Reivindicación justa y necesaria para que el arte fantástico y actual tenga su lugar en los museos
La obra de los Royo lleva décadas hablando por sí misma demostrando una grandiosidad que en otras épocas habría sido tratada con mucha más importancia a nivel popular. Luis Royo y Rómulo Royo pertenecen a esa categoría a la que pertenecieron muchos maestros pictóricos, aunque ‘Fantasy Art. Luis Royo, Romulo Royo, Goya’ de Mirella R. Abrisqueta parte precisamente de una reivindicación que todavía parece necesaria: ¿por qué una ilustración fantástica debería conformarse con ocupar una estantería de coleccionista cuando podría estar colgada en una galería o un museo?
El documental se acerca a dos creadores cuya influencia ha traspasado ampliamente las fronteras españolas y que han marcado a generaciones de ilustradores, lectores, publicistas y aficionados a la cultura visual. Y lo hace desde un lugar especialmente cercano: entrando en su estudio, observando cómo trabajan, descubriendo sus referencias y siguiendo el proceso mediante el que una idea termina convirtiéndose en una imagen. No se limita, por tanto, a enseñar el resultado final, sino que permite comprender el modus operandi de quienes llevan décadas haciendo de la fantasía una forma de expresión artística.
Goya como espejo
Ahí aparece una relación especialmente estimulante entre padre e hijo. Dos generaciones, dos sensibilidades y dos maneras de entender la creación que dialogan entre sí mientras buscan un punto de encuentro con un artista separado de ellos por más de dos siglos. El proyecto permite además comprender hasta qué punto las influencias artísticas no funcionan como compartimentos estancos: el cine, el cómic, la pintura, la literatura y la ilustración terminan alimentándose mutuamente.
Y es precisamente aquí donde el documental podría haber ido todavía más lejos. La conexión entre los Royo y Goya resulta fascinante, pero el llamado Goya fantástico merecía una investigación más profunda. Los Caprichos, Los Disparates o las Pinturas Negras ofrecen material suficiente para construir una auténtica genealogía que conecta con el fantástico español de entonces y de ahora. La película deja la sensación de que apenas estamos entrando en una habitación que podría ser muchísimo más grande, en ese sentido. Recordamos que ese proyecto es solo usado como una excusa para plasmar una vez más, y de ese modo rompiendo el desconocimiento de el público general, que estamos entre dos artistas de talla mayúscula.
Del coleccionismo al museo
Porque la verdadera reivindicación de ‘Fantasy Art’ está en otro lugar: en cuestionar la frontera entre arte considerado culto y arte considerado popular. Durante demasiado tiempo, la ilustración fantástica ha sido contemplada como un producto ligado al cómic, las portadas, los libros roleros o el heavy metal. Sin embargo, basta mirar algunas de las obras que han surgido de este ámbito para comprobar que existen imágenes con una potencia visual y técnica que no desmerecerían en una institución dedicada a las bellas artes. Hay ilustraciones que uno podría imaginar perfectamente colgadas en el Prado.
Y el reconocimiento internacional demuestra que esa frontera empieza a quedarse antigua. El universo de los Royo ha circulado mucho más allá de España y el documental recuerda también la presencia de este tipo de creación en instituciones y espacios vinculados al arte narrativo contemporáneo. La reciente apertura del Lucas Museum of Narrative Art en Los Ángeles, por ejemplo, representa precisamente esa ampliación del concepto de qué puede formar parte de un museo. Obras de artistas españoles vinculados a este ámbito han llegado ya a su colección.
También resulta interesante observar cómo ha cambiado la percepción de estos artistas en España. Lo que durante determinadas épocas podía contemplarse como una manifestación menor o estrictamente vinculada a un entretenimiento casi marginal ha ido adquiriendo otra consideración. Y si algo consigue ‘Fantasy Art’ es dejar claro que detrás de una ilustración aparentemente destinada a satisfacer la imaginación de un lector existe composición, técnica, referencias, narrativa, estudio de la anatomía, tratamiento de la luz y, sobre todo, una concepción artística.
La antípoda a vanalizar el arte moderno
La película de Abrisqueta, rodada durante dos años siguiendo este proyecto, funciona así como un puente entre generaciones y disciplinas. Pero también como una reivindicación que trasciende a sus protagonistas: la ilustración o el cómic no necesita pedir permiso para ser arte, es ARTE con mayúsculas.
Su principal limitación es precisamente la amplitud de todo aquello que plantea. Habrían sido necesarias más voces de expertos, historiadores del arte o especialistas capaces de contextualizar con mayor profundidad esa relación con Goya y explicar por qué el fantasy art ha ocupado durante tanto tiempo una posición periférica dentro de determinados circuitos artísticos. El documental aporta algunas voces externas, pero uno termina deseando más.
Aun así, ‘Fantasy Art. Luis Royo, Romulo Royo, Goya’ cumple una función importante: conseguir que miremos de otra manera imágenes que quizá llevamos décadas mirando en librerías y convenciones. Y recordar que la fantasía ha formado siempre parte de nuestro arte. Si me permitís, como fan de la fantasía y de la obra de Royo, me siento congratulado de saber de este documental y de intentar contribuir a que en España se ubique su obra en los museos y libros de historia, como ya se hace en el extranjero donde, por ejemplo, se le ha dado un lugar en la galería de los Uffizi.
Ficha de ‘Fantasy Art. Luis Royo, Romulo Royo, Goya’
Estreno en España: por determinar. Título original: Fantasy Art. Luis Royo, Romulo Royo, Goya. Duración: 71 min. País: España. Dirección: Mirella R. Abrisqueta. Guion: Mirella R. Abrisqueta. Música: Pablo Urcola. Fotografía: Javier Gracia. Reparto principal: Luis Royo, Rómulo Royo, Sara Frazetta, Ciruelo Cabral, Juan Royo. Producción: Sintregua Comunicación, Cosmos Fan, Aragón TV, Laberinto Gris, Gobierno de Aragón, Ayuntamiento de Zaragoza. Distribución: por determinar. Género: documental, fantástico. Web oficial.
