Crítica: ‘Rental family’

En qué plataforma ver Rental family

Cuando interpretar una vida se convierte en la única forma de vivirla

‘Rental Family’, dirigida por Hikari y distribuida en España por Disney/Searchlight, es una película profundamente costumbrista, de esas que entran con suavidad y se quedan por acumulación de detalles. Es una obra que va a conectar especialmente con quienes sienten fascinación por Tokio y la cultura japonesa, por su ritmo cotidiano, sus silencios, sus rituales urbanos y esa manera tan particular de convivir con la distancia emocional. La cámara se detiene en el día a día del protagonista con una naturalidad casi documental, pero conviene no dejarse engañar por esa superficie aparentemente ligera: bajo esa observación del gesto diario hay mucho más que descubrir. ‘Rental Family’ utiliza lo cotidiano como puerta de entrada a un drama íntimo, silencioso y profundamente humano.

Desde esa base realista, la película despliega un relato que evita el artificio narrativo y apuesta por la acumulación emocional. No hay grandes giros ni subrayados, sino una progresión lenta que refleja con coherencia el estado interior de su protagonista. Searchlight demuestra con esta película que nos ha traído una sensibilidad que, paradójicamente, conecta mejor con los valores de familia y comunidad que muchas de las recientes películas animadas de Disney, más preocupadas por enunciar mensajes que por permitir que estos emerjan de forma orgánica.

Una historia pequeña que observa sin juzgar

El protagonista, Phillip, es un actor extranjero que vive en Tokio con una carrera estancada y una vida personal desdibujada. Su existencia transcurre entre trabajos esporádicos, apartamentos impersonales y una rutina que se repite sin ofrecer arraigo. La película no dramatiza en exceso esta situación, al contrario, la presenta como algo casi normalizado, reforzando la idea de que la soledad contemporánea rara vez se vive como un estigma, sino como un fondo permanente.

El primer giro de guión de ‘Rental family’ (aparece una empresa que alquila figuras familiares para suplir ausencias emocionales) podría haberse explotado desde la excentricidad o la sátira. Hikari opta por el camino opuesto: trata el concepto con una sobriedad absoluta, integrándolo en la lógica del mundo que retrata. Cada encargo que acepta Phillip se convierte en una pequeña cápsula emocional, en la que aparecen personas que no buscan engañar al mundo, sino sobrevivir a su propia falta de vínculos.

La película observa a estos personajes con respeto, sin ironía ni moralismo. Ese tono contenido es clave para que el espectador acepte la premisa y se centre en lo verdaderamente importante: cómo estas relaciones “alquiladas” terminan revelando carencias reales, tanto en quienes las contratan como en quien las interpreta.

La soledad como estado vital y espejo contemporáneo

‘Rental Family’ es, ante todo, una película sobre la soledad, entendida no como aislamiento físico, sino como desconexión emocional. La soledad en Japón es una «epidemia social» sistémica, afectando a casi 1,5 millones de personas con aislamiento extremo. Phillip está rodeado de gente, vive en una de las ciudades más densamente pobladas del mundo, y aun así su vida transcurre en un vacío constante. Esta contradicción define gran parte del discurso del filme.

Hikari retrata esa soledad con una puesta en escena austera con espacios urbanos que parecen amplificar la distancia interior del protagonista. A medida que Phillip asume distintos roles como empleado de la empresa de familia de alquiler (padre, marido, acompañante), la película plantea una cuestión incómoda: ¿hasta qué punto nuestras relaciones cotidianas no funcionan también como representaciones aprendidas?

En este proceso, Brendan Fraser ofrece una interpretación especialmente significativa. Lejos de tratarse de un regreso tímido o meramente nostálgico, ‘Rental Family’ confirma que lo suyo no es un simple “comeback”, sino la reafirmación de un actorazo capaz de sostener una película desde la contención y la fragilidad. Fraser construye a Phillip desde la escasez de trasfondo, la desesperación silenciosa y una ternura apenas visible, demostrando un dominio absoluto del registro introspectivo.

Familia y autenticidad: más allá del papel asignado

El gran tema que atraviesa la película es el de la familia, entendida no como estructura tradicional, sino como espacio emocional. ‘Rental Family’ plantea que la familia no siempre es aquello que se hereda, sino aquello que se construye cuando existe presencia real, aunque el punto de partida sea artificial.

A lo largo del metraje, Phillip descubre que interpretar afecto de manera constante termina erosionando la frontera entre lo fingido y lo sincero. La película sugiere que la autenticidad no surge de la intención inicial, sino del compromiso emocional que se desarrolla con el tiempo. En este sentido, ‘Rental Family’ habla también de la verdad en la vida cotidiana: de la diferencia entre ocupar un rol y habitarlo de verdad.

‘Rental Family’ es una película que recompensa al espectador con una reflexión honesta sobre la soledad, la familia y la autenticidad. Su costumbrismo japonés no es un simple decorado, sino una herramienta narrativa que refuerza el aislamiento emocional de sus personajes. Y en el centro de todo. Una obra pequeña en apariencia, pero profunda en sus resonancias, que demuestra que todavía es posible hacer cine íntimo, humano y relevante entre tanta propuesta mainstream.

Ficha de ‘Rental family’

Estreno en España: 9 de enero de 2026. Título original: Rental family. Duración: 103 min. País: Japón. Dirección: Hikari. Guion: Hikari, Stephen Blahut. Música: Jon Thor Birgisson, Alex Somers. Fotografía: Jon Thor Birgisson, Alex Somers. Reparto principal: Brendan Fraser, Mari Yamamoto, Takehiro Hira, Shanon Mahina Gorman, Akira Emoto. Producción: Knockonwood, Domo Arigato Productions, Sight Unseen Pictures. Distribución: Searchlight Pictures. Género: drama, comedia. Web oficial.

Tráiler de ‘Shōgun’

Estreno en Disney+ en febrero de 2024

Ya podemos visionar el tráiler de ‘Shōgun’ de FX, la esperada miniserie que llega a Disney+ en febrero de 2024. ‘Shōgun’ de FX es una adaptación original de la novela bestseller de James Clavell, creada para televisión por Rachel Kondo y Justin Marks. La miniserie de 10 episodios está ambientada en el Japón de 1600, en los albores de una guerra civil que definirá un siglo. El productor Hiroyuki Sanada da vida a ‘Lord Yoshii Toranaga’, que lucha por mantenerse con vida mientras sus enemigos del Consejo de Regentes se unen contra él. Cuando un misterioso barco europeo aparece abandonado en un pueblo pesquero cercano, su patrón inglés, ‘John Blackthorne’ (Cosmo Jarvis), llega cargado de secretos que podrían ayudar a Toranaga a inclinar la balanza del poder y acabar con la enorme influencia de los propios enemigos de Blackthorne: los sacerdotes jesuitas y los mercaderes portugueses. Los destinos de Toranaga y Blackthorne están irremediablemente ligados a su traductora, Toda Mariko (Anna Sawai), la última de un linaje caído en desgracia. Mientras sirve a su señor inmerso en este tenso panorama político, Mariko debe compaginar su reciente amistad con Blackthorne, su compromiso con la fe que la salvó y su lealtad hacia su difunto padre.

La serie cuenta con un premiado reparto japonés, un hecho sin precedentes en una producción estadounidense, que incluye a Tadanobu Asano como ‘Kashigi Yabushige’, un conocido traidor y estrecho aliado de Toranaga; Hiroto Kanai como ‘Kashigi Omi’, el joven líder del pueblo pesquero donde se encontró el barco de Blackthorne; Takehiro Hira como ‘Ishido Kazunari’, un poderoso burócrata y principal rival de Toranaga; Moeka Hoshi como ‘Usami Fuji’, una viuda que debe encontrar su cometido en medio de la lucha de su señor; Tokuma Nishioka como ‘Toda Hiromatsu’, el general de confianza y amigo íntimo de Toranaga; Shinnosuke Abe como ‘Toda Hirokatsu’ (‘Buntaro’), el celoso marido de Mariko; Yuki Kura como ‘Yoshii Nagakado’, el impetuoso hijo de Toranaga que ansía demostrar su valía y Fumi Nikaido como ‘Ochiba no Kata’, la respetada madre del heredero que no se detendrá ante nada para acabar con Toranaga ya que pone en peligro el poder de su hijo.

‘Shōgun’ es una creación para la televisión de Rachel Kondo y Justin Marks, con Marks como showrunner y productor ejecutivo. Michaela Clavell, Edward L. McDonnell, Michael De Luca y Kondo también son productores ejecutivos. Hiroyuki Sanada es productor. La serie está producida por FX Productions.

Crítica: ‘El quinto día’

En qué plataforma ver El quinto día


Nos flagelamos una vez más a través del entretenimiento como enemigos del planeta

De la mano del creador y showrunner Frank Doelger (productor de ‘Juego de Tronos’, ‘Roma’, ‘Las crónicas de Frankenstein) se estrena el próximo 13 de marzo en Movistar Plus+ ‘El quinto día’. La plataforma española de entretenimiento nos ha permitido ver tres episodios previo a su estreno y ya os adelantamos que nos vamos a enganchar a su emisión semanal hasta que terminemos con sus ocho capítulos.

Si sois lectores de novelas quizá os suene ‘El quinto día’ pues surge de una obra que publicó Frank Schätzing en 2004. Una novela que en versión original se llama ‘Der Schwarm (The Swarm)’ y que fue denunciada en su día por el biólogo alemán Thomas Orthmann quien afirmaba que el texto se basaba sin permiso en sus escritos. A su vez, muchos de los que se han terminado el libro afirman que también puede estar inspirado en ‘Guardianes’, un relato de George R.R. Martin. Polémicas al margen, la historia atrapa, por su suspense y por lo bien que la han rodado directores como Luke Watson (‘Britannia’) y Barbara Eder (‘Bárbaros’) en su primer tramo.

Evidentemente el título hace alusión a los textos bíblicos donde se afirma que Dios creó en esa fase a los animales del agua y el cielo. Pero su título original es más revelador. “Swarm” puede traducirse como nube pero en este caso hay que aplicar el significado de enjambre. Y es que ‘El quinto día’ nos presenta a un microorganismo que contamina a los seres del mar haciendo que cambien sus pautas de comportamiento, volviéndoles hostiles. Estamos ante un escenario pre-apocalíptico, pre-pandémico cuyo argumento podría haber sido carnaza de Serie B. Pero el guión está mucho más dirigido hacia corrientes reflexivas poco espectaculares y que sin embargo no dejan de lado la ciencia ficción. Una vez más se plasma la que es toda una inquietud generacional: la naturaleza nos la va a devolver con creces poniéndonos al límite de la extinción. Nos flagelamos una vez más a través del entretenimiento por lo que le estamos haciendo al medioambiente. Antes o después convertiremos en los extraterrestres de ‘La guerra de los mundos’ y los seres más pequeños de nuestro ecosistema nos pondrán en jaque (por supuesto hay ecos del COVID-19).

Esta es una producción germano-suiza en la que oímos hablar en alemán, inglés, japonés y francés. Una macedonia a lo ‘Into the night’, que no recomiendo ver en versión original sin subtítulos a no ser que seas políglota. Dada su internacionalidad nos lleva por localizaciones costeras de Canadá, Escocia, Alemania, Venecia, Sudáfrica, Tokio, Noruega, Francia… y por supuesto océanos como el Ártico. Sin embargo la gran inversión para esta serie se percibe más con los cromas y la recreación de animales por ordenador que con la riqueza de escenarios pues el grueso está compuesto por barcos, despachos y laboratorios. De momento los tres primeros capítulos consisten en suspense, poca acción y mucha investigación. Pero la cosa promete y se hace muy llevadera pues el montaje nos lleva de un lugar a otro incorporando constantemente nuevos datos.