Crítica: ‘El último arrebato’

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Sinopsis

‘Arrebato’ es hoy la gran película de culto del cine español e Iván Zulueta, su director, un cineasta maldito. La película que anticipó el final de la movida, una cinta oscura y cruda cuya historia e intrahistoria están íntimamente conectadas. Arrebato sirve como premonición de la vida del propio cineasta. Al igual que sus protagonistas, Zulueta acabará arrebatado por las drogas y el cine y, como ellos, también desapareciendo.

Crítica

Un gran trabajo de investigación y restauración

En Sitges tuvimos la oportunidad de ver ‘El último arrebato’, un documental en el que los autores se adentran de lleno en la película de Iván Zulueta, ‘Arrebato’. Y nos dan un poco de contexto para la desaparición de éste de la vida pública y de como la película se convirtió en una cinta de culto.

No he visto ‘Arrebato’, quitando todas las imágenes que nos muestran en esta película y sin duda uno de los objetivos de este documental es que tengas ganas de ver la cinta. En esta cinta, Marta Medina y Enrique López Lavigne, van buscando información acerca del autor y de la película. Con ello vemos escenas de la película y escenas actuales, donde vemos el Madrid de la Movida, ya en declive. Ese Madrid de Zulueta que nos muestra con bastante nostalgia, como antes su mundo había tenido días mejores y también de un nuevo Madrid que va resurgiendo mientras Zulueta se va diluyendo cada vez más en esas obsesiones y encerrándose en sí mismo.

La película se estrenó un 9 de junio de 1980 en el Cine Azul. Después de esto Iván Zulueta termina recluido en la casa de su madre en San Sebastián. Nunca más volvió a rodar nada. En el documental encontramos diferentes entrevistas con sus más allegados y también un montón de material inéditos. Imágenes de Super 8, pequeños retales de una vida restaurados por la Filmoteca Española. Un gran trabajo de documentación que nos van mostrando esta decadencia del director y de la propia Movida madrileña. Sin duda es un gusto ver imágenes de un Madrid tan cambiante, vemos las imágenes del pasado junto con las del presente. Los protagonistas de la cinta van pasando por los mismos lugares que Zulueta pasó mientras nos cuentan su historia.

Y es que, sin duda, lo que más me ha gustado de este documental ha sido conocer la figura de Iván Zulueta e indagar más en su trabajo. Para mí descubrir todo el trabajo que tiene de carteles de cine me ha fascinado, carteles que hemos visto mil veces, pero que sinceramente no conocía quien era el autor. Películas como ‘Asignatura pendiente’ de José Luis Garci, ‘Viridiana’ de Luis Buñuel o ‘Laberinto de Pasiones’ de Pedro Almodóvar llevan su sello. Si pincháis aquí, podréis ver parte de su trabajo que es inmenso.

Sin duda Marta Medina y Enrique López Lavigne, han logrado un gran trabajo de investigación y además logran que Iván Zulueta quede bien reflejado en el documental. Como he comentado, consiguen que tengas interés más allá de lo visto en la cinta y quieras conocer más sobre el trabajo de este hombre malogrado por una época llena de excesos. Como todo, no es perfecto, pero si que brilla más por sus luces que por sus sombras y ya solo por todo el trabajo que lleva por detrás, toda la gente que han logrado reunir y poder contemplar tanto material inédito, ‘El último arrebato’ es un documental que bien merece un buen visionado.

Ficha de la película

Estreno en España: Próximamente. Título original: El último arrebato. Duración: 108 min. País: España. Dirección: Marta Medina, Enrique López Lavigne. Guion: Marta Medina, Jaime Chávarri. Música: José Ignacio Arrufat. Fotografía: Álvaro Gómez Pidal. Reparto principal: Iván Zulueta, Jaime Chávarri, Eusebio Poncela, Cecilia Roth, Marta Fernandez Muro, Carlos Heredero, Virginia Montenegro, Carlos Astiarraga, Enrique López Lavigne, Marta Medina. Producción: Apaches Entertainment, 39 Escalones. Distribución: Género: Biografía. Web oficial: https://x.com/39escalonescine?lang=es

Crítica: ‘Sisu: camino a la venganza’

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Sinopsis

Al regresar a la casa donde su familia fue brutalmente asesinada durante la guerra, «el hombre que se niega a morir» (Jorma Tommila) la desmantela, la carga en un camión y se propone reconstruirla en un lugar seguro en honor a ellos. Cuando el comandante del Ejército Rojo, que mató a su familia (Stephen Lang, de ‘Don’t Breathe’), regresa empeñado en terminar el trabajo, se produce una implacable y espectacular persecución a través del país, una lucha a muerte llena de escenas de acción increíbles e ingeniosas.

Crítica

Cuidado que el Chuck Norris finés está de vuelta (de vuelta de todo)

Cuando consumimos cine de acción contemporáneo, es raro encontrar un filme que celebre sin complejos la figura del héroe de carne y hueso (o mejor dicho, de músculo, cicatrices y un instinto de supervivencia que se regodea en lo mítico). En ese terreno se mueve con contundencia la secuela ‘Sisu: camino a la venganza’, en la que el director Jalmari Helander vuelve al terreno que le hizo célebre: un protagonista implacable, violencia sin adorno, paisajes extremos llenos de maquinaria de guerra y un código moral escueto pero absolutamente claro.

Aquí el héroe es prácticamente un “Chuck Norris finés” que arrasa y es inasequible al desaliento: el personaje vuelve, sí, pero no solo está de vuelta con una segunda y esperadísima secuela, sino que está de vuelta de todo. Desengañado de la vida, marcado por la pérdida, y con el único objetivo de ajustar cuentas. Si en la primera entrega luchaba contra nazis que aplicaban la ley de tierra quemada, en esta nueva historia el enemigo cambia: son los soviéticos los que eliminaron a su familia, lo que intensifica el tono de venganza personal y marca un cambio de frente dramático. Está claro que el protagonista de Sisu no entiende de colores. También que protege lo suyo pues si anteriormente le vimos protegiendo su botín ahora intenta salvaguardar su casa en la que es la mudanza más dura que he visto en mi vida.

Helander ha planteado una propuesta que muchos creían perdida en el cine moderno: un héroe de acción auténtico, un “berserker” de los que no se permite tregua, que sin apenas diálogos logra transmitir tanto como una oda al instinto de supervivencia como una metáfora de la resistencia absoluta. Pero no está solo. La inclusión de dos colosos del antagonismo como Richard Brake y Stephen Lang añade una capa extra de brutalidad y credibilidad al engranaje narrativo. Ambos intérpretes, acostumbrados a encarnar figuras duras, violentas, desequilibradas o autoritarias, apareciendo aquí suman al carisma de la película: la incorporación de dos “ásperos” del cine como Brake y Lang no hace sino aumentar el grado de rudeza de la saga (me gusta pensar que habrá más entregas). Con ellos, Helander no tenía necesidad de embellecer nada, la efectividad ya estaba asegurada, pero sí consigue que sintamos eso de que “esto es guerra y nadie va a pedir perdón”.

Si bien ya sabemos lo que ofrece Helander: capítulos divididos por títulos, protagonista silencioso, humor físico, perro inmortal (sí, ese perro que parece haber firmado contrato de perpetuidad con la violencia), sigue siendo una gozada, es puro divertimento de principio a fin. Esta entrega sube la apuesta con más explosiones, más persecuciones, más enemigos y más sangre. Dicho de otro modo: “más difícil, más chiflado, más brutal todavía”. La película lo sabe y se limita inteligentemente a 88 minutos, sin adulterar su pulsión inicial pero siendo capaz de ir constantemente más allá.

El ritmo no da tregua. Desde los primeros minutos, el espectador está en la carretera de la venganza, sin dilación, sin segundas intenciones. Helander domina el espacio como pocos para el género: la carnicería se vuelve espectáculo, pero nunca pierde la concentración. Las set-pieces funcionan porque el protagonista no se detiene, y los antagonistas tampoco. No hay demasiadas sorpresas en cuanto al planteamiento (lo cual podría interpretarse como limitación) pero la capacidad de ejecución hace que poco importe.

Ahora bien, si hay un “pero” que merece mencionarse, es que en comparación con la primera parte esta segunda entrega tiene ciertas pausas que son algo más largas y por otro lado se siente más predecible, no por ello menos disfrutable. Lo dicho, ‘Sisu: camino a la venganza’ es una carta de amor al cine de acción primario: héroe inquebrantable, antagonistas sin piedad, tierra áspera, sangre, madera, explosiones y ocurrencias de lo más descabelladas… Si te molan los héroes que no hablan mucho pero lo dicen todo con una mirada y un puñetazo, si te atraen las películas que se entienden sin grandes discursos pero con muchas muñecas rotas, esta es una que no debes perderte.

Ficha de la película

Estreno en España: 21 de noviembre de 2025. Título original: Sisu: road to revenge. Duración: 88 min. País: Finlandia. Dirección: Jalmari Helander. Guion: Jalmari Helander. Música: Juri Seppä, Tuomas Wäinölä. Fotografía: Mika Orasmaa. Reparto principal: Jorma Tommila, Stephen Lang, Richard Brake. Producción: Subzero Film Entertainment, Good Chaos, Cosmic Snowball. Distribución: Sony Pictures. Género: acción. Web oficial: https://www.sonypictures.es/pelicula/sisu-camino-a-la-venganza

Crítica: ‘La tarta del presidente’

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Mientras la gente lucha por sobrevivir bajo las sanciones en el Iraq de Saddam, Saeed, de 9 años, debe ingeniárselas para llevar el pastel obligatorio al cumpleaños del presidente o enfrentar prisión o muerte.

Crítica

Un cuento tan amargo como necesario

‘La tarta del presidente’, dirigida por Hasan Hadi, es una de esas películas que parecen pequeñas en su premisa pero que, poco a poco, se revelan como un poderoso recordatorio histórico y político. A través de los ojos de una niña, el filme nos invita a recorrer el Irak de los años 90, marcado por la pobreza, las sanciones internacionales y la sombra de un régimen autoritario que heredaba sus formas de gobierno de forma retrógrada y caciquista, como si de una monarquía medieval se tratase.

El punto de partida es tan entrañable como desolador: una niña que, acompañada siempre por su gallo, busca los ingredientes necesarios para preparar una tarta de cumpleaños encargada por el propio Sadam Huseín a toda la población en un ejercicio de autobombo y a la vez de extorsión a la ciudadanía. Lo que en apariencia podría ser una anécdota infantil cargada de candor e inocencia se convierte en una radiografía amarga de un país hambriento y en ruinas, donde las peticiones de un dictador exponen el contraste brutal entre lo cotidiano y lo absurdo, entre el capricho y la más urgente de las necesidades.

Hasan Hadi juega con la baza de la infancia y logra un contraste cautivador entre la inocencia de la protagonista y la tragedia de un pueblo sometido. El paisaje de casas sobre el agua, la niña y su barca cruzando de un lado a otro y el tono a medio camino entre el magnetismo de las fábulas y lo demoledor de los dramas, evocan un relato que podría formar parte de cuentos más próximos a ‘Las mil y una noches’. Sin embargo, tras la textura de cuento costumbrista se ocultan las cicatrices de una dictadura implacable y de un país desgarrado por las tensiones con Estados Unidos.

Los diálogos se mueven entre lo devastador y lo entrañable, como si en cada frase convivieran la dureza de la realidad y la ternura de un cuento contado al calor del hogar. En este sentido, la película conecta con la universalidad de títulos como ‘El monje y el rifle’, por citar una obra reciente, que trascienden sus contextos específicos para ofrecer reflexiones sobre el poder, la identidad y la memoria colectiva. Pertenece a ese tipo de películas que independientemente del escenario y el ambiente te llegan o pueden vincularse con tu propia historia o sociedad.

Especial mención merece la actuación de Sajad Mohamad Qasem, la joven protagonista. Su interpretación equilibra dulzura y carácter, transmitiendo tanto la ingenuidad de la niñez como la consciencia, incipiente pero firme, de estar viviendo en tiempos decisivos. Su rostro es a menudo reflejo de una cultura rota, de un país al borde del sálvese quien pueda. ‘La tarta del presidente’ no es solo una película sobre Irak ni sobre Saddam Hussein: es un recordatorio de cómo la inocencia infantil puede servir como espejo de las tragedias colectivas. Hasan Hadi logra un relato que emociona, conmueve y, sobre todo, obliga a recordar.

Ficha de la película

Estreno en España: 6 de febrero de 2026. Título original: Mamlaket Al-Qasab. Duración: 102 min. País: Irán. Dirección: Hasan Hadi. Guion: Hasan Hadi. Fotografía: Tudor Vladimir Panduru. Reparto principal: Sajad Mohamad Qasem, Rahim AlHaj, Baneen Ahmad Nayyef, Waheed Thabet Khreibat. Producción: Maiden Voyage Pictures, Missing Piece Films, Spark Features, Working Barn Productions. Distribución: Atalante. Género: drama. Web oficial: https://www.thefilmcollaborative.org/fiscalsponsorship/projects/thepresidentscake

Crítica: ‘The Running Man’

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Sinopsis

En una sociedad de un futuro cercano, The Running Man es el programa de mayor audiencia de la televisión: una competición mortal en la que los concursantes, conocidos como runners, deben sobrevivir 30 días mientras son perseguidos por asesinos profesionales. Cada movimiento es retransmitido a un público sediento de sangre y cada día que sobreviven aumenta la recompensa económica.

Desesperado por salvar a su hija enferma, Ben Richards (Glen Powell), un hombre de clase trabajadora es convencido por el encantador, pero despiadado productor del programa, Dan Killian (Josh Brolin), para participar en el juego como último recurso. Pero la rebeldía, el instinto y la determinación de Ben lo convierten en un inesperado favorito de los fans y en una amenaza para todo el sistema. A medida que se disparan los índices de audiencia, también lo hace el peligro, y Ben debe burlar no sólo a los runners, sino a una nación adicta a verle caer.

Crítica

Tan divertida, imprevisible e incendiaria como un monólogo de Ricky Gervais

Nueva adaptación de una novela de Stepen King, este año está siendo prolífica la cosa. ‘The Running Man’ es una obra de cuando King escribía bajo el pseudónimo de Richard Bachman, al igual que el reciente y recomendable estreno ‘La larga marcha’. Además estamos hablando de un remake y seguro que todos tenemos en mente la película de Arnold Schwarzenegger, sino ya se han encargado de refrescárnosla con la promoción en la que el actor ha participado. Evidentemente esta nueva obra tiene puntos en común con la película de Paul Michael Glaser, pero la capacidad de dirigir y de mover las cámaras magistralmente hacen que el espectáculo sea mayor. ‘The Running Man’ supone otra lección de rodaje y montaje de Édgar Wright. Además el enfoque es mucho más cómico y lleno de acción sin cesar. Es tan divertida, imprevisible y explosiva como un monólogo de Ricky Gervais.

Lo primero que destaca es la distancia respecto a la cinta de 1987, que en España conocimos como ‘Perseguido’. La nueva versión se ciñe con mayor fidelidad al espíritu de la novela original, aunque por razones obvias el final ha tenido que ser modificado y aprobado por King. El tiempo se expande más allá de una única noche, la motivación del protagonista se preserva intacta y la crítica hacia los poderes fácticos adopta un peso sustancial dentro del relato. Wright no solo quiere ofrecer acción; quiere desenmascarar el entretenimiento tramposo que adormece a las masas. Quiere sacudir al espectador tanto como el propio concurso sacude a sus participantes hasta tal punto que esta e una película bastante incendiaria.

Aunque se percibe que ha habido cierta prisa a la hora de rodar la película y no se recrea en excesivas filigranas técnicas como pudimos ver en ‘Última noche en el Soho’, el cineasta convierte esta distopía en un festival visual, en otra lección de rodaje y montaje, demostrando una vez más su capacidad para mover la cámara como si formara parte del propio concurso. La película es pura energía revolucionaria, una pieza que rebosa humor negro, ritmo impecable y un sentido eleva el material original sin ridiculizarlo. Aquí la acción no es solo vertiginosa, es cómica, estratégica y coreografiada.

La ambientación cyberpunk envuelve todo con una estética que se siente sucia, saturada, hipertecnológica y al mismo tiempo plenamente reconocible. Y es que, aunque exagerado, este futuro recuerda al presente: a los concursos donde parece que “todo vale”, a las audiencias que consumen violencia emocional por inercia, a la lógica del pan y circo que ha sobrevivido desde Roma hasta nuestros televisores. Wright entiende que ‘The Running Man’ no es solo una persecución, es un espejo incómodo en el que mirarse.

En ese sentido, Glen Powell firma aquí una interpretación que lo coloca desde ya en la lista de favoritos del público. Carismático, agotado, irónico y feroz, sostiene la película incluso cuando todo alrededor se vuelve un caos calculado. Y bajo la batuta de Wright, ese caos se convierte en un placer cinematográfico.

‘The Running Man’ es un espectáculo que combina sátira, explosiones, crítica social y carcajadas, una obra que respeta la novela al tiempo que aprovecha el cine para amplificar su mensaje. Edgar Wright demuestra una vez más que sabe transformar cualquier historia en un festival de estilo.

Ficha de la película

Estreno en España: 21 de noviembre de 2025. Título original: The Running Man. Duración: 133 min. País: Reino Unido. Dirección: Edgar Wright. Guion: Michael Bacall, Edgar Wright. Música: Steven Price. Fotografía: Chung Chung-hoon. Reparto principal: Glen Powell, William H. Macy, Lee Pace, Michael Cera, Emilia Jones, Daniel Ezra, Jayme Lawson, Sean Hayes, Katy O’Brian, Colman Domingo, Josh Brolin. Producción: Complete Fiction, Genre Films, Paramount Pictures. Distribución: Paramount Pictures. Género: ciencia ficción. Web oficial: https://www.facebook.com/RunningManMovie