Crítica: ‘Dept. Q’

En qué plataforma ver ‘Dept. Q’

Pasa el test del polígrafo y adapta manteniendo la verdad del original

‘Los casos del Departamento Q’ ya son conocidos en España tras sus seis películas estrenadas que surgen de las 10 novelas escritas por Jussi Adler-Olsen. El reparto cambió tras la cuarta, también el director y guionistas pero más o menos la sintonía se mantuvo aunque se perdió el toque neo noir. Ahora tenemos una nueva interpretación bajo la mirada del director Scott Frank (guionista de ‘Logan’ y autor de ‘Gámbito de dama’) y la guionista Chandni Lakhani (escritora de las nada desdeñables ‘Vigil’ y ‘Dublin Murders’) que retoma la oscuridad inicial.

El detective Carl Mørck y su asistente Assad son los protagonistas habituales en este thriller de suspense policíaco. La serie que estrena Netlix el 29 de mayo y cuenta con la cara más conocida de todas las adaptaciones hasta la fecha, Matthew Goode (‘Watchmen’, ‘The imitation game’) como Carl Mørck. Y en esta ocasión quien interpreta a su ayudante es Alexej Manvelov, a quien puede que hayáis visto en otra adaptación televisiva de novelas como ‘Jack Ryan’. Nota para los lectores de las novelas, este es el personaje de Assad pero le han cambiado el nombre a Akram Salim. Este cambio se produce en el ámbito de una nueva versión ambientada en Edimburgo, Escocia, en lugar de Dinamarca. Modificación en el contexto como parte de la adaptación cultural y geográfica, lo cual, es una estrategia para acercar la historia a una audiencia angloparlante. Y esto se consigue sin desdibujar la esencia y los personajes de Adler-Olsen. El toque escocés mantiene la oscuridad, el frío, los colores apagados y los cielos grises, aportando solo ciertos matices culturales.

La serie rebobina las películas y vuelve al punto de partida, adaptando de nuevo la primera novela, ‘La mujer que arañaba las paredes’ y con ello nos cuenta el origen de la relación de Mørck con el Departamento Q, una sección la policía destinada a un sótano que se encarga de casos irresolutos y que a menudo se utiliza como cortina de humo en un sistema policial bastante exiguo y que el protagonista se toma como una manera de mandarle a la nevera. Retornamos a las mismas temáticas por lo que ‘Dept. Q’ acierta en su planteamiento. La ineficiencia y la burocracia policial, la redención personal, la resistencia psicológica en condiciones extremas, las relaciones interpersonales entre opuestos y la siempre delgada línea que separa venganza de justicia son las temáticas recurrentes.

‘Dept. Q’ mantiene fielmente el espíritu del primer libro, combinando una narración en dos tiempos: por un lado, la investigación oficial, por otro, los angustiosos pasos de la mujer desaparecida, lo que aporta tensión constante. Desde la primera escena, impactante y directa, se nota una apuesta por elementos visuales modernos, como ciertos usos del found footage, que actualizan el tono sin traicionar el suspense escandinavo original. Matthew Goode, acostumbrado a papeles de galán, sorprende gratamente con un cambio de registro: interpreta a Carl Mørck como un profesional brillante pero emocionalmente destrozado, al estilo del House más misántropo o del Sherlock de Cumberbatch, con ese encanto malhumorado que lo lleva a ser sarcástico, destructivo y, sin embargo, entrañable, del tipo que aparca en la plaza de discapacitados sin remordimiento, pero que igual se hace querer.

La clave del éxito radica en el carisma de los protagonistas y la relación tipo Holmes-Watson entre Carl y su compañero que aporta calidez, ingenio y un pasado misterioso que los fans de los libros reconocerán. Su relación empieza con frialdad: Carl se muestra cínico y desconfiado, pero Assad —o Akram, en esta versión— se gana su respeto poco a poco, a base de intuición, trabajo y sentido del humor. Esa tensión entre personalidades opuestas, sumada al ácido sarcasmo con el que enfrentan los casos, es lo que hace tan única esta pareja. Ojalá Netflix no cancele la serie y podamos ver cómo se desarrollan más historias del Departamento Q, porque lo que han sembrado aquí promete mucho.

En resumen. Se mantiene el carácter de los personajes principales, se respeta el tono sombrío y emocional, se traslada el conflicto personal y psicológico del caso central y se conserva la crítica al sistema y la narrativa dual. ‘Dept. Q’ pasa el test del polígrafo.

Por gustarme me ha gustado hasta el opening, conciso, corto y toda una declaración de intenciones. Si te gusta tanto como a mí, aquí tienes una guía enumerando las películas sobre ‘Los casos del Departamento Q’:

  • Misericordia (Kvinden i buret, 2013)
  • Profanación (Fasandræberne, 2014)
  • Redención (Flaskepost fra P, 2016)
  • Expediente 64 (Journal 64, 2018)
  • El efecto Marcus (Marcoeffekten, 2021) – reinicio con nuevo reparto.
  • Sin límites (Den grænseløse, 2024) – continuación con el reparto introducido en la quinta película.