Crítica: ‘Yo siempre a veces’

Un retrato tan incómodo como honesto de una juventud entre la libertad y la deriva emocional

El estreno el 23 de abril en Movistar Plus+ de ‘Yo siempre a veces’, creada por Marta Loza y Marta Bassols, se sitúa dentro de esa corriente reciente del audiovisual español que busca capturar el pulso de una generación sin filtros ni paternalismos. En este sentido, no es casual que la serie se perciba como un nuevo hallazgo generacional impulsado directamente por la estela creativa de Los Javis, cuyo sello ha redefinido la forma de narrar la juventud contemporánea.

‘Yo siempre a veces’ funciona, ante todo, como un espejo. No idealiza ni demoniza, sino que pretende observar, o al menos así he percibido. La serie retrata a una juventud profundamente conectada con el mundo, cosmopolita, con referentes internacionales y una relación fluida con la cultura digital. Sin embargo, esa apertura convive con una cierta desorientación vital: los personajes se mueven en un terreno donde las responsabilidades tradicionales parecen diluidas, casi opcionales.

Uno de los aspectos más llamativos, y tratados con una naturalidad que puede incomodar a ciertos sectores, es la normalización del consumo de drogas. Lejos de moralismos, la serie lo integra como parte del ecosistema social de sus protagonistas, evidenciando hasta qué punto estos comportamientos forman parte de su día a día. No hay épica ni tragedia exagerada, solo rutina.

Este retrato se completa con una visión renovada y a menudo fragmentada de la familia. Las estructuras clásicas se diluyen en favor de modelos más líquidos, donde los vínculos afectivos se redefinen constantemente. La serie no juzga este cambio, pero sí deja entrever sus consecuencias emocionales: una sensación persistente de inestabilidad.

Personajes que incomodan porque resultan reconocibles

El mayor acierto de ‘Yo siempre a veces’ reside en su guion, que construye personajes complejos, contradictorios y profundamente humanos. La protagonista, interpretada por la debutante Ana Boga, es un ejemplo paradigmático de esta ambivalencia.

Su personaje vive atrapado entre dos mundos: el de una juventud prolongada (encarnada en una madre que se resiste a abandonar la fiesta y la despreocupación) y el de una adultez que exige responsabilidades que no está preparada para asumir. Este conflicto no se presenta de forma explícita, sino que se filtra en sus decisiones erráticas, en su incapacidad para aceptar trabajos o ayudas que le permitirían estabilizarse.

Hay algo casi desesperante en verla avanzar “como pollo sin cabeza”, consciente de sus problemas económicos pero incapaz de actuar en consecuencia. Y, sin embargo, esa frustración es precisamente lo que la hace creíble. No estamos ante una heroína ni ante un ejemplo moral, sino ante un reflejo incómodo de una generación que, en muchos casos, ha crecido con más opciones que certezas.

En este sentido, la interpretación de Ana Boga resulta especialmente destacable. Esta es su primera gran incursión en un proyecto de alcance popular, lo que añade una capa adicional de autenticidad a su interpretación: hay en su mirada una mezcla de fragilidad y atrevimiento que difícilmente podría impostarse.

Una serie sobre el error, el perdón y la reconstrucción

Más allá de su retrato generacional, ‘Yo siempre a veces’ articula un discurso más profundo sobre la gestión del error. Todos sus personajes, sin excepción, están definidos por sus fallos: decisiones equivocadas, relaciones mal gestionadas, oportunidades desperdiciadas…

Lo interesante es que la serie no busca redimirlos de forma convencional. En lugar de grandes giros dramáticos, opta por una aproximación más íntima, donde el perdón, tanto propio como ajeno, se construye de manera lenta y, a menudo, incompleta. Se nota un esfuerzo por entender y mostrar que crecer no implica necesariamente resolver todos los conflictos, sino aprender a convivir con ellos.

También resulta destacable cómo la serie plantea nuevas formas de entendimiento mutuo. Frente a modelos rígidos del pasado, los personajes exploran maneras más flexibles de relacionarse, donde la comunicación, aunque imperfecta, se convierte en una herramienta esencial. Con esto, aunque es una serie exasperante en la construcción de su protagonista, logra capturar algo difícil de definir pero fácil de reconocer: la incertidumbre de una generación que, pese a tenerlo todo al alcance, sigue buscando su lugar en el mundo.

Crítica: ‘El fantástico caso del golem’

En qué plataforma ver El fantástico caso del golem

Sinopsis

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Tras una noche de fiesta, David (David Menéndez) se precipita borracho desde una terraza ante la impotente mirada de su amigo Juan (Brays Efe). El cuerpo de David impacta contra el capó de un coche desintegrándose en mil pedazos, pero como nadie parece escandalizarse, Juan se propone descubrir qué ha pasado. Y así, se ve inmerso en un laberinto de amores fugaces, amistades irrompibles y pianos que caen del cielo.

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Crítica

Una conquista de lo excéntrico, lo inesperado y lo incorrecto

¿Recordáis aquella escena de ‘Top Secret!’ en la que un soldado se precipitaba al vacío y al impactar contra el suelo se rompía en mil pedazos cual figurita de porcelana folclórica cayéndose de un televisor de tubo? Según los directores de ‘El extraordinario caso del golem’ ese mítico gag de los ZAZ es el disparador o el punto de partida a partir del cual han tejido su trama. Nando Martínez y Juan González, aka Burnin’ Percebes, son esos artistas que a partir de esa referencia, que aparece nada más comenzar el filme y en los tráilers, han desarrollado esta comedia que tiene mucho de valiente y ningún pelo en la lengua.

Al ver la disparatada sinopsis y el desparrame de tráiler lo primero que me vino a la cabeza es ¿tendremos entre manos la ‘Ventajas de viajar en tren’ de este año? Pero esta no es una película con tanto ritmo ni tanta cadencia de gags, aunque es igualmente desconcertante. También podríamos decir que la influencia de David Zucker, Jim Abrahams y Jerry Zucker termina en el arranque del largometraje, pero tampoco pierde de vista la intención de redundar en lo absurdo. Los más gafapastas reconocerán la referencia al golem de la película de Paul Wegener y Carl Boese, pero tampoco van por ahí los tiros.

No cabe duda de que uno de los apelativos, géneros o movimientos que más se amolda a ‘El fantástico caso del golem’ es “pulp”. La premisa es de ciencia ficción y la aparición de elementos fantásticos y detectivescos mezclados con elementos populares son casi propios de la revista Weird Tales o del neo noir. E incluso la escenografía y la calidad de imagen en 16mm, un tanto desenfocada (difusa como es a veces la trama), colorista y casi de tintes batatos nos remonta al término que nació hace un siglo en USA. Con todo esto, sumado a nihilismo, pasotismo y a la vez asombro de sus personajes, a la película que más me ha recordado es a ‘El gran Lebowski’, sin afán de desmerecer su originalidad, conste. Quizá hay que dejar claro que ‘El asombroso caso del golem’ no está a la altura de la gran comedia de los Coen pero creo que es justo meterla en el mismo saco. Su propuesta cómica, repleta de momentos inauditos e incluso con una banda sonora la mar de pintoresca, es digna de respeto. No es fácil atreverse con algo tan fuera de la norma y salir airoso, sobre todo en estos tiempos de dictadura woke. Si hay que decir que el semen huele a fuet, se dice y punto.

Salta a la vista que esta es una comedia muy moderna, muy de Malasaña como se dice ahora. Absurda, hortera y extravagante. Una conquista de lo excéntrico, lo inesperado y lo incorrecto. Pero bien es cierto que en buena parte de la película falta chispa y menos regodeo en lo estrafalario pues se pierde el ritmo y se cae en la repetitividad. El leitmotiv del piano es la traca pero no es suficiente para suplir los momentos musicales o los continuos regresos a la casa del personaje principal. Un protagonista interpretado por Brays Efe que nos lleva a hablar de lo importante que es que la construcción de uno mismo y de las relaciones que establece con las personas que están en su vida. También de lo crucial que es aplicarse el aforismo nosce te ipsum.

Pero si me quedo con alguien en este filme es con el voluble y a veces desapacible personaje de Javier Botet que de nuevo aplica su carácter manchego. Consigue aportar ternura, sencillez e hilaridad a un elemento del filme que se hace cada vez más presente e imprescindible. Con él aparece otra temática que al menos yo he creído leer. Y es que hay que evitar que los nuestros se sientan solos, pero sin aplicar falsedades o buscar el beneficio propio.

Ficha de la película

Estreno en España: 16 de junio de 2023. Título original: El fantástico caso del Golem. Duración: 95 min. País: España. Dirección: Burnin’ Percebes (Nando Martínez, Juan González). Guion: Burnin’ Percebes (Nando Martínez, Juan González). Música: Sergio Bertran. Fotografía: Ion De Sosa. Reparto principal: Brays Efe, Bruna Cusí, Javier Botet, Anna Castillo, Luis Tosar, Roberto Álamo, Tito Valverde, Roger Coma, Nao Albet, David Menéndez, Clara Sans, Aimar Vega. Producción: Aquí y Allí Films, Sideral Cinema, ICAA, CREA SGR. Distribución: Sideral Cinema. Género: comedia. Web oficial: https://www.sideralcinema.com/films/el-fant%C3%A1stico-caso-del-golem

Excéntrico, raro y sangriento tráiler de ‘El fantástico caso del golem’

Protagonizada por Brays Efe, Bruna Cusí y Javier Botet

La película, ‘El fantástico caso del golem’, escrita y dirigida por el dúo Burnin’ Percebes (‘La Reina de los Lagartos’) se muestra al gran público con un desconcertante tráiler. La que pretende ser la comedia más gamberra de este verano pisa fuerte con un magnífico reparto liderado por Brays Efe, Bruna Cusí, Javier Botet, con la colaboración de Anna Castillo, Luis Tosar, Roberto Álamo y Tito Valverde. Completan el reparto Roger Coma (‘La Reina de los Lagartos’), Nao Albet (‘La Ruta’), David Menéndez (‘Antidisturbios’), Clara Sans (‘Cardo’) y Aimar Vega (‘Modelo 77’).

El pasado miércoles 15 de marzo ‘El fantástico caso del golem’ irrumpió en la Sección Oficial del Festival de Málaga sorprendiendo a prensa y público que la veían por primera vez, con un toque de posthumor refrescante que no ha dejado indiferente a nadie. Antes de su estreno en salas el 16 de junio por parte de Sideral, la cinta pasará por la Sesión Vermú del D’A Festival Cinema de Barcelona el próximo domingo 26 de Marzo.

‘El fantástico caso del golem’, ganadora de Abycine Lanza (2020) y seleccionada en Abycine WIP (2022), obtuvo una Mención Especial en Ventana CineMad (2022). El largometraje es una coproducción de Aquí y Allí Films y Sideral, cuenta con el apoyo de ICAA y CREA SGR.

Sinopsis oficial:

Tras una noche de fiesta, David (David Menéndez) se precipita borracho desde una terraza ante la impotente mirada de su amigo Juan (Brays Efe). El cuerpo de David impacta contra el capó de un coche desintegrándose en mil pedazos, pero como nadie parece escandalizarse, Juan se propone descubrir qué ha pasado. Y así, se ve inmerso en un laberinto de amores fugaces, amistades irrompibles y pianos que caen del cielo.