Crítica: ‘Daredevil: born again’ T2

En qué plataforma ver Daredevil: born again

Marvel afina su serie más madura

Cuando ‘Daredevil’ apareció originalmente en Netflix, buena parte de su prestigio nació de algo inmediato y visceral: la brutalidad elegante de sus escenas de acción. Aquellos planos secuencia en pasillos estrechos, los combates agotadores donde cada golpe parecía doler de verdad y la fisicidad casi enfermiza de Matt Murdock convirtieron la serie en una rara avis dentro del universo superheroico televisivo. Era violencia coreografiada con inteligencia narrativa. Acción que no solo impresionaba, sino que contaba algo sobre el sufrimiento de sus personajes.

Sin embargo, estas dos temporadas de ‘Daredevil: Born Again’ han terminado encontrando otro camino. Uno más pausado, más psicológico y, probablemente, más cercano al espíritu de muchos de los mejores cómics del personaje. La acción sigue ahí (y cuando aparece continúa siendo magnífica), pero ya no es el principal reclamo. Lo verdaderamente fascinante es observar cómo la serie se obsesiona con desmontar emocionalmente a sus protagonistas.

Y ahí emerge el verdadero centro gravitacional de esta segunda temporada: Wilson Fisk.

Vincent D’Onofrio vuelve a demostrar que Kingpin no es únicamente uno de los grandes villanos de Marvel, sino posiblemente el antagonista más complejo que ha construido el género superheroico televisivo moderno. La serie dedica muchísimo tiempo a explorar su psique, sus inseguridades, sus impulsos violentos y su enfermiza necesidad de control. Fisk ya no es solo un mafioso gigantesco capaz de aplastar cráneos con una puerta de coche. Es un hombre atrapado entre la monstruosidad y el deseo imposible de legitimidad.

La temporada entiende perfectamente que a menudo los mejores villanos son aquellos que se consideran héroes de su propia historia. Y Fisk vive constantemente intentando convencerse de que todo lo que hace tiene una lógica moral superior. La grandeza de ‘Born Again’ aparece precisamente en esos silencios incómodos, en las conversaciones tensas y en la forma en la que el personaje parece debatirse entre la furia animal y una humanidad residual que jamás termina de desaparecer. Es ahí donde la serie se destaca del resto de producciones de Marvel Studios (exceptuando ‘Caballero Luna’), encontrando un tono más adulto y melancólico.

Matt Murdock continúa funcionando mejor cuando está roto

Una de las grandes virtudes de esta segunda temporada es cómo consigue acercarse a la esencia de ciertas etapas fundamentales del personaje en viñetas. No porque adapte literalmente arcos concretos, sino porque entiende qué hacía especiales aquellos relatos escritos por autores como Frank Miller, Brian Michael Bendis o Ed Brubaker: la idea de que Daredevil siempre fue un superhéroe profundamente humano.

Charlie Cox vuelve a demostrar por qué el personaje le pertenece por completo. Su interpretación mantiene esa mezcla entre agotamiento físico, culpa católica y obstinación moral que convierte a Matt en un héroe distinto al resto de figuras de Marvel. La temporada insiste constantemente en destruir emocionalmente al personaje, enfrentándolo a decisiones donde la línea entre justicia y venganza se vuelve cada vez más difusa.

Y es precisamente esa construcción (o destrucción) de los protagonistas lo que convierte la serie en algo mucho más interesante que un simple producto de acción superheroica. ‘Daredevil: Born Again’ entiende que las máscaras solo funcionan cuando debajo existe un individuo complejo, contradictorio y lleno de heridas. Por supuesto, eso no significa que la serie abandone el espectáculo. Hay secuencias de acción excelentes, varias sorpresas muy bien integradas y algunos episodios que recuperan el nervio violento de la etapa Netflix.

Aunque ya vimos una escena entre Matt Murdock y Peter Parker la serie ya no parece tan interesada en conectar constantemente con el gran tablero cinematográfico de Marvel. Prefiere encerrarse en callejones húmedos, despachos corruptos y conflictos íntimos. Por eso he de reconocer que se hecha por tierra una teoría que muchos habíamos alimentado durante meses: la posibilidad de que esta temporada funcionase como una especie de evento puente hacia la película de ‘The Punisher’ y posteriormente hacia la nueva entrega de ‘Spider-Man’. Había suficientes piezas aparentemente preparadas para ello y ciertos rumores alimentaron la idea de una gran convergencia urbana dentro del MCU. Finalmente, ‘Born Again’ opta por algo más contenido y autónomo. Y probablemente sea una decisión acertada, aunque rompa ciertas expectativas de interconectividad.

Michael Gandolfini y el inesperado eco de ‘Los Soprano’

Otro de los elementos más atractivos de la temporada aparece en un lugar inesperado: la presencia de Michael Gandolfini. Resulta curioso que en una historia donde las dinámicas mafiosas vuelven a tener tanto peso aparezca precisamente el hijo de James Gandolfini, una figura inseparable de la televisión criminal moderna gracias a ‘The Sopranos’. Y lo más llamativo es que Michael no solo recuerda físicamente a su padre en determinados gestos o miradas, sino que empieza a mostrar una presencia interpretativa realmente poderosa.

Hay momentos concretos donde resulta imposible no pensar en Tony Soprano. No como una imitación, sino como una herencia emocional involuntaria. Una manera de ocupar el espacio o de transmitir vulnerabilidad bajo una fachada criminal. La temporada utiliza muy bien esa energía. En una serie obsesionada con personajes fracturados por el poder, la violencia y la culpa, la presencia de Gandolfini añade una capa metatextual muy interesante.

En el fondo, ‘Daredevil: Born Again’ temporada 2 termina funcionando precisamente porque comprende algo que muchas adaptaciones superheroicas olvidan: los poderes nunca fueron lo importante. Lo verdaderamente relevante son las personas que intentan sobrevivir detrás del disfraz. Y pocas veces Marvel había mostrado esas cicatrices con tanta crudeza y acierto.

Crítica: ‘La vida de Chuck’

En qué plataforma ver La vida de Chuck

 

Sinopsis

Dirigida por Mike Flanagan (La maldición de Hill HouseDoctor Sueño) y protagonizada por Tom Hiddleston (Los VengadoresThor),  La vida de Chuck cuenta una emocionante historia, narrada en orden inverso, sobre un hombre común cuya existencia adquiere un significado cósmico y profundo. A medida que la cinta retrocede, descubrimos fragmentos clave de su pasado: su trabajo, su amor por la música, y sus luchas personales. Un increíble relato que entrelaza elementos realistas con toques de fantasía, para explorar la importancia de los momentos individuales en la vida y cómo cada persona deja su huella en el universo.

Crítica

La vida está para vivirla y esto es lo que nos enseña Chuck

Cada vez que pienso en ‘La vida de Chuck’ más me gusta. Una película tan bonita, aterradora y que deja un poco de tranquilidad que simplemente, solo y únicamente la podía haber dirigido Mike Flanagan. Sin duda el director, es de los mejores en captar el lado más humano de las historias de Stephen King y es que aquí lo borda.

La vida de Chuck, es un relato corto que encontramos en dentro del recopilatorio de cuentos de ‘La sangre manda’ y es un cuento que comienza por el final, un viaje hacia el terror existencialista, el qué pasará si simplemente desaparecemos hasta llegar al principio de todo y a ese por qué ha ocurrido todo lo que hemos visto. Aunque sin duda te lo ves venir. Pero la sorpresa no está ahí, está en su final. Del cual me encantaría debatir aquí, pero al final sería un spoiler y no estoy aquí para esto. Si no más bien para daros mi humilde opinión y por lo que podéis ver, es bastante positiva.

Antes de nada, aunque el cuento es muy bueno y bastante igual, recomendaría no leerlo, y es simplemente porque la primera parte de éste y por supuesto de la película es igual y creo que quita un poco la desazón que pretenden darnos. Pero esto como digo, como opinión, por supuesto si lo has leído no ocurre nada. Simplemente ya sabes que va a pasar.

Flanagan nos presenta una película bastante luminosa, pese a su comienzo tan desolador. Pero nos muestra a este hombre normal, a Chuck un hombre desconocido que comienza a aparecer en todos los lugares de mundo, un simple contable que parece muy querido por los suyos.

Tom Hiddleston está maravilloso. Brilla en cada escena, en las felices y en las no tan felices. La escena del baile me parece de las cosas más chulas que he visto en tiempo y esa libertad de escoger pasos, de moverse, de estar vivo en ese mismo momento. Es una delicia.

En el reparto encontramos caras muy conocidas, como, Karen Gillian, Samantha Sloyan, Mia Sara, Michael Trucco, Rahul Kohli, Annalise Basso, Kate Siegel, Jacob Tremblay, Chiwetel Ejiofor, Carl Lumbly o Mark Hamill. Todos y cada uno, dando su granito de arena en esta historia tan íntima, en este cuento que nos habla de la existencia.

La banda sonora es uno de los puntos fuertes, tan cósmica y natural que logra su cometido y es adentrarnos muchísimo en toda la historia que tenemos delante. Esto es gracias a The Newton Brothers, los cuales ya han realizado las bandas sonoras de muchos de los trabajos de Mike Flanagan.

Poco más que añadir de ‘La vida de Chuck’. Como he dicho, realmente me pillaría horas hablado de ella y debatiendo. Id al cine y disfrutarla que es una película que merece mucho la pena. 

Ficha de la película

Estreno en España: 17 de octubre de 2025. Título original: The life of Chuck. Duración: 110 min. País: Estados Unidos. Dirección: Mike Flanagan. Guion: Mike Flanagan, novela de Stephen King. Música: The Newton Brothers. Fotografía: Eben Bolter. Reparto principal: Tom Hiddleston, Jacob Tremblay, Benjamin Pajak, Cody Flanagan, Chiwetel Ejiofor, Karen Gillan Mia Sara, Carl Lumbly, Mark Hamill, David Dastmalchian, Harvey Guillén, Michael Trucco, Matthew Lillard, Mark Hamill, Rahul Kohli. Producción: Intrepid Pictures, Red Room Pictures, QWGmire. Distribución: Diamond Films. Género: Ciencia Ficción. Web oficial: https://diamondfilms.es/pelicula/la-vida-de-chuck

Crítica: ‘La maldición de Bly Manor’

Maravilloso romance lleno de fantasmas y vueltas de tuerca

En 2018 Mike Flanagan nos sorprendía a todos gracias a ‘La maldición de Hill House’  la historia de una familia atormentada por su pasado y por la misteriosa mansión en la que deciden vivir. Este año vuelve de nuevo y esta vez nos adentra en Bly Manor, la mansión en la que sucede toda la novela de ‘Otra vuelta de tuerca’ de Henry James.

‘La maldición de Bly Manor’ conserva gran parte del reparto de la anterior serie, siendo muy distintos sus personajes y su historia. Nos metemos de lleno en una historia de amor y fantasmas, donde dos niños son los principales protagonistas en este cuento lleno de luces y sombras. Un romance gótico que para muchos será una maravilla y para otros que esperaban algo como Hill House puede parecerles algo más tedioso.

Comenzamos en una boda y un cuento alrededor de la chimenea. Allí empezamos a escuchar la historia de 2 niños huérfanos que esperan impacientemente la llegada de su au pair. Danny llega con fuerzas y ganas de ser la institutriz de estos niños, pero las sombras llegan pronto y las noches en Bly Manor pueden ser extrañas y tenebrosas.

No quiero contar mas de la trama, decir, que a mí me ha gustado mucho la manera de llevar la historia, despacito y presentándonos a todos los personajes para que no nos perdamos ni un detalle.

La ambientación es de lo mejor, me gusta mucho la manera en la que han grabado los distintos episodios. Parece sacada de los años 80, la textura, los planos, el color nos lleva a pensar que la serie es de otra época.

La música de The Newton Brothers (Doctor Sueño’), nos va llevando como en un cuento hacia el desenlace de una manera muy bonita.

Y por supuesto, como en sus anteriores trabajos la fotografía es muy importante y aquí el trabajo de James Kniest (‘Into the Dark’) y Maxime Alexandre (‘¡Shazam!’).

Victoria Pedretti vuelve a repetir tras ‘La maldición de Hill House’ y de nuevo nos deja con la boca abierta con su interpretación. Al igual que Oliver Jackson-Cohen (‘El hombre invisible’) cuyo papel es de los más sufridos de la trama.

Pero sin lugar a dudas las verdaderas estrellas de esta serie han sido los dos niños, Benjamin Evan Ainsworth. Al que coges una manía enorme y al que sin duda le queda una gran carrera por delante como actor. Y por supuesto Amelie Bea Smith, que está maravillosa en su papel de Flora.

En el resto del reparto encontramos a Henry Thomas, Andrew Neil Mckenzie, Alex Essoe, Amelia Eve, Calix Fraser, Rahul Kohli, Martin McCreadie, T’Nia Miller, Kate Siegel y como curiosidad para los fans de The Room’ hay un pequeño papel para Greg Sestero.

La historia central se basa, como he dicho al comienzo de esta crítica en la novela de Henry James ‘Otra vuelta de tuerca’. Pero también encontramos detalles e historias de otros de sus relatos de fantasmas.

‘La maldición de Bly Manor’ quizás no sea tan terrorífica o nos infunda tanta tensión como su antecesora. Es diferente, que no peor, una historia de amor llena de fantasmas que hará que queráis volver a leer las historias de Henry James. El 9 de octubre llega a Netflix esta historia de 9 episodios.