Christophe Gans retoma las riendas de la saga de Konami
Esta es una de esas ocasiones en las que el fandom ve materializadas sus oraciones. En 2006 Christophe Gans llevó a los códigos del live action el mítico juego ‘Silent Hill’. Fue una película con bastantes licencias pero muy bien acogida por la comunidad gamer por captar la atmósfera y horrores de los videojuegos. En 2012 MJ Bassett se encargó de la secuela ‘Silent Hill: Revelación 3D’ llevándose suspensos en prácticamente todas las valoraciones de crítica y público y no llegándose a estrenar en muchos países. El ciclo se ha roto, hemos tenido que esperar más de seis años, pero de nuevo Christophe Gans ha cogido las riendas de la franquicia, algo que el director nos comentó que le gustaría hacer el año pasado durante su encuentro en el Festival de Sitges. Es por eso que la distribuidora Tripictures ha podido enseñarnos el tráiler de ‘Return to Silent Hill’.
Return to Silent Hill se presenta como una reinterpretación moderna del clásico ‘Silent Hill 2’, considerado por muchos como el mejor título de la saga. Con una narrativa centrada en el trauma, la pérdida y la redención, la película busca mantener la esencia introspectiva y emocional del videojuego, al tiempo que ofrece un espectáculo visual que mezcla lo onírico con lo perturbador. El filme contará con una atmósfera opresiva y una dirección artística fiel al universo creado por Konami, donde los símbolos y las metáforas psicológicas cobran vida en forma de abominaciones como Pyramid Head o las emblemáticas enfermeras demoníacas, todos ellos presentes en el teaser.
El regreso de Christophe Gans garantiza una conexión directa con la estética y el tono del film original de 2006. El director ha prometido un enfoque más emocional, íntimo y aterrador, que explorará las sombras de la mente humana tanto como las del propio Silent Hill. Pero el reparto será diferente. ‘Return to Silent Hill’ está protagonizada por Jeremy Irvine y Hannah Emily Anderson.
La forja de una manipuladora implacable como Ratched
La serie precuela de ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’ se estrena en Netflix España el 18 de septiembre de 2020. Y se ha creado para mostrar los primeros pasos de Mildred Ratched, una enfermera a la que hay que aplaudir, pero por razones muy diferentes a los que han levantado ovaciones por los médicos, enfermeras y cuidadores en activo durante la actual pandemia.
Es de aplaudir la interpretación de Sarah Paulson que suma aquí otro personajazo televisivo. Coge el testigo de la marca que dejó Louise Fletcher y lo hace estupendamente. Muestra una etapa temprana de este misterioso personaje y le hace evolucionar por un camino insospechado. Es la forja de una manipuladora implacable. Su peligro radica en que es alguien reservada, observadora, autoreprimida y con la intención de imponer su manera de pensar. Encuentra las flaquezas de todos y se porta de manera traicionera. Esa soberbia la lleva muy bien acabo Paulson que muestra desde el principio que es un mal bicho. Mueve hilos con los que todos tropiezan y que los más incautos siguen para cumplir los propósitos de la enfermera. Así lo muestran en el opening al son de la ‘Danza Macabra’ del francés Camille Saint-Saëns.
Esta nueva ficción se ubica dieciséis años antes del largometraje. ¿Respeta la película de Miloš Forman? Es muy difícil alcanzar ese nivel contando además de que con el tiempo la película se ha asentado como un clásico casi intocable. Sobre todo si tenemos en cuenta que ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’ supuso una de las interpretaciones más importantes de Jack Nicholson llevándose uno de los cinco Oscars con los que fue laureado el filme. El listón está muy alto y sus creadores Evan Romansky y RyanMurphy (‘American Horror Story’) han intentado recrear el mismo ambiente de locura y desesperación, pero con un diseño de producción algo diferente, adaptándolo a nuestros tiempos. No sé si el escritor de la novela Ken Kesey o Miloš Forman habrían dado su visto bueno, pero desde luego como serie (dejando al margen el carácter de precuela) les podría haber gustado.
‘Ratched’ se reserva secretos y crea suspense. Es una serie de farsantes, de faroles, de choque de personalidades y de locos. Volvemos a ver un duelo psicológico que más que una lucha de egos es de autoridades. También tiene algo de miedo, pero es el que como en la película sufren los pacientes de la institución mental.
Hay que tener en cuenta que el concepto de locura ha mutado según han pasado los años, la psiquiatría ha cambiado, el tema se ha empezado a serparar de tabúes y la sociedad ha ido progresando. Es curioso pero durante los días que he visto esta serie también he acudido a ver ‘Monumental’, un excelente documental sobre el tema. Lo que quiero decir es que no se puede ver esta serie como ejemplo actual, hay que ponerse en la mentalidad retrógrada de las instituciones de la primera mitad del siglo XX, cuando un enfermo mental era tratado con dureza, ocultado de la sociedad y “tratado” con métodos radicales y nada humanos. La película denunciaba el trato a las personas con enfermedad mental y la serie muestra también el revuelo causado por esa situación, pero hecha ya esa denuncia en varias ficciones, las serie se centra más en darnos momentos muy tensos y una nueva motivación para Mildred Ratched.
No recuerdo con precisión algunos detalles del filme del que sale Ratched pero el acicate que muestra aquí la enfermera tal vez pertenezca solo a su pasado o a lo que han querido aportarle al dedicarle la serie. Conste que no estoy en contra, pero creo que la gran cantidad de presencia que se le da a la trama de feminismo, romance y homosexualidad desvía la atención de la locura, la autoridad, los impostores y la manipulación, que es al fin y al cabo entorno a lo que giraba todo en la película original. Veo esto como un acto de terapia social o de justicia hacia las mujeres que en la novela e incluso en la película se pintan en su mayoría como impúdicas o como déspotas.
Lo que sucede también es que algunos personajes cambian repentinamente de personalidad quitándole algo de sentido a la trama. Esto solo podemos pasarlo por alto si creemos que se ajusta a traumas del pasado o admitimos que casi todos están locos. Al fin y al cabo dicen la frase “te entiendo perfectamente” muchas veces y eso que nos enfrentamos a mentes inescrutables. Sobre todo en su segunda mitad la serie se basa en giros excesivamente oportunos e incluso inconsistentes que hacen a veces que todo sea un poco ridículo, principalmente si tenemos en cuenta lo difícil que es interpretar a un demente.
En esta serie colorida y de ambiente nada lúgubre nos encontramos otros nombres importantes. Judy Davis interpreta a la jefa de enfermeras del hospital que regenta el Dr. Hanover, encarnado por Jon Jon Briones. Enemiga de ese doctor es una señorial Sharon Stone. Y aún con más poder está el gobernador de Vincent D’onofrio que con matices distintos hace un papel menos memorable que el de Kingpin.
Por supuesto que hay puntos en común con la historia original. Por ejemplo aparecen experimentos con lobotomías, que fue el destino del personaje de Jack Nicholson. Y como buen fan del terror y los thrillers psicológicos Ryan Murphy incluye en la serie detalles como música de ‘El cabo del miedo’ o ‘El resplandor’ y además toda la banda sonora sigue esa misma senda, recordando a películas del genero realizadas en los sesenta o al cine del mismísimo Hitchcock. Cita por ejemplo a Béla Lugosi y constantemente vemos secuencias muy kubrickianas.
Ya se sabía desde la concepción original de la serie que se iba a dividir en dos temporadas, teniendo la primera ocho episodios, a si es que ahora a echarle paciencia y a esperar la segunda vuelta de este terapéutico retorno.
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