Crítica: ‘Peaky Blinders: el hombre inmortal’

En qué plataforma ver Peaky Blinders: el hombre inmortal

Un crepúsculo con menos profundidad y más ruido

Tras seis temporadas que redefinieron el drama criminal televisivo hasta el punto de ser comparada con gigantes como ‘El padrino’ o ‘Los Soprano’, Peaky Blinders da el salto definitivo al cine con ‘Peaky Blinders: el hombre inmortal’, una película dirigida por Tom Harper (‘Wild Rose’) y escrita por su creador original, Steven Knight. Rodada en 2024, esta clausura cinematográfica no solo busca cerrar tramas o servir de relevo, sino encapsular el legado de una de las ficciones británicas más influyentes del siglo XXI.

Un regreso marcado por la guerra y la decadencia

La película retoma la historia de Tommy Shelby (uno de los papeles más icónicos de Cillian Murphy) en un momento de retiro autoimpuesto. Alejado del poder, escribe sus memorias mientras contempla los restos de un imperio que ya no reconoce como propio. Este punto de partida conecta directamente con el tono crepuscular que impregna todo el filme, ambientado en plena Segunda Guerra Mundial, donde la violencia ya no es solo un instrumento de poder, sino una consecuencia inevitable del derrumbe moral. Y con este toque histórico llega otro hecho, la serie ha llevado a sus personajes más allá de lo que fueron en la realidad, con este largometraje les otorga las sombras a las que la historia les condenó.

Harper y Knight optan por una narrativa más introspectiva, en la que el enemigo (como en cada temporada) vuelve a mutar, aunque aquí se diluye en una amenaza más abstracta y sistémica, profundamente ligada al contexto bélico europeo. Ya no hay una mafia concreta que derribar, el antagonista es el propio tiempo, la búsqueda de paz interior, la historia y el peso de las decisiones pasadas.

Visualmente, la película mantiene la estética que convirtió a la serie en un referente: encuadres estilizados, uso simbólico de la cámara lenta y una banda sonora anacrónica pero eficaz. Sin embargo, el paso al formato cinematográfico también impone limitaciones. Lo que antes se cocía a fuego lento ahora debe resolverse en poco más de dos horas, lo que afecta especialmente al desarrollo de conflictos secundarios y del desarrollo de nuevos personajes.

Un reparto ampliado para una despedida ambiciosa

Siguiendo la tradición de incorporar grandes nombres en cada temporada, esta película eleva la apuesta con la presencia de Rebecca Ferguson, Tim Roth, Sophie Rundle y Barry Keoghan, entre otros. A ellos se suma el regreso de Stephen Graham, consolidando un elenco de enorme peso interpretativo.

Especial mención merece Keoghan, quien da vida a Erasmus “Duke” Shelby en una versión más adulta del personaje. Su presencia no es anecdótica: Duke se convierte en una pieza clave del relato, representando la herencia más cruda y peligrosa de los Shelby. Su interpretación aporta una energía impredecible que contrasta con el agotamiento emocional de Tommy, generando un interesante relevo generacional.

No obstante, el filme también evidencia ciertas carencias estructurales. La progresiva desaparición de miembros clave de la familia Shelby obliga a introducir nuevos personajes y conflictos que, en algunos casos, se resuelven con giros que rozan lo telenovelesco. Esta sensación de urgencia narrativa impide que algunos secundarios alcancen la profundidad que sí tenían en la serie.

Entre la épica y la melancolía: un cierre imperfecto pero digno

‘Peaky Blinders: el hombre inmortal’ es, ante todo, una elegía. Un relato sobre el desgaste, la culpa y la imposibilidad de escapar del propio legado. La película insiste en los temas que definieron la serie (familia, poder, traición y redención) pero los aborda desde una perspectiva más sombría y definitiva.

Uno de los aspectos más interesantes, es el esfuerzo por mantener más que nunca la autenticidad histórica: parte del vestuario se confeccionó utilizando técnicas tradicionales de sastrería británica, algunos exteriores se rodaron en localizaciones reales afectadas por bombardeos durante la guerra y la trama principal se basa en un hecho real de la II Guerra Mundial. Se refuerza así esa sensación de mundo en ruinas.

Sin embargo, la película no logra escapar del todo a la sensación de condensación. La psique de Tommy Shelby, uno de los personajes más complejos de la televisión reciente, ya había sido ampliamente explorada, y aquí se encuentra en una fase más contemplativa que transformadora. Esto puede resultar anticlimático para quienes esperaban una conclusión más explosiva, restando incluso emoción al cierre.

Aun así, el filme acierta al no traicionar su esencia. No busca un final complaciente, sino coherente con el universo que ha construido durante años. El precio del poder, parece decirnos, no es la muerte, sino la supervivencia. ‘Peaky Blinders: el hombre inmortal’ no alcanza del todo la grandeza sostenida de la serie, pero sí ofrece un cierre digno, cargado de simbolismo y con momentos de gran intensidad. Es una despedida que, como su protagonista, avanza entre las cenizas: imperfecta, agotada, pero imposible de ignorar.

Ficha de ‘Peaky Blinders: el hombre inmortal’

Estreno en España: 20 de marzo de 2026. Título original: Peaky Blinders: The Immortal Man. Duración: 112 min. País: Reino Unido. Dirección: Tom Harper. Guion: Steven Knight. Música: Antony Genn, Martin Slattery. Fotografía: George Steel, Ben Wilson. Reparto principal: Cillian Murphy, Rebecca Ferguson, Tim Roth, Sophie Rundle, Barry Keoghan, Stephen Graham. Producción: Netflix, BBC. Distribución: Netflix. Género: drama, suspense. Web oficial.

Crítica: ‘Wild Rose’

Sinopsis

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Rose-Lynn Harlan (Jessie Buckley), tiene 23 años, talento, carisma y un sueño: salir de Glasgow y triunfar como cantante de country. Acaba de salir de la cárcel y tiene dos hijos pequeños a los que mantener. Marion (Julie Walters), su madre, quiere que acepte su realidad y se responsabilice de sí misma de una vez por todas; pero cuando un encuentro casual acerca a Rose-Lynn a sus sueños se enfrenta a una difícil decisión: su familia o el estrellato.

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Crítica

Traiciona sus propios argumentos para poder salirse de lo convencional

Tom Harper es un director muy conocido en la televisión inglesa, nominado en los BAFTA y presente en producciones famosas que nos han llegado hasta España como ‘Misfits’, ‘Electric Deams’ o ‘Guerra y Paz’. ‘Wild Rose’ es la nueva propuesta que le ha acercado por tercera vez al formato del largometraje y lo hace través de un guión de Nicole Taylor.

En ‘Wild Rose’ nos cuentan la historia de Rose-Lynn, una madre soltera que sale de la cárcel y que tiene que hacerse cargo de dos hijos que tuvo sin apenas haber cumplido los 18 años. Con los consecuentes reproches tuvo que dejar a cargo de su madre a sus criaturas pero lo que a ella más le preocupa al salir de presidio es cumplir el sueño de ser cantante de country, algo que le apartaría totalmente de su familia.

Rose-Lynn está interpretada por Jessie Buckley y es una cantante de música folk estadounidense anclada en pleno Glasgow. Es poco más que una adolescente con mucho carácter y con una ambición metida entre ceja y ceja. La actriz de 30 años interpreta a una joven de 23 y eso de entrada ya resulta poco creíble pero es en sus forzados gestos rudos, en las disputas familiares y en la poco constante energía de su personaje donde no me termina de convencer. Está muy bien en las escenas musicales y en algunos momentos de locura pasajera, eso si. Su insensata protagonista nos hace reír de complicidad alguna que otra vez pero la rebeldía con la que nos la pintan es una y otra vez poco persuasiva.

Lo que nos quiere contar ‘Wild Rose’ es otra historia más de maduración. Esta no es la forja de una cantante si no la de un adulto. Ya hemos visto otras muchas películas como esta en las que la protagonista aprende a base de palos o golpes de suerte. Rose se niega hasta la existencia de sus propios hijos con tal de llevar a cabo su carrera, es de esos personajes que pueden parecer egoístas e irresponsables al cargarles el peso de ese compromiso a otros. Otros que están en continuo conflicto con ella y que muestran la parte realista del filme. Es por eso que no se explica mucho el giro final que nos da el guión a través de la madre interpretada por Julie Walters. Eso no hace más que alargar el filme, que traicionar los argumentos esgrimidos hasta el momento, aunque si hay que reconocer que hacia un final menos convencional y grandilocuente de lo habitual.

Siendo una película dramática sobre una cantante os podéis imaginar que no os van a faltar esos momentos con la mirada clavada en el infinito, el zoom in, la voz melosa y los ojos llorosos. Sabe mucho a country y tiene sus referencias, como la mítica frase de Harlan Howard «Three chords and the truth». No nos atosiga con excesivas escenas melódicas pero las que aparecen son demasiado artificiosas, muy plásticas. Tal vez si habría estado mejor plasmar un mayor contraste, de un modo más natural, entre la cultura norteamericana y la escocesa para retratar con aún más aspereza al personaje principal, para sentir de más cerca el drama que nos querían transmitir, tanto su director como su guionista. Al fin y al cabo no creo que se escuche habitualmente la música de Nashville tan cerca de las Highlands, eso merece un acercamiento más crudo.

Ficha de la película

Estreno en España: 12 de julio de 2019. Título original: Wild Rose. Duración: 101 min. País: Reino Unido. Dirección: Tom Harper. Guion: Nicole Taylor. Música: Jack Arnold. Fotografía: George Steel. Reparto principal: Jessie Buckley, Julie Walters, Sophie Okonedo, James Jarkness, Craig Parkinson, Sophie Okonedo. Producción: BFI Film Fund, Creative Scotland, Fable Pictures, Film4.  Distribución: eOne Films. Género: música, drama. Web oficial: https://www.wildrose-movie.com/