ojos en la pantalla.
La adaptación cinematográfica del videojuego ‘The Exit 8’ logra trasladar exitosamente la inquietante experiencia a la gran pantalla. El original, un walking simulator minimalista ambientado en un metro japonés hiperrealista, destacaba por su tensión psicológica y la búsqueda de anomalías para hallar la salida. La película reproduce esa atmósfera opresiva con un diseño de producción minucioso y una notable interpretación de Kazunari Ninomiya, capaz de transmitir confusión y terror creciente.
El filme añade capas propias: terror psicológico, jump scares y anomalías inéditas que sorprenden incluso a quienes conocen el juego. Además, otorga al protagonista una historia personal, inexistente en la obra base, que convierte el laberinto en metáfora de la rutina urbana y del miedo al cambio. Con planos secuencia que refuerzan la inmersión y un trasfondo ampliado, ‘Exit 8’ no se limita a copiar, sino que amplifica y reinterpreta, ofreciendo una experiencia desconcertante y rica en lecturas. Llevan más allá los juegos de encontrar las siete diferencias y los déjà vu que en su día se asociaron en la cultura popular a un fallo en ‘Matrix’.
Madre mía Luc Besson, todos esperábamos esta sorpresa como locos y para nada es lo que esperábamos. Este Drácula es muy complicado, una película que se asemeja tremendamente a ‘Drácula de Bram Stoker’ pero sin su romanticismo y buen hacer.
Pese a que no me ha gustado, he de decir, que ‘Drácula: a love tale’ tiene una gran producción. Vestuario, localizaciones, el trabajo de maquillaje, peluquería, todo a nivel técnico me parece muy trabajado. Pero la historia y las interpretaciones son otra historia. Y es que pese a tener una base tan buena como es la novela original o incluso la cinta de Coppola, Luc Besson nos lleva por unos derroteros bastante diferentes y se le va un poco de madre todo.
Mi opinión es, que no era la película que me esperaba, está claro que, si se hubiese ido hacia una parodia de la película de Coppola, hubiese triunfado bastante. ¿Por qué digo esto?, por qué al principio parecía eso. Ya nos iba anunciando con el cartel, una copia del ‘Nosferatu’ de Eggers y después con un sinfín de escenas sacadas de la película de Francis Ford Coppola, que esto iba a ser una parodia, pero al final, la película se toma muy en serio y al menos en mi caso, deja bastante mal sabor de boca. Lo dicho, una pena, ya que a nivel visual es una gozada.
Mark Anthony Green debuta con ‘Opus’ mezclando sátira, thriller psicológico y comedia negra en un retrato afilado de la fama y sus cultos. La historia sigue a Alfred Moretti (John Malkovich), un músico legendario que, tras tres décadas de silencio, reaparece con un evento exclusivo en su finca. Ariel Ecton (Ayo Edebiri), periodista en busca de su gran oportunidad, descubre que lo que parecía un simple listening party es, en realidad, una experiencia inquietante sobre manipulación y devoción absurda hacia los ídolos.
Malkovich brilla como un mesías pop: excéntrico, ególatra y magnético. El detalle curioso es que grabó con su propia voz los temas de su personaje, dando lugar incluso a un álbum real, ‘OPUS: The Moretti’. Es un papel hecho a medida, a medio camino entre lo cómico y lo perturbador, tan fascinante como incómodo.
La película funciona como sátira y parodia del artisteo, cercana a los ecos de culto que ‘Los Simpson’ ya ridiculizaron con los movimentarios. Aunque el guion tropieza a veces en clichés, su magnetismo visual y su reflexión sobre cómo el artisteo gobierna el mundo actual la convierten en una ópera prima tan irregular como hipnótica, con un final que deja un eco inquietante en la mente del espectador.
Una escritora viaja al complejo de un ícono del pop que desapareció hace años. Rodeada de su secta de aduladores y de un grupo de colegas periodistas, pronto descubre sus retorcidos planes para la reunión.
Crítica
Satírica y cómica, pero la verdad que esconde es descorazonadora
Mark Anthony Green debuta con ‘Opus’ proponiendo una mezcla arriesgada entre sátira, thriller psicológico y comedia negra que desmonta, con bisturí y algo de serrucho, la cultura de la fama y los cultos de personalidad. La premisa ya es sugerente: Alfred Moretti (John Malkovich), un músico mítico retirado durante tres décadas, decide reaparecer con un evento exclusivo en su finca privada. Una periodista en ascenso, Ariel Ecton (Ayo Edebiri), ve en la invitación su oportunidad de oro. Lo que empieza como un glorificado listening party se convierte en un retrato inquietante del magnetismo, la manipulación y la absurda devoción hacia los ídolos.
Malkovich, el mesías pop que no sabíamos que necesitábamos. El actor se mete de lleno en un papel hecho a medida: un artista adorado cual líder de secta, con aires mesiánicos y canciones que, como buen mito, sobreviven generaciones. Es como si Elvis o Michael Jackson no hubiesen muerto y de repente te llamaran para pasar un fin de semana en Graceland o Neverland. ¿El extra de color? Malkovich grabó con su propia voz los temas de Moretti, y no se quedó en el método: existe un álbum real publicado bajo el título ‘OPUS: The Moretti’. Sí, el cine y la vida se dieron la mano… y hasta sacaron un disco. Este papel encaja perfecto en su historial: personajes excéntricos, ególatras, geniales y peligrosamente magnéticos. Y aquí brilla con esa capacidad suya de resultar cómico y perturbador al mismo tiempo, como un meme que primero te hace reír y luego te deja incómodo.
‘Opus’ es una sátira con ecos de culto (y un poco de ‘Los Simpson’). La película retrata cómo la gente común, con trabajos comunes y opiniones comunes, busca trascender acercándose a quienes ya representan algo para el resto del mundo. Algunos lo hacen con esfuerzo, otros por pura casualidad, pero el resultado es el mismo: la persecución de un instante de gloria. Green se ríe de ese proceso, y lo hace con un magnetismo visual que atrapa. En realidad, ‘Opus’ funciona también como comedia visualmente hipnótica, una parodia del mundo del artisteo, de los ídolos y de las sectas mediáticas. La comparación inevitable: aquel episodio de ‘Los Simpson’ donde los “movimetarios” captaban a Springfield entero con cantos pegadizos. Aquí el canto de sirena no es tan amarillo, pero sí igual de absurdo.
No todo es humor. El filme también se atreve a mostrar el lado inquietante de la manipulación y la capacidad de los artistas para erigirse como gurús. De hecho, la última conversación de la película resulta un mazazo inesperado. Sin entrar en spoilers, basta decir que la clarividencia de ese diálogo se clava como un dardo: nos habla de cómo la humanidad está fracasando, no porque el pulso entre la inteligencia o fuerza ya no esté presente. Es otro tipo de fuerza la que mueve el mundo, más difusa, menos noble, la que domina el mundo actual. Y sí, duele admitirlo porque, para colmo, suena tremendamente convincente.
Lástima que no todo brilla en ‘Opus’. El guion, en ocasiones, se dispersa en guiños y clichés del terror contemporáneo. Hay momentos en los que la sátira pierde filo y se queda en mera caricatura. Pero aun así, Green consigue que su ópera prima tenga personalidad, magnetismo estético y, sobre todo, un discurso que incomoda lo justo para que uno salga de la sala con preguntas.
Ficha de la película
Estreno en España: por determinar. Título original: Opus. Duración: 103 min. País: EE.UU. Dirección: Mark Anthony Green. Guion: Mark Anthony Green. Música: Danny Bensi, Saunder Jurriaans. Fotografía: Tommy “Maddox” Upshaw. Reparto principal: Edebiri, John Malkovich, Murray Barlett, Juliette Lewis, Amber Midhunter, Stephanie Suganami, Young Mazino, Tatanka Means, Tony Hale. Producción: A24, Macro, Makeready. Distribución: por determinar. Género: comedia, suspense. Web oficial: https://a24films.com/films/opus
Basado en el videojuego homónimo de éxito mundial creado por KOTAKE CREATE. Un hombre atrapado en una interminable estación de metro se propone encontrar la Salida 8. Las reglas de su búsqueda son sencillas: no pasar por alto nada fuera de lo normal. Si descubre una anomalía, debe dar media vuelta inmediatamente. Si no es así, puede continuar. Cualquier descuido le enviará de vuelta al principio. ¿Conseguirá alcanzar su objetivo y escapar de este pasillo infinito?
Crítica
Del error en Matrix al terror japonés en una inquietante película
La adaptación cinematográfica de ‘The Exit 8’ supone un reto similar al que ya planteaba el videojuego original: trasladar a otro medio un walking simulator minimalista que, a pesar de su sencillez mecánica, atrapaba por la tensión psicológica y su atmósfera opresiva. El juego, disponible en múltiples plataformas, nos sumerge en un bucle aparentemente interminable que recrea con un hiperrealismo perturbador los pasillos de un metro japonés. Eso sí, con un curioso contraste: mientras la arquitectura está recreada con un nivel de detalle casi fotográfico, los personajes parecen sacados de un título de finales de los 90. La clave estaba en detectar y esquivar anomalías para encontrar la salida correcta, la ansiada salida 8.
La película entiende que la tensión del juego no radica en la acción frenética sino en la espera, la observación y el nerviosismo creciente. Esa sensación de inseguridad, de tener que desconfiar de lo cotidiano, ha sido trasladada con bastante acierto a la gran pantalla. Buena parte de ello se debe tanto al diseño de producción, que replica con mimo ese submundo subterráneo, como a la interpretación de Kazunari Ninomiya, a quien muchos reconocerán de los live action de Gantz. Su rostro transmite el desconcierto, la confusión y, poco a poco, el terror latente que impregna cada rincón del laberinto.
El filme se atreve a ir un paso más allá: mientras el videojuego ponía a prueba la memoria y la concentración, aquí se añaden elementos de terror psicológico y jump scares que aportan variedad y dinamismo. Además, introduce anomalías nuevas que no estaban en el material original, lo que convierte la experiencia en algo novedoso incluso para quienes ya han exprimido el juego hasta el final. En paralelo, se expande el lore, ofreciendo pistas de un trasfondo que en el videojuego era completamente inexistente.
Uno de los mayores añadidos es una trama personal para el protagonista, algo ausente en la obra base que ni siquiera te pone en precedentes. Esa historia dota de mayor peso dramático al viaje, planteando una moraleja vinculada a la superación y al miedo al cambio. El laberinto pasa así a ser metáfora de un estado de shock del que el personaje no logra escapar, pero también una lectura más amplia sobre las rutinas asfixiantes de las grandes ciudades como Tokio, que pueden terminar anulando la identidad individual.
Dado el funcionamiento del juego era casi obligado que la película estuviese rodada con largos planos secuencia. No es un filme que se haya rodado en una sola toma, de hecho, tiene bastantes cortes y trucos, pero está lograda la sensación de continuidad que nos sumerge en el bucle. La escenografía calca a la que vemos frente a la pantalla del ordenador y dan ganas de hacerse con la versión jugable con gafas VR.
‘Exit 8’ no se limita a ser una copia literal del videojuego: lo amplifica, lo reinterpreta y lo enriquece. Si bien el metro real de Japón no es tan laberíntico como su propio mapa hace parecer, la cinta aprovecha esa sensación de desorientación para convertirse en una alegoría sobre la importancia de los detalles, sobre cómo nuestras decisiones, por nimias que parezcan, pueden definir el rumbo de nuestra vida. No es casual que el filme juegue con ecos de ‘Matrix’, recordando aquella célebre frase que se refería a los déjà vu como fallos en el sistema. Al final, la película funciona tanto para los jugadores que disfrutan con los retos de observación (como si de un “encuentra las siete diferencias” enfermizo se tratara) como para los espectadores que buscan un relato desconcertante, cargado de atmósfera y con más lecturas de las que se aprecian a simple vista.
Ficha de la película
Estreno en España: 17 de octubre de 2025. Título original: 8-ban deguchi. Duración: 95 min. País: Japón. Dirección: Genki Kawamura. Guion: Genki Kawamura, Hirase Kentaro. Música: Shouhei Amimori. Fotografía: Keisuke Imamura. Reparto principal: Kazunari Ninomiya, Yamato Kochi, Naru Asanuma, Kotone Hanase, Nana Komatsu. Producción: AOI Promotion, Story, Toho. Distribución: Vértigo Films. Género: terror, suspense, adaptación. Web oficial:https://exit8-movie.toho.co.jp/
Nuevas estrellas y grandes premiados han presentado hoy sus películas
El día de hoy ha arrancado con un maestro como Park Chan-wook y su nuevo trabajo, ‘No other choice’ (crítica aquí). Pero también con estrellas emergentes como el trío formado por Peter Cilella, Justin Benson y Aaron Moorhead que presentan ‘Descendent’ o los artífices de ‘Luger’, la nueva comedia de acción española. También ha llegado al festival a presentar ‘Bulk’ el director Ben Wheatley, autor también de ‘Megalodón 2’.
Wheatley defendió la diversidad de escalas de producción y dijo que le gusta trabajar con presupuestos variados: “No creo que haya un buen filme con más dinero o un mal filme con menos dinero”. El director ha recibido el Premio Màquina del Temps y reconoció que “me gusta la ciencia ficción de los 60, la franquicia de Marvel o jugar a videojuegos. Me lo paso bien con todo”.
‘Descendent’ es el debut como director de Peter Cilella, habitual en los filmes de Justin Benson y Aaron Moorhead, quienes también producen junto a Mark Ward (‘Hatchet’). La película se centra en Sean Bruner, un vigilante escolar atrapado entre la frustración laboral y la inminente paternidad. Tras un misterioso encuentro con una luz en el cielo, comienza a sufrir visiones, desarrolla un oído extraordinario y una inesperada habilidad para la pintura.
El planteamiento evita clichés: no seguimos a un profesor o alumno, sino a un trabajador común que enfrenta el miedo de repetir el trágico destino de su padre. El filme combina ciencia ficción, drama y thriller psicológico para explorar la herencia del trauma y la sombra del suicidio como amenaza intergeneracional.
Con ritmo pausado y un uso ambiguo de lo visual y sonoro, ‘Descendent’ propone una experiencia inquietante más cercana a la reflexión existencial que al espectáculo alienígena.
Si el año pasado ya sufrimos con los ancianos en ‘La ley de Penny Lane’, este año nos adentramos en un asilo un tanto peculiar. Una pequeña urbanización llena de fiestas y muy buen rollo
Aquí es donde entra nuestro protagonista después de varios avisos por parte de la policía de terminar en la cárcel. Su padre consigue que le dejen hacer trabajos sociales y así poder redimirse.
Pero, no todo es lo que parece en este lugar “feliz” y es que como todos los lugares tienen un gran secreto y esto ocurre en la cuarta planta, donde no todo es tan divertido como debería. A partir de este momento la vida de Max comienza a parecer una verdadera pesadilla.
‘The home’ es bastante entretenida, tiene una premisa interesante y el giro es bastante curioso. Además, cuando se pone rara es cuando más divertida es.
Comedia negra con corazón, donde un hombre despedido tras décadas de servicio se convierte en un villano torpe y desesperado, decidido a eliminar a su competencia laboral. Con esto ya os puedo adelantar que la ambigüedad moral y la comedia negra se acerca a ‘Breaking Bad’. Lee Byung-hun destaca al mostrar esa mezcla de solemnidad casi imponente (a lo Mads Mikkelsen) y torpeza absurda, mientras Son Ye-jin aporta al filme la tensión emocional: su madre/esposa funciona casi como brújula moral entre la sospecha y la complicidad. El enredo recuerda al estilo de Woody Allen, con entrevistas de trabajo que se vuelven rituales, malentendidos, e incluso humor slapstick, pero el suspense late fuerte bajo la superficie. El tema social es doloroso: la presión de mantener el empleo, el miedo de perderlo, la autoexigencia, temas que en Asia se reflejan también en alarmantes tasas de suicidio laboral. Quizá la película habría ganado fuerza si fuera algo más breve, concentrada, pero su ambición la convierte en uno de los trabajos más juguetones de Park Chan-wook.
Ai, una joven estudiante japonesa, comienza a observar comportamientos extraños de sus compañeros de clase. Tanto los alumnos como los profesores se convierten en una especie de secta que hace que las rutinas de gimnasia, se conviertan en una gran pesadilla.
Junji Ito, podría ser la mente pensante de esta locura. Tenemos una pirámide humana gigante moviéndose por todos lados, gente haciendo figuras intentando atrapar a quien no piensa como ellos.
Al final es una gran metáfora de la falta de individualismo que tiene últimamente nuestra sociedad. Donde no hay nada original y todo el mundo termina haciendo lo mismo. Ya sea por modas o simplemente no quedarse atrás o ser un marginado. La película está entretenida, aunque la esperaba algo más sangrienta.
Después de estar desempleado durante varios años, un hombre diseña un plan único para conseguir un nuevo trabajo: eliminar a su competencia.
Crítica
Posee el dramatismo y la moral ambigua cómicamente negra de obras como ‘Breaking Bad’
Park Chan-wook regresa al largometraje tras tres años de su último estreno cinematográfico y nos entrega una sátira oscura que combina humor, suspense y tragedia ligera. ‘No other choice’ parte de una premisa a la que estamos acostumbrados en España pero que en Corea es prácticamente un infortunio y una vergüenza: Man-su (Lee Byung-hun), veterano trabajador de una fábrica de papel, es despedido luego de 25 años de fidelidad. Para una persona de su edad eso supone una crisis similar a la de los cuarenta y coloca su dignidad, su masculinidad, su rol como padre de familia en riesgo.
El protagonista de esta historia se convierte a la desesperada en un villano improvisado. Man-su no es un malvado clásico, ni un antihéroe puro, sino algo más complejo: es el villano torpe que, en su ingenio desesperado, traza un plan para eliminar la competencia en entrevistas de trabajo. Sus tropiezos físicos, sus equivocaciones, su ingenuidad criminal lo acercan más a una figura tragicómica que a un asesino frío. Lee Byung-hun lo interpreta con una vis comica facial que impone, similar en esto al carácter estirado de Mads Mikkelsen, pero con momentos de torpeza tan exagerados que provocan risa, sin quitar que el personaje posee también una desesperación real.
El tono recuerda en ciertos pasajes al Woody Allen de “comedia de enredos” y criminales, donde entrevistas, encuentros absurdos y diálogos sobre la identidad laboral se suceden con rapidez e ironía. Pero Park lo mezcla con suspense: el humor no está reñido con la tensión, con el miedo de no encontrar empleo, con la angustia social. Esa fusión funciona, aunque se nota que, si la película hubiese sido más corta, habría mantenido un ritmo aún más afilado. Hay secuencias que se sienten repetitivas o cuya acción alargada es poco necesaria para el avance del conflicto.
Son Ye-jin interpreta a Mi-ri, esposa de Man-su, madre que flota entre la sospecha y la complicidad. Ella capta el suspense: sabe más de lo que admite; su mirada, su paciencia, su equilibro entre sostener la familia y dudar de lo que hace su marido suman tensión. En muchos momentos ella parece ser el centro moral oculto, o al menos el pivote más humano. La película acierta al darle ese espacio, porque acaba siendo el personaje más interesante.
El film no se limita a la comedia negra y pudiera ser que debajo lata una denuncia social potente. En Asia (y en otros lugares), la presión de mantener el empleo, de no fallar, de sostener a la familia puede llegar a ser devastadora. Se sabe que allí los índices de suicidio relacionados con la pérdida de empleo o el miedo de perderlo crecen, ya pudimos verlo en ‘El juego del calamar’. Y ‘No Other Choice’ pone esa ansiedad en primer plano. Man-su no quiere solo volver al trabajo: espera que los entrevistadores no tengan otra opción que elegirlo a él, una metáfora de lo desesperado de su situación económica, social y emocional. Esa presión de “no hay alternativa” es lo que le da su título todo el peso dramático: no solo habla de su lucha personal, sino de un mecanismo de opresión laboral, donde muchas personas sienten que no hay otra opción.
‘No Other Choice’ es una obra que tenía posibilidades y no es que fracase, pero si podría haber sembrado más debate de haber sido más corta o ahondar más en el drama social que expone. Mantiene al espectador en esa franja incómoda entre la identificación y la repulsión, entre la risa y el nudo en la garganta. Si final posee esa moral ambigua que hace difícil saber si estamos ante un villano o una víctima, como sucedía a veces en ‘Breaking Bad’.
Ficha de la película
Estreno en España: 13 de febrero de 2026. Título original: Eojjeolsuga eobsda. Duración: 139 min. País: Corea del Sur. Dirección: Park Chan-wook. Guion: Park Chan-wook, Don McKellar, Lee Kyoung-mi, Jahye Lee. Música: Young-wuk Cho. Fotografía: Kim Woo-hyung. Reparto principal: Lee Byung Hun, Son Yejin, Park Hee Soon, Lee Sung Min, Yeom Hye Ran, Cha Seung Won. Producción: CJ ENM Co., CJ Entertainment, Moho Film. Distribución: MUBI. Género: comedia, drama, suspense. Web oficial: https://mubi.com/es/es/films/no-other-choice
Un guardia escolar de LA, marcado por una tragedia familiar, tiene visiones extrañas tras ver una luz misteriosa, y debe enfrentar sus demonios antes del parto de su esposa.
Crítica
Muy buena reflexión sobre como los traumas familiares pueden abducir tu presente
La ciencia ficción independiente sigue demostrando que, sin necesidad de grandes presupuestos, puede ofrecer relatos cargados de atmósfera, ideas y desasosiego. ‘Descendent’, dirigida por Peter Cilella (actor habitual en los filmes de Justin Benson y Aaron Moorhead), es un buen ejemlo de ello. La película cuenta con la producción de Mark Ward, responsable en su día de títulos de culto como ‘Hatchet’ o los documentales ‘Working with a Master’. También figuran en los créditos como productores ejecutivos los propios Benson y Moorhead, quienes han dado el salto al gran público con series como ‘Daredevil: Born Again’, ‘Loki’ o ‘Caballero Luna’, aunque siempre serán más recordados por sus obras personales que exploran viajes en el tiempo, paradojas y dimensiones alternativas. Con ese aval, muchos nos acercamos a este estreno con expectativas altas.
Lo que propone Cilella es un relato de encuentro en la tercera fase con tintes profundamente íntimos. El protagonista, Sean Bruner (Ross Marquand), es un vigilante de colegio que vive una doble crisis: el estancamiento laboral y el vértigo de ser padre primerizo junto a su esposa Andrea (Sarah Bolger). Esa elección del rol protagónico resulta refrescante; no estamos ante el enésimo profesor, alumno o director de instituto, sino ante un trabajador de base, alguien que observa desde fuera la vida escolar, y cuya rutina se ve sacudida por un extraño suceso. Una luz en el cielo, una caída en el trabajo y, a partir de ahí, el inicio de una transformación.
Sean comienza a sufrir visiones y pesadillas que parecen mezclar recuerdos traumáticos con experiencias alienígenas. De pronto desarrolla habilidades inusitadas: pinta con una maestría inesperada y su oído se vuelve extremadamente agudo. El misterio sobre qué es real y qué pertenece al terreno de la alucinación vertebra la película, pero el guion no se limita al suspense de ciencia ficción. Hay un poso dramático evidente: la sombra de la herencia familiar y la tendencia al suicidio que marcó a su padre. A lo largo del metraje se repite como un mantra la idea de que los hijos acaban por parecerse a los padres, tanto en gestos como en destino, y ese miedo impregna cada decisión del protagonista.
El filme avanza con un ritmo más contemplativo que trepidante, apoyándose en la ambigüedad visual y sonora para mantener la incertidumbre. El espectador, al igual que Sean, nunca sabe si lo que ocurre pertenece a lo sobrenatural o a la fractura psicológica de un hombre atenazado por la ansiedad y la herencia del trauma. Esa ambigüedad puede resultar frustrante para quien espere respuestas claras, pero es precisamente lo que convierte a ‘Descendent’ en una obra con eco: habla del miedo a la paternidad, del peso del pasado y de cómo los fantasmas personales pueden ser más aterradores que cualquier encuentro alienígena.
‘Descendent’ no es un espectáculo de ciencia ficción al uso, sino un thriller psicológico con tintes cósmicos que dialoga con las obsesiones temáticas de Benson y Moorhead, pero filtradas a través de la mirada de un debutante que ha sabido hacer de la vulnerabilidad y el miedo humano su motor narrativo.
Ficha de la película
Estreno en España: por determinar. Título original: Descendent. Duración: 96 min. País: EE.UU. Dirección: Peter Cilella. Guion: Peter Cilella. Música: Tyler Strickland. Fotografía: Alexander Chinnici. Reparto principal: Ross Marquand, Sarah Bolger, Susan Wilder. Producción: Rustic Films. Distribución: YouPlanet Pictures. Género: ciencia ficción, drama. Web oficial: https://www.rustic.film/
Rafa y Toni son dos delincuentes de poca monta que trabajan para Ángela, una abogada de moral flexible que ofrece a sus clientes soluciones rápidas al margen de la ley. La historia se desarrolla a lo largo de un día frenético en un laberíntico polígono industrial, cuando son contratados para recuperar un coche robado para uno de esos clientes. En su maletero, encuentran una misteriosa caja fuerte que contiene una reliquia de la Segunda Guerra Mundial: una pistola Luger P08, muy codiciada por gente muy peligrosa del mundo del hampa.
Crítica
Cine de acción sin glamour, pero con carácter
‘Luger’, lo nuevo de Bruno Martín, se presenta como una bocanada de aire fresco para el cine de acción español, respirando no solo por su violencia cruda, sino por la química contagiosa de sus protagonistas. El productor de ‘Os Reviento’, éxito reciente de la acción en España, da aquí su salto a la dirección con un filme que homenajea los ochenta, los beat’em ups de recreativa o las buddy movies convertidas en enjambre de mamporros, traiciones y lealtades rotas. En ‘Luger’ los personajes centrales son dos matones que, palabras textuales «emiten fracturas, no facturas»: están interpretados por David Sanz con acento canario y descaro, y por Mario Mayo con chispa callejera. Con ellos se construye una dupla memorable, pareja tipo “el cerebro y el forzudo”, como si Shane Black hubiera hecho casting callejero en alguna barriada española. Entre ellos hay amor-odio, fricciones, risas y mamporros que suenan tan rotundos que casi te duelen.
Toda la acción sucede en un polígono industrial (el ficticio “Santos 117”), escenario perfecto para las luces duras, los espacios de hormigón vacíos de vida o llenos de chatarra, los callejones entre naves oxidadas y esa atmósfera industrial que recuerda a la estética de los primeros filmes de Tarantino o Guy Ritchie cuando el barrio y el hampa se encontraban con estilo. No hay concesiones al glamour; los golpes duelen, las heridas no pasan desapercibidas ni dejan a los protagonistas indemnes y únicamente manchados como Rambo tras la batalla. Eso hace que ‘Luger’ no sea solo espectáculo visual de puñetazos, sino algo que se vive en la piel: la violencia como materia narrativa, no sólo decorado.
El ritmo tiene momentos más rítmicos que frenéticos, pero Bruno Martín sabe cuándo bajar el puño para dejar respirar la tensión, mostrar la vulnerabilidad, dejar que los personajes sangren emocionalmente. Constantemente nos vienen a la mente películas del corte ‘Arma letal’ o ‘Dos buenos tipos’, es decir, a Shane Black le gustará esta película. Y eso es porque hay estilo, hay esa escuela, no hay plagio o copia barata. La película está repleta de ecos, pero cuenta con una identidad española que se cuela en la jerga, los modismos, los ambientes del barrio, de los que viven al margen, de hecho aquí todo es calaña, no hay ni un solo personaje benigno. Puede que no todo en el guion sorprenda pues algunas decisiones siguen trazas conocidas, pero en conjunto ‘Luger’ se alza como un thriller de acción contundente, con corazón, adrenalina, risas y dolor.
Quizá su mayor acierto sea no permitirse la frialdad que tantas películas del género sufren: los personajes importan, sus heridas pesan, su relación importa. Y aunque la trama no sale del polígono ni de esos ambientes ese enfoque resulta, paradójicamente, su fuerza: la geografía cerrada aumenta la claustrofobia, las traiciones se sienten más cerca, la violencia más cruda. El ejercicio de arraigo y personalidad calé es quizá cercano al que hizo Miguel Ángel Vivas con ‘Asedio’ y si estuviésemos hablando de cine francés esta película llevaría el título de ‘Los miserables’ o si fuese una producción estadounidense quizá estaríamos ante un ‘The tax collector’ o cualquier otra de David Ayer. ‘Luger’ no es perfecta, pero es una película de acción que recuerda por qué vemos estas pelis: para que nos golpeen, para que nos rían, para que amemos a nuestros inadaptados. Bruno Martín demuestra que conoce el género, lo respeta, y lo revuelve hasta hacerlo suyo.
Ficha de la película
Estreno en España: por determinar. Título original: Luger. Duración: 96 min. País: España. Dirección: Bruno Martín. Guion: Bruno Martín, Santiago Taboada. Música: Levi Star. Fotografía: David Hebrero. Reparto principal: David Sainz, Mario Mayo, Ángel Acero, Ana Turpin, Ramiro Alonso, Bruno Martín, Mauricio Morales, Mónica Miranda, Daniel Ortiz, Kike Guaza, Roberto García, Mariví Carrillo, Javier Calleja, Ana Peregrina. Producción: La Dalia Films, The Go Betweeners, Far Seas Productions, Futurotel, BM, Labia.Distribución: Filmax. Género: suspense. Web oficial: https://lugerlapelicula.com/
Cumberbach recibe el Premio Máquina del Tiempo con una inconmensurable ovación
Emocionante el día de hoy es decir poco. Al margen de películas que hemos visto durante la jornada, cuyas mi-críticas tenéis en los párrafos tras la galería de fotos, hemos estado en compañía de gran talento francés y británico. Para empezar hemos acudido a la rueda de prensa sobre ‘El hombre menguante’, la nueva película que adapta la novela clásica. Para continuar hemos estado con un mítico actor francés como Dominique Pinon, presente en series actuales como ‘Outlander’ o ‘The walking dead’ y en clásicos como ‘Alien 4’ o ‘Amelie’. Y por último la gran estrella mediática del día Benedict Cumberbach acompañado del director de ‘Esa cosa con alas’.
En la presentación de ‘El hombre menguante’ contamos con su protagonista Jean Dujardin, su director Jan Kounen y su productor Alain Goldman. Todos remarcaron que esta película no es un remake de la película de Jack Arnold, sino una nueva adaptación de la novela de Richard Matheson. Pese a los avances de la época está hecha con efectos prácticos. Dujardin ha dicho al respecto que «le fue poco cómodo estar solo sin replicas de otros actores. Tuve que ser paciente y obedecer mucho. Nunca hubo araña o pelota de tenis como referencia, no diré que tenía para guiarme. Únicamente que la araña representa simbólicamente para mi los miedos, la angustia, las dificultades de la vida Pero en el rodaje no conté con nada de eso. Por su parte Kounen contó como contaron con la tecnología para rodar diferentes escalas del mismo espacio, pero todo desde lo práctico: «hemos hecho una película a la antigua, haciendo homenaje a Jack Arnold (soy gran fan de su obra) conectando con sus retos». Las referencias que el director tomó para inspirarse fueron «El naufrago o El planeta de los simios. Y la idea con el sonido era recordar que todo es muy grande, no él muy pequeño. Alexandre Desplat es un compositor al que le gusta proponer, íbamos en sintonía con el hilo que me presentó, intentando encajar con algo como los cuentos de Hans Christian Andersen» finalizó para transmitirnos cómo de sensorial es el filme.
Con Dominique Pinon revivimos películas míticas. En Sitges 2025 se proyectará ‘Delicatessen’ en 4k a si es que era ineludible tratarla en el encuentro que tuvimos con ellos: «fue una película diferente, loca. Y es que está llena de personajes locos. Fue la primera película para mucha gente, actores y técnicos. El sentimiento era el de estar en un rodaje especial. Desde el guion. Fue el primer proyecto que vi que contaba con storyboard». Sobre ‘Alien resurrection’: recibí la llamada de Jean-Pierre Jeunet, es lo primero que recuerdo siempre. Estaba por entonces en Francia en una obra de teatro. Me comentó que tenía algo para mí desde Hollywood, para Alien. Ok, muy bien. Con Sigourney Weaver. ¡¿Como?! Muy bien. Nunca pensé que un francés pudiese formar parte de una producción de ese tipo. Nunca imagine que pudiese ser yo». Y por supuesto le preguntamos por su participación en el live action de Mortadelo y Filemón: «fue divertido. fue difícil para mi por las frases en español y un trabalenguas que tenía que decir en catalán. Fesser me decía, que hablase más rápido siempre. Fesser es muy simpático y muy español. Había mucha gente amateur como Benito Pocino, que era un cartero de un pueblo catalán. Eso sumado a mis problemas de idioma… Fue muy divertido».
Benedict Cumberbatch y Dylan Southern protagonizaron el momento más multitudinario de la jornada. Vienen a presentar ‘Esa cosa con alas’, una adaptación de la novela de Max Porter sobre el duelo y el desconsuelo. Una obra que el director había leído hacía ya diez años y para cuya criatura realizada con prostéticos contó hasta cuatro artistas. El actor, que hace en el filme un gran trabajo de introspección ha señalado que «El duelo es una experiencia que forma parte de la naturaleza del ser humano. Y es importante poder hablar abiertamente de ello». La mayor ovación llegó cuando Cumberbatch finalizó su discurso sobre el arte declarando que «se trata de intentar hacer buen arte, no importa donde sea. Ya sea una obra de bajo presupuesto, ya sea algo de Hollywood». Poco antes de este encuentro el actor recibió el Premi Màquina del Temps. Pronto tendréis todo el encuentro subido en nuestro canal de Youtube.
‘Death of a Unicorn’
Un padre y una hija atropellan a un unicornio salvaje en su camino hacia una importante reunión con el jefe de una empresa farmacéutica. Lo que parecía un fin de semana de negocios se convierte en algo mucho peor.
‘Death of a unicorn’ no desfasa, pero sí que tiene las suficientes muertes macabras para divertir. Es como si fuese una película infantil pero que se les va de las manos. Lo digo, por la manera en la que está contada la cinta. Tenemos personajes un tanto tontos intentando cazar unicornios y realmente es como un pequeño cuento.
La película, como digo, es entretenida sin más, pero merece la pena su visionado ya solo por el diseño que tienen estas criaturas. El CGI, quizás a veces deja un poquito que desear. Supongo que esa es la razón para llevarla directamente a plataformas y no estrenarla en cines.
La ópera prima de Alex Scharfman es un divertimento simple con unas cuantas dosis de salvajes muertes que logra una mezcla un tanto peculiar.
Un documental que transita entre el documental real y el cine fantástico, haciendo que los directores de esta película se vean incluidos dentro de la propia trama de la cinta.
Es extraña y bastante curiosa, tiene sus altibajos y creo que es porque al final lo han alargado en exceso, pero no quita que sea un documental muy interesante. Además, podéis conocer ‘Arrebato’ y ver como estaba tan en paralelo con su propia realidad.
No conocía la figura de Iván Zulueta y una de las grandes cosas que hace ‘El último arrebato’ es devolvernos a este artista a la vida y lograr que veamos partes de ‘Arrebato’, su última película que se estreno en el cine Azul de Madrid el 9 de junio de 1980. Una cinta que sigue siendo uno de los grandes enigmas del cine español.
Marta Medina y Enrique López Lavigne son los encargados de dirigir este curioso documental y como digo, nos han devuelto a esta figura tan desconocida para muchos. Para mí conocer a uno de los grandes diseñadores de carteles del cine español ha sido una de las mejores cosas de ‘El último arrebato’. Los carteles de películas como ‘El Verdugo’, ‘Viridiana’, ‘Asignatura pendiente’ o ‘Matador’, salieron de su cabeza y sin duda es algo increíble.
Desde su arranque con una escena de body horror, ‘The Surrender’ de Julia Max marca el tono de una propuesta inquietante y visceral. Pronto queda claro que no se trata solo de terror físico, sino de un relato donde rituales, creencias y hechicería desafían tanto la ciencia como la cordura. Kate Burton interpreta a una madre que se aferra a prácticas homeopáticas y vudú para retrasar lo inevitable, mientras Colby Minifie encarna a una hija atrapada entre la lógica médica y la herencia de un mundo ancestral. El título juega con varios niveles: la resistencia filial, la negación materna ante la muerte y un giro que no puede desvelarse. Con ecos de Relic, la película combina drama familiar y terror metafísico, explorando el miedo a rendirse cuando un ser querido se transforma o desaparece. Julia Max firma un debut irregular pero poderoso, cargado de tensión y atmósfera malsana.
‘Together’, debut de Michael Shanks, se adentra en el body horror para explorar las relaciones de pareja desde lo grotesco y lo íntimo. La historia sigue a Millie (Alison Brie) y Tim (Dave Franco), una pareja desgastada cuya mudanza al campo deriva en un proceso insólito: sus cuerpos empiezan a fusionarse. Lo que podría ser simple efecto visual se convierte en metáfora del miedo al compromiso, la pérdida de individualidad y el deseo de pertenecer por completo al otro. Shanks combina horror y ternura, incomodidad y lirismo, en un relato que recuerda que el amor puede ser refugio o prisión. Con un desenlace perturbador y abierto a múltiples lecturas, la película confirma el buen momento del género y supone un arriesgado y prometedor debut.
Nos vamos de campamento, donde chavales adolescentes pasan parte del verano. Todo esto puede ser maravilloso, pero también un infierno para ciertas personas que puedan sufrir algún caso de bullying. ‘La plaga’ es eso, esa manera de contagiarte y terminar siendo marginado por la sociedad. En este caso, esa sociedad son adolescentes a los que nadie guía y actúan como animales.
Lo de guiar, es que es tremendo como los monitores, profesores, pasan totalmente de todo, no se dan cuenta de nada. Y claro, esto es al final, bastante real y nos hace darnos cuenta de lo desprotegido que están muchas veces estos niños y que no tienen ciertas herramientas para salir de esto ellos solos. La película es muy buena, realmente me ha dejado un poco fría, porque me esperaba algún elemento fantástico, pero una vez ya sabiendo lo que he visto, admito que me ha gustado bastante y los chavales están de 10.
Ópera prima de Ratchapoom Boonbunchachoke, es una fábula fantástica sobre el duelo, la memoria y el olvido. Tras morir por una enfermedad causada por la contaminación, Nat regresa como espíritu en una aspiradora, obligando a su marido a convivir con el pasado de forma literal. La propuesta, de tono absurdo y poético, recuerda por momentos al humor surrealista de José Luis Cuerda o Quentin Dupieux, jugando con la delgada línea entre la risa y la melancolía.
Boonbunchachoke crea un universo en el que los objetos conservan emociones y los fantasmas representan tanto pérdidas personales como olvidos sociales. Sin embargo, la película peca de olvidarse de su propia vis cómica en su tramo central, volviéndose más contemplativa que divertida. Aun así, su originalidad visual y su delicado equilibrio entre lo íntimo y lo político la convierten en una de las propuestas más sugerentes del cine tailandés reciente.
En 1957 ya se hizo una versión de la novela de Richard Mathenson y tengo que decir que me parece maravillosa, tiene mucho ritmo y unos grandes efectos. Desde Francia, nos llega una nueva versión de la novela y al igual que la anterior, me ha gustado, de manera diferente, pero creo que es una gran adaptación.
La cinta nos cuenta como un hombre normal comienza a encoger después de un suceso extraño pero nada llamativo en el cielo. Día a día ve como su ropa le queda grande y como su mujer se va convirtiendo en una persona más alta. Con una premisa muy sencilla, la película nos trae una historia llena de filosofía y con un gran mensaje.
Si que es cierto que esta adaptación no tiene mucho ritmo, es una película pausada, pero creo que le viene de perlas con la novela de Mathenson, con su escritura que parece poesía y sus frases que dan tanto para pensar. Además el tema de efectos especiales está de maravilla, la mayoría de ellos son prácticos. Y por supuesto Jean Dujardin está muy bien, la película recae sobre sus hombros y lo aguanta con soltura.
‘Luger’, ópera prima en la dirección para Bruno Martín (productor de ‘Os Reviento’), es un thriller de acción puro y duro, inspirado en los buddy movies de los ochenta y las películas de directores como Tarantino o Guy Ritchie. En un único día, dos buscavidas, el astuto Rafa (David Sanz) y el fornido Toni (Mario Mayo), se ven envueltos en una misión que escala rápidamente en violencia cuando descubren una reliquia de la Segunda Guerra Mundial en un coche robado. La película transcurre únicamente en un polígono industrial, lo que ofrece variedad escénica pese a los límites del espacio, y cada golpe duele, cada herida deja huella que no se cura al instante como sucede con la mayoría de personajes de acción hollywoodienses.
Aquí no hay un personaje bondadoso, todo es calaña. La relación de amor-odio entre los dos protagonistas aporta calor humano, chistes constantes con referencias y ese descaro callejero que sorprende. Luger no evade la crudeza ni la convicción del género: los personajes están manchados de violencia, pero no de indiferencia. No es solo adrenalina, sino también lealtad, traición y redención. Una nueva pieza que consolida al cine de acción en España como algo más que fuegos artificiales: con pulso, corazón y puñetazos.
Me ha tenido intrigada y a la vez aburrida. Una cinta un tanto repetitiva y que la verdad hace que pierdas bastante el hilo. En la cinta encontramos un antiguo espía jubilado que comienza a sentir curiosidad por la mujer que está en la habitación de al lado.
Antes de seguir, admito que tengo un problema con el cine italiano y me cuesta entrar bastante, no se el por qué, pero me pasa a menudo. Siguiendo con esto, la película es bastante interesante, tira de varios recursos y otra cosa no, no para, tiene un ritmo vertiginoso. Que como he dicho, en mi caso, ha hecho perderme. No quiere decir que ‘Reflection in a dead Diamond’ sea mala ni mucho menos, simplemente no es mi tipo de cine. Como virtudes, su fotografía, es increíble, tiene unos decorados super cuidados y nada está puesto gratuitamente.
‘It Ends’, dirigida por Alex Ullom, es una de esas películas que, bajo la apariencia de un coming of age clásico, esconde una mirada más profunda sobre el tránsito a la madurez. Un grupo de jóvenes viaja por una carretera que parece no tener fin, símbolo de una generación que busca sentido en un mundo que se repite y se desgasta. Teniendo cerca el estreno de ‘La larga marcha’ recordará a muchos a historias de Stephen King. Lo sorprendente es que Ullom y su equipo, con apenas experiencia profesional y un presupuesto obtenido en partidas de póker online, logran una obra coherente, sensible y visualmente envolvente. Su tono contemplativo, su ritmo pausado y su sinceridad emocional le otorgan un peso inusual dentro del cine independiente reciente. ‘It Ends’ habla de lo que se pierde al crecer y de lo poco que entendemos sobre nosotros mismos mientras seguimos conduciendo hacia la nada. Un debut que, por madurez y ambición, merece ser escuchado.
Tras la trágica muerte de Nat a causa de la contaminación por polvo, su esposo March se ve consumido por el dolor. Pero su vida cotidiana da un vuelco cuando descubre que el espíritu de su mujer se ha reencarnado en una aspiradora. Por absurdo que parezca, su vínculo se reaviva, haciéndose más fuerte que nunca…
Crítica
Ópera prima de Ratchapoom Boonbunchachoke y ya podemos decir que estaremos pendientes de su segunda película. Es un filme que se propone explorar el dolor, la memoria y el olvido mediante una comedia negra fantástica que coquetea con lo absurdo, y que en muchos momentos nos ha hecho recordar a maestros del absurdo como José Luis Cuerda o Quentin Dupieux.
La historia parte de una premisa tan insólita como desgarradora: Nat muere víctima de una enfermedad respiratoria provocada por contaminación, y su esposo March queda sumido en el duelo. Cuando descubre que el espíritu de su mujer se ha reencarnado en una aspiradora doméstica, su vida cambia por completo. Aparentemente una idea de humor surrealista, pero bajo esa superficie late una reflexión sobre el olvido: la memoria de una persona querida, el miedo a ser olvidado, el modo en que los seres vivos y los objetos pueden retener o borrar rastros de lo que fue. También aparece otro fantasma, de un obrero muerto en la fábrica familiar, lo que introduce la idea de los olvidos colectivos, de las heridas que no cierran o que la sociedad prefiere ignorar.
Originalidad del planteamiento es innegable. La unión entre lo doméstico absurdo (una aspiradora poseída) y lo íntimo (el duelo, la culpa, el recuerdo) es potente, y permite jugar con tonos que van rondan sobretodo el humor chanante. Escenas de sexo con aspiradoras, combates entre electrodomésticos, poltergeists fabriles… Las situaciones son tan dispares durante la primera hora que no paras de reírte. A parte la ambientación y estética del film se apoya en un diseño visual cuidado y en la capacidad de generar cuadros que resultan inquietantes, poéticos o cómicamente espeluznantes según el momento. Solo el primer fotograma con personajes ya nos recuerda a las comedias manchegas de Cuerda.
Y tras todo esto hay metáfora social. Un fantásma útil no es sólo una historia personal y cómica, pues el fantasma de la fábrica recuerda que hay olvidos sociales (accidentes laborales, contaminación, responsabilidad colectiva) que están presentes, aunque se trate de barrerlos bajo la alfombra de manera que los ricos o poderosos queden impunes.
Pero hay algo que no termina de cuajar. Lo más claro es que el film padece de olvidarse de su propia vis cómica en algunos tramos. Cuando el absurdo alcanza su cúspide, se espera que el humor sostenga el peso y en ciertos momentos, la película se vuelve demasiado contemplativa, demasiado asfixiada por sus propias metáforas y dramas, perdiendo ese equilibro entre lo ridículo y lo profundo que prometía al inicio. Eso hace que la narrativa decaiga a ratos, especialmente en la parte central, donde el ritmo se relaja y algunas escenas se sienten redundantes. Eso si, el final es un apoteosis asegurado.
‘Un fantasma útil’ es una obra ambiciosa que merece atención por cómo mezcla lo fantástico con lo político, lo íntimo con lo colectivo, lo visual con lo simbólico. Su defecto principal es un cierto desbalance: promete delirios cómicos pero no siempre los sostiene. Aun así, cuando acierta, conmueve, provoca y arranca carcajadas. Porque al final lo que perdura es esa idea punzante: olvidar no es simplemente dejar de recordar, sino permitir que lo que fue deje de existir, incluso cuando pasada la garantía la aspiradora siga funcionando.
Ficha de la película
Estreno en España: por determinar. Título original: Phi Chidi Kha. Duración:130 min. País: Tailandia. Dirección: Ratchapoom Boonbunchachoke. Guion:Ratchapoom Boonbunchachoke. Música: Chaibovon Seelukwa. Fotografía:Pasit Tandaechanurat. Reparto principal: Davika Hoorne, Apasiri Nitibhon, Wanlop Rungkamjad, Wisarut Homhuan, Wisarut Himmarat. Producción:185 Films, Haut les Mains Productions, Mayana Films, Momo Film Co, Tsixtysix. Distribución:YouPlanet Pictures. Género:comedia, drama. Web oficial: https://185films.co/work/
Dave Franco (The Disaster Artist, Malditos Vecinos) y Alison Brie (Mad Men, Community) interpretan a una pareja en crisis que se muda al campo, donde descubren una cueva con una fuerza sobrenatural. Al beber de su agua, comienzan a sentir transformaciones físicas y emocionales. Una experiencia de body horror intensa e inquietante que critica la codependencia en las relaciones de pareja.
Crítica
Una metáfora magnífica
Cuando uno se acerca a ‘Together’, debut en el largometraje para Michael Shanks, es inevitable pensar en referentes recientes que exploran el horror corporal como metáfora. Confieso que entré a la sala con la idea de que iba a toparme con algo similar a ‘Dos’ de Mar Targarona, aquella producción española donde dos desconocidos despiertan cosidos por el abdomen y luchan desesperadamente por liberarse. También me vino a la mente ‘Else’, de Thibault Emin, un título mucho menos conocido pero tremendamente perturbador, en el que el protagonista experimentaba el aislamiento existencial al ser absorbido por un edificio y expulsado por el recto del mismo (no es invent). No obstante, aunque ‘Together’ comparte con ambas la explotación y reinvención del body horror, su moraleja es otra: aquí lo grotesco sirve para diseccionar los pliegues más íntimos de las relaciones de pareja.
El body horror es un subgénero complejo y, durante mucho tiempo, relegado a un rincón de culto reservado a los fans de Cronenberg o de experimentos más extremos del cine independiente. Sin embargo, producciones recientes como ‘La sustancia’ han demostrado que puede tener un eco comercial y crítico, abriendo la puerta al público general a películas como esta. El cuerpo mutando, deformándose o desbordándose de lo humano se convierte en un espejo aterrador, un recordatorio de que lo físico es inseparable de lo psicológico. En ‘Together’, esa fusión orgánica entre dos amantes no es simplemente un efecto visual: es la materialización de una ansiedad colectiva sobre el amor, la convivencia y la pérdida de individualidad.
El argumento nos presenta a Millie (Alison Brie) y Tim (Dave Franco), una pareja que arrastra años de rutina y complicidades oxidadas. Su mudanza al campo parece un intento de recomponer lo que ya está resquebrajado. Pero la naturaleza (con un lago misterioso y una cueva que parece tragarse sus dudas) convierte su unión en un proceso irreversible: sus cuerpos comienzan a fundirse. Shanks construye a partir de ahí un relato que bascula entre lo íntimo y lo grotesco, entre la metáfora emocional y el espectáculo visual.
Lo fascinante de ‘Together’ es cómo utiliza la mutación para hablar del miedo al compromiso, del pánico a ser absorbido por el otro, de las crisis de ansiedad que nacen de relaciones estancadas. A la vez, plantea el otro extremo: el deseo profundo de pertenecer, de ser uno con la persona que se ama, incluso si eso significa desaparecer como individuo. El filme camina sobre esa paradoja con un pulso que mezcla horror y ternura, incomodidad y lirismo. Al fin y al cabo, ¿cuántas parejas no terminan funcionando como una sola entidad tras años de convivencia?
La película no ofrece respuestas fáciles ni moralejas simplistas, de hecho, plantea un enigma sobrenatural u ocultista de difícil intuición. Su cierre es tan perturbador como poético. No se trata de un “vivieron felices para siempre”, sino de otro tipo de conclusión que permite interpretaciones, con todas las implicaciones aterradoras que eso conlleva. Por supuesto todos coincidiremos en que el filme se proyecta para recordarnos que el amor puede ser un refugio, pero también una prisión invisible de la que no siempre hay escapatoria. Pero habrá quienes extraigan otras lecturas.
‘Together’ es un relato sobre el horror de sentirse atrapado en una relación infeliz y sobre la belleza y el peligro de entregarse sin reservas. Una obra que confirma que el body horror está viviendo una nueva juventud, donde las transformaciones físicas hablan de ansiedades sociales y emocionales con más verdad que cualquier melodrama convencional. Shanks debuta con una película incómoda y fascinante, destinada a quedarse en la memoria como una de las propuestas más arriesgadas y acertadas del 2025. Sin duda es una metáfora magnífica.
Ficha de la película
Estreno en España: 31 de octubre de 2025. Título original: Together. Duración: 102 min. País: Australia. Dirección: Michael Shanks. Guion: Michael Shanks. Música: Cornel Wilczek. Fotografía: Germain McMicking. Reparto principal: Alison Brie, Dave Franco. Producción: 1.21, 30West, Picturestart, Princess Pictures, Tango Entertainment. Distribución: Diamond Films. Género: terror. Web oficial:https://www.neonrated.com/film/together
Cuando el patriarca de la familia muere, una madre y una hija afligidas arriesgan sus vidas para llevar a cabo un brutal ritual de resurrección y resucitarlo de entre los muertos.
Crítica
Interesante mezcla entre terror ritual y drama familiar
Desde sus primeros minutos, ‘The Surrender’ se impone como una película incómoda, oscura, que no se anda con medias tintas: arranca con una escena de body horror inmediata, explícita, que remite a ‘La sustancia’. Pero rápidamente el relato se desnuda con sus pretensiones: esto no será solo terror físico ni una puesta en escena aséptica y deslumbrante, sino un filme que pone sobre la mesa ritos, creencias, hechicería, magia que desafía tanto a la ciencia como a las convenciones médicas.
La directora y guionista Julia Max construye una narrativa dual: por un lado, el duelo y la desesperación de una madre (interpretada por Kate Burton), ante la muerte inminente o real de su esposo; por otro, la enorme resistencia a aceptar lo inevitable, pasando por rituales ocultos y tratos con lo sobrenatural. La hija (Colby Minifie) vive ese choque generacional y emocional: ama, duda, teme, y se encuentra atrapada entre la lógica de la prohibición médica y las advertencias frente a algo ancestral, casi tribal, que su madre invoca con fe inquebrantable.
Es curioso que la madre se arranque mechones de pelo. No como desgaste psicológico cotidiano: este gesto se identifica más con lo ceremonial, lo ritual, lo mágico; un sacrificio del cuerpo como moneda de cambio con lo desconocido. Ese detalle hace inevitable comparar con la interpretación de Colby Minifie en ‘The Boys’, donde se arrancaba mechones por puro estrés extremo. Podría repetir perfectamente ese acto pues la película va de cómo la situación, el duelo y el pulso con su madre, llevan al límite a su personaje.
La película no evade el uso de prácticas como la homeopatía o rituales vudú, no para decorado exótico, sino como fuerzas reales dentro del universo narrativo. Es interesante cómo Max introduce estas creencias: como refugios frente al sufrimiento, pero también como trampas morales y emocionales. El espectador entiende que el empeño no consiste sólo en negar la muerte del marido y padres, sino, en cierto sentido, evitar rendirse ante algo más profundo: la culpa, la ausencia, la traición posible de sus propias convicciones.
El título, ‘The Surrender’, se desliza sobre al menos tres niveles de lectura. Primero y obvio, la resistencia de la hija frente al fanatismo maternal, la negativa a rendirse al influjo mágico o ceremonial. Segundo, la lucha interna de la madre por no rendirse ante la muerte de quien ha sido su polo emocional, rehusando aceptar que algo amado deje de existir tal como lo conocía. Y tercero no podría desvelarlo sin hacer spoilers. Lo que sí puedo decir es que con esos tres temas llega el miedo pues por un lado está el flirteo con los “trucos mágicos” y por otro el terror a darse por vencido con un ser querido.
¿El terror? Está ahí. No tanto en los jump scares fáciles, sino en la tensión que se genera cuando el realismo se agrieta: magia negra insinuada, rituales clandestinos, enfermedades incurables, espectros del dolor, la vieja fantasía de que lo oculto puede revertir lo irreversible. Y ese terror psicológico que nace del vínculo madre-hija enfermo, cargado de culpa, de expectativas, del dolor heredado. En ese sentido, ‘The Surrender’ recuerda inevitablemente a ‘Relic’ de Natalie Erika James, otra obra que mezcla el drama familiar con el horror metafísico, con el deterioro corporal o mental como manifestación externa del trauma interno.
Estéticamente, Julia Max acierta en los contrastes: una primera parte con luz, con silencio, tensión contenida; luego un tercer acto donde lo oscuro, lo grotesco, lo corporal, lo sobrenatural, todo se desborda. Los momentos de horror más gráfico funcionan, aunque hay instantes donde la película parece tambalearse: ¿cuándo permanecer fiel al drama filial y cuándo ceder al exceso de lo oculto? Hay desajustes de tono que podrían distraer, pero también le dan carácter. Es un debut fuerte, imperfecto, pero con voluntad, con ideas.
Ficha de la película
Estreno en España: por determinar. Título original: The surrender. Duración: 90 min. País: Canadá. Dirección: Julia Max. Guion: Julia Max. Música: Alex Winker. Fotografía: Cailin Yatsko. Reparto principal: Colby Minifie, Kate Burton, Chelsea Alden. Producción: Codependent Films. Distribución: por determinar. Género: terror. Web oficial: ver en Amazon.
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