Cementerio de animales

Crítica: ‘Cementerio de animales’


Sinopsis

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Basada en la influyente novela de terror de Stephen King, Cementerio de Animales, narra la historia del doctor Louis Creed (Jason Clarke), que al poco de mudarse con su esposa Rachel (Amy Seimetz) y sus dos hijos pequeños desde Boston a un recóndito paraje de Maine, descubre un misterioso cementerio escondido en lo más impenetrable del bosque, a escasa distancia del nuevo hogar familiar. Cuando la tragedia alcanza a la familia, Louis recurre a su peculiar vecino, Jud Crandall (John Lithgow) provocando una peligrosa reacción en cadena que desata una insondable fuerza maléfica con espantosas consecuencias.

Crítica

Es verdad, a veces cuando resucitas algo muerto no vuelve igual

Cementerio de animalesComo bien sabemos todos muchas son las adaptaciones que se realizan de las novelas de Stephen King. Series y películas han transformado los relatos del autor en imágenes, incluso ‘Los Simpsons’ han parodiado sus terroríficas escenas. Tal es el eco de sus historias que ya dan para remakes de las adaptaciones. A veces la receta sale bien pero otras el resultado es como si recalentásemos un filete demasiado frito en el microondas. Por ejemplo hace poco con ‘IT’ vivimos un resurgimiento magnífico pero treinta años después del estreno de la primera adaptación de ‘Cementerio de animales’ volvemos a tener una anodina re-adaptación de la que King aseguró en su día que es una de sus novelas que más le ha asustado. Un título en el que la familia Creed se muda a una nueva casa aislada en el campo y tras su propiedad descubren un cementerio de mascotas donde los lugareños llevan generaciones realizando un rito un tanto turbador. Con todo esto vuelven a la vida o a la memoria seres queridos para los Creed que les harán la vida imposible.

Esta novela de King en particular no la he leído pero si soy lector del escritor de Maine y siempre estoy muy pendiente de la traslación de sus cuentos. Me ha costado mucho reconocer su simbolismo y su mitología en este nuevo largometraje. Ni en sus imágenes ni en su atmósfera está ese universo terrorífico que siempre se le intuye, ese espíritu que tanto nos inquieta. Inquietante, esa es una palabra que no nos viene a la mente con este filme y eso no es normal con King. Porque si se habla del Wendigo y hay una procesión de niños que aparece en el mismo cartel de la película. Pero es todo parte de una especie de postureo que no lleva a ninguna parte, que se maneja de un modo más acorde a las técnicas actuales, muy propias de dos directores como Kevin Kölsch y Dennis Widmyer que han estrenado ‘Holidays’ o la serie de ‘Scream’. No funciona como una herramienta que se emplee como parte de la historia, no son elementos que sirvan para hacer progresar la trama. No se incorporan a nuestro subconsciente de manera que vayan formando capas que nos infundan terror.

Sería también algo muy de Stephen King que la película tuviese una vertiente marcadamente más psicológica. La vía que han tomado sus realizadores es mucho más fácil pues está fundamentada en darnos sustos. Eso le resta una cantidad de poder terrorífico muy grande. Me comentan lectores del relato original que hay que concederle el crédito de que está más incluido que en la película antigua el drama que vive la madre interpretada aquí por Amy Seimetz. Pero el guión vuelve a confundirse pues está relleno de jump scares.

Introduce ciertos cambios con respecto a lo que vimos en los ochenta y no culpo del todo a esas variaciones a este resultado fallido. Pero en mi caso me han hecho reír en más de una ocasión y no he sentido miedo por/de los animales. Lo cual se suma a la incapacidad de crear una buena atmósfera. Son alteraciones que le restan ingenuidad al filme, que nos obligan a verlo todo bajo un punto de vista más retorcido y burlesco. La mística se pierde y la candidez también.

No todo es condenable ni enterraría esta película. Algunas escenas si están logradas, consiguen blandir buenas estampas que podrían formar parte de una película de James Wan, como ya hizo en otras películas el director de fotografía Laurie Rose. El director ha sabido identificar cuáles eran los momentos clave de la historia, al menos los nudos importantes no se los ha saltado. Tanto el padre (Jason Clarke) como la hija (Jeté Laurence) hacen buen equipo y tienen momentos espeluznantes. Y en los instantes adecuados ponen sobre la mesa la existencia o no del más allá.

Las referencias con el mundo de Stephen King no aparecen a si es que funcionará bien para un público poco curtido en sus relatos. También lo hará con aquellos pocos experimentados en títulos de terror, encontrarán cosas que les pillarán por sorpresa. Pero para alguien que busque una experiencia de suspense evolucionada o que rinda culto a un autor le va a saber a gesto irrisorio. Podría quedarme con que esta es una película hecha con códigos modernos, alejada del lenguaje de King y resignarme o conformarme, pero está el tema del desenlace. Ya de por sí me parece bastante vago que una película de terror tenga un final físico, con pelea, por eso el cierre de esta película me deja con aún peor sabor de boca. La conclusión es la peor de las carambolas que hace este ‘Cementerio de animales’. Porque no es una película de Paramount si no propondría que se hiciese un empalme con aquel título que contaba con Meryl Streep, Goldie Hawn y Bruce Willis que se llamó ‘La muerte os sienta tan bien’.

Ficha de la película

Estreno en España: 5 de abril de 2019. Título original: Pet Sematary. Duración: 120 min. País: EE.UU. Dirección: Dennis Widmyer, Kevin Kolsch. Guion: Jeff Buhler, Dennis Widmyer, Kevin Kolsch Música: Christopher Young. Fotografía: Laurie Rose. Reparto principal: Jason Clarke, John Lithgow, Amy Seimetz, Jeté Laurence, Hugo Lavoie, Lucas Lavoie, Obssa Ahmed. Producción: Paramount Pictures, Alphaville Films. Distribución: Paramount Pictures. Género: terror, adaptación. Web oficial: https://www.paramount.com/movies/pet-sematary

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Acerca de Francisco J. Tejeda White

De origen irlandés y criado en tierras vetonas, este ingeniero curiosamente nació en Bloomsday. Pegado desde pequeño a una televisión y a cientos de páginas, ahora gasta su tiempo montándose películas y comiéndose las de otros.

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