Crítica: ‘Buena suerte, pásalo bien, no mueras’

En qué plataforma ver Buena suerte, pásalo bien, no mueras

Un bucle narrativo que nos pasa examen y plantea dónde va nuestra humanidad

Cada vez son más voces que se suman a ideas como la que planteaba el cómic original de Valerian, que luego fue película con Valerian y la ciudad de los mil planetas dirigida por Luc Besson, el cual arrancaba con una propuesta bastante desalentadora en la cual la humanidad convive con sus máquinas y vive anclada a sus sillones o camas viendo constantemente entretenimiento. Esto es algo que años después, películas como Matrix o Wally también plantearon. Estamos abocados a vivir entretenidos y mantenidos por nuestras máquinas. Esta es quizás una de las muchas lecturas que plantea ‘Buena suerte, pásalo bien, no mueras’, pero hay más.

La nueva propuesta de Gore Verbinski se adentra en uno de los territorios más transitados (y, aun así, inagotables) del cine fantástico: los bucles temporales. Pero aquí no se trata únicamente de repetir eventos con ligeras variaciones, sino de utilizar esa repetición como reflejo de una sociedad atrapada en sus propios hábitos digitales. Verbinski, conocido por su capacidad para alternar entre lo comercial y lo inquietante, construye una obra que oscila entre la brillantez conceptual y el agotamiento estructural.

La película está fragmentada en episodios o flashbacks que, en más de una ocasión, parecen variaciones directas (casi calcos) de capítulos de ‘Black Mirror’. Y no es por usar una expresión fácil o muletilla recurrente, es que algunos argumentos los hemos visto tal cual en la serie de Charlie Brooker. Esta decisión narrativa tiene una doble lectura: por un lado, refuerza el carácter episódico de nuestra relación con la tecnología (consumo rápido, estímulo constante, poco tiempo para pensar), por otro, genera una sensación de déjà vu que puede resultar tan deliberada como cargante. Es una película que, como los propios algoritmos que critica, parece diseñada para retenerte incluso cuando ya estás saturado. Es evidente que en montaje las secuencias están planteadas para dar la sensación de scroll de red social y así potenciar esa sensación de repetición obsesiva. Desde luego tiene un ritmo deliberadamente imparable y frenético.

Humor negro y apocalipsis digital: cuando reír es incómodo y retratista

Donde la película encuentra su mayor acierto es en el uso del humor negro como herramienta de disección social. ‘Buena suerte, pásalo bien, no mueras’ no pretende sermonear, prefiere incomodar. El título funciona así como advertencia y sarcasmo: una frase que podría leerse en cualquier red social antes de un reto absurdo, pero que aquí adquiere tintes casi proféticos. Verbinski podría haber optado por mostrar personajes de esos que llevan al extremo su necesidad de validación digital, pero en lugar de ello prefiere tejer una serie de situaciones que nos muestra cuan idiotizados estamos.

La sombra de ‘Terminator’ planea sobre toda la obra, especialmente en su tratamiento de la inteligencia artificial como amenaza latente. No es una rebelión de máquinas inmediata ni espectacular, sino progresiva, silenciosa, integrada en nuestras rutinas. La película establece paralelismos emocionales con la relación entre Sarah y John Connor, trasladándolos a un contexto donde la “protección” ya no es física, sino digital: proteger la identidad, la autonomía y, en última instancia, la capacidad de decisión humana.

Aquí es donde Verbinski introduce una de sus ideas más inquietantes: la IA no necesita destruirnos, basta con sustituirnos. En un mundo saturado de contenido, donde los memes generados automáticamente inundan cada espacio de atención, el ser humano queda relegado a un papel secundario. La película sugiere que ya estamos viviendo ese proceso, y que lo que hoy parece entretenimiento trivial es, en realidad, el preludio de una obsolescencia colectiva.

Sam Rockwell y el arte de sostener el caos

En medio de este entramado conceptual se encuentra Sam Rockwell, quien vuelve a demostrar por qué es uno de los intérpretes más versátiles de su generación. Su actuación es un equilibrio constante entre la extravagancia y la humanidad, entre el absurdo y la lucidez. Aunque el filme se compone de muchos secundarios y sus propias historias, Rockwell mantiene la obra viva.

Su personaje funciona como catalizador emocional dentro del caos estructural. Es consciente, en mayor o menor medida, del bucle en el que se encuentra, lo que le permite ofrecer momentos de ironía y desesperación a partes iguales. En ciertos pasajes, su interpretación recuerda a sus trabajos más excéntricos, pero aquí hay una capa adicional de desgaste psicológico que aporta profundidad al conjunto.

Estamos ante una película contradictoria: tan estimulante como exasperante, tan lúcida como alborotada. Verbinski plantea preguntas incómodas sobre nuestra dependencia tecnológica y con ello plantea un espejo en cuyo reflejo nos vemos todos y lo que vemos no siempre es agradable. Por ese planteamiento y por su calidad técnica, ‘Buena suerte, pásalo bien, no mueras’ es, sin duda, el mejor filme de Gore Verbinski en mucho tiempo.

Ficha de ‘Buena suerte, pásalo bien, no mueras’

Estreno en España: 10 de abril de 2026. Título original: Good Luck, Have Fun, Don’t Die. Duración: 134 min. País: Estados Unidos. Dirección: Gore Verbinski. Guion: Matthew Robinson. Música: Geoff Zanelli. Fotografía: Jim Whitaker. Reparto principal: Sam Rockwell, Haley Lu Richardson, Michael Peña, Zazie Beetz, Asim Chandhry, Tom Taylor, Juno Temple Producción: 3 Arts Entertainment, Blind Wink Productions, Constantin Film, Robert Kulzer Productions, WAM Films. Distribución: Universal Pictures. Género: comedia, ciencia ficción. Web oficial.

Crítica: ‘La cura del bienestar’

Sinopsis

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Un joven y ambicioso ejecutivo es enviado a rescatar al presidente de su compañía de un idílico pero misterioso “centro de bienestar” perdido en un lugar remoto de los Alpes Suizos.  Pronto, empieza a sospechar que los milagrosos tratamientos del spa no son lo que parecen. Cuando empieza a descifrar sus secretos más aterradores, su cordura empieza a ser cuestionada y es informado de que padece la misma enfermedad que mantiene allí a todos los pacientes en busca de una cura.

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Crítica

Bien está lo que bien acaba, pero no es el caso.

Antes de ver películas está bien leer críticas para que como sucede en este caso podáis curaros de espanto. No digo que no haya gente que no disfrute este largometraje de Gore Verbinski, sé de compañeros que lo han hecho, pero en mi humilde opinión pienso que es un relato desaprovechado que se pierde con tanta repetición y con tanta previsibilidad. Su planteamiento (muy semejante al de ‘Shutter Island’ pero lejos de su nivel) es interesante y podría haber estado a la altura de relatos clásicos de intriga. Pretende ser demasiado ambiciosa, tal vez se encuentre ahí su desmesurada duración.

Recordemos que Gore Verbinski ya se encargó del no tan malogrado remake de ‘The Ring’ (película en la que también incluía un choque ciervo-coche). En ‘La cura del bienestar’ emplea igualmente imágenes inconexas y una historia remota que se desvela o modifica muy poco a poco. Con esos elementos se suele conseguir generar intriga o por lo menos interés. Esta técnica o método suele funcionar pero solo cuando el resultado final es impredecible o se muestra con un giro sorprendente. En este largometraje podemos predecir constantemente lo que va a suceder o por qué ocurren ciertas cosas. Nada más completar la introducción y conocer a los protagonistas nos hacemos una idea del desenlace, no hacía falta alargarla durante casi dos horas y media. La pena es que su final parece propio novelas clásicas del siglo XIX pero se ha gestionado de manera muy bizarra y desesperada. Lo cierto es que en la época de Boris Karloff o Vincent Price este filme se habría ejecutado y disfrutado mejor.

Para estirar la idea entorno a la que se mueve la película se introduce al protagonista y por lo tanto al espectador en un bucle harto repetitivo y monótono del que da la impresión de que nunca se va a salir. Y no me refiero a que el personaje de Dane DeHaan se vea atrapado en el sanatorio, me refiero a que el esquema del filme se repite por lo menos cuatro veces sin proporcionar avances significativos.

En los tráilers ya nos planteaban una buena fotografía, o por lo menos más de una imagen que recordar. Pero no se le saca provecho ni argumentos a dichos fotogramas. La única función que se le encuentra a su diseño de producción es la de trasladarnos a una atmósfera fuera de nuestro tiempo y fuera de nuestro mundo «civilizado».

La película tiene unos cuantos actores de calidad pero el guión desmerece su talento. En particular tenía bastante puesto el punto de mira en el personaje central  de la historia. Esto es porque le interpreta la joven estrella Dane DeHaan, el cual va a encarnar próximamente a Valerian en la adaptación del cómic. Por mi parte creo que es de lo poco salvable del filme, le veo bien para abordar personajes con peso. Aunque ya me venía encandilando desde que le vi en ‘Chronicle’ o ‘The amazing Spider-Man 2’.

Me ha parecido casual, y que esto solo sirva como curiosidad de cierre, que Jason Isaacs se vea aquí relacionado con criaturas serpenteantes a la vez que con sucesos extraños en seres humanos. Encarnó al Lucius Malfoy de Harry Potter (lo digo por las serpientes) y al científico captor de ‘The OA’. Es como si hubiese cogido dos personajes y los hubiese fusionado en uno.

Ficha de la película

Estreno en España: 24 de marzo de 2017. Título original: A cure for wellness. Duración: 156 min. País: EE.UU. Dirección: Gore Verbinski. Guión: Justin Haythe, Gore Verbinski. Música: Benjamin Wallfisch. Fotografía: Bojan Bazelli. Reparto principal: Dane DeHaan, Jason Isaacs, Mia Goth, Susanne Wuest, Celia Imrie, Lisa Banes. Producción: New Regency Productions, Blind Wink Productions, Studio Babelsberg. Distribución: 20th Century Fox. Género: thriller. Web oficial: http://www.acureforwellness.com/