Crítica: ‘Indomables’

En qué plataforma ver Indomables

Sinopsis

Muriel y su marido Lee comienzan una nueva vida en California cuando él regresa de la guerra de Corea. Pero su nueva estabilidad se ve alterada por la llegada del carismático hermano de Lee, Julius, un jugador caprichoso con un pasado secreto. Rápidamente se forma un peligroso triángulo amoroso. Cuando Julius se marcha en busca de la joven tramposa de la que se ha enamorado, el anhelo de Muriel por algo más la empuja a una vida secreta propia, apostando a los caballos de carreras y explorando un amor que nunca soñó posible.

Crítica

Una historia old-school con corazón actual

A veces pasan por nuestras carteleras títulos que sin gran inversión de marketing acaban pasando desapercibidos o con salas casi vacías por el reclamo de producciones mayores y aún así convirtiéndose en clásicos a reivindicar para los que le dan una oportunidad. Ese es el caso de ‘Indomables’, la película protagonizada por un elenco de jóvenes estrellas emergentes como Daisy Edgar-Jones, Jacob Elordi y Will Poulter. Dirigida por Daniel Minahan, es una película que desafía convenciones del pasado de manera audaz y tan desafiante como hemo estado viendo en algunos casos en lo último años. Desde su inicio, la cinta se revela como una historia de identidad y libertad, donde cada personaje parece escudriñar sus propias fronteras emocionales y sociales, impulsado por deseos que no siempre encajan en estructuras tradicionales.

Lejos de ser un mero triángulo amoroso, ‘Indomables’ se expande hasta convertirse en más que un triángulo amoroso en un pentágono amoroso: relaciones múltiples entrecruzándose como piezas de un tablero complejo. Lo protagonitas conforman un entramado donde afecto, interés y engaño flirtean constantemente. Este laberinto romántico refleja, casi simbólicamente, una economía emocional intrincada: aquí aparece la idea de jugar a varias bandas, tanto amorosa como económicamente. No es solo pasión y deseo; también hay una contienda, una danza fina entre poder, ganancia y vulnerabilidad. Cada personaje parece invertir (emocional o materialmente) en alianzas que pueden ser desmanteladas en cualquier momento. Y lo que predomina en todo momento es un sentimiento de peligro: peligro al apostar, peligro de que te descubra tu pareja, peligro al hacer trampa, peligro a que se desvele tu homosexualidad…

Hay un gusto muy marcado por lo retro: la ambientación, el vestuario, la banda sonora y ciertos guiños estéticos nos transportan directamente a los años 50. ‘Indomables’ nos hace volver a esa época basándose en la novela de Shannon Pufahl. Además hay algo ‘old school’ en su planteamiento, en la gestualidad de los personajes, incluso en el ritmo narrativo. Los diálogos tienen la cadencia de Hollywood clásico, pero proyectados con una claridad moderna y libre de censura o tabúes sociales. En cierto sentido, ‘Indomables’ actúa como una revisión contemporánea de figuras icónicas como Marlon Brando, John Wayne o James Dean, ese espíritu rebelde e íntimo, pero refractado a través de una mirada de hoy. No se trata de una copia, sino de una reinterpretación consciente, como si el director hubiese querido revisar aquella época sin ánimo de cancelar lo hecho hasta ahora, pero si de invitarnos a la amplitud de miras.

El tema LGBTQI+ se hila con naturalidad a lo largo de la historia, sin fórmulas ni estridencias. La identidad fluye, las etiquetas se desdibujan. La cinta explora con elegancia y potencia cómo amar y pertenecer pueden ir de la mano de la libertad de ser. Esa dualidad (identidad y libertad) está en el centro de los conflictos internos: el deseo de autenticidad frente al miedo a la marginación, las redes de afecto que refuerzan, pero también encadenan, y la necesidad de romper esos grilletes para alcanzar una libertad plena.

Daniel Minahan, a través de una puesta en escena calculada y sutil, logra un equilibrio entre lo vintage y lo contemporáneo. No hay estridencias visuales: predominan planos sobrios, iluminación tenue, tonos pastel y sombras largas que recuerdan los grandes estudios, pero con una paleta emocional más diversa. La sensación es nostálgica, pero no sacada de un museo.

El guion aprovecha esa base literaria para explorar psicologías complejas. Los silencios valen tanto como las palabras, y ciertos gestos o miradas evocan más que diálogos explícitos. La carga simbólica de la época de los 50 (con su moral implícita y su glamour conservador) se fractura con la pluralidad de los cuerpos y afectos que circulan en ‘Indomables’.

No todo encaja; a veces la densidad temática hace que ciertos arcos narrativos queden un poco comprimidos hacia el final. Pero esta compresión también agrega tensión, como si los personajes se viesen obligados a resolverse antes de lo esperado. Y aunque se agradece esa intensidad, tal vez un poco más de expansión en algunos vínculos hubiese permitido un cierre menos abrupto emocionalmente, pese a que tiene una escena final elegante.

Es una obra valiente, rica y evocadora. Una película que nos invita a revisar lo que damos por clásico y a pensar en la identidad y el deseo como fuerzas siempre renovables. Entre referencias retro, tensión emocional y libertad contemporánea, Minahan propone una mirada audaz al amor, al poder, a la identidad y al campo de fuerzas afectivas que atraviesa a cada persona.

Ficha de la película

Estreno en España: 8 de agosto de 2025. Título original: On Swift Horses. Duración: 117 min. País: EE.UU. Dirección: Daniel Minahan. Guion: Bryce Kass. Música: Mark Orton. Fotografía: Luc Montpellier.  Reparto principal: Daisy Edgar-Jones, Jacob Elordi, Will Poulter, Diego Calva, Sasha Calle. Producción: Ley Line Entertainment, FirstGen Content, Cor Cordium, The Dan Corp, Wavelength, Killer Films. Distribución: Beta Fiction. Género: romance, drama. Web oficial: https://www.leylineentertainment.com/on-swift-horses

‘Ratched’, la enfermera de ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’ vuelve a amedrentarnos


La forja de una manipuladora implacable como Ratched

La serie precuela de ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’ se estrena en Netflix España el 18 de septiembre de 2020. Y se ha creado para mostrar los primeros pasos de Mildred Ratched, una enfermera a la que hay que aplaudir, pero por razones muy diferentes a los que han levantado ovaciones por los médicos, enfermeras y cuidadores en activo durante la actual pandemia.

Es de aplaudir la interpretación de Sarah Paulson que suma aquí otro personajazo televisivo. Coge el testigo de la marca que dejó Louise Fletcher y lo hace estupendamente. Muestra una etapa temprana de este misterioso personaje y le hace evolucionar por un camino insospechado. Es la forja de una manipuladora implacable. Su peligro radica en que es alguien reservada, observadora, autoreprimida y con la intención de imponer su manera de pensar. Encuentra las flaquezas de todos y se porta de manera traicionera. Esa soberbia la lleva muy bien acabo Paulson que muestra desde el principio que es un mal bicho. Mueve hilos con los que todos tropiezan y que los más incautos siguen para cumplir los propósitos de la enfermera. Así lo muestran en el opening al son de la ‘Danza Macabra’ del francés Camille Saint-Saëns.

Esta nueva ficción se ubica dieciséis años antes del largometraje. ¿Respeta la película de Miloš Forman? Es muy difícil alcanzar ese nivel contando además de que con el tiempo la película se ha asentado como un clásico casi intocable. Sobre todo si tenemos en cuenta que ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’ supuso una de las interpretaciones más importantes de Jack Nicholson llevándose uno de los cinco Oscars con los que fue laureado el filme. El listón está muy alto y sus creadores Evan RomanskyRyan Murphy (‘American Horror Story’) han intentado recrear el mismo ambiente de locura y desesperación, pero con un diseño de producción algo diferente, adaptándolo a nuestros tiempos. No sé si el escritor de la novela Ken Kesey o Miloš Forman habrían dado su visto bueno, pero desde luego como serie (dejando al margen el carácter de precuela) les podría haber gustado.

‘Ratched’ se reserva secretos y crea suspense. Es una serie de farsantes, de faroles, de choque de personalidades y de locos. Volvemos a ver un duelo psicológico que más que una lucha de egos es de autoridades. También tiene algo de miedo, pero es el que como en la película sufren los pacientes de la institución mental.

Hay que tener en cuenta que el concepto de locura ha mutado según han pasado los años, la psiquiatría ha cambiado, el tema se ha empezado a serparar de tabúes y la sociedad ha ido progresando. Es curioso pero durante los días que he visto esta serie también he acudido a ver ‘Monumental’, un excelente documental sobre el tema. Lo que quiero decir es que no se puede ver esta serie como ejemplo actual, hay que ponerse en la mentalidad retrógrada de las instituciones de la primera mitad del siglo XX, cuando un enfermo mental era tratado con dureza, ocultado de la sociedad y “tratado” con métodos radicales y nada humanos. La película denunciaba el trato a las personas con enfermedad mental y la serie muestra también el revuelo causado por esa situación, pero hecha ya esa denuncia en varias ficciones, las serie se centra más en darnos momentos muy tensos y una nueva motivación para Mildred Ratched.

No recuerdo con precisión algunos detalles del filme del que sale Ratched pero el acicate que muestra aquí la enfermera tal vez pertenezca solo a su pasado o a lo que han querido aportarle al dedicarle la serie. Conste que no estoy en contra, pero creo que la gran cantidad de presencia que se le da a la trama de feminismo, romance y homosexualidad desvía la atención de la locura, la autoridad, los impostores y la manipulación, que es al fin y al cabo entorno a lo que giraba todo en la película original. Veo esto como un acto de terapia social o de justicia hacia las mujeres que en la novela e incluso en la película se pintan en su mayoría como impúdicas o como déspotas.

Lo que sucede también es que algunos personajes cambian repentinamente de personalidad quitándole algo de sentido a la trama. Esto solo podemos pasarlo por alto si creemos que se ajusta a traumas del pasado o admitimos que casi todos están locos. Al fin y al cabo dicen la frase “te entiendo perfectamente” muchas veces y eso que nos enfrentamos a mentes inescrutables. Sobre todo en su segunda mitad la serie se basa en giros excesivamente oportunos e incluso inconsistentes que hacen a veces que todo sea un poco ridículo, principalmente si tenemos en cuenta lo difícil que es interpretar a un demente.

En esta serie colorida y de ambiente nada lúgubre nos encontramos otros nombres importantes. Judy Davis interpreta a la jefa de enfermeras del hospital que regenta el Dr. Hanover, encarnado por Jon Jon Briones. Enemiga de ese doctor es una señorial Sharon Stone. Y aún con más poder está el gobernador de Vincent D’onofrio que con matices distintos hace un papel menos memorable que el de Kingpin.

Por supuesto que hay puntos en común con la historia original. Por ejemplo aparecen experimentos con lobotomías, que fue el destino del personaje de Jack Nicholson. Y como buen fan del terror y los thrillers psicológicos Ryan Murphy incluye en la serie detalles como música de ‘El cabo del miedo’ o ‘El resplandor’ y además toda la banda sonora sigue esa misma senda, recordando a películas del genero realizadas en los sesenta o al cine del mismísimo Hitchcock. Cita por ejemplo a Béla Lugosi y constantemente vemos secuencias muy kubrickianas.

Ya se sabía desde la concepción original de la serie que se iba a dividir en dos temporadas, teniendo la primera ocho episodios, a si es que ahora a echarle paciencia y a esperar la segunda vuelta de este terapéutico retorno.

Impresiones de la 1ª temporada de ‘La Casa de las flores’

El humor negro llega con ‘La Casa de las flores’

Creada, dirigida y escrita por Manolo Caro, llega el 10 de agosto a Netflix ‘La Casa de las flores’, un culebrón con todas sus letras que os hará pasar buenos ratos gracias al toque de humor negro que tienen todos sus personajes. La traición, el odio, el amor o la aceptación son temas que se tratan de lleno en esta historia. Es una serie donde la matriarca de esta familia debe de aprender mucho y aceptar todo lo que se le viene encima. Pero no solo ella, también se le da lecciones al espectador.

La serie consta de 13 episodios de unos 30 minutos aproximadamente cada uno, que nos llevan a la vida de una familia bien posicionada de México que ve su apacible existencia truncada cuando la amante del patriarca mueve ficha y hace que todo lo construido por la familia Mora se ponga patas arriba. A partir de ahí todo da un vuelco para Virginia, una madre que no sabe cómo lidiar con todas las situaciones que de repente se le vienen encima.

La homosexualidad y la transexualidad son temas candentes en esta historia, de hecho fue muy sonado el trabajo de Paco León aquí, pues fue duramente criticado por haber aceptado un papel transexual y no dejárselo a ninguna actriz trans. El actor español está bien, si que es cierto que seguramente al público español no nos cueste tanto ver el cambio pues ya le hemos podido ver vestido de mujer en Homo Zapping, eso sí, en esta serie no está caricaturizado, su papel de María José es bastante bonito y sin duda es uno de los personajes que más lecciones da a esta familia tan anticuada.

Verónica Castro, protagonista principal de ‘La Casa de las flores‘, es esta madre a la que todo se le viene encima, deudas, sus hijos que se lo ponen cada vez más complicado, secretos por todos lados, pero con humor y un poco de ayuda al final sale de todo.

En el resto de reparto encontramos a Aislinn Derbez, Cecilia Suárez con un papel muy peculiar, además de ser uno de los personajes que más sufre en esta comedia, Dario Yazbek Bernal, Roberto Quijano, Lucas Velazquez o Sawandi Wilson entre otros.

En los temas musicales podemos encontrar canciones de la Movida Madrileña de grupos como Alaska y Mecano, y también alguna que otra ranchera.

La serie queda abierta para una segunda temporada, aún no hay fechas anunciadas pero supongo que en breves tendremos noticias, pues no dudo que a mucha gente le enganchará la historia que hay detrás de esta floristería que termina siendo una casa de locos.