La acidez distópica y bélica de 2000 AD recibe un justo tributo de manos de Duncan Jones
Duncan Jones me ganó en su día con ‘Moon’ al igual que conquistó al público del Festival de Sitges. Siempre le he tenido como un cineasta bastante inteligente a pesar incluso del batacazo de ‘Warcraft’. Ahora se atreve con otra adaptación de un universo de nicho, aunque esta vez no se trata de trasladar un videojuego, se adentra en un clásico de la revista británica 2000 AD, la misma publicación que dio origen a ‘Juez Dredd’. El resultado es una aventura de ciencia ficción bélica visualmente espectacular, bastante gamberra y con una sátira de la guerra que funciona mejor de lo que muchos de sus de tractores estarán reacios a reconocer.
Un cómic de 1981 con conciencia propia
La idea de poder usar recipientes como cuerpos u objetos para depósito de una conciencia recuerda a ‘Altered Carbon’. Gunnar, Bagman y Helm siguen teniendo personalidad, opiniones y capacidad para discutir con Rogue, de modo que el equipo nunca está realmente solo. La muerte se convierte así en una presencia constante, pero también en una fuente de humor y camaradería.
Adelantándome a los espectadores actuales que buscarán el chiste rápido y fácil merece la pena recordar: el cómic original ya jugaba con la idea de cuerpos azules creados para combatir en condiciones extremas mucho antes de que ‘Avatar’ popularizara sus propios habitantes azules. Y si hablamos de Dave Gibbons, resulta inevitable pensar en el Doctor Manhattan de ‘Watchmen’, otra figura de apariencia azul asociada a una transformación radical de la condición humana. Consciente o no de ello, cuando el protagonista de esta película torna blancos sus ojos es clavadito al personaje que hemos visto en los cómics y en la adaptación de Zack Snyder..
La guerra como espectáculo excesivo y absurdo
Uno de los mayores aciertos de la película es su combinación de acción militar, comedia y crítica bélica. Los soldados obedecen órdenes, sobreviven como pueden y se ven atrapados en un conflicto cuya lógica parece haberse perdido hace mucho tiempo. La guerra funciona como una maquinaria que consume vidas mientras alguien sigue encontrando motivos para mantenerla en marcha.
En ese sentido, ‘Rogue Trooper’ puede recordar a ‘Starship Troopers’, por su capacidad para convertir el espectáculo bélico en una sátira, o a ‘Borderlands’, por el tono gamberro, los personajes estrafalarios y la violencia desatada. No diría que la película tenga la misma carga política que se puede encontrar en otras obras de ciencia ficción militar. El cómic original tenía referencias a conflictos históricos, incluida la Guerra de Secesión estadounidense, pero aquí el discurso se concentra más en el absurdo de la guerra y en el coste humano de un enfrentamiento interminable que en establecer paralelismos políticos concretos.
Una inevitable sensación de videojuego
Visualmente, ‘Rogue Trooper’ es una pasada. Los colores radiactivos, los paisajes apocalípticos y las atmósferas contaminadas construyen un mundo que parece sacado de una partida de videojuego. La animación tiene una estética digital muy marcada, con personajes y escenarios que por momentos recuerdan a una cinemática de gran presupuesto. Para las nuevas generaciones, la película puede funcionar como un episodio largo de ‘Love, Death & Robots’ o de ‘Secret level’ con su mezcla de ciencia ficción adulta, violencia y experimentación visual.
El proyecto se apoyó inicialmente en Unreal Engine 5, aunque durante la producción Jones y su equipo tuvieron que recurrir también a otras herramientas para conseguir el resultado que buscaban. Es un detalle relevante: más que una película hecha exclusivamente con un motor de videojuegos, estamos ante una producción que explora las posibilidades de esa tecnología dentro de una animación cinematográfica híbrida.
También resulta interesante el reparto. Los protagonistas no son necesariamente nombres conocidos para el gran público, pero entre las voces secundarias aparecen intérpretes tan reconocibles como Sean Bean, Hayley Atwell, Matt Berry y Diane Morgan. Sus interpretaciones ayudan a dar personalidad a un universo en el que incluso una mochila o un casco pueden convertirse en compañeros de aventuras.
‘Rogue Trooper’ no necesita ser una revolución narrativa para funcionar: tiene acción, humor, una crítica bélica efectiva y una identidad visual arrolladora. Lo mejor es que todo ese despliegue parte de un cómic de 1981 que todavía tiene ideas capaces de sorprender con potencial además de crossovers. Ojalá que como mínimo se convierta en saga.
Ficha de ‘Rogue Trooper’
Estreno en España: por determinar. Título original: Rogue Trooper. Duración: 125 min. País: Reino Unido. Dirección: Duncan Jones. Guion: Duncan Jones. Música: Bear McCreary. Fotografía: Daniel Atherton. Reparto principal (doblaje original): Aneurin Barnard, Alice Lowe, Jack Lowden, Hayley Atwell, Sean Bean, Peter Serafinowicz, Matt Berry, Asa Butterfield, Jemaine Clement, Diane Morganv, Daryl McCormack, Reece Shearsmith, Tanya Moodie, Adrian Edmondson. Producción: Liberty Films Entertainment, Rebellion Developments Ltd., Treehouse Digital. Distribución: por determinar. Género: ciencia ficción. Web oficial.
