En qué plataforma ver Vampira humanista busca suicida
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Sinopsis
Sasha desde pequeña es una vampiresa incapaz de matar alguien, sin embargo, necesita la sangre para vivir. Por ello, cuando sus padres dejan de proveersela, la joven se ve forzada a tomar una decisión drástica: buscar un suicida al que hincar el diente
Crítica
Tierna y sencilla comedia de vampiros
Canadá, siempre nos trae curiosas películas de género de terror y hoy os vengo hablar de una cinta que pudimos ver en 2023 en Sitges y que se ha estrenado en Movistar Plus+. ‘Vampira humanista busca suicida’. El propio nombre de la película ya nos cuenta totalmente la sinopsis. Y es que Sasha es una joven vampira que es incapaz de matar y decide buscarse las vueltas para poder sobrevivir. Así conoce a Paul, un joven con el que comenzará una extraña amistad.
Cuando la vi, no podía parar de pensar en Tim Burton. No tiene unos personajes tan sumamente peculiares como a los que nos tiene acostumbrados el director, pero si que la historia, y los dos protagonistas parecen sacados de esta gran mente. Pero no, la directora es la primeriza Ariane Louis-Seize.
La directora y guionista es Ariane Louis-Seize, que, con esta primera película, nos muestra la gran sensibilidad y humor que tiene y con ello logra una bonita historia de amor adolescente. Y, por supuesto, totalmente diferente.
Sara Montpetit, es la encargada de dar vida a Sasha, esta joven vampira, llena de dudas y también muerta de hambre, pero que no es capaz de alimentarse por si misma ya que le remuerde la conciencia. La verdad que hace un papel muy bonito. Y junto a Félix-Antoine Bénard logran hacer una historia muy tierna.
‘Vampira humanista busca suicida’ también nos enseña con un toque de humor, las reuniones a las que se acercan personas con problemas mentales y sobre todo para ayudarse unos a otros para no terminar con sus vidas. Nos habla también del bullying y de la tristeza que sienten muchas personas en la actualidad. Y por no olvidar lo complicado de las relaciones con la familia cuando no sigues sus pasos. La escena del payaso me parece tan espeluznante como magnífica.
Como digo, no es un drama, Ariane Louis-Seize, junto a Christine Doyon, logran un guion muy divertido. Con un humor un tanto oscuro, pero que hace que todos estos temas escabrosos se vean de diferente manera sin burlarse de ellos.
La fotografía de Shawn Pavlin es muy bonita. Jugando con las luces para poder iluminar estas noches eternas en las que vamos poco a poco conociendo a Sasha.
La cinta juega con una gama de colores muy oscuros, llenos de rojos, azules y verdes, pero siempre en su tono más lúgubre.
Sin duda, si queréis pasar un buen rato y ver algo distinto no dejéis pasar ‘Vampira humanista busca suicida’. Es una cinta sencilla pero que merece la pena y que además dura 84 minutos.
Ficha de la película
Estreno en España: 25 de abril de 2025. Título original: Vampire humaniste cherche suicidaire consentant. Duración: 84 min. País: Canadá. Dirección: Ariane Louis-Seize. Guion: Christine Doyon y Ariane Louis-Seize. Música: Pierre-Philippe Côté. Fotografía: Shawn Pavlin. Reparto principal: Sara Montpetit, Félix-Antoine Bénard, Steve Laplante, Sophie Cadieux, Noémie O’Farrell, Lilas-Rose Cantin, Arnaud Vachon, Marie Brassard, Madeleine Péloquin. Producción: Art & Essai, H264 Distribution. Distribución: Movistar Plus+. Género: Comedia, terror. Web oficial: https://www.movistarplus.es/cine/vampira-humanista-busca-suicida/
Una vez más El Eternauta trasciende generaciones y contextos
Por fin, uno de los grandes hitos del cómic llega a nuestras pantallas: ‘El Eternauta’. Su camino hacia la adaptación no ha sido sencillo, y al igual que ‘Dune’, durante años pareció una obra «maldita». Hubo intentos fallidos de llevarla al cine, versiones en animación rotoscópica avaladas por el propio autor que nunca se concretaron, y proyectos frustrados por conflictos de derechos, agendas o enfoques creativos. En 2018, incluso Álex de la Iglesia manifestó su intención de adaptar esta obra emblemática, con Ricardo Darín como posible protagonista. Aunque ese proyecto no prosperó, el deseo se ha hecho realidad de otra forma: Darín finalmente encabeza el elenco de la esperada serie dirigida por Bruno Stagnaro, una producción de seis episodios para Netflix en colaboración con K&S Films.
Una nevada letal y un pulso electromagnético bastan para que importe poco si la historia transcurre en 2025 o en los años cincuenta: la humanidad se ve empujada de nuevo a una especie de Edad Media. Confinamiento, caos y una desorientación generalizada tiñen la trama de una inquietante familiaridad, especialmente tras sucesos recientes como el apagón en España. Más que ver esta serie, da la sensación de que la hemos vivido. El cómic original ha influido tanto en el imaginario colectivo que, en muchos aspectos, parece haber anticipado nuestro presente. Como apuntamos en El Simbionte, quienes piensen que esta historia resulta predecible deberían recordar que fue escrita en 1957, con una fuerza política tal que llegó a ser censurada en algunas versiones. Y mencionar esto es apenas rascar la superficie de todo lo que esconden sus viñetas.
¿Merecía la pena adaptarlo con el riesgo que supone exponerlo ante una audiencia que ha visto de todo? A parte de que parece que Darín estaba destinado a hacer homenaje a estas viñetas, se ha aprovechado para enlazar con la actualidad. Igual que hay diversas versiones y secuelas de ‘El Eternauta’ en las viñetas, las cuales modificaron o ampliaron la obra de Héctor Germán Oesterheld y Solano López y se convirtieron en parte de la lucha a raíz de la desaparición del autor y el asesinato de sus hijas por parte de la dictadura, esta adaptación de Netflix retrata la Argentina actual con algunos detalles nuevos y una empatía automática para el espectador que ha vivido eventos similares en 2020. Y es que ‘El Eternauta’ es ciencia ficción, es aventura bélica pero sobre todo trata de las gentes del país americano en el que se creó con capítulos escritos incluso desde la clandestinidad. Funciona a nivel universal pero por supuesto también como retrato de los argentinos. Quizá el estadio del River y toda la parte militar por venir sean los que más entronquen con el país sudamericano pero la serie funciona magníficamente como veneración a este clásico. Es más, traspasando sus fronteras la serie no podía llegar en un momento más oportuno, pues si el cómic original era una consecuencia de los miedos de la Guerra Fría, ahora nos encontramos en una situación política y social, muy similar, en la que la lucha de bloques, la ultraderecha y las guerras comerciales nos tienen en vilo. En cualquiera de sus lecturas sigue funcionando como un relato sobre la resistencia y la amistad.
Hay que tener en cuenta y reconocer que ‘El Eternauta’ es grande en muchos sentidos. Aunque esta producción sea una serie no da para contar la historia original, la cual dispone mucha reflexión sobre la condición humana, estampas propias de hazañas bélicas y muchos saltos en el tiempo. Es por ello que incluso el inicio ha cambiado, eliminando el auténtico impacto misterioso del Eternauta, no rodando la enigmática conversación original. Bien es cierto que el personaje de Ricardo Darín va sufriendo algunos detalles que dan sentido al título y se va retratando muy bien su personalidad y relación con el resto del elenco, pero la magia del arranque del cómic está desaparecida. También es verdad que podría haber sido osado grabar las primeras páginas en la que el propio Oesterheld se retrató en lo que probablemente fue uno de los primeros ejercicios de metalenguaje del noveno arte. Pero ese respeto hacia la figura del autor se respira también en la historia pues aunque los acontecimientos estén cambiados para responder a códigos, ritmos y tiempos televisivos, el mensaje y la intencionalidad original se mantiene.
Como comentaba es imposible condensar todo en una película o serie y al final nos confirman que habrá segunda temporada. Se ha filmado menos de un tercio del cómic, unas 100 páginas de 350. Hay detalles que se quedan en el tintero y sorpresas por aparecer pero esta versión de ‘El Eternauta’ es realmente un enganche. Lo que muchos percibirán, si han ido coleccionando las diferentes versiones del cómic, es que no hay un tono politizado. No al menos hasta que llegamos hasta el final, cuando corresponde con el tema militar. Quizá así se evita caer en populismos o aprovechar gratuitamente la tesitura actual. Es mucho lo que está en juego pues ‘El Eternauta’ es para muchos un clásico argentino que llega incluso a conformar una seña de identidad. Creo que por eso quizá se ha usado un matiz más blanco al respecto.
Ya decía que la presencia de Darín es crucial pues es un estandarte argentino en vida. Pero el director Bruno Stagnaro es clave pues ha demostrado con su filmografía conocer bien a las gentes de su país. ‘El Eternauta’ tiene ritmo, muy buena foto y un respetable desarrollo de personajes. La audiencia actual también se fija mucho en la calidad de los efectos (pues de tanto mirar el móvil no se valora correctamente el ritmo o el guión) y puedo adelantaros también que tanto los efectos prácticos como el CGI que nos muestra a una Argentina cubierta de una mortífera nieve están más que logrados, convirtiendo el trazo de los años cincuenta en lo que será fijo un clásico contemporáneo.
Watanabe se alía con Mappa, Adult Swim, Max y Chad Stahelski para un regreso colosal
No hay más que ver la creatividad y publicidad de ‘Lazarus’ para saber que está relacionada con ‘Cowboy Bebop’. Su estilo visual, su ritmo musical y su atmósfera estilizada recuerdan inmediatamente al clásico de culto, y no es casualidad. Efectivamente, el también creador de ‘Animatrix’, ‘Samurai Champloo’ y ‘Space Dandy’, Shin’ichirô Watanabe, está detrás de esta nueva producción que nos llega de la mano de Adult Swim y la plataforma Max. Watanabe es un nombre que ya por sí solo genera altas expectativas, tanto por su enfoque narrativo rupturista como por su sensibilidad a la hora de construir mundos que combinan lo retro, lo futurista y lo existencial. Aunque repite ciertos esquemas, en ‘Lazarus’ vuelve a demostrar que su creatividad no se ha agotado con el paso del tiempo, sino que sigue reinventando la forma de contar historias de ciencia ficción, en este caso con un enfoque más dramático, político y filosófico. La serie entra por los ojos, seduce por los oídos y se queda en la mente gracias a su carga temática. Desde los primeros compases, uno percibe que hay algo más que una historia de acción: hay una reflexión profunda sobre la condición humana, el control biotecnológico y el precio de la inmortalidad. El sello Watanabe está presente no solo en el tono, sino también en los dilemas morales y en el tipo de personajes, siempre marcados por traumas, pasados rotos y una sed de redención.
Recientemente hemos visto ‘Efectos secundarios’ en la misma plataforma. Una serie crítica, mordaz y psicotrópica también producida por Adult Swim, que mezclaba humor ácido con una fuerte carga conceptual sobre el uso de medicamentos. El punto de partida de ‘Lazarus’ es similar. Aquí nos encontramos ante una distopía bien planteada, que sitúa al espectador en un futuro cercano donde la medicina ha conseguido erradicar el sufrimiento físico mediante una droga comercializada llamada Hapuna. Este supuesto milagro de la ciencia se convierte pronto en una trampa mortal, ya que su creador, el doctor Skinner, introduce deliberadamente una mutación genética que mata a todo aquel que haya consumido el fármaco, exactamente tres años después de su primera dosis. De este modo, lo que comienza como un avance médico revolucionario se transforma en una cuenta atrás apocalíptica. Este giro recuerda a novelas como ‘Inferno’ de Dan Brown, donde la humanidad se enfrenta a un desastre programado por un científico con ideales extremos. Pero ‘Lazarus’ da un paso más allá al dotar al equipo protagonista de un perfil que mezcla lo militar, lo ético y lo filosófico, como si fueran una mezcla entre los agentes de ‘Ghost in the Shell’ y los personajes de ‘Blade Runner’. Mientras intentan detener la catástrofe, también cuestionan su rol en un sistema corrupto, el poder de la tecnología y el valor de la vida. Todo ello se desarrolla con una cadencia que equilibra la acción y la introspección, dando espacio a escenas espectaculares sin perder nunca el foco narrativo.
Uno de los aspectos más llamativos de ‘Lazarus’ es su protagonista, un personaje que parece salido de un videojuego como ‘Mirror’s Edge’, combinando habilidades acrobáticas de parkour con un dominio absoluto del combate cuerpo a cuerpo. Este protagonista, cuya identidad se va desvelando poco a poco, se mueve como un fantasma por entornos urbanos densamente digitalizados, con estética cyberpunk en su máxima expresión: neones, hologramas, decadencia industrial y vigilancia constante. Lo más interesante es que su estilo de lucha no es simplemente espectacular, sino que tiene un ritmo musical, casi coreográfico, que lo vincula con el jazz, en clara referencia a la impronta musical de ‘Cowboy Bebop’. De hecho, la música vuelve a tener aquí un papel clave, no solo como acompañamiento, sino como vehículo emocional que intensifica cada escena. Los instrumentos de viento y percusión acompañan las secuencias de combate con una sincronía que roza lo poético. Este personaje es más que un guerrero: es una figura trágica, regodeado en sus errores y con una fuerte carga simbólica, lo que le otorga una dimensión humana que rara vez se ve en series de acción. Su viaje personal se entrelaza con la misión global, y cada decisión que toma está marcada por un pasado complejo y una lucha interna constante entre deber, culpa y esperanza. Además, su diseño visual es un ejemplo de cómo en animación se puede construir un héroe memorable sin necesidad de diálogos extensos, solo con gestos, movimientos y una mirada bien dibujada.
En cuanto al apartado visual. La animación está a cargo del estudio Mappa, reconocido por su impresionante trabajo en títulos como ‘Dorohedoro’ o ‘Jujutsu Kaisen’. En ‘Lazarus’, Mappa se supera una vez más al combinar un estilo fluido con una dirección artística arriesgada, que mezcla técnicas de animación tradicional con CGI de forma armónica. Cada escena está pensada hasta el último detalle: la iluminación, la paleta de colores, los efectos de partículas y la física de los movimientos dotan al conjunto de una sensación de vida orgánica. No hay frame que no tenga algo que decir. Los fondos urbanos están cargados de detalles que enriquecen la narrativa visual, mientras que las escenas de acción se benefician de una planificación exquisita, con encuadres cinematográficos que recuerdan al mejor cine de ciencia ficción. Lo que más destaca es la capacidad de transmitir velocidad, vértigo y tensión sin caer en la confusión visual. Todo está coreografiado con precisión milimétrica, lo que demuestra que la animación japonesa sigue marcando el ritmo a nivel mundial en cuanto a calidad y ambición técnica. Además, Mappa ha sabido incorporar texturas y efectos sonoros que realzan cada impacto y cada transición, haciendo que el espectador sienta no solo lo que ve, sino también lo que escucha. El resultado es un producto audiovisual que no tiene nada que envidiar a las grandes producciones de Hollywood, y que se permite incluso innovar en cuanto a lenguaje visual y ritmo narrativo.
Otro nombre importante en esta serie es Chad Stahelski, conocido por haber sido doble de acción y por su salto a la dirección con la franquicia ‘John Wick’, que revitalizó el cine de acción con su estilo crudo, elegante y estilizado. Stahelski se encarga aquí de supervisar y diseñar la acción, y lo hace con la libertad que solo permite el formato animado. En lugar de verse limitado por las leyes físicas del cine real, Stahelski lleva sus ideas al extremo, permitiendo coreografías imposibles, cámaras imposibles y violencia estilizada sin concesiones. El resultado es una serie que se mueve constantemente, que nunca se detiene y que mantiene al espectador pegado a la pantalla. Pero lo mejor es que, pese a este despliegue de energía, la acción nunca se siente vacía ni gratuita. Cada enfrentamiento tiene un peso dramático, cada persecución tiene un motivo, y cada escena de combate revela algo más sobre los personajes o la situación. Esto es mérito tanto del guion como del diseño de Stahelski, que entiende que la acción no es solo espectáculo, sino también narrativa en movimiento. Sus aportes son palpables en cada episodio, sobre todo en la forma en que se combinan violencia, tensión emocional y estética visual. Así, Lazarus se convierte no solo en una serie de animación destacada, sino en una experiencia multisensorial que mezcla lo mejor del anime, el cine de acción moderno y la ciencia ficción más filosófica.
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