Crítica: ‘Stranger Things: Relatos del 85’

En qué plataforma ver Stranger Things: Relatos del 85

Una aventura llena de acción y nostalgia

Regresa a nuestras pantallas nuestros protagonistas favoritos de Netflix. Y es que después de dar por terminada la serie de ‘Stranger Things’ este pasado 1 de enero de 2026, volvemos a Hawkins, para vivir una pequeña aventura entre la segunda y tercera temporada.

Eric Robles es el showrunner de esta nueva serie animada junto con la producción de los hermanos Duffer. Dirigida por Phil Allora, quien trabajó en el departamento de animación de las estupenda ‘Lilo & Stitch’, ‘Hermano Oso’ o ‘Tarzan’.

¿Qué está pasando en Hawkins?

Estamos en 1985, con un Hawkins nevado y con nuestros protagonistas, Eleven, Mike, Will, Lucas, Dustin y Max intentan buscarse la vida aprovechando las nevadas y los poderes de Eleven para poder invertir en su campaña de Dragones y Mazmorras.

Pero no todo va a ser tranquilidad y felicidad y es que vuelven los monstruos. Pero esta vez no van a estar solos, ya que aparece en la ecuación Nikki Baxter, una joven algo mayor que ellos, pero que encuentra su lugar junto a estos extraños chavales.

Aunque sencillita, ‘Stranger Things: Relatos del 85’, me ha gustado bastante. Una aventurilla de 10 episodios cortitos que entretienen desde el primer momento. Y es que la ventaja de ser una simple aventura, hace que nos centremos en estos amigos y sus pequeñas locuras. Como pasaba un poco en la primera temporada. Además de que vemos nuevos monstruos y tienen que ver como acabar con ellos y sobre todo, averiguar como han aparecido de nuevo. Un nuevo misterio que tendrán que investigar y llegar al fondo del asunto.

Nuevo formato y nuevas voces

Los fans van a echar de menos escuchar las voces originales de sus actores favoritos. No se si ha sido por decisión de producción o de los artistas. Al final, están en una edad bastante diferente a la actual y pueden ser ambas razones.

Brett Gipson, Luca Díaz, Brooklyn Davey Norstedt, Braxton Quinney, Elisha Williams, Ben Plessala y Jolie Hoang-Rappaport, son los encargados de dar vida a los protagonistas de este ‘Stranger Things. Relatos del 85’.

También encontramos la inconfundible voz de Odessa A’zion (‘Marty Supreme’) como Nikki Baxter.

El que hayan realizado la serie en animación, también me parece un acierto. Al final es como os dije, una aventura aparte, en la que meter muchos más bichos y por supuesto, mucha más batalla. Una manera de no gastar tanto dinero en efectos especiales y además con la animación puedes jugar mucho con la imagen y el color. Pues esta serie, aunque sea bastante tenebrosa, en el sentido de que estamos mucho tiempo de noche o en espacios cerrados, tiene mucho color.

¿Era necesaria esta serie?

Creo que no, pero no significa que una vez hecha, la serie merezca mucho la pena. En mi caso, me ha entretenido mucho, la animación me ha parecido muy chula y bien realizada. Además, me he quedado con ganas de más, así que ojalá, hagan alguna que otra historia más entre temporadas y poder disfrutar de otra manera de los protagonistas de ‘Stranger Things’.

Crítica del final de ‘Stranger Things’

Stranger Things dice adiós con un final calculadamente ambiguo

El último capítulo de ‘Stranger Things’, el 5×08, clausura una de las series más influyentes del catálogo de Netflix con un episodio que aspiraba a la épica total y, al mismo tiempo, evidencia muchas de las tensiones creativas que han acompañado a la ficción desde hace años. Los hermanos Duffer se despiden con un capítulo largo, con un epílogo más largo que el de ‘El Retorno del Rey’. Su conclusión, en pretensiones, guión y marketing, ha sido ambiciosa y calculadamente abierta al debate, consciente de que el cierre debía funcionar como espectáculo pero también como detonante de conversación. El resultado es un final que no deja indiferente, pero que tampoco logra escapar del todo a los vicios que la propia serie arrastra desde hace tiempo.

El peso de la nostalgia y la repetición como estructura narrativa

A lo largo de esta quinta temporada, y especialmente en su último episodio, ‘Stranger Things’ ha vuelto a apoyarse en una estructura reconocible: el secuestro de niños, el rescate in extremis y la sensación de vuelta a empezar. Este patrón, que en sus primeras temporadas se percibía como un homenaje juguetón al cine de aventuras y de terror juvenil, aquí se siente más mecánico. Las comparaciones con entregas previas han sido inevitables, así como con series de estreno simultáneo como ‘It. Wellcome to Derry’, donde el terror infantil se articula desde un prisma más sombrío y menos complaciente. En ese duelo implícito, la serie de Netflix sale perdiendo en frescura.

La dependencia de la nostalgia vuelve a ser uno de los elementos más discutidos. En este 5×08 se detectan ecos claros de ‘Jurassic Park’ calcando una escena mítica, aromas de ‘El Señor de los Anillos’ en varias escenas y por supuesto, alusiones constantes a Stephen King o ‘Star Wars’ como marco mitológico. El universo sigue bebiendo de la imaginería de ‘Dragones y Mazmorras’, con su propio underdark y criaturas de otro plano como los illicidos. Cada referencia resta un poco de identidad propia. La sensación de déjà vu se impone, y la serie parece más interesada en reconocer sus influencias que en trascenderlas.

Anticlímax, desarrollo acelerado y el problema del ritmo

Uno de los reproches más reiterados hacia esta temporada ha sido su acumulación de anticlímax. El episodio final no es una excepción. Grandes momentos de acción se ven interrumpidos por pausas prolongadas, conversaciones explicativas y revelaciones estiradas en exceso. Estas decisiones narrativas cortan el pulso dramático y bajan las pulsaciones justo cuando la serie debería abrazar sin complejos su vertiente más adrenalínica.

Paradójicamente, ‘Stranger Things’ siempre fue acusada de hacer progresar poco a sus personajes, atrapados en el bucle del homenaje ochentero. En esta quinta temporada, los Duffer parecen haber intentado corregir esa crítica a pasos acelerados. En el 5×08 se concentran cierres emocionales, redenciones y traumas resueltos con cierta prisa, como si la serie quisiera justificar retrospectivamente años de estancamiento. El resultado es irregular: hay arcos que funcionan y otros que se sienten forzados, más pendientes de cumplir expediente que de surgir de forma orgánica.

Vecna, el desenlace y la huella cultural de Stranger Things

Si hay un elemento que sostiene con solvencia el tramo final, ese es el villano. Vecna, interpretado por Jamie Campbell Bower y reforzado por su alter ego, a veces maquillado y a veces digital, se consolida como uno de los antagonistas más memorables del terror televisivo reciente. Con referencias claras a ‘Pesadilla en Elm Street’, recordemos que su padre estaba interpretado por Robert Englund, los Duffer aciertan donde muchas franquicias fallan: dar a su enemigo una presencia icónica y perturbadora, además de un trasfondo sólido. No obstante, el enfrentamiento final, con su despliegue visual y dimensiones exageradas, recuerda más a una película de Paul W. S. Anderson que a la intimidad terrorífica que definió los mejores momentos de la serie.

El cierre ofrece, eso sí, una solución elegante y de doble interpretación. Una decisión claramente pensada para alimentar el debate en redes sociales y dividir de forma sana a los fans. A muchos espectadores les ha venido a la cabeza la resolución de ‘El hombre de acero’ con Kevin Costner, un sacrificio que busca edulcorar la despedida y dejar una puerta entreabierta. No es descabellado pensar que Netflix, consciente del valor de la marca, pueda utilizar esta ambigüedad en el futuro para recuperar el universo.

Más allá de sus aciertos y tropiezos, ‘Stranger Things’ cierra su recorrido como uno de los mayores fenómenos culturales de la era del streaming. Ha redefinido el consumo seriado, impulsado carreras, revitalizado recuerdos olvidados y convertido la nostalgia en una herramienta comercial de primer orden dentro del catálogo de Netflix. El 5×08 no es el final perfecto, pero sí uno coherente con lo que la serie siempre ha sido: un gran espectáculo popular, profundamente consciente de su legado y de sus límites.

Crítica: ‘Hopper, el polloliebre’

Sinopsis

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A Hopper le llaman “polloliebre” por ser mitad pollo y mitad liebre. Adoptado por el Rey Pedro, un famoso aventurero, Hopper deberá mostrar su valor para ser aceptado pese a ser diferente. Junto con sus fieles amigos se embarca en una emocionante aventura en busca de la reliquia conocida como “Hamster Oscuro”. La misión se complicará al tener que sortear las trampas que el malvado Lapin les tenderá intentando que fracasen.

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Crítica

Sorprendente híbrido de aventuras que funciona con sus mezcolanzas

Hopper luce el apellido “polloliebre” por dos razones. Por un lado es adoptado y no se sabe nada de sus padres o sus orígenes. Por otro, es precisamente eso, un híbrido de pollo y liebre. Piernas de ave y cuerpo de conejo son las peculiaridades de este joven protagonista que lo único que quiere es convertirse en el mejor aventurero posible y así poder contentar a su padre, el rey que le adoptó cuando le encontró durante su búsqueda de un objeto codiciado conocido como el “Hamster Oscuro”.

‘Hopper, el polloliebre’ es una mezcla curiosa que llega a la gran pantalla para dar vida a unos cómics. Surge de ‘Chickenhare and the Hamster of Darkness’ que es el título de las viñetas que Chris Grine (‘Animorphs’) realizó para Dark Horse Comics. De por sí los animales antropomórficos nos sacan de nuestra realidad y nos permiten ver nuestros mundos de otra manera. Pero si además nos topamos con criaturas extrañas, como el protagonista o unos simpáticos cerdos con forma de cubo, la abstracción es aún mayor. Y ya no digo nada del divertimento para los más pequeños pues está claro que este filme está destinado a ellos.

El protagonista de ‘Hopper, el polloliebre’ surge de un cruce, que no llegamos a conocer, la película también consiste en un mestizaje de géneros y referencias. Tenemos exploradores tipo ‘Indiana Jones’, aspirantes que se enfrentan a pruebas como las vistas en ‘Wonder Woman 1984’, una relación rey y hermano tipo ‘El rey león’, un ladrón llamado Lapín (ahí está el parecido con Lupin)… Pero la aleación más curiosa y que sorprendentemente funciona es la que nos sumerge en una edad media poblada de personajes que visten como aventureros de siglo XX. Esta es una película de búsquedas de tesoros de tintes clásicos, con sus trampas, sus puzles, sus enigmas, sus villanos… que se distingue por sus singularidades. Y ahí está el mensaje del filme. Es una historia de aceptación y marginación, nos habla de lo que es sentirse “normal” y lo que es valorar y aprovechar realmente lo que uno es.

En cuanto al estilo y diseño de personajes es diferente al de la obra original. Si buscáis los cómics veréis que son más cartoon, mucho más sencillos. En cambio la película se suma al 3D que tanto se estila actualmente. Esto ayuda a distinguir mejor entre plumas y pelos, importante dado el carácter híbrido del personaje. Se debe a que los directores de esta adaptación son los mismos de ‘La familia Bigfoot’ y ‘El hijo de Bigfoot’ y que además comparte guionista con ‘Salvaje’. Mundos fantasiosos, comedia constante, aventuras trepidantes, buena animación… ‘Hopper, el polloliebre’ es una buena visita al cine.

Ficha de la película

Estreno en España: 28 de octubre de 2022. Título original: Chickenhare and the Hamster of Darkness. Duración: 91 min. País: Bélgica. Dirección: Ben Stassen, Benjamin Mousquet. Guion: David Collard. Reparto principal (doblaje original): Jordan Tartakow, Kyle Hebert, Danny Fehsenfeld, Michael Ornstein, Dino Andrade, Joe Ochman, Laila Berzins, Joey Camen, Cedric L. Williams, Christopher McCullough, Mark Irons. Producción: Dark Horse Comics, Octopolis, nWave Pictures. Distribución: A Contracorriente Films. Género: aventuras. Web oficial: https://www.nwave.com/films/chickenhare-and-the-hamster-of-darkness/