Análisis del pack de 2 películas ‘Zootrópolis’

Los más peques de la casa están de celebración y es que llega Zootropolis 

Tenemos en nuestras manos esta estupenda edición del pack de las dos películas de ‘Zootropolis’. Dos grandes entretenimientos de la animación que llegan de la mano de la factoría Disney. Y por supuesto, lo tenemos en nuestras casas gracias a Divisa Films.

En estas cintas tenemos dos grandes protagonistas. La Oficial Judy Hopps, la primera conejita en ingresar en la Academia de Policía de Zootrópolis. Junto a ella encontramos a Nick Wilde, un zorro artista del a estafa. Ambos se ayudarán para conseguir resolver distintos misterios en Zootrópolis.

No había visto ninguna de las dos películas y la verdad que me lo he pasado bastante bien. Y en cuento a este formato doméstico, solo puedo decir, que es una gozada, lleno de extras, donde vemos parte de la creación de estas películas. Como investigan para encontrar el diseño de los personajes, también nos paseamos por los estudios de Disney y por supuesto veremos escenas eliminadas.

Poco más que decir, ya lo tenéis a la venta en vuestras tiendas de confianza así que ya sabéis, a disfrutarlo. Os dejamos como siempre una galería de fotografías y también un video para que podáis ver la edición un poquito mejor.

Características técnicas

Zootropolis

IMAGEN: 1080p Alta Definición / 2.39:1 / 16×9.

IDIOMAS: DTS-HD MA 7.1: Inglés / DTS Digital Surround 5.1: Castellano, Catalán, Portugués / Dolby Digital 2.0: Ingles.

SUBTÍTULOS: Castellano, Portugés, Inglés codificado para sordos.

EXTRAS (Mas de 1 h. aprox.)

Trabajo de investigación: Una aventura en la vida real (09:58 min)

Investigación para lograr realidad en los movimientos animales y también en como podrían pensar los animales si construyesen una ciudad

El origen de una historia de animales (09:15 min)

La creación de la historia, el como llegaron hasta ella y como disfrutaron creando a cada uno de los protagonistas.

Zoología: las mesas redondas (18:23 min)

  • Personajes
  • Ambientes
  • Animación

Partitura de Zootrópolis (04:00 min)

Los archivos forenses del Cuerpo de Policía de Zootrópolis (02:39 min)

Videclip de la canción de Shakira: ‘Try Everything’ (03:40 min)

Personajes eliminados (04.58 min)

De toda la cantidad de bocetos que crearon, al final siempre hubo alguno que no terminó de funcionar y se decidió a eliminar, aquí podéis ver unos cuantos.

Escenas eliminadas (24:48 min)

Zootropolis 2

IMAGEN: 1080p Alta Definición / 2.39:1 / 16×9.

IDIOMAS: DTS Digital Surround 5.1: Castellano, Catalán / DTS-HD MA 7.1: Inglés / Dolby Digital 2.0: Audiodescripción en Inglés..

SUBTÍTULOS: Castellano, Inglés codificado para sordos

EXTRAS ZOOTROPOLIS 2 (Más de 1h. aproximadamente)

Cuidadores y cuidadoras del zoo (18:05 min)

Directores, productores, nos van mostrando las pruebs de animación. Contándonos cuanto tarda mas o menos en hacer una película de animación. Todo el trabajo que hay detrás, con los primeros bocetos, las ideas, y todo como se va plasmando poco a poco en papel para luego ya entrar en un trabajo mucho más delicado en ordenador. Aquí se van dado los diferentes diseños, los van animando para ver cual puede funcionar mejor o peor. Al ser una segunda parte vemos que los diseños, van dirigido a la misma línea de dibujo de la primera.

Una ciudad llena de estrellas (08:54 min)

Vemos el casting de la película. Jason Bateman, Ginny Goodwin, Ke Huy Quan, Andy Samberg, entre muchos otros.

¡Cualquiera puede dibujar! (04:08 min)

Secretos Zoorprendentes (05.55 min)

Momentos estelares ante el micro (02.40 min)

El carrito de golosinas (03.16 min)

Aquí vemos un poco como pasan el día a día los artistas de la película para lograr pasar tantas horas en la oficina.

Zoo, vídeo musical de Shakira (03.15 min)

Escenas eliminadas (28:01min)

Los directores presentan las escenas eliminadas

  • ¿Qué hay en la caja?
  • Pero ¿Dónde se han metido?
  • Hospital animal
  • “Bienvenida al equipo”
  • Festival en el desierto
  • Clawhauser rastrea a Judy
  • Un aprieto en el museo
  • La familia de Clawhauser

Crítica: ‘El drama’

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Zendaya y Pattinson encuentran terreno fértil para demostrar su madurez interpretativa

Hablar de ‘El drama’ implica necesariamente situarse en la mente (retorcida, incómoda y a menudo brillante) de Kristoffer Borgli, responsable de la inclasificable ‘Dream Scenario’. Si en aquella exploraba la viralidad, la fama y el absurdo desde lo onírico, aquí se adentra en un terreno aparentemente más reconocible: la relación de pareja. Pero que nadie se equivoque. ‘El drama’ no es una comedia romántica al uso, ni siquiera una de esas que pretenden subvertir el género desde la ironía ligera. Borgli opta por algo más incómodo: desmontar el concepto mismo de intimidad emocional.

En este sentido, la película se alinea con corrientes recientes como ‘Materialistas’, no solo por reunir un elenco famoso, sino por el denominador común de hacer que el amor deje de ser un refugio idealizado para convertirse en un espacio de negociación, tensión y en ocasiones, auténtico vértigo moral. Aquí no hay rastro de pasteleo ni de melodrama complaciente. Lo que hay es una disección fría (aunque revestida de humor negro) de las expectativas que proyectamos sobre quienes creemos conocer. No esperaba menos carácter innovador de una producción de A24.

La premisa es tan sencilla como devastadora: ¿qué es más perturbador, descubrir un secreto escabroso del pasado de tu pareja o darte cuenta de que, en realidad, no has llegado a conocerla del todo? Borgli no responde de forma explícita, pero articula toda la narrativa en torno a esa pregunta, convirtiendo cada escena en un ejercicio de incomodidad progresiva.

Zendaya y Pattinson: madurez, ansiedad y verdad emocional

El peso de ‘El drama’ recae en evidentemente sobre sus dos protagonistas, Zendaya y Robert Pattinson, dos intérpretes que llevan años intentando trascender su asociación con productos mainstream y franquicias masivas. Aquí encuentran un terreno fértil para demostrarlo.

Zendaya construye un personaje contenido, pero profundamente inestable. Su interpretación se basa tics nerviosos y miradas que uno no sabe del todo lo que esconden. Pattinson, por su parte, abraza el nerviosismo como motor dramático: su personaje parece vivir en un estado constante de alerta emocional, como si cada conversación pudiera detonar una crisis.

Ambos logran transmitir una ansiedad que va mucho más allá de los típicos nervios previos a una boda (contexto en el que se sitúa el relato). Borgli utiliza ese punto de partida para introducir elementos imprevistos: confesiones surgidas entre copas, comentarios aparentemente triviales que terminan adquiriendo un peso devastador. Uno de ellos en concreto es el que detona toda la relación y la película, pero evidentemente no lo voy a desvelar. Es en esos momentos donde la cinta alcanza su mayor potencia, porque transforma lo cotidiano en algo profundamente inquietante.

Como curiosidad que encaja con el enfoque del director, Borgli trabajó con amplios márgenes de improvisación en ciertas escenas clave, buscando capturar reacciones genuinas de los actores ante giros narrativos que no siempre conocían en detalle. Este recurso (habitual en el modus operandi de muchos directores) refuerza la sensación de incomodidad y autenticidad que atraviesa toda la película.

Confianza, perdón y la fragilidad de lo que creemos sólido

Más allá de su apariencia de comedia negra, ‘El drama’ es, en esencia, una película sobre la fragilidad de los vínculos humanos. Borgli plantea la confianza no como un estado estable, sino como un equilibrio precario que puede romperse con una sola frase mal entendida o una verdad revelada en el momento equivocado.

Hay catarsis pero no redención fácil. En su lugar, propone un recorrido emocional donde el espectador se ve obligado a cuestionar sus propias ideas sobre el amor, el perdón y la identidad dentro de una pareja. Mucho cuidado con repetir con vuestras parejas el juego que llevan a cabo Robert Pattinson, Zendaya, Alana Haim y Momodou Athie, podéis salir escaldados.

Uno de los mayores aciertos del filme es su capacidad para generar incomodidad sin caer en el cinismo absoluto. Aunque el tono es ácido, incluso cruel por momentos, nunca pierde de vista la humanidad de sus personajes. Esto es clave para que la historia funcione: no estamos ante caricaturas, sino ante individuos que intentan torpemente sostener algo que se desmorona. Puede que no sea una película cómoda ni complaciente (‘Sick of myself’ ya es bastante advertencia de que a Borgli le gusta removernos de la butaca), pero precisamente ahí reside su valor: en obligarnos a mirar de frente aquello que normalmente preferimos ignorar.

Ficha de ‘El drama’

Estreno en España: 29 de mayo de 2026. Título original: The drama. Duración: 106 min. País: EE.UU. Dirección: Kristoffer Borgli. Guion: Kristoffer Borgli. Música: Daniel Pemberton. Fotografía: Arseni Khachaturan. Reparto principal: Zendaya, Robert Pattinson, Alana Haim, Mamoudou Athie. Producción: A24, Live Free or Die Films, Square Peg. Distribución: Diamond Films. Género: comedia, drama. Web oficial.

Crítica: ‘A la cara’

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Demoledor retrato de una identidad colectiva que vive del continuo escrutinio

En ‘A la cara’, el director Javier Marco retoma y expande su propio cortometraje homónimo de 2020 para construir un largometraje que, lejos de limitarse a una denuncia superficial, se adentra con bisturí en las grietas morales de nuestra conducta en internet. La película se inscribe en una corriente contemporánea que ya ha explorado los peligros de la hiperconectividad y la deshumanización digital (ahí están ‘Nación Salvaje’, ‘Spree’, ‘Señora Influencer’ o la serie ‘Black Mirror’), pero lo hace desde una óptica particularmente íntima.

El punto de partida es sencillo pero poderoso: ¿qué ocurre cuando alguien que ha vertido odio desde el anonimato se ve obligado a enfrentarse, literalmente, “a la cara” con la persona que ha sido objeto de sus ataques? A partir de esta premisa, Marco articula un relato que desmonta la aparente impunidad de las redes sociales y cuestiona una verdad incómoda: la mayoría de los haters no son monstruos, sino individuos profundamente frustrados, incapaces de lidiar con sus propias carencias.

La película no juzga de forma simplista. Más bien propone un juego de espejos donde víctima y agresor terminan compartiendo más de lo que quisieran admitir. En este sentido, el guion opta por una progresión dramática basada en el diálogo, la confrontación emocional y la incomodidad sostenida. No hay escapatoria posible: ni para los personajes, ni para el espectador.

Dos caras conocidas para problemas por reconocer

Uno de los grandes aciertos de ‘A la cara’ es el trabajo interpretativo de Manolo Solo, quien vuelve a implicarse en un proyecto que dialoga directamente con los peligros y las sombras de internet, como ya hiciera en ‘La desconocida’. Solo construye un personaje lleno de aristas, en el que conviven el resquemor, el hermetismo y una profunda ignorancia emocional. Con él se subraya que como sociedad tenemos mucho que descubrir y reconocer.

El trabajo de Sonia Almarcha destaca por su capacidad para sostener un conflicto profundamente íntimo sin perder nunca la tensión dramática en lo externo. Su interpretación construye con precisión el debate interno de una madre que oscila entre la protección hacia su hija y la necesidad de confrontar una realidad incómoda que la desborda. El hecho de que se enfrente al hater de manera directa se convierte en algo más que un simple ajuste de cuentas: es una exteriorización honesta de sus propias contradicciones, un acto de afirmación que revela tanto su fragilidad como su fuerza.

La película parece mantener deliberadamente un enfoque minimalista en su puesta en escena para potenciar el trabajo actoral, algo que se percibe en cada plano cerrado o en cada careo. La decisión de expandir un cortometraje a un largometraje suele implicar riesgos evidentes (repetición, dilución del conflicto, pérdida de intensidad), pero aquí Marco logra evitar ese escollo gracias a un desarrollo que profundiza en las motivaciones de los personajes. No se trata solo de un enfrentamiento puntual, sino de un proceso de descomposición y reconstrucción emocional que ambos intérpretes manejan con soltura.

Además, la película introduce un elemento que va más allá del simple conflicto digital: la crítica a la cultura del juicio constante. ¿Tenemos derecho a juzgar a las figuras públicas por cada aspecto de sus vidas? ¿Dónde termina la opinión y comienza la agresión? En este sentido, ‘A la cara’ no solo apunta a las redes sociales, sino también a la siempre cuestionable prensa del corazón, que durante décadas ha alimentado esa necesidad colectiva de escrutinio.

Redención, catarsis y la necesidad de mirarnos sin filtros

Si algo distingue a ‘A la cara’ de otras obras del mismo espectro temático es su voluntad de explorar la redención. No es una película complaciente, pero tampoco cínica. Marco apuesta por el entendimiento mutuo como vía de salida, aunque ese camino esté plagado de acusaciones, vergüenza y dolor.

El filme sugiere que la cobardía no reside únicamente en el anonimato digital, sino en algo más profundo: la incapacidad de enfrentarnos a nuestros propios defectos. Los personajes que juzgan con dureza son, en muchos casos, los mismos que rehúyen cualquier tipo de introspección. Esta idea conecta de manera directa con la realidad contemporánea, donde la sobreexposición convive con una alarmante falta de autoconocimiento.

La catarsis que propone ‘A la cara’ no es espectacular ni grandilocuente. Es íntima, incómoda y, sobre todo, necesaria. Obliga al espectador a plantearse su propia relación con las redes sociales, con el juicio hacia los demás y con esa facilidad pasmosa con la que se puede herir desde la distancia de una pantalla. Funciona como un recordatorio de que detrás de cada perfil hay una persona, y que la empatía (esa gran olvidada en la era digital) sigue siendo el único antídoto real contra la deshumanización. Si tú como espectador no te sientes directamente interpelado con esta película, es que eres parte del problema.

Ficha de ‘A la cara’

Estreno en España: 29 de mayo de 2026. Título original: A la cara. Duración: 92 min. País: España. Dirección: Javier Marco. Guion: Javier Marco, Belén Sánchez-Arévalo. Música: Margaret Hermant. Fotografía: Anna Franquesa Solano. Reparto principal: Manolo Solo, Sonia Almarcha, Roberto Álamo, Daniel Pérez Parada, Helena Zumel. Producción: Biograf Capital, Bulletproof Cupid, LaCima Producciones, Langosta Films, Odessa Films, Pecado Films, Suculenta Producciones. Distribución: Sideral. Género: drama. Web oficial.

Crítica: ‘Spider-Noir’

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Recupera el alma pulp del que bebieron Stan Lee, Jack Kirby o Steve Ditko

Nicolas Cage dijo que su personaje en esta serie es una mezcla entre Bogart y Bugs Bunny. Estoy en gran parte de acuerdo con él, pero he de añadir que hay parecido también con ‘¿Quién engañó a Roger Rabbit?’. De hecho, hay una escena que parece prácticamente calcada del clásico de Robert Zemeckis, tanto en composición de escena como en contexto. Por supuesto, el personaje detectivesco que interpreta Cage remite constantemente al cine negro de los años 40 y 50, a esos investigadores agotados moralmente que desconfiaban de todos y caminaban por ciudades donde cada callejón escondía una traición.

Con ‘Spider-Noir’, que llega a Prime Video el próximo 27 de mayo, se apuesta por algo mucho más extraño y estilizado de lo habitual dentro del panorama superheroico televisivo. Y eso, en una industria cada vez más agotada por fórmulas repetidas, ya es una virtud enorme. El primer episodio y muchísimas de sus escenas funcionan como una carta de amor al noir clásico, pero también como un experimento visual que mezcla pulp, cómic y expresionismo criminal.

Lo primero que conviene aclarar si eres lector de cómics es que este no es exactamente Spider-Man Noir. El personaje se llama Ben Reilly y no Peter Parker (una consecuencia evidente de los derechos compartidos del personaje). Sin embargo, la serie juega constantemente a bordear los límites legales y creativos para construir algo inequívocamente arácnido. Ahí están Silvermane como gran amenaza mafiosa, Cat Hardy conocida por los lectores como Black Cat, la aparición de Sandman desde los tráilers y ya os adelanto que otros tantos villanos. Toda una galería de secundarios que parecen extraídos de una versión deformada y melancólica del universo Marvel. Y con derechos o sin ellos vais a ver unos cuantos guiños a las películas que Sony ha ido haciendo estos años.

La propia serie deja caer desde sus primeros minutos su conexión espiritual con el Spider-Verso. El protagonista abre la historia recordando que una vez le preguntaron de qué universo provenía. No es una referencia gratuita. Cage vuelve aquí al personaje que ya interpretó vocalmente en las películas animadas de Miles Morales, pero trasladando ahora aquella estética caricaturesca a un entorno live action mucho más violento y crepuscular.

Entre el blanco y negro y el color: una Nueva york pulp atrapada en la Gran Depresión

Uno de los grandes aciertos de ‘Spider-Noir’ es su tratamiento visual. La serie se puede escoger ver con sus secuencias en color o en blanco y negro. Aunque personalmente considero que funciona muchísimo mejor cuando abraza completamente la monocromía. Hay algo profundamente hipnótico en ver a Cage desplazarse entre sombras durísimas, humo, luces vintage y callejones mojados mientras la fotografía parece querer invocar simultáneamente a ‘El halcón maltés’, ‘Sin City’ y/o ‘Dick Tracy’.

El primer episodio, especialmente, es puro cine negro. No como simple disfraz estético, sino como construcción narrativa. La investigación criminal, las conspiraciones mafiosas y la sensación de derrota permanente convierten la serie en algo mucho más cercano a una reinterpretación superheroica de Raymond Chandler que a una producción convencional de Marvel. Así es que al menos esta introducción os recomiendo verla en escala de grises.

También, cuando la vemos a color, sobrevuelan influencias de filmes como ‘Darkman’ o ‘La sombra’, obras que entendían el pulp como un espacio donde lo grotesco y lo trágico podían convivir sin pedir permiso. En ese sentido, ‘Spider-Noir’ parece disfrutar especialmente de su condición de realidad alternativa. Al no tener que responder directamente al canon tradicional del trepamuros, la serie posee carta blanca para reinventar personajes, mezclar géneros y deformar conceptos conocidos.

No resulta casual que el personaje original naciera en los cómics ambientados en la América de la Gran Depresión, dentro de la línea Noir de Marvel iniciada en 2009. Aquellas historias ya trasladaban el mito superheroico a un contexto de corrupción, desempleo y violencia callejera. La serie recoge esa herencia y la transforma en algo todavía más melancólico. Aquí Ben Reilly parece un hombre cansado, casi derrotado por el propio peso de la ciudad que intenta proteger. Todo esto no impide que el personaje tenga astucia, picardía y gracia, algo que tienen todos los Spider-Man independientemente de qué versión tratemos.

Y Cage entiende perfectamente el tono. Su interpretación evita caer en la autoparodia desatada que muchas veces acompaña su carrera reciente. Hay exageración y algún “momento Cage”, sí, pero también una vulnerabilidad extraña que convierte al personaje en un héroe casi fantasmal. Como si fuese consciente de pertenecer a un universo condenado a desaparecer.

Una serie fascinante… pero con el riesgo de abandonar aquello que la hace especial

Uno de los aspectos más interesantes es la enorme cantidad de villanos y referencias que la serie introduce desde el comienzo. Y, en realidad, tiene sentido. Las historias de Spider-Man siempre han destacado precisamente por la riqueza de su galería de enemigos. El problema es que ‘Spider-Noir’ corre un riesgo evidente: perder fuerza conforme abandone su naturaleza noir para expandirse hacia un modelo más convencional de universo compartido. Como le pasó a ‘Gotham’, por ejemplo.

Porque el verdadero gancho de la serie no está necesariamente en descubrir qué versión alternativa aparecerá después ni en el festival de cameos potenciales. Su gran atractivo reside en esa atmósfera de detective agotado, en esa mezcla entre serial pulp y tragedia urbana que reprime sus superpoderes para guardar las apariencias. Por suerte, en mi opinión, Prime Video ha entendido que ahí está el corazón de la propuesta y no nos falla la respecto. Para muchos esta podría estar entre las producciones superheroicas más singulares de los últimos años.

Crítica: ‘El pasajero nocturno’

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El autosop más auto que he visto

André Øvredal lleva años demostrando que es uno de los cineastas más interesantes del terror contemporáneo. Desde el falso documental folclórico de ‘Trollhunter’ hasta la inquietante ‘La autopsia de Jane Doe’, pasando por su peculiar aproximación a ‘Drácula’ en ‘El último viaje del Demeter’, el director noruego ha sabido moverse entre distintos subgéneros sin perder nunca una identidad reconocible. Ahora, con ‘El pasajero nocturno’, se lanza de lleno a un tipo de terror mucho más inmediato, más físico y deliberadamente diseñado para jugar con los nervios del espectador. Y sí, también más cercano a ese cine que muchos desprecian rápidamente como “películas de sustos para adolescentes” porque parecen que se hacen en piloto automático bajo determinados esquemas. El problema es que Øvredal demuestra aquí que incluso dentro de ese molde todavía se puede hacer cine tremendamente eficaz.

Porque ‘El pasajero nocturno’ tiene una idea fantástica desde su propia premisa: una entidad sobrenatural que se cuela en los vehículos de sus víctimas como si estuviera haciendo autostop sin haber sido invitada jamás a subir. Es por eso el autosop más auto que he visto en mi vida. La película convierte una camper, espacio cotidiano asociado a libertad y movimiento, en una trampa cerrada donde cualquier trayecto puede convertirse en una sentencia. Hay algo profundamente incómodo en la forma en la que el filme transforma algo tan rutinario como conducir de noche en una experiencia paranoica.

André Øvredal abraza el terror de sobresalto sin complejos

Lo interesante es que Øvredal no intenta disfrazar lo que está haciendo. No pretende construir un discurso elevado sobre el trauma ni esconder el terror bajo capas de simbolismo excesivamente solemne. ‘El pasajero nocturno’ quiere tensar al espectador, quiere jugar con él y quiere hacerlo saltar del asiento. De manera sincera y sinceramente y lo consigue.

El director demuestra dominio del tempo. Hay escenas construidas con paciencia, dejando que la tensión crezca lentamente antes de romperla con sobresaltos muy medidos. Y lo hace exprimiendo al máximo el cine tipo stalker o persecución sobrenatural, similar a ‘It follows’, ‘Dead end’ o ‘La monja’ de hecho en este filme también está inmiscuido el productor Gary Dauberman. Incluso quienes están muy curtidos en cine de terror probablemente se llevarán tres o cuatro sacudidas genuinas.

El primer gran susto ya deja claras las intenciones de la película, pero hay otra secuencia que es directamente una pequeña lección de suspense moderno. Øvredal exprime los espacios vacíos, la iluminación artificial y la vulnerabilidad cotidiana con enorme precisión. Hay una sensación constante de que cualquier rincón puede convertirse en una amenaza.

Sin embargo, la gran secuencia del filme es otra. La del proyector. Quien haya visto la película sabrá inmediatamente de cuál hablo. Y quien no la haya visto probablemente descubrirá ahí el verdadero corazón creativo de la propuesta. Tengo la sensación de que ‘El pasajero nocturno’ nace a partir de la necesidad de construir esa escena concreta. Como si alguien hubiese imaginado primero esa idea visual y luego hubiese levantado el resto de la película alrededor de ella. No explica nada de la trama ni resuelve el misterio principal, pero sí resume perfectamente el tipo de terror que busca Øvredal: uno basado en la percepción, en la anticipación y en la ansiedad de mirar donde no quieres mirar.

Un filme de esos que inventa reglas sobre la marcha

Eso sí, la película tiene defectos bastante evidentes. El principal es uno muy habitual dentro del terror sobrenatural moderno: las reglas de su universo parecen ir apareciendo e incluso cambiando según lo necesita el guion. La entidad funciona a veces de una manera y otras de otra completamente distinta, y el filme nunca termina de construir una mitología sólida que sostenga todas sus ideas. Hay elementos relacionados con el componente religioso cristiano que aparecen pero que no terminan de desarrollarse de forma realmente consistente.

Y, aun así, funciona. Funciona porque Øvredal entiende perfectamente que el cine de terror no siempre necesita una explicación perfecta para generar sensaciones potentes. La película sabe mantener el ritmo, sabe administrar la adrenalina y, sobre todo, sabe divertirse. Hay incluso momentos de humor inesperadamente efectivos que alivian la presión antes de volver a comprimir el estómago del espectador. El mejor ejemplo es probablemente esa escena del claxon, es absurda y liberadora al mismo tiempo.

Además, el filme conecta bastante bien con cierto retrato generacional contemporáneo. Sus personajes viven buscando experiencias constantes, emociones inmediatas y libertad absoluta, evitando cualquier tipo de atadura emocional o vital. No hay aquí grandes reflexiones filosóficas sobre ello, pero sí una mirada bastante clara hacia una juventud hiperestimulada que necesita sentir algo continuamente y a la vez buscar su lugar en el mundo. La película utiliza ese contexto simplemente como combustible narrativo, no como tesis moralizante.

Terror comercial hecho con auténtico talento

Quizá algunos espectadores encuentren ‘El pasajero nocturno’ superficial o vacía. Y probablemente tengan razón en parte. Pero también sería injusto exigirle una profundidad que jamás promete. Øvredal no está intentando reinventar el género ni construir una obra trascendental. Lo que quiere es fabricar un chorreo de tensión sobrenatural y demostrar que todavía se pueden hacer películas de sustos realmente eficaces en una época donde el público parece inmunizado.

Además, hay pequeños detalles de producción y puesta en escena que refuerzan esa sensación de autoría. Øvredal siempre se esmera por diseñar los sustos desde el lenguaje visual y sonoro antes incluso que desde el guion. Y se nota. Hay planos pensados para manipular la mirada del espectador y secuencias enteras construidas alrededor de silencios incómodos o sonidos aparentemente cotidianos.

Con ‘El pasajero nocturno’, André Øvredal añade otro título sólido a una filmografía cada vez más interesante. Puede que no sea su obra más redonda ni la más compleja, pero sí confirma algo importante: parece dispuesto a demostrar que puede sobrevivir dentro de cualquier variante del terror. Folklore, vampiros, fantasmas, brujas o sustos de manual. Todo pasa por su filtro con una solvencia envidiable.

Ficha de ‘El pasajero nocturno’

Estreno en España: 22 de mayo de 2026. Título original: Passenger. Duración: 94 min. País: EE.UU. Dirección: André Øvredal. Guion: Zachary Donohue, T.W. Burgess. Música: Christopher Young. Fotografía: Federico Verardi. Reparto principal: Jacob Scipio, Lou Llobell, Melissa Leo. Producción: 18Hz productions, Coin Operated, Pamount Pictures. Distribución: Paramount Pictures. Género: terror. Web oficial.

Crítica: ‘Las Damas primero’

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Sencilla comedia con Sacha Baron Cohen

En 2018 se estrenó ‘No soy un hombre fácil’ una película francesa rodada por Eleonore Pourriat que también se estrenó en Netflix. Este viernes llega a nuestras casas gracias a Netflix ‘Las damas primero’ el remake estadounidense protagonizado por Rosamund Pike y Sacha Baron Cohen.

Cambio de papeles

Damien, es el prototipo de hombre machista, mujeriego con poder y mucho dinero. Por un terrible accidente, despierta en un mundo completamente distinto, todo él dominado por mujeres. Ahora, tendrá que lidiar con lo complicado de que no le tengan en cuenta. O que le tengan en cuenta para cubrir una cuota.

‘Las damas primero’ es divertida y sin duda sencilla. Con la pretensión de mostrar lo que sería un mundo en el que se tornaran los roles, por supuesto de manera exagerada y mostrando los tópicos más rancios que tenemos de los hombres. Mujeres tiradas en el sofá esperando a que les preparen la cena. Mujeres acosando a hombres. Hombres comprando lencería fina en Victor’s Secret para poder contentar a sus parejas. O como las empresas son lideradas por mujeres, mientras que los hombres están en un segundo plano.

La película exagera un poco todo para que nos demos cuenta de cómo es la sociedad y por supuesto también para dar una lección a este hombre que solo mira a las mujeres como simples objetos y que no quiere nada más que acabar en la cama con ellas.

Directora y reparto

Thea Sharrock (‘Antes de ti’), es la encargada de la dirección de este remake. Una comedia que nos trae situaciones actuales que vemos desde otro punto de vista. Como digo, exagerado y a modo crítica.

Sacha Baron Cohen logra crear un personaje pedante y bastante desagradable. Rosamund Pike logra un cambio muy bueno, y es que en la versión en la que las mujeres dominan el mundo consigue sacar su lado “masculino”. Sus movimientos, mirada y posturas hacen que veamos que le da igual todo y no tiene que moverse como alguien delicado.

También vemos a Charles Dance, Emily Mortimer, Richard E. Grant, Fiona Shaw, Kathyn Hunter, Weruche Opia y Tom Davis entre otros. Si queréis ver una película entretenida, sin necesidad de darle al coco y simplemente pasar una buena tarde, ‘Las damas primero’ es vuestra película.

Ficha de Las damas primero

Estreno en España: 22 de mayo de 2026. Título original: Ladies First. Duración: 90 min. País: Estados Unidos. Dirección: Thea Sharrock. Guion: Katie Silberman, Natalie Krinsky, Cinco Paul. Música: Fotografía: Haris Zambarloukos. Reparto principal: Sacha Baron Cohen, Rosamund Pike, Charles Dance, Emily Mortimer, Richard E. Grant, Fiona Shaw, Tom Davis, Kathryn Hunter. Producción: 3dot productions, Four by Two Films. Distribución: Netflix. Género: Comedia. Web oficial.

Crítica: ‘The Boys’ temporada 5

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El superhéroe como dictador pop: Patriota ya no es una sátira, es una advertencia

Hay algo profundamente incómodo en esta quinta temporada de ‘The Boys’. No tanto por sus mutilaciones imposibles, sus estallidos de vísceras o sus muertes grotescas (que las hay, y en abundancia), sino porque el universo creado por Eric Kripke ha dejado de parecer una caricatura exagerada para convertirse en una réplica deformada (pero reconocible) de la realidad política y mediática estadounidense actual. Y ahí reside el auténtico horror.

Resulta inquietante comprobar cómo una temporada rodada hace tiempo parece sincronizada con la deriva política de la Norteamérica contemporánea. El paralelismo entre Patriota y Donald Trump ya no se limita a la obviedad del líder populista amado por las masas. Esta vez la serie entra de lleno en el delirio mesiánico, en la construcción de una figura pseudo-divina alimentada por propaganda, manipulación mediática y una masa social intoxicada por la posverdad. Las referencias al MAGA, la demonización de inmigrantes, los ecos del ICE y la intoxicación informativa son tan explícitos que provocan escalofríos. Incluso el propio Kripke terminó reaccionando en redes sociales con un resignado “WTF”, como si él mismo se hubiese sorprendido de hasta qué punto la realidad decidió copiar a su ficción.

Patriota se convierte aquí en el auténtico centro gravitacional de la temporada. Antony Starr ofrece probablemente la interpretación más enfermiza y aterradora del personaje desde el inicio de la serie. Ya no necesita explotar cabezas cada cinco minutos para generar miedo. Le basta con sonreír. Su ego mesiánico recuerda inevitablemente a ciertos montajes creados con IA que han circulado por internet representando a Trump como una especie de Jesucristo moderno. Y lo perturbador es que ‘The Boys’ parece haberlo anticipado antes de que esas imágenes se popularizasen.

La serie lleva años ridiculizando el concepto del superhéroe corporativo, pero en esta última etapa el discurso se vuelve mucho más agresivo. Ya no se trata únicamente de reírse de Justice League o de las poses grandilocuentes del cine superheroico contemporáneo. Aquí directamente se destripa la idea de que una sociedad necesite ídolos salvadores. Y lo hace con una mala leche admirable.

Violencia grotesca, sátira salvaje y un arranque absolutamente demencial

Si alguien pensaba que la televisión moderna ya había alcanzado su techo en materia de violencia absurda, esta quinta temporada llega para demostrar lo contrario. El primer episodio empieza de forma tan salvaje que parece diseñado específicamente para poner a prueba el estómago del espectador. Y sí, si durante años la muerte de David Carradine fue utilizada como referencia morbosa dentro de la cultura popular, ‘The Boys’ consigue aquí superarla con algunas de las muertes más soeces, desagradables y directamente enfermizas vistas en televisión reciente.

Pero lo fascinante es que la serie continúa encontrando formas nuevas de burlarse del cine de superhéroes. Hay una secuencia concreta a cámara lenta que funciona como una sátira descarada de los momentos “cool” asociados a personajes velocistas como Flash o Quicksilver. La escena juega precisamente con esa estética de videoclip heroico que tantas veces hemos visto en filmes de Marvel Studios o DC Studios, solo que aquí el resultado termina siendo grotesco, incómodo y ridículamente divertido.

Ese equilibrio entre humor negro, crítica política y violencia enfermiza sigue siendo la gran virtud de la serie. Lo que en otras manos sería puro nihilismo adolescente, en ‘The Boys’ encuentra una extraña coherencia interna. La sensación constante es que todo puede empeorar todavía más. Y normalmente empeora.

Un final precipitado, personajes desaprovechados y un universo que quizá ya ha dicho demasiado

Eso sí, esta última etapa no sale completamente indemne. El principal problema aparece en su tramo final. Da la impresión de que la serie tenía demasiadas piezas sobre el tablero y necesitaba moverlas a toda velocidad para alcanzar la conclusión definitiva. Hay decisiones importantes que suceden demasiado deprisa, personajes que aparecen y desaparecen casi teletransportándose y conflictos que pedían más respiración dramática.

El desenlace, aun siendo coherente con la deriva nihilista de la serie, transmite cierta sensación de precipitación. Pero también era inevitable. Algunos personajes llevaban tanto tiempo cruzando líneas morales irreversibles que cualquier final relativamente contenido habría resultado falso. ‘The Boys’ jamás pudo terminar de forma realista porque nunca fue una serie realista. Era una pesadilla hiperbólica construida sobre los excesos del capitalismo mediático y del culto al poder.

Quizá el mayor problema sea la gestión de ciertas subtramas. La de Soldier Boy queda extrañamente colgada pese a que su presencia se siente constantemente sobrevolando la historia. Peor aún resulta el tratamiento de los personajes de Gen V. Llegan tarde, aparecen poco y apenas tienen impacto real. Se percibe claramente la intención de seguir alimentando el universo expandido de la franquicia, pero el problema es que ‘Gen V’ terminó cancelándose, dejando esas conexiones narrativas en una especie de limbo frustrante.

Ahora solo queda esperar a la futura precuela centrada en Soldier Boy y sus antiguos compañeros, porque este universo todavía parece resistirse a morir. Aunque quizá la gran pregunta sea otra: después de haber reflejado de forma tan inquietante el deterioro político y social contemporáneo, ¿qué puede hacer ahora ‘The Boys’ para sorprendernos más que la propia realidad?

Crítica de ‘The Boroughs: Jubilación Rebelde’

En qué plataforma ver The Boroughs: Jubilación rebelde

Poca novedad en esta serie de ciencia ficción 

De los creadores de ‘El Señor de los Anillos: La guerra de los Rohirrim‘ o la maravillosa ‘El Cristal Oscuro: La era de la resistencia’, llega a Netflix ‘The Boroughs: Jubilación Rebelde’. Jeffrey Addiss y Will Matthews nos traen una historia de ciencia ficción en pleno desierto en una comunidad de jubilados. Todo ello respaldado por Los Hermanos Duffer, creadores de la famosa ‘Stranger Things’.

Unos ancianos rebeldes

Acompañamos a Sam, un hombre que acaba de perder a su mujer y es llevado a una residencia exclusiva, The Boroughs, una gran comunidad de jubilados en la que poder vivir la vida al máximo. Pero no todo parece bonito, pues para el parece todo una cárcel.

Una de sus primeras noches tiene un encuentro terrible que le hace quedarse e intentar desentrañar el secreto que hay en The Boroughs.

La serie es entretenida, pero admito que no me ha terminado de encandilar en exceso. Con ocho episodios de unos 40 min cada uno, vamos poco a poco conociendo a todos los personajes de esta curiosa comunidad. La serie me ha recordado a tantas cosas, no es que esté mal realizada, pero si que quizás si hubiese tenido algún que otro episodio menos, creo que sería suficiente. No me cuenta nada nuevo. De echo este año en el Festival De Sitges tuve la ocasión de ver ‘The Home’ y la sinopsis se parece un poco, si que es verdad que da un giro más fantástico que me ha gustado, pero mas o menos ha sido muy parecido.

Reparto y equipo

Pero no todo ha sido malo, la verdad que los actores han logrado mantener la serie al completo. Y es que estamos hablando de un repartazo. Alfred Molina encabeza esta historia de género fantástico, junto a Bill Pullman, Geena Davis, Clarke Peters, Denis O’Hare, Jena Malone, o Alfre Woodard entre otros.

Se nota mucho el cariño puesto en cada uno de los personajes. Me gusta mucho la química que hay entre todos y la camaradería. Y otro punto a su favor sin duda la producción de la serie. Está super bien cuidada, los efectos digitales me han parecido super buenos para una serie, que al final no suelen tener tanto presupuesto como las películas. Y el diseño de la criatura (si, hay bicho) me ha gustado mucho.

Conclusiones

‘The Boroughs: Jubilación Rebelde’ no es perfecta, pero es una serie que puede ser interesante para la gente que no ha visto demasiado cine fantástico. Al final es una historia curiosa y bien llevada. En mi caso, no me ha contado nada nuevo y quizás mis expectativas eran demasiado altas. Recordad, nunca hay que ir con grandes expectativas, porque no significa que un producto sea malo, si no que quizás nos habíamos hecho otra película en la cabeza y tampoco es justo. Como siempre digo, vedla, disfrutadla y comentadme que os a parecido a vosotros.

Crítica: ‘Se tiene que morir mucha gente’

En qué plataforma ver Se tiene que morir mucha gente

Divertida, tierna y llena de realidad

El 21 de mayo llega a nuestras pantallas ‘Se tiene que morir mucha gente’, una serie de 6 episodios de unos 30 minutos cada uno, que ya hemos podido ver y que nos ha gustado mucho. Bajo la dirección de Victoria Martín, Movistar Plus+ nos trae esta serie protagonizada por Anna Castillo, Macarena García y Laura Weissmahr.

Las buenas amistades están en las malas y en las malas

Tres amigas se reencuentran en la Fiesta de Revelación de Género de una de ellas. Bárbara y Elena han seguido en contacto, Elena es la que ha tardado en volver a verlas y está a punto de estallar. Literalmente, pues está casi de 9 meses de embarazo y también porqué le ha entrado pánico a esa vida de casada con un hombre de 60 años millonario y un bebé en camino. Bárbara es otra bomba de relojería que vive a base de benzodiacepinas y se ve a si misma de niña y lo lleva con demasiada normalidad. Mientras que Maca es una enamorada de la vida y a la que le cuesta estar sola.

Todas ellas tienen que lidiar con la vida, con las decisiones tomadas, con sus sentimientos y sus pensamientos pesimistas. La serie tiene un humor bastante crítico y me encanta que realmente parecen amigas. La química que tienen todas ellas, la manera de echarse pullas, de quererse y de odiarse a la vez es fantástica y me parece un acierto y un gran trabajo por parte de todas.

De la novela a la televisión

Todos tenemos la típica lista de libros pendientes y ‘Se tiene que morir mucha gente’ es uno de los míos. Me encantó la portada y no dude en acercarme a él. Después de ver la serie, tengo unas ganas de cogerlo y disfrutarlo como he disfrutado con esta historia.

Victoria Martín es la encargada de escribir la novela y de dirigir ‘Se tiene que morir mucha gente’, esto se nota ya que ha tratado a la historia con un gran amor y con un gran detalle en todo lo que vemos. Junto a ella dirige Sandra Romero y Nacho Pardo y por supuesto la adaptación del guion es de ella también.

Como he comentado, ha reunido un reparto muy natural, Anna Castillo y Macarena García, además de ser amigas, en pantalla logran una química increíble. Pero también ha sido un gran acierto contar con Laura Weissmahr. Actriz que tiene un papel muy dulce frente a los dos terremotos que tiene al lado.

Pero sin duda, aunque ellas están perfectas, tengo que hablar de Sofía Otero. Actriz en 2023 ganó el Oso de Plata a la Mejor Interpretación Protagónica por ‘20000 especies de abejas’. Convirtiéndose en la actriz más joven en conseguir este galardón y que aquí me ha parecido tremenda. Tiene un papel muy visceral, es el personaje de Bárbara en su niñez, pero realmente es la mala conciencia que la está incitando una y otra vez a seguir medicándose y a odiar a todo el mundo. Me ha encantado, me he reído muchísimo con ella y la verdad que está fabulosa.

Lo difícil que nos ponemos muchas veces la vida

Y es que al final, ‘Se tiene que morir mucha gente’ es no procesar lo que se nos viene encima. No lograr digerir que la vida no es lo que uno quiere, si no que tiene baches y que esos baches te ayudan a crecer y convertirte en la persona que eres. Una serie que sin duda recomiendo, he disfrutado, me he reído y sufrido con estas tres amigas a las que les da un vuelco loco la vida y tienen que soportarse de golpe y porrazo.

Análisis del Steelbook de ‘Predator Badlands’

‘Predator Badlands’ llega a nuestras casas 

Tenemos con nosotros uno de los steelbook más chulos que Divisa Films nos ha traído. ‘Predator Badlands’, la última película acerca de estos alienígenas que tanto les gusta cazar.

En un futuro bastante lejano, en un planeta remoto, conocemos a Dek, un joven Predator. El es expulsado de su clan y junto a Thia, se embarca en un viaje en busca de su adversario definitivo.

Con una hora aproximada de extras, vemos el montaje de la película, la creación de los Predator, los efectos visuales y digitales, que en esta cinta son mucho más. Y la verdad que se disfrutan mucho.

A continuación os dejamos con la ficha técnica y con las fotografías de esta edición tan bonita. Ademas de un vídeo al final del artículo donde la podéis ver.

Película 4K ULTRA HD

Imagen: 2160p Alta Definición / 2.39:1 / 16×9

Idiomas: 7.1.4 Dolby Atmos: Inglés / DTS Digital Surround 5.1: Castellano / Dolby Digital Plus 7.1: Italiano / Dolby Digital 2.0: Audiodescripción en Inglés.

Subtítulos: Castellano, Italiano, Danés, Finés, Noruego, Sueco, Inglés codificado para sordos.

Película Blu-ray

1080p Alta Definición / 2.39:1 / 16×9

Idiomas: DTS Digital Surround 5.1: Castellano / DTS-HD Ma 7.1: Inglés / Dolby Digital Plus 7.1: Italiano

EXTRAS (1 hora aprox.)

En la piel del Predator (05:43 min)

Vemos al actor debajo del traje, estamos en territorio de estos aliénigenas y también diferentes tipos de monstruos.

Autenticidad sintética (06:41 min)

La creación de las sintéticas, es divertido ver a la actriz, Elle Fanning moviéndose y luchando contra su propio cuerpo, pues tiene que fingir que no tiene piernas.

El diseño de las Badlands (6:53 min)

Dek de los Yautja (06:11 min)

Escenas eliminadas (27:37 min)

Me gusta mucho ver todo este extra, ya que podemos ver las escenas sin CGI, y como son antes de ser montadas. Además, por supuesto, de las escenas que no hemos visto en la película.

  • Trampa de arena
  • El cañón fluvial
  • Tessa contra Abe
  • Hierba cortante
  • El puesto avanzado
  • Superexoesqueleto montacargas

Crítica: ‘Jack Ryan, de Tom Clancy: Guerra encubierta’

En qué plataforma ver Jack Ryan, de Tom Clancy Guerra: encubierta

Cuanto más se acerca Jack Ryan a los despachos, más se sumerge en la acción

Hay algo curioso en la evolución audiovisual de Jack Ryan. El personaje creado por Tom Clancy nació como un analista, un hombre más cercano al despacho y al cálculo geopolítico que al gatillo fácil. Sin embargo, con el paso de las décadas y de las adaptaciones, Hollywood ha ido empujándolo hacia territorios cada vez más cercanos a la espectacularidad del blockbuster de espionaje. ‘Jack Ryan, de Tom Clancy: Guerra encubierta’, dirigida por Andrew Bernstein, termina de abrazar esa transformación y convierte a John Krasinski en una suerte de cruce entre Ethan Hunt y James Bond, aunque mucho más terrenal, más vulnerable y menos estilizado. Es curioso, pues su propia evolución a lo largo de las temporadas de las series le han ido acercando más a los despachos pero convirtiéndole a la vez en un héroe diestro en las armas y las persecuciones.

La película (que llega a Prime Video el 20 de mayo) funciona como continuación y cierre de la serie iniciada en 2018. De hecho, buena parte de la conversación alrededor del proyecto gira precisamente en torno a eso: el aparente adiós definitivo de Krasinski al personaje. Diversos medios estadounidenses han señalado que esta producción fue concebida como una despedida cinematográfica tras el final de la cuarta temporada, en lugar de desarrollar una quinta tanda de episodios. Y se nota. ‘Guerra encubierta’ tiene constantemente aroma de epílogo, de última misión para un héroe que ha terminado devorado por el propio engranaje industrial del streaming. Y se supone que puede suponer el inicio de spin-offs, pero no da ninguna pista.

Entre ‘Juego de patriotas’ y ‘Misión: imposible’

Conviene recordar que Jack Ryan ya había pasado antes por el cine mucho antes de la serie de Prime Video. Alec Baldwin protagonizó ‘La caza del Octubre Rojo’, quizá la adaptación más elegante del universo Clancy. Después llegaría Harrison Ford con ‘Juego de patriotas’ y ‘Peligro inminente’, probablemente las películas que mejor entendieron el equilibrio entre intriga política y thriller de acción. Más tarde aparecería Ben Affleck en ‘Pánico nuclear’ y finalmente Chris Pine en ‘Jack Ryan: Operación sombra’, una cinta producida por Paramount Pictures que intentó relanzar la franquicia sin demasiado éxito.

‘Guerra encubierta’ no está entre las mejores adaptaciones del imaginario de Clancy. Le falta la densidad paranoica de ‘La caza del Octubre Rojo’ y la contundencia política de las aventuras noventeras de Harrison Ford. A cambio, ofrece una versión más ligera y contemporánea del personaje, mucho más enfocada en la adrenalina inmediata y en la sensación de espectáculo global.

Y ahí es donde aparece la comparación inevitable con ‘Misión: imposible’. Igual que sucedía al comienzo de la última entrega protagonizada por Tom Cruise, esta película parece empeñada en arrojar sobre el espectador una avalancha de nombres, organismos gubernamentales, operaciones secretas y conspiraciones cruzadas. El problema no es tanto la complejidad como la velocidad con la que se presenta todo. Durante buena parte del primer acto uno tiene la sensación de estar intentando recordar quién trabaja para quién mientras la narración sigue avanzando sin esperar a nadie.

Lo curioso es que, pese a ello, no resulta imprescindible haber visto la serie. Bernstein y los guionistas consiguen que el espectador pueda entrar relativamente rápido en el juego gracias a una estructura muy clásica de thriller internacional. Hay relaciones previas y referencias constantes al pasado reciente del personaje, sí, pero el filme entiende que también necesita captar a quienes simplemente buscan una película de espionaje de gran presupuesto para una noche de streaming.

Andrew Bernstein y la televisión de prestigio como escuela de acción

La elección de Andrew Bernstein como director resulta bastante lógica. Además de haber dirigido varios episodios de ‘Jack Ryan’, Bernstein lleva décadas moviéndose dentro de la televisión estadounidense de prestigio. Ha pasado por series como ‘Ozark’, ‘Fear the Walking Dead’ o ‘El visitante’, pero resulta especialmente simpático recordar que inició su carrera en un tipo de ficción política completamente distinto: ‘El ala oeste de la Casa Blanca’, aquella maravillosa serie creada por Aaron Sorkin que convirtió los pasillos presidenciales en un espacio de idealismo, diálogo brillante y tensión institucional.

Ese origen se percibe todavía en algunos momentos de ‘Guerra encubierta’. Bernstein parece más cómodo cuando filma reuniones tensas, conversaciones estratégicas o escenas donde los personajes discuten implicaciones geopolíticas que cuando la película entra en modo persecución global. Aun así, demuestra oficio suficiente para sostener un espectáculo musculoso y bastante eficaz.

Visualmente, además, hay una clara intención de acercar el universo Ryan a la estética contemporánea del “espionaje premium”. La fotografía apuesta por tonos fríos, ciudades impersonales y espacios corporativos que refuerzan la idea de un mundo dominado por agencias, contratistas privados y estructuras invisibles de poder. Por el contrario también nos sumerge en escenarios grotescamente lujosos como las calles de Dubai. Este último detalle no es casual pues desde 2012, Paramount licenció su nombre y su identidad visual para desarrollar hoteles y complejos de lujo inspirados en Hollywood en Dubái. Todo ello muy en la línea de las grandes franquicias actuales.

Y sí, resulta curioso comprobar cómo tanto ‘Misión: imposible’ como el universo Jack Ryan terminan orbitando alrededor de Paramount Pictures y Prime Video, dos gigantes que parecen empeñados en convertir el thriller de espionaje en uno de los pilares del entretenimiento mainstream contemporáneo. Recordemos que Amazon es propietaria actualmente de la franquicia de 007.

Krasinski, por su parte, sale claramente reforzado. Hace años todavía costaba separar su imagen del entrañable Jim de ‘The Office’. Ahora ya no. Aquí aparece completamente consolidado como héroe de acción moderno: cercano, cansado, inteligente y menos invulnerable que los espías clásicos. Su Jack Ryan sigue transmitiendo la sensación de ser un hombre normal atrapado constantemente en situaciones extraordinarias. Y quizá ahí siga residiendo el principal atractivo del personaje. Porque mientras Bond representa fantasía y Ethan Hunt rozaba ya lo superheroico, Jack Ryan continúa siendo el analista que accidentalmente termina salvando el mundo.

Ficha de ‘Jack Ryan, de Tom Clancy Guerra: encubierta

Estreno en España: 20 de mayo de 2026. Título original: Jack Ryan: Ghost War. Duración: 105 min. País: EE.UU. Dirección: Andrew Bernstein. Guion: Aaron Rabin, John Krasinski. Música: Ramin Djawadi, William Marriott. Fotografía: Arnau Valls Colomer. Reparto principal: John Krasinski, Wendell Pierce, Michael Kell, Max Beesley, JJ Feild, Douglas Hodge, Betty Gabriel, Sienna Miller. Producción: Amazon MGM Studios, Epic Films, Genre Arts, Paramount Pictures, Push, Boot, Skydance Media, Sunday Night. Distribución: Prime Video. Género: suspense, acción. Web oficial.

Crítica: ‘Las catadoras de Hitler’

En qué plataforma ver Las catadoras de Hitler

Una ruleta rusa del fanatismo que demuestra una vez más que la II Guerra Mundial nunca parará de horrorizarnos

Hay una afirmación recurrente en el discurso cinematográfico contemporáneo: “ya se ha contado todo sobre la Segunda Guerra Mundial”. Uno ya no sabe qué guerra tiene más películas, si la II Guerra Mundial o la Civil Española. Sin embargo, ‘Las catadoras de Hitler’, dirigida por Silvio Soldini, se erige como una refutación precisa de esa idea. La película rescata un episodio tan insólito como verídico: el de las quince mujeres obligadas a probar la comida de Adolf Hitler para evitar posibles envenenamientos. Este hecho, descubierto por una de ellas, Margot Wölk, aporta una perspectiva inédita y profundamente incómoda del régimen nazi, una de las inagotables y detestables fuentes para el cine.

Desde su arranque, la película adopta un punto de vista que podría calificarse de radical: el de mujeres que no necesariamente abrazan el nazismo como ideología, pero sí mantienen una devoción o, al menos, una aceptación inquietante hacia la figura de Hitler. Este matiz es clave, porque desplaza el foco desde el habitual relato de víctimas y verdugos hacia una zona moralmente ambigua, donde el miedo, la supervivencia y el adoctrinamiento se entrelazan.

El espectador se ve así sumergido en una dinámica que recuerda a rituales de poder de otras épocas (como los catadores en la Roma de Claudio o en la corte de Isabel I de Inglaterra), pero trasladados al contexto de un régimen totalitario moderno. La diferencia es que aquí el riesgo no es ceremonial, sino cotidiano, repetitivo, casi banal en su horror.

Entre la tensión psicológica y el drama humano

Uno de los grandes aciertos de ‘Las catadoras de Hitler’ es su capacidad para construir tensión a partir de lo aparentemente rutinario. Cada comida se convierte en una especie de ruleta rusa silenciosa: platos vegetarianos (en línea con las conocidas costumbres alimenticias de Hitler) que esconden la posibilidad constante de la muerte. La amenaza no se materializa necesariamente, pero su presencia es suficiente para erosionar la estabilidad emocional de las protagonistas.

La película transcurre, además, en un contexto donde Hitler ya se encuentra recluido en su búnker, lo que añade una capa adicional de aislamiento y paranoia. Las catadoras viven atrapadas en un microcosmos donde la lealtad al Führer se pone a prueba a diario, no tanto por convicción ideológica, sino por pura inercia vital. Aquí, Soldini plantea un dilema moral persistente: ¿hasta qué punto puede considerarse lealtad lo que en realidad es miedo a la locura de unos pocos?

El guion (firmado por hasta seis escritores, un dato que en sí mismo resulta revelador) se esfuerza por explorar las relaciones entre estas mujeres. Proceden de entornos diversos: algunas de ciudades acomodadas, otras de contextos más humildes castigados por la guerra. Este contraste social introduce un conflicto interesante, aunque no siempre plenamente desarrollado. Lo que sí las une de manera contundente es la ausencia de sus maridos, combatientes en el frente, una herida emocional compartida que actúa como nexo y, al mismo tiempo, como detonante de tensiones internas.

No obstante, aquí es donde la película empieza a mostrar ciertas fisuras. La inclusión de subtramas románticas parece responder más a una necesidad de alargar el metraje que a una exigencia narrativa real. Estas digresiones diluyen en ocasiones la intensidad del núcleo dramático, restando fuerza a una premisa que, por sí sola, ya es suficientemente poderosa.

Un relato necesario, aunque irregular

Desde un punto de vista cinematográfico, ‘Las catadoras de Hitler’ destaca por su sobriedad formal. Soldini opta por una puesta en escena contenida, casi austera, que refuerza la sensación de claustrofobia y vigilancia constante. No hay grandes alardes visuales, pero sí una coherencia estética que acompaña el tono opresivo del relato. Casi todo transcurre en un comedor, en pequeñas o humildes casas. Hasta el patio en el que han de pasar la sobremesa para ver si hace efecto algún veneno es un reducido jardín.

Sería injusto desestimar la película por su duración o por su faceta romántica (que en el fondo responde a asuntos malsanos). ‘Las catadoras de Hitler’ aporta una mirada lateral, íntima y profundamente inquietante. Nos recuerda que el horror de la guerra no solo se manifiesta en el frente, sino también en los espacios cotidianos, en los gestos más simples, como sentarse a la mesa.

Ficha de ‘Las catadoras de Hitler’

Estreno en España: 22 de mayo de 2026. Título original: Le assaggiatrici. Duración: 123 min. País: Suiza, Italia, Bélgica. Dirección: Silvio Soldini. Guion: Doriana Leondeff, Silvio Soldini, Cristina Comencini, Giulia Calenda, Ilaria Macchia, Lucio Ricca. Fotografía: Renato Berta. Reparto principal: Elisa Schlott, Max Riemelt, Alma Hasun, Emma Falck, Olga Von Luckwald, Berit Vander, Kriemhild Hamann, Thea Rasche. Producción: Lumière & Co., Tarantula, Telefilm, Vision Distribution, Ministero della Cultura (MiC), Regione Lazio, IDM Südtirol – Alto Adige Film Fund. Distribución: Mirror Audiovisual. Género: drama, hechos reales. Web oficial.

Nuevos invitados en San Diego Comic-Con Málaga

La San Diego Comic-Con Málaga comienza a ponernos los dientes largos

Del 3 al 4 de octubre tenemos una de las grandes sorpresas de la San Diego Comic-Con Málaga, ya que Sean Astin y Elijah Wood, se unen a la lista de invitados que ofrecerán en el evento charlas, firmas y fotos con los fans asistentes.

Coincidiendo con el 25º aniversario del estreno de ‘El Señor de los Anillos’, una de las trilogías más influyentes de la historia del cine, la San Diego Comic-Con Málaga, reunirá por primera vez en España al binomio principal, Sam Sagaz y Bilbo Bolsón.

De La Comarca a la Comic-Con de Málaga

Sin duda, su papel más memorable fue Frodo Bolsón, pero no olvidemos que Elijah Wood lleva trabajando desde bien niño, su pequeño papel en ‘Regreso al Futuro II’, o su actuación en ‘Un chico llamado Norte’, le ha llevado a pasar por películas como la estupenda ‘The Faculty’, ‘Olvídate de mí’, también a representar uno de los villanos más turbios en ‘Sin City’ o también pasar por series como la loca ‘Dirk Gently’s Holistic Detective Agency’.

Pero Sean Astin no se queda para nada atrás, y es que ¿cómo olvidar al gran protagonista de ‘Los Goonies’? Ha pasado por infinidad de proyectos, series como ‘Me llamo Earl’, la fantástica ‘The Strain’, ‘The librarians’ o la estupenda ‘Strangers Things’. Pero muchas veces, aunque no veamos a los actores, les escuchamos, y Sean Astin ha puesto voces a personajes como Shazam o la tortuga ninja Raphael. Además estuvo nominado al Oscar por su cortometraje ‘Kangaroo Court’.

Más invitados del 1 al 4 de octubre

Para esta nueva edición de 2026, que se celebrará en FYCMA (Palacio de Ferias y Congresos de Málaga) del 1 al 4 de octubre, llegarán muchos más invitados. Entre ellos, las ya confirmados, tenemos a Richard Dean Anderson (‘Macgyver’), Kristian Nairn (‘Juego de Tronos’), Iñaki Godoy (‘One Piece’), Michael Rooker (‘Guardianes de la Galaxia’), John Romita Jr. (Spiderman) y Kevin Smith (‘Clerks’).

Una edición que viene un poco manchada por algún error de la edición anterior, pero que ya nos contaron en la presentación de este año, que han aprendido y van a intentar que este año “sea algo a la altura de la ilusión de la entrega que los fans han demostrado’. (Vídeo aquí)

Crítica: ‘Berlín y La Dama del Armiño’

En qué plataforma ver Berlín y La Dama del Armiño

 

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Final aceptable para Berlín y su banda

Llega a nuestra pequeña pantalla la segunda temporada de Berlín. Con 8 nuevos episodios, ‘Berlín y la Dama del Armiño’ se torna un tanto más oscura, en algunos momentos, echando fuera todo el buen rollo que tenía la primera temporada. Además de tener bastantes escenas de relleno que no llegan a ningún lado. Pero bueno, no significa que sea un mal producto, pero para mí, algo más simple que su primera.

¿Dónde nos vamos esta vez con Berlín?

Si la primera temporada nos llevaba hasta París, esta vez nos quedamos en la Península Ibérica y vamos a Sevilla. Allí Berlín será contratado para un robo que le apasiona, y es que como buen amante de arte, va a disfrutar mucho dándole vueltas para llegar a la mejor solución con su banda.

Como he comentado, no tiene tan buenos momentos como la primera temporada que vimos ya en 2023. Pero aun así, sigue siendo más amable que La Casa de Papel. Como en la anterior los exteriores son muy importantes y Sevilla, Peñíscola son parte de del escenario que vamos viendo.

Además también tendremos buenas escenas de acción y tensión, como trampas en el camino de nuestros protagonistas que les pondrán en el filo de la muerte.

Además, aunque en los episodios anteriores vimos diferentes relaciones, aquí se vuelve un poco traumáticas sin necesidad y cuentan demasiado para la trama, algo que en mi caso no me ha terminado de cuajar.

Nuevas caras en el horizonte

Volvemos a juntarnos con la banda, y estos son ni mas ni menos que a Pedro Alonso como Berlín, Michelle Jenner como Keila, Tristán Ulloa como Damián, Begoña Vargas como Cameron, Julio Peña como Roi y Joel Sánchez como Bruce. Sin duda, em sigue encantando el tándem de Michelle Jenner y Joel Sánchez, pese a que todo se complica.

En esta temporada también se unen, Imna Cuesta, con un personaje lleno de vida y muy salvaje algo que hará que Berlín se vuelva loco por ella. También encontramos a José Luis GarcíaPérez, Marta Nieto, Jasón Fernández, Luis Callejo y Jorge Rapela.

¿Cómo se plantea el futuro de ‘La Casa de Papel’?

Parece que Pedro Alonso ya ha decidido poner fin a su papel de Berlín, un personaje que le ha dado fama y fortuna y que sin duda fue de los más queridos y odiados de esta saga.

Pero también durante estas semanas Netflix ha comentado que tiene muchas más historias que contar sobre ‘La Casa de Papel’, pero tampoco ha dado mucha más información, no sabemos si será, secuela, precuela o nuevas historias de los integrantes de la banda principal. Esta claro que tendremos que esperar, solo espero que sea algo distinto y puedan regalarnos buenos momentos.

Crítica: ‘The Punisher: One Last Kill’

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Un capítulo puente intentando domesticar lo indomable

Resulta complicado abordar ‘The Punisher: One Last Kill’ como si fuese un largometraje autónomo. Su propia estructura se resiste a ello y en ese sentido creo que han sido bastante honestos a la hora de publicitarlo. Más que una película al uso es un capítulo que funciona como una pieza intermedia, colocado entre acontecimientos mayores del universo televisivo de Marvel. El problema es que tampoco termina de sentirse indispensable. Está ahí para para empujar ligeramente a Frank Castle hacia un nuevo estado emocional y narrativo, y poco más.

La obra se sitúa evidentemente después de la segunda temporada de ‘The Punisher’ y, según todo apunta, transcurre de manera paralela a los sucesos de ‘Daredevil: Born Again’ temporada 2. La ciudad aparece sumida en un caos extraño, una especie de vacío moral donde apenas quedan vigilantes capaces de imponer cierto orden. Sobre el papel, la conexión tiene sentido. En la práctica, el especial parece desligado del resto de la continuidad, como un fanmade con escena digital de poca monta incluida. Incluso cuando menciona o respeta acontecimientos previos, transmite la sensación de ser un relato encapsulado, aislado del resto del MCU callejero.

Quizá ahí radique precisamente su verdadera función. Más que contar algo imprescindible, ‘The Punisher: One Last Kill’ parece existir para cerrar heridas concretas y recolocar psicológicamente al personaje antes de su futura aparición en ‘Spider-Man: Brand New Day’. Y visto desde esa perspectiva, muchas decisiones empiezan a cobrar sentido. Frank Castle necesitaba ser reducido de nuevo a sus elementos básicos para después reconstruirse parcialmente. El especial no pretende evolucionar ni revolucionar al personaje, sino estabilizarlo.

Jon Bernthal vuelve a demostrar por qué su versión de Punisher sigue siendo la definitiva para buena parte del público contemporáneo. El actor entiende que Frank Castle ya no puede ser simplemente una máquina de matar con frases lapidarias. Aquí es un hombre agotado, deteriorado mentalmente, acosado por recuerdos y atrapado dentro de una espiral de culpa interminable. Su mayor enemigo no son los mafiosos ni los matones de turno. Es él mismo.

Y eso explica también el retorno constante al trauma familiar. Sí, otra vez la pérdida de su esposa e hijos. Otra vez las pesadillas. Otra vez el estrés postraumático dominando cada rincón de la narración. Nadie había pedido realmente regresar a ese punto, especialmente después de tantas iteraciones previas del personaje, pero el especial insiste en ello con una terquedad casi obsesiva. Frank vive como un cadáver funcional. Apenas duerme. Apenas habla. Apenas distingue entre castigo y rutina.

Violencia seca, brutal y sin heroicidades

Afortunadamente, ‘The Punisher: One Last Kill’ comprende que el personaje no puede sostenerse únicamente sobre introspección y sufrimiento psicológico. Hay violencia. Mucha violencia. Y cuando aparece, el especial encuentra sus mejores momentos.

Algunas secuencias recuerdan claramente a ‘Dredd’ por esa sensación de brutalidad urbana encerrada en espacios opresivos y balconadas. Otras evocan el salvajismo físico de ‘Oldboy’, especialmente en enfrentamientos donde la cámara privilegia el agotamiento corporal antes que la espectacularidad superheroica tradicional. Aquí los cuchillos salpican sangre. Los disparos rompen huesos. La violencia no aparece como estética cool, sino como consecuencia inevitable.

Y conviene recordarlo porque Marvel parece olvidarlo a menudo: Punisher mata. No tiene el código moral de Daredevil. No existe espacio para discursos sobre redención cuando Frank entra en acción. El especial entiende eso mejor que muchas adaptaciones anteriores del personaje. Este Punisher está completamente sonado. No transmite miedo porque sea invencible, sino porque parece alguien que ya no distingue entre sobrevivir y autodestruirse.

También hay una decisión particularmente significativa desde el inicio. La historia comienza mal. Muy mal. Hay un perro. Y quien conozca mínimamente el lenguaje emocional del thriller contemporáneo ya sabe lo que eso significa.

Una despedida parcial antes de una nueva etapa

El principal problema de ‘The Punisher: One Last Kill’ es que nunca termina de justificar plenamente su existencia como obra independiente. Tiene sentido industrialmente. Tiene sentido dentro de la maquinaria narrativa de Marvel. Incluso tiene sentido como puente psicológico. Pero dramáticamente se queda a medio camino entre episodio piloto, epílogo y terapia emocional para su protagonista.

Eso provoca una sensación extraña. El especial parece querer cerrar asuntos pendientes mientras simultáneamente prepara algo distinto. No funciona como conclusión definitiva ni como verdadero renacimiento. Simplemente mueve piezas sobre el tablero.

Aun así, ‘The Punisher: One Last Kill’ posee suficiente personalidad sombría y suficiente brutalidad física como para resultar disfrutable. Es simplemente una última parada en el descenso emocional de un hombre incapaz de dejar de castigarse a sí mismo. Y quizá eso sea lo más honesto que podía ofrecer esta etapa del personaje, pero ya lo sabíamos.

Ficha de ‘The Punisher: One Last Kill’

Estreno en España: 12 de mayo de 2026. Título original: The Punisher: One Last Kill. Duración: 60 min. País: EE.UU. Dirección: Reinaldo Marcus Green. Guion: Jon Bernthal, Reinaldo Marcus Green. Música: Kris Bowers. Fotografía: Robert Elswit. Reparto principal: Jon Bernthal, Judith Light, Deborah Ann Woll, Jason R. Moore, Kelli Barrett, Andre Royo, John Douglas Thompson, Eduardo Campirano. Producción: Marvel Studios. Distribución: Disney+. Género: acción. Web oficial.