Crítica: ‘ORWELL 2+2=5’

En qué plataforma ver ORWELL 2+2=5

Raoul Peck plasma que la escalofriante profecía de la posverdad de Orwell ya está aquí

Hubo un tiempo en que la capacidad de anticipar el porvenir se atribuía a profetas como Nostradamus. Sin embargo, el siglo XX tuvo su propio visionario laico: George Orwell. Sin necesidad de efectos especiales ni de una ciencia ficción espectacular, sino a través de una prosa austera y cortante, el autor de ‘1984’ imaginó un futuro que hoy se antoja incómodamente reconocible. En ‘Orwell: 2+2=5’, Raoul Peck retoma esa capacidad predictiva y la convierte en un documental que no solo revisa una obra literaria, sino que interpela directamente a nuestra contemporaneidad.

La verdad como campo de batalla

El título del documental no es una provocación arbitraria. “2+2=5” alude a la imposición de la mentira como verdad oficial, al sometimiento del individuo ante el poder que reescribe la realidad. Es la ecuación imposible convertida en dogma. Peck articula su relato a partir de fragmentos de ‘1984’ y de ‘Rebelión en la granja’, enfrentándolos a imágenes de archivo del siglo XX y del XXI: guerras, discursos políticos, propaganda, multitudes enfervorizadas y pantallas que vomitan consignas.

El documental cuenta con la voz del actor Damian Lewis, quien encarna a Orwell. No se trata de una mera narración en off, sino de una presencia fantasmal que guía al espectador por un paisaje moral devastado. Peck intercala adaptaciones cinematográficas de ‘1984’ y material de noticiarios antiguos y recientes, estableciendo un diálogo visual que eriza la piel. La sensación es clara: la humanidad no aprende, repite. Se oprime y se deja oprimir. Se manipula y se deja manipular.

El filme subraya algo que ya estaba en la novela: el totalitarismo no es un fósil ideológico, muta, se adapta, se disfraza. Hoy no necesita botas militares ni uniformes idénticos, le basta con algoritmos, polarización y saturación informativa. La comodidad en la ignorancia (esa anestesia colectiva) es presentada como uno de los grandes peligros contemporáneos. Peck no señala con el dedo a un único régimen: traza un mapa global de autoritarismos, guerras y manipulaciones mediáticas que conectan el pasado con la posverdad actual.

La biografía como herida política

Uno de los mayores aciertos de ‘Orwell: 2+2=5’ es cómo integra la biografía del escritor en el análisis de su obra. Peck no convierte a Orwell en estatua, sino en hombre atravesado por contradicciones. Desde su juventud como policía imperial en Birmania (engranaje temprano de la maquinaria del imperialismo británico) hasta su experiencia traumática en la Guerra Civil Española, donde fue herido y asistió a las luchas internas del bando republicano, todo aparece como materia prima de su literatura.

Su etapa en la BBC también ocupa un pequeño lugar. Allí trabajó en propaganda durante la Segunda Guerra Mundial, experiencia que alimentó su escepticismo respecto a la manipulación del lenguaje y la información. Peck sugiere que esa vivencia institucional fue clave para que Orwell llegase hasta su odio visceral a la política.

El documental tampoco elude aspectos íntimos: su tuberculosis, que lo fue consumiendo físicamente, la precariedad económica, la tensión constante entre idealismo y desencanto. Todo ello dibuja una personalidad marcada por la culpa colonial, la conciencia de clase y la obsesión por la honestidad intelectual. La raíz de su crítica al totalitarismo está, paradójicamente, en su temprana participación en el sistema imperial que luego denunciaría.

Ecos contemporáneos: de Ken Loach a Michael Moore

Peck amplía el foco e introduce figuras que, desde el cine, han continuado esa tradición crítica. Ken Loach aparece como referencia recurrente, no solo por su mirada sobre la Guerra Civil Española, sino por su insistencia en retratar un sistema defectuoso que amplía la brecha entre ricos y pobres. En su cine late la misma indignación moral que en Orwell: la denuncia de estructuras que perpetúan desigualdades bajo apariencias democráticas.

También se evoca la obra de Michael Moore, cuya filmografía ha cuestionado el poder corporativo y político en Estados Unidos. Peck no equipara estilos (Loach es sobrio, Moore es provocador), pero sí los sitúa en una genealogía de cineastas que entienden el audiovisual como herramienta de combate ideológico.

Formalmente, ‘Orwell: 2+2=5’ tiene mucho de ensayo cinematográfico. Peck, que ya exploró la memoria política en trabajos anteriores, demuestra aquí un dominio notable del montaje. El archivo no es un simple apoyo ilustrativo, es argumento. Las imágenes dialogan, se contradicen, se superponen. El resultado es un retrato escalofriante de una humanidad que, pese a las advertencias, reincide en los mismos mecanismos de auto-opresión.

El documental no ofrece consuelo. Su mayor virtud es obligar al espectador a preguntarse en qué medida participa, consciente o inconscientemente, de esa ecuación perversa en la que dos más dos pueden llegar a ser cinco si se lo permitimos al poder. Peck convierte a Orwell en contemporáneo, en testigo incómodo de nuestra era digital. Y al hacerlo, demuestra que la verdadera ciencia ficción no habla de naves espaciales, sino de la fragilidad de la verdad.

Ficha de ‘ORWELL 2+2=5’

Estreno en España: 27 de febrero de 2026. Título original: ORWELL 2+2 =5. Duración: 119 min. País: Francia. Dirección: Raoul Peck. Guion: Raoul Peck. Música: Alexei Aigui. Reparto principal: George Orwell, U Win Khine, Min Aung Hlaing, Augusto Pinochet, Vladimir Putin, George W. Bush, Colin Powell, Donald Trump, Damian Lewis (voz). Producción: Anonymous Content, Closer Media, Jigaw Productions, Velvet Film, Neon. Distribución: Caramel Films, Filmin. Género: documental. Web oficial.

‘Posverdad: la desinformación y el coste de las «fake news»‘ nuevo documental de HBO

Noticias falsas y teorías de la conspiración a examen

El próximo 20 de Marzo, en exclusiva, en HBO España veremos ‘Posverdad: la desinformación y el coste de las «fake news»‘. Es el largometraje documental investiga la amenaza actual causada por el fenómeno de las «fake news» en los EE. UU., centrándose en las consecuencias reales que la desinformación, las teorías de la conspiración y las noticias falsas tienen sobre el ciudadano medio. Este documental humaniza un fenómeno al que los estadounidenses se enfrentarán en el próximo ciclo electoral y en los próximos años.

Dirigida por Andrew Rossi (‘Page one: un año en The New York Times’, ‘Le Cirque: A Table in Heaven’) y con la producción ejecutiva de Brian Stelter de CNN, ‘Posverdad: la desinformación y el coste de las «fake news»‘ ofrece un acceso exclusivo a las víctimas y los autores de noticias falsas así como a una variedad de expertos y periodistas que contextualizan su impacto y refuerzan la importancia del periodismo de calidad.

La preocupación por la desinformación y las noticias falsas en el entorno global de la información se hizo omnipresente después de la victoria del presidente Trump en 2016, pero este documental muestra que los signos de la crisis surgieron mucho antes de las elecciones.

‘Posverdad: la desinformación y el coste de las «fake news»‘ ofrece una gran cantidad de entrevistas a personas para arrojar luz sobre el tema desde varios ángulos, al tiempo que enfatiza el coste humano a través de varios casos de referencia. Los entrevistados incluyen a: James Alefantis, dueño de la pizzería de Washington D.C envuelta en la conspiración «Pizzagate»; Keith Alexander, periodista de sucesos en The Washington Post ganador del Premio Pulitzer; el profesor de Harvard Yochai Benkler, que deconstruye el concepto de «canales de propaganda»; Jack Burkman, operativo político conservador y usuario confeso de «noticias falsas»; Jerome Corsi, autor y teórico de la conspiración; Oliver Darcy, reportero de medios de CNN; Adam Goldman, reportero de The New York Times ganador del Premio Pulitzer; La profesora de la Universidad de Pennsylvania Kathleen Hall Jamieson; la experta en desinformación Molly McKew; Aaron Rich, hermano del empleado de DNC Seth Rich; Scott Shane, reportero del New York Times; Will Sommer, reportero técnico de The Daily Beast; La periodista de Silicon Valley Kara Swisher; Elizabeth Williamson, guionista de The New York Times; y otros.

‘Posverdad: la desinformación y el coste de las «fake news»‘examina varios incidentes que han sido afectados por «fake news»:

  • En el verano de 2015, Jade Helm 15, un ejercicio militar de ocho semanas en Bastrop, Texas, provocó una conspiración acalorada entre los lugareños que creían que el presidente Obama estaba utilizando la operación como una artimaña para detener a los disidentes políticos. Promovido por Alex Jones, difundido en sitios como Reddit y 4chan y aireado por las acciones que tomó la oficina del gobernador, que finalmente asignó a la guardia estatal para monitorizar el ejercicio, la conspiración fue de gran preocupación para los expertos en inteligencia y seguridad que dicen que fue avivado, en parte, por actividades encubiertas de información rusa dirigidas a los EE. UU.
  • En 2016, la especulación on-line condujo a lo que se conocería como «Pizzagate». Un restaurante familiar de pizzas en Washington, D.C.se convirtió en blanco de conjeturas on-line de que un grupo de pornografía infantil con vínculos con la candidata presidencial Hillary Clinton se estaba reuniendo en sus instalaciones. Conocido como un espacio seguro para la comunidad queer, Comet y su personal estaban cada vez más aterrorizados por las amenazas online, hasta que la violencia cruzó al mundo real y un hombre armado irrumpió en el restaurante en busca de pruebas. El furor alimentado por Reddit, junto con los ataques verbales de Alex Jones, habían justificado a los ojos del hombre su respuesta a una historia completamente falsa
  • En 2016, Seth Rich, un empleado del Comité Nacional Demócrata, fue asesinado en un intento de robo. Su asesinato se relacionó online con la filtración de los correos electrónicos de Hillary Clinton a WikiLeaks, a pesar de la abrumadora prueba de que los rusos estaban detrás del pirateo del servidor y la filtración, y no hay evidencia de que su asesinato estuviera relacionado de manera alguna. Estas teorías fueron impulsadas ​​por agentes como Jack Burkman y Jerome Corsi y emitidos en Fox News y el programa de máxima audiencia de Sean Hannity.
  • Intentando minar la investigación del ex director del FBI Robert Mueller sobre la intervención rusa en las elecciones de 2016 y la Administración Trump, el conservador Jack Burkman y el teórico de la conspiración Jacob Wohl se unieron para acusar de forma falsa a Mueller de agresión sexual, organizando una conferencia de prensa en la que los periodistas pelean para descubrir la verdad.
  • En diciembre de 2017, algunos activistas de la izquierda adoptaron las tácticas de sus homólogos conservadores, cuando durante una carrera por el senado entre el republicano Roy Moore y el demócrata Doug Jones, se puso en marcha una campaña online para imitar las tácticas rusas para influir en los votantes.
  • En las audiencias del Congreso de Facebook en 2018, el fundador Mark Zuckerberg defendió las medidas de privacidad y las brechas de seguridad de la compañía, mientras que los medios especializados debatieron la responsabilidad de las compañías de vigilar su propio contenido en una era de grandes ingresos publicitarios y beneficios corporativos, profundizando en el espinoso problema de libertad de expresión en la era de las redes sociales.

En 2019, el FBI designó teorías de la conspiración como el mencionado «Pizzagate» como una nueva amenaza de terrorismo interno. También advirtió sobre las campañas de desinformación dirigidas a las elecciones presidenciales de 2020. A pesar de las advertencias, el Senado de los Estados Unidos no ha aprobado una legislación para aumentar la seguridad electoral. Educadores, periodistas e investigadores continúan trabajando para proteger los hechos en nuestro espacio de información.

‘Posverdad: la desinformación y el coste de las «fake news»‘ es una producción de Abstract Productions; dirigida y producida por Andrew Rossi; con la producción ejecutiva de Brian Stelter; coproducida por Adam McGill; montada por Cindy Lee; con música de Ian Hultquist. Por parte de HBO las productoras ejecutivas Lisa Heller y Nancy Abraham; y la productora senior, Sara Rodríguez.