Tenemos la oportunidad de hablar con un miembro de nuestra industria que nos aporta una visión valiosa y fundamentada
En un giro abrupto que ha sacudido tanto a Hollywood como a la industria cinematográfica internacional, la administración de Donald Trump anunció la imposición de un arancel del 100% a todas las películas extranjeras que deseen estrenarse en territorio estadounidense. La medida, presentada como parte de una estrategia para “proteger la producción cultural nacional y devolver empleos a los estadounidenses”, ha desatado un aluvión de críticas, temores económicos y debates sobre el futuro del cine global.
Actualmente, los aranceles del 100% a las películas extranjeras propuestos por la administración Trump no están en vigor. El 28 de mayo de 2025, el Tribunal de Comercio Internacional de EE. UU. dictaminó que el presidente Donald Trump excedió su autoridad al imponer aranceles generalizados a las importaciones, incluyendo las películas extranjeras. Sin embargo, el 29 de mayo de 2025, la Corte de Apelaciones del Circuito Federal emitió una suspensión administrativa de la decisión del tribunal de comercio, permitiendo temporalmente que la administración Trump continúe recaudando los aranceles mientras se revisa el caso.
“La propuesta de imponer un arancel del 100% a películas y series producidas fuera de EE. UU., incluso si son de estudios estadounidenses, representa un cambio significativo en la dinámica de la industria cinematográfica global. Esta medida afectaría tanto a producciones independientes como a grandes franquicias que han optado por rodar en el extranjero debido a incentivos fiscales y costos más bajos. Por ejemplo, muchas películas de alto presupuesto, como algunas del universo Marvel o ‘Misión Imposible’, han sido filmadas en países como Reino Unido, Canadá o República Checa”, señala Puertas. “La imposición de estos aranceles encarecería significativamente la distribución de estas producciones en el mercado estadounidense, lo que podría disuadir a los estudios de filmar fuera de EE. UU. y limitar la diversidad de locaciones y talentos internacionales en el cine” apunta aportando cómo nos podría afectar esto directamente en España.
Los países con producciones más mediáticas y premiadas como España, Francia, Japón… Verán como sus películas, sobre todo las películas independientes perderán un escaparate importante. Distribuidoras como A24 o Neon, conocidas por importar cine de autor y éxitos internacionales, han calificado la medida como “un acto de censura económica”. Personalidades como Bong Joon-ho o Pedro Almodóvar han criticado públicamente la decisión o han reflejado en sus películas la locura de este presidente.
Las industrias de otros países no aportan solo directores, guionistas o actores. También localizaciones, técnicos o agentes de prensa, entre otros. Es por eso que el impacto va más allá de lo que vemos en la pantalla. Al respecto Miguel Puertas nos da detalles: “España ha sido un destino atractivo para rodajes internacionales debido a sus incentivos fiscales, diversidad de locaciones y costos competitivos. Sin embargo, con la implementación de estos aranceles, las producciones que elijan rodar en España se enfrentarían a un aumento significativo en los costos al distribuir sus películas en EE. UU. Esto podría hacer que los estudios reconsideren sus decisiones de locación, optando por rodar en EE. UU. para evitar los aranceles, a pesar de los costos potencialmente más altos de producción. Además, la incertidumbre sobre la aplicación de estos aranceles podría afectar la planificación y financiación de proyectos internacionales”.
A la hora de buscar impactos directos, actuales y concretos, Miguel Puertas nos detalla que “En 35mm, nos dedicamos a formar a profesionales preparados para un mercado global. La incertidumbre generada por estos aranceles no afecta tanto a nuestros estudiantes porque la calidad de la formación está asegurada, pero si es cierto que puede limitar a quien quiera desarrollar su carrera profesional en coproducciones internacionales”.
Aunque la UNESCO no ha emitido una declaración oficial sobre estos aranceles, su Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales establece principios que buscan garantizar la diversidad cultural y la cooperación internacional en el ámbito cultural. Para el espectador estadounidense, esto significará una cartelera menos diversa y más centrada en grandes producciones locales. El cine, más allá de su valor económico, ha sido históricamente un puente entre culturas. Esta barrera arancelaria no solo golpea al mercado, sino también al concepto de un mundo interconectado a través del arte. Lo que está en juego no es solo el negocio del cine, sino el alma misma del intercambio artístico global.
