Crítica: ‘Lanterns’

En qué plataforma ver Lanterns

Dos formas de entender el heroísmo que conviven perfectamente con la esencia de los Green Lanterns

Conviene dejar claro desde el principio que esta es una reseña del primer capítulo de ‘Lanterns’, no una valoración de la temporada completa ya que no he podido acceder a ella. Pero las ganas que tenía de abordar a estos personajes me supera.

La expectación por ‘Lanterns’ no nace con el actual DCU de James Gunn, sino que es el último capítulo de una larga historia de intentos de devolver a Green Lantern a la primera línea audiovisual. Tras el fracaso de ‘Green Lantern’ (2011), Warner anunció en 2014 ‘Green Lantern Corps’, una nueva película que llegó a plantearse alrededor de Hal Jordan y John Stewart y que estaba vinculada a la etapa del DCEU de Zack Snyder. El propio Snyder quiso introducir a John Stewart en ‘Justice League’, llegando a rodar una escena con Wayne T. Carr que finalmente fue descartada por Warner y sustituida por la aparición de Martian Manhunter en ‘Zack Snyder’s Justice League’. Poco después, en 2019, Greg Berlanti anunció una serie de ‘Green Lantern’ para HBO Max que también sufrió una larga evolución hasta terminar siendo replanteada.

Con la creación de DC Studios, James Gunn y Peter Safran recuperaron el proyecto desde una nueva perspectiva, convirtiéndolo en ‘Lanterns’, con Chris Mundy, Tom King y Damon Lindelof al frente. Por eso la serie ha tardado tantos años en llegar: no estamos ante un proyecto que haya tardado en producirse desde su anuncio actual, sino ante más de una década de intentos, reinicios y cambios de enfoque para encontrar la manera adecuada de adaptar de nuevo a Green Lantern.

La historia arranca jugando con tres momentos temporales. En 1996 conocemos al joven John Stewart, todavía creciendo bajo la influencia de un padre estricto mientras observa a Hal Jordan como la encarnación de aquello que aspira a ser. En 2016, Hal ya es su mentor y ambos investigan una inquietante presencia extraterrestre en un pequeño pueblo de Nebraska. Finalmente, en 2026, un año después de lo sucedido en ‘Superman’, encontramos a John convertido en Green Lantern de pleno derecho y actuando por su cuenta. Es una estructura que funciona porque cada salto temporal aporta información sobre la relación entre ambos. Lo lógico es pensar que los siguientes episodios se moverán fundamentalmente entre 2016 y 2026, dejando la infancia de John como una pieza puntual para comprender su personalidad.

El resultado tiene una evidente naturaleza superheroica, pero también abraza el suspense policial. De ahí las inevitables comparaciones con ‘True Detective’, una influencia que, además, no es casual: James Gunn ya había definido el proyecto como un misterio terrestre con protagonistas que funcionan prácticamente como policías intergalácticos.

Hal Jordan y John Stewart: dos maneras de entender el heroísmo

Una de las mejores decisiones de ‘Lanterns’ es presentar a sus protagonistas sin necesidad de ocultar quiénes son. Hal Jordan no no es un eascarado: es un héroe conocido, cercano a la población y con libertad para intervenir cuando existe una amenaza extraterrestre. Es una representación muy cercana a la tradición de los cómics, donde la identidad de Green Lantern no siempre necesita funcionar como un secreto.

La relación entre Hal y John es todavía más interesante. Los dos son hombres honorables y quieren hacer lo correcto, pero entienden el deber de maneras muy diferentes. Ahí aparece el eco de aquel cómic ‘Green Lantern/Green Arrow’ de Dennis O’Neil, Elliot Maggin y Neal Adams en el que el personaje podía servir para confrontar distintas formas de interpretar la justicia, la responsabilidad y el poder.

Kyle Chandler da la talla como un Hal Jordan crepuscular, veterano y algo irreverente. Su actitud transmite el cansancio de alguien que lleva décadas desempeñando un trabajo extraordinario prácticamente en solitario. Vemos básicamente el desgaste de un héroe que ha vivido demasiado tiempo dentro de su propia leyenda.

Aaron Pierre encaja magníficamente con la rigidez de John Stewart. Tiene el porte, la mirada y esa sensación de disciplina contenida que asociamos al personaje en las viñetas. Y hay un concepto fundamental que atraviesa el episodio: el miedo. Para un Green Lantern, vencerlo no es una simple cuestión de valentía, sino parte de la esencia misma del personaje. La serie acierta en tratar esto constantemente y los actores han sabido incorporarlo a sus interpretaciones.

De momento las pistas van solo para los más cafeteros

Por el momento nos dan alguna pista de qué tipo de problemas van a encontrarse estos héroes en su aventura por la América cerrada. Pero solo aquellos que estén bien empapados de las historias de Green Lantern sabrán ver bien quién es el auténtico enemigo a batir en esta primera temporada. De hecho, los tráilers ya nos daban buenas pistas.

Por lo que deja entrever este primer capítulo, entre Jordan y Stewart también habrá espacio para una relación de rivalidad, admiración y cierto amor-odio que conecta directamente con la tradición de los cómics. Cuando John Stewart apareció por primera vez en ‘Green Lantern’ #87, en 1971, fue elegido como sustituto de Hal y el propio Jordan recibió el encargo de entrenarlo, aunque desde el principio desconfió de sus métodos y de su actitud frente a la autoridad. Con el tiempo, aquella relación pasó de la desconfianza inicial a convertirse en una auténtica camaradería, hasta el punto de que ambos han llegado a compartir el peso del legado de Green Lantern en diferentes etapas.

‘Lanterns’ parece recuperar esa dinámica, pero introduciendo una diferencia fundamental: todo apunta a que el gran protagonista de este nuevo DCU será John Stewart. Eso no significa, sin embargo, que vayamos a despedirnos de Hal Jordan. Al contrario, el primer capítulo deja claro que su presencia seguirá siendo determinante y que, incluso después de su muerte, podría continuar guiando a John a través de un peculiar “halograma”, una suerte de holograma que recuerda inevitablemente al papel que desempeñaba Jor-El con Superman. De esta manera, Hal puede convertirse en algo más que el mentor del nuevo Lantern: en la figura que representa el pasado del Cuerpo mientras John encarna su futuro. Una relación que, si la serie sabe desarrollarla, puede ser uno de sus grandes atractivos.

El peso de su historia y un futuro prometedor

No es casualidad que detrás de ‘Lanterns’ estén Tom King, Chris Mundy y Damon Lindelof. King aporta su experiencia como uno de los grandes guionistas contemporáneos de DC y autor de obras magnas, acostumbrado a utilizar los superhéroes para hablar de identidad, trauma y humanidad.  Mundy, responsable de ‘Ozark’, sabe construir tensión criminal y personajes sometidos a una presión constante.  Y Lindelof, creador de ‘Lost’, ‘The Leftovers’ y ‘Watchmen’, conoce perfectamente el misterio serializado y la capacidad de convertir una historia fantástica en un relato sobre personas.

El primer capítulo demuestra que la mezcla puede funcionar. Incluso cuando abraza el misterio, nunca pierde completamente la identidad superheroica. Y el destino de Hal Jordan deja claro que la serie no piensa limitarse a recuperar una franquicia: quiere utilizarla para construir un misterio con consecuencias.

Un último detalle especialmente interesante para el público español aparece al final de los créditos: el sello del Ministerio de Cultura. La explicación está en la participación de empresas españolas en la producción de efectos visuales, entre ellas El Ranchito, que figura entre las compañías encargadas de los VFX de la serie y que ha promocionado expresamente su trabajo en ‘Lanterns’.

Reseña: ‘Green Lantern / El planeta de los simios’

Argumento

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Existe un anillo. Un Anillo Universal que alberga la fuerza del Espectro Emocional de todos los Lanterns. Al tratarse de un arma demasiado poderosa para un solo ser, los Guardianes no tuvieron alternativa: borraron cualquier referencia al objeto del Libro de Oa y lo sepultaron en otro universo, en las profundidades de la Zona Prohibida… en el Planeta de los Simios. Pero Cornelius ha desenterrado el anillo, y ha amenazado así con propiciar la destrucción para su mundo y para el de los propios Guardianes. Ahora, Hal Jordan y los Green Lanterns tendrán que encontrar a Sinestro, decidido a apropiarse del anillo, y detenerle de una vez por todas.

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Reseña

Simos y Lanterns las caras se parten

La idea de ‘Green Lantern / El planeta de los simios’ se me antoja arriesgada. Siempre que se realiza una mezcla de franquicias se busca o bien ser original o bien atraer a los fans de una y otra ficción. En este caso, por lo menos en España, creo que ni ‘Green Lantern’ ni ‘El planeta de los simios’ tienen el tirón suficiente como para convertir la obra de Thomson y Jordan en un éxito superventas. Como algunas de las secuelas o números de estas dos propuestas este crossover está llamado a convertirse en una curiosidad de culto.

Cada vez tengo más ganas de ver una nueva entrega cinéfila de Green Lantern o la inclusión del personaje en alguna cinta de los superhéroes de DC Comics y mientras tanto disfruto de estos pastiches que tienen bastantes regalos para los cinéfilos. Y aunque parezca una mezcla muy estrafalaria no hay que olvidar que ‘El planeta de los simios’ no deja de ser una odisea espacial. Disfruto en este caso por la expectativa, vistosidad y chifladura de la idea. Pero ciertamente el argumento y resolución son bastante básicos.

Esta fue una colección de seis números que ahora podemos comprar recopilada entre dos tapas duras. Entre capítulo y capítulo se incluyen las portadas originales realizadas por Felipe Massafera, Ethan Van Sciver y Dan Mora así como otras realizadas por Elsa Charretier y Gabriel Hardman. Quizá las más curiosas y trabajadas son las que al final del tomo imitan los carteles del cine incorporando elementos de DC Comics y viceversa. Quien sabe, tal y como está de loco el mundo del merchandising a lo mejor llegamos a ver a la venta los blisters que también aparecen ilustrados.

Los matices contemplados en la parte de los simios funcionan como continuación de las películas de 1968 y 1970. De hecho el protagonista es Cornelius, uno de los simios con los que se las tenía que ver Charlton Heston. Se ha entendido y respetado bien el carácter soberbio y totalitario del Zaius, por ejemplo. La parte de los Green Latern tampoco se sale de lo habitual, incluso hasta el punto de conservar el clásico villano, Sinestro.

El crossover se produce un poco pillado por los pelos, con Sinestro haciendo de las suyas con un conocimiento que quien sabe de dónde ha sacado. Pero está dentro de lo plausible en una historia de ciencia ficción. Esta es una historia del Green Lantern Hal Jordan y se las apañan para lanzarle al futuro, teniendo momentos que homenajean las películas de Franklin J. Schaffner y Ted Post: los gritos ante la estatua de la libertad, los mutantes adoradores de una bomba, los humanos atados con correa… No me he percatado de ningún guiño a la película de Tim Burton o a la nueva saga.

Quizá lo más interesante de este cruce de franquicias sea la inclusión del villano Gorila Grodd, que lo cierto es que me pilló desprevenido aún pareciendo obvio que jugarían algo con él.

Algo que también acusa bastante el cómic es el encadenamiento entre viñetas. Falta continuidad entre algunas ilustraciones que cortan la acción de manera repentina sin conexión alguna o sin saber exactamente qué ha pasado. También es cierto que merece la pena pararse un buen rato a disfrutar algunas de sus viñetas a dos páginas. No es difícil ni raro obtener momentos vistosos en una historia de Green Lantern. Igual que tampoco resulta complicado extraer un alegato sobre la necedad del ser humano cuando lo fundamentamos en lo sucedido en El planeta de los simios.

Es una buena idea que si hubiese sido más intrincada y mejor narrada habría sido algo más que anecdótica.

Ficha del cómic

Argumento: Robie Thomson. Guion: Justin Jordan. Dibujo: Barnaby Bagenda. Color: Alex Guimarães. Portada: Felipe Massafera. Editorial: ECC. Datos técnicos: 160 págs., cartoné, color, 14 x 22 cm. Publicación: noviembre de 2019. Precio: 18,95€.