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Crítica: El Olivo 4


Sinopsis

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Alma (Anna Castillo) tiene 20 años y trabaja en una granja de pollos en un pueblo del interior de Castellón. Su abuelo, que para sorpresa de su familia dejó de hablar hace años, es la persona que más le importa en este mundo. Ahora que ha decidido dejar de comer también, Alma se obsesiona con que lo único que puede hacer “volver” a su abuelo a su estado es recuperar el olivo milenario que la familia vendió contra su voluntad hace 12 años.

Sin decir la verdad, sin un plan, y sin apenas dinero, Alma embarca a su tío “Alcachofa”(Javier Gutiérrez), de 45 años, arruinado por la crisis, a su compañero de trabajo Rafa (Pep Ambròs), de 30, a sus amigas Wiki y Adelle y a todo su pueblo, en una empresa imposible: recuperar el monumental olivo, replantado en algún lugar de Europa, y traerlo de vuelta a la masía familiar.

Crítica

La importancia de respetar nuestras raíces.

olivoIcíar Bollaín, junto al multiétnico Paul Laverty, vuelven a sorprendernos con una película original. Una historia que es semejante a un cuento e incluso a una parábola a poco que uno le busque el significado. “El Olivo” posee sentimiento y sentido, es enternecedora y emotiva, pero sobre todo tiene trazas de relato creíble y posible.

Un magnífico casting encabezado por Anna Castillo y Javier Guitiérrez, que pese a ser un supuesto secundario acapara gran parte de la atención durante la película. Anna interpreta con gran veracidad a una joven cuya personalidad es la materialización literal de la expresión “de tal palo tal astilla” al calcar el carácter y la personalidad de su abuelo. Su personaje es una cara dura, una lianta y una descerebrada con mucho coraje. Rol inconfundible de toda historia con tintes disparatados o de fábula. Este es el verdadero salto al cine que necesitaba la actriz. Pero como he mencionado al comienzo de este párrafo, la elección de los actores es muy acertada. Desde el labrador real que es Manuel Cucala como el entrañable pero obstinado abuelo, pasando por Pep Ambròs haciendo de devoto y enamorado amigo hasta Miguel Ángel Aladren como padre fracasado. En resumen, un conjunto de personas que actúa como gente muy terca y de pueblo.

La película en gran parte es una road movie que tarda un poco en arrancar. En su inicio posee algunos actos en cuyos cortes no se aprecia continuidad para las conversaciones, como si los actores estuviesen en momentos diferentes. En tu totalidad nos habla de la importancia de respetar nuestra herencia, nuestra historia y nuestras raíces (nunca mejor dicho). El valor de respetar a la familia y a todas las generaciones, tanto a jóvenes como a mayores. Posee matices de película absurda y de drama, pero mezclados equilibradamente.

El olivo que se arranca y se coloca en Alemania es una maqueta. Esto es indicativo también del carácter ecologista de la cinta. Se nos muestran imágenes del documental “Good Soil”, que trata sobre el traslado no de un árbol, si no de pueblos enteros. También se hace hincapié en la hipocresía de algunas grandes empresas con este tema. Lo que finalmente nos trasmite es que no podemos tratar de respetar y honrar a nuestro ecosistema creyendo que en un instante podemos recrear lo que por naturaleza tarda en crecer cientos o miles de años.

Para los que han vivido una relación íntima y estrecha con sus abuelos, esta película cobrará mucho sentido. Se siente la cotidianidad rural y el amor por nuestros mayores que tanto falta en unos tiempos en los que los abuelos quedan reducidos a simples niñeras u obstáculos, en muchas ocasiones.

Ficha de la película

Estreno en España: 6 de mayo de 2016. Título original: El Olivo. Duración: 100 min. País: España. Director: Icíar Bollaín. Guión: Paul Laverty. Música: Pascal Gaigne. Fotografía: Sergi Gallardo. Reparto principal: Javier Gutiérrez, Anna Castillo, Pep Ambrós, Manuel Cucala, Miguel Ángel Aladrén. Producción: Morena Films, Match Factory. Productions. Distribución: eOne Films. Género: Drama. Web oficial: http://blog.rtve.es/elolivo/

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Acerca de Francisco J. Tejeda White

De origen irlandés y criado en tierras vetonas, este ingeniero curiosamente nació en Bloomsday. Pegado desde pequeño a una televisión y a cientos de páginas, ahora gasta su tiempo montándose películas y comiéndose las de otros.

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