Crítica: ‘Hamburgo’

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Sinopsis

Germán (Jaime Lorente) no es un conductor normal y corriente: es el encargado del traslado de mujeres que trabajan como esclavas en clubes de alterne en la Costa del Sol. Arruinado y completamente perdido, trata de salir adelante trabajando para Cacho (Roger Casamajor), un viejo amigo de la juventud que administra varios de estos locales para una mafia local, hasta que una noche, se encuentra con la oportunidad de dejar todo eso atrás y decide arriesgarse. Lo que parece una ocasión para cambiar de vida le pondrá más en peligro que nunca. Solo le quedará una opción, la misma en la que piensan las chicas que, como Alina (Ioana Bugarin), cada noche lleva de un lado para otro: conseguir escapar.

Crítica

Brillante y sucia en forma, fallida y reiterativa en fondo

El espectador de ‘Hamburgo’ no tarda en ser empujado a una zona incómoda. No hay concesiones. La película arranca con una escena de sexo que, más que excitar o conmover, repugna: cuerpos entrelazados sin afecto, un hombre que paga, una mujer que obedece. Es una transacción desnuda, vacía, que marca el tono de una historia sin consuelo. Desde ese primer plano queda claro que Lino Escalera no pretende envolver al público con una historia amable, sino hundirlo en una atmósfera espesa, pegajosa, donde la prostitución no es solo un contexto, sino el propio lenguaje con el que se articula la narración.

‘Hamburgo’ se mueve entre habitaciones mugrientas, luces de neón sucias y silencios que pesan. La prostitución es aquí algo más que un telón de fondo: es un pantano emocional del que sus personajes no logran salir. Están los habituales: el cliente que llega tarde al remordimiento, la joven atrapada entre el miedo y la esperanza, el proxeneta agazapado y disfrutando en las sombras y el nuevo que encuentra aquí una oportunidad que no acaba de convencerle pero que consiente. También están las redes que todo lo pudren: las mafias, la avaricia, el chantaje emocional. Sin embargo, lo que ‘Hamburgo’ deja entrever es que, en el fondo, todo se reduce a una simple (y trágica) verdad: dos personas que quieren huir de una vida que no eligieron, pero que no encuentran cómo hacerlo.

Ahí está el drama. Y también la gran carencia. Porque pese a su envoltorio impecable, ‘Hamburgo’ se queda corta en lo narrativo. A la película le falta ritmo, le faltan puntos de fuga. Se obstina en una reiteración excesiva, de escenas, de diálogos y de emociones, que termina desgastando el impacto inicial. Cada paso de los personajes es una variación mínima de lo anterior, y aunque esa elección puede responder a una voluntad de subrayar el estancamiento vital, acaba asfixiando la historia más que potenciándola.

La película avanza con lentitud, como si Escalera no quisiera que nada se resolviera. Y aunque esa parsimonia puede encontrar eco en el estado emocional del protagonista, lo cierto es que acaba restando fuerza a la trama. Hay demasiado detenimiento en la inanición del personaje principal, demasiado deleite en lo no dicho, en lo implícito. El guion desgrana con cuentagotas el contexto, pero sin llegar nunca a una revelación contundente.

Eso sí, no todo es fallo. Uno de los grandes aciertos de ‘Hamburgo’ es su textura visual: el uso del Súper 16mm añade una capa de suciedad visual que casa a la perfección con el universo que retrata. No es una estética impostada, sino una pátina que amplifica la mugre emocional de la historia. Y el casting está a la altura del tono exigente del film: Jaime Lorente construye un personaje interiorizado y roto; Ioana Bugarin transmite con la mirada más de lo que muchos diálogos logran decir; Roger Casamajor, pese a una variación de voz en la primera escena dentro de la casa, resulta creíble en su oscuridad.

‘Hamburgo’ es incomoda, remueve y retrata sin pudor la degradación humana. Pero tras su envoltorio denso, áspero y correctamente interpretado, queda la sensación de que el relato se disuelve entre sus propias repeticiones. Quiere decir mucho, pero termina hablando en círculo. Y en ese silencio repetido, se pierde la oportunidad de dejar una huella más profunda.

Ficha de la película

Estreno en España: 30 de mayo de 2025. Título original: Hamburgo. Duración: 113 min. País: España. Dirección: Lino Escalera. Guion: Lino Escalera, Daniel Remón, Roberto Martín Maiztegui. Música: Marius Leftarache. Fotografía: Juana Jiménez. Reparto principal: Jaime Lorente, Roger Casamajor, Ioana Bugarin, Asia Ortega, Mona Martínez, Tamara Casellas, Manolo Caro, Antonio Buil. Producción: Canal Sur Radio y Televisión, Cinelabs Romania, Comunidad de Madrid, Hamburgo la Película, Icónica Producciones, ICAA, Junta de Andalucía, Lolita Producciones Cinematográficas, Netflix, Pecado Films, Tandem Films, Vodafone, Zeta Cinema. Distribución: Filmax. Género: suspense. Web oficial:  https://www.filmax.com/distribucion/hamburgo/294

Crítica: ‘Nina’

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Sinopsis

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Nina (Patricia López Arnaiz) decide volver al pueblo costero donde creció, con una escopeta en el bolso y un objetivo: vengarse de Pedro, un famoso escritor al que el pueblo rinde ahora homenaje. El reencuentro con su lugar de origen, con sus recuerdos del pasado y con Blas, un amigo de la infancia, le hará replantearse si la venganza es su única opción.

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Crítica

Radiografía perspicaz de la expiación de un trauma y el camino hacia la recuperación de la autonomía emocional

Aquellos que hemos crecido en pueblos o ciudades pequeñas sabemos que el teléfono escacharrado y la radio macuto funcionan como una máquina bien engrasada. En las pequeñas villas todo se sabe o se vive con el miedo y la presión de que todo el mundo pueda tener conocimiento de esto o aquello que puede ser usado en tu contra. Las habladurías corren como la pólvora y eso en según qué ocasiones puede ser fatal para aquellos que las sufren. Este es solo uno de los matices que maneja ‘Nina’, el segundo largometraje de Andrea Jaurrieta (‘Ana de día). El telón de fondo de la pequeña ciudad sirve como algo más que un simple escenario, se convierte en un personaje en sí mismo, dando forma a las experiencias de Nina e influyendo en su viaje hacia la curación. La película transmite con eficacia la naturaleza claustrofóbica de las pequeñas comunidades, donde los secretos pueden enconarse y pueden faltar sistemas de apoyo. Con ello llegamos a una de las grandes lacras presentes relacionadas con la temática del filme, la complicidad silenciosa.

Para el éxito de la película es fundamental el matizado retrato de Nina por parte de la actriz principal, Patricia López Arnaiz. Su interpretación capta la vulnerabilidad del personaje, su resistencia y, en última instancia, su camino hacia la recuperación de su autonomía emocional. La de ‘Nina’ es la radiografía de un trauma, la expiación de unos miedos que nunca se llegan a desaparecer del todo. Quizá sea por eso que tenemos un final con suspense. Pero también es de vital importancia el trabajo que hacen juntos Dario Granidetti y Aina Picarolo. Con ellos la narración adquiere profundidad y contexto, abarcando una faceta que no siempre se ha explorado en el cine. Más allá del consentimiento está la plenitud de conciencia, el personaje de Granidetti lo menciona usando ese argumento como excusa. Aprovecharse de la falta de conocimiento, de la búsqueda de subidones o de lo impresionables que somos cuando estamos en la adolescencia es una de las características de los depredadores. La dirección de Jaurrieta capta hábilmente los matices de la confusión sentimental de Nina, tanto en su etapa joven como en la adulta. Permite así a los espectadores empatizar con sus luchas mientras se enfrenta a las secuelas.

A través del desarrollo íntimo de los personajes y de una narración sutil, la película ofrece una conmovedora exploración del impacto del trauma y de los retos de enfrentarse a él en un entorno hermético. Pero aunque la sutileza y la contención estén muy presentes es a su vez una película que ataca con procacidad y sin pudor. El rojo es un color que produce sensaciones contradictorias porque puede transmitir calor pero por lo general violenta y provoca. Está tan presente en ‘Nina’ que hay que decir que es una película sangrienta a su manera. Ese uso del color y de la presencia femenina se podría decir que es Almodovariano. Andrea Jaurrieta trabajó con Pero Almodóvar en ‘Julieta’ y puede que una derivada de eso sea su estética cargada de labios y chaquetas rojizas o esa mujer que escopeta en ristre recorre las calles bizkainas. Esa mezcla de cine realista, con la moda muy presente rompiendo con su estilo pop y kitsch lo anodino del pueblo costero, son propias del director manchego. Con todo esto se nos plantea un thriller con tintes de western que invita a la reflexión y tiene una gran resonancia psicológica. Aborda el tema con sensibilidad y perspicacia.

Ficha de la película

Estreno en España: 10 de mayo de 2024. Título original: Nina. Duración: 105 min. País: España. Dirección: Andrea Jaurrieta. Guion: Andrea Jaurrieta. Música: Zeltia Montes. Fotografía: Juli Carné Martorell. Reparto principal: Patricia López Arnaiz, Dario Granidetti, Aina Picarolo, Íñigo Aranburu, Mar Sodupe, Ramón Aguirre, Silvia de Pé. Producción: Bteam prods, Icónica Producciones, Irusoin, lasai Producciones, EITB, Movistar Plus+, Filmin, HBO Max, Vodafone TV, ICAA, Gobierno Vasco, Comunidad de Madrid, Gobierno de Navarra. Distribución: BTeam Pictures. Género: drama, suspense. Web oficial: https://bteampictures.es/nina/