Crítica: ‘Orang Ikan (Monster Island)’

Sinopsis

Ambientada en el Pacífico, 1942. Un soldado japonés y un prisionero de guerra británico están atrapados en una isla desierta, perseguidos por una criatura mortal. Dos enemigos mortales deben unirse para sobrevivir a lo desconocido.

Crítica

Aventura pulp con monstruo de goma y trasfondo bélico

‘Orang Ikan’, también conocida como ‘Monster Island’, es una curiosa propuesta del director Mike Wiluan que se adentra en el terreno del cine de monstruos de serie B con un marco histórico poco habitual: la campaña del Pacífico en la Segunda Guerra Mundial. La historia enfrenta a un soldado estadounidense y a un militar japonés, rivales naturales por el contexto bélico, que se ven obligados a cooperar en una isla inhóspita para sobrevivir a una amenaza mucho mayor: una criatura marina ancestral con un instinto depredador implacable.

La película recuerda inevitablemente a ‘Enemigo mío’, aquel clásico en el que dos combatientes de bandos opuestos terminaban forjando una alianza en un entorno hostil. Sin embargo, aquí la fórmula se lleva a un terreno más pulp, con un monstruo anfibio que encarna la naturaleza salvaje y primigenia. La tensión no solo proviene de la enemistad de los protagonistas, sino también de la incertidumbre de cuándo el “hombre pez” volverá a atacar.

El reparto está encabezado por Dean Fujioka, conocido por dar vida a Roy Mustang en el live action de ‘Fullmetal Alchemist’, y Callum Woodhouse, recordado por su papel en ‘Los Durrell’. Su duelo interpretativo es el parte del motor de la película, aunque el guion no aprovecha al máximo la carga dramática que podría desprender el choque cultural y bélico entre ambos.

En lo visual, el filme no esconde a su criatura, lo que resulta refrescante en un género acostumbrado a sugerir más que mostrar. El diseño combina influencias claras de ‘Creature from the Black Lagoon’ con un aire caricaturesco que recuerda a los murlocs de ‘World of Warcraft’. El monstruo, creado con prótesis y máscaras de goma, oscila entre lo fascinante y lo carnavalesco, algo que puede restar tensión a las escenas de terror pero que mantiene un encanto artesanal.

‘Orang Ikan’ funciona como aventura ligera y entretenimiento directo, pero se queda corta en otros aspectos. Su presupuesto limitado justifica parte de sus carencias técnicas, pero no la falta de ambición narrativa. La cinta evita reflexionar sobre el trasfondo histórico o profundizar en la psicología de los personajes, quedándose en una superficie plana y predecible. En definitiva, aporta un nuevo monstruo al imaginario del género, pero no una voz propia que la distinga más allá de su estética.

Ficha de la película

Estreno en España: por determinar. Título original: Orang Ikan. Duración: 123 min. País: Singapur. Dirección: Mike Wiluan. Guion: Mike Wiluan. Música: Akihiko Matsumoto. Fotografía: Asep Kalila. Reparto principal: Dean Fujioka, Callum Woodhouse. Producción: Gorylah Pictures, Infinite Studios, SC Films Internationa, Tigon Pictures, Yaman Films, Zao Wei Films. Distribución: por determinar. Género: terror. Web oficial: https://scfilmsinternational.com/current-films-live-action-titles/orang-ikan/

‘No creo que vaya a llover’ se presenta en el Festival de Málaga

Un corto documental de Adrià Guxens

¿Alguna vez habéis pensado que los de vuestra generación sois más altos que los de diez años atrás? ¿Y los de la próxima cuántas cabezas nos van a sacar a nosotros? Eso hace el documental ‘No creo que vaya a llover (Jin Tian Bu Hui Xia Yu)’. Mira hacia arriba, sopesa esas diferencias entre diferentes edades y las pone sobre la mesa.

Con la comida de China muy presente este escueto documental de 11 minutos rodado por Adrià Guxens en Shanghai plasma cómo era el país antes de toda esta debacle del COVID-19. Sobre todo en su mesa y restaurantes, donde ya vemos que la cultura que inculca una mascarilla en ciertos lugares ya existía. Ya sea por higiene o por calidad del aire este documento deja involuntariamente constancia de cómo ese tipo de equipo de protección personal estaba presente.

Hemos pasado del ganchillo al tecleo sin darnos cuenta en unas pocas décadas. Deambular por abarrotados mercados y callejuelas de manera distendida ya no es posible, hay que guardar distancia. En el caso de Ling Xiuzhen y su nieto, que le saca un par de cuerpos, contemplamos un día de relax y calma, dedicado al ocio y al placer de comer. Una vuelta a la villa de los orígenes familiares en la que se acentúan las diferencias generacionales.

Entre ese recreo Ling comenta a su nieto treintañero las diferencias que observa ante ella. Habla de la gentrificación o los cambios en la naturaleza perjudicada por el hombre, pero también nos lo muestra usando palillos metálicos en vez de unos de madera que van directos a la basura. Las tradiciones populares no son tan consideradas y los valores son otros.

Es normal que se proyecte ‘No creo que vaya a llover’ en el Cinema Cocina del Festival de Málaga, ahora ya funcionando como Sección Oficial, pues ver con qué gusto comen sus dos protagonistas y la pinta de los platos es todo un castigo, a buenas, para el espectador. Desde que luego hoy, pido chino.