Las líneas de Nazca son un tesoro y una herencia cultural, pero Dorsaz consigue convertirlas en un viaje hacia la identidad
Hay películas que buscan resolver misterios y otras que entienden que el verdadero interés está en quienes los contemplan. ‘Lady Nazca’, dirigida por Damien Dorsaz, pertenece claramente al segundo grupo. Aunque parte de uno de los grandes enigmas arqueológicos del planeta, las célebres líneas de Nazca, el filme evita caer en la obsesión por las teorías y las respuestas para centrarse en algo mucho más humano: la búsqueda de identidad, de propósito y de un lugar propio en el mundo.
Ambientada en el Perú de 1936, cuando el nazismo comenzaba a proyectar su sombra sobre Europa y el mundo observaba con inquietud los cambios políticos que se avecinaban, la película sigue a María Reiche, matemática alemana que atraviesa una crisis tanto profesional como sentimental. Su encuentro con el arqueólogo francés Paul d’Harcourt la llevará hasta el desierto de Nazca, donde descubrirá unas figuras gigantescas trazadas sobre la tierra que terminarán transformando su existencia.
Resulta especialmente interesante cómo el largometraje convierte la ciencia en un lenguaje emocional. Mientras otros personajes hablan francés, alemán, inglés o español, y en determinados momentos también escuchamos lenguas indígenas como el quechua o el aimara, el verdadero idioma de María es el de las matemáticas. Son los números, las proporciones y las líneas geométricas los que le permiten interpretar el mundo y conectar con una antigüedad olvidada. La diversidad lingüística supone además un reto notable para el reparto y contribuye a transmitir la sensación de agitación internacional que rodea la historia.
El desierto como personaje y espectáculo visual
Uno de los grandes logros de ‘Lady Nazca’ reside en su apartado visual. Damien Dorsaz entiende que las líneas no pueden ser simplemente un decorado. Deben convertirse en una presencia casi espiritual que acompañe a la protagonista durante todo su recorrido vital.
Por motivos de conservación patrimonial, parte del trabajo visual se realizó mediante réplicas construidas en zonas autorizadas de Palpa, complementadas con localizaciones en Nazca, Ica y Lima. El resultado es notable porque en ningún momento se percibe artificioso.
Los grandes planos generales consiguen transmitir una sensación de asombro constante. Las líneas rompen la aparente uniformidad del paisaje y convierten el desierto en un espacio casi sobrenatural. Hay secuencias donde la inmensidad de la naturaleza parece dialogar directamente con la pequeñez del ser humano, recordándonos que algunas obras trascienden a quienes intentan comprenderlas.
La fotografía de Gilles Porte aprovecha además las tonalidades ocres y doradas del entorno para construir imágenes de enorme belleza contemplativa. A veces la película avanza con una lentitud deliberada que puede poner a prueba la paciencia de algunos espectadores, pero esa misma cadencia permite apreciar mejor la relación íntima que María desarrolla con el territorio.
Más allá del misterio arqueológico
Algo que remarca el guión es que María Reiche no fue quien descubrió las líneas de Nazca, pero sí una de las figuras fundamentales para su estudio, divulgación y protección. Durante décadas dedicó su vida a preservar aquel legado cultural hasta convertirse en una auténtica institución en Perú. No es casualidad que el museo situado junto a las líneas lleve su nombre y que allí reposen sus restos.
La María Reiche de Devrim Lingnau no es una heroína convencional ni una aventurera romántica al uso. Es una mujer inteligente y profundamente observadora que encuentra en aquellas marcas milenarias una vocación capaz de dar sentido a su vida. Lejos de presentar una visión colonial o paternalista, ‘Lady Nazca’ apuesta por mostrar a una mujer que se integra profundamente en la cultura peruana. La película subraya cómo su compromiso va más allá de la curiosidad científica y termina convirtiéndose en una auténtica misión de vida.
Por eso el misterio arqueológico acaba ocupando un lugar secundario. La pregunta principal no es quién creó las líneas ni cuál era su función, sino qué encuentra María en ellas. La respuesta tiene más que ver con la pertenencia, la vocación y la memoria que con cualquier teoría histórica.
Ficha de ‘Lady Nazca’
Estreno en España: 3 de julio de 2026. Título original: Lady Nazca. Duración: 99 min. País: Francia. Dirección: Damien Dorsaz. Guion: Damien Dorsaz, Fadette Drouard, Franck Ferreira Fernandes, Raphaëlle Valbrune-Desplechin, Aude Py. Música: Nascuy Linares. Fotografía: Gilles Porte. Reparto principal: Devrim Lingnau, Guillaume Gallienne, Olivia Ross, Amaranta Kun. Producción: Octopolis, 27 Films Productions, Memento Films Production, TOBIS Film, Rotor Film, Digital District, Unesco, FFA, DFFF, Rayo en la botella. Distribución: Vercine. Género: drama, hechos reales. Web oficial.
‘Lady Nazca’ reivindica la figura de María Reiche en un drama sobre el misterio arqueológico más fascinante de Perú
El próximo 3 de julio llegará a los cines españoles ‘Lady Nazca’, una producción inspirada en la extraordinaria vida de María Reiche, la matemática y arqueóloga alemana que consagró gran parte de su existencia al estudio y la preservación de las célebres Líneas de Nazca. Con motivo de su próximo estreno, hemos tenido acceso a un clip exclusivo de la película que permite descubrir el tono íntimo y humano de una historia marcada por la curiosidad, la identidad y el compromiso con el patrimonio cultural.
Dirigida por Damien Dorsaz en su debut en el largometraje de ficción, la película reconstruye el recorrido vital de una mujer adelantada a su tiempo que encontró en el desierto peruano una misión que acabaría definiendo toda su vida.
El descubrimiento que cambió una vida
La trama se sitúa en el Perú de los años treinta. María, una joven profesora alemana que intenta adaptarse a una nueva realidad lejos de su país natal, conoce a un arqueólogo francés que la introduce en el fascinante mundo de las investigaciones arqueológicas.
Ese encuentro la llevará hasta las inmensas llanuras de Nazca, donde descubrirá los gigantescos geoglifos trazados sobre el desierto. Lo que inicialmente parece una simple curiosidad científica se transforma poco a poco en una auténtica obsesión que marcará su destino.
La película retrata cómo Reiche dedicó décadas a estudiar estas misteriosas figuras, enfrentándose a la incomprensión, las dificultades económicas y las amenazas que ponían en riesgo la conservación de uno de los mayores enigmas arqueológicos del planeta.
Devrim Lingnau encarna a una pionera olvidada
La protagonista está interpretada por Devrim Lingnau, conocida internacionalmente por su trabajo en la serie ‘La emperatriz’. La actriz alemana lidera un reparto internacional que incluye a Guillaume Gallienne, Olivia Ross y la intérprete peruana Amaranta Kun.
Uno de los aspectos más interesantes de la propuesta es su enfoque sobre el legado de María Reiche. Lejos de presentar una figura colonial o paternalista, la película muestra a una mujer que se integra profundamente en la cultura peruana y que termina dedicando su vida a proteger un patrimonio que considera también suyo.
Las Líneas de Nazca, un misterio que sigue fascinando al mundo
Las Líneas de Nazca continúan siendo uno de los grandes enigmas de la arqueología mundial. Estas gigantescas figuras geométricas y zoomorfas, visibles principalmente desde el aire, fueron creadas por culturas precolombinas hace más de mil años y siguen generando debates sobre su significado y función.
María Reiche fue una de las principales responsables de que este legado sobreviviera hasta nuestros días. Gracias a su trabajo incansable, las figuras fueron protegidas frente a proyectos urbanísticos y agrícolas que amenazaban con destruirlas. Su labor culminó en 1994 con la declaración de las Líneas de Nazca como Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO.
Con ‘Lady Nazca’, Damien Dorsaz recupera para el gran público la historia de una mujer fundamental para la conservación de uno de los tesoros arqueológicos más importantes del planeta. Una película que combina drama histórico, descubrimiento personal y fascinación científica para acercar a los espectadores a una figura cuya influencia sigue siendo imprescindible para comprender el legado cultural de Perú.
Los filmes ‘La sociedad de la nieve’ y ‘La teoría universal’ han sido nuestros platos fuertes del día. Un día en el que hemos visto de todo, como podréis constatar a continuación, pero en el que no podíamos faltar a ver la película que representará a España en lo Oscar. A parte de eso nos ha caído lluvia ácida, hemos visto la creación según los nativos norteamericanos, nos ha secuestrado un alemán loco en Navidad y unos locos satánicos también en Navidad, hemos perseguido al monstruo del Lago Ness, nos hemos caído por una alcantarilla… Como veis un día la mar de variado.
A parte de nuestra experiencia en pantalla grande podemos constatar que el Festival de Sitges homenajeó la figura de Barbara Bouchet, otorgándole el Premio Nosferatu por su larga e impresionante carrera como actriz, en la que ha participado en películas como ‘Casino Royale’ (la versión original), ‘Angustia de silencio’ (proyectada en el Festival) o, más recientemente, ‘Gangs of New York’ o ‘Darkside Witches’.
También se ha presentado la la séptima edición del Festival de Cine Fantástico de Canarias Ciudad de La Laguna Isla Calavera. Se ha confirmado en dicho acto que Eduardo Noriega recogerá el Premio Isla Calavera de Honor en reconocimiento a su trayectoria. Entre los homenajes al fantástico dentro del festival canario también se ha anunciado que habrá un evento especial dedicado al clásico del terror ‘Pánico en el Transiberiano’, que contará con la participación de la actriz Silvia Tortosa y del cineasta e historiador Víctor Matellano en un coloquio tras la proyección en el que se recordará al director Eugenio Martín, fallecido el pasado mes de enero con 97 años.
‘La sociedad de la nieve’
Después de adentrarse en la Tierra Media, Bayona regresa a donde más cómodo se siente y es en el drama real. Se mete de lleno en la adaptación del libro de Pablo Vierci del mismo nombre, en el que se cuenta las tristes desventuras de los supervivientes de un avión que se estrelló en los Andes.
J.A. Bayona, se mueve como pez en el agua con esta historia. Su manera de narrar es perfecta, en esta película va al grano desde el principio. La técnica, como siempre impecable y luego por supuesto está el equipo del que se rodea, de los mejores. Pero aun así, aunque todo esté medido y perfecto, ‘La sociedad de la nieve’ no llega a entusiasmarme del todo, al final es una historia que ya hemos visto y conocido, y supongo que la falta de sorpresa es un punto negativo.
La documentación ha sido exhaustiva, se conocen fotografías que se realizaron durante los días 73 días de supervivencia en la nieve y Bayona las calca. Pero como digo la película ha hecho que perdiese el interés pronto y al final me ha dejado un poco fría.
Una familia se prepara para recibir a un tío que viene desde Alemania para celebrar la Navidad. Un familiar al que aman, temen y respetan por igual. La situación que viven es asfixiante y el ambiente está enrarecido, más aún cuando experimentamos un anacronismo que nos introduce smartphones en un ambiente ochenteno, más propio de la época de los últimos coletazos de la URSS que de la era postpandemia. Los nervios y la tensión por tener todo perfecto pasan a convertirse en una fiesta teñida de rojo sangre. Bien podría ser esta una metáfora de la tensión que vivían los ciudadanos contra un régimen que se supone que existía para ellos pero les tenía sofocados entre tanta norma. Y es que la relación tóxica y patriarcal es tan extraña que vive esta familia yugoslava tenía que explotar en algún momento. Y lo hace por motivos evidentes pues la rutina navideña de esta familia es peor que el día de la marmota.
Seguir la senda de directores controvertidos como Haneke o Lanthimos ni es fácil ni está exento de riesgo. La dupla formada por DavidKapac y AndrijaMardesic ha orquestado una película incómoda y con una narrativa peculiar, quizá habría que decir que muy dirigida al público de su cultura. Un filme con personajes fríos pero no exento de algo de comedia, de la extraña también hay que decir. Este es un filme en el que se percibe cierta intencionalidad y va más allá de lo meramente recreativo, pero le falta universalidad.
Nos vamos a Pakistán con ‘In flames’, una cinta en la que conocemos a una madre y una hija que acaban de perder al patriarca de la familia. A partir de este momento sus vidas comenzarán a ser muy complicadas en un mundo hostil dominado por hombres.
Interesante propuesta, donde el dolor, la culpa, la desesperación y la supervivencia son síntomas de grandes ataques de ansiedad de estas dos mujeres que solo quieren seguir sus vidas como lo hacían hasta ahora.
Fuerzas malévolas las harán despertar y coger fuerzas para no sucumbir a todo lo que les viene encima.
Muy bien contada, con un ritmo pausado pero necesario. Pequeños detalles en los que vemos como sus vidas comienzan a cambiar al no tener a un hombre en casa. Una cinta que realmente nos muestra el miedo de estas mujeres y por supuesto, también nos muestran que no todos los hombres son malos, pero que también están reprimidos en una sociedad que no se corta ni un pelo si tienen que asesinar a alguien a sangre fría por desobedecer.
Las tradiciones, el arraigo y el orgullo forman el eje que vertebra esta película animada de carácter ecologista. El culto por el equilibrio con la naturaleza, tan innato de las culturas nativas de Norteamérica, sirve como acicate para los protagonistas que llevan a cabo una lucha contra el progreso dañino, el que cambia los paisajes verdes por los urbanizados o deforestados.
El filme está impregnado de arriba abajo de la cultura y mitología de los indios norteamericanos, sobre todo de su mito de la creación, que me ha parecido cautivador y con una peculiar visión de los imperios europeos. Pero más que ser un film en defensa de la conservación del conocimiento de ese pueblo es una película fruto de una inquietud generacional, de esas que se le puede proyectar a los adultos del futuro para evitar el ya casi inevitable desastre que ha causado nuestra naturaleza destructiva.
Se agradece que ya que la película aboga por una comunión entre lo tradicional y lo moderno, haga uso de técnicas de animación digitales pero mantenga un corte clásico. Visualmente exhibe una combinación de técnicas que se percibe tan mágica como su mística historia.
Tener hijos para esto. Eso parece decir ‘Acide’ pues nos pinta un panorama climáticamente desolador para nuestros herederos y una hija la mar de desquiciante capaz de ser desagradecida reiteradamente a pesar de ver cómo su padre se juega la vida por ella. El fenómeno de la lluvia ácida cobra escala mundial y un nivel de corrosión cataclísmico llegando hasta Francia. Allí le toca poner pies en polvorosa a una familia dirigiéndose hacia el norte de Europa. Como es costumbre en el cine francés hay mucho regodeo en los amoríos y en el drama de los personajes. Un factor importante para esbozar la motivación de estos, pero que le quita demasiado protagonismo al evento apocalíptico. No hay suficientes kleenex ni Almax para sobrevivir a este chaparrón corrosivo. Con todo esto no quiero decir que la película sea mala pero has de saber que no es precisamente un espectáculo.
YouPlanet distribuirá este largometraje por cines españoles tras su paso por Sitges. El director de ‘La nube’, JustPhilippot, parece tenerle miedo a los cumulonimbus y nos mete en otra pesadilla de cielo encapotado. A destacar la interpretación de Guillaume Canet, algunos momentos de drama hardcore y el manejo de la cámara en las escenas de huida más trepidantes. Te gustará si te gustan las películas paternofiliales apocalípticas como ‘The road’ o ‘Cargo’. También tiene alguna que otra similitud con la magnífica serie también francesa, ‘El colapso’, pero le falta entrar más en barrena con el cambio climático.
Hichcock hubiese quedado encantado con esta película. Jugando con la música, rodada en blanco y negro y trabajando de maravilla las luces y las sombras ‘La teoría universal’ nos cuenta la historia de Johannes Leinert, que junto a su tutor de tesis, viaja en 1962 a un congreso de física en los Alpes suizos. Allí un científico iraní va a revelar una “revolucionaria teoría de mecánica cuántica”.
‘La teoría universal’ está muy bien contada, te enteras bien de todo lo que va ocurriendo pese a que hablan mucho de física, cuántica y radiación. Es una película muy interesante y la verdad que engancha mucho.
Está muy cuidada estéticamente y la verdad que es un gusto ver que se mima tanto una película en lo visual como en el guion. Por ponerle una pega, comentar que tiene tantos amagos de finales que desespera. Pero no es algo que te estropee el visionado de la cinta. Muy recomendable.
Un internado, dos niñas que tienen que pasar la Navidad con su profesora y la sombra de unos asesinos ritualistas. Es un home invasión navideño que tiene un muy buen comienzo y una idea estupenda para su plot twist. Pero entremedias se pierde con demasiado relleno y conductas excesivamente erráticas hasta para tratarse de algo satánico.
El trabajo con una de las niñas protagonistas, aunque hace evidente un gran punto de la trama, me parece estupendo. Lástima que la película tenga lo peor de filmes como ‘Malos tiempos en el Royale’, es decir, actuaciones demasiado exageradas, excesiva charlatanería, un grupo a lo Charles Manson de baratillo y un retraso enorme a la hora de explotar tras descubrir el pastel. Gustará a aquellos que gocen de la violencia gratuita o de los argumentos ritualistas, pero no se aleja de lo arquetípico.
Que tierno documental hacia el amor a Nessie. Un acercamiento a esos cazadores de monstruos que creen en la leyenda, aun a día de hoy sin haber encontrado nada.
El Monstruo del Lago Ness es un mito en el que tienes que creer. Quien cree, ve. O así nos lo demuestran en este documental. Nos presentan a un sin fin de creyentes que dieron todo su tiempo y dinero en la búsqueda de Nessie. Sus maquinarias para localizarle, las fotos que se han logrado sacar, alguna de ellas claros fraudes.
Hay personajes de todo tipo en estos creyentes, los que vivían en caravanas disfrutando de la fama, otros que llevaban equipos y submarinismos, delfines que sabían localizar monstruos e incluso se llevó un exorcista porque pensaban que todo el paraje estaba encantado.
Una maravilla por lo que nos cuenta, sí que al final termina aburriendo un poco, pero aun así, es una invitación a visitar este paraje mágico y buscar a Nessie con nuestros propios medios.
En España estamos un poco hartos de las despedidas de soltero, tanto de las internas como de las de los extranjeros. ‘#Manhole’ podría ser una producción española que llegue para vengarse un poco de esos grupos de fiesteros que alteran nuestra tranquilidad y desfasan sin límites, quien sabe si esto que sucede aquí no ha sucedido ya por Madrid, Gijón o Magaluf. Pero es una idea que llega desde Japón a si es que no podemos esperar una especie ‘Veneciafrenia’. Su argumento bien podría partir de aquel episodio en el que Bart Simpson recibe un escarmiento por bromista y se queda atrapado en un pozo. Cambiemos el niño por un juerguista y el pozo por una alcantarilla. Cambiemos también el noticiario local por las redes sociales y tenemos una crítica contemporánea, sobre todo de Japón, lugar donde las cámaras de los móviles siempre tienen que sonar al tirar una foto para preservar la privacidad de los y las ciudadanas.
Películas de esas que transcurren en un acotadísimo espacio cerrado y que por un lado no es apta para claustrofóbicos y por otro tiene el reto de conseguir desarrollarse y generar giros interesantes con tan pocos recursos, como vimos con ‘Fall’ hace poco. Los ingredientes que van apareciendo están un poco forzados pero la crítica que hace hacia las sociedades machistas y el anonimato de las redes es muy válida. Nos hace revisar el caso del influencer de 50 años que se grajeó miles de seguidores haciéndose pasar por una motera gracias a FaceApp.
Pablo Larrain produce esta película de hechicería chamanística, venganza y discriminación racial. Nos traslada a finales del siglo XIX, a una isla chilena en la que una colonia alemana tiene subyugados y maltratados a los nativos. Christopher Murray desarrolla allí la acción de este largometraje que busca reflejar un paso hacia la madurez (un coming of age si nos ponemos modernitos) y a la vez esgrimir una reclamación social o cultural.
La tierra y las costumbres ancestrales están omnipresentes, debido a ello hay quien dirá que esta película pertenece al género Folk Horror. Es una fábula en la que todo está más pausado y velado de lo que cabría esperar, donde realmente no hay más terror que el de perder las tierras de tus ancestros. Por eso más que terror pertenece a un género reivindicativo aún hoy en día vigente, el del respeto a los indígenas. Es un duelo entre paganismo y cristianismo explorado muchas veces en historias más conocidas como las leyendas artúricas. En este caso desde la clandestinidad y las intenciones obtusas y sibilinas supone un enfrentamiento que podría haber sido más efectivo si no jugase tanto a la sutileza o el simbolismo.
El canal de cable estadounidense busca repetir el éxito de la serie ‘Vikingos’ y se alía con el canal historia para una narración basada en hechos históricos sucedidos en torno al año 1300 y con la orden templaría y la historia de Francia como eje vertebrador. Pero los acontecimientos contados en ‘Vikingos’ están basados en leyendas, en este caso entramos en un campo histórico más conocido con personajes sobre los que se ha escrito mucho como el rey de Francia Felipe IV o el papa Bonifacio VIII, de ahí que sorprenda cierta falta de rigor histórico al inventarse reinos inexistentes en esa época y al crear personajes que a pesar de la amplia documentación parecen estar vacíos y ser muy simples. Podemos pasar por alto estos errores si los vemos como un simple marco para contar la misteriosa historia de la orden templaría y de su ocaso.
Los protagonistas, con Tom Cullen a la cabeza, defienden bien unos personajes que bailan entre una película de acción histórica y una novela rosa. Destacando especialmente el personaje del Papa, probablemente el más complejo de la ficción y el que más aristas presenta.
La trama es muy predecible, no solo porque sean hechos históricos, sino porque las supuestas sorpresas de los capítulos son bastante evidentes. Los detonantes y los nudos de la historia se resuelven de forma torpe y casual. En cada capítulo tenemos garantizada una dosis suficiente pero no exagerada de violencia gratuita. Encontraremos varias escenas de lucha con una realización algo torpe que hace que el espectador se pierda dentro de coreografías más o menos sencillas de peleas de espada.
A pesar de ser una serie que cuenta con un presupuesto bajo, en comparación con otras producciones similares, las escenografías y el vestuario tienen una calidad muy por encima de otras ficciones históricas. Se observan muchos escenarios naturales, como iglesias o capillas, que enriquecen la recreación del siglo XIV.
A la espera de ver cómo evoluciona la serie y tras analizar los dos primeros capítulos parece evidente que es un contenido que va especialmente dirigido a un público estadounidense con cierta curiosidad por la historia europea y por la leyenda de los templarios. Además su llegada España ha tenido la mala suerte (o quizá suerte según a quien se pregunte) de coincidir con una situación política que puede hacer que ciertos errores históricos provoquen la reacción de un público ya encendido con cuestiones territoriales.
Recordad, estreno en HBO España el 7 de diciembre. Además de Cullen podréis ver a Pádraic Delaney (‘Los Tudor’), Simon Merrells (‘Spartacus’), Jim Carter (‘Downton Abbey’), Olivia Ross (‘Guerra y Paz’), Ed Stoppard (‘The Crown’), Julian Ovenden (‘Downton Abbey’), Sabrina Bartlett (‘DaVinci’s Demons’), Bobby Schofield (‘Black Sea’) y Sarah-Sofie Boussnina (‘The Bridge’).
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