Crítica: ’28 años después: el templo de los huesos’

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Cuando la ira ya no necesita excusas pero aún así te las da

Hablar de ‘28 años después. El templo de los huesos’ implica aceptar, desde el primer minuto, que la saga ha dejado de buscar respetabilidad para abrazar el exceso como forma de discurso. Si ‘28 años después’ fue un capricho lúcido de Danny Boyle y Alex Garland, una secuela que utilizaba el apocalipsis para disparar contra el aislamiento británico, el nacionalismo rancio y la obediencia militar ciega, esta nueva entrega dirigida por Nia DaCosta opta por regresar a los orígenes salvajes del relato. No es una marcha atrás, sino una mutación: menos alegoría ordenada y más demencia consciente.

DaCosta, que ya demostró en ‘Candyman’ su interés por reformular mitologías desde una mirada incómoda, recoge el testigo (con Garland firmando el guión) y lo lleva a un terreno donde la lógica se fragmenta, pero el subtexto permanece. ‘28 años después. El templo de los huesos’ no quiere ser una película elegante ni medida. Quiere ser un artefacto furioso, impregnado de rabia acumulada, tanto vírica como social.

Un mundo roto que ya no cree en la razón

La película es plenamente consciente de su escenario: una población aislada, mermada y mentalmente erosionada por décadas de abandono. Aquí los infectados no son solo cuerpos descontrolados, sino el espejo deformado de una sociedad mermada que lleva demasiado tiempo sobreviviendo sin horizonte. El virus de la ira ya no es únicamente un catalizador narrativo, es un estado emocional colectivo.

Visualmente, DaCosta conserva la columna vertebral estética de la saga, cámara nerviosa, suciedad digital, violencia abrupta, pero introduce una imaginería más cercana a lo ritual y lo sacrílego. El “templo” del título no es solo un espacio físico, sino una metáfora de cómo la desesperación acaba organizándose en torno a creencias extremas. En ese sentido, la película se permite una libertad tonal que roza lo delirante, como demuestra una de sus decisiones musicales: mezclar una canción de Duran Duran asociada al opening del anime ‘Speed Grapher’ con el icónico ‘The number of the beast’ de Iron Maiden. No es un guiño gratuito, sino una declaración de principios: lo pop, lo satánico y lo apocalíptico conviven sin jerarquías.

Este enfoque también sirve para dar sentido retrospectivo al extravagante final de la entrega anterior y a la aparición de los Jimmys, liderados por Jack O’Connell. Lo que antes podía parecer una sátira excesiva, con ecos evidentes al caso mediático de Jimmy Savile que ya explicamos en esta web, aquí adquiere una dimensión más inquietante. Los Jimmys ya no son solo una broma negra: representan cómo el vacío moral se llena con ídolos grotescos cuando las instituciones colapsan.

Ciencia, fe y el nuevo rostro del fanatismo

Uno de los grandes aciertos de ‘28 años después. El templo de los huesos’ está en el choque ideológico entre los personajes interpretados por Ralph Fiennes y Jack O’Connell. El primero encarna una visión científica, cansada pero firme, con unas maneras encantadoras. El segundo, un líder satanista que abraza el caos como respuesta al abandono. El enfrentamiento entre ambos articula el núcleo temático del filme: la guerra contemporánea entre conocimiento y creencia, entre hechos contrastados y narrativas conspiranoicas.

Resulta especialmente sugerente ver a O’Connell en este rol tan sacrílego tras su presencia destacada en ‘Sinners’, una de las películas de terror más comentadas de la temporada anterior. Aquí su personaje canaliza un carisma peligroso, muy reconocible en una época en la que el negacionismo y las teorías delirantes ganan terreno frente a verdades científicas largamente asumidas. Garland, fiel a su trayectoria en la ciencia ficción, utiliza este conflicto para insistir en que el verdadero terror no está en los infectados, sino en la facilidad con la que la razón se convierte en enemiga en aras de libertades que dan rienda suelta a nuestra naturaleza salvaje.

No es casual que el tráiler incorpore la voz de Arthur C. Clarke, recuperando una reflexión sobre un futuro impredecible y brutal. En aquella intervención para la BBC, Clarke advertía también de cómo el avance científico puede hacer que ciertas mentalidades se vuelvan conservadoras por miedo a quedarse atrás. Esa idea atraviesa la película como un nervio oculto y conecta tanto con la primera ‘28 días después’ como con esta nueva entrega.

Un cierre más sólido y un futuro inquietante

A diferencia de su predecesora, ‘28 años después. El templo de los huesos’ ofrece un final más cerrado, menos extravagante y narrativamente más satisfactorio. No renuncia al impacto ni al hype, pero evita la sensación de chiste privado que dividió a parte del público. La última escena unirá a buena parte de los desencantados con el estreno del año pasado. Aunque por otro lado se introduce un elemento clave relacionado con la evolución del virus que reconfigura el tablero y despertará una expectación genuina olvidada en otras historias de zombies como ‘The Walking Dead’.

Sabiendo que esta cuarta entrega se rodó de manera simultánea y que será Danny Boyle quien cierre esta etapa de la saga, la película funciona como un puente sólido entre el caos y la conclusión. No es una simple película de zombis, es un comentario incómodo sobre un mundo que, incluso sin virus, ya parece infectado de ira.

Ficha de ‘28 años después: el templo de los huesos

Estreno en España: 16 de enero de 2026. Título original: 28 Years Later: The Bone Temple. Duración: 109 min. País: Reino Unido. Dirección: Nia DaCosta. Guion: Alex Garland. Música: Hildur Guðnadóttir. Fotografía: Sean Bobbitt. Reparto principal: Ralph Fiennes, Jack O´Connell, Alfie Williams, Erin Kellyman, Chi Lewis-Parry. Producción: Columbia Pictures, DNA Films, Decibel Films. Distribución: Sony Pictures. Género: terror. Web oficial.

Crítica: ‘Eddington’

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Sinopsis

En mayo de 2020, la disputa entre el sheriff (Joaquin Phoenix) de un pequeño pueblo y su alcalde (Pedro Pascal) prende un auténtico polvorín al enfrentar a los vecinos de Eddington, Nuevo México.

Crítica

Ni sobrenatural, ni psicológico, ni folk horror: Ari Aster nos aterroriza con la realidad

‘Eddington’ es la cuarta película de Ari Aster como director de largometrajes, y aunque se estrene en 2025 podría haber sido, en realidad, su debut. El guion llevaba años en un cajón, esperando el momento adecuado, y aunque el espectador pueda pensar que se trata de una obra inspirada directamente en la pandemia del COVID-19, lo cierto es que Aster ya había concebido esta historia mucho antes de que el mundo se sumiera en la histeria global. Por fortuna, su carrera comenzó con ‘Hereditary’, que para muchos (y entre ellos un servidor) sigue siendo su mejor película hasta la fecha.

En Eddington, Aster abandona el terror puro al que nos tenía acostumbrados para adentrarse en un terreno híbrido entre el western contemporáneo, la sátira política y el drama social. Hay suspense, violencia latente y un tono desconcertante que oscila entre la ironía y el absurdo. La cinta no se presenta como un thriller convencional, sino como un retrato febril de la desorientación colectiva. Y aunque da miedo, no es un miedo sobrenatural, sino el terror que provoca el propio comportamiento humano en tiempos de crisis.

La trama se sitúa en un pequeño pueblo fronterizo de Nuevo México durante mayo de 2020. Allí conviven teorías conspirativas al estilo QAnon, negacionismos sanitarios, histeria social y extremismos “hiper-woke”. El pueblo se convierte en un microcosmos de la polarización de Estados Unidos, donde se exponen todas las contradicciones de un país que criminaliza a los inmigrantes cuando, paradójicamente, fueron los colonizadores europeos quienes llegaron a esas tierras expulsando por la fuerza a sus habitantes originarios. Ese trasfondo político sobre la inmigración, tratado desde la ironía y el dramatismo, es uno de los pilares del relato.

El film, sin embargo, no busca tomar partido. Aster no señala a unos como héroes y a otros como villanos. Lo que hace es mostrar la absurda fractura ideológica que lleva a la sociedad a enfrentarse consigo misma, a convertirse en caricatura de sus propios extremismos. Lo consigue con un humor corrosivo, a veces grotesco, que desarma al espectador.

En lo visual y lo narrativo, Eddington bebe del western. Hay sheriff, sombreros cowboy y un final que recuerda a la épica de O.K. Corral. Pero este es un neo western distópico, en el que la frontera ya no es solo geográfica, sino también cultural, ideológica y digital. La metáfora del enfrentamiento final funciona como síntesis de la tensión acumulada en un país al borde del colapso interno.

Uno de los elementos más sugerentes es la presencia en segundo de un centro de datos llamado SolidGoldMagikarp. El nombre, referencia directa al Pokémon que se ataca a sí mismo por error, simboliza la naturaleza autodestructiva de la tecnocracia moderna. Da igual qué ideología prevalezca en el terreno político o social: al final es la tecnología, las corporaciones y la acumulación de datos quienes rigen el destino de las comunidades. Este toque satírico y al mismo tiempo inquietante es, quizás, uno de los mayores aciertos del guion.

Curiosamente, Eddington se siente más cercana a otras producciones recientes de A24 como ‘Civil War’ que a la propia filmografía previa de Aster. No es una película de terror, aunque el retrato de la sociedad norteamericana en estado febril y paranoico pueda provocar escalofríos. Es un título político y social, incómodo, caótico, que se atreve a dinamitar las etiquetas de género y a desafiar las expectativas del espectador. Aster no quiere ofrecer respuestas ni moralejas, sino una radiografía febril de un tiempo en el que la histeria y la fragmentación eran, y siguen siendo, parte de lo cotidiano.

Con Eddington, Ari Aster amplía su rango autoral y confirma que no está dispuesto a repetirse. Puede que algunos espectadores extrañen el terror estilizado de ‘Midsommar’ o el desgarro psicológico de ‘Beau is Afraid’, pero en esta ocasión el horror se llama realidad. Y pocas cosas son más terroríficas que reconocernos en ese espejo.

Ficha de la película

Estreno en España: 12 de septiembre de 2025. Título original: Eddington. Duración: 145 min. País: EE.UU. Dirección: Ari Aster. Guion: Ari Aster. Música: The Haxan Cloak, Daniel Pemberton. Fotografía: Darius Khondji. Reparto principal: Joaquin Phoenix, Pedro Pascal, Emma Stone, Austin Butler. Producción: A24, Square Peg, 828 Productions, Access Entertainment, IPR.VC. Distribución: Universal Pictures. Género: western, drama, comedia. Web oficial: https://a24films.com/films/eddington

¿No entendiste ’28 años después’? Aquí va una explicación

Ordenamos el caos de ’28 años después’ e imaginamos qué ha pasado por las mentes de Boyle y Garland

La película ‘28 años después’ se ha convertido en una de las películas de la saga de Danny Boyle con mejor valoración tras los primeros visionados. Pero no es ajeno para el sentir popular el hecho de que supone un cambio radical en la franquicia. Esta es sin duda la entrega más poética y emotiva, también la más extravagante y arriesgada. Pero (casi) todo esto responde a un significado.  Si bien el final se presenta abruptamente y con rarezas que se salen de tono, el guionista Alex Garland no da puntada sin hilo, como es costumbre en su cine.

No voy a arrojar valoraciones sobre la película, para eso tenemos una crítica publicada hace días. Pero sí he de advertir que esta publicación contiene spoilers pues voy a intentar arrojar luz sobre el significado de esta obra que he tenido la ocasión de poder analizar a fondo y con contexto. Evidentemente todo lo aquí expuesto puede considerarse subjetivo, pero presentaré bastantes datos que confirman mis impresiones.

Empecemos por los posters que no se limitan solo a mostrar ’28 años después’. “El tiempo no ha curado nada” dice el tagline de este afiche. Con ello ya nos insinúan que el virus de la rabia, responsable de los infectados que corren en busca de carne, no se ha curado. Pero también se lee entre líneas un paralelismo hacia lo poco que hemos aprendido tras la pandemia del COVID y un dardo hacia la tradicional costumbre inglesa de ir a contracorriente en muchas cosas (enchufes, sentido de circulación, moneda…) tropezando con la misma piedra constantemente. Más adelante volveremos sobre esto último.

Casi nada más empezar una voz en off nos pone en máxima tensión y alerta. Una transmisión de corte radiofónico recita el poema ‘Boots’ de Rudyard Kipling. Esa obra fue publicada en 1903 para describir la monotonía y la tensión psicológica de la marcha de los soldados británicos en la Segunda Guerra de los Bóers. Taylor Holmes es quien recitó en la grabación esas líneas pavorosamente y con el tiempo ha sido utilizado para retratar las secuelas de la guerra. Si lo pensamos bien los efectos de la guerra en los soldados era el tema de ‘Warfare’, última película de Garland. Con eso ya empezamos criticando el tema militar, algo que tuvo espacio en el final de ’28 días después’. Mientras suena en la película se muestran injertos de imágenes de batallas en las que el imperio británico salió victorioso: Guerras Mundiales, la Segunda Guerra de los Bóers, batallas medievales… Eso contrasta con la situación del filme en la que todo es decadencia. Con ello Boyle y Garland parece que quieren advertir de que toda época de gloria tiene su fin y Reino Unido suele estar cegada por su propia vanidad. La soberbia británica se repite y mantiene en el tiempo siendo casi siempre la causa de los males que suceden en las mismas islas.

Todo esto sucede cuando el joven protagonista, con tan solo 12 años, es extraído a un mundo repleto de peligros y con baja probabilidad de supervivencia. Cual espartano, es sometido a un rito iniciático que le convertirá en hombre y guerrero. Esto no dista mucho de todas esas guerras cuyas tropas estuvieron atestadas por críos reclutados por el gobierno británico. Revelador es el último plano de ‘28 años después’, el cual tiene lugar en el final de los créditos. En él vemos a Alfie Williams con la bandera inglesa ardiendo detrás. Este estandarte volverá a aparecer en este artículo a pesar de haberlo citado en los post-créditos. Por supuesto, esta situación que expone a un menor a un conflicto violento retrata la peligrosidad de nuestra raza que parece abocada a volver a la barbarie, y por supuesto a lo primitivo y a la Edad Media. Por supuesto implica la imposición de un sentimiento territorial o patriótico a una temprana edad. Quizá esto sea lo que se puede ver más fácilmente en la superficie.

El cine de Danny Boyle es muy británico y esta no es la excepción. Se respira correct english y la música suena a pub de Candem Town. Curiosamente el filme le da caña a todo lo británicamente ortodoxo. Parece que lo que nos quieren decir con este filme es que Reino Unido ha ido siempre a su bola y con el tema del Brexit ha quedado aislado del resto Europa. El virus rabia sería algo así como una metáfora del independentismo sin sentido que provoca siempre el caos interno y hace que los ingleses se devoren los unos a los otros, aunque sea comercial o socialmente hablando. No son pocas las ocasiones en las que aparece la bandera de Inglaterra, la de San Jorge, en varias tomas envuelta en llamas. Este símbolo también es muy utilizado por la ultraderecha, casi acaparado para su causa. Durante la película aparecen escenas del filme ‘Henry V’ de Laurence Olivier con esa bandera muy presente. La figura de Enrique V tiene un significado simbólico poderoso para sectores ultraconservadores y nacionalistas británicos, aunque no siempre de forma explícita o dominante en el discurso político actual. Su relevancia está más ligada a la construcción del mito nacional y al imaginario de un Reino Unido fuerte, soberano y victorioso frente a potencias extranjeras. Por supuesto relacionado con esto está la fotografía de la reina Isabel II de joven que el pequeño reducto superviviente luce en su salón de actos. Aquí es donde llega la crítica al Brexit orquestado por los conservadores que echan de menos el imperio incapaces de ser parte de un todo más grande. Lo que sucede en este filme se convierte en un símbolo de escarmiento al dejar el mundo a los británicos apartados de la comunidad internacional durante 28 años. Esto podría ser una represalia al considerar que fue primero Inglaterra la que dejó de lado a Europa. En la realidad el paralelismo son las consecuencias económicas y comerciales claras por su decisión de salir de la Unión Europea. Más que un castigo, ha sido un efecto directo del aislamiento económico.

’28 años después’ es también una advertencia de que, tomando la senda del individualismo, el Reino Unido tiene mal futuro. El pensamiento conservador suele enfatizar el mérito individual, el liderazgo fuerte y la libertad frente al control estatal. En la película aparecen unos nuevos zombies llamados “alphas” pues por su corpulencia y violencia se alzan como líderes de manada. El alfa es precisamente eso: un individuo que sobresale y lidera de manera por lo general abrumadora. Además, suele ser masculino, considerado menos «blando» o dialogante por ciertas mentes más primitivas. Testosterona política = canibalismo prehistórico. El virus rabia provoca alfas de igual modo que los populismos o el hastío social dan a luz a figuras extremas y preponderantes que anulan las mentes de sus seguidores.

El filme tiene más lecturas, como el tema de la eutanasia, que evidentemente tiene a sus máximos detractores en el Partido Conservador. Y aunque ‘28 años después’ y sus diferentes capas me han gustado, hay que reconocerle el riesgo, manifiesto sobre todo en el mismísimo final. Hay que admitir que su última secuencia es una excentricidad completamente fuera de tono y que nos lleva a ese Reino Unido de Guy Ritchie lleno de matones vestidos de sport o incluso al de los dementes de ‘Little Britain’. Al final de este apocalipsis british aparecen unos cazadores vestidos con chándal del Humana. Esto parece simplemente una manera de conectar con la primera escena y con algunos cuantos guiños que hemos ido viendo. Nos muestran a un niño y a un mundo que se han vuelto tarados, traumáticos. Pero ojo que esa excentricidad puede esconder algo más. Estos personajes conservan un perturbador parecido con el presentador de la BBC y DJ Jimmy Savile (de hecho, el personaje de la escena se llama Jimmy). Por muchos es sabido que recibió diversas denuncias por abuso sexual infantil. La pista nos la dio nuestro compañero Jorge Loser. Hay una similitud con los niños viendo como zombies los Teletubbies (un show de la BBC). Pero lo que nos dice este desconcertante desenlace es que se han creado unos monstruos. Quizá simplemente han querido hacer alusión a otro tipo de depredador, en este caso el sexual, o quizá es una pista para lo que podremos encontrar en la siguiente entrega, la cuarta y penúltima de la franquicia.

Crítica: ’28 años después’

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Sinopsis

Han pasado casi tres décadas desde que el virus de la rabia escapó de un laboratorio de armas biológicas, y ahora, todavía bajo una cuarentena brutalmente impuesta, algunos han encontrado formas de existir en medio de los infectados. Uno de estos grupos de supervivientes vive en una pequeña isla conectada al continente por una única carretera fuertemente defendida. Cuando uno de los miembros del grupo abandona la isla para adentrarse en el oscuro corazón del continente, descubre secretos, maravillas y horrores que han mutado no sólo a los infectados, sino también a otros supervivientes.

Crítica

Danny Boyle convierte el apocalipsis en arte lisérgico

Recuerdo que cuando vi ‘28 días después’ quedé en shock por su planteamiento inicial, por su crudeza y por innovar con el concepto de infectados y de zombies que corren. Quizá precisamente sea la novedad y la conmoción lo que buscan Danny Boyle y Alex Garland con este regreso a su saga. ’28 años después’ supone un retorno muy diferente al que todo el mundo espera. Desde luego no es una película para todo el mundo. Lejos de repetir la fórmula que tantos imitadores generó, esta entrega es la mayor macedonia que han creado ambos cineastas, con extra de riesgo comercial, una mezcla de géneros, narrativas y estilos que sorprende tanto como desconcierta. Y, aun así, la he disfrutado.

Conste que aunque es un filme fácil de entender y difícil de describir voy sin spoilers. Aunque os dé algunas claves, no acertaríais ni de lejos lo que pasa en esta película. Ni en un millón de intentos. Y eso, en los tiempos que corren, ya es un logro.

La premisa nos lleva a una Europa que, motivada por el miedo al virus, ha decidido cerrar sus fronteras e ignorar al Reino Unido. Se condena así a las islas británicas a un regreso a la Edad Media donde la humanidad debe encarar y abrazar sus facetas más primitivas. ¿COVID? ¿Crisis de refugiados? ¿Paralelismos con la actualidad? Lo pensé y puede haber alguna lectura similar. Pero si acaso está más presente el tema del Brexit y una especie de condena a esa Inglaterra que se independiza de todo. Y por supuesto está el amor maternofilial como en ’28 semanas después’ y el filme se atreve también con temas como la eutanasia y el ritualismo, pero todo envuelto en una narrativa que a ratos roza el delirio.

Danny Boyle recupera su espíritu más experimental. Si en ‘28 días después’ jugó con cámaras domésticas, ahora rueda buena parte con móviles, dándole un aire más casero y cercano para el espectador. Aunque esta tecnología también le permite grabar efectos “tipo Matrix” que les dan a las muertes un toque diferente y distintivo. Fotogénicamente la película no tiene pero alguno, logrando imágenes que muchas horas después de ver el filme aún tengo grabadas. Hay fotogramas memorables, secuencias que sacan lo mejor de este artista. Igual sucede con la música, que aporta un toque tremendamente british al filme y en cuya banda sonora no está el tema de John Murphy. Este marcado acento de las islas está justificado por cómo se azota al país natal de los autores de la obra. Me explico en el siguiente párrafo.

Podemos asumir que los injertos de películas como ‘Enrique V’ mostrando a ingleses victoriosos matándose por Europa en diferentes épocas, están para trasladarnos a una situación que se repite en el tiempo y retratan una soberbia caída ahora en desgracia. Conducir por el otro lado, tener enchufes diferentes, pagar en libras… Los británicos han tenido siempre una especie de necesidad de desmarcarse del resto y esa autosuficiencia identitaria está en el filme a base de referencias fatales. Al fin y al cabo esta película nos viene a decir que el virus de la rabia es algo de los ingleses y el mundo ha dicho, «quédate ahí con lo tuyo». Y si entramos en el campo de las alusiones nos damos cuenta del batiburrillo y lo loco que ha sido este nuevo viaje. Teletubbies, ritos iniciáticos espartanos, enfrentamientos tipo ‘El guerrero número 13’, huidas a lo ‘Ataque a los titanes’, momentos que rememoran a Braindead… Todo eso ha pasado por mi cabeza en diferentes momentos, así de caótica es la cosa. Si la película te parece una locura con estas conexiones espera a ver a los cazadores ataviados con chándal del Humana.

Y, sin embargo, por alguna extraña razón, ’28 años después’ funciona. Hay secuencias antológicas, como una tensa escena con una voz en off radiofónica in crescendo, una persecución vibrante por un corredor marino o un momento de recorte en silueta que a escalofríos de lo goyesco que es. La película se entiende y se sigue, incluso cuando se va por derroteros más propios del cine lisérgico o de autor. Lo que cuesta entender es cómo han decidido tomar un rumbo tan comercialmente arriesgado. Todo esto nos habla de un Danny Boyle desmelenado. Pero ¿y Alex Garland? Difícil decir dónde está su huella exacta. Hay momentos poéticos, otros excesivos, algunos profundamente inquietantes, quizá ahí está su marca. Por supuesto hay un poco del tema militar, leitmotiv de sus últimas películas (‘Civil War’, ‘Warfare’). Desde luego en este reencuentro de ambos no tenemos un resultado igual. ‘28 años después’ no tiene la energía caótica de la primera ni el tono bélico de la segunda. Es más calmada, más enigmática y por momentos bellísima en su rareza.

Los zombis están, sí. Y corren. Pero ahora también evolucionan, y eso abre preguntas que ni me esperaba o son propias de la serie B o Z. Si esto es lo que nos espera para las próximas dos entregas ya anunciadas, no sé cómo me voy a preparar.

Ficha de la película

Estreno en España: 20 de junio de 2025. Título original: 28 days later. Duración: 115 min. País: Reino Unido. Dirección: Danny Boyle. Guion: Danny Boyle, Alex Garland. Música: Young Fathers. Fotografía: Anthony Dod Mantle. Reparto principal: Jodie Comer, Aaron Taylor-Johnson. Jack O’Connell, Alfie Williams, Ralph Fiennes. Producción: Columbia Pictures, British Film Institute, Decibel Films, DNA Films. Distribución: Sony Pictures. Género: terror. Web oficial: https://28yearslater.movie/

Crítica: ‘El quinto día’

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Nos flagelamos una vez más a través del entretenimiento como enemigos del planeta

De la mano del creador y showrunner Frank Doelger (productor de ‘Juego de Tronos’, ‘Roma’, ‘Las crónicas de Frankenstein) se estrena el próximo 13 de marzo en Movistar Plus+ ‘El quinto día’. La plataforma española de entretenimiento nos ha permitido ver tres episodios previo a su estreno y ya os adelantamos que nos vamos a enganchar a su emisión semanal hasta que terminemos con sus ocho capítulos.

Si sois lectores de novelas quizá os suene ‘El quinto día’ pues surge de una obra que publicó Frank Schätzing en 2004. Una novela que en versión original se llama ‘Der Schwarm (The Swarm)’ y que fue denunciada en su día por el biólogo alemán Thomas Orthmann quien afirmaba que el texto se basaba sin permiso en sus escritos. A su vez, muchos de los que se han terminado el libro afirman que también puede estar inspirado en ‘Guardianes’, un relato de George R.R. Martin. Polémicas al margen, la historia atrapa, por su suspense y por lo bien que la han rodado directores como Luke Watson (‘Britannia’) y Barbara Eder (‘Bárbaros’) en su primer tramo.

Evidentemente el título hace alusión a los textos bíblicos donde se afirma que Dios creó en esa fase a los animales del agua y el cielo. Pero su título original es más revelador. “Swarm” puede traducirse como nube pero en este caso hay que aplicar el significado de enjambre. Y es que ‘El quinto día’ nos presenta a un microorganismo que contamina a los seres del mar haciendo que cambien sus pautas de comportamiento, volviéndoles hostiles. Estamos ante un escenario pre-apocalíptico, pre-pandémico cuyo argumento podría haber sido carnaza de Serie B. Pero el guión está mucho más dirigido hacia corrientes reflexivas poco espectaculares y que sin embargo no dejan de lado la ciencia ficción. Una vez más se plasma la que es toda una inquietud generacional: la naturaleza nos la va a devolver con creces poniéndonos al límite de la extinción. Nos flagelamos una vez más a través del entretenimiento por lo que le estamos haciendo al medioambiente. Antes o después convertiremos en los extraterrestres de ‘La guerra de los mundos’ y los seres más pequeños de nuestro ecosistema nos pondrán en jaque (por supuesto hay ecos del COVID-19).

Esta es una producción germano-suiza en la que oímos hablar en alemán, inglés, japonés y francés. Una macedonia a lo ‘Into the night’, que no recomiendo ver en versión original sin subtítulos a no ser que seas políglota. Dada su internacionalidad nos lleva por localizaciones costeras de Canadá, Escocia, Alemania, Venecia, Sudáfrica, Tokio, Noruega, Francia… y por supuesto océanos como el Ártico. Sin embargo la gran inversión para esta serie se percibe más con los cromas y la recreación de animales por ordenador que con la riqueza de escenarios pues el grueso está compuesto por barcos, despachos y laboratorios. De momento los tres primeros capítulos consisten en suspense, poca acción y mucha investigación. Pero la cosa promete y se hace muy llevadera pues el montaje nos lleva de un lugar a otro incorporando constantemente nuevos datos.

Diario de Sitges 2022. 11 de octubre

Dupieux, Benson y Moorhead enamoran a Sitges

No podemos empezar de otra manera la reseña de este día, debemos señalar con qué directores hemos estado. Nos hemos encontrado con Justin Benson y Aaron Moorhead con quienes hemos hablado de su nueva película titulada ‘Something In The Dirt’. Los directores de películas como ‘Resolution’, ‘El infinito’ o de series como ‘Archivo 81’ o ‘Caballero Luna’ nos han mostrado su cercanía, tan valorable como su talento. Ya os podemos adelantar que su última película está oficialmente incluida en su universo.

Posteriormente hemos acudido a la rueda de prensa ofrecida por uno de los directores más queridos por los espectadores del festival de Sitges. 2022 ha sido el año en el que por fin Quentin Dupieux ha llegado al festival. Y lo ha hecho presentando ‘Fumar produce tos’ e ‘Increíble pero cierto’, ambas con reseña en esta entrada y en la del día anterior. Ha sido elegido para recoger el Time Machine Award y lo hace sorprendido por el fenómeno de ‘Mandíbulas’ en España. “Nadie grita “Togo” en Francia”.

El encuentro ha sido toda una sucesión de risas por sus respuestas, tan cómicas como su cine. “Es difícil escribir el absurdo” declaró. Por otro lado nos contó como crea sus guiones: “Confío en mis ideas sin reflexionar. Las escribo y luego las pienso y elaboro, un poco” afirmó con una sonrisa picarona. En sus películas casi siempre incluye personajes recreados con marionetas. “Se me conocía por la promoción con Flat Eric. Siempre me gustó el ‘Muppet Show’, guarda mucha relación con mi infancia. Ruedo con marionetas porque es más básico, ves inmediatamente el resultado”.

Además se ha celebrado la alfombra roja de la segunda temporada de ‘Historias para no dormir con la presencia de Salvador Calvo, Nacho Vigalondo, Javier Gutiérrez, Petra Martínez, Aníbal Gómez, Carlos Areces, Roberto Álamo, Álvaro Morte, Marta Etura, Jaume Balagueró y por supuesto Alejandro Ibáñez. Ojo a nuestras reseñas de a continuación que hay grata sorpresa.

‘Incroyable mais vrai (Increíble pero cierto)’

Hemos visto la otra película que nos ha traído uno de los clásicos ya del Festival de Sitges, Quentin Dupieux, ‘Incroyable mais vrai’ una cinta algo más “seria” de lo que nos tiene acostumbrados. En ella vemos como el paso del tiempo y el envejecer no nos afecta igual a todos y como mucha gente haría lo que fuese para que no pasase el tiempo por ellos, ya sea implantarse mecanismos electrónicos o bajar escaleras durante años. Como siempre tenemos pocos actores en escena, en este caso son cuatro protagonistas y con ellos vamos viviendo situaciones absurdas que vienen dadas por culpa de sus decisiones a no envejecer. Quizás no sea su mejor película, pero no quita a que sea divertida y que nos lo hayamos pasado muy bien.

Tiene una secuencia en la que no hay diálogos y solo vemos las vivencias de uno de los protagonistas con música de fondo y la verdad que me ha parecido una genialidad. Sé que Quentin Dupieux no es un director para todo el mundo, me encanta recomendarle porque realmente merece la pena acercarse a su cine, así que no dudéis en ver ésta o cualquiera de sus películas, aunque no os guste, sé que no os va a dejar indiferentes.

Comentado por Vicky Carras.

‘Historias para no dormir’ 2×01 ‘El transplante’

Salvador Calvo, el director de ‘Adú’, ha realizado el mejor cyberpunk que hasta ahora se ha hecho en España. Con ecos de ‘Altered Carbon’ y por supuesto de ‘Blade Runner’ ha materializado una historia que nos lleva a un futuro distópico, deshumanizado y cruel con los feos o ancianos. Los capítulos de ‘Historias para no dormir’ casi siempre tenían un trasfondo social o filosófico y en este caso nos habla de la superficialidad, del miedo a la muerte. Todo ello acompañado de un Madrid futurista, de la frialdad corporativa típica de estas historias y de un diseño de producción apabullante, parece el ‘Cyberpunk 2077’.

Comentado por Furanu.

‘Historias para no dormir’ 2×02

Nacho Vigalondo ha hecho una historia original que aun así nos ha recordado a ‘The nice house on the lake’, a elementos de los confinamientos de 2020, a su propia ‘Extraterrestre’ y a otro título que prefiero no desvelar, pues el final es más convencional que lo que he enumerado. Una rallada de historia edulcorada con su habitual sentido del humor y su particular gusto musical. Un episodio con sentido de la tensión y el misterio, como pide esta antología.

Comentado por Furanu.

‘Megalomaniac’

Cuando te dicen el día de antes que vas a ver la película más gore que se pone en el festival, sin duda te hace ir con unas expectativas muy altas, pero no. ‘Megalomaniac’ es extraña, con una atmósfera muy cuidada, con algo de violencia, pero gore nada. En la película nos vamos a una casa apartada del mundo en general donde viven dos hermanos. Él un asesino y ella una mujer que vive atormentada por algún tipo de enfermedad mental.

La película en si está basada en los Asesinatos de Mons, eso sí, muy vagamente, coge la idea de que el asesino deja a sus víctimas abandonadas descuartizadas en distintas bolsas de basura. Pero realmente nos cuenta el día a día de Martha en el que la vemos sufrir continuamente todo tipo de vejaciones. Técnicamente está muy bien, la fotografía es oscura y sucia mostrándonos el mundo en el que viven estos dos hermanos. La música es inquietante, además que es igual a la BSO de la serie ‘Dark’ y en si la dirección y las actuaciones muy bien. El problema viene que no cuenta en si nada, hay escenas bastante oníricas y que nos llevan a los mundos de las pesadillas, pero que no dicen nada. Así que pienso que es una historia bastante desaprovechada.

Comentado por Vicky Carras.

‘Enys Men’

El director Mark Jenkin ha decidido rodar en 4:3 esta película que solo se me ocurre que se ha programado a las 8 de la mañana a modo de reto. Soporífera, insípida, pretenciosa… Mientras he intentado no caer dormido los párpados entrecerrándose convertían la imagen en panorámica. Es, literalmente, la vida de una señora en los años setenta en una isla desierta cuyo día a día consiste en tomarle la temperatura a unas florecillas, tirar una piedra a un pozo, encender un generador y ver como hierve el agua de la tetera. “Sin cambios, sin cambios, sin cambios” anota en su libreta. Ya podrían haberse dado cuenta los realizadores del filme de la exasperante monotonía de su obra.

Podrá ser un estudio contemplativo de la soledad o la pérdida y tener cierta técnica, intencionada y depurada. Pero posee tan poco nervio, tan pocos giros, tan poco interés, que incluso uno piensa que está hecha sin ganas. Recordáis esas patadas de Van Damme que se repetían una y otra vez, pues esto es lo mismo, salvo que lo que se repite es un paseo. Pajas mentales y experimentales.

Comentado por Furanu.

‘Nightsiren’

El folk horror sigue sumando. Esta vez la propuesta nos llega desde Eslovaquia. Allí, a una aldea de montaña, regresa una joven buscando reconciliarse con su pasado, cerrar heridas y despejar algunas incógnitas que la carcomen. Arrastra un trauma que viene desde su infancia y que nos explican en una escueta y súbita escena inicial.

Pueblo pequeño, leyendas y brujería. El género fantástico está presente, pero tras él hay un trasunto más importante sobre la feminidad, la cerrazón de pueblo y las creencias ancestrales que aún hoy en día persisten y se enfrentan al escepticismo actual. Es estupenda la flagelación de la protagonista, no por morbosidad dramática, sino por los buenos paralelismos que establece además de la manera en cómo planta cara al status quo.

Se divide en varios capítulos, titulados como aquello a lo que se va a enfrentar la protagonista. ¿Es terror lo que sobrecoge a esta joven? En parte si, aunque quizá no es el horror convencional o el esperado. Es otro más rebuscado, diferente.

Comentado por Furanu.

‘Nanny’

Blumhouse nos presenta a la directora Nikyatu Josu. Ella nos presenta a una empleada residente nueva en un hogar en el que debe cuidar a una niña. Una criatura que crece sin padres ya que su madre está enganchada al trabajo y su padre es un mujeriego.

En tres cuartos de hora solo hay una mención a Mami Wata (una divinidad del agua del vudú) y una especie de impulso o atracción hacia la llamada de África. Podríamos pensar que realmente el terror estaba en ese continente, que se han confundido de lugar y época. A la hora sucede algo más fantasioso pero la cosa no se desata, tiene algún tímido gesto que ni siquiera que se puede llamar sobrenatural. El guión presta más atención a la situación sentimental de los personajes y a una tensión ligeramente creciente. Todo para realizar una crítica hacia el estilo de vida occidental y hablar de la maternidad. Es un drama con mensaje claro, pero sin casi nada que me haga pensar que debería estar en Sitges.

Comentado por Furanu.

‘Emergency declaration’

Una historia típica, llena de tópicos y que merece mucho la pena. Está claro que los coreanos logran hacer buen cine de acción y esto es lo que es ‘Emergency declaration’.

El detective de policía In-ho recibe un aviso sobre un hombre que amenaza con un ataque terrorista contra un avión. En él termina muriendo un hombre por razones misteriosas. Se declara la emergencia.

Como he dicho es típica, un virus, cuarentena, la gente se vuelve loca y todos ellos sacan lo mejor o peor que llevan dentro.

Pero como he dicho Han Jae-rim logra una cinta llena de acción que pese a su duración, 147 minutos, no deja que te aburras en ningún momento. La acción está muy bien rodada y también ayuda a que el CGI está muy bien realizado.

Protagonizada por Song Kang-ho, al que ya vimos en la tremenda ‘Parásitos’ y por Lee Byunghun, del que disfrutamos en el ‘Juego del calamar’.

‘Emergency declaration’ es una película muy disfrutable no apta para alguien que vaya a coger un avión en estos días.

Comentado por Vicky Carras.

‘La tour’

Una torre de viviendas queda envuelta en una oscuridad absoluta, como si de un velo negro se tratase, los vecinos se ven encerrados para siempre tras esas paredes. A partir de ese momento, comienzan a actuar rápido, racionar comida, bebida y organizarse en bandas. Al principio es bastante interesante, pero el gran problema que tiene ‘La tour’, es que llega un momento que no te importa nada de lo que te están contando, porque no coges cariño a ninguno de los vecinos y además ellos mismos pierden las ganas de saber qué es lo que realmente ha ocurrido en su edificio.

Las actuaciones y ambientación están muy trabajadas. La dirección la verdad que está muy bien, al final está todo el rato en un edificio, subiendo y bajando escaleras y entrando y saliendo de los diferentes pisos. Pero la verdad que pese a que no está mal, no la volvería a ver y tampoco la recomendaría.

Comentado por Vicky Carras.

‘The Roundup (Furia policial)’ 

Secuela de ‘Beomjoidosi’, que en España se estrenó como ‘The outlaws’ y fue dirigida por Yoon-Seong Kang.  Sang-yong Lee, el director ‘El bueno, el malo y el raro’ donde ya trabajó Ma Dong-seok, coge el testigo. Al protagonista, a quien el público general conocerá por su papel en ‘Eternals’ y el más acostumbrado al fantástico descubrió con películas como ‘Train to Busan’, le recae de nuevo la tarea de acabar con la peor calaña del país.

La estrella del cine de acción coreano vuelve a abrirse paso repartiendo mamporros a mano abierta como policía en un mundo lleno de maleantes y mafiosos, esa vez además en un territorio que no es el suyo. Si en España nos quejamos de los destrozos de los turistas en Corea u otros países asiáticos sufren la visita de prófugos que buscan cobijo y continuar con sus actividades ilegales. A eso se enfrenta el brusco, carismático y simpaticón policía de Dong-seok en esta secuela que es aún más trepidante y efectiva que su predecesora. Quien iba a decir que las estrellas del género de acción de Hollywood encontrarían aquí un digno sucesor/competidor.

Comentado por Furanu.