Crítica: ‘Mortal Kombat II’

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Si jugar Mortal Kombat es un divertimento macabro, esta secuela por fin entiende que hay que regodearse en ello

Este año, el combate tipo fighting game no va a tener lugar en las videoconsolas, sino en el cine y en formato live action. El primer combatiente ya está en la lona y no es otro que ‘Mortal Kombat II’, el cual se enfrentará, no en cartelera ni en tiempo, pero sí en opinión cuando se realicen los rankings a final de año, contra ‘Street Fighter’, la película que se estrenará este mes de octubre. Ambas son adaptaciones de franquicias míticas para los jugadores de videoconsolas y arcades. Así que, más allá del inevitable debate que habrá comparándolas entre sí, está la expectativa de superar las adaptaciones que ambas tuvieron en los años 90. Auguro que la batalla no va a estar solo entre fans de uno u otro juego, también va a ser interna.

La nueva entrega de ‘Mortal Kombat’ entiende perfectamente qué quiere el espectador que acude a verla. No pretende reinventar el cine de acción ni construir un tratado dramático sobre el honor y el destino. Quiere ofrecer golpes imposibles, fatalities exagerados, humor negro y una colección de personajes icónicos intercambiando poderes y frases lapidarias mientras se mutilan. Y lo cierto es que lo consigue con bastante más solvencia de la que muchos detractores están dispuestos a admitir.

Johnny Cage entra al combate y se adueña de la película

El gran atractivo y nuevo activo es sin duda Johnny Cage. Antes de que se incorporase Karl Urban con su innegable carisma (sumando a su CV otro personaje mítico de la cultura popular) sonaron otros nombres tanto de actores como de luchadores profesionales como Scott Adkins, Ryan Reynolds, Alain Moussi, Mike ‘The Miz’ Mizanin o Cody Rhodes. El gato al agua se lo llevó Urban, quien tras cerrar su etapa con Billy Butcher en ‘The Boys’ puede que encuentre aquí una nueva franquicia capaz de asegurarle varios años dentro del blockbuster de acción. Por que soy de los que creen que esto va a continuar, de ahí ciertos detalles hacen que parezca que esta película parezca inconclusa.

Y lo cierto es que Urban comprende a la perfección qué tipo de personaje necesita esta película. Su Johnny Cage es un narcisista insoportable, un actor acabado, una caricatura ambulante del héroe de acción noventero y, precisamente por ello, termina funcionando como el auténtico corazón cómico del filme, de un modo similar pero más presente a lo que hizo Linden Ashby en el 95. Si en la anterior entrega Josh Lawson robaba escenas constantemente con las mofas de Kano, ahora es Urban quien monopoliza buena parte de los mejores momentos cómicos.

La película, además, parece consciente de ello. El guion gira constantemente hacia Cage, incluso cuando intenta repartir protagonismo entre el resto de combatientes. Ahí es donde aparecen algunos de los problemas narrativos. Muchos personajes entran y salen de escena de forma abrupta, como si ciertas transiciones hubieran quedado mutiladas en la sala de montaje. Sin embargo, resulta difícil molestarse demasiado cuando el ritmo apenas concede respiro y cada pocos minutos aparece un nuevo enfrentamiento o una referencia directa a los videojuegos. ¿De nuevo, qué esperáis de una adaptación de ‘Mortal Kombat’?

También se nota la implicación del cocreador de la saga, Ed Boon, muy involucrado en el proyecto desde sus primeras fases. De hecho, realiza un pequeño cameo al inicio de la película interpretando a un camarero llamado “Ed”, uno de esos detalles que funcionan especialmente bien para el fan veterano que lleva décadas memorizando fatalities y combinaciones de botones. Y sobre todo se nota por lo que comento en el siguiente fragmento de este texto.

Más sangre, más lore y por fin el torneo

Como en la anterior entrega, la apuesta vuelve a ser subir el nivel de violencia hasta acercarse a los fatality y brutality de los videojuegos, aunque sin llegar a convertirse en un festival grotesco insoportable. Aquí sí hay mutilaciones, chorros de sangre y cuerpos destrozados, alejándose completamente de la adaptación de los años 90, que buscaba un público mucho más amplio sacrificando precisamente lo que hacía especial a la saga. No voy a renegar del filme de Paul W.S. Anderson, para mí sigue siendo el más icónico.

La diferencia es que ahora el tono abraza el humor negro de manera mucho más consciente. Es como debería ser siempre con esta franquicia, un divertimento macabro y punto. No obstante hay incluso una cierta “marvelización” en determinados diálogos y situaciones, algo que probablemente molestará a los espectadores más puristas, pero que en realidad no desentona tanto con la naturaleza irreverente de la propia franquicia. La película simplemente lo traduce al lenguaje actual del blockbuster, notándose en ese aspecto por qué anda James Wan tras esto y por qué el fenómeno podría tener similar impacto que su ‘Aquaman’.

Pero donde realmente gana esta secuela es en la llegada definitiva del torneo. El guionista de la primera película ya había concebido esta trilogía como una estructura destinada a mostrar qué ocurre antes, durante y después del torneo. Aquí por fin se materializa aquello que muchos fans echaron de menos en la entrega anterior.

Y funciona porque la película entiende algo fundamental: el verdadero atractivo de ‘Mortal Kombat’ no está únicamente en las peleas, sino en el universo imposible que conecta reinos, guerreros sobrenaturales, hechiceros, brazos robóticas, ninjas infernales y dioses del trueno. En un solo largometraje se exploran más territorios, personajes y conflictos que en prácticamente todas las adaptaciones anteriores juntas. Como se diría ahora, se profundiza mucho más en el lore.

Para los jugadores veteranos hay además escenarios extraídos casi literalmente de los videojuegos, con una espectacularidad apabullante. Determinados decorados parecen diseñados para provocar aplausos inmediatos entre quienes crecieron en recreativas o frente a una Mega Drive y una PlayStation. Esa fidelidad estética termina siendo una de las mayores virtudes del filme.

Un espectáculo imperfecto pero plenamente consciente de lo que es

Habrá quien critique la simplicidad o previsibilidad del guion, pero conviene recordar algo evidente: esto nace de un videojuego de lucha. No cabe esperar un desarrollo psicológico comparable al de un drama académico. La propia campaña promocional parecía recordarlo constantemente. Esto no es ‘Ciudadano Kane’, sino ‘Ciudadano Cage’.

Lo que sí resulta más discutible es el acabado visual de ciertas escenas. Hay momentos donde el CGI no termina de integrarse con naturalidad y sorprende teniendo en cuenta los retrasos que ha sufrido el estreno. Se perciben secuencias que probablemente necesitaban una postproducción más pulida, sobre todo con la recreación de Shao Kahn. Ahora bien, tampoco existe ese desastre técnico que algunos comentarios exagerados intentan vender. La película tiene altibajos visuales, sí, pero mantiene suficiente músculo estético como para sostener su propuesta sin venirse abajo. Si antes he hablado de marvelización con el humor, cabe señalar que Disney+ tiene crímenes visuales mucho peores en algunas de sus últimas producciones.

Ficha de ‘Mortal Kombat II’

Estreno en España: 8 de mayo de 2026. Título original: Mortal Kombat II. Duración: 116 min. País: EE.UU. Dirección: Simon McQuoid. Guion: Jeremy Slater. Música: Benjamin Wallfisch. Fotografía: Stephen F. Windon. Reparto principal: Karl Urban, Adeline Rudolph, Jessica McNamee, Josh Lawson, Ludi Lin, Mehcad Brooks, Tati Gabrielle, Lewis Tan, Damon Herriman, Chin Han, Tadanobu Asano, Joe Taslim, Hiroyuki Sanada. Producción: New Line Cinema, Atomic Monster, Broken Road Productions, Fireside Films. Distribución: Warner Bros. Género: acción, fantástico, adaptación. Web oficial.

Nuevo tráiler de ‘La Odisea’

Nolan muestra todas las maravillas de la obra de Homero

La obra de Homero, compuesta por 24 cantos, llega a nuestras pantallas en una nueva versión gracias a Christopher Nolan. Tras el gran éxito de ‘Oppenheimer’ (crítica aquí), Universal Pictures, vuelve a respaldar al director en este titánico proyecto del director.

Rodada en todo el mundo, Nolan, ha utilizado la nueva tecnología IMAX. Además el director vuelve a contar con Hoyte van Hoytema para la fotografía, algo que parece un gran acierto después de ver las imágenes del tráiler.

Si no conoces La Odisea

‘La Odisea’ cuenta el regreso a casa de Odiseo, tras la guerra de Troya. Después de haber estado 10 años luchando, Odiseo tarda otros 10 años en regresar a la isla de Ítaca. El 17 de julio veremos las aventuras y desventuras que sufrió durante su viaje. Cíclopes, brujas, ninfas, sirenas, traiciones, todo esto y mucho más es lo que nos espera en esta épico historia.

La dirección y la adaptación del guion vienen de la mano de Christopher Nolan, en el reparto encontramos a Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Lupita Nyong’o, Zendaya, Charlize Theron, Logan Marshall-Green, Himesh Patel o Samantha Morton, entre muchos otros.

¿Qué vamos a ver en el tráiler?

Después de la aparición de Nolan en The Late Show con Stephen Colbert, se ha procedido a darnos un nuevo tráiler, donde vemos mucha más acción. Y se centra también en los personajes de Calipso (Charlize Theron), Atínoo (Robert Pattinson) y Eumeo (John Leguizamo). También vemos parte de la Guerra de Troya con un John Bernthal como Menelao. Además del terror que provoca el Polifemo, el gigante cíclope que se encuentran en una gran cueva.

A continuación os dejamos el tráiler en su versión original y en su versión doblada al castellano.

Análisis de pack de Blu-ray de ‘Black Phone’

Black Phone llega a nuestras casas gracias a Arvi Licensing

Joe Hill sin duda es uno de los escritores de terror y ciencia ficción actuales que llevan ideas bastante originales a la pantalla y por supuesto al formato libro. Pero claro, que os puedo decir de él. Es que estamos hablando del hijo de Stephen King. Creador de novelas como ‘Horns’ o ‘NOS4A2’. Ambas llevadas a la gran y pequeña pantalla.

Si, Joe Hill es maravilloso, pero si encima, le unimos con Scott Derrickson, director de la estupenda ‘Sinister’ o ‘Doctor Strange’, ¿qué más podemos pedir? Gracias a ellos dos llega a nuestras pantallas ‘Black Phone’ y Arvi Licensing nos trae un estupendo pack con las dos películas de terror.

Os dejamos unas cuantas fotos de la edición en Blu-ray y también todas las características y extras de las películas.

 

Black Phone

Un sádico asesino secuestra a Finney Shaw, un chico tímido e inteligente de 13 años y le encierra en un sótano insonorizado, donde de nada sirven sus gritos. Cuanto un teléfono roto y sin conexión empieza a sonar, Finney descubre que a través de él puede escuchar las voces de las anteriores víctimas, las cuales están decididas a impedir que Finney acabe igual que ellas.

Pantalla: 2.39:1 Widescreen

Audio: Castellano y Español Latinoamericano DTS-HD High REsolution Audio 7.1; Inglés DTS-HD Master Audio 7.1

Subtítulos: Castellano, Inglés para sordos, Mandarín Complejo, Checo, Danés, Finés, Coreano, Español Latinoamericano, Noruego, Polaco y Sueco

Este Blu-ray  no contiene extras.

Black phone 2

Ahora con 17 años, Finn sigue lidiando con las secuelas de su cautiverio, mientas su hermana pequea Gwen, una decidida adolescente de 15 años, comienza a experimentar visiones y recibir llamadas en sueños desde el misterioso teléfono. Las señales apuntan a tres chicos en peligro en un campamento de invierno llamado Alpine Lake.

Imagen: 2.39:1 Widescreen

Audio: Castellano y Francés Dolby Digital Plus 7.1; Inglés Dolby Atmos; Servicio de Autodescripción en Francés.

Subtítulos: Castellano, Inglés para sordos, Danés, Finés, Holandés, Francés, Noruego y Sueco.

EXTRAS

Escenas eliminadas (7:47 min)

  • Gwen and Ernesto hablando en la librería
  • Mustang talks to group
  • Mando Talks about The camp Closing
  • Mustang and Gwen Talk in the chapel
  • Ernesto and Gwen Kiss
  • Gwen Prays
  • Ken And Barb ask Gwen and Finn to come back

Conectados. El reparto de Black Phone 2 (10:33 min)

Entrevistas con el reparto de la película, con el director, rememorando la primera película y contando lo contenstos que estaban por volver a este mundo de pesadillas.

Una historia tallada en el hielo (10:45 min)

Vemos varias entrevistas y bastante tema de efectos especiales.

Congelado en el tiempo (10:12 min)

Crítica: ‘Alta costura’

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Winocour demuestra, una vez más, que su cine no necesita elevar la voz para hacerse oír

Este nuevo estreno francés, ‘Alta costura’, se presenta como un drama coral que utiliza el ecosistema de la alta costura parisina no como simple decorado, sino como dispositivo narrativo para explorar tensiones personales, profesionales y físicas. Lejos de relatos simplificados o arquetipos evidentes, la película articula un entramado de historias paralelas que orbitan en torno a la Semana de la Moda, donde cada personaje se enfrenta a su propio umbral de ruptura.

En el centro encontramos a Angelina Jolie como una directora de cine de serie B (acostumbrada a presupuestos ajustados y a una cierta invisibilidad dentro de la industria) que aterriza en el mundo opulento de la moda para rodar un proyecto que supone la antesala de un gran proyecto. La presión no es solo profesional: su vida personal acusa el desgaste de un divorcio reciente, una relación distante con su hija y la amenaza creciente de un cáncer que planea sobre su cuerpo (sin subrayados melodramáticos, pero con una presencia constante). La directora Alice Winocour, cuya sensibilidad ya brilló en ‘Próxima’, vuelve a demostrar su interés por personajes femeninos sometidos a fuerzas contradictorias (vocación, maternidad, salud, identidad).

En paralelo, la película introduce a una modelo africana que pisa por primera vez Occidente y el universo de la moda. Su experiencia es la de la desubicación: un entorno abrumador, reglas no escritas, cuerpos normativizados y la duda de una muchacha de 18 años que no sabe qué quiere en la vida. Lejos de la caricatura, su arco está tratado con una mirada empática que subraya tanto la dureza del sistema como la humanidad que lo habita.

A este tejido se suman otras figuras: una maquilladora que intenta encadenar trabajos y escribir su propia obra durante los frenéticos días de desfiles y una costurera enfrentada a un encargo crítico: terminar en solitario el primer vestido del desfile, una pieza que puede definir el éxito o el fracaso de toda la colección. Todos estos caminos discurren en paralelo, con dilemas propios, pero avanzan hacia inevitables puntos de intersección.

Entre la frivolidad y la carne: el cuerpo como territorio

Uno de los aciertos más incisivos de ‘Alta costura’ es su capacidad para tensar el contraste entre la superficialidad asociada a la moda y la densidad humana que se esconde tras ella. La película no rehúye la dimensión frívola del sector (un espacio mejor recompensado que oficios más “necesarios” o intelectuales, como podría ser la farmacia), pero tampoco cae en el juicio fácil. Winocour propone una mirada dialéctica: sí, hay brillo, dinero y apariencia, pero también hay cuerpos vulnerables, trayectorias frágiles y decisiones vitales de gran calado.

En este sentido, resulta especialmente potente el paralelismo visual que la directora establece en un momento clave: tras varias escenas en las que se mide, ajusta y “talla” a las modelos, el montaje introduce la imagen de un cirujano realizando un marcaje quirúrgico. El eco es evidente: el cuerpo como objeto de intervención, como superficie que se adapta o perfecciona pero que tiene sus defectos. No hay discurso explícito, pero la asociación es lo suficientemente elocuente como para incomodar.

Es inevitable no establecer paralelismos con lo que le ha pasado a Jolie en la vida real, de hecho la película parece hecha para ella en lo que parece una especie de catarsis. Ha incorporado una dimensión metacinematográfica a su interpretación, marcada por sus propias decisiones médicas preventivas (doble mastectomía y extirpación de ovarios). Esa misma sensibilidad (contenida, respetuosa, sin sensacionalismo) se percibe en el tratamiento del cáncer en la protagonista: una amenaza íntima que condiciona su mirada monopolizando el relato únicamente al final.

Un engranaje coral que encuentra sentido en el cruce

Estructuralmente, ‘Alta costura’ se inscribe en la tradición de historias de vidas cruzadas, pero evita el artificio mediante una progresión orgánica. No hay casualidades forzadas ni giros efectistas: los encuentros entre personajes se producen como consecuencia lógica de compartir espacio, tiempo y objetivos dentro de un sistema altamente interconectado.

La dirección apuesta por una puesta en escena que a veces roza lo observacional e incluso lo documental. De hecho, los talleres, pasarelas y backstages no son decorados estilizados, sino espacios de trabajo donde el error, la prisa y la presión son tangibles. De ese modo se alza como un drama coral bastante preciso que desentraña las costuras invisibles de un mundo tan fascinante como implacable. Bajo su superficie brillante, late un conjunto de historias sobre fragilidad, ambición y supervivencia.

Ficha de ‘Alta costura’

Estreno en España: 8 de mayo de 2026. Título original: Couture. Duración: 106 min. País: Francia. Dirección: Alice Winocour. Guion: Alice Winocour. Música: Anna von Hausswolff, Filip Leyman. Fotografía: Andre Chemetoff. Reparto principal: Angelina Jolie, Louis Garrel, Ella Rumpf, Anyier Anei, Garance Marillier, Vincent Lindon, Guillaume Marbeck, Finnegan Oldfield. Producción: CG Cinémna, Closer Media, France 3 Cinéma, Canal+, Ciné+OCS, France Télévisions, Pathé Films, Logical Content Ventures. Género: drama. Web oficial.

Crítica: ‘Los mejores años de nuestra vida’

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El mito de una amistad que ha traspasado décadas y fronteras

No voy a ser yo uno de tantos críticos de los Hombres G que les heche por tierra su siempre auto-atribuída rebeldía o irreverencia. Yo los escuché de niño y cuando fui desarrollando mi gusto me pasó como con La Fuga o Maná, que me harté de la repetitividad de sus leitmotivs. Pero hay una cosa, varias de hecho, que no se pueden negar al margen del gusto de cada uno. Y son el éxito, las ventas, las legiones de fans, la perdurabilidad en el tiempo… ‘Los mejores años de nuestra vida’ es un documental para aquellos amigos, fieles al grupo, que aún están ahí y que mantienen vivo el mito de esta banda.

Dirigida por Charlie Arnaiz y Alberto Ortega, se articula como un ejercicio de memoria profundamente emocional y estratégicamente construido. Lejos de limitarse a la cronología habitual del ascenso, caída y legado de una banda, el documental opta por una lectura mucho más íntima: la de un grupo de amigos que, casi sin pretenderlo, terminaron definiendo una era del pop español. Esa elección no es casual, ni inocente (de hecho, condiciona toda la estructura del relato).

Montaje ágil para subirse al carro de estos cuatro incansables

Desde el punto de vista formal, el trabajo de montaje y los recursos visuales que complementan el material de archivo resultan sobresalientes. En este sentido, la película se sitúa en una línea muy similar a ‘Raphaelismo’, anterior obra de los mismos directores, donde ya demostraban una notable capacidad para dinamizar material preexistente mediante soluciones gráficas y decisiones de ritmo muy contemporáneas. Aquí, ese lenguaje se afila aún más para reforzar la identidad “gamberra” que siempre han reivindicado los propios miembros de la banda.

El tono general está impregnado de humor, bromas internas y anécdotas que funcionan tanto como vehículo narrativo como herramienta de caracterización. No se trata solo de contar qué hicieron, sino de cómo eran (y siguen siendo). Esa constante sensación de camaradería convierte la película en algo más que un documental musical: es, en esencia, una historia de amistad sostenida en el tiempo. No es casual que el tema inédito que da título al filme esté concebido no como síntesis de una carrera, sino como declaración de principios de unos colegas que querían, en sus propias palabras, “provocar y divertir”, con referentes tan explícitos como Siniestro Total o Los Nikis.

Subjetividad y relato controlado

Ahora bien, conviene no perder de vista que ‘Los mejores años de nuestra vida’ es un documental profundamente subjetivo (y, en cierto modo, autoconsciente de ello). La narrativa está construida casi exclusivamente desde la perspectiva de los propios miembros de Hombres G y su entorno inmediato: músicos, técnicos, acompañantes de gira. Este enfoque aporta cercanía, sí, pero también limita el espectro crítico.

Se echa en falta la inclusión de voces disonantes. Durante años, la banda fue objeto de críticas que los tildaban de “pijos” o representantes de una juventud acomodada, los llamados niños bien. El documental opta por no confrontar directamente esas percepciones. Habría sido especialmente interesante incorporar testimonios de contemporáneos o “rivales” musicales que contextualizasen, por ejemplo, ciertas decisiones que el grupo interpretaba como provocadoras, como el caso de la censura en la canción ‘Mamón’. Ese contraste habría enriquecido el discurso, añadiendo capas de lectura más complejas.

Sin embargo, esta ausencia no invalida el impacto del documental. Los datos objetivos (ventas millonarias, múltiples números uno, giras multitudinarias, el salto a América) están ahí y son incontestables. La película no pretende desmontar el mito, sino consolidarlo desde dentro.

Archivo, intimidad y pequeñas revelaciones

Uno de los aspectos más sorprendentes del filme es la meticulosidad con la que los miembros del grupo han conservado su archivo personal. Grabaciones caseras, fotografías, documentos y manuscritos que permiten construir un relato extremadamente cercano, casi doméstico. Esta abundancia de material no solo facilita la tarea de los directores, sino que dota al documental de una textura íntima poco habitual en producciones de este tipo.

Es precisamente en esos detalles donde la película encuentra algunos de sus momentos más reveladores. Incluso para espectadores que han crecido escuchando sus canciones de forma tangencial, hay descubrimientos inesperados. Uno de los más llamativos es la implicación de Juan y Medio como manager en distintas etapas, acompañando al grupo en varias giras, un dato que ilustra bien el carácter casi improvisado (y a la vez sorprendentemente estructurado) de su trayectoria.

Quizás ‘Los mejores años de nuestra vida’ es un documental definitivo sobre Hombres G, sobre todo si pensamos en los fans. Celebra la complicidad, el paso del tiempo y la capacidad de la música para construir identidades colectivas. Puede que no responda a todas las preguntas, pero sí consigue algo más difícil: que el espectador entienda por qué estas cuatro personas siguen juntas después de tantos años.

Ficha de ‘Los mejores años de nuestra vida’

Estreno en España: 8 de mayo de 2026. Título original: Los mejores años de nuestra vida. Duración: 120 min. País: España. Dirección: Charlie Arnaiz, Alberto Ortega. Guion: Charlie Arnaiz, Alberto Ortega, Myriam Casín, Emilio González, Mercedes Cantero. Música: Hombres G. Fotografía: Juan Luis Cabellos, Willy Jauregui. Reparto principal: David Summers, Dani Mezquita Hardy, Rafa Gutiérrez Muñoz, Javier Molina. Producción: A Contracorriente Films, Comunidad de Madrid, Crea SGR, Dadá Films & Entertainment, La calabaza amarilla, Los chicos de la puerta de al lado, Movistar Plus+, RTVE, Warner Music Spain. Distribución: A Contracorriente Films, Movistar Plus+. Género: documental. Web oficial.

Crítica: ‘El fuego de la venganza’

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Un thriller de tintes clásicos que transita entre la justicia y la redención

Nueva adaptación de ‘Man on fire’, la novela de Philip Nicholson a.k.a. A. J. Quinnell. En España se conoce como ‘El fuego de la venganza’ y tuvo una versión cinematográfica en 2004 con Denzel Washington, Christopher Walken y una jovencísima Dakota Fanning. Ahora llega a Netflix en formato de serie manteniendo una propuesta que mezcla el thriller de acción con el drama moral. Esta nueva adaptación, orquestada por Steven Caple Jr. y creada para televisión por Kyle Killen, no solo respeta el núcleo temático del material original, sino que lo amplifica hacia territorios más incómodos y contemporáneos. Tanto la película como esta nueva serie protagonizada por Yahya Abdul-Mateen II siguen pautas de la novela original, pero ambas trasladan su acción a Latinoamérica en lugar de a Italia. Todas coinciden en esbozar a un agente quemado, con pasado oscuro y desarrollar una historia en la que tiene que entenderse e incluso coger cariño a la joven a la que acepta proteger.

Desde su primer episodio, la serie plantea una tensión constante entre tres fuerzas que vertebran la narrativa: la venganza, la justicia y la protección de una joven cuya presencia redefine el propósito del protagonista. Este triángulo moral no es nuevo dentro del género, pero aquí se explora con una insistencia casi obsesiva. El protagonista es una figura fracturada que utiliza la violencia no solo como herramienta narrativa, sino como mecanismo de autorreparación emocional.

Uno de los detalles más interesantes es que el proyecto estuvo durante años en desarrollo con distintos enfoques, y que Caple Jr. insistió en rodar varias escenas clave en localizaciones reales inspiradas en favelas latinoamericanas, buscando una textura visual más orgánica y menos estilizada que otras producciones del género. Sin duda eso funciona pues forma parte del nudo de la serie y son los episodios más verosímiles.

Violencia, clase social y personajes que rompen prejuicios

Si algo define a ‘El fuego de la venganza’ es su representación cruda de la violencia. Es, sin exagerar, una de las series con mayor densidad de escenas de tortura por minuto que se recuerdan en el catálogo reciente de Netflix. Este exceso, lejos de reforzar siempre la narrativa, termina por jugar en su contra en determinados tramos, generando una sensación de repetición y desgaste. La serie entra en bucles donde la brutalidad deja de impactar y se convierte en un recurso predecible.

Sin embargo, sería injusto reducirla a eso. La serie introduce un interesante conflicto de clase entre sus antagonistas. Por un lado, personajes que han crecido en entornos de marginalidad extrema (favelas donde la supervivencia dicta las reglas) y que encuentran en el crimen su única salida. Por otro, figuras provenientes de entornos privilegiados que, de forma casi nihilista, deciden colaborar con lo peor de la sociedad. Esta dicotomía no solo enriquece el relato, sino que obliga al espectador a cuestionar sus propios prejuicios.

Especial mención merece el tratamiento de dos personajes secundarios surgidos de estos entornos marginales. Lo que comienza como un retrato aparentemente estereotipado evoluciona hacia una construcción compleja, con un giro narrativo que rompe expectativas y desmonta sesgos. Aquí es donde la serie demuestra una ambición narrativa que va más allá del espectáculo.

Acción eficaz, pero un desenlace que traiciona su propia premisa

En términos de ritmo, ‘El fuego de la venganza’ sabe dosificar bien sus momentos de tensión. Las escenas de acción están bien orquestadas y mantienen un nivel de intensidad notable, mientras que los segmentos dramáticos cuentan con el espacio necesario para desarrollarse de forma que los veamos tan necesarios como comprensibles.

El problema surge a partir del arco carcelario. A medida que la historia avanza hacia su tramo final, la serie abandona progresivamente su realismo. El protagonista, que hasta entonces operaba como un individuo contra el sistema, comienza a disponer de recursos prácticamente ilimitados. Este cambio de escala narrativa diluye uno de los mayores atractivos de la serie: la sensación de vulnerabilidad.

Lo que en un inicio era una historia de resistencia individual se transforma en una fantasía de poder que resta credibilidad al conjunto. El clímax, aunque efectivo en términos visuales, carece del peso emocional que prometía en sus primeros episodios.

Aun así, ‘El fuego de la venganza’ logra mantenerse como una propuesta sólida dentro del catálogo de la N roja. Ofrece suficientes matices, especialmente en su exploración de la moralidad y la desigualdad social, como para justificar su visionado.

Crítica: ‘Strangers: capítulo final’

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Un cierre que no cierra

La historia detrás de ‘Strangers: capítulo final’ es casi más interesante que la propia película. ‘Strangers: capítulo final’ forma parte de un ambicioso proyecto concebido como trilogía, rodado en parte en tierras y con dinero español y dirigido por Renny Harlin. Se rodó prácticamente del tirón (back-to-back) junto a sus entregas hermanas. La idea era reimaginar el universo que inició ‘Los extraños’, aquella pieza de home invasion protagonizada por Liv Tyler y Scott Speedman, que sí supo jugar con la tensión, el aislamiento y el terror cotidiano.

Aquí, sin embargo, desde el primer minuto se percibe una aproximación industrial más que autoral. La elección de abrir con una versión mustia, apagada, casi anestesiada de The Sound of Silence (que ya de por sí es bastante anticlimática) ya marca el tono: esta es una reinterpretación sin alma. Es una declaración de intenciones involuntaria que dice “esto no va a reinventar nada”.

Personajes vacíos y terror sin nervio

Si uno entra esperando, al menos, un slasher funcional, la decepción es inmediata. Los actores parecen trabajar menos que en un videoclip barato: sus interpretaciones carecen de progresión emocional, de matices, de cualquier atisbo de credibilidad. Y eso es especialmente problemático en un subgénero que depende tanto de la identificación con las víctimas. La final girl que plantean no tienen ni gancho, ni nervio ni carisma.

Los asesinos, por su parte, siguen exhibiendo ese clásico don de la ubicuidad (aparecen y desaparecen sin lógica espacial alguna), mientras que los protagonistas encadenan decisiones absurdas con una regularidad casi matemática. Nada nuevo en el género, pero aquí ejecutado sin tensión ni ritmo. Y luego está el “giro” de Richard Brake (ironía modo on), cuya presencia ya anticipa su rol mucho antes de que el guion pretenda sorprender.

Uno podría pensar: “al menos quedarán las muertes”. Pero tampoco. Las escenas de violencia son intrascendentes, planas, carentes de imaginación. No hay set pieces memorables ni una construcción del suspense que desemboque en algo catártico. Para más inri, los asesinos pierden incluso esa posición de superioridad tan característica del slasher: no hay rehén, no hay encierro efectivo, no hay resistencia sobrehumana. Sus “victorias” no se sienten inevitables ni terroríficas, casi accidentales. Eso desactivaría por completo cualquier lógica interna del relato, pero sientan una pauta que… bueno, será lo mejor que se les ha ocurrido.

Un “final” que contradice el título en España

El mayor pecado de ‘Strangers: capítulo final’ es su apatía. Es una película aburrida, sin ritmo, sin impacto visual, sin voluntad de explorar o innovar. La puesta en escena es plana, funcional en el peor sentido, como si cada plano estuviera diseñado para cumplir y no para sugerir.

A esto se suma un descuido técnico llamativo. Hay decisiones visuales difíciles de justificar, como el recrear un ojo humano junto a una insignia policial clásica… ambos con proporciones incoherentes. Son detalles que rompen la suspensión de incredulidad y evidencian una falta de control en postproducción. Ni siquiera los reshoots (que los hubo) logran salvar el conjunto. La explicación final sobre los asesinos es vaga, poco trabajada, y rematada con un caso de Síndrome de Estocolmo tan extremo que roza lo involuntariamente paródico. Durante buena parte del metraje se nos bombardea con flashbacks que prometen una revelación significativa… para desembocar en una conclusión que irónicamente es inconclusa.

Aquí entra también el problema del título. En España se ha optado por ‘Capítulo final’, lo que sugiere un cierre definitivo que, tras ver este filme es una falsa promesa. En versión original, el filme simplemente se presenta como la tercera parte, lo cual tiene más sentido dentro de una estrategia de franquicia abierta. Pero esa discrepancia genera una expectativa que la película no solo no cumple, sino que ignora por completo. Quizás el malentendido esté en esa técnica de rodaje explicada al comienzo, las tres películas han sido grabadas de seguido.

Ficha de ‘Strangers: capítulo final’

Estreno en España: 30 de abril de 2026. Título original: The Strangers: Chapter 3. Duración: 91 min. País: EE.UU. Dirección: Renny Harlin. Guion: Alan R. Cohen, Alan Freedland. Música: Justin Caine Burnett. Fotografía: José David Montero. Reparto principal: Hannah Galway, Ema Horvath, Krystal Ellsworth, Gabriel Basso, Madeline Petsch, Richard Brake. Producción: Elipsis Capital, Fifth Element Productions, Filmframe S.R.O., Lions Gate Entertainment, Mark Canton Productions, Stream Media, The Strangers Films, Vertigo Entertainment. Distribución: Diamond Films. Género: terror. Web oficial.

Crítica: ‘La Plaga’

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 Una cinta muy cruda, real y demasiado actual

Después de que causase furor en Cannes 2025, donde se presentó en la sección Un Certain Regard, ganadora a Mejor Reparto Masculino en el Festival de Sitges 2025 y también ganadora de DGA Award a Mejor dirección Revelación, llega la ópera prima de Charlie Polinger, ‘La Plaga’.

Una película demasiado actual que a más de uno le pondrá los pelos de punta. Terror realista, donde el bullying es el gran protagonista.

La Peste, la plaga, todo es lo mismo

Nos vamos a un campamento de waterpolo, ¡Bien!, felicidad y jolgorio. Todo sería así, si no fuese porque para Ben va a ser un maldito infierno desde el principio. Todos los niños que ahí allí se conocen, el es el nuevo y por alguna sinrazón comienzan a acosarle, a decir que tiene La Plaga y no querer acercarse a él por ser contagioso.

La historia es dura, sobre todo cuando todos hemos visto desde los ojos infantiles este tipo de situaciones. Cuando se jugaba a La Peste y te tocaba ser el apestado, te quedabas todo el día en el recreo solo/a y sin que nadie quisiese acercarse. Si que es cierto, que quizás en mi experiencia era un juego real en el que todos éramos cómplices, todos pasábamos por ese momento porque era un juego, y si incomodaba, o nuestro amigo/a se sentía mal el juego se terminaba. Aun así, ahora visto con ojos de adulto, me parece terrible un juego así, en el que durante un día, estabas solo/a.

En ‘La Plaga’ lo vemos en una escala bastante más grande y es que solo es una persona que no es capaz de defenderse, todos van a por el y todos le ignoran o huyen para no coger su “enfermedad”. El problema viene cuando la ansiedad decide actuar sobre el cuero de Ben y le aparecen unas extrañas manchas.

Dureza y realidad

Creo que la película muestra una realidad demasiado cruel y que se ha ido de las manos a mucha gente. En ‘La Plaga’, vemos como los monitores, esos adultos en los que todo niño confía, no son capaces de parar nada. Bajo palabras como ‘son cosas de niños’, ‘te tienes que defender’ o cosas que hemos escuchado todos, vamos viendo, como dejan que un montón de “matones” maltraten a un chaval débil y logren desquiciarlo.

‘La Plaga’ es dura, la verdad que lo pasas mal viéndola y la veo muy necesaria para que la gente, padres, monitores, profesores, se den cuenta de que no son cosas de niños, de que esto se les puede ir de madre y hacer que los traumas queden para siempre en ese futuro adulto/a y realmente sea demasiado tarde.

Charlie Polinger, dirige y escribe esta historia terrorífica que sin duda no sería nada si no fuese por el pedazo reparto de chavales que tiene. Rebecca Dealy, encargada del casting de actores, sin duda hizo un trabajazo y logró encontrar a unos actorazos. Everett Blunck con su delicadeza, nos muestra con los movimientos de su cuerpo, los gestos de su cara todo el estrés y ansiedad que tiene Ben cuando llegan sus compañeros. Kayo Martin logra que le odiemos, un personaje que sin duda borda, este papel le dio el Independent Spirit Award a Mejor Interpretación Revelación, sin duda merecida.

Terror realista

Recuerdo cuando vi la película en el Sitges Festival de 2025, me llevé un poco de chasco, porque yo me esperaba una película con elementos fantásticos. Me encontré una realidad cruda y difícil de asimilar en ese momento. Pero sin duda ‘La Plaga’ es una película de terror, como he dicho, muy real y por desgracia demasiado actual.

 Ficha de la película

Estreno en España: 30 de abril de 2026. Título original: The Plague. Duración: 95 min. País: Australia. Dirección: Charlie Polinger. Guion: Charlie Polinger. Música: Johan Lenox. Fotografía: Steven Breckon. Reparto principal: Everett Blunck, Jayo Martin, Kenny Rasmussen, Lucas Adler, Caden Burris, Elliott Heffernan, Lennox Espy, Joel Edgerton, Kolton Lee. Producción: Spooky Pictures, Imagenation Abu Dhabi FZ, The Space Program. Distribución: Youplanet. Género: Drama. Web oficial: https://youplanetdistribution.com/movie/la-plaga/

Crítica: ‘Resurrection’

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Un ejercicio de estilo entre lo hipnótico y lo inaccesible

‘Resurrection’ confirma que Bi Gan es uno de los cineastas más singulares del panorama contemporáneo, heredero espiritual de corrientes donde lo narrativo cede terreno a lo sensorial. Su propuesta se inscribe en ese cine chino emergente, experimental y en constante mutación, donde la imagen no ilustra una historia, sino que construye una experiencia.

Aquí, el director vuelve a demostrar su extraordinario dominio del lenguaje visual. La cámara se desliza con fluidez mágica, conectando espacios que parecen existir más en la mente que en una geografía concreta. Queda patente que tiene una altísima capacidad para crear espacios oníricos y de hacer que nos perdamos por ellos. Al fin y al cabo ha hecho de sus grabaciones con complejas coreografías de cámara y largas tomas una seña de identidad del director.

Sin embargo, ‘Resurrection’ lleva esa apuesta un paso más allá (o más adentro). La película no solo abandona la estructura clásica: la desintegra. Lo que propone es un galimatías intencionado (un caos estructural deliberado), donde las transiciones funcionan como en un sueño: cambias de escenario, de tono e incluso de género sin lógica aparente, pero con una extraña sensación de continuidad emocional.

Ese es, a la vez, su mayor acierto y su principal barrera. Bi Gan sabe perfectamente lo que hace, se percibe una clara intencionalidad, pero no siempre consigue que el espectador pueda seguirle sin perderse. La experiencia puede resultar fascinante o frustrante dependiendo de la disposición con la que se afronte.

Del expresionismo pasando por el cine negro hasta un romance vampírico contemporáneo

Uno de los aspectos más estimulantes de ‘Resurrection’ es su capacidad para mutar constantemente de registro. La película transita por diferentes estilos cinematográficos como si fueran capas de una misma conciencia. Hay momentos donde el expresionismo domina la puesta en escena (luces imposibles, sombras que parecen tener vida propia e incluso ausencia de sonido en los diálogos). En otros casos el relato adopta códigos del cine negro (figuras errantes, atmósferas densas, personajes taciturnos). Y de forma inesperada se desliza hacia un tipo de romance vampírico propio del cine contemporáneo más estilizado y juvenil.

Lejos de ser un collage arbitrario, esta mezcla responde a una lógica interna muy concreta: la del recuerdo y el sueño (y no me refiero a la siesta que se ha echado alguno en la sala en la que he visto ‘Resurrection’). Como bien sabréis, la memoria no es lineal y a veces ni coherente. Bi Gan la entiende como un cúmulo de información acumulativo, caótico y profundamente subjetivo. Para traducir todo esto el director recurre al lenguaje cinematográfico.

En este sentido, la película dialoga con tradiciones autorales cercanas a Andrei Tarkovsky o a propuestas tan raras y actuales como el ‘Valley of the gods’ de Lech Majewski. En esas proyecciones el cine se convierte en una herramienta para explorar estados de conciencia más que relatos convencionales.

Metacine, memoria y bucles oníricos

Si hay una idea que articula ‘Resurrection’ es la del bucle. Pero no un bucle temporal al uso, sino uno profundamente ligado al ámbito onírico y a la memoria. Los personajes no parecen repetir eventos: parecen atrapados en sensaciones, en ecos emocionales que se reconfiguran constantemente.

La película recurre para ello al metacine y al experimentalismo más puro. Hay momentos en los que el propio acto de filmar o de mirar se convierte en tema, como si Bi Gan quisiera recordarnos que el cine y los sueños no son más que un constructo que nosotros mismos creamos.

La “resurrección” del título no debe entenderse en términos literales. No hay aquí una vuelta a la vida en sentido físico, sino una reactivación de lo vivido: recuerdos que resurgen, emociones que se niegan a desaparecer, imágenes que persisten aunque ya no exista su origen.

El resultado es una obra que busca encerrar al espectador en ese mismo bucle (y lo consigue, aunque no siempre de forma cómoda ni entretenida). Es cine de sensaciones, de atmósferas, de intuiciones. Un tipo de propuesta que exige más de lo habitual, pero que también ofrece una experiencia difícil de encontrar en el cine más convencional.

Ficha de ‘Resurrection’

Estreno en España: 30 de abril de 2026. Título original: Kuang ye shi dai. Duración: 160 min. País: China. Dirección: Bi Gan. Guion: Bi Gan. Música: M83. Fotografía: Dong Jingsong. Reparto principal: Tang Wei, Huang Jue, Sylvia Chang, Lee Hong-chi. Producción: Huace Pictures, Dangmai Films, CG Cinéma, Arte France Cinéma, Obluda Films. Distribución: Mader Films, Filmin. Género: ciencia ficción, drama. Web oficial.

Crítica: ‘Cochinas’

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Volvemos al videoclub con muchas risas y cine para adultos

Prime Video nos lleva a Valladolid con una comedia divertidísima y con mucha nostalgia para los que vivimos la vida en el videoclub. Andrea Jaurrieta, Laura M. Campos y Núria Gago son las encargadas de dirigir los ocho episodios de esta divertida serie, creada por Irene Bohoyo y Carlos Del Hoyo.

‘Cochinas’ en el videoclub

Nines una mujer conservadora y dueña de su casa, ve como toda su vida da un giro de 180º al quedarse su marido en coma. De repente tiene que hacerse cargo del videoclub familiar y se da cuenta de que es un negocio que se va a pique. El “Dorothy” necesita clientela y Nines sabe perfectamente que tipo de cliente necesita. Al grito de “A los guarros no hay que echarlos, hay que quererlos” el “Dorothy” se convierte en el primer videoclub porno de la ciudad.

Es divertidísimo como vemos escandalizarse a Nines con lo que ella misma está creando. Además de ver como no solo van hombres en busca de cine para adultos, sino que, para sorpresa de todos, las mujeres también. Al final, en aquella época, el sexo era bastante tabú y mucho más, el ver películas de este estilo.

Poco a poco vamos viendo, como este barrio de Valladolid va perdiendo su vergüenza y sobre todo vemos una revolución sexual en las mujeres que notamos que tanto necesitaban.

Un reparto que lo da todo

Allá por 2024 tuvimos un evento de presentación de contenido de Prime Video. Allí ya nos presentaron esta serie que sin duda me llamó muchísimo la atención. En aquel momento la protagonista y quien nos presentó la serie fue Elena Anaya, pero supongo que por temas de agenda o temas personales al final no ha sido la encargada de dar vida a Nines. Comento esto, porque admito que me hubiese encantado ver a Elana Anaya en un papel como éste.

Pero, todo hay que decirlo, no han podido coger a mejor actriz que a Malena Alterio. Nos da una Nines tan tierna. Bajo esa fachada de mujer severa, ama de casa y conservadora, tenemos a una mujer que se quiere liberar, poco a poco y que tiene una muy buena mano para los negocios. Me gusta mucho como va avanzando su personaje, volviéndose medio loca entre sus pensamientos tan puros y sus ganas de cambiar.

Pero todo esto lo consigue gracias a Celia Moran y Álvaro Mel, los dos trabajadores del videoclub. Chon y Agustín le dan la fuerza para lograr sacar adelante el negocio. Que descubrimiento el de Celia Moran, me parece que está fantástica y tiene una vis cómica muy buena.

En el resto de reparto encontramos a Esperanza de la Encarnación, Josele Román, Raquel Pérez, Aina Picarolo, Álex Barahona, Ana Mencía, Paqui Horcajo o Edgar Costas entre muchos otros. Y cuando lo digo que lo dan todo, es que hay desnudos íntegros, sin dramas, cuerpos de todo tipo que nos muestran que el sexo es para todas las edades.

¿Por qué ver ‘Cochinas’?

Son ocho episodios en los que vas a desconectar y vas a pasar unas buenas risas. Sin duda, los comienzos de los episodios son tremendos, nos muestran pequeños fragmentos de películas versionadas para el cine porno como ‘La princesa prometida’ o ‘Se lo que hicisteis el último verano’, son tremendas.

Sin duda, una serie que recomiendo y que como dije al principio, para los que vivimos horas decidiendo que película escoger en el videoclub, o la llegada de inmensos videoclubs, va a ser como un pequeño recordatorio de lo mayores que somos y lo bonito de aquella época

Crítica: ‘Depredador dominante’

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Adrenalina sin poso y acción de catálogo

Hay películas que nacen ya encapsuladas en un molde reconocible, y ‘Depredador dominante’ no disimula su filiación. Su punto de partida remite de forma casi programática a la lógica de “máximo peligro en entorno hostil” que popularizó ‘Máximo riesgo’ (con Sylvester Stallone suspendido entre abismos) y que el propio Baltasar Kormákur, director de este nuevo estreno de Netflix, ya había transitado en ‘Everest’ (con un reparto coral enfrentado a la montaña como fuerza indiferente). Aquí, el dispositivo es más directo: persecución constante, amenaza que se desplaza (y nos desplaza) y una geografía convertida en antagonista.

El problema es que ese armazón, eficaz sobre el papel, se queda en lo meramente funcional. ‘Depredador dominante’ opera como producto de acción sin ambición de ir más allá de su premisa: encadenar set pieces, dosificar el peligro y sostener la tensión durante noventa y pocos minutos. No hay voluntad de expandir el subtexto ni de trabajar en exceso el fuera de campo emocional (más allá de un par de pinceladas biográficas que buscan humanizar a los protagonistas o hablar sobre el instinto de supervivencia). Todo responde a una economía de estímulos muy medida, casi industrial que esboza por encima el concepto de apex predator (depredador ápice), es decir, el organismo que se sitúa en lo más alto de la cadena trófica y no tiene depredadores naturales.

Persecución, deporte extremo y star power

La película se inclina más por la persecución que por la acción en sentido clásico. En esa línea, dialoga con títulos como ‘Blanco humano’ (1993) o ‘La caza’ (2020), donde el motor dramático es el desplazamiento continuo y la sensación de ser presa. Aquí, los deportes de riesgo (escalada, piragüismo, saltos controlados) funcionan como vehículo narrativo y como excusa para coreografiar el peligro.

Charlize Theron sostiene la película con su presencia física y su estatus de heroína de acción. Su personaje se mueve con solvencia entre paredes de roca y crestas afiladas (la producción presume de un periodo de entrenamiento junto a la escaladora Beth Rodden, detalle que se percibe en la verosimilitud de ciertos movimientos, aunque buena parte de las secuencias se apoyen en dobles y refuerzos de CGI). Theron cumple (como suele), pero lo hace en piloto automático, sin encontrar capas adicionales en un guion que no se las ofrece.

A su lado, Taron Egerton aporta energía y un contrapunto más impulsivo, aunque su arco queda esbozado con trazo grueso. La química entre ambos funciona lo justo para sostener los diálogos de transición, pero nunca alcanza la fricción dramática que permitiría elevar el conjunto. Se percibe, en definitiva, ese aroma a “película de currículum”: un título que suma en la filmografía sin comprometer demasiado ni exigir riesgos interpretativos.

Un territorio desaprovechado (y peligrosamente domesticado)

Uno de los elementos más sugerentes es el viaje a Australia, un territorio que el imaginario popular define como letal por naturaleza (ese lugar donde “todo puede matarte”). Sin embargo, la película apenas explota esa condición. La geografía está filmada con pulcritud (Kormákur conoce bien cómo capturar la escala y la textura del entorno), pero rara vez se convierte en un agente dramático con identidad propia. Falta una mirada que haga del paisaje algo más que un decorado espectacular.

En términos de producción, hay curiosidades que encajan con esa voluntad de verosimilitud controlada: varias secuencias se rodaron en localizaciones reales combinadas con extensiones digitales para garantizar seguridad (y continuidad visual), y el equipo de especialistas diseñó maniobras que replican técnicas de escalada deportiva para reforzar la credibilidad. Son decisiones que suman en el acabado técnico, aunque no compensan la ausencia de riesgo creativo en el relato.

Kormákur, que en ‘Everest’ encontraba un equilibrio entre espectáculo y tragedia humana, aquí opta por la inmediatez. La puesta en escena privilegia la claridad espacial (se entiende dónde están los personajes y qué está en juego en cada momento), pero rehúye cualquier deriva más incómoda o ambigua. Todo está calculado para que el espectador no se pierda, pero tampoco para que descubra algo nuevo.

Ficha de ‘Depredador dominante’

Estreno en España: 24 de abril de 2026. Título original: Apex. Duración: 93 min. País: Australia, EE.UU., Islandia, Canadá. Dirección: Baltasar Kormákur. Guion: Jeremy Robbins. Música: Högni Egilsson. Fotografía: Lawrence Sher. Reparto principal: Charlize Therion, Taron Egerton, Eric Bana. Producción: Chernin Entertainment, Ian Bryce Productions, Netflix, RVK Productions, Secret Menu. Distribución: Netflix. Género: acción. Web oficial.

Crítica: ‘Invincible’ T4

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Por fin el tablero cósmico está en plena ebullición

La cuarta temporada de Invincible en Prime Video vuelve a apoyarse en una estructura coral que, en entregas anteriores, tendía a diluir la progresión dramática de Mark Grayson a.k.a. Invincible. Aquí ocurre algo distinto. El desplazamiento del foco hacia personajes secundarios y tramas paralelas no solo es funcional, sino necesario (algo que no siempre se podía afirmar antes). La serie abraza definitivamente su vocación de space opera, elevando la escala narrativa y expandiendo su universo más allá de la Tierra.

El desarrollo de Viltrum y su jerarquía interna, con especial atención a su regente, aporta una dimensión política y cultural que hasta ahora solo estaba esbozada. Este contexto no solo enriquece el lore, sino que reconfigura el conflicto central: ya no estamos ante una historia de legado familiar con tintes superheroicos, sino ante un choque de civilizaciones con implicaciones existenciales. En este sentido, la temporada encuentra un equilibrio interesante entre lo íntimo y lo cósmico (aunque no siempre perfecto).

Se refuerza sin duda esa sensación de mundo expandido. Además, el equipo creativo ha reutilizado ciertos diseños conceptuales descartados de temporadas anteriores para dar coherencia visual a Viltrum (una práctica habitual en animación, pero aquí especialmente bien integrada). Recuperamos esa faceta de parodia que siempre ha tenido también ‘Invincible’, sobre todo a Superman, con todo un trasfondo que recuerda a la antigua gloria de Krypton.

Evolución emocional frenada y violencia con propósito

Uno de los puntos más discutibles (y a la vez coherentes con la obra original de Robert Kirkman) es la relativa escasa evolución de los protagonistas. Mark, como Invincible, parece estancado en ciertos dilemas morales, pero la serie compensa este estatismo desarrollando con mayor precisión la dinámica familiar: la relación entre padre e hijos se convierte en el eje emocional más sólido de la temporada.

El tono dramático sigue apoyándose de forma reiterativa en la figura materna (en un bucle que ya es extenuante), pero no pierde efectividad. Hay una insistencia temática que roza la redundancia, sí, pero también una coherencia emocional que mantiene el peso de las decisiones de los personajes para mantenerles pegados a la tierra entre tanto viaje intergaláctico y hazañas titánicas.

En cuanto a la violencia, ‘Invincible’ vuelve a cruzar límites. Y lo hace con convicción. Las secuencias más explícitas no se perciben como gratuitas, sino como extensiones directas del estado psicológico de los personajes (especialmente en momentos de desesperación o furia). El enfrentamiento con Conquest destaca como uno de los picos de acción de toda la serie: impacto visual sin concesiones y una tensión dramática sostenida.

El episodio centrado en el virus (uno de los más comentados en redes) representa un giro hacia la ciencia ficción más dura. Aquí la serie demuestra que puede jugar en registros más conceptuales sin perder accesibilidad. De hecho, este capítulo incorpora elementos clásicos del género (aislamiento, dilemas éticos, conciencia de especie) con una ejecución sorprendentemente madura.

Un cierre estratégico que abre interrogantes de cara a la temporada 5

El desenlace de la temporada plantea un movimiento estratégico interesante, casi como una jugada de ajedrez a escala galáctica. Sin embargo, también deja la sensación de ser menos complejo de lo que aparenta (una resolución potencialmente más sencilla de lo sugerido). Esto no es necesariamente un defecto: forma parte del ADN narrativo de Kirkman, quien ha demostrado en repetidas ocasiones su habilidad para introducir giros inesperados incluso cuando el camino parece evidente.

De cara a la quinta temporada esperamos que no se convierta en un trasunto de los ‘Ultracuerpos’ o un ‘Secret invasion’. Las expectativas giran en torno a varios ejes claros: la consolidación del conflicto con Viltrum, el posible desarrollo de una guerra abierta y la evolución definitiva de Mark hacia una figura más cercana a su herencia viltrumita. También se esperamos que progresen con la tarma que narra la guerra contra lo seres de otra dimensión que ha quedado colgada en exceso. Si se mantiene el equilibrio entre espectáculo, drama y ciencia ficción, ‘Invincible’ tiene margen para convertirse en una de las grandes epopeyas animadas contemporáneas.

Crítica: ‘Stranger Things: Relatos del 85’

En qué plataforma ver Stranger Things: Relatos del 85

Una aventura llena de acción y nostalgia

Regresa a nuestras pantallas nuestros protagonistas favoritos de Netflix. Y es que después de dar por terminada la serie de ‘Stranger Things’ este pasado 1 de enero de 2026, volvemos a Hawkins, para vivir una pequeña aventura entre la segunda y tercera temporada.

Eric Robles es el showrunner de esta nueva serie animada junto con la producción de los hermanos Duffer. Dirigida por Phil Allora, quien trabajó en el departamento de animación de las estupenda ‘Lilo & Stitch’, ‘Hermano Oso’ o ‘Tarzan’.

¿Qué está pasando en Hawkins?

Estamos en 1985, con un Hawkins nevado y con nuestros protagonistas, Eleven, Mike, Will, Lucas, Dustin y Max intentan buscarse la vida aprovechando las nevadas y los poderes de Eleven para poder invertir en su campaña de Dragones y Mazmorras.

Pero no todo va a ser tranquilidad y felicidad y es que vuelven los monstruos. Pero esta vez no van a estar solos, ya que aparece en la ecuación Nikki Baxter, una joven algo mayor que ellos, pero que encuentra su lugar junto a estos extraños chavales.

Aunque sencillita, ‘Stranger Things: Relatos del 85’, me ha gustado bastante. Una aventurilla de 10 episodios cortitos que entretienen desde el primer momento. Y es que la ventaja de ser una simple aventura, hace que nos centremos en estos amigos y sus pequeñas locuras. Como pasaba un poco en la primera temporada. Además de que vemos nuevos monstruos y tienen que ver como acabar con ellos y sobre todo, averiguar como han aparecido de nuevo. Un nuevo misterio que tendrán que investigar y llegar al fondo del asunto.

Nuevo formato y nuevas voces

Los fans van a echar de menos escuchar las voces originales de sus actores favoritos. No se si ha sido por decisión de producción o de los artistas. Al final, están en una edad bastante diferente a la actual y pueden ser ambas razones.

Brett Gipson, Luca Díaz, Brooklyn Davey Norstedt, Braxton Quinney, Elisha Williams, Ben Plessala y Jolie Hoang-Rappaport, son los encargados de dar vida a los protagonistas de este ‘Stranger Things. Relatos del 85’.

También encontramos la inconfundible voz de Odessa A’zion (‘Marty Supreme’) como Nikki Baxter.

El que hayan realizado la serie en animación, también me parece un acierto. Al final es como os dije, una aventura aparte, en la que meter muchos más bichos y por supuesto, mucha más batalla. Una manera de no gastar tanto dinero en efectos especiales y además con la animación puedes jugar mucho con la imagen y el color. Pues esta serie, aunque sea bastante tenebrosa, en el sentido de que estamos mucho tiempo de noche o en espacios cerrados, tiene mucho color.

¿Era necesaria esta serie?

Creo que no, pero no significa que una vez hecha, la serie merezca mucho la pena. En mi caso, me ha entretenido mucho, la animación me ha parecido muy chula y bien realizada. Además, me he quedado con ganas de más, así que ojalá, hagan alguna que otra historia más entre temporadas y poder disfrutar de otra manera de los protagonistas de ‘Stranger Things’.

Crítica: ‘Michael’

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Casi una hagiografía, sin zonas incómodas y justo con la parte artística

Hay una decisión estructural que define por completo ‘Michael’: su límite temporal. El relato se detiene prácticamente a mediados de los ochenta y apenas roza los noventa. Es una elección que condiciona tanto el tono como el contenido, porque deja fuera (de forma deliberada) las polémicas más espinosas asociadas a Michael Jackson. Conviene advertirlo de entrada: quien acuda buscando el morbo de las acusaciones de abuso infantil no lo encontrará aquí. Ese material estuvo en versiones tempranas del guion, pero se eliminó tras una reconfiguración sustancial del proyecto (con un sobrecoste de 15 millones) y bajo las presiones de la familia de Jordan Chandler (primer niño en acusarle y en obtener un dinero sin ni siquiera presentar cargos).

El resultado es un biopic curado y encapsulado, que prioriza la construcción del mito temprano. La producción, además, no es ajena al círculo íntimo del artista: familiares como hermanos o el hijo de Michael Jackson se encuentran en la producción y su sobrino (Jaafar Jackson) es quien le interpreta. Este dato no es menor: predispone a una mirada edulcorada, que aquí se confirma en numerosos pasajes. El guion insiste en un Michael casi angelical, con un punto de ingenuidad que, en algunos momentos, roza lo caricaturesco: infantil, inocente y a ratos sorprendentemente temeroso. Algo en la línea de lo que vimos con ‘Bob Marley one love’.

La película sí introduce las tensiones domésticas. El padre, interpretado por Colman Domingo, aparece como un patriarca severo, convencido de la eficacia de sus métodos y poco dado a la empatía. ‘Michael’ no esquiva los episodios de maltrato y control férreo, y en ese pulso íntimo encuentra su mejor material dramático y el propio eje del largometraje. La trayectoria del joven artista se dibuja entonces como una fuga progresiva del yugo familiar, una batalla por la autonomía creativa que conecta con biopics de corte más sobrio como ‘El método Williams’, antes que con las fantasías musicales estilizadas de ‘Bohemian Rhapsody’ o ‘Rocketman’. Esta contienda paternofilial se siente como tema recurrente si buscamos casos contemporáneos con artistas como Britney Spears o mirando un poco más atrás con lo que pasó con Amy Winehouse.

Entre la fábrica familiar y el nacimiento del icono

El arco narrativo recorre desde la infancia en un entorno obrero hasta la última gran gira con sus hermanos, con especial atención al tránsito de producto familiar a artista total. ‘Michael’ insiste en la idea de “juguete roto”, un eco que el propio filme subraya al asociarlo, en términos de percepción pública, a figuras como su amigo y defensor Macaulay Culkin y la combina con un relato de superación y emancipación.

Hay destellos bien elegidos que ayudan a humanizar al icono: su fascinación por Disney, la identificación con Peter Pan, las sesiones de cine con su madre, o su conocida faceta filantrópica. También se abordan los cambios de imagen, tanto como construcción consciente de marca como consecuencia de episodios como el accidente durante el rodaje con Pepsi. Este último lance es utilizado por el director Antoine Fuqua con más o menos veracidad como bisagra dramática.

Donde el filme sí brilla notablemente es en la recreación de algunos instantes icónicos. Por ejemplo, el momento ‘Thriller’. La secuencia vinculada al trabajo con John Landis está rodada con un respeto casi fetichista por el original, hasta el punto de recurrir a su localización original y coreografías con una precisión que, más que imitación, busca revivir un hito cultural. Es ahí donde ‘Michael’ se permite respirar y recordar por qué estamos ante un artista que no solo dominó la música, sino que redefinió el videoclip como forma narrativa.

Entre el mito y el mensaje

Aunque Antoine Fuqua ha explorado en su filmografía temas de empoderamiento afroamericano en una industria históricamente desigual, aquí opta por un enfoque menos frontal. Aun así, el subtexto es evidente: contar la historia de Michael Jackson es, indirectamente, narrar cómo un artista negro rompió techos de cristal y abrió camino a generaciones posteriores (como la de Bruno Mars, al que Fuqua ya dirigió un videoclip). La película no verbaliza en exceso esta lectura, pero la deja flotando, especialmente en la representación de los obstáculos iniciales y la conquista de espacios de visibilidad en la industria.

En términos interpretativos, Jaafar Jackson cumple con solvencia. El maquillaje y el vestuario hacen a veces un trabajo mimético, pero es en el movimiento donde se legitima: los números de baile transmiten una disciplina y una memoria corporal que conectan con el original. No siempre hay gran parecido ni volvemos a él como estamos resucitando a James Gandolfini viendo a su hijo en ‘Daredevil born again’, pero si se rememora con honestidad el espíritu de alguien a quien se busca recordar con mucho cariño en esta película.

El gran límite de ‘Michael’ es, precisamente, su voluntad de control. Al evitar los claroscuros más incómodos, el filme se queda a medio camino entre el retrato y la hagiografía. Funciona como crónica de la forja y como celebración de un talento irrepetible, pero no como radiografía completamente real. Ahora bien, el propio cierre sugiere una estrategia mayor: la sensación de que estamos ante la primera mitad de un díptico. Si la taquilla acompaña, es razonable pensar en una continuación que aborde los años más complejos y con ellos, algo más de objetividad examinando al mito. Pero quién sabe, quizás se conformen únicamente con retratar la red de relaciones con otros gigantes de la época, como por ejemplo la amistad y posterior distanciamiento, con Paul McCartney y Freddie Mercury o sus muchos trabajos colaborativos con otras estrellas que si llegaron a marcar nuestra cultura popular.

Ficha de ‘Michael’

Estreno en España: 22 de abril de 2026. Título original: Michael. Duración: 127 min. País: EE.UU. Dirección: Antoine Fuqua. Guion: John Logan. Música: Lior Rosner. Fotografía: Dion Beebe. Reparto principal: Jaafar Jackson, Nia Long, Laura Harrier, Miles Teller, Colman Domingo. Producción: Lionsgate, GK Films, Universal Pictures. Distribución: Universal Pictures. Género: Web oficial.

Crítica: ‘Turno de noche’

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ADN de serie B y espíritu tan naif como gamberro

Más adelante tocaremos la fuente de esta película rebautizada como ‘Turno de noche’. Pero desde sus primeros compases, ‘Cold Storage’ establece una conexión inevitable con ‘Horrorstör’ de Grady Hendrix. La idea de un espacio cotidiano (un entorno comercial o logístico aparentemente banal en el que el protagonista trabaja resignado) convertido en foco de lo sobrenatural remite directamente a esa novela que jugaba con el terror dentro de una gran superficie. Sin embargo, donde Hendrix articulaba una sátira feroz del consumismo y del corporativismo, la película de Jonny Campbell opta por un camino muy distinto. Aquí no hay intención crítica ni subtexto ideológico: el film prescinde por completo de cualquier lectura política o social para abrazar un tono más ligero, cercano a la comedia de terror desenfadada.

Esta diferencia no es menor. Si ‘Horrorstör’ construía su identidad en torno a la incomodidad y la crítica a entidades como Ikea. ‘Turno de noche’ se posiciona como un producto de entretenimiento puro, más interesado en el ritmo, el humor y la interacción entre personajes que en lanzar mensajes. El detonante fantástico (que a muchos recordará a ‘The last of us’) también marca distancia: la amenaza aquí no nace de lo paranormal y lo simbólico, sino de un elemento más físico y pulp, alineado con el gusto de su autor original, David Koepp. No conviene olvidar que Koepp, además de novelista de la obra que inspira este filme, es el guionista detrás de títulos como ‘Jurassic Park’, ‘Misión: imposible’, ‘Spider-Man’ o ‘Ángeles y demonios’. Esa experiencia se deja notar en la construcción de set pieces y en una narrativa que prioriza la eficacia sobre la profundidad, acercándose a

Liam Neeson y el arte de reírse de uno mismo

Uno de los elementos más llamativos del reparto es la presencia de Liam Neeson en un papel que, aunque secundario, resulta especialmente significativo. El actor, que en los últimos años ha quedado encasillado en thrillers de acción de corte similar, parece aquí consciente de su propia imagen pública y decide jugar con ella. Su personaje funciona casi como una parodia del arquetipo de tipo duro que él mismo ha contribuido a consolidar.

Neeson aporta un componente meta que eleva sus escenas por encima del conjunto. Su interpretación introduce una capa de ironía muy bienvenida cuando se deciden realmente a explotarla. No es el héroe infalible de antaño, sino una figura desgastada, consciente de sus limitaciones físicas y del paso del tiempo. Ese matiz, tratado con humor y cierta melancolía, conecta con la idea de un actor que se enfrenta a su propia evolución dentro de la industria. En este sentido, ‘Turno de noche’ encuentra en él un valor añadido que compensa su limitada presencia en pantalla.

Joe Keery y Georgina Campbell: química sin romance y humor sin freno

El verdadero motor de la película reside en la dupla formada por Joe Keery y Georgina Campbell. La dinámica entre ambos recuerda inevitablemente a la que Keery desarrollaba en ‘Stranger Things’, especialmente en su interacción con un contrapunto más racional. Aquí vuelve a encarnar a ese personaje bocazas, que lo quiere molar y algo inconsciente, que se lanza a la aventura sin medir las consecuencias. Frente a él, Campbell aporta el equilibrio intelectual y emocional necesario para sostener la narrativa.

Lo interesante es que, pese a moverse dentro de un esquema bastante reconocible, la película logra evitar uno de los clichés más agotados del género: el romance forzado. En lugar de empujar a los personajes hacia una relación sentimental predecible, ‘Turno de noche’ apuesta por mantener su vínculo en el terreno de la camaradería y la supervivencia compartida. Esta decisión no solo refresca la propuesta, sino que permite que el humor fluya de manera más orgánica.

La interacción entre Keery y Campbell se convierte así en el principal atractivo del film. Sus diálogos, marcados por el contraste de personalidades, generan situaciones cómicas que alivian la tensión sin romper el ritmo. Aunque el guion no profundiza especialmente en sus arcos individuales, sí consigue que resulten lo suficientemente carismáticos como para sostener el interés del espectador.

Teniendo en cuenta que el director Jonny Campbell suele moverse por terrenos ácidos o agridulces como los de ‘Shameless’, ‘Westworld’ e incluso el ‘Drácula’ protagonizado por Claes Bang, cabía esperar algo más de mordacidad en el guión. Pero si uno capta el guiño a ‘The Body Snatchers’, la novela precursora de ‘Los ladrones de cuerpos’, y reconoce el viraje a lo salvaje y sanguinolento, puede disfrutar desde lo naif esta propuesta.

Ficha de ‘Turno de noche’

Estreno en España: 22 de abril de 2026. Título original: Cold Storage. Duración: 99 min. País: EE.UU. Dirección: Jonny Campbell. Guion: David Koepp. Música: Mathieu Lamboley Fotografía: Tony Slater Ling. Reparto principal: Joe Keery, Georgina Campbell, Liam Nesson. Producción: StudioCanal, Ciné+OCS, Bibi Film tv, HunkyDory Films, Moroco Shooting and Support. Distribución: DeAPlaneta. Género: comedia, ciencia ficción. Web oficial.