Crítica de ‘The Terror: Devil in Silver’

Huele a papelón de Dan Stevens en un regreso que promete mantener el nivel

Después de varios años de ausencia, ‘The Terror’ regresa con una nueva historia y un cambio de escenario que acerca su horror más que nunca a nuestra realidad. El Festival de Sitges nos ha permitido ver el primer episodio de la tercera temporada de la antología producida por Ridley Scott, la cual, abandona las expediciones históricas y los episodios traumáticos del pasado para internarse en un hospital psiquiátrico contemporáneo, un lugar donde la sociedad aparta a quienes no encajan en sus normas y donde la frontera entre la enfermedad, el miedo y lo sobrenatural puede volverse peligrosamente difusa.

‘The Terror: Devil in Silver’ se estrena en España el 19 de octubre en AMC+ y consta de seis episodios. Chris Cantwell y Victor LaValle ejercen como guionistas y showrunners, con LaValle adaptando además su propia novela. El primer episodio está dirigido por Karyn Kusama, una cineasta que ya ha demostrado su habilidad para crear atmósferas incómodas en ‘La invitación’ y que también ha trabajado en ‘Yellowjackets’. Quizás su mano autoral no se percibe pero el arranque está a su altura..

Encerrado por sus propios demonios

El protagonista es Pepper, interpretado por Dan Stevens, un trabajador de clase obrera que se gana la vida haciendo mudanzas y que termina ingresado contra su voluntad en el hospital psiquiátrico New Hyde. Una combinación de mala suerte y mal carácter lo lleva a una situación que parece desproporcionada, y de repente se encuentra encerrado en una institución donde tendrá que convivir con otros pacientes, médicos que esconden secretos y unas reglas que no siempre parecen tener sentido.

Pepper no se presenta como el típico protagonista que llega a un lugar siniestro porque busca respuestas o porque ha cometido un crimen que debe pagar. Su encierro es precisamente el punto de partida del conflicto: ¿hasta qué punto alguien puede perder su libertad por un arrebato, por resultar incómodo o por no saber comportarse como los demás esperan? La serie juega con la vulnerabilidad de un hombre que no parece pertenecer a ese lugar, aunque sus impulsos y su temperamento tampoco lo conviertan en un personaje intachable.

Dan Stevens asume el peso de la historia y se enfrenta a un papel que exige moverse entre la rabia, la desconfianza y el desconcierto. El actor, conocido por trabajos tan diferentes como ‘Downton Abbey’ o ‘La bella y la bestia’, vuelve a demostrar su afinidad con el género fantástico y de terror. Aquí su personaje debe aprender a sobrevivir en un entorno en el que la amenaza no procede únicamente de lo que pueda esconderse en los pasillos.

Una institución que también da miedo

El hospital New Hyde es mucho más que un escenario lúgubre. Es una institución deteriorada que parece haber dejado de cumplir su función de cuidar a los pacientes. Entre sus paredes hay personas con historias dolorosas, trabajadores que no ofrecen todas las respuestas y una estructura que convierte el aislamiento en una forma de control. La serie utiliza ese espacio para cuestionar cómo tratamos a quienes se encuentran fuera de los márgenes de la normalidad y qué sucede cuando la atención sanitaria se transforma en una forma de castigo pero también una manera de lavarse las manos.

Sobre esa base se construye la dimensión sobrenatural. En el hospital podría habitar una entidad demoníaca, una presencia que se alimenta del sufrimiento de quienes están encerrados. Pero la amenaza funciona precisamente porque no desplaza la crítica social: el posible diablo no llega a un lugar inocente, sino a uno en el que la crueldad, el abandono y la deshumanización ya han preparado el terreno.

La propuesta conecta así con una tradición del terror que encuentra sus monstruos en las instituciones humanas. El encierro, la pérdida de autonomía y la imposibilidad de que alguien crea tu versión de los hechos pueden resultar tan aterradores como cualquier aparición.

El regreso de una antología inquietante

Las dos primeras temporadas de ‘The Terror’ exploraron escenarios históricos muy distintos: una expedición británica atrapada en el hielo mientras buscaba el paso del Noroeste y el sufrimiento vivido en los campos de internamiento de japoneses estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial. Esta tercera entrega traslada el horror al presente, pero mantiene el interés de la antología por las situaciones en las que las personas quedan atrapadas en sistemas que las superan.

‘The Terror: Devil in Silver’ promete, por tanto, una mezcla de terror psicológico, crítica institucional y presencia sobrenatural. Su arranque promete estar a la altura y así será si el hospital en que transcurre se sale de los tópicos. Aún así la pregunta importante no es si hay una criatura escondida entre sus paredes, sino por qué una sociedad que presume de cuidar a los más vulnerables permite que algunos de sus espacios de atención se conviertan en lugares de los que nadie parece estar correctamente atendido.