Crítica: ‘Atrapando a un Monstruo’

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Bonito cuento lleno de acción y estéticamente precioso

Hay películas que no te esperas y sin duda, ‘Atrapando a un monstruo’ es una de ellas. Un cuento muy tierno y lleno de tiroteos. Con la estética mágica de ‘Amelie’ y su rareza tanto en el ambiente como en sus pintorescos protagonistas y con la tierna y extraña amistad de ‘León. El profesional’. No puedo describirla mejor y es que es como una simbiosis rara que sin duda te atrapa desde el minuto uno.

Que nos cuenta este cuento

Conocemos a Aurora, cansada de que el monstruo de debajo de su cama haga que se quede sin familia decide contratar a su vecino, un asesino a sueldo, para que cace a la criatura. Aurora descubrirá que hay varios tipos de monstruos en la vida.

Pero sin duda hay mucho más aquí y es que todo esconde un poquito de reflexión y es que muchas veces los pensamientos que tenemos se pueden hacer realidad. Además, que deberíamos escuchar y creer más a los niños. En el momento en el que Aurora se siente escuchada, se comienza a comprender todo un poco mejor.

Ambos personajes, el de Aurora y el del vecino están solos y necesitaban encontrarse. Es super tierno la manera en la que se necesitan, sin saberlo ellos mismos.

Reparto y dirección

Estamos ante la ópera prima de Bryan Fuller, creador de la estupenda serie ‘Hannibal’ en la que ya trabajó con Mads Mikkelsen. Y como os comento, no ha podido hacer mejor trabajo. Se ha reunido con un reparto estelar y sobre todo con un equipo técnico increíble.

En el reparto tenemos a Sophie Sloan, también novata en esto de la actuación, pero que está fabulosa. Tiene un papel tan tierno, tan fuerte y tan valiente. Una niña aterrada por un terrible monstruo con el que comparte habitación, pero decidida a terminar esta pesadilla, pone soluciones, pese al terror que tiene. La escena de la Iglesia me parece una maravilla.

Mads Mikkelsen, en un papel sencillo, pero tan bonito. Si, es un asesino a sueldo, pero tiene un corazoncito bastante grande. Con gran curiosidad decide seguir el royo a la niña y ayudarla.

Sigourney Weaver, tiene un papel pequeño pero muy importante, está fabulosa. Se nota que disfruta del personaje, que la verdad es bastante peculiar. Las conversaciones que tiene con El vecino (el personaje de Mikkelsen) me parecen de lo mejor de la película.

Los acompañan David Dastmalchian, Sheila Atim, Rebecca Henderson, Armond Willis, Rea Milla, Tibor Szauervein, Sute Zhao, Tao Jia y Hisham Omer entre muchos otros.

El arte en la película

Y es que ‘Atrapando a un monstruo’ es, ante todo, una maravilla visual. Tenemos una atmósfera de cuento gracias a los colores. Tenemos un eterno filtro verde, que contrasta con colores vivos como el amarillo o el rojo.

La fotografía realizada por Nicole Whitaker es preciosa, muy cuidada y sobre todo da la importancia a los dos protagonistas. Dando un brillo especial tanto a Aurora como a El vecino. De echo Mikkelsen suele tener como una luz siempre que viene desde su espalda, dando así una sensación de salvador.

Y bueno, qué decir del vestuario, me parece increíble. Esto es gracias a Catherine Leterrier (‘Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel’) y Olivier Bériot (‘Valerian y la ciudad de los mil planetas’). El trabajo que realizan es maravilloso y es que el vestuario de Sophie Sloan, casi siempre rojo, con unos diseños que la hacen ver como la niña decidida y valiente que es. O los diseños homenajeando a las películas de kung fu que lleva Mikkelsen. Y ya, los vestidos de alta costura que le vemos puestos a Sigourney Weaver, son espectaculares.

Un cuento divertido y tierno

Dos personas que se necesitan y no lo saben terminan unidos por un monstruo. Una película como he comentado al principio, bastante rara, bonita y divertida. Además, con mucha acción, una mezcla de géneros curiosa y que funciona. No dejéis de verla porque realmente me ha parecido una chulada. 

Ficha de la película

Estreno en España: 10 de abril de 2026. Título original: Dust Bunny. Duración: 106 min. País: Estados Unidos. Dirección: Bryan Fuller. Guion: Bryan Fuller. Música: Isabella Summers. Fotografía: Nicole Hirsch Whitaker. Reparto principal: Mads Mikkelsen, Sophie Sloan, Sigourney Weaver, David Dastmalchian, Rebeca Henderson, Sheila Atim, Wael Alroyly, Sute Zhao, Line Kruse, Caspar Phillipson, Armond Willis, Rea Milla, Tibor Szauervein. Producción: Entertainment One, Thunder Road Pictures, Hero Squared, Dust Bunny Productions, Living Dead Guy Productions. Distribución: Diamond Films. Género: Terror, drama. Web oficial.

Crítica: ‘La buena hija’

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Su capacidad de incomodar sin efectismos ni drama fácil la convierte en pedagogía

En su traslación del cortometraje al largo, la directora Júlia de Paz Solvas construye con ‘La buena hija’ una obra de vocación pedagógica que no busca el golpe de efecto inmediato, sino la sedimentación emocional. Lejos del impacto visceral de títulos como ‘Custodia compartida’, aquí el dolor se filtra de forma más sutil, más progresiva, pero igualmente persistente.

La película, que llega precedida por el reconocimiento a su corto previo y su paso por el Festival de Málaga, se adentra en un terreno complejo: la convivencia con un padre maltratador desde la perspectiva de una hija adolescente. No se trata únicamente de denunciar, sino de comprender (sin justificar) los mecanismos emocionales que atan a la víctima con su agresor.

Uno de los mayores aciertos de la cinta reside en cómo aborda la ambigüedad afectiva. La protagonista no parte de un rechazo frontal hacia su padre, al contrario, lo percibe inicialmente como una figura cercana, cómplice, alguien que la trata “como a un colega más”. Este matiz, incómodo pero profundamente realista, sitúa al espectador en un terreno ético complejo: el tránsito desde la identificación hasta el miedo no es abrupto, sino progresivo, lleno de contradicciones, negaciones y silencios.

En este sentido, ‘La buena hija’ se alinea con una corriente de cine social que apuesta por la observación minuciosa antes que por el subrayado dramático. La violencia no estalla constantemente en pantalla, sino que se intuye, se respira, se infiltra en los gestos cotidianos.

Adolescencia, rebeldía y psicología en construcción

La película acierta al situar su relato en una etapa vital particularmente vulnerable: la adolescencia tardía, ese momento liminal entre el instituto y la vida adulta. Es un periodo donde la identidad está en construcción, donde la rebeldía emerge como lenguaje propio y donde los límites familiares, sociales, emocionales se ponen constantemente a prueba.

Aquí, ‘La buena hija’ despliega una mirada especialmente lúcida sobre la psicología infantil y juvenil. Los pequeños actos de desafío, las mentiras aparentemente triviales o los cambios de actitud no se presentan como simples “problemas de conducta”, sino como síntomas de un conflicto más profundo. La directora evita el juicio fácil centrándose en la observación de estos comportamientos.

El trabajo actoral resulta fundamental para sostener esta propuesta. La protagonista encarna ese vaivén emocional con una naturalidad desarmante. A su lado, Janet Novas y Julián Villagrán aportan una densidad interpretativa que eleva el conjunto. Villagrán, en particular, construye un personaje inquietante precisamente por su aparente normalidad: no es un monstruo evidente, sino alguien capaz de alternar cercanía y amenaza en cuestión de segundos.

Un cine que educa sin imponer respuestas

‘La buena hija’ no es una película cómoda, pero tampoco pretende serlo. Su carácter pedagógico no radica en ofrecer soluciones, sino en plantear preguntas. ¿Cómo se rompe el vínculo con un agresor cuando ese agresor también ha sido una figura de afecto? ¿Cómo se reconoce la violencia cuando esta se disfraza de normalidad cotidiana?

La película evita caer en el didactismo explícito, apostando por una narrativa que confía en la inteligencia emocional del espectador. Este enfoque puede restarle inmediatez frente a propuestas más contundentes, pero le otorga una capacidad de permanencia mucho mayor. Es un cine que no se agota en el visionado, sino que continúa resonando tiempo después.

Esta película podría consolidarse como una obra relevante dentro del panorama del cine español contemporáneo. ‘La buena hija’ no revoluciona el género, pero sí aporta una mirada honesta y matizada sobre una realidad compleja. Su mayor virtud es, precisamente, esa capacidad para incomodar desde la empatía, para mostrar sin subrayar y para invitar a la reflexión sin dictar conclusiones.

Ficha de ‘La buena hija’

Estreno en España: 10 de abril de 2026. Título original: La buena hija. Duración: 101 min. País: España. Dirección: Júlia de Paz Solvas. Guion: Júlia de Paz Solvas, Nuria Dunjó. Música: Natasha Pirard. Fotografía: Sandra Roca. Reparto principal: Kiara Arancibia, Julián Villagrán, Janet Novas, Petra Martínez. Producción: 3Cat, Astra Motion Pictures, Avalon, ICEC, ICAA, Krater Films, Movistar Plus+, RTVE. Distribución: Avalon. Género: drama. Web oficial.

Crítica: ‘Buena suerte, pásalo bien, no mueras’

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Un bucle narrativo que nos pasa examen y plantea dónde va nuestra humanidad

Cada vez son más voces que se suman a ideas como la que planteaba el cómic original de Valerian, que luego fue película con Valerian y la ciudad de los mil planetas dirigida por Luc Besson, el cual arrancaba con una propuesta bastante desalentadora en la cual la humanidad convive con sus máquinas y vive anclada a sus sillones o camas viendo constantemente entretenimiento. Esto es algo que años después, películas como Matrix o Wally también plantearon. Estamos abocados a vivir entretenidos y mantenidos por nuestras máquinas. Esta es quizás una de las muchas lecturas que plantea ‘Buena suerte, pásalo bien, no mueras’, pero hay más.

La nueva propuesta de Gore Verbinski se adentra en uno de los territorios más transitados (y, aun así, inagotables) del cine fantástico: los bucles temporales. Pero aquí no se trata únicamente de repetir eventos con ligeras variaciones, sino de utilizar esa repetición como reflejo de una sociedad atrapada en sus propios hábitos digitales. Verbinski, conocido por su capacidad para alternar entre lo comercial y lo inquietante, construye una obra que oscila entre la brillantez conceptual y el agotamiento estructural.

La película está fragmentada en episodios o flashbacks que, en más de una ocasión, parecen variaciones directas (casi calcos) de capítulos de ‘Black Mirror’. Y no es por usar una expresión fácil o muletilla recurrente, es que algunos argumentos los hemos visto tal cual en la serie de Charlie Brooker. Esta decisión narrativa tiene una doble lectura: por un lado, refuerza el carácter episódico de nuestra relación con la tecnología (consumo rápido, estímulo constante, poco tiempo para pensar), por otro, genera una sensación de déjà vu que puede resultar tan deliberada como cargante. Es una película que, como los propios algoritmos que critica, parece diseñada para retenerte incluso cuando ya estás saturado. Es evidente que en montaje las secuencias están planteadas para dar la sensación de scroll de red social y así potenciar esa sensación de repetición obsesiva. Desde luego tiene un ritmo deliberadamente imparable y frenético.

Humor negro y apocalipsis digital: cuando reír es incómodo y retratista

Donde la película encuentra su mayor acierto es en el uso del humor negro como herramienta de disección social. ‘Buena suerte, pásalo bien, no mueras’ no pretende sermonear, prefiere incomodar. El título funciona así como advertencia y sarcasmo: una frase que podría leerse en cualquier red social antes de un reto absurdo, pero que aquí adquiere tintes casi proféticos. Verbinski podría haber optado por mostrar personajes de esos que llevan al extremo su necesidad de validación digital, pero en lugar de ello prefiere tejer una serie de situaciones que nos muestra cuan idiotizados estamos.

La sombra de ‘Terminator’ planea sobre toda la obra, especialmente en su tratamiento de la inteligencia artificial como amenaza latente. No es una rebelión de máquinas inmediata ni espectacular, sino progresiva, silenciosa, integrada en nuestras rutinas. La película establece paralelismos emocionales con la relación entre Sarah y John Connor, trasladándolos a un contexto donde la “protección” ya no es física, sino digital: proteger la identidad, la autonomía y, en última instancia, la capacidad de decisión humana.

Aquí es donde Verbinski introduce una de sus ideas más inquietantes: la IA no necesita destruirnos, basta con sustituirnos. En un mundo saturado de contenido, donde los memes generados automáticamente inundan cada espacio de atención, el ser humano queda relegado a un papel secundario. La película sugiere que ya estamos viviendo ese proceso, y que lo que hoy parece entretenimiento trivial es, en realidad, el preludio de una obsolescencia colectiva.

Sam Rockwell y el arte de sostener el caos

En medio de este entramado conceptual se encuentra Sam Rockwell, quien vuelve a demostrar por qué es uno de los intérpretes más versátiles de su generación. Su actuación es un equilibrio constante entre la extravagancia y la humanidad, entre el absurdo y la lucidez. Aunque el filme se compone de muchos secundarios y sus propias historias, Rockwell mantiene la obra viva.

Su personaje funciona como catalizador emocional dentro del caos estructural. Es consciente, en mayor o menor medida, del bucle en el que se encuentra, lo que le permite ofrecer momentos de ironía y desesperación a partes iguales. En ciertos pasajes, su interpretación recuerda a sus trabajos más excéntricos, pero aquí hay una capa adicional de desgaste psicológico que aporta profundidad al conjunto.

Estamos ante una película contradictoria: tan estimulante como exasperante, tan lúcida como alborotada. Verbinski plantea preguntas incómodas sobre nuestra dependencia tecnológica y con ello plantea un espejo en cuyo reflejo nos vemos todos y lo que vemos no siempre es agradable. Por ese planteamiento y por su calidad técnica, ‘Buena suerte, pásalo bien, no mueras’ es, sin duda, el mejor filme de Gore Verbinski en mucho tiempo.

Ficha de ‘Buena suerte, pásalo bien, no mueras’

Estreno en España: 10 de abril de 2026. Título original: Good Luck, Have Fun, Don’t Die. Duración: 134 min. País: Estados Unidos. Dirección: Gore Verbinski. Guion: Matthew Robinson. Música: Geoff Zanelli. Fotografía: Jim Whitaker. Reparto principal: Sam Rockwell, Haley Lu Richardson, Michael Peña, Zazie Beetz, Asim Chandhry, Tom Taylor, Juno Temple Producción: 3 Arts Entertainment, Blind Wink Productions, Constantin Film, Robert Kulzer Productions, WAM Films. Distribución: Universal Pictures. Género: comedia, ciencia ficción. Web oficial.